Pueblos indígenas

Culturas precolombinas. Cultura Anasazi. Arqueología. Cronología. Hohokam. Mogollon

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1ª PARTE: ANTECEDENTES

I. ANTEPASADOS PALEOINDIOS Y ARCAICOS.

No se tiene constancia de que ningún ser humano viviera en el suroeste de los EEUU antes de que finalizase la era glaciar, mas conocida como el “Pleistoceno”. Hace entre 10.000 y 15.000 anos que se instalaron los primeros grupos, cazadores de especies animales ahora extinguidas (mamut, bisonte...) que pastaban en las ricas praderas de la zona. Se caracterizaban, como la mayoria de sus contemporáneos, por los utiles de piedra manufacturados y empleados para su supervivencia.

Hay restos de refugios construidos con ramajes y pieles, de diversos utiles de huesos y de vestidos de piel. Hay un amplio repertorio de recipientes de piel, cesteria, redes, trampas para animales, utiles de madera, propulsores de jabalinas, adornos... incluso algún tipo de manifestación artística, como huesos grabados.

Estaban organizados en bandas relativamente pequenos, seminómadas que iban de un punto de caza y recoleccion a otro, utilizando los mismos emplazamientos a lo largo de muchas generaciones. Atrapaban pequenos animales y recolectaban plantas silvestres. Extraian silex, obsidiana y piedras preciadas y comerciaban con ellos.

La transición al clima calido y seco de hace 9.000 anos provoco grandes cambios en los animales y en las plantas, y en la region suroeste ocupada por la “cultura del desierto” o “arcaico del desierto” se fueron adaptando progresivamente. Empezaron basando su subsistencia en la recoleccion de plantas silvestres y reduciendo la caza a animales mas pequenos y con el uso de armas y trampas. Sus poblaciones crecieron y sus producciones manufacturadas se hicieron mas complejas. Consiguieron mayor destreza en las artes textiles, la cesteria y los trabajos de madera.

En paredes y cuevas de todo el suroeste se han hallado grabados y pinturas del arcaico. Abunda la temática animal relacionada con la caza, pero tambien se ven rituales religiosos y complejos sistemas simbolicos, orientados quiza al posterior chamanismo.

Hacia 5.500 a.C. habian evolucionado en el suroeste dos culturas arcaicas: la cochise, al sur del Mogollon Rim; y la oshara, al noreste de los cochise. En el 2000 a.C. cultivaban huertos y regulaban el agua para su riego. Durante el siguiente milenio se obtuvo el maiz y consiguieron una buena predisposición a la neolitizacion. Esta ultima llego de la mano de sus descendientes, los anasazi.

II. LA CULTURA ANASAZI.

1.- EMPLAZAMIENTO GEOGRAFICO:

La era de los anasazi comenzo hace unos 2.000 anos, al parecer en la meseta del Colorado, y gracias en gran parte a las experiencias de grupos al sur de su territorio. Su modo de vida sedentario se basaba en la horticultura, con un complemento importante de la caza y el forrajeo.

Vivieron en la zona que actualmente comprende Nuevo México, Arizona y partes de Utah y Colorado, rodeados de abruptas cadenas montanosas, altas mesetas y unos pocos rios que apenas riegan la zona. El mas largo, Rio Grande, nace en las Montanas Rocosas y corre cientos de kilómetros hacia el sur hasta el océano Atlántico por el Golfo de México. El Colorado, sin embargo, fluye de las Montanas Rocosas hacia el suroeste, por Utah y Arizona, para desembocar en el golfo de California o Mar de Cortes.

Las cadenas montanosas que cruzan la region son complejas e impresionantes. Orientadas en ejes N-S, condicionan el flujo de los cursos de agua y el trafico de hombres y animales.

Hacia el oeste, en Arizona meridional, se alza el desierto de Sonora inferior, una meseta de unos 900m de altura rodeada de escarpadas montanas. La meseta de Colorado va de Nuevo México a Nevada, y fue el territorio originario de los anasazi.

Esta abrupta zona contaba con mesas altas y achatadas, a la vez que con hondos canones y precipicios vistosamente coloreados. Entre sus oscuras formaciones volcánicas, los veranos eran calurosos y los inviernos frios, ambos muy crudos. El clima monzonico depositaba tormentas estivales tras prolongadas sequias, lo que ocasionaba torrentes devastadores.

Pero a pesar de todo, esta tierra es rica en recursos alimenticios naturales. Durante miles de anos el hombre vivio en ella cazando, recolectando plantas silvestres y desde hace unos 3000 anos cultivando sus propias especies. Hay una amplia selección de plantas silvestres: pita, cacto, mezquite, amaranto, pinon, uvas, amez, nueces, yuca... y muchas otras de las que se aprovechaba todo, ya fuera para comida o como remedios medicinales; incluso para transformarlas en herramientas u otros utiles. La vida animal era igualmente variada: ciervos, antílopes, conejos abundantes... Los animales no solo proporcionan alimento, sino tambien materias primas (tendones, pieles). Ademas existia una macrofauna característica (bisonte), y especies mas pequenas como reptiles y roedores.

Los anasazi se diferenciaron como pueblo hara unos 2000 anos, y crecieron hasta convertirse en una de las culturas mas conocidas de la zona. Es posible que ellos mismos no se considerasen una unidad social, ya que no estaban unificados políticamente, no tenian una lengua unica ni una etnia homogénea. Su nombre es una derivación inglesa de un termino usado por los indios navajo para designarles, que puede significar “nuestros antepasados” o “los enemigos de nuestros antepasados”.

