Restauración. Bases ideológicas. Congreso de Viena. Reorganización del mapa europeo. Santa Alianza

Historia universal contemporánea. Teoría del intervencionismo. Carta otorgada. Metternich. Burke

  • Enviado por: Gerardo Bex
  • Idioma: castellano
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LA RESTAURACIÓN: BASES IDEOLÓGICAS.-EL CONGRESO DE VIENA.-REORGANIZACIÓN DEL MAPA EUROPEO.- LA SANTA ALIANZA.

1.- Consideraciones generales.

El período comprendido entre 1815 y 1830 es comúnmente denominado "La época de la Restauración". Engloba los acontecimientos que siguieron a la caída de Napoleón, la obra de restauración que los vencedores trataron de imponer en Europa y las corrientes de oposición y las oleadas de revolución que se desarrollaron contra el nuevo sistema.

La fecha de 1830 no supone el fin del sistema de la Restauración más que algunos puntos de Europa y, si se acepta como tope de este período, es porque marca el comienzo de su fin. La fecha inicial, 1815, sin embargo, si refleja con exactitud el momento en que en Europa pasó algo nuevo: 1815 fue un año de ruptura.

1813 había iniciado el cambio de rumbo. El 19 de octubre las tropas francesas habían sido derrotadas en Leipzig. En marzo de 1814, los aliados contra Bonaparte entraban en París y el emperador abdicaba y se retiraba a la isla de Elba.

Los vencedores se encontraban entre las manos una Europa profundamente distinta la anterior a 1789 , no sólo por las alteraciones que Napoleón había introducido en el mapa sino también por el cambio en las estructuras sociales que había supuesto la extensión de las ideas de la revolución francesa.

Los nuevos amos de Europa tenían 3 posibilidades:

a/ conservar las nuevas instituciones y divisiones geográficas impuestas por los ejércitos franceses.

b/ crear otras nuevas.

c/ volver a las anteriores al período napoleónico como si nada hubiera pasado.

Los vencedores de Napoleón restauraron , no renovaron. Con lo cual ignoraban la realidad, la fuerza surgida de la Revolución francesa y las profundas transformaciones llevadas a cabo.

La consecuencia lógica sería que todo aquello que pretendieron ignorar siguió viviendo y creció en la clandestinidad y en la oposición. Los sentimientos nacionales, el pensamiento liberal, las nuevas ideas y conductas sociales quedaron momentáneamente oprimidas pero no desaparecieron.

2. Bases ideológicas de la Restauración.

Significa esta etapa la vuelta a los principios del equilibrio europeo que había propugnado Gran Bretaña en el siglo XVIII para mantener su hegemonía y que habían sido arrinconados por la enorme expansión territorial de la Francia revolucionaria y del imperio. Significa igualmente un intento de vuelta atrás, de hacer caso omiso al proceso revolucionario francés, es decir, un intento de reafirmación de los principios del Antiguo Régimen en los que el absolutismo de la monarquía y el control económico por los grupos privilegiados era lo fundamental. En este sentido son innegables las enormes diferencias existentes a nivel regional: Luis XVIII, en Francia, nunca se atrevió a suprimir algunas instituciones de la revolución y, de hecho, consagró la pequeña propiedad francesa y la igualdad legal; Gran Bretaña no participó de las ideas absolutistas, por las grandes transformaciones que ya había experimentado en el siglo XVIII; son esencialmente Metternich y Alejandro I lo que dirigen la vuelta al pasado, apoyándose en otros países europeos (La España de Fernando VI y Prusia) en un intento de acabar con el complejo problema antiabsolutista; los planteamientos nacionalistas, y por la existencia de un mapa europeo artificial, y la difusión de las ideas del liberalismo político...

La Restauración era un reflejo de una sociedad que en su composición interna seguía siendo mayoritariamente campesina, y en la que la aristocracia y la Iglesia mantenían aún sólidas posiciones de privilegio.

La Europa de la Restauración es una etapa de régimen contrarrevolucionario en la que se niega la limitación de la monarquía , la libertad de reunión, de prensa, los derechos ciudadanos.

