Realidad y verdad

Acerca de la verdad y mentira en sentido extramoral, de Nietzsche. Mollinedo. Wilbert y el conocimiento. Pensamiento cartesiano

  • Enviado por: El Mono Sabio
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 8 páginas
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El interés por la realidad

El ritmo de vida en la sociedad actual y las varias preocupaciones “personales” que trae consigo esta rutina de vivir apresurados y solo concentrados en nuestros propios problemas y en nuestras propias existencias y en la de aquellos que nos rodean, nos priva de momentos necesarios, como son los momentos de ocio. En realidad y gracias a nuestra cultura el concepto de “ocio” se ha transformado de mala manera y solo es visto como un vicio de no trabajar o de perder el tiempo, bueno aquí se tomará al ocio como lo que fue en su principio, un momento para reflexionar, pensar sobre aquello que a nosotros nos intriga o nos interesa, en este caso, la realidad y su relación tanto con la verdad como con nosotros mismos. El principal concepto y en el cual se concentrará la atención es el de Realidad: “Calidad de lo que tiene existencia real, de lo que existe como cosa (y no solo como idea, ilusión o apariencia)”, la definición es clara pero podríamos complementarla agregando que se opone a lo virtual, a lo falso, imaginario, ficticio o aparente. Hay que acotar también que esta definición es enciclopédica, por lo que se puede inferir que nos estamos refiriendo un concepto comúnmente usado o entendido por todos nosotros dentro del sentido común, en todo caso, el concepto filosófico de la realidad coincide con la que supone este lenguaje vulgar; es algo existente, independiente de nuestra actividad conceptual. Refiriéndonos al uso del concepto mismo se dará cuenta de los distintos enfoques o distinciones que se pueden dar a la Realidad, a modo de ejemplo, la “Realidad Empírica” de la que habla Kant, el cual le otorga un sentido más fenomenológico y hace de la realidad una categoría de la cualidad. La motivación principal es reconocer o intentar descubrir que es lo que nosotros entendemos por realidad, y si ese entendimiento, o conocimiento, corresponde verdaderamente a lo que es la realidad. Comprender la capacidad que tiene el hombre de percatare o de conocer lo que verdaderamente es, por que la realidad no es más que eso, es lo que es, y como este “ser” el hombre lo relaciona con la verdad, con su verdad. En definitiva, se tratará de exponer como el hombre ha creído que su verdad es el conocimiento casi absoluto de la realidad, y como la sociedad y el hombre han visto de distintas maneras y con distintos ojos el espacio en donde nos movemos, el lugar en el que hace tiempo convivimos y existimos, y que a pesar de todo, no conocemos en su totalidad y nos cuesta, y hasta quizás no da miedo, entender; este “lugar” al que denominamos Realidad.

En nuestro intento de entender la realidad tomaremos un enfoque orientado hacia la idea de Wilbert, el cual propone que para que haya un veraz acercamiento a la realidad se debe tener tres tipos de conocimientos, lo sensorial, lo simbólico y lo espiritual, los cuales deber ser tratados por separados y tratando de no entremezclarlos ni anularlos, “... un autentico paradigma globalizador, una verdadera teoría de campo unificado que incluya a la ciencia, la filosofía y la religión”. Este es el camino que se adoptara para hacer frente a nuestro objetivo.

Los sentidos, el oír, el tocar, el ver, el gustar y el oler, constituyen una facultad del conocimiento que nos pone en contacto directo con lo real o existente, y una interpretación correcta de los sentidos podría llevarnos a un acercamiento con lo real. Pero desde punto de vista y gracias a la ciencia nosotros sabemos que no percibimos toda la realidad, que existen elementos que nosotros no podemos percibir, como la luz ultravioleta e infrarroja o como el sonido ultrasónico, en definitiva y desde esta perspectiva solo se tomará el hecho y el punto de partida que no lo conocemos todo y que existen cosas que no podemos percibir y que gracias a demostraciones empíricas o experimentaciones sabemos que existen. Esto no quiere decir que nos tengamos que cerrar solamente a lo que nos entrega la ciencia, ya que esto nos podría llevar a un error en nuestro intento de concebir la realidad, estaríamos tratando de ver a la realidad desde una perspectiva positivista, cientifista, donde predomina lo empírico radical, “Lo que no puede ser visto por el ojo de la carne no existe”. De este modo el científico positivista llega a pensar que la ciencia pone en cuestión cosas que no pertenecen a su ámbito y que los descubrimientos de la ciencia ponen en tela de juicio verdades que su empirismo no alcanza a detectar, “Si un determinado suceso no puede medirse, tampoco puede ser objeto de un experimento científico y, en lo que respecta a la ciencia, es como si no existiera” Es así como los empiristas ponen en tela de juicio tanto a la religión como a la filosofía, siendo que son ámbitos distintos con conocimientos independientes. Es fácil relacionar y entender que una respuesta científica para una pregunta filosófica será