Aun asi, todos lo reconocen como un pueblo floreciente con varios centros regionales identificados por arqueólogos: valle del Rio Grande y Chaco Canyon en Nuevo México; Cibola-Little Colorado en N.México y Arizona; Mesa Verde en Colorado y Utah; y Kayenta en Arizona. Las tribus pueblo actuales que viven en la meseta de Colorado son descendientes de los anasazi.

* * * * * * * * *

2.- LOS DATOS ARQUEOLÓGICOS:

Los anasazi no tuvieron cultura escrita, asi que los conocimientos sobre elos llegan a traves de otras fuentes: restos arqueológicos tangibles, documentos escritos de los exploradores del siglo XVI y las tradiciones de sus descendientes, los indios pueblo.

Los yacimientos suelen estar formados por varios edificios con unas cuantas docenas de habitaciones para una o dos generaciones solamente. Tambien se hallaron campamentos que pudieron ser usados por una persona una noche, o comunidades de adobe y piedra con cientos de aposentos ocupadas durante siglos. Los objetos hallados en estos lugares son de piedra, barro, concha o hueso; a menudo se encuentran restos exoticos y esqueletos humanos. En la actualidad se conservan tejidos, corderia, cesteria, madera, cuero e incluso restos de alimentos.

Los yacimientos tambien proporcionaron información demográfica, sobre las características físicas, la media de vida, la salud, la dieta, o sus técnicas factureras. Sobre sus valores, religión y costumbres las claves las proporcionan pinturas, utiles...pero son menos precisos.

Los datos historicos son a partir del siglo XVI, por la llegada de los conquistadores españoles. Desde 1540 hasta 1542, Francisco Vazquez de Coronado dirigio una expedición autorizada por el gobierno español. Sus cartas son el testigo escrito mas antiguo que se conoce sobre los indios anasazi. En los anos posteriores, el territorio anasazi fue continuamente visitado por exploradores que dejaron multitud de crónicas y cartas. Pero la expedición colonizadora autorizada no fue enviada hasta 1598, al mando de don Juan de Onate, epoca que marca el principio del fin de la era anasazi. Estos exploradores fueron los que llamaron a los anasazi “pueblos”, como conjunto de tribus residentes en el mismo lugar. Este nombre arraigo hasta la actualidad.

Todos estos “pueblos” tenian indudables semejanzas entre si, lo que hace suponer que formaban una misma comunidad; pero en realidad, como vemos actualmente, eran una colectividad formada por muchas comunidades diferentes.

Los indios pueblos conservaron las tradiciones de quienes habian vivido en las ruinas de sus asentamientos, ya que sabian que eran sus descendientes directos. Estas costumbres se mantuvieron durante mas de dos siglos, hasta que tras la guerra de 1846 entre México y EEUU, la zona fue cedida a los norteamericanos. Estos desarrollaron un amplio trabajo de campo, interesándose mas por la etnología que por la historia. Los indios pueblo fueron usados para investigar y comprender el sistema sociocultural anasazi, y a menudo ignorados, confundidos y exlotados.

3.- EL ESTUDIO DE LA CULTURA ANASAZI:

La cronología de las etapas y fases culturales de los indios anasazi difiere de un lugar a otro. Por esta razon se usan síntesis de los modelos historicos culturales. (transparencia)

Todas las reconstrucciones estan hechas desde el concepto temporal, espacial e historico, pero no se tienen en cuenta las historias tradicionales de los indios pueblo, que se suelen tratar como ficticias. En general, se da por sentado que la cultura anasazi fue evolucionando de forma lineal con el fin de incrementar su propia eficacia social y economica. Pero las historias tradicionales hablan de la emergencia de un pueblo que lucho para vivir en equilibrio armonico con el resto del universo.

En el siglo XIX se consideraba a los anasazi como “vastagos” de los toltecas y aztecas, la complejidad de sus yacimientos era interpretada como mera difusión de ideas del antiguo México. Durante la primera mitad del siglo XX los estudios de campo proporcionaron el testimonio de su evolucion en el suroeste. Son ciertos los contactos con México, pero las investigaciones hechas en otras areas ampliaron la idea de que habia culturas antiguas en la region. Se establecieron unas cronologías relativas con seriación, análisis cerámico, los anillos de los arboles y carbono 14. En los ultimos anos el interes se centra en la investigación de las relaciones entre comunidades dentro de las zonas geograficas y ecológicas grandes.

III. PUEBLOS COETÁNEOS.

1.- AMERICA DEL NORTE Y CENTROAMÉRICA:

Las interrelaciones entre los primeros pueblos agricultores del suroeste fueron continuas, y la historia de los anasazi es inseparable de la de sus vecinos. En la epoca arcaica, los pueblos cercanos al Arcaico del Desierto mantuvieron sistemas sociales y economicos muy conservadores, hasta periodos muy recientes. Los anasazi dieron un cambio radical, su cultura se hizo mas compleja, pero mantuvieron en todo momento los contactos con sus vecinos.

Antes de que los europeos reintrodujeran el caballo en Norteamérica, la caza de rebanos de bisontes era una practica regular para los indios orientales como para los de la zona suroeste. Esta partidas de caza se encontraban ocasionalmente, lo que propicio los intercambios de todo tipo entre ellos. Las Grandes Prederas fueron punto de contacto entre las dos zonas , cada una influenciada a su vez por America central en muchos aspectos.