Se intenta mantener el equilibrio interno (defensa de lo establecido, contra la destrucción por fuerzas revolucionarias de cada país) por medios incluso policiacos.

Igualmente no es posible entender este período histórico sin relacionarlo con sus bases ideológicas, es decir, los rasgos generales de la cultura romántica. Existe una sobrevaloración de los modelos de la edad media y del sistema medieval de valores, que se reflejan en la literatura y la estética: el neogoticismo de Chautebriand, el arte...El Romanticismo surge con un movimiento ideológico reaccionario, ya que las ideas avanzadas empiezan a aparecer en fechas tardías (a partir de 1825) con los denominados progresistas del Romanticismo: Victor Hugo y Lamartine.

Uno de los primeros teóricos del pensamiento conservador europeo fue el inglés Burke, que combatió lo principios revolucionarios de libertad e igualdad, oponiendo a ellos los valores tradicionales de la religión, la familia, la monarquía, la propiedad que constituyen los elementos de un orden natural de origen divino que la autoridad está obligada a defender.

Autores alemanes (Schlegel) y franceses (de Maistre) marcan con sus obras un directo ataque contra los principios que habían sido impuestos por la revolución francesa. La jerarquización de la sociedad, la defensa de unión Iglesia-Monarquía absoluta , predicando que el hombre se ha enfrentado a Dios al inventar el constitucionalismo, el intento de vuelta a los principios medievales de la autoridad mundial del Papa, el ataque directo a los principios de igualdad jurídica, son la base de estos ideólogos.

El Romanticismo es una reacción frente al racionalismo del siglo XVIII. Tanto Maistre como Bonald consideran que lo importante es la experiencia y no la razón, llegando a concebir la historia como la única explicación posible de la política : es la voluntad de Dios la que ha querido que la monarquía absoluta haya pervivido durante siglos y el proceso revolucionario francés apenas algunos años. Otra idea fundamental es la mayor importancia de la sociedad frente al hombre , con lo cual se justifica que por el mantenimiento del orden social es legítimo perseguir al que lo perturba.

La Restauración, como sistema político, puede definirse como la afirmación de dos principios: legitimidad y absolutismo y como la exclusión de otros dos que se presentan como sus opuestos: nacionalismo y liberalismo.

El principio de legitimidad defendía, sencillamente, que sólo eran soberanos legítimos aquellos a quienes correspondía el trono por herencia, es decir, legítimamente. Lo que no tenía nada que ver con que el monarca fuera de la misma nacionalidad que sus súbditos. En virtud de este principio, por tanto, los italianos del norte podían tener un monarca austríaco o los polacos, uno ruso.

Si se aceptaba que el Monarca recibía el poder de Dios, y no por delegación del pueblo, nadie podía obligar al monarca a limitación alguna; sólo si él mismo magnánimamente, graciosamente decidiese redactar una carta Constitucional. Si así lo hacía, debía quedar claro que era él quien otorgaba a sus súbditos una serie de derechos.

La ideología de la Restauración arraiga especialmente en los estados que mantenían sólidamente sus estructuras agrarias y feudales, y que tenían un menor grado de desarrollo industrial, como sucedía en España, Portugal, Rusia o, hasta mediados de siglo, en Austria y Prusia.

3. El Congreso de Viena.

Tras la Paz de París que estipulaba el regreso de los Borbones se convoca este Congreso para proceder al reajuste territorial de Europa en 1814, participaron en él la mayoría de los Estados europeos: Metternich representó al Imperio austriaco, el Reino Unido, Alejandro I de Rusia, Prusia, Francia y España.

Los principios que inspiraron el Congreso fueron:

1.- Intento de Restauración del Antiguo Régimen, con la excepción británica.

2.- Legitimidad de los soberanos frente a la idea de la soberanía nacional.

3.- Equilibrio entre las cinco grandes potencias.

4.- Solidaridad entre los Estados con una política común para neutralizar los movimientos revolucionarios.

Las grandes decisiones se adoptan en el comité de los cinco (Inglaterra, Austria, Rusia, Prusia y Francia), siendo los demás embajadores meros comparsas.

