Religiones orientales

Oriente. Budismo. Islamismo. Hinduismo. Janismo. Tantrismo

  • Enviado por: Juan José Segarra
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 20 páginas
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INDICE

BUDISMO........................................................................................Pags: 2, 3, 4, 5, 6, 7.

ISLAMISMO....................................................................................Pags: 8, 9, 10.

HINDUISMO....................................................................................Pags: 11, 12, 13, 14.

JAINISMO........................................................................................Pags: 15, 16.

TANTRISMO...................................................................................Pags: 17, 18.

EL BUDISMO

La doctrina budista pretende ser una respuesta al sufrimiento que identifica con la existencia misma. Para salir del ciclo de nacimiento y muerte, esto es, para alcanzar el nirvana, hay que empezar por liberarse de la causa del sufrimiento, es decir el deseo, íntimamente vinculado a la vida, existen dos grandes corrientes budistas: la del Pequeño Vehículo (hinayana) y la del Gran Vehículo (mahayana).

Todo comienza hace veinticinco siglos con la vida de Buda, después de su experiencia de iluminación o “despertar” el Buda (literalmente “el despierto”) compartió su descubrimiento con otros buscadores de la verdad y así es como se constituyó la primera comunidad budista (sangha). En un primer momento, esta comunidad, inspirándose en la enseñanza del Maestro, quedó unificada, cada uno trabajando en hacer suya la experiencia del Buda para llegar a ser un arhat, es decir, alguien “digno de “ respeto, porque ha hecho lo necesario para extinguir y disipar todas las ilusiones que obstaculizan su iluminación. Después de la muerte del Buda, la comunidad continuó desarrollándose y proponiendo a los hombres el ideal del arhat.

Alrededor de un siglo después de la muerte del Buda, la unidad del budismo “primitivo” se rompió. . La comunidad se dividió. Esto fue el comienzo de lo que se ha llamado “el budismo de las sectas”, aunque esta palabra secta no tiene el sentido peyorativo que le damos, algunas de estas sectas o escuelas han optado por una interpretación más liberal de la enseñanza y la disciplina budista. Otras han elegido permanecer fieles a las prácticas y a la enseñanza más antiguas del Buda, por consiguiente, según ellos, las más auténticas. Sin embargo, todas han continuado proponiendo como ideal el camino del arhat.

Hacia los comienzos de nuestra era, esta división se acentuó y así es como nació el budismo del mahayana (Gran Vehículo). Las diferencias entre esta nueva forma de budismo y la antigua, en lo que se respecta a la naturaleza del Buda, el contenido de su iluminación, el camino que es preciso seguir y la posibilidad para el hombre de llegar a él, eran tan importantes que toda reconciliación era prácticamente imposible. El ideal propuesto por el budismo del mahayana ya no es el arhat, sino el del bodhisattva (estar dedicado a la realización de la iluminación suprema). El conjunto de las escuelas que han resistido a las ideas del mahayana ha recibido desde entonces el nombre de Hinayana (pequeño Vehículo).

Presento un esquema, en el que vemos como se han desarrollado varias tendencias en el seno del Mahayana en el curso de su propagación por el extremo Oriente, mientras que el budismo del Hinayana, que se ha propagado por los países del sudeste asiático, ha permanecido fiel a la antigua tradición con el acento puesto en la vida monástica.

Vamos a hacer, pues, un viaje por el espacio y el tiempo: hasta el norte de la India en el siglo VI antes de Jesucristo. Es allí, en efecto, donde nació el Buda, es decir, el Iluminado, el que, según los budistas, ha resuelto los enigmas de la existencia.