El maiz fue cultivado en primer lugar en el desierto de Sonora superior, en México central, hacia el 6.500 a.C., y de alli se extendio en todas direcciones. Tambien los frijoles y la calabaza procedian de México. La civilización anasazi baso su alimentación en esa triada, ademas de adquirir todo tipo de adelantos tecnológicos de Centroamérica. El algodón, el telar, las técnicas alfareras, el regadio, el arco y la flecha, las conchas marinas, guacamayos, cascabeles... Pero las relaciones “comerciales” eran muy dinamicas bilaterales, ya que en México eran muy apreciados las turquesas y las manufacturas anasazis.

Estas relaciones tuvieron ramificaciones políticas y religiosas, y parece que los anasazi eran una versión provincial, empobrecida, de las complejas culturas del sur. Pero ellos sabian quienes eran y seleccionaban solo las cosas que consideraban utiles para asimilarlas. Todo lo que no era rechazado era modificado.

2.- VECINOS DEL SUROESTE AMERICANO:

Ademas de los anasazi, los agricultores prehistoricos mas conocidos son dos pueblos descendientes de la rama de los cochise: los hohokam y los mogollon.

Los hohokam vivian en los desiertos del sur de Arizona y en sus altiplanicies centrales. Su comunidad mas grande hallada es Snaketown, ocupado del 300 a.C. al 1.300, pero sus origenes como “pueblo” datan del 200-300 d.C.

En el Periodo Pionero vivian en aldeas con casas de zarzo y barro, y entre kilómetros de canales de riego. Producían textiles vegetales, cerámica y joyeria de conchas labradas. Elaboraban figurillas en ceramica y vasijas de piedra con formas humanas y animales, usadas para ritos agrícolas o como incensarios.

En el periodo Colonial establecieron nuevas comunidades en las montanas y mesetas. Los sistemas eran mas complejos y las artes mas innovadoras. Aumento el comercio de conchas y se empezo a comercializar el nuevo producto, algodón. Entre sus costumbres se creo la de incinerar a los muertos y guardar las cenizas en urnas de cerámica, enterradas en cementerios. En arquitectura vemos la influencia de México (juego de pelota, pirámide truncada), que importaba cascabeles de cobre, guacamayos y espejos de pirita.

Durante los periodos Sedentario y Clásico crecieron las comunidades, pero disminuyo su territorio. La estilística y técnica continuo hasta el Clásico, donde empezo a debilitarse. Las poblaciones de este periodo eran de grandes casas de adobe, paredes gruesas y varios pisos, cercadas por altas murallas.

El grupo mogollon se caracteriza por ser muy heterogéneo, cada uno con su estilo de vida y su historia cultural. Al parecer dependieron de la caza y la recoleccion de alimentos silvestres mas que la mayoria de los otros agricultores del suroeste. Sus aldeas solian ser pequenas, diseminadas, con casas-pozo. Su cerámica era de arcilla roja o parda sin pintar. Tuvieron fuertes relaciones con los anasazi, mas aun en epocas posteriores, cuando adoptaron cambios radicales. Hay restos de notable cerámica funeraria “mimbre”, en blanco y negro, mezcla de influencias del N de México y de los indios anasazi. Después de 1.150, los mogollon se dispersaron y se unieron a los anasazi.

2ª PARTE: INDIOS PUEBLO

  • INTRODUCCIÓN.

  • Actualmente hay unas 19 tribus de indios pueblo con una población total de unos 50.000 individuos. Son grupos modernos que han preservado con éxito sus valores, derivados de los anasazi y sus instituciones sociales y religiosas, a pesar de mas de 400 años de dominación política europea. También los descendientes de otros pueblos antiguos del suroeste, que a veces fueron encarnizados enemigos de los anasazi y sus descendientes los pueblo, continuan viviendo en la región y son igualmente independientes.

    Todos los grupos descritos en el S. XVI tenían sistemas económicos, políticos, sociales y rituales similares, pero hablaban varios idiomas diferentes, lo que sugiere una historia muy compleja. Ningún pueblo superaba los 3.000 habitantes, pero en alguna ocasión los españoles informaron de que varias poblaciones estaban unidas en una sola comunidad de 10.000 individuos o mas. Las alianzas políticas, económicas y sociales entre los indios pueblo eran poco sólidas y no se correspondían con las familias lingüísticas. Cada uno de los pueblos constituia una comunidad esencialmente independiente basada en una agricultura de subsistencia y con un gobierno teocrático. El poder era detentado por ancianos, y sus sociedades eran económica y socialmente igualitaria.

    Todos los miembros de una comunidad parecían ser parte activa de la vida ritual, estando los ritos religiosos encaminados por lo general a mantener una armonía con la naturaleza que se manifestaba en unas lluvias oportunas, una agricultura prospera y una buena salud. La religión lo impregnaba todo; las aldeas podrían ser mapas cósmicos, los colores, los números y los animales eran sagrados; la belleza en si misma era una oración, como lo eran las imágenes abstractas de las nubes, el rayo y las plumas. Las deidades llamadas katsinas, personificadas por bailarines enmascarados, fueron de gran importancia en muchos pueblos. Las katsinas son personajes complejos: son los antepasados, los no nacidos, y el “Pueblo de las Nubes”, que controla el clima y la fertilidad. Además tienen un impacto social arrollador; afectan a todos los aspectos de la comunidad.

