Religión islámica

Religiones monoteístas. Alá. Mezquita. Mahoma. Corán. Cinco Pilares. Islamismo. Sunna. Meca. Mujer. Medios de comunicación. Cristianismo

  • Enviado por: Cristina Villalba
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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EL ISLAM

El Islam es una de las tres religiones monoteístas, junto con el Cristianismo y el Judaísmo. En el sentido religioso, la palabra Islam significa sumisión a la voluntad de Ala (Dios) y obediencia a Su Ley. El término Islam es el correcto para denominar esta religión, el resto como Mahometismo, Islamismo, Mahometismo, etc. Son incorrectos. La persona que practica el Islam se denomina musulmán y no mahometano o islamista, siendo estos términos inadecuados.

ALÁ es Dios, es visto como uno solo, perfecto, no creado, eterno, omnipotente y como el creador (o para algunos filósofos medievales, la fuente) del cosmos. Los musulmanes han subrayado, de forma habitual, la unidad y unicidad de Dios sobre todas las cosas. En discusiones entre las diferentes tendencias islámicas, y en otras mantenidas con creyentes de otras creencias monoteístas, a menudo, se ha acusado a los componentes de mantener diferentes exposiciones que son incompatibles con la unicidad de Dios. También se usan otros nombres para nombrar este Dios entre los más frecuentes se encuentran al-Rahman “el misericordioso” y al-Rahim “el compasivo”. Según la tradición hay 99 nombres para referirse a Alá, que en conjunto se denominan 'los nombres más hermosos'. Son frecuentes los nombres propios de musulmanes formados por uno de los nombres de Dios precedido de la palabra abd “siervo de”: Abd Ala, Abd al-Rahman, Abd al-Rahim, etc.

MEZQUITA

En el Islam, la religión no está separada de las otras actividades sociales. La mezquita no es sólo un lugar de culto. Sirve también para reuniones, estudios, conferencias y es un centro social en la vida musulmana. Suele ser un espacio sobrio, sin figuras ni estatuas, ni cuadros figurativos, entre otras cosas, para no distraer el recogimiento. Dios no se puede representar con atributos humanos ni con figuras. En este espacio solo se adora a Ala. Está orientada hacia la Meca, que puede variar en tamaño y tipología arquitectónica. Entre todas siempre destaca la mezquita de los viernes o jami, una especie de catedral donde se reúne la comunidad de fieles para realizar la oración ritual de este día de la semana. Las más importantes se construyeron entre el siglo VII, poco tiempo después de la aparición del Islam en Arabia, y el siglo XVI. La primera mezquita estaba constituida por el patio y la propia casa de Mahoma en Medina (622), situada en el territorio de la actual Arabia Saudí. El muro del patio que miraba en dirección a La Meca.

MAHOMA

Mohammad (S.A.S.), conocido en Occidente bajo el incorrecto nombre de Mahoma, es uno de los profetas de Ala. Fue enviado para recordar y completar los mensajes de los profetas anteriores como Adán, Abraham, Job, David, Salomón, Moisés o Jesús. Nace en la Meca (Península Arábiga) en el año 570 de la era cristiana. inició su ministerio a los 40 años cuando, según afirma, se le apareció el arcángel Gabriel en una visión. Mahoma confió a su familia, rama de los quarisíes, tribu que disfrutaba del poder político en la Meca, y amigos íntimos el contenido de ésta y de sucesivas visiones. Después de cuatro años había convertido a unas 40 personas y luego comenzó a predicar en público en su ciudad natal de La Meca, núcleo mercantil de primer orden en Arabia. Ridiculizado por los habitantes de esta ciudad, marchó a Medina en el año 622. A partir de este acontecimiento, la Hégira, se fecha el calendario islámico. En Medina, Mahoma adquirió muy pronto autoridad espiritual y temporal y llegó a ser reconocido como legislador y profeta. La oposición árabe y judía que encontró en Medina fue eliminada y emprendió entonces una guerra contra La Meca. Poco a poco las tribus árabes le declararon su lealtad y La Meca se rindió en el año 630. A su muerte en el 632, Mahoma era el máximo dirigente de un Estado árabe que acrecentaba su poder con una gran rapidez. Las enseñanzas centrales de Mahoma eran la bondad, omnipotencia y unidad de Dios y la necesidad de que la generosidad y la justicia rigieran en las relaciones humanas. A esta emergente religión se incorporaron importantes elementos del cristianismo y el judaísmo, y otros elementos arraigados en la tradición árabe preislámica: instituciones tan importantes como la peregrinación y el santuario de la Kaaba fueron absorbidas en forma modificada del paganismo árabe. Mahoma, al reformar la tradición árabe preislámica, también la confirmó.

