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Igualdad. Desigualdad. Desarrollo. Riqueza común

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ASIGNATURA:

EXTENSIÓN AGRARIA

Y FORESTAL

“IGUALDAD”

IGUALDAD

C. Douglas Lummis.

Igualdad no es un neologismo. En la era moderna, y particularmente en el contexto del discurso del desarrollo, ha asumido ciertos significados tóxicos. El propósito de este ensayo es desenredar esta confusión.

IMPARCIALIDAD E IDENTIDAD

Dentro de las distintas nociones de igualdad, es posible distinguir dos familias de significado. En la primera, igualdad indica un tipo de justicia o tratamiento imparcial. En la segunda, igualdad indica identidad u homogeneidad.

El hecho de tratar a la gente con justicia debe requerir tratarlos de un modo diferente; por otro lado, tratarlos como si fueran iguales no es necesariamente tratarlos justamente.

La igualdad como justicia es una afirmación de valor que concierne a cómo la gente debe ser tratada; se refiere a las relaciones entre las personas. La igualdad tomada como identidad es, sin embargo, la afirmación de un hecho que postula características diferentes en la gente.

La noción más primitiva de justicia, de venganza, ya aspira a una clase de igualdad.

La intuición de que hay una conexión interna entre la noción política de justicia y la noción física o matemática de igualdad es muy antigua.

Por consiguiente, el término griego “isos” viene a significar ambas cosas: igualdad física/matemática e imparcialidad.

Sin embargo, en contraste con “isos” “homonios” subraya la semejanza en cuanto a clase y no la proporción en la relación. Aristóteles también lo usa en su definición de envidia.

“Isos” era una característica de la justicia, no de la gente. En caso de justicia distributiva, “isos” significaba la distribución de partes iguales para los iguales, y partes desiguales para los que no eran iguales.

En el caso de la justicia correctiva, “isos” se convirtió en la capacidad del juez para “ignorar” las diferencias entre las partes. La igualdad se convierte aquí en un tipo de método científico.

Sin embargo, nada de esto quiere decir que los griegos no vieran ninguna injusticia en el ancho hueco entre ricos y pobres. Al mismo tiempo, una perfecta igualdad económica no estaba más allá de su imaginación política.

DESDE ALEJANDRO A LINCOLN

En ninguna de estas nociones existe la idea de igualdad como un principio universal que agrupe a toda la gente en el mundo. Fue en el contexto del mundo que Alejandro construyó en el que los Estoicos desarrollaron “la idea de universalidad, una humanidad universal en la que todos están dotados de una naturaleza humana común”. Más tarde, los romanos adoptaron esta filosofía estoica.

El otro momento decisivo en la formulación de la idea de la igualdad universal fue cuando los primeros cristianos tomaron la fatídica decisión de llevar su nueva religión a los paganos.

Durante la Edad Media europea, la expresión “un igual” fue normalmente utilizada para referir a uno de la misma clase social, en términos del sistema social feudal. La noción de igualdad universal existía como una idea teológica. La declaración de igualdad universal existía como una idea teológica. La declaración de que la moralidad cristiana era universal significó que toda la gente era igual ante ella. El principio de igualdad bajo la ley continuaba una poderosa tradición, si no en el sentido de que todos fueran tratados igualmente por la ley, al menos en el sentido de que todos, tanto gobernantes como gobernados, estuvieran por igual según la ley, e igualmente se les debe requerir obedecerla.

La idea de igualdad reaparece como una fuerza histórica principal en el contexto de la Revolución Inglesa del siglo XVII.

Dos de las más notables definiciones de igualdad que aparecen en este período ilustran cómo de otro modo la noción puede ser interpretada. La primera es la del Coronel Rainsborough. Razonaba acerca del gobierno por consenso, diciendo: “Creo que el más pobre en Inglaterra tiene una vida por vivir como el más grande”.

Esta afirmación encierra la igualdad en la condición humana. Esta noción libera a la igualdad de sus matices matemáticos.