La dirección diplomática del congreso la llevó Metternich , ministro austríaco, que intenta consolidar la hegemonía europea de los Habsburgo y organizar al mismo tiempo una alianza internacional para combatir las ideas nacionalistas y liberales que amenazan el restaurado orden europeo.

El principal peligro para el buen fin de las sesiones del Congreso lo constituía el general temor a la indiscutible superioridad de Rusia en el continente. El Zar era el único soberano que mantenía en armas un ejército gigantesco. Todos temían que Alejandro I pretendiese convertirse en el sucesor de Napoleón. Si era así nadie podría impedirlo porque la otra gran potencia, Gran Bretaña, era invencible en el mar pero, en tierra, nada podía hacer por sí sola. El fácil hundimiento de Prusia y Austria ante los ejércitos napoleónicos había demostrado que su grandeza era poco real.

La única posibilidad de frenar a Rusia era la actuación conjunta de todos frente a ella. Este convencimiento llevó al Congreso a preconizar una política de equilibrio para la preservación de la paz.

Para mantener ese equilibrio se arbitró un nuevo método: los Congresos. A partir de ahora, se acordó en Viena, todas las decisiones importantes en la política europea deberían ser tomadas en común acuerdo con las grandes potencias reunidas en un Congreso.

Las sesiones del Congreso de Viena - que se vieron interrumpidas por el regreso de Napoleón y el Imperio de los cien días - se desarrollaron en dos líneas de trabajo. Una , de afirmación de principios políticos, por la que los monarcas fueron repuestos en su trono; se estableció el principio de las grandes potencias; se decidió el mecanismo de los congresos y se afianzó el absolutismo frente al constitucionalismo.

En otra línea de trabajo, los reunidos en Viena trazaron sobre una mesa nuevas fronteras en el mapa de Europa. Este nuevo mapa perdurará, en líneas generales, hasta 1870.

4. La reorganización del mapa europeo.

La reestructuración del mapa que Napoléon había dislocado era una labor extraordinariamente delicada porque, en esta cuestión, los Grandes ya no estaban dispuestos a restaurar. Muy al contrario, esperaban confeccionar un nuevo mapa de acuerdo con sus respectivas ambiciones.

Por fin, del interés común en mantener la paz y en frenarse unos a otros, saldría este nuevo mapa:

A/ Se crearon una serie de Estados-tapón en torno a Francia con la intención de contener a ésta en sus fronteras en caso de nuevos intentos expansionistas. Estos Estados serían, de norte a sur:

1 Reino de los Países Bajos, formado por Bélgica y Holanda.

2 Engrandecimiento de Prusia hasta las mismas fronteras de Francia con la anexión de Renania. Prusia , que también recibía el Sarre y parte de Sajonia, quedaba constituida por dos territorios separados y sin comunicación entre ellos.

3. Confederación Suiza.

4. Reino de Cerdeña Piamonte

B/ Los 39 Estados alemanes que había concentrando Napoleón pasaron a formar la Confederación Germánica en la que todos asumían la superioridad de Austria y de Prusia.

C/ Resurgía un Reino de Polonia de extensión reducida (aproximadamente la misma que había tenido el Gran Ducado de Varsovia creado por Napoleón). El rey de Polonia sería el zar de Rusia por lo que la independencia polaca era más que discutible. Sin embargo, al menos teóricamente, no se anexionaba a Rusia.

D/ Suecia perdía Finlandia que pasaba a Rusia y Turquía, la Besarabia, también a favor del zar.

E/ Suecia, a cambio de la pérdida de Finlandia, recibía la anexión de Noruega. Con esta decisión no se trataba tanto de resarcir a los suecos cuanto de evitar que una sola nación, Dinamarca, controlase la entrada del Báltico.

F/ Austria también recibía nuevas concesiones:

1 Todo el norte de la península italiana: El reino Lombardo-Véneto.

2 Una salida al mar Mediterráneo por la península de los Balcanes: Las provincias Ilirias.

G/ Se reestructuraba la península italiana que además de la cesión de la Lombardía y el Véneto a Austria quedaba así:

1 El Papa recibía unos Estados Pontificios ampliados que abarcaban toda la parte central de la península.

2 Se reconocía la influencia austríaca sobre los ducados de Parma, Módena y Toscana que se otorgaban a los príncipes de esa nacionalidad.