    Las organizaciones sociales diferian, pero las reglas de la herencia tenian una importancia generalizada, regulando la posición social, el matrimonio, la pertenencia a sociedades religiosas y el uso de la tierra agrícola. El sexo era también un importante factor regulador. Los tejidos pintados hechos por los hombres y la cerámica hecha por las mujeres eran vendidos a cientos de kilometros. Junto con los excedentes de alimentos, las pieles adobadas, las turquesas y otras materias primas y manufacturas constituian la base material del comercio. El saber ritual también tenía un valor económico.

    Las técnicas de producción de alimentos diferían de un lugar a otro: a lo largo del Río Grande se practicaba el regadío por acequias. Los productos principales eran el maíz, el fríjol y la calabaza, pero también cultivaban algodón, tabaco, girasol y otros. Recogían muchas plantas silvestres, como el amaranto, con fines alimenticios, medicinales o para usarlas en la elaboración de objetos. Los únicos animales domésticos eran los perros y los pavos, pero mantenían aves exóticas como águilas y guacamayos mexicanos para rituales. La caza les suministraba la mayor parte del alimento animal.

    Las ovejas, los caballos, el ganado vacuno, el trigo, los frutales y los instrumentos de metal fueron introducidos en el S. XVI por los colonizadores españoles, quienes impusieron a los indios pueblo su propio sistema legal. También llegaron misioneros para convertir a los indios al catolicismo y construyeron grandes iglesias.

    II.ANTROPOLOGIA DE LOS INDIOS PUEBLO.

    Fueron un grupo de tribus indígenas que vivieron en compactos poblados de piedra o adobe en el Noroeste de Nuevo México y Arizona.

    Tienen cuatro grupos lingüísticos diferenciados, pero sus culturas están íntimamente emparentadas. En los poblados orientales, situados junto al Río Grande, se habla la lengua tanoana y la keresana. En occidente residen además de dos pueblos keresanos, acoma y laguna, los pueblos zuñi y hopi.

    Desde el año 1700 los hopi quedaron concentrados en un gran poblado en la parte mas occidental de N. México. Su lengua parece estar relacionada con la familia yuto-azteca.. Los hopi viven en la cumbre o en las proximidades de tres mesetas al noroeste de Arizona.

    Su organización social se basa en clanes y linajes. La descendencia es matrilineal, y las mujeres son las propietarias de las viviendas. El matrimonio es monógamo y exógamo (con alguien ajeno al clan o grupo de clanes emparentados); el divorcio esta permitido.

    Debido a las conquistas españolas y estadounidenses practican la religión cristiana, pero pese a ello conservan sus antiguas creencias basadas en el culto a las fuerzas de la naturaleza.

    II. EL MUNDO DE LOS INDIOS PUEBLO.

    1.- IDEOLOGIA DE LOS INDIOS PUEBLO:

    Todos los integrantes de estas tribus tienen mitos de origen sobre la estructura ideológica de su mundo. Estos mitos expresan los valores e ideas que organizan su vida y su pueblo. Explican como se creo el universo, sus diversos componentes y las tensiones y equilibrios que lo mantuvieron intacto. Mediante los actos de los dioses, las gestas de los héroes o las abominaciones de los monstruos, los mitos expresaban también las perspectivas genéricas de la vida: nacimiento, matrimonio, contacto carnal, riñas, enfermedad, migraciones y muerte.

    El concepto lineal que tenemos acerca del tiempo las sociedades occidentales impone la cronología a todos los sucesos que marquen la historia de algún modo. Pero esto es ajeno a los indios pueblo, para los que el tiempo era cíclico, es decir, regresaba eternamente. Igual que una semilla que germina, fruta y muere para renacer otra vez.

    Los principios estructurales de los indios pueblo no fueron un juego estático de oposiciones simbólicas, sino un proceso dinámico que se desenvolvió y continuamente creo y recreo las relaciones culturales básicas.

    2.- CRECIMIENTO E INTERCAMBIOS:

    Sus vidas estaban marcadas por ritos de transición y de incorporación. Antes de que niños y niñas pudieran ser considerados adultos necesitaban un cumulo de elementos. Las muchachas necesitaban fetiches religiosos, conocimientos esotéricos para curar, alfarería, construcción del hogar, cestería, y un marido. Los muchachos necesitaban también fetiches, conocimientos sobre caza, guerra, arte de curar, conjurar la lluvia y una esposa. Los mayores debían conseguirlos para ellos, y ofrecían presentes a los mas ancianos o quien pudiera proporcionar los bienes requeridos.

    El intercambio de regalos en las sociedades pueblo creaban relaciones bivalentes de categoría social entre los donantes y los receptores. Un presente correspondido como se debe establecía la igualdad entre las partes permutantes, sin que ninguna pudiera hacer reclamaciones. Si el donante iniciaba un intercambio para obtener bendiciones, prendas religiosas o conocimiento ritual, la obligación creada era correspondida con un contrapresente. Si la otra parte no podía corresponder, se ofrecían obediencia y respeto interminables. Las deudas que los hijos contraían al obtener de sus padres los regalos no correspondidos creaban vínculos de obligaciones que tenían que cumplir. Si los menores no eran dueños del producto de su trabajo, y no poseían nada de lo que necesitaban los mayores, para continuar con la tradición de volverse adulto, debían acatar las ordenes de los mayores. Los mayores, por su parte, nunca escuchaban ni dotaban a los menores irrespetuosos.