La segunda definición de esta época es la de Thomas Hobbes. Argumentó que la gente es igual, esto es, semejante, en su absoluta incapacidad para vivir su vida excepto en tanto que se somete totalmente al Soberano Todopoderoso.

Para Hobbes, la igualdad no es sobre todo una característica de la justicia sino de la gente.

La noción de igualdad como justicia se ha ramificado en muchas formas desde entonces. Ha sido usada para atacar las pretensiones de clase. Ha sido usada para atacar la represión. Ha sido usada para evocar el respeto humano; en este siglo ha sido el eslogan con el cual tratar de resolver la discriminación racial, étnica y sexual. La idea de que la desigualdad económica es injusta está detrás de siglos de luchas de los trabajadores.

Por otro lado, la noción homogenizante de igualdad también ha sido una poderosa fuerza. Y como la idea de sociedad civil se desarrolla gradualmente desde la idea de una forma de gobierno hasta la de una economía, la imagen de su normalizada parte constituyente evoluciona desde la del ciudadano a la del hombre económico.

Tocqueville creía que había una inevitable tendencia histórica hacia la igualdad homogenizante, y que los Estados Unidos eran la vanguardia en este respecto. Él también pensaba que esta tendencia constituía una amenaza para la libertad.

Tocqueville dejó claro que la atomización de la sociedad en individuos uniformes no suponía una tendencia hacia la igualdad económica.

Fue en el contexto de la América del siglo XIX en el que la igualdad fue redefinida una vez más, esta vez como “igualdad de oportunidades”. Lo que es igual no es la gente, sino las reglas del juego. La igualdad de oportunidades puede ser vista como un mecanismo para legitimar la desigualdad económica.

La igualdad de oportunidades sí que tiene algún efecto homogenizante.

LA POLITICA DEL “PONERSE AL DÍA”

La forma que la igualdad ha tomado en el contexto de la ideología de posguerra sobre el desarrollo económico mundial. Se puede dividir en dos partes, la igualdad que el desarrollo económico promete y la igualdad que en realidad produce. Lo que promete es una justicia equitativa y lo que produce es homogeneidad.

La esencia de la igualdad del desarrollo económico está contenida en la frase “ponerse al día” o “reducir distancias”.

La acusación de injusticia no puede ser tradicionalmente hecha contra las desigualdades entre sistemas, sino solamente dentro de un sistema.

La segunda idea original es que la igualdad económica puede ser alcanzada, o al menos puede ser reducida la desigualdad, “acelerando regularmente el desarrollo económico”.

Ya que hasta ahora la economía mundial se ha vuelto capitalista, ésta puede generar la igualdad a través de su propio desarrollo.

Una tercera novedad es la idea de que el desarrollo pueda conducir a la igualdad económica internacional en niveles de prosperidad.

El desarrollo promete igualdad económica en un futuro remoto; lo que hace ahora, después de más de 40 años, es producir una desigualdad devastadora.

LA LLAMADA SIN SENTIDO POR UNA IGUALDAD TOTAL

Después de todos los esfuerzos que se han hecho por el desarrollo, la distancia entre países ricos y pobres continua ensanchándose a un ritmo acelerado. Parte del motivo es que el mundo no es una colección de economías nacionales separadas, sino que es un único sistema económico que funciona para transferir la riqueza de los países pobres a los ricos. El sistema económico mundial genera desigualdad y la continúa.

Cualquier desarrollo que haga al pobre un poquito más acomodado hará al rico mucho más acomodado (económicamente).

Algunos defensores del desarrollo argumentan que esto sólo es cierto para un tipo de desarrollo y que existe otra clase - desarrollo alternativo. En este o cualquier otro sistema económico, los niveles de consumo de los países ricos de hoy si se extendiese a todos, consumirían al mundo.