EL CORÁN

El Corán es el conjunto de revelaciones que Ala envió al profeta Mahoma a través del Arcángel Gabriel. Fue revelado en fragmentos que respondían a las necesidades de los musulmanes. Cuando el Profeta recibía alguna revelación, la transmitía a sus compañeros para que la memorizasen y escribiesen, ya que el Profeta era analfabeto. Está dividido en 114 capítulos (suras), cada uno con un título diferente. Los capítulos se dividen en versículos (aleyas). La división en versículos es posterior a la división en capítulos y no es siempre la misma. El Corán posee una extensión aproximada a la del Nuevo Testamento de la Biblia cristiana. Este libro sagrado está ordenado según la amplitud de los episodios. El árabe en que está escrito el Corán es una mezcla de prosa y poesía sin métrica. Su estilo es alusivo y elíptico, con una gramática y un vocabulario a menudo difícil. Está sujeto a diferentes interpretaciones, en algunos pasajes es difícil de entender y por lo común se aprende dentro de una comunidad musulmana que ha adoptado una línea de interpretación tradicional. El del Corán se ha considerado el ejemplo de lengua árabe más perfecto. Además, puesto que se acepta entre los musulmanes el hecho de que el Profeta era analfabeto, siempre se ha considerado un milagro que un trabajo semejante fuera realizado por él. Consiste en un conjunto de preceptos y recomendaciones éticas y morales, advertencias sobre la llegada del último día y el juicio final, historias sobre profetas anteriores a Mahoma y sobre los pueblos a los que fueron enviados, y preceptos relativos a la religión y otras materias sociales como el matrimonio, el divorcio o la herencia. El mensaje, en esencia, es que hay un solo Dios, creador de todas las cosas, que es el único al que hay que servir practicando un culto y observando una conducta correcta. Dios es siempre misericordioso y se ha dirigido a la humanidad para que le venere en la persona de diversos profetas enviados por Él, pero estos profetas fueron rechazados una y otra vez. Los temas generales del Corán y muchas de las historias ilustrativas comparten las escrituras cristianas y judías aunque a menudo se desarrollan de forma diferente. Después del Corán, viene la Sunna como segunda fuente del Islam. La Sunna es el conjunto de dichos y hechos del Profeta, que sirve como interpretación práctica del Corán.

LOS CINCO PILARES DEL ISLAM

La vida en el Islam se rige por el Corán (libro de las revelaciones al Profeta Mahoma, y la Sunna (conjunto de dichos y hechos del Profeta). La fe musulmana se basa sobre cinco pilares:

  • Creer en Dios único y que Mohammad (S.A.S.) es Su Profeta.

  • Hacer la oración cinco veces al día. A todo hombre o mujer que profesa el islamismo se le exige que adore a Dios cinco veces al día: por la mañana, antes de salir el sol; justo antes del mediodía en la media tarde; a la puesta del sol; y por la noche. El creyente cuidará escrupulosamente de que no exista mancha o impureza alguna en su cuerpo o vestidos. Se le exige asimismo que realice una ablución (wudzu) antes de cada oración. A este respeto dice bien explícitamente el Corán: “oh Creyentes! Cuando os decidáis a rezar, lavad vuestras caras y vuestras manos hasta los codos y frotad vuestras cabezas y lavad vuestros pies hasta los tobillos.” El fiel adorador ha de volver la cara hacia la Sagrada Mezquita de la Meca y orar de pie inclinándose, postrándose y sentándose. Terminará la oración con las palabras siguientes, dirigidas a derecha e izquierda: “la paz sea con vosotros y la misericordia de Alá”. La oración en común está dirigida por un imán, elegido por la asamblea. Un moazzin (almuecín) o pregonero invita a los creyentes a la oración, pronunciado en voz alta determinadas palabras. Las mujeres solían mezclarse en los hombres en las oraciones en común en la época de Mahoma y hasta mucho después de su muerte. Pero, en el año 886, el gobernador de la Meca se creyó en el caso de señalar un lugar separado para las mujeres mediante cuerdas atadas a las columnas de la mezquita. Posteriormente, las cuerdas fueron substituidas por mamparas de maderas, más tarde por paredes y, finalmente, las mujeres fueron expulsadas de la mezquita. Parece ser que últimamente se propugna, en algunos países musulmanes, su readmisión.

