Reforma social de la Iglesia Católica

Historia de la Iglesia. Movimientos nacionales. Reforma protestante. Anglicanismo. Enrique VIII. Reforma suiza. Servet

  • Enviado por: Hugo
  • Idioma: castellano
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1) Condiciones que precedieron la reforma

Durante el siglo XVI, varios religiosos, pensadores y políticos intentaron provocar un cambio profundo y generalizado en los usos y costumbres de la iglesia cristiana en la Europa Occidental, especialmente con respecto a las pretensiones papales de dominio sobre toda la cristiandad. Más específicamente, rechazaron con determinación la validez de la venta de indulgencias propiciada por el Papa romano, a través de la cual la Iglesia de Roma "vendía" la salvación al mejor postor. A este movimiento religioso se le llamará posteriormente Reforma Protestante, por ser un intento de reformar la Iglesia buscando la revitalización del cristianismo primitivo y que fue apoyado políticamente por un importante grupo de príncipes y monarcas que "protestaron" contra una decisión de su emperador. Este movimiento hundía sus raíces en elementos de la tradición católica medieval, como el movimiento de la Devoción Moderna en Alemania y los Países Bajos, que era una piedad laica antieclesiástica y centrada en Cristo. Además, la segunda generación del humanismo la siguió en gran medida. Comenzó con la predicación del sacerdote agustino Martín Lutero, que revisó las doctrinas medievales según el criterio de su conformidad a las Sagradas Escrituras. En particular, rechazó el complejo sistema sacramental de la Iglesia medieval, que permitía y justificaba exageraciones como la "venta de indulgencias", según Lutero, un verdadero secuestro del Evangelio, el cual debía ser predicado libremente, y no vendido.

La Reforma Protestante dependió del apoyo de algunas autoridades civiles para poder reformar iglesias de ámbito estatal (posteriormente iglesias nacionales). Los grandes exponentes de la reforma fueron Martin Lutero y Juan Calvino. El Protestantismo ha llegado a constituir la tercera gran rama del cristianismo, con una feligresía que actualmente supera los quinientos millones y que se expande rápidamente en América Latina, Asia y África. Es decir que la inconformidad que la reforma protestante empezó a tener mayor auge. Y la iglesia católica necesitaba modernizar y limpiar la imagen que la iglesia de esa época tenia en la sociedad.

2) Postura de la iglesia católica frente a la reforma social de la iglesia

En el siglo XVI se produjo una gran crisis en la Iglesia cristiana de la Europa Occidental por los numerosos problemas de corrupción eclesiástica y de falta de piedad cristiana. La gota que rebalsó el vaso fue la venta de indulgencias para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma, que provocó finalmente que casi la mitad de la cristiandad occidental se separase de la iglesia católica y fundara iglesias propias y que la otra mitad, no partidaria de la Reforma, reformulara a su vez una Iglesia sin disidentes y completamente sujeta al dominio del Papa romano. Esto dio lugar a que Europa quedara dividida entre una serie de países que reconocían al Papa de Roma, como supremo y único jefe de la Iglesia, y los países que rechazaban las pretensiones de Roma y que recibieron el nombre de protestantes. Dicha división fomentó toda clase de odios y de guerras religiosas en Europa, .

La Reforma protestante se inició en Alemania y se explica en gran parte por las condiciones económicas y sociales que tenía el Sacro Imperio Romano Germánico. Numerosas ciudades eran muy ricas gracias al comercio, y los burgueses eran partidarios del humanismo y de reformar la corrupta iglesia. Pero el grupo más importante en Alemania era la alta nobleza; los grandes nobles eran casi independientes y señores de numerosas tierras y vasallos campesinos, siempre estaban conspirando contra la autoridad del emperador, que apenas tenía poder sobre ellos. Pero junto a la alta nobleza existía una pequeña nobleza formada por los nobles más pobres y los segundones de las grandes casas nobiliarias. A principios del siglo XVI, esta pequeña nobleza estaba completamente arruinada y para recuperar sus ingresos, los pequeños nobles buscaban una oportunidad para apoderarse de los bienes y las improductivas tierras de la iglesia. La pequeña nobleza aprovechó las ideas de los humanistas, que criticaban las excesivas riquezas, pompas y boatos de la iglesia, para proclamar que el clero no tenía necesidad de propiedades e intentar quedarse con sus cuantiosas riquezas. Por esta razón, la pequeña nobleza será la primera en apoyar y aprovechar las convulsiones reformadoras.