En esta época, dos ideas clave ejercían una gran influencia en el pensamiento religioso. Según la primera, todos los seres vivos, incluido el hombre, estaban prisioneros en un ciclo sin principio ni fin de muertes y nacimientos (el samsara). La segunda afirmaba que los actos conscientes y deliberados, positivos o negativos (un acto

negativo es esencialmente egocéntrico), suponían inevitablemente un fruto que maduraría en una vida posterior. Se trataba de la ley kármica (la palabra karma quiere decir el acto y sus consecuencias) a la que nadie escapa. En este contexto, algunos buscaban simplemente asegurarse un renacimiento feliz gracias a sacrificios. Para ello llamaban a los brahmanes, miembros de la clase sacerdotal, pues sólo estos brahmanes estaban habilitados para celebrar los ritos sacrificiales de la antigua religión védica. Pero, para otros, lo vano de este camino era evidente. En efecto, ¿por qué buscar un renacimiento feliz, si los innumerables renacimientos que conocen todos los seres vivos acaban todos en el sufrimiento y la muerte?

Sólo la liberación definitiva del ciclo de muertes y nacimientos podría responder a las verdaderas aspiraciones del hombre. Pero ¿cómo liberarse? Los ascetas de la época esperaban quebrar la ley kármica no poniendo en ella ningún acto negativo (ningún karma negativo, ningún renacimiento). Otros optaban por prácticas de meditación destinadas a volverlos plenamente conscientes del hecho de que la realidad interior de cada hombre (atmán) -lo que le hace existir como individuo- era idéntica a la realidad última de la que todo procede y a la que todo retorna (brahmán). Se trataba de un ideal muy elevado, exclusivamente accesible a los que conocían bien los textos sagrados, los brahmanes.

El Buda, como muchos de sus coetáneos, compañía esta preocupación de liberarse definitivamente del samsara. Rechazaba, en cambio, la hegemonía de la casta brahmánica -y, por consiguiente, la eficacia de los ritos sacrificiales-. De hecho, negaba toda autoridad religiosa basada en los textos sagrados lo revelados), como la que poseían los brahmanes. Por lo que respecta al ascetismo, la posición del Buda era muy clara: cualquiera que se sumerja en una vida de ascesis llevada al extremo disminuye su capacidad de meditar y actúa de manera egocéntrica. No escapa, pues, a la prisión del samsara. El Buda condenaba también los esfuerzos hechos para realizar la experiencia de identidad del atmán y del brahmán. Para él, el atmán no era más que una ilusión. Unirse a él era desviarse de la única verdad que puede conducir a la liberación, la que había descubierto en el momento de su experiencia de la Iluminación. Pero ¿qué itinerario espiritual había podido desembocar en esta experiencia?

Cualquiera que comprenda la noción de samsara, comprueba que este itinerario no había empezado realmente en la India hace 2.500 años. El inicio de la "carrera espiritual" del Buda se remonta a innumerables períodos cósmicos anteriores, en el

momento en que llegó a ser Bodhisattva (un ser consagrado a la Iluminación suprema). Los relatos de algunas de estas vidas anteriores fueron incorporados al canon de las escrituras santas budistas. Evidentemente, ellas no pueden, en ningún caso, ser objeto de estudios históricos, pero permanecen como fuente de inspiración para los budistas. En efecto, saben que la verdad de estas historias es de orden espiritual. Esto explica por qué los sutras que hablan de la vida del Buda histórico emplean también más el lenguaje de la leyenda que el de la biografía. Todo está hecho para subrayar una verdad espiritual que, en el fondo, está fuera de la historia.

Aquí no evocaremos más que algunas escenas de la última vida del Buda para mostrar cómo las circunstancias le han preparado para su experiencia de la Iluminación.

En su última vida, pues, el Bodhisattva nació como príncipe del clan de los Shakya. Su patronímico era Gautama y su nombre Siddhartha. Las circunstancias de su nacimiento hacían presagiar para él un futuro fuera de lo común. Según uno de los sabios presentes, el príncipe dejaría la casa y elegiría la vida religiosa después de haber visto cuatro señales -un anciano, un enfermo, un cadáver y un mendigo-, lo que, efectivamente, se produjo.