    El matrimonio, marca de la transición de menor a mayor, estaba envuelto en una parecida red de intercambios. Las muchachas se casaban con unos 17 años, y los muchachos con 19 años aproximadamente. Si se gustaban, el chico informaba a sus padres que deseaba casarse, y si estos y allegados convenían, los miembros mayores de su hogar reunían en nombre del muchacho los regalos necesarios para validar el matrimonio. Si no era merecedor de estos presentes por mala conducta, los mayores se lo entregaban a la familia política; así le hacían ver sus pasadas fallas y su cólera. Una vez los parientes de la chica aceptan los presentes, empieza de nuevo el intercambio de presentes. Cada persona que aceptaba un regalo debía entregar otro a cambio, siempre de igual “riqueza”, para continuar con el rito.

    3.- EL MATRIMONIO:

    El matrimonio no se concebía como en occidente, un vinculo monógamo para toda la vida. Los indios pueblo buscan una mujer para estar con ella y vivir bajo un “convenio”, que se podía romper en cualquier caso. La monogamia consecutiva era la norma, salvo los mayores prósperos, que eran calificados de polígamos.

    El matrimonio y la procreación marcaban al hombre como adulto. Los hijos desencadenaban un nuevo ciclo de endeudamiento. Pero si una pareja no podía tener hijos, o tenia pocos o enfermizos, debían endeudarse con mayores prósperos que les facilitasen los bienes que necesitaban para sus hijos o para ellos. Los mayores prósperos están entonces en condiciones de sostener grandes hogares con varias esposas, huérfanos, viudas y descarriados. En cambio las mujeres sólo tienen un marido.

    Los indios pueblo consideraban relativamente equilibradas las relaciones entre los sexos. La mujer y el hombre tenían cada no sus propias formas de riqueza y poder, creaban esferas de acción independiente, pero con un mutuo sentimiento de apoyo.

    4.- EL HOGAR:

    El hogar natal era la unidad prístina de afiliación a la sociedad de los indios pueblo. Todo el mundo pertenecía a un hogar. Los pueblo eran matriarcales y aferraban la maternidad a hogares centrados en la familia de la mujer. El hogar era, ante todo, un dominio femenino de amor y ritual. Las mujeres se reunían levantando laboriosamente los edificios. Las casas estaban apiñadas en recintos parecidos a colmenas; cada una tenia su entrada propia, un fogón para dar calor y cocinar, cuartos para dormir, uno para almacenar semillas, fetiches sagrados y objetos religiosos. Los muros interiores estaban encalados y decorados con el epónimo de la estirpe. Petates para dormir, utensilios de alfarería para cocinar y un metate de piedra para moler maíz eran los utensilios básicos.

    Las casas rara vez tenían entrada por la parte baja; en general se entraba subiendo por unas escaleras portátiles que unían entre sí los niveles de las diversas terrazas de un recinto habitacional. Tenia cierto diseño arquitectónico defensivo. Si el enemigo ataca, basta con acudir todos los miembros a la planta superior y retirar todas las escaleras. Desde allí se puede disparar al intruso. También desde a planta mas alta, las mujeres pedían protección a los dioses y a los conciudadanos con señales de humo.

    El papel desempeñado por los hombres en la construcción de los hogares era bastante limitado, traen los maderos del techo, de montanas lejanas. Las mujeres eran dueñas del fogón domestico, ejercían autoridad sobre los que vivían en su seno y al morir otorgaban el edificio a sus hijas. La cabeza de familia era guardiana de sus posesiones y derechos. También de las parcelas agrícolas cultivadas por su marido e hijos varones, todos los alimentos y los objetos y fetiches.

    La unidad típica hogareña se componía de una abuela y su marido, sus hermanas y maridos, sus hijas y maridos, algún joven o algún huérfano, esclavo o descarriado. Las mujeres estaban atadas a su morada natal toda su vida. Durante la niñez los muchachos vivían con su madre, y en la adolescencia se trasladaban a una kiva para aprender el saber de la magia masculina. Una vez aprendidas esas habilidades, se casaban y se establecían en el hogar de su esposa. Pero para los acontecimientos importantes, regresaban al hogar maternal. Cuando estos matriarcados tenían un antepasado común, por un fetiche a un mismo animal o espíritu, formaban conjuntos mayores y primordialmente religiosos conocidos como estirpes.

    Al nacer un niño su cordón umbilical era enterrado dentro del hogar, debajo de la piedra de moler si era hembra o en un maizal si era varón. Esta practica delineaba la división sexual del espacio y el trabajo. En el ámbito hogareño la mujer daba al hombre su amor y su cuerpo. Daba a luz hijos, los criaba y daba de comer a la familia. Incluso mediante esta “alimentación” se podían crear parentescos fuera de los principios genealógicos.

    5.- LA SEXUALIDAD:

    Después de la alimentación, la actividad de mayor significado cultural para la mujer pueblo era el trato sexual. A la mujer le confería poder su sexualidad. Mediante el contacto carnal daba a luz a los hijos que en su ancianidad le ofrecerían trabajo y respeto, incorporaba al marido a su hogar maternal y esperaba de él lo mismo. Con el contacto carnal también domesticaba los espíritus salvajes de la naturaleza y los convertía en benéficos dioses hogareños.