  • Ayunar durante el mes de Ramadán. El ayuno comienza en la luna nueva del Ramadán, noveno mes del calendario islámico y termina con la aparición de la luna del mes siguiente. El Ramadán señala el comienzo de la revelación del Corán. Durante todo el mes los musulmanes viene obligados a abstenerse de comida y bebida desde la aurora hasta la puesta del sol. Los enfermos, los ancianos, los físicamente imposibilitados y los viajeros se encuentran exentos de esa obligación. Con el ayuno se busca capacitar al musulmán para substraerse al mal y enfrentarse con las penalidades, fortaleciéndose espiritualmente y aprendiendo a sacrificar las cosas que incluso le pertenezcan con todo derecho.

  • Dar el Zakat. El zakat, o impuesto para la limosna, es recaudado anualmente de las cosechas, el ganado, metales preciosos y dinero en efectivo de quienes que vivan por encima de la mera subsistencia y cuyas deudas no excedan sus bienes. En teoría se debe recolectar en nombre de los pobres y después distribuirlo entre ellos.

  • Ir de peregrinación a la Meca. El quinto deber religioso de un musulmán consiste en la peregrinación (hajj) a la casa de Dios (Baitullah) de la Meca, obligatoria para los que se encuentran capacitados física y económicamente. La hajj se efectúa del 7 al 10 de mes sulhajj, último mes del calendario islámico. El peregrino da comienzo a sus ritos vistiendo una prenda inconsútil de dos piezas (ihram) cuando todavía se encuentra a alguna distancia de la Meca. Antes de ponerse el ihram, el peregrino debe bañarse y pronunciar una oración especial (talbiya). Su primer religioso consistirá en dar siete vueltas a la Kaaba, partiendo del Hajar al Awad o piedra negra. La Kaaba se describe en el Corán como “la primera casa del culto divino para los hombres”. Abraham e Ismael la reconstruyeron usando como piedra angular el Hajar al Aswad, que los peregrinos besan como expresión de su amor a los profetas. Otros puntos del ceremonial son: el sa'y, o séxtuple recorrido entre Safa y Marwa, dos pequeñas colinas; la vista a la llanura de Arafat, donde los peregrinos oyen un sermón; la profesión a Muzdalifa; y el lanzamiento de piedras a tres pilares en Mina y la oferta de sacrificios en este punto. Los musulmanes creen en Abraham ofreció el sacrificio no a su hijo Isaac, sino a Ismael. El lanzamiento de piedras conmemora la tradición de que no efectuase el sacrificio de Ismael y otras tres se negó a atender las insinuaciones diabólicas. El acto simboliza la lucha espiritual que el hombre ha de sostener contra el mal. La Meca es la ciudad del oeste de Arabia Saudí, capital de la provincia de al-Hijaz (Hejaz o Heyaz), cerca de Jiddah. Lugar de nacimiento del profeta Mahoma, fundador del Islam, es la más importante de las ciudades santas musulmanas. Un gran número de peregrinos visita La Meca todos los años. Su situación entre varias rutas comerciales hizo que la ciudad fuera un centro de gran importancia comercial desde la antigüedad. La Meca era un centro religioso ya antes de la época de Mahoma y, dentro de los sagrados recintos de la gran mezquita, llamada al-Haram (siglo VIII), existen varios lugares santos que poseen una gran significación religiosa desde épocas preislámicas. El interior de la mezquita es un gran patio cuadrangular, con capacidad para unas 35.000 personas, rodeado de claustros y pórticos y decorado con siete minaretes, a donde se accede a través de 24 puertas. En su centro se halla la Kaaba (Caaba), un edificio en forma de cubo y sin ventanas, que se dice que fue construida por el patriarca hebreo Abraham. En la esquina sur de la Kaaba se encuentra la Piedra Negra que supuestamente entregó el arcángel san Gabriel a Abraham. También dentro del recinto de la mezquita se sitúa el pozo sagrado conocido como Zamzam (Zemzem), que se dice que fue usado por Agar, la madre del hijo de Abraham, Ismael. La ciudad fue nombrada por primera vez por el geógrafo egipcio Tolomeo, que en el siglo II d.C. la denominó Makoraba. Desde la época de Mahoma, La Meca fue sitiada en varias ocasiones. Fue conquistada por los egipcios en el siglo XIII. En el siglo XVI la ciudad cayó bajo el control de Turquía. Desde 1517, los jerifes (descendientes de Mahoma, del linaje de Hassan, hijo del yerno de Mahoma, Alí ibn Abi Talib) administraron La Meca bajo el dominio de los turcos. Estos últimos fueron expulsados de la ciudad en 1916 por el gran jerife Husayn ibn Alí, que más tarde sería el primer rey de al-Hijaz. En 1924 la ciudad fue conquistada por Abd al'Aziz III ibn Saud, sultán de Najd (Nejd), que convirtió a La Meca en la capital religiosa de Arabia Saudí.

