Psicoanálisis

Psicología. Teorías psicoanalíticas. Escuela inglesa. Desarrollo del individuo. Niños. Duelo patológico. Depresión. Posición esquizo-paranoide. Personalidad. Estados sexuales infantiles. Mecanismos de defensa. Objetos bizarros

  • Enviado por: Marcelo Agustín
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 12 páginas
publicidad
publicidad

P S I C O A N A L I S I S:

Escuela inglesa II

“Análisis de la película “The Wall”

Introducción, opinión personal

En palabras de la propia M.Klein, el psicoanálisis de niños se inicia en 1909 con el trabajo de Freud “Análisis de la fobia de un niño de cinco años”, constituyendo, este historial clínico, una de las pocas constataciones clínicas a las que Freud sometió sus formulaciones respecto de la sexualidad infantil (tema medular en su producción).

La obra de Klein se desarrolla, entonces, en aquellos puntos en los que el fundador del psicoanálisis produjo menos “insights”, es por eso que sus contribuciones deben ser consideradas como verdaderas piedras del edificio del psicoanálisis, hecho que se pone de manifiesto aún más, si se estudia la obra kleiniana en un orden cronológico (no conceptual), tal como lo hace esta cátedra.

Así entonces, encontramos a una teoría psicoanalítica que siguió un curso inverso al del desarrollo del individuo, desarrollo del que podemos tomar noticia a partