Psicología social

Psicosociología. Bowly. Teoría del apego. Protección. Vínculo materno. Ansiedad de separación. Duelo. Mecanismos de defensa

  • Enviado por: Gabriela
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
publicidad
publicidad

PSICOLOGÍA SOCIAL

-UNA VBASE SEGURA-

-BOWLY-

Capítulo 2: Los orígenes de la teoría del apego

  • El vínculo del niño con su madre.

Se afirmaba que la razón por la cual el niño desarrolla un estrecho vínculo con su madre radica en que ella lo alimenta. Se consideraba:

  • El alimento como vía primaria;

  • La relación personal, calificada como dependencia, como secundaria.

Esta teoría no se ajusta a los hechos. Por ejemplo: si fuera verdad un niño de 1 o 2 años se apegaría con facilidad a cualquiera que lo alimentara.

En 1951 escucha hablar del trabajo de Lorenz (Etólogo) que revelaba que en algunas especies podía desarrollarse un fuerte vínculo con 1 figura materna individual, sin el alimento como intermediario.

Conducta de apego Cualquier forma de conducta que tiene por resultado el logro o la conservación de la proximidad con otro individuo claramente identificado al que se considera mejor capacitado para enfrentarse al mundo. Esto resulta sumamente obvio cada vez que la persona está asustada, fatigada o enferma, y se siente aliviada con el consuelo y los cuidados. En otros momentos, la conducta es menos manifiesta. Sin embargo, saber que la figura de apego es accesible y sensible le da a la persona un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad, y la alienta a valorar y continuar la relación.

Si bien, la conducta de apego es muy obvia en la infancia, puede observarse a lo largo del ciclo de vida, sobre todo en situaciones de emergencia.

La función biológica que se le atribuye es la de la protección.

Al conceptualizar el apego de este modo, como una forma fundamental de conducta con su propia motivación interna distinta de la alimentación y el sexo, pero no menos importante para la supervivencia, a la conducta y a la motivación se le concede una categoría teórica que nunca se les había dado.

Distinción entre apego y conducta de apego: Decir de un niño o de una persona mayor, que esta apegado o que tiene apego a alguien significa que está absolutamente dispuesto a buscar la proximidad y el contacto con ese individuo, y a hacerlo sobre todo en ciertas circunstancias específicas. La disposición para comportarse de esta manera es un atributo de la persona apegada, un atributo persistente que cambia lentamente con el correr del tiempo y que no se ve afectado por la situación del momento. En contraste la conducta de apego se refiere a cualquiera de las diversas formas de conducta que la persona adopta de vez en cuando para obtener y/o mantener una proximidad deseada.

Existen pruebas contundentes de que casi todos los niños habitualmente prefieren a una persona, por lo general su figura materna, a la cual acudir cuando están afligidos pero que, en su ausencia, se las arreglaran con cualquier otra persona, preferentemente a alguien que conocen bien. En éstas ocasiones, en su mayor parte, los chicos muestran una clara jerarquía de preferencias de modo tal que en una situación extrema y sin nadie más disponible, incluso pueden acercarse a un desconocido amable. Así, aunque la conducta de apego puede ser manifestada en diferentes circunstancias con una diversidad de individuos, un apego duradero o un vínculo de apego está limitado a unos pocos.

  • La ansiedad de separación

El hombre, al igual que otros animales, responde con temor a determinadas situaciones, no porque éstas conlleven un alto riesgo de dolor y peligro, sino porque indican un aumento del riesgo. Se tiende a reaccionar ante la ante la separación de una figura potencialmente dadora de cuidados porque esta tiene un valor para la supervivencia.

La ansiedad de la separación es por lo tanto... y bajo esta luz, una disposición humana básica.

Las amenazas de abandono no solo crean una intensa ansiedad sino que también despiertan ira sobre todo en niños más grandes y en los adolescentes. Esta ira, cuya función es la de disuadir a la figura de apego de que lleve a cabo la amenaza, puede volverse fácilmente disfuncional.

  • Duelo

En tanto la ansiedad de la separación es la reacción habitual a una amenaza o a algún otro riesgo de pérdida, el duelo es la reacción habitual ante la pérdida una vez que ésta ha ocurrido.

La reacción de las viudas ante la pérdida de su marido es muy semejante a la respuesta de los niños pequeños.

El duelo en los adultos sanos no solo dura mucho más que los 6 meses a menudo sugeridos, sino que también diversos componentes de las reacciones consideradas patológicas eran comunes en el duelo de personas sanas. Estos incluyen:

  • Ira dirigida a terceros, a sí mismo y a veces a la persona perdida,

  • Descreimiento de que la perdida haya tenido lugar,

  • Y una tendencia a buscar a la persona perdida con la esperanza de reunirse con ella.

  • Mecanismos de defensa

Bowly como investigador centró la atención en el modo en que un niño pequeño se comporta con su madre luego de permanecer un tiempo en un hospital o en una residencia infantil sin recibir visitas. En tales circunstancias es normal que un niño empiece tratando a su madre como si fuera una desconocida, pero luego de un intervalo -generalmente de unas horas o unos días- se aferre a ella intensamente, se torne ansioso por temor a perderla nuevamente, y furioso con ella si piensa que puede volver a ocurrir. Ésta es la situación de desapego.

Si volvemos a la extraña conducta de desapego que un niño pequeño muestra después de estar fuera luego de un tiempo, con gente desconocida en un lugar desconocido, lo peculiar, por supuesto,, es la ausencia de una conducta de apego en circunstancias en la que podríamos esperarla. Incluso si está seriamente dañado, este niño no muestra señales de buscar alivio. Las señales que normalmente activan la conducta de apego, no logran hacerlo. Esto sugiere que de alguna manera, y por algún motivo estas señales no logran llegar al sistema conductual responsable de la conducta de apego, que se ven bloqueadas, y que el mismo sistema conductual está por lo tanto inmovilizado. Esto significa que un sistema que controla una conducta tan fundamental como la conducta de apego, puede, en ciertas circunstancias quedar incapacitado temporal o permanentemente de ser activado, y con el la amplia gama de sentimientos y deseos que lo acompañan puede quedar incapacitada a ser despertada.