  • ISLAM Y CRISTIANISMO

    El Islam reconoce al profeta Jesús (que la paz sea con él) y reconoce el milagro de su nacimiento y los milagros que hacía. El Islam insta a todos los musulmanes a respetar tanto a los cristianos como a los judíos y a vivir con ellos en tolerancia y armonía. Para ser musulmán hay que reconocer todos los profetas del Libro anteriores a Mahoma. Con el Libro nos referimos a que el mensaje siempre ha sido el mismo desde el principio, es decir la Torá judia y los evangelios cristianos tienen la misma fuente, pues vienen de Dios único. Lo que sucede es que la humanidad se desvía del mensaje original y cambia o manipula los textos sagrados, por eso descendió el Corán, para recordar por última vez a la humanidad el Mensaje. Pero esta vez nadie lo va a manipular o cambiar, pues Ala mismo se comprometió en el Sagrado Corán a protegerlo y de hecho nuestro Corán es el original, intacto.

    LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL ISLAM

    El Islam está considerado por los medios de comunicación en general como una religión fanática e intransigente. Los musulmanes se reducen a unos meros terroristas capaces de hacer cualquier barbaridad como violar mujeres y asesinar niños. Esta visión se basa sobre perjuicios raciales y religiosos heredados de la época colonial. Incluso en caso de guerra, el Islam prohibe matar o violar a una mujer, matar a un niño o a un anciano, a un no armado, cortar árboles, dañar la cosecha o cegar pozos. Detrás de los medios de comunicación se mueven intereses económicos y políticos que presentan al Islam y a los musulmanes como un peligro.

    LA MUJER EN EL ISLAM

    Con la mujer, la desinformación es espectacular. Se la presenta como a un ser enclaustrado, sumiso y privado de libertad, de movimiento y de pensamiento. Un ejemplo, en este sentido, es el tratamiento que se ha dado al tema de la ablación del clítoris en los medios de comunicación, provocando la sensación general de que forma parte del Islam, como uno de sus preceptos. No es así. La ablación es una tradición de ciertas regiones africanas preexistentes al Islam. Se confunde al Islam con las tradiciones machistas. El Islam es un camino para encontrar la paz, la libertad y el recogimiento espiritual, tanto para el hombre como para la mujer.

    Muchos musulmanes han adoptado la ética judeo-cristiana que ve a las mujeres como la fuente de la tragedia humana debido a su alegado papel bíblico como las tentadoras que sedujeron a Adán en desobediencia a su Señor.. Tentando a su marido a comer la fruta prohibida, ella no solamente desafió a Ala, sino que causó la expulsión de la humanidad del Paraíso, instigando así todo el sufrimiento humano temporal. Esos misóginos que sostienen este mito bíblico, rastrean en archivos de las literaturas pseudo-islámicas tales como hadices falsos y débiles.