El fundador de la Reforma protestante fue el monje agustino alemán Martín Lutero, quien era un hombre profundamente religioso preocupado por la salvación de su alma y, por este motivo, ingresa en 1507 en la orden religiosa de los agustinos buscando la paz espiritual.

En el convento, Lutero prosiguió sus estudios y se convirtió en un experto en la Biblia y en los autores cristianos medievales; llegó a ser un doctor universitario y se le contrató para dar clases en la nueva universidad de Wittenberg, que entonces era la capital del ducado de Sajonia.

3) Las indulgencias

En este tiempo estalló un gran escándalo en Alemania a causa de la cuestión de las indulgencias, pues la iglesia vendía indulgencias, por medio de las cuales se perdonaban los pecados. Muchos consideraron esta práctica como un abuso escandaloso y la culminación de una serie de prácticas anticristianas fomentadas por el clero, pero será Lutero el primero que expondrá públicamente su opinión contraria a la venta de indulgencias y a toda la doctrina que la sustentaba.

Para Lutero, la venta de indulgencias era una estafa y un engaño a los creyentes con respecto a la salvación de sus almas. En 1517, Lutero clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg sus 95 tesis, en las que atacaba la venta de indulgencias y esbozaba lo que sería su doctrina sobre la salvación por la fe. Este documento es conocido como las 95 tesis de Wittenberg y se consideró el comienzo de la Reforma protestante.

Las 95 tesis se difundieron rápidamente por toda Alemania gracias a la imprenta, y Lutero se convirtió en un héroe para todos los que deseaban una reforma de la iglesia. En algunos lugares hasta se iniciaron asaltos a edificios y propiedades de la iglesia. Por sus 95 tesis, Lutero se había convertido en el símbolo de la rebelión de Alemania contra lo que ellos consideraban prepotencia de la iglesia de Roma. Lutero arriesgaba además su vida, ya que podía ser declarado hereje por la jerarquía eclesiástica y ser condenado a la hoguera.

4) Movimientos nacionales

a) La Reforma en Inglaterra

La Reforma comenzó en Inglaterra con la difusión de los escritos reformatorios de Martín Lutero, Ulrico Zwinglio y otros reformadores continentales. Además, la tradición de Wicliff, reformador medieval, probablemente aún ejercía influjo en el país.

Inglaterra se separó de la iglesia romana a mediados del siglo XVI, pero no va a aceptar las ideas religiosas de Lutero, sino que va a crear una iglesia propia, la iglesia anglicana. La creación de esta iglesia se debe a la vida política y privada del rey Enrique VIII y sus seis mujeres.

Enrique VIII fue rey siendo muy joven y al principio no se interesó por los problemas de gobierno, que dejó en manos de su favorito, el cardenal Wolsey, a quién nombró canciller de Inglaterra. Al principio, Enrique VIII se declaró un católico convencido y escribió un folleto contra Lutero, cuando este comenzó a atacar a la iglesia de Roma.

Enrique VIII estaba casado con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, que era unos años mayor que él y que en varios años de matrimonio sólo le había dado una hija, María. Pero Enrique VIII era un hombre joven y deseoso de placeres, y pronto tuvo numerosas amantes; ninguna de ellas tuvo importancia hasta que el rey tomó como amante a Ana Bolena, hermana de una de sus amantes anteriores.

Ana Bolena era una mujer enérgica e inteligente y no estaba a contentarse como su hermana con el papel de amante del rey: quería ser la reina de Inglaterra y convertirse en la primera mujer del reino. Ana Bolena tenía mucha voluntad y pronto dominó el carácter de Enrique VIII, presionándole para que se divorciara de su mujer, se casara con ella y la convirtiese en reina.

Pero el divorcio estaba prohibido por la iglesia y el canciller Wolsey, para complacer al rey, quiso convencer a la reina Catalina de que renunciase voluntariamente a su matrimonio y permitiera a su marido casarse con su amante. Pero Catalina se negó rotundamente.

Ana Bolena estaba impaciente y exigía al rey la separación de su esposa. Enrique VIII empezó a pensar en separarse de la iglesia de Roma para poder divorciarse y casarse con su amante. Como sabía que el cardenal Wolsey nunca aprobaría eso, lo destituyó como canciller, ordenó expropiar todos sus bienes y Wolsey sólo se salvó de ser ejecutado porque murió en ese momento.