insatisfactoria y fuera de lugar, y del mismo modo, una solución filosófica para un problema científico estaría falta de significado y ciertamente no sería válida, pero sin embargo la verificación empírica aun gobierna la manera de pensar de la mayoría de la

gente, sobretodo en nuestra época donde la ciencia ha tenido grandes avances y un auge y un respeto que crece cada día más. Hay que recalcar que en ningún momento se ha adquirido una postura anticientífica, sino mas bien, dejar claro que la ciencia debe preocuparse de lo que está hecho para la ciencia.

Teniendo claro el aspecto más material nos concentraremos en lo simbólico, o mejor dicho la razón, y a lo espiritual, que son aspectos o ámbitos mas complejos de tratar. Dentro de la filosofía existe una corriente parecida a lo que vendría siendo el positivismo en la ciencia, son los racionalistas, donde una de las afirmaciones de los racionalistas es que el único conocimiento válido es el de la razón. Unos de los filósofos que estaba de acuerdo con esta manera de pensar era Descartes, “Para Descartes la razón -únicamente la razón- puede ayudarnos a descubrir las verdades autoevidentes, y llamaba intuición (intuición racional, no intuición espiritual), a este tipo de comprensión de la realidad”. Esto también nos lleva a un error ya que nos veríamos obligados a tratar de descubrir a través de la razón verdades empíricas y también espirituales, tarea para la cual la razón no esta equipada, poniendo a modo de ejemplo y uniéndolo con lo espiritual, la razón no puede captar la esencia de lo que se llama realidad absoluta, la realidad en si, ya que al intentarlo solo provoca paradojas dualistas. Según Wilbert la contemplación, término relacionado íntimamente con la espiritualidad, nos revela esta realidad última como una “conciencia de opuestos”, esto quiere decir que al tener nuestra razón una lógica dualista no puede concebir ni representar algo que es y no es al mismo tiempo, por ejemplo, no se puede estar y no estar al mismo tiempo en el mismo lugar, ni tampoco podríamos explicar la realidad, ya que al tratar de explicarla usaríamos términos propios de nuestra razón dualista, es así mismo como la razón no puede captar a Dios o a lo absoluto, ya que ella no puede penetrar, por decirlo así, en el reino de lo espiritual, por lo tanto y paralelamente la filosofía no puede alcanzar a Dios, conclusión a la que llego Kant en su Critica a la Razón pura “la Divinidad nunca puede ser conocida directamente ni intuida absolutamente, cuando, en realidad lo único que demuestra es que Dios no puede ser conocido por medio de los sentidos ni por medio de la razón”. Podemos entender entonces que no se debe confundir entre un conocimiento filosófico o racional con un conocimiento espiritual, los cuales, en conjunto con el conocimiento científico son completamente válidos, a pesar de que en la actualidad se tienda a mezclar los tres o a anularse unos a otros, cosa de nuestro diario vivir, donde los científicos, los teólogos y los filósofos rara vez dan cabida a otro tipo de conocimiento.