    La sexualidad de la hembra era suya para otorgarla o negarla. En el matrimonio la mujer le daba al marido su amor y su cuerpo en razón del trabajo que él ofrecía a ella y a su madre. Cuando daba su cuerpo a un hombre con el que no existían lazos de obligación, esperaba a cambio cobijo, carnes, pieles... Si el hombre no tenía nada que ofrecerle quedaba en deuda hasta poder pagarla.

    La conducta erótica en sus variadas formas -homosexualidad, heterosexualidad, bisexualidad- no conocía límites de sexo ni de edad. Muchos de sus grandes dioses eran bisexuales, combinando así en un solo ente los potenciales de macho y hembra.

    Si los indios cantaban al sexo, copulaban abiertamente, escenificaban rituales orgiásticos y bautizaban sus hitos o mojones con nombres como Manantial del Clítoris, Punta del Pecho de la Muchacha, Nalga- Vagina o Empellón del Pene; el mundo natural circundante para los indios pueblo estaba lleno de sexualidad. Era tenida como sinónimo de fertilidad, regeneración y lo sagrado.

    El pudor y la vergüenza no eran sentimientos conocidos por los indios pueblo en relación con su cuerpo. Antes del contacto con Europa, su atuendo era muy escaso, solamente cubrían sus partes genitales.

    Con el trato sexual entraban en armonía con el cosmos, ya que unía en equilibrio todas las fuerzas masculinas del cielo con todas las fuerzas femeninas de la tierra. Esta armonía era trasladada a la sociedad, donde uno se integraba a través de la sexualidad de la hembra.

    6.- EL HOMBRE DE LOS INDIOS PUEBLO:

    La principal actividad masculina de otros grupos de indios, guerrear, estaba fuera e lugar entre la moral de la sociedad. Quitar la vida humana mediante violencia estaba en el extremo negativo, mientras que regalar estaba en el positivo. Era su forma de evitar una guerra. Mediante el obsequio de comida y el ofrecimiento de hospitalidad en forma de acto carnal, las mujeres aseguraban la paz comunal.

    Aun así, siendo muchachos debían afirmarse como guerreros competentes. Los jóvenes se buscaban un “padre guerrero” de gran valentía y destreza que les enseñara las plegarias, canciones, danzas y ciencia esotérica que les proporcionara poder sobre los enemigos. Mediante el ofrecimiento de numerosos presentes, a los aspirantes a guerreros se les enseñaba a tener poder sobre los animales de presa. Paulatinamente, ya que el conocimiento era poder.

    Los guerreros novicios vivían en la kiva de la sociedad de guerreros, donde se les inculcaba valentía, resistencia y agilidad. Antes de que llegaran los caballos a la zona suroeste, las batallas se libraban a pie. De este modo la carrera de velocidad también era una disciplina cultivada.

    Cuando los hombres practicaban la magia de la guerra necesitaban tener la mente y el corazón puros. En los cuatro días anteriores y posteriores a la guerra se abstenían del acto sexual y se purificaban con baños de sudor y bebidas eméticas. Ofreciendo sahumerios a los dioses de la guerra y entonando cantos bélicos, lograban fuerza y ferocidad (como el oso), astucia (león) y agudeza visual (águila). Los fetiches eran sumergidos en sangre humana y “alimentados” con trozos de corazón humano.

    Una vez que el joven ha demostrado su valía, se le iniciaba en la sociedad de guerreros mediante una prueba.

    La ubicación espacial de los hombres dentro de la aldea guardaba estrecha relación con su papel en la división sexual en el trabajo. Los espacios masculinos eran los creados por el parentesco y las obligaciones matrimoniales con la mujer. Los hijos varones debían trabajar las parcelas de maíz de su madre, los hermanos las de sus hermanas, los maridos las de su suegras. El espacio exterior situado mas allá del pueblo era de autentica competencia de los hombres y ganaba significado en contraste con el espacio que los hombres dominaban en la aldea.

    7.- LA CIUDAD Y LA KIVA:

    Las ciudades eran un conjunto de economías hogareñas, entre 50 y 500 casas agrupadas alrededor de una plaza central en la que se alzaban varias kivas.

    Los indios pueblo consideraban su ciudad como centro del universo y colocaban su kiva principal en el vértice de un esquema de los cuatro puntos cardinales, hacia arriba a los cuatro cielos y hacia abajo al mundo subterráneo.

    La kiva era una estructura redonda o cuadrada, localizadas bajo tierra, que ligaba espacio y tiempo para reproducir el “surgimiento”. Era circular para semejarse al cielo, tenia un agujero en el centro del techo, única fuente de luz y entrada. El piso de la kiva tenia un altar dorado que conmemoraba el don del fuego y un lugar hueco y excavado que representaba la casa del Sol, la Luna y las montanas. Los muros tenían altares en los que se colocaban fetiches de piedra que representaban todos los animales y deidades del mundo. Rodeando toda la base de la kiva se alzaba un anaquel cubierto de pieles de oso y de león conocidas como “asientos de la niebla”.

    Desde la kiva al exterior se construyeron santuarios en montones naturales o en agujeros en la superficie de la tierra. La gente iba a adorar allí a espíritus y ofrecer sacrificios. La kiva era el símbolo físico de la sociedad política.