Enrique VIII nombró entonces canciller a Tomás Moro, el humanista más famoso de Inglaterra, que era amigo personal suyo. Enrique VIII esperaba que su amigo aprobase su divorcio, pero Moro era un hombre íntegro y se negó a aprobarlo, por lo que el rey le destituye al poco tiempo. Enrique nombra entonces canciller a Tomás Cromwell, un antiguo protegido de Moro que deseaba arrebatarle el cargo al canciller. Cromwell era un hombre muy diferente a Moro, ambicioso y sin escrúpulos morales, estaba dispuesto a todo por complacer al rey. Enrique VIII pide también el consejo de algunos sacerdotes, ya que deseaba aparentar que su divorcio estaba de acuerdo con la religión cristiana. Uno de estos sacerdotes, Thomas Cranner, le dijo al rey que podía divorciarse sin problemas según la religión cristiana. Enrique VIII le recompensó nombrándole arzobispo de la iglesia de Inglaterra.

Los acontecimientos se precipitaron cuando Ana Bolena quedó embarazada. Enrique VIII deseaba ardientemente tener un hijo y quiso divorciarse cuanto antes para que, cuando naciese el niño, él ya estuviera casado con Ana Bolena y el niño fuera el heredero legítimo.

En 1534 Enrique VIII decretó el Acta de supremacía por la que Inglaterra se separaba del Papa de Roma y el mismo rey se convertía en jefe de la iglesia. Enrique VIII aprobó su propio divorcio. No hubo ningún cambio de doctrina, que siguió siendo la misma que la de la iglesia católica, pero se prohibió a todos los obispos y sacerdotes ingleses tener ninguna relación con Roma. Todas las tierras de la iglesia fueron expropiadas y puestas a la venta para enriquecer al rey.

La reina Catalina fue expulsada de la corte, y el rey declaró bastarda a su hija María, diciendo que no era hija suya, y la expulsó con su madre.

Enrique VIII se casa entonces con Ana Bolena, y todos los nobles de Inglaterra son obligados a asistir a la boda, pero Tomás Moro se niega, pues nunca aprobó la conducta del rey. Enrique VIII declara a Moro culpable de traición y manda que sea decapitado. La iglesia de Roma declaró a Moro santo de la iglesia católica.

Pero Ana Bolena, ya convertida en reina, da a luz a una hija y la desilusión del rey es tremenda. Esta niña será la futura reina Isabel I de Inglaterra. Ana Bolena se fue volviendo cada vez más exigente y dominante y Enrique VIII terminó por encontrarla insoportable. Pronto tuvo nuevas amantes; con una de ellas, Jane Seymour, sostuvo una relación más estable y esta amante ded rey quedó embarazada. Enrique VIII declara que Ana Bolena le había engañado con otros hombres, que es culpable de alta traición y le corta la cabeza. El rey se casa por tercera vez con Jane Seymour. Mientras tanto, la reina Catalina había muerto y su nueva mujer convence al rey de que declare que María es hija suya, por lo que la princesa María vuelve a la corte. Jane Seymour da a luz a un hijo, el príncipe Eduardo, que será rey con el nombre de Eduardo VI, pero Jane Seymour muere a causa del parto y Enrique queda viudo.

El rey estaba tan afectado, que pensó no volverse a casar, pero su canciller Tomás Cromwell le convenció de que Inglaterra, que se había separado de Roma, necesitaba una alianza con los nobles protestantes alemanes y convenció a Enrique VIII casarse por 4ª vez con la princesa Ana de Cleves, hija de uno de los principales nobles protestantes. Pero cuando la nueva reina llega a Inglaterra, Enrique VIII la encuentra demasiado fea y se divorcia de ella a las pocas horas de casarse.

En Alemania, la indignación fue enorme y los luteranos pidieron públicamente a los ingleses que mataran a su rey. Enrique VIII nunca perdonó a Cromwell su matrimonio con la alemana, le acusó de traición y fue dacapitado.

Unos años después, Enrique VIII se volvió a casar por 5ª vez con Catalina Howard, una noble inglesa muy guapa y mucho más joven que él. Pero Enrique VIII estaba ya viejo y agotado y la nueva reina pronto echa de menos la compañía de los jóvenes nobles con los que salía antes de su matrimonio. La reina es sorprendida engañando al rey y muere decapitada.