Habiendo tomado conciencia, a través de estos encuentros, del carácter efímero de todos los placeres, Siddharta simplemente decidió encontrar, costara lo que costara, la verdad que le liberaría de este mundo donde la juventud cede siempre su puesto a la vejez, la salud a la enfermedad y la vida a la muerte. En su búsqueda de la verdad, el Príncipe se confió inicialmente a los grandes maestros espirituales de la época. Rápidamente les sobrepasó, sin, por otra parte, encontrar la verdad que buscaba. Después, durante seis años, se consagró, con cinco compañeros, a una vida de ascesis

muy estricta, tan estricta que estuvo a punto de morir. Pero todo en vano. Desde entonces, convencido que ni el debilitamiento físico ni la vida fácil servían a quien estuviera en la búsqueda de la verdad, recuperó fuerzas y comenzó una vida de mendigo. Un poco más tarde, como sentía próxima la Iluminación, se sentó bajo un árbol, determinado a no moverse hasta conseguirla. Y allí comprendió la verdad de todas las cosas, llegando así a ser "el Iluminado", el Buda. Compartió esta verdad liberadora con sus antiguos compañeros en el momento de su primera predicación en

Benarés y, a través de ellos, con la humanidad entera.

LAS CUATRO NOBLES VERDADES

El Buda es comparado a menudo con un buen médico que, después de haber hecho el balance del estado del enfermo y explicado la causa de la enfermedad, describe la curación a la que espera llevar a su paciente y prescribe un régimen y medicamentos

eficaces. Estas cuatro etapas corresponden, en efecto, a las "cuatro nobles verdades" que el Buda presentó durante su Sermón de Benarés y que constituyen el corazón de su mensaje.

1.-. En la primera verdad, el Buda anuncia que todo es sufrimiento o, más bien, dukkha, término que tiene también el sentido de imperfección, de no permanencia y de insustancialidad. Constata que todo en este mundo es efímero. Al hombre le cuesta trabajo aceptar esta situación que vuelve amargas hasta las experiencias más agradables.

Rechaza aceptar que sus mayores placeres se transformen inevitablemente en experiencias dolorosas. Y, sin embargo, tarde o temprano, no puede más que percibir que o bien estos placeres no son eternos, o bien no le satisfacen plenamente. verdaderamente, todo es sufrimiento (dukkha).

2.-. La segunda verdad dice que la fuente de este sufrimiento es la ignorancia en la que se encuentra el hombre de su verdadera condición en este mundo.

Cada uno cree que en el fondo de sí mismo existe un yo sustancial o permanente, y actúa en consecuencia. Es incapaz de aceptar, en toda su radicalidad, las implicaciones de la primera noble verdad relativa al carácter efímero de todo. Ahora bien, esta es una verdad que afecta a toda su persona. Alimentado por sus pasiones y por su sed de afirmar su yo permanente (el cual no es más que una ilusión), el hombre no cesa de hacer actos egocéntricos que, siempre según la ley kármica, supondrán frutos negativos en las vidas posteriores. El hombre entonces renacerá en el ciclo del samsara, condenándose así a una frustración incesante ya que su sed fundamental de permanencia, es duradera, está fundada sobre las arenas movedizas de un mundo ilusorio y jamás será apaciguada.

3.-. La tercera verdad afirma que el hombre puede suprimir este sufrimiento si suprime su causa, es decir, el deseo apasionado y la ilusión que se hace de su condición de hombre. Libre de toda atadura, de sí mismo y de las cosas, ya no hará más actos egocéntricos y se liberará así del samsara. Esperará lo que se llama el nirvana, que quiere decir la "extinción". Sin embargo, lo que se extingue no es el yo permanente, como piensan algunos: esto no tendría sentido, pues este yo no es, de todas formas, más que una ilusión. Se trata de la extinción de la sed insaciable de vivir y de poseer que domina siempre el corazón del hombre.