Con lo que respecta a la verdad podemos encontrar varias definiciones, como por ejemplo la conformidad de lo se dice con lo que se siente o se piensa, pero nos regiremos por aquella que dice “Existencia real de una cosa”. Y para contrastar lo que ya hemos dicho y para poner en duda nuestro conocimiento con la verdad analizaremos el enfoque que da Nietzsche sobre la verdad. Para empezar cuestiona el conocimiento que el hombre tiene de si mismo y declara “que la naturaleza le oculta la mayor parte de cuanto hay, incluso su propio cuerpo”, declaración con la cual ya dijimos que estamos de acuerdo, pero el problema se suscita cuando Nietzsche explica de donde proviene esta verdad, el expone que el hombre al encontrarse aburrido quiere existir en sociedad, para lo cual hace un pacto de paz, el cual trae consigo el establecimiento de lo que debe ser verdad, es decir, se asignan que cosas son válidas y obligantes, esto lleva a que la sociedad realice una legislación del lenguaje, de este modo el declara que no existe la verdad, si no mas bien metáforas, imágenes, ilusiones, conceptos del lenguaje que no expresan la esencia de las cosas, que no son verdades por consiguiente y que nunca llegarán a serlo. “Nosotros creemos saber algo de las cosas cuando hablamos de árboles, colores, nieve y flores, aunque no poseamos más que metáforas de las cosas que no corresponden en absoluto a sus esencialidades originarias”. Recae su afirmación en el hecho de que la naturaleza no conoce concepto alguno, es más, no conoce ni forma ni género, elementos metafóricos creados por el hombre, definiendo la verdad como un conjunto de metáforas móviles, una suma de relaciones humanas intensificadas que las sociedades han adoptados como canónicas y obligantes. Esto lleva a pensar que la realidad que se conoce y en la que se vive a diario no es tal, es un sueño, una mentira quizás, que ha sido acordada por los hombres con función de organizar o convivir de una mejor manera, si este es el caso, entonces ¿qué es lo real?, lo real podría ser la misma mentira, es decir, si aceptamos por un instante el hecho de que vivimos una mentira, por así decirlo, no sería tal, por que para nosotros es real, es lo que vivimos en sí, lo que pensamos y como actuamos, que visto desde una mirada social sería verdad. La postura de Nietzsche destruiría la ciencia, ya que todas sus teorías y leyes vendrían siendo, gracias al lenguaje, una especie de mentira, o por último, no se estaría haciendo referencia a las esencias de las cosas. El lenguaje no expresa la esencia de las cosas, no expresa la realidad tal cual es, pero es la mejor manera que tenemos para hacer una referencia hacia ella, sin negar que a lo mejor el lenguaje deforma en cierta manera la realidad o no llega a expresarla por completo. En definitiva, en la historia del hombre y desde diferentes ámbitos siempre ha existido un interés hacia el conocimiento de la realidad y sobretodo, qué es lo que nosotros sabemos o conocemos de la realidad, ya sea a través de una mirada religiosa, científica o filosófica se puede tener la esperanza de adquirir parte de este tipo de conocimiento. Hoy en día ese interés a decrecido, son pocos los que no se dejan llevar por la corriente manejada por la ciencia, que se cuestiona y reflexiona sobre lo que lo rodea, que no conjeturan falacias en sus cabezas al momento de adquirir un conocimiento distinto, de no creer en algo por que no se ha demostrado, o peor aun, creer en algo por que no se ha demostrado lo contrario. El hecho de que las personas no se den cuenta de esto o no reflexionen no es lo peor, sino que no lo quieran hacer, que por comodidad acepten todo lo que se les da, no se propone que se ande reflexionando todo el tiempo, por que todo exceso es malo, por ende hay que buscar cierto equilibrio entre nuestras dudas y nuestras certezas. Volviendo a la realidad, Concuerdo con el enfoque que hace Wilbert y el cual es expuesto de distintas maneras por varios otros autores, en el que un conocimiento que acepte tanto una mirada religiosa como filosófica y científica podrá acercarnos cada vez más al conocimiento de la realidad, miradas que en estos momentos se anulan entre si o simplemente se mezclan, dejando al hombre más que con una visión clara y completa, con una visión borrosa que lo lleva a tratar de imponerse y cerrar su mente hacia otros aspectos, siendo absoluto en su mirada y negando todo conocimiento alterno. Ahora bien, por las condiciones del hombre y por la sociedad cerrada e intolerante en muchos de sus aspectos, se sabe que esta visión de la realidad es casi imposible, casi utópica, y que por el momento seguiremos aceptando en la mayoría de las veces lo que la ciencia nos dice, ver para creer, existe una desconfianza hacia lo nuevo o hacia lo desconocido, un miedo, que a mi parecer se justifica en un cambio radical de pensamientos que llevaría consigo un cambio conceptual acerca del mundo y de nuestra realidad actual. Se puede pensar que el mundo esta bien así como está y puede que se tenga razón, que no sea necesario un cambio, si es que este llegara a suceder con una nueva visión de las cosas, pero eso no desmerece y no quita la oportunidad de usar aquello que nos hace humanos, la capacidad de pensar y de cuestionar tanto nuestros conocimientos acerca de la verdad, como la realidad misma.

“Las cosas no son lo que parece”, “El ciego soñaba que veía y soñaba lo que quería”

Bibliografía

  • Hachette, Castell, Diccionario Enciclopédico, España, Editorial Castell, 1986.

  • Nietzsche, Friedrich, Acerca de la verdad y la mentira en sentido extramoral. S/d.

  • Wilbert, Ken, Los tres ojos del conocimiento. S/d

Hachette, Castell, Diccionario Enciclopédico, Editorial Castell, España, 1986

Wilbert, Ken, Los tres ojos del conocimiento, p. 11

Op. Cit. P. 29

Wilbert, Ken, Los tres ojos del conocimiento, p.21

Op. Cit. P.34

Hachette, Castell, Diccionario Enciclopédico, Editorial Castell, España, 1986

Nietzsche, Friedrich, Acerca de la verdad y la mentira en sentido extramoral, p.63

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