    8.- LOS KATSINA Y LOS CLANES

    Los muertos de los pueblo (katsinas) eran potentes espíritus de la lluvia, atados a los vivos con vínculos de reciprocidad. Era el Jefe de la Lluvia el que sabía cuando llamr a los katsina. Vivían en el lugar de surgimiento, bajo los lagos y en las cimas de las montañas. Al morir, los indios pueblo se convertían en nubes.

    La adoración a los katsina era un modelo de reciprocidades generacionales y de culto integrante. La iniciación para los jovenes marcaba además el claro comienzo de la distinción entre masculino y femenino. Para llamar a los katsina los hombres penetraban en la kiva principal de la ciudad y durante cuatro dias oraban, cantaban, ofrecían sacrificios y hacían estacas de plegaria. Estas últimas median entre seis y doce pulgadas, tenían pintado una cara humana en cada una embozada con plumas. Como las aves, que eran mensajeras entre los humanos y los dioses, las estacas de plegaria llamaban a los katsina.

    Luego los iniciados esperaban a Tsitsanits, el soberano principal que se aparecía blandiendo un látigo, entraba y golpeaba a cada niño cuatro veces hasta sacarle sangre. Amarraba una pluma al cabello de cada niño y le daba a cada uno un nombre de estirpe. Después de recibir los presentes de los katsina los niños aprendían a respetar a los antepasados y a los dioses.

    Con la iniciación al culto, los muchachos abandonaban su hogar materno y se trasladaban al mundo masculino de la kiva, donde aprendían a comunicarse con los espíritus y los dioses ofreciendo presentes a los mayores prósperos. Los conocimientos obtenidos eran imprescindibles para mantener la “armonía cósmica”.

    Una vez terminada su iniciación, los jóvenes ingresaban en una sociedad de caza. En las aldeas ligadas a las lluvias para el riego de sus cultivos, la magia de la caza era más importante. Los muchachos aprendían la técnica observando a cazadores importantes y escuchando sus narraciones. Cuando un muchacho mataba a su primer conejo, se le iniciaba en una sociedad de cazadores y se le asignaba como aprendiz a un “padre de caza” que le iba enseñando las plegarias, canciones y costumbres mágicas a cambio de presentes de maíz y carne. El novicio se volvía miembro titular cuando capturaba una presa mayor. Si conseguía matar a un animal de rapiña llegaba a convertirse en miembro de la sociedad de guerreros, ya que cazar y guerrear se consideraban acciones similares.

    La prosperidad de un pueblo dependía del bienestar físico y psicológico de sus miembros. Por eso cada aldea tenía varios chaianyi, curanderos y exorcistas que devolvían a los corazones humanos aliento y espíritu. Eran conocedores de hierbas y males de todo tipo, sobretodo por brujería. Mediante tácticas parecidas a las de los cazadores, las “brujas” minaban la fuerza de la gente atacando al corazón. Esto lo hacían disfrazadas de animales, por tanto los chaianyi las combatían como animales, así su magia era conocida como “medicina de oso”

    9.- JERARQUIA SOCIAL:

    Cada pueblo era una teocracia. En el centro de la vida política estaba el cacique, jefe de la ciudad o Jefe Interior, que ejercía amplia autoridad sobre todos los asuntos. A su alrededor había hombres de grandes conocimientos en caza, guerra, magia medica y conjuros de lluvia, que en virtud de sus facultades habían acumulado grandes sequitos y cuantiosas riquezas. Se ocupaban de organizar ritos y ofrecer presentes a otros en nombre de los aldeanos fracasados, cuya veneración aumentaba con la edad. Los jóvenes varones aspirantes al conocimiento religioso (posterior poder político) son los siguientes en la escala, y por ultimo, las mujeres, los hijos, los esclavos y los descarriados.

    El Jefe Interior era legislador y pacificador, señor de la guerra y sumo sacerdote. Simbolizaba la armonía y las fuerzas de atracción que unen a las sociedades. Organizaba las tres funciones de las que dependía la vida religiosa y política de los indios pueblo: la administración de lo sagrado, el empleo de la fuerza física y el dominio sobre el bienestar y la fecundidad.

    Como sacerdote en jefe, era descendiente directo del Sol, asociado a la deidad más grande del cielo, reglamentaba los ritmos de vida y aseguraba prosperidad y larga vida. Su sistema religioso era básicamente monista. Los seres humanos, los animales, las fuerzas de la naturaleza y los espíritus sobrenaturales guardan relación en equilibrados vínculos de reciprocidad. Convocaba a los propios ciudadanos para dialogar, con fines rituales, ejerciendo él la ley y el orden. En sus reuniones anunciaba los solsticios de verano, los de inviernos, equinoccios, lluvias... para sembrar y cosechar. En estos ceremoniales las mujeres no podían participar.

    El frecuente impulso dado por este cacique a la paz comunal era un arma contra la fragmentación y la amenaza de disolución.

    Los Jefes Exteriores son los jefes de la guerra, protegían la aldea contra enemigos externos, naturales y sobrenaturales. Las causas podían ser diversas: mujeres, tierras, sal, turquesas o cotos de caza. Estos jefes subían a los edificios-fortalezas y controlaban quien podría venir, participaban en cacerías, en busca de sal, leña y visitas a los manantiales sagrados para traer agua.

    Eran hijos divinos del Padre Sol, conocidos también como los Dioses Gemelos de la Guerra. En el centro de la sociedad los muchachos brutales y propagadores del terror habrían hecho estragos, por eso fueron empujados hasta las periferias como Jefes Exteriores.