4.-. La cuarta noble verdad, en fin, describe el camino que es preciso seguir para suprimir el sufrimiento. Este camino consiste en tres cosas: 1) la moralidad que ayuda a extirpar todo deseo nefasto; 2) la disciplina mental que ayuda al hombre a ver las cosas como son, es decir, contingentes, dolorosas e insustanciales; 3) la sabiduría que aprende a mirar las cosas tal como son (contingentess y sin existencia propia) y integrar totalmente esta realidad en su vida. Notemos que, en su plenitud, la sabiduría es la iluminación. Se habla igualmente del "Noble camino óctuple" ("octo" significa ocho), que consiste en la comprensión justa y el pensamiento justo (la sabiduría); la palabra justa, la acción justa y el medio de existencia justo (la moralidad); el esfuerzo justo, la atención justa y la concentración justa (la disciplina mental).

LIBROS SAGRADOS

Más que libros sagrados, podemos llamar “Canon”. Cualquiera que haga un esfuerzo por e introducirse en el vasto conjunto “Canon” de las escrituras budistas, quedará impresionado por el talento pedagógico del Buda, se encuentran enseñanzas correspondientes a casi cada una de las multiples disposiciones de seres que buscan la verdad capaz de liberarles del sufrimiento, se habla de unas 84.000 enseñanzas del buda.

Existen varios cánones (pali, chino-japonés, tibetano...) que contienen los sermones del Buda (sutras), los textos disciplinares (vinaya) y los comentarios y grandes síntesis de la doctrina (abhidarma). El canon chino-japonés, consiste en un centenar de volúmenes de miles de páginas cada uno. El canon tibetano es de una longitud comparable. El canon pali su parte más importante tiene varias veces el grosor de la Biblia.

SOCIEDAD

En la sociedad búdica existe el principio aristocrático y el principio de autoridad, la asamblea de los monjes ostentan amplios poderes, al frente está en el jefe religioso, que unen a su sabiduría el prestigio de su virtud, que se llama thera, los laicos o seglares están subordinados a ellos y están sometidos a una serie de obligaciones.

EL ISLAMISMO.

ISLAMISMO: Conjunto de dogmas y preceptos que constituyen la religión de Mahoma. Este hoy en día a derivado en un movimiento político-religioso que pretende hacer del Islam una verdadera ideología política.

Los orígenes de esta religión se pueden determinar en Mahoma que fue su profeta y fundador siguiendo la palabra de Dios. En Mahoma no se advierte ningún signo especial de inclinación religiosa en su vida hasta los 39 años, llegado a esta edad empezaba su inclinación a la meditación solitaria, hasta que experimento “las veraces visiones” que son el preludio de la “iluminación espiritual”. Mahoma no tardo en sufrir un evento de esta índole.

Una vez en el mes del ramadán del año 610 rezando y meditando oyó una voz de procedencia invisible que diciendo: “Predica” él quedó profundamente asustado, cuando esta orden se repitió dos veces mas él dijo: ”¿Que predico?” la voz dijo claramente:

“¡Predica en el nombre de tu señor que te creó!

Creo al hombre de un coágulo de sangre.

¡Predica!, pues tu Señor es él más generoso,

es quien enseño con el cálamo,

enseño al hombre lo que no conocía”.

Otra tarde volvió a oír una voz que le llamaba por su nombre, al levantar la vista vio en el firmamento una bellísima figura, la figura se le acerco y le dijo: ”¡Soy Gabriel y tú eres el mensajero de Dios!”.

Los teólogos musulmanes dicen que la primera llamada puso a Mahoma en la primera etapa de su misión: la de profeta. La segunda llamada a Mahoma le colocó en la categoría más alta: de mensajero de Dios.

Desde aquella segunda llamada Mahoma quedó seguro que lo que experimento fue el comienzo de su misión, la cual consistía en recibir las revelaciones y transmitirlas a la gente tal y como se la comunicaban al, su camino fue difícil desde el comienzo porque pocos eran los que creían lo que él contaba de las revelaciones que recibía.

Al principio solo él advertía la venida de la revelación, pero más tarde sus compañeros se darían cuenta cuando Mahoma era objeto de las mismas.