Finalmente, el rey se casó con su última mujer, Catalina Parr, pero el rey ya estaba muy enfermo y su esposa se limitó a cuidarle hasta que él murió en 1547.

Le sucedió su hijo Eduardo con el nombre de Eduardo VI, pero como el nuevo rey apenas tenía 9 años de edad, continuaron en sus puestos los mismos ministros que gobernaban bajo su padre. Todos estos ministros estaban comprometidos con la Reforma y con la creación de la iglesia anglicana y quisieron que la nueva iglesia se diferenciase todavía más de la católica.

El Acta de supremacía había convertido al rey en jefe de la iglesia, pero la doctrina religiosa, los sacramentos y la forma de decir la misa, seguían siendo las mismas que los de la iglesia católica. Por esta razón, estos ministros redactan el llamado Libro de Oración común, que introduce ciertos cambios en la doctrina y sobre todo en la forma de celebrar la misa. Este libro terminó de configurar la nueva iglesia anglicana.

Pero la reforma de Inglaterra pareció amenazada cuando Eduardo VI enfermó gravemente a los 14 años y si moría, la heredera del trono era su hermana, la princesa María Tudor, que había continuado siendo católica como su madre. Los ministros estaban aterrados, ya que algunos habían colaborado en el divorcio de Enrique VIII y a declarar a María bastarda, por lo que tenían miedo de que María se vengase de ellos si llegaba a ser reina.

Los ministros quisieron entonces declarar heredera del trono a Jane Grey, una prima de Eduardo VI que tenía 16 años, era una anglicana convencida y estaba casada con uno de los hijos de los ministros. Cuando Eduardo VI está agonizando, los ministros le convencen para que desherede a su hermana María y declare sucesora en el trono a Jane.

En 1543, Eduardo VI murió a los 15 años y los ministros proclamaron reina a Jane, pero cometieron el error de no encarcelar a María. Al enterarse de la muerte de su hermano, María huyó de Londres e hizo un llamamiento a la nobleza inglesa para que viniesen a ayudarla con hombres armados como a su reina legítima.

La mayor parte de los nobles ingleses, incluso los anglicanos, se pusieron de parte de María, que pudo reunir un ejército; los ministros de Jane reunieron también tropas, pero estas fueron derrotadas y el ejército de María ocupó Londres, apresando a Jane Grey y a los ministros. Jane Grey fue juzgada por alta traición y decapitada; en cuanto a los ministros, María mandó cortarles la cabeza a todos.

Se restableció el catolicismo. El Acta de Supremacía y el Libro de Oración común fueron suprimidos y se nombraron obispos católicos. Se persiguió a los anglicanos y algunos de ellos acabaron en la hoguera. María también se toma la venganza de ordenar la decapitación de Thomas Cranner, el arzobispo que le había dicho a Enrique VIII que su divorcio estaba de acuerdo con la moral cristiana, a pesar de ser un anciano.

Sin embargo, el futuro del catolicismo en Inglaterra no estaba seguro, puecto que María no se había casado ni tenía hijos, y la heredera del trono era su hermana, la princesa anglicana Isabel. Cuando María llega a ser reina, tiene ya 37 años, ya era tarde para contraer matrimonio, pero fue convencida de que Inglaterra necesitaba un heredero católico y que se tenía que casar. María consultó a Carlos V sobre quién podía ser su marido, y el emperador le dijo que se casara con su hijo Felipe, el que luego fue rey como Felipe II. De esta manera Carlos V quería que su hijo fuese también rey de Inglaterra.

Felipe se casó contra su voluntad con María Tudor y se convirtió en rey de Inglaterra, pero el matrimonio fue un fracaso porque no pudieron tener hijos y a la primera ocasión, Felipe aprovechó para salir de Inglaterra con el pretexto de que tenía que ayudar a su padre en los asuntos europeos.

María murió en 1559 a los 42 años e Isabel fue proclamada reina. Era la hija de Ana Bolena y había sido educada como anglicana, por lo que restablece el Acta de supremacía y el libro de Oración común.

Isabel va a reinar durante 45 años y bajo su reinado el anglicanismo consolidará la separación definitiva de la iglesia de Roma.

b) La Reforma en Suiza

En Suiza también se van a separar algunos territorios de la iglesia de Roma; las ideas de Lutero llegaron muy pronto a Suiza y pronto aparecieron una serie de predicadores que criticaban la corrupción de la iglesia y defendían la creación de una iglesia distinta. Uno de los primeros fue Zwinglio. Aunque compartía muchas de las ideas de Lutero, Zwinglio quería dar una mayor libertad a su nueva iglesia cristiana y rechazaba el sometimiento de los cristianos a la nobleza como defendía Lutero. Al final el mismo Lutero criticó a Zwinglio y se alegró públicamente de su muerte cuando Zwinglio muere en un combate contra los suizos católicos.