    Este viejo mito del testamento es un creencia extensamente difundida en la comunidad islámica a pesar del hecho de que Ala en el Corán testimonia que era Adán solamente responsable de su error. En 20: 115 se indica: "ya hicimos antes un pacto con Adam, pero olvidó; y no encontramos de por su parte resolución firme."

    Por lo tanto, no hay nada en la doctrina islámica o en el Corán que sostenga que las mujeres son responsables de la expulsión de Adán del Paraíso o de la consiguiente miseria de la humanidad. Sin embargo, la misoginia abunda en las declaraciones de muchos "eruditos" islámicos y de "imames".

    El resultado de tal interpretación de hadices y de la negatividad esparcida es que sociedades enteras han maltratado a sus miembros femeninos a pesar del hecho de que el Islam ha honrado y ha autorizado a la mujer en todas las esferas de la vida. La mujer en ley islámica es igual a sus contrapartes masculinas. Ella es tan responsable por sus acciones como es responsable un varón. Su testimonio es exigido y válido ante un tribunal. Sus opiniones se buscan y se actúa basándose en ellas. Contrariamente al pseudo hadiz: "consulta a mujeres y haz lo contrario", el Profeta (S.A.S.) consultó a su esposa, Um Salama en una de las decisiones más importantes para la comunidad musulmana. Tales referencias a las actitudes positivas del Profeta hacia las mujeres, refutan el único hadiz falsamente atribuido a Ali bin Abu Talib: "la mujer es todo mal y el mal más grande sobre ella es el que el hombre no puede hacer por ella."

    La propaganda de tal negatividad contra las mujeres ha conducido a muchos "eruditos" e "imames" a hacer normas irreales sobre el discurso femenino. Demandan que las mujeres deben bajar su voz a los susurros o aún al silencio, excepto cuando hablan a su marido, a su guarda o a otras mujeres. El acto femenino de la comunicación se ha convertido para algunos en una fuente de la tentación y de la seducción al varón.

    Otro ejemplo coránico de una mujer que habla en público, es la hija del Sheij mencionado en el Corán en 28:23. Además, el Corán narra la conversación entre Sulayman y la reina de Saba así como entre ella y sus súbditos. Todos estos ejemplos apoyan la fatwa de que se permite a las mujeres expresar su opinión en público, porque cualquier cosa que fue prescrita a los que nos precedieron antes, está prescrita para nosotros, a no ser que sea rechazado unánimemente por la doctrina islámica.

    Lo que está prohibido es el hablar coqueteando que tienta a los que tienen los corazones enfermos, que se pueden mover por deseo y eso no es decir que toda la conversación con las mujeres está prohibida, porque Ala termina así el verso: "...sino que hablad como se debe."(33:32)

    Encontrar excusas para silenciar a mujeres es solo una de las injusticias que ciertos eruditos e imames intentan infligir sobre las mujeres. Señalan a aquellos hadices narrados por Bukhari sobre el Profeta, que dicen: "no he dejado un mayor daño a los hombres que mujeres." Asumen que el daño implica que las mujeres son una maldición malvada que se soportará como se debe aguantar pobreza, hambre, enfermedad, muerte y miedo. Estos "eruditos" no hacen caso del hecho de que el ser humano es tentado más por sus bendiciones que por sus tragedias.

    La mujer musulmana es invisible e irrelevante, pero solo desde el punto de vista de los occidentales. A ellos no les interesa la mujer musulmana, sino sus estereotipos. La mujer musulmana simboliza el universo interior e inexplicable del Islam al que no llega la mirada del que no tiene respeto. Son las mujeres las que están dando fuerza a los movimientos islámicos que luchan por la supervivencia del Islam. Son las que dan un carácter intensamente islámico a esos movimientos. Aunque no se dice, son las más cultas las que abanderan las causas de los movimientos musulmanes, y sin complejos ni vergüenzas absurdas se visten con sus velos afirmando su condición de mujeres musulmanas, signo de sus protestas y de su adhesión a una forma de entender la vida que no tiene nada que ver con la histeria y crispación del “mundo civilizado”. El Islam es para la mujer y para el hombre una vida que conduce a Ala, un camino de superación, una puerta hacia un infinito que significa desembarazarse de tonterías, recuperando una cordura imprescindible para todos



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