En un principio Mahoma vivía en la Meca pero en esta se creo un ambiente hostil hacia a sus predicaciones, ya que tenían un negocio montado alrededor de los dioses en que ellos creían, Mahoma criticaba esto, así pues Mahoma emigró a Medina y llegaron el día 12 de rabí del año lunar, 24 de septiembre de 622. Es la fecha más importante de la historia del Islam: la de la hégira o emigración a la Medina, mas tarde se fijo este día como el comienzo del calendario musulmán vigente hasta hoy en día en todos los países del área Islámica.

Los dogmas fundamentales del Islam se basan en la teoría de la unidad de todas las religiones divinas. Dios ha revelado la misma religión primero a Abraham, luego a Moisés, a Jesús y finalmente a Mahoma. Según esta teoría, Dios habría proporcionado a cada uno de sus grandes sus grandes mensajeros que acabamos de mencionar, el texto de un libro sagrado que tenia que transmitir a la humanidad.

Dogmas:

1-. Unicidad absoluta de Dios: Él es el único autor de la creación y dueño de cuanto existe en este mundo.

2-. Creencia en los mensajeros de Dios: Mahoma es su mensajero.

3-. Fe en los libros sagrados: su creencia se basa en el Corán por encima de todas las cosas.

4-. La existencia de los ángeles: Se cree en los ángeles como enviados de Dios como mensajeros para los humanos.

5-. La resurrección: es imprescindible creer en la resurrección y en el juicio final.

Los cinco pilares del Islam:

1-. El testimonio de la fe.

2-. La oración.

3-. La limosna.

4-. El ayuno en el mes del Ramadán.

5-. La peregrinación a la Meca.

El Corán:

No existe en ninguna otra religión un libro cuya naturaleza sea parecida a la del Corán: el Corán es la palabra misma de Dios transmitida a Mahoma letra por letra, y él se encargó de comunicarla a la gente exactamente como la recibió. Otro libro sagrado es el Sunna, recopilación de dichos y enseñanzas de Mahoma.

En una sociedad islámica existen mecanismos de solidaridad que evitan la exclusión social de los más pobres. Todos pero sobre todo los más ricos, deben atender con la limosna obligatoria -zakat- a aquellos que menos tienen en su comunidad. La riqueza de unos pocos solo es legitima si revierte en parte en beneficio de los musulmanes menos afortunados.

Sin embargo la mayor parte de la población de estos países suele estar formada por masas campesinas que se han visto duramente perjudicadas por las transformaciones y convulsiones del S. XX. Las expectativas de mejora de la calidad de vida abiertas con la descolonización no se cumplieron. La población viene creciendo vertiginosamente y la producción agraria -con una tecnología muy tradicional- no se adapta al ritmo necesario.

HINDUISMO

Actitud religiosa, cuya base filosófica es identidad del yo individual con el yo universal o absoluto.

El Hinduismo no ha tenido un fundador; se ha formado en el curso de 4.000 años, absorbiendo y asimilando todos los movimientos religiosos y culturales de la India aunque encontramos ciertos libros dentro del Hinduismo, como ya veremos al tratar de los textos sagrados, entre estos escritos podemos destacar; los Vedas, las Upanisbeads, los Puranas, los cuales son denominados los seis sistemas filosóficos.

Explicar los principios del Hinduismo a los lectores Occidentales como nosotros es muy difícil por que los términos empleados no tienen sinónimos exactos en las lenguas Europeas, por ejemplo: Daarma, la Mandira, Jaqui, Sadharas...

Hasta su misma definición dada al principio, presenta una segunda dificultad, pues el Hinduismo se parece mas a un árbol que ha brotado poco a poco, que a un edificio cuyos planos hubieran sido trazados por un arquitecto en un momento bien definido de la historia, encontramos influencias de numerosas civilizaciones y el conjunto del pensamiento hinduista presenta por ello tanta variedad como la misma nación india.