Pero el principal foco de la reforma en Suiza va a ser la ciudad de Ginebra, gracias a la actuación de Juan Calvino que con Lutero es la mayor figura de la reforma protestante.

En Ginebra una serie de reformadores habían asaltado las iglesias y conventos expulsando a los sacerdotes católicos pero estos reformadores no sabían como organizar la nueva iglesia que pretendían crear ni tampoco tenían claro que nueva doctrina querían establecer, por lo que llamaron a una figura de prestigio dentro del campo protestante, que supiera como organizar la nueva iglesia y diera un contenido religioso claro, llamaron a la ciudad a Juan Calvino.

Este era un francés que había estudiado teología en varias universidades entre ellas la de París; como Lutero era también un gran conocedor de la Biblia y aunque al principio acepta algunas de las ideas luteranas, pero muy pronto piensa que Lutero ha conservado demasiadas cosas de la antigua iglesia católica que debían ser destruidas. Calvino también piensa que el hombre debe acceder a la fe por medio de la lectura de la Biblia, pero considera que se debían de eliminar todos los sacramentos de la antigua iglesia incluyendo los tres que había conservado Lutero. Para él todas las imágenes debían ser eliminadas de los templos religiosos. Calvino también pensaba que no debían existir ni sacerdotes ni obispos y que los jefes religiosos debían ser `astores elegidos por la consagración; pero la teoría religiosa más importante de Calvino es la Predestinación: según esta teoría el hombre por sí mismo no puede hacer nada para alcanzar la salvación, ni por la fe ni por las obras, sino que antes de nacer Dios ya ha elegido a un hombre para la condenación o la salvación y el hombre no pude hacer nada para cambiar el designio divino. En la sociedad humana se puede distinguir a los hombres elegidos para su salvación en los que llevan una vida virtuosa y sin pecado y en los que tiene riquezas y éxito material en la vida, pues eso es signo de la protección de Dios.

Calvino empezó a exponer sus ideas en París, pero como Francia era católica tuvo que huir del Reino y refugiarse en el extranjero, pero ya empezaba a ser conocido entre los protestantes europeos como un hombre firme y enérgico, un gran teólogo y un buen organizador que sabía dirigir a los hombres, y por esta razón fue llamado por los protestantes de Ginebra.

Cuando Calvino llega a Ginebpa, pronto toma la decisión de que si quiere imponer una nueva iglesia que adopte sus puntos de vista religiosos tiene que controlar el gobierno de la ciudad; intenta dar órdenes al consejo municipal que termina por expulsarle de Ginebra.

Sin embargo, la situación en Ginebra seguía sin aclararse, las autoridades de la ciudad eran incapaces de organizar una iglesia nueva y Calvino seguía teniendo partidarios en la ciudad; estos partidarios convencen a las autoridades de Ginebra para que permita el regreso de Calvino a Ginebra con la promesa de que no se entrometerá en el gobierno político de la ciudad. Y las autoridades cometen el error de autorizar el regreso de Calvino a Ginebra. En 1541.

Calvino ha aprendido la lección y ha comprendido que no puede manifestar abiertamente su deseo de controlar políticamente la ciudad; sin embargo, no renuncia, ha hacerse con el poder de Ginebra que para él era indispensable para fundar su nueva iglesia. Durante doce años Calvino va a llevar a cabo una paciente labor para ganarse partidarios en el gobierno de la ciudad, aumentar su influencia en Ginebra hasta que llegase el día en que el gobierno y todas sus instituciones estuvieran bajo su control. Cuando ya Calvino está a punto de controlar el gobierno se produce la ejecución en la hoguera del español Miguel Servet.

Miguel Servet era un humanista español típico de la época del Renacimiento, tenía curiosidad por todas las materias desde la ciencia a la medicina pasando por la filosofía y la religión; como muchos hombres de su tiempo estaba descontento con la iglesia de Roma y rechaza la doctrina católica tradicional. Servet desarrolló sus propias ideas religiosas y llegó a creer que Jesucristo no había sido hijo de Dios, que sólo tenía naturaleza humana y no divina; esto era adoptar una corriente de los primeros siglos del cristianismo, que la iglesia había condenado por herética en el S.IV y que todos los protestantes rechazaban con escándalo. Servet fue a estudiar a las universidades francesas y llegó también a estudiar en la de Paris donde conoció a Calvino. Allí Calvino comenzó a tener un profundo odio hacia aquel español al que consideraba un peligroso hereje.