    10.- SOCIEDAD:

    Entre los pueblo, los mayores que prosperaban gracias a su destreza y conocimientos como cazadores, guerreros, conjuradores de lluvia o curanderos eran los más reconocidos a la hora de recibir presentes. Eran las personas mas capacitadas para dirigir la comunidad, gracias a la riqueza disponible y a cierta desigualdad que les favorecía.

    Las relaciones de superioridad y subordinación de los pueblo también se basaban en la edad y en las características personales. A estas sociedades se les suele llamar igualitarias ya que en teoría todos los hombres y mujeres tenían los mismos derechos, pero existían diferencias entre los caciques y el resto de la sociedad.

    La gradación de edades era una fuente de desigualdad entre los pueblo, pero conforme se avanzaba en la vida y se contraía matrimonio, un padre pasaba a ser jefe de una tribu y un hombre con poder y prestigio. Los mayores, prósperos o fracasados, controlaban el bienestar social. Las mujeres mayores también imponían gran respeto por la posesión del hogar.

    Cuando un jefe moría o era demasiado senil sus seguidores se disolvían. Sus hijos obtenían sus conocimientos rituales, bendiciones y regalos, pero toda persona que aspirase al caciquismo debía tener ya unos conocimientos previos, su propia novia y sus propios seguidores. El caudillaje no era hereditario, con lo que se reducían las desigualdades.

    Cuando se agasajaba a jefes y caciques forasteros, el intercambio social de comida, que significaba la paz se realizaba a través de la alimentación proporcionada por las mujeres.

    11.-RELIGIÓN

    Mientras el pueblo ejecutara los ritos religiosos con júbilo y precisión, procurando que cada plegaria fuese perfecta en las palabras y estuviese llena de vigor, y que la indumentaria ritual fuese completa, las fuerzas de la naturaleza corresponderían con su poder ininterrumpido.

    La religión estaba integrada en todos los aspectos de la vida de los indios pueblo y era la base de su sociedad. Adoraban todo tipo de fuerzas de la naturaleza, desde el rayo hasta el Sol, además de animales, números y plantas.

    Estaban en continua búsqueda de la “armonía cósmica”, que era el estado normal de las cosas. Pero en tiempos de tensión las comunidades se desgajaban y perdían su sentido de unidad religiosa.

    Hay un aspecto importante que es la sangría religiosa entre los indios pueblo. Este es un aspecto que va desde esta cultura hasta los Mayas. Desempeñaba dos funciones, una intensa perdida de sangre, y a consecuencia de esta un delirio alucinógeno. El delirio de esos estados permitía a los sacerdotes trascender de su existencia cotidiana y gozar de un cercano contacto con los dioses.

    En todo evento religioso de importancia, los hombres derramaban sangre flagelándose, lacerándose el pene o haciéndose incisiones en el cuerpo. El derramamiento de sangre del pene era especialmente nutritivo, por que aportaba lluvia.

    12.- CONCLUSIÓN

    Estos son los perfiles de la sociedad de los indios pueblo, conocida gracias a los testimonios del S. XVI. Cada pueblo era en general una unidad de agricultores sedentarios que vivían en hogares matriarcales, completando la supervivencia con la caza y la guerra. Los ancianos controlaban la organización de la producción, y mediante el reparto de presentes y bendiciones perpetuaban las desigualdades de la vida. El hogar y las actividades relacionadas con el pertenecían a la mujer; las kivas y las relaciones del pueblo con sus dioses eran aspectos masculinos.

    3ª PARTE: LOS RITOS

    Aquí exponemos algunos testimonios de historiadores y exploradores del S. XVI que nos han parecido interesantes o insólitos.

    “Si iban de caza, ofrecían harina a la cabeza de los venados, conejos, liebres y otros animales muertos que tuvieran en la casa, en la creencia de que eso les permitiría agarrar muchas presas. Cuando querían ir de pesca, empezaban por ofrecer harina al río, confiando obtener por ese medio una gran presa [...] Siempre que iban a la guerra ofrecían harina y otras cosas a las cabelleras de la nación enemiga que habían traído consigo como trofeos de aquéllos a quienes habían matado

    Ante la pareja se tienden cobijas coloreadas y ornamentadas. El novio tapa a su novia con la cobija de ella, y ella coloca la de él sobre él, de modo que se visten mutuamente [...] La gente pone ante la novia una muela, una olla, un cuenco plano de barro, vasijas para beber y chicubites. También le ponen en la mano una piedra de moler [...] Los obsequios depositados ante ella significan que con ellos deberá moler y cocinar los alimentos para su marido; que deberá prepararle dos comidas al día; que deberán cenar y retirarse temprano y levantarse antes que despunte el día [...] Delante del novio se coloca un arco turco, una lanza, una maza de guerra y un escudo, para defender su hogar y proteger a su esposa e hijos. Le dan su canasta y cinta de cuero para que transporte las cargas. Luego le ponen en la mano una azada para arar y cultivar el suelo y recolectar maíz para mantener a su esposa e hijos

    “Los danzantes se levantan y ejecutan sus movimientos, girando al ritmo de la música como payasos. Alzan las manos hacía el Sol y cantan en su idioma, con la cadencia de la danza, “ayia canima. Esto lo hacen con mucha unidad y armonía, de tal manera que aun habiendo trescientos salvajes en una danza, parece como si la cantara y la bailara un solo hombre, gracias a la bella armonía y medida de su ejecución