El Hinduismo nació de la fusión de dos principales corrientes de pensamiento a las que llamaremos, Draviniana y a la otra Aria.

El Hinduismo tolera muchas variedades de creencias toma numerosos aspectos distintos y a veces contradictorios, reconoce la multiplicidad de estratos sociales , las castas, tiene muchos dioses pero todo ello con bases comunes.

A pesar que la religión Hinduista no se basa en ningún texto sagrado en ella podemos encontrar algunos de estos escritos que fundamentan el Hinduismo, podemos encontrar tres textos fundamentales:

1 Los Cuatro Vedas:

2 Las Upanishsds y la Bhagavad-Gita:

3 Los Puranas:

Dos epopeyas Indias:

1 Mahabharata:

2 Ramayana:

Los Hindúes conceden una gran valor a la experiencia, es una experiencia metafísica y espiritual, que conduce a la liberación espiritual. En el pensamiento Hindú hay un sincretismo que hace que los valores estéticos, filosóficos y religiosos no se distingan. La salvación es la finalidad de la religión y el Hindú es un ser muy religioso; cada uno tiene una forma divina que prefiere la cual se venera en los lugares que se le han consagrado.

Por sus estrechas relaciones con la vida religiosa la filosofía Hindú tiene un aspecto muy diferente de la Europea, la autoridad de una tradición tiene carácter de verdad el pensamiento se manifiesta no como una elaboración personal, un autor, sino como el resultado de una especie de doctrina común a todos.

Hay que tener presente que para la tradición hindú, la edad de oro se sitúa al principio de la manifestación cósmica y que ahora bajamos mas y mas hacia el fin de un ciclo, el ser es considerado en su filosofía como el efecto de una acción es un pensamiento justo no el objetivo como en occidente sino el que se ajusta a los preceptos y contribuye al triunfo de la acción; lo que el hindú ve en el espíritu no es el conocimiento, sino la eficacia.

El Hindú nunca a concebido a dios como una potencia en si misma puesta fuera del cosmos, creadora “ex nihilo” de este cosmos, dios para ellos es este mismo cosmos, es el universo viviente que tiene como el hombre, una alma y un cuerpo, y que puede descubrirse en el hombre mediante la meditación sobre sí mismo.

Los principales sistemas filosóficos son: el Nyaya, el Vaisheshyk, el Samkhya, el Ioga, el Purva-mimansa y el Vedanta.

El Hinduismo se basa de manera especial en la doctrina del Karma, en ella se fundamenta la profunda desigualdad de las castas, la reencarnación y los fundamentos religiosos. El Karma se identifica con la predestinación este defiende la libertad de la voluntad humana, en vez de condenar a los demás por lo que uno es dice que cada uno es responsable de su estado actual; la vida moral no es un caos, no deja lugar a la caprichosa fortuna, el orden moral implica que las acciones de un hombre en el pasado son la causa de su estado o situación actual, y lo que él haga en el momento presente condicionará su situación futura.

Durante la vida el individuo tiene que seguir la leyes inmutables del Dharma que representan las virtudes cardinales de la conducta humana, estas virtudes son las siguientes:

1 Ausencia de miedo.

2 Pureza de pensamiento.

3 Constancia en el conocimiento y la devoción.

4 Distribución de limosnas .

5 Auto dominio y sacrificios.

6 Estudio de la escritura

7 Austeridad e integridad.

8 La no violencia.

Etc...

En la vida social Hindú la casta es una realidad histórica, el pertenecer a una u otra casta no es un hecho fortuito, como hemos visto al hablar del Karma, sino una dualidad causa - consecuencia, lo que has sido hoy tendrá sus consecuencias en lo que seras mañana.