A causa de sus opiniones, Servet tuvo que escapar de París, cambió de nombre y se instaló como médico en una localidad cerca de la frontera con Suiza; tuvo éxito como médico y llegó a adquirir una respetable situación económica y fue en esos años cuando descubrió la circulación de la sangre.

Pero Servet seguía con sus inquietudes religiosas y escribió un libro sobre sus doctrinas acerca de Jesucristo que hizo imprimir clandestinamente en una imprenta secreta.

Pero Servet cometió el error de escribir a Calvino en Ginebra enviándole ejemplares de su libro y Calvino en una carta lo denuncia a la inquisición francesa católica. Sin embargo, Servet tenía amigos que le protegieron y que le ayudaron a ocultar su imprenta y la inquisición católica renunció a investigar, pero Calvino envió las cartas que el propio Servet había escrito; las cartas eran una prueba irrefutable de que aquel médico era el español Miguel Servet.

La inquisición católica condena a Servet a la hoguera pero la noche antes de la ejecución sus amigos ayudan a Servet a escapar. Pero Servet no sabe la influencia política que Calvino tiene en Ginebra y comete el tremendo error de intentar refugiarse en esa ciudad creyendo que allí estaría seguro; en Ginebra, Calvino lo reconoce y consigue que las autoridades de la ciudad lo detengan como hereje. Calvino quiere que se juzgue a Servet y se le queme en la hoguera, pero todavía no coltrola del todo el gobierno de la ciudad y el juicio de Servet se va a convertir en un pulso entre Calvino y los gobernantes de la ciudad que se oponen a él, pero finalmente Calvino se impone y Servet es condenado a la muerte en la hoguera.

La muerte de Servet, alejó de Calvino a una serie de protestantes europeos que se habían refugiado en Ginebra. Estos protestantes también tenían sus propias ideas religiosas, sintieron sus vidas amenazadas y escaparon de la ciudad; el más famoso de estos refugiados fue Sebastián Castalión que desde el extranjero denunció a Calvino por la muerte de Servet defendiendo la tolerancia religiosa y el derecho del hombre a tener sus propias opiniones; Castalión es considerado el padre de la libertad de pensamiento en Europa.

Pero la muerte y el juicio de Servet le sirvieron a Calvino para hacerse definitivamente con el gobierno de la ciudad, los adversarios de Calvino fueron expulsados del gobierno municipal y algunos de ellos ejecutados. Ahora toda Ginebra obedecía las órdenes de Calvino.

Calvino quiso hacer de Ginebra$ la capital religiosa de un nuevo cristianismo y quiso obligar a sus habitantes a la fuerza a llevar una vida virtuosa y cristiana: se suprimieron todos los bailes, se prohibieron todas las canciones, se prohibieron todos los espectáculos y representaciones teatrales, se cerraron las tabernas y se prohibieron las bebidas y las borracheras, todos debían ser buenos cristianos a la fuerza.

Toda Ginebra se convirtió en una ciudad calvinista dedicada sólo al trabajo y a la oración. Pero Calvino quería extender toda su iglesia cristiana por toda Europa y en Ginebra se fundaron escuelas calvinistas para todos los protestantes extranjeros que visitaban la ciudad; estos extranjeros debían regresar a sus países de origen y enseñar allí la doctrina calvinista. El más importante de estos extranjeros fue el escocés John Knox que consiguió que toda Escocia se convirtiera al calvinismo; en Escocia los calvinistas recibieron el nombre de presbiterianos. Escocia fue el único país donde el calvinismo se convirtió en religión oficial, pero también llegó a ser mayoritario en Holanda y hubo importantes minorías calvinistas en Inglaterra y en Francia; en Inglaterra los calvinistas recibieron el nombre de puritanos y en Francia se les dio el nombre de hugonotes.

5) Luteranismo:

El luteranismo es el movimiento religioso protestante defendido por Martín Lutero (monje alemán). La certidumbre bíblica que tuvo de que Dios no nos juzga por nuestras obras, buenas o malas, sino más bien por nuestra fe, proporciona a Lutero la base fundamental de su pensamiento.

El ataque que comienza Lutero se basa en el concepto de justificación por la fe, que negaba toda teoría romana sobre los méritos de la salvación y la mediación de los santos. Denunció también las falsas seguridades de salvación ofrecidas por Roma a través de la venta de indulgencias y la obtención de los perdones.

el luteranismo rechaza la primacía y autoridad romana del Papado. Niega la tradición dogmática y la existencia del purgatorio. El movimiento protestante iniciado pmr Lutero afirma el valor único de las Escrituras y la supremacía de la fe en Jesucristo. Lutero desarrolla la doctrina del Sacerdocio Universal, en donde afirma que las Escrituras son inteligibles para todos los creyentes y que cada uno, libremente, puede examinarlas. Lutero busca transformar a cada creyente en su propio sacerdote.

Postulados

Estos son los cuatro sólos de Lutero:

1. Solo Cristo: El único fundamento de la fe es Jesús. "Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Corintios 3:11). "Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Timoteo 2:5)

2. Sola gratia (sólo la gracia): Cristo es el único que puede justificarnos. Las obras, incluidos los ritos eclesiales y cualquier otro tipo de esfuerzo humano, no son la causa de la salvación del hombre. Cristo murió por nosotros y a través de Él, por medio de la fe, somos salvos, para que nadie crea que fue salvo por su propio mérito, ni para que se glorifique de sus propias obras. Por lo tanto, la salvación es obra de la sola gracia de Dios. (Efesios 2:8-10)

3. Sola Scriptura (sólo la Escritura): La única fuente de revelación y norma de vida son las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento.

4. Sola fide (sólo la fe): La fe es lo único que, mediante la gracia de Dios, nos salva. Ninguna obra puede salvarnos, sino sólo la fe. Dice el apóstol Pablo: "Porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá." (Romanos 1:16-17)

6) La Contrarreforma

Durante casi 20 años, la iglesia católica había visto como gran parte de Europa se separaba de ella y en la misma Roma incluso entre los cardenales había muchos partidarios de que la iglesia reaccionase, mejorase sus costumbres y eliminara los abusos y corrupciones que habían provocado la reforma protestante. A esta reacción de la iglesia católica contra el protestantismo se le conoce con el nombre de Contrarreforma.

Aunque muchos creían que era necesario reformarse, no sabían el modo de hacerlo. Los Papas tenían miedo de ver limitado su poder y la Reforma suponía la pérdida de numerosos privilegios que disfrutaban cardenales y obispos. Pronto se llegó a la idea de que la mejor solución era convocar un concilio donde la iglesia se reformase. Carlos V presionaba también a los Papas para que se convocase ese concilio con la esperanza de que los protestantes volverían así a la iglesia católica, pero los Papas eran enemigos de Carlos V en Italia y no convocarán este concilio hasta 1545, concilio que será conocido como el Concilio de Trento.

Las sesiones del concilio van a durar casi 17 años, ya que muchas veces se interrumpían, varios Papas se sucedieron en Roma y cuando el concilio finalizó en 1562, ya había muerto Carlos V.

En el concilio de Trento se aclararon en 1562 una serie de medidas que reformaron el catolicismo y crearon una nueva iglesia libre de las corrupciones anteriores: se cuidó la formación de los obispos, se establecieron medidas de disciplina para los sacerdotes y se crearon seminarios para que los nuevos sacerdotes tuvieran una preparación religiosa adecuada para poder enseñar la fe.

Se reafirmaron todos los puntos de la doctrina católica frente a los protestantes: la salvación por las obras, el culto a los santos, los 7 sacramentos y las imágenes religiosas en las iglesias, muchas de ellas vinculadas al culto de la Virgen y los Santos. Esto tendrá una enorme importancia para el arte de las iglesias católicas europeas, y el llamado arte barroco será el arte de la Contrarreforma, con gran abundancia de imágenes para atraer al hombre a la fe católica.

La Contrarreforma proporcionó un nuevo impulso a la iglesia católica, impulso que se manifestó en la creación de nuevas órdenes religiosas, como la orden de los carmelitas descalzos, fundada en España por Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, los dos grandes escritores místicos.

Pero la orden religiosa que más ayuda prestó a la Contrarreforma fue la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola, de la que se distinguieron varios teólogos´participantes en el concilio de Trento, entre ellos Laínez y Salmerón.

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