3 Los Borbones volvían (Tras el segundo tratado de París) al reino de Nápoles y Sicilia.

H/ En la península ibérica , se respetaban las fronteras tradicionales y se devolvían los tronos respectivos a los Braganza de Portugal y a los Borbones de España.

I/ El Estado alemán de Hannover pasaba a ser posesión del rey de Inglaterra con las mismas características que Polonia del zar. Gran Bretaña se quedaba las islas de Heligoland, Malta y las Jónicas como si fueran tres portaaviones de observación y control del continente.

5. La teoría del intervencionismo: La Santa Alianza.

La Restauración se declaraba dispuesta a defender los "intereses colectivos de Europa".

El Pacto de la Santa Alianza era un documento personal encaminado a mantener los "principios de justicia, caridad y paz" , por lo que se declaraban dispuestos a " ayudarse y socorrerse en cualquier ocasión y lugar".

Bajo lo que aparecía como una mera enunciación de principios, había otras cosas concretas que podían convertir la Santa Alianza en un instrumento muy útil para el ejercicio del poder de las Grandes Potencias sobre la totalidad de Europa. En primer lugar, constituía el pretexto ideal para que, si llegaba el momento en que cualquiera de los príncipes absolutos veía tambalearse su trono por el peligro revolucionario, los demás pudieran intervenir en su ayuda alegando los acuerdos de la Santa Alianza sin que, por ello, se atentara contra el derecho de cada pueblo a su independencia.

Estas argumentaciones indicaban que también la Santa Alianza era un intento de sustituir la idea revolucionaria de hermandad entre los pueblos por un nuevo concepto según el cual la igualdad entre los europeos pasaba a consistir en una sumisión por igual a sus respectivos soberanos como única garantía para la tranquilidad y la paz general. De forma que cualquier problema de política interior pasaba a ser también una cuestión de política internacional.

La Santa Alianza que se presentaba abierta a todos cuantos se sintieran identificados con sus principios contenía, sin embargo, algunas exclusiones: el rey de Inglaterra no podía adherirse porque las leyes inglesas prohibían a sus monarcas firmar pactos personales, tampoco el sultan de Turquía podía formar parte por su condición de no cristiano.

Inglaterra que no estaba dispuesta a quedar fuera de alianzas europeas propuso un nuevo pacto, la Cuádruple Alianza (Gran Bretaña, Austria, Rusia y Prusia) que en principio unía fuerzas frente a cualquier nuevo intento expansionista francés. Más tarde funcionaría como defensa de los intereses de los Grandes y se convertiría en un sistema más operativo y efectivo que la difusa Santa Alianza, sin dejar de utilizar los principios intervencionistas contenidos en ésta cuando las circunstancias lo aconsejaron.

6. El régimen de Carta otorgada.

Es importante el análisis de la Carta Otorgada (documento de tipo cuasiconstitucional francés creado por Luis XVIII) como un modelo político intermedio entre los logros de la revolución y el régimen absolutista.

Entre sus características cabe destacar la no cesión de la soberanía al pueblo, el mantenimiento de los grandes logros napoleónicos (Código Civil, Concordato...), la igualdad legal (ataque directo a la sociedad estamental, el tipo impositivo en el que participan todos los ciudadanos, la libertad individual y religiosa, aboliendo la recluta obligatoria y consagrando la propiedad privada.

El monarca es "inviolable", sólo Dios le puede juzgar y no responde de sus actos ante el gobierno; el sistema ejecutivo prima sobre el legislativo (este es bicameral:Pares nombrados directamente por el Rey, y Cámara de Diputados elegida por 5 años por sufragio censitario) que carece de iniciativa legislativa.

Este sistema funcionó a partir de las elecciones de 1816 hasta 1820. Influirá decisivamente la Carta Otorgada en otras zonas europeas: El Estatuto Real de Martínez de la Rosa (1834) en España manifiesta su herencia, al igual que el Estatuto Piamontés, y finalmente algunas zonas del área alemana.

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