La diferencia entre castas es muy importante en la vida social Hindú, entre ellas hay muchas prohibiciones, por ejemplo: matrimonios, las relaciones humanas, etc... los orígenes de las castas son antiquísimos, debe su origen, según la tradición Hindú a los cuatro Varnas (colores): de los Brahamanes salidos de la boca de la divinidad; los Kshatriyas salidos de sus brazos; los Vaishyas formados de sus muslos; y los Shudras nacidos de sus pies. Pero se puede decir que el origen de las castas proviene de las distintas profesiones y oficios que encontramos en la literatura Vedica.

JAINISMO

Religión fundada en la india en el S. VI antes de Cristo cuyo nombre proviene del termino Jina, victorioso, aplicado a su fundador Mahavira, contemporaneo de Buda, cuyo objetivo es conducir al hombre al nirvana.

El nacimiento del Jainismo es una respuesta dentro del mundo Hindú a la autoridad de los vedas.

Los jainas dividen el tiempo en eras sucesivas y asignan a cada una 24 jinas o santos; en el pasado hubo 24; en el presente hay 24; y 24 habrá en el futuro, la explicación de este culto se encuentra en la misma esencia de su creencia: los Jainas rechazan un dios supremo y personal para concederle su fe a aquel que ha realizado el camino de la libertad, es decir, el Jina, y es en el quienes ellos buscan la salvación.

El Jina, es sus orígenes, como los otros mortales, ha sido víctima de los dolores y misérisas de este mundo, pero libre ya de la ley de Karma por sus esfuerzos y su voluntad constante, descubre y enseña el camino de la emancipación. Por lo que el Jainismo al aceptar la creencia en la transmigración, es lógico que siga al que ayude a disminuir las etapas dolorosas y lleve mas rápidamente a la liberación final (moksha). El verdadero camino para obtener esta liberación será el ascetismo.

La enseñanza Jaininista reposa sobre la idea de la transmigración eterna que sólo puede ser detenida por la ciencia perfecta y sobre todo por refrenamiento de las pasiones. Aquella consigue la liberación a quien a sabido desligarse de todos los lazos del mundo, suprimiendo la actividad, pone fin al Karma, que es la consecuencia moral y material de los actos de la vida , esta supresión del Karma se obtiene, 1º: practicando cinco virtudes o deberes: respetar la vida de todos los seres vivos, dar limosna, honrar a los sabios durante su vida y adorarles después de su muerte, confesar la faltas propias, observar los ayunos religiosos; 2º: evitando cinco pecados: el homicidio, la mentira, el robo, el adulterio y el amor inmoderado al mundo.

Actualmente los Jainas están divididos en dos sectas, los Digambaras, van vestidos pon una pieza y los Shvetambaras cuyos monjes van vestidos de blanco, la comunidad quedo dividida en dos grandes clases, los clérigos (Yatis) y los laicos (Shravaks u Oyentes).

Los puntos doctrinales en que difieren las dos escuelas Jainistas son estos: los Digambaras creen que las mujeres no pueden llegar a la salvación, Moksa, y que los Kevalins, los liberados no comen, lo cual es rechazado por los Shvetambaras.

Tenemos que destacar la función de los laicos, que no se da en el Budismo, participan mucho en la organización de la comunidad de la que forman parte como miembros esenciales y debido a este papel de los laicos dentro de la comunidad el Jainismo tiene en la actualidad su vigencia.

Los Jainas creen que el cosmos entero es un ser viviente y que las leyes de la vida se aplican a todas las sustancias de este universo. Según esto, debe practicarse la “no violencia” (Ahimsa), incluso con los seres vivos mas pequeños, los menos conscientes. Por ello el monje Jaina evita tanto como le es posible comprimir o tocar los atomos de los elementos. El no puede dejar de respirar pero para evitar el causar una eventual violencia debe ponerse un velo o mascarilla ante la boca para hacer mas devil el choque del aire contras el interior de la garganta; no debe restallar los dedos o abanicarse, pues esto causa un transtorno y un daño. No pueden comer ningún tipo de carne.

TANTRISMO

Forma esotérica de espiritualidad establecida a la India entre los siglos III y V, desde donde se expandió hacia al Nepal, al Tíbet, Mongolia, la China y el Japón .

Se pueden distinguir dos formas de tantrismo (el Hinduista y el Budista), que presentan muchos puntos en común; no es bien conocida cual de estas dos formas es mas antigua. El tantrismo Hinduista procede en parte de las doctrinas del sivaismo y recoge elementos ya presentes en la tradición vedica. El tantrismo budista , se deposita obre los fundamentos metafísicos del Mahayana, es la ultima fase en el desarrollo del budismo.

Para el Tantrismo, que es esencialmente empírico y tiene una explicación pragmática a todos los fenómenos, el hombre es una unidad microscópica que relaciona con las fuerzas macrocósmicas de la existencia. Desarrollando las capacidades perpetuas de su condición, siguiendo las practicas adecuadas , el hombre puede conseguir el liberamiento de su existencia, el cual es situado mas halla de las dicotomías entre sujeto y objeto, activo y pasivo, ser y no ser, etc...

El antagonismo dualista no es sino una distorsión de la realidad primordial creada por la mente del Karma. La integración de dos factores complementarios es representada iconograficamente por la unión conyugal , hecho que la ha llevada a muchas interpretaciones erróneas de la doctrina Tantrica.

Mientras que el Tantrismo Hinduista el aspecto dinámico de la realización es personificado por el principio femenino, en el Tantrimo Budista lo es por el masculino, mientras que el estático es el femenino.

En el Tantrismo que incorpora las técnicas del sistema Yoga, toda práctica comienza con una iniciación a cargo del maestro espiritual. Una de las prácticas superiores es el identificarse con una determinada deidad. Otras prácticas llevar a alcanzar poderes psíquicos paranormales que, bien son irrelevantes desde el punto de vista de la realización final, permiten al practicante controlar en su beneficio fueras de energía que condicionan al hombre normal.

TANTRISMO: Es la tercera gran corriente del Mahayana o budismo tántrico

(el budismo esotérico), cuyos orígenes se encuentran en la india en la época en que la corriente trántica hindú conocía también un gran impulso. Asiíes como todo un símbolo ligado a la sexualidad fue introducido en la tradición budista. Esta corriente tántrica adquirió un desarrollo muy importante hacia el S. VII y se extendió al Tíbet. Para los que adhieren a él, el tántrismo está considerado como un tercer vehículo ( el Vehículo del Diamante, Vajrayana), que sobrepasa a todos los demás por la eficacia de los medios que ofrece para ayudar al hombre a realizar su verdadera naturaleza, su “naturaleza del Buda”.

En la corriente esotérica, es decir, reservada a los iniciados, es el hombre entero (cuerpo, palabra y espíritu) el que esta implicado en la conquista de la iluminación, la cual consiste, aun aquí, en una profunda toma de conciencia de que el hambre y la verdad última, es decir, la vacuidad simbolizada por el diamante inalterable no son más que uno (se vuelve a encontrar la posición mahayánoca fundamental de no dualidad).

Esta forma de budismo invita a cada uno a participar en complejos ritos destinados a efectuar cambios radicales en su psiquismo (y en el mundo fenoménico que está intrínsecamente unido a él).

Una de las características principales de este Vehículo del Diamante es que ofrece a cada practicante el camino que corresponde exactamente a su nivel de desarrollo espiritual y que le permite, en consecuencia, avanzar mejor en el Camino. Pero el viaje es a menudo largo y azaroso. Por eso el papel de guía espiritual es tan importante en esta tradición y, en el budismo tibetano, son los lamas quienes desempeñan esta función.

BIBLIOGRAFIA:

- HISTORIA DE LAS RELIGIONES, Editorial Marin. Barcelona 1975.

- GRAN ENCICLOPEDIA CATALANA, Barcelona 1977.

- EL ISLAM, revista: cristianisme i justicia, fundació: Lluis Espinal, nº 82, Barcelona 1998.

-BUDISMO Y FE CRISTIANA, Imágenes de la fe, PPC, Madrid 1998.