Sencillamente no está en la naturaleza del “rico” que todo el mundo pueda compartirlo. Fundamentalmente, ser rico no significa controlar la riqueza, sino controlar a la gente a través de la riqueza.

Entonces, la división entre ricos y pobres no es simplemente una consecuencia de una estructura económica particular, es un principio inherente a la riqueza.

Esta desigualdad a priori es también inherente en el consumo contemporáneo.

La igualdad de desarrollo - ponerse al día con los países ricos por medio de la actividad económica- es pues, una noción que va contra el sentido común y la ciencia económica. La igualdad del “ponerse al día” es el mito tras el cual la organización y racionalización de la desigualdad es la pura realidad.

COMMON WEALTH (RIQUEZA COMÚN)

Ser rico (en el sentido económico) no es la única forma de riqueza. Existen otras formas de riqueza que pueden ser compartidas en común. Pero estas formas de riqueza son más políticas que económicas. La Common Wealth no es algo alcanzado por el desarrollo económico sino por la ordenación política de una comunidad.

Las comunidades que eligen poner su mayor énfasis en su república y el uso cooperativo de ésta, será probable que se nutran de un gusto por una moderación privada.

Debemos ser capaces de mirar al mundo de nuevo y ver no sólo dos posibilidades - el desarrollo o su ausencia- sino una multiplicidad de reales y posibles modos de gobernar las comunidades.

La unión entre la antigua idea de “commonwealth” (república) y nuestro actual y emergente comprensión de “MEDIO AMBIENTE” podría dar lugar a una nueva prometedora noción de lo que realmente es “riqueza”.

En resumen, la desigualdad no es un problema económico. “Justicia” no es un término en la ciencia económica. Por tanto su solución no es asunto del desarrollo, sino de deshacerse de las cargas.

El problema del problema de la desigualdad yace no en la pobreza sino en el exceso. La solución a ese problema no es un cambio masivo en la cultura de la pobreza de modo que se la sitúe en el camino del desarrollo, sino un cambio masivo en la cultura de la superfluidad para colocarla en el camino del “contra-desarrollo”.

COMENTARIO

El texto hace referencia al significado de igualdad. En primer lugar, dentro de las distintas nociones de igualdad, se hace una distinción entre dos familias de significado. En la primera, igualdad indica un tipo de justicia y en la segunda indica identidad u homogeneidad.

A continuación, hace alusión al concepto de igualdad considerando sus orígenes clásicos.

Posteriormente, explica los momentos decisivos en la formulación de la idea de la igualdad universal. Aparecen dos de las más notables definiciones de igualdad que ilustran cómo de otro modo la noción puede ser interpretada. La primera es la del Coronel Rainsborough, en la que encierra la igualdad en la condición humana y no en la religión o en un principio abstracto y la segunda la definición dada por Thomas Hobbes, en la que argumenta que la gente es igual, esto es, semejante, en su absoluta incapacidad para vivir su vida.

Esto viene seguido de una parte en la que se hace una ramificación de la justicia. Igualdad toma una noción homogeneizante, y en el contexto de la América del S. XIX fue redefinida como “igualdad de oportunidades”.

El aparato de la política del “ponerse al día”, habla de la forma que la igualdad ha tomado en el contexto de la ideología de postguerra sobre el desarrollo económico mundial. Se divide en dos partes, la igualdad que el desarrollo económico promete (una justicia equitativa) y la igualdad que en realidad produce (homogeneidad).

A continuación, se hace referencia a la diferencia existente entre países ricos y pobres y a la desigualdad que el sistema económico mundial general.

En cuanto a la COMMON WEALTH, intenta explicarnos que no es algo alcanzado por el desarrollo económico sino por la ordenación política de una comunidad.

Finalmente, habla del problema de la desigualdad social, que nos dice que yace no en la pobreza, sino en el exceso. Esto requiere un nuevo sistema de valores que fuerce a los ricos del mundo a ver la vergüenza y la vulgaridad de sus hábitos de consumo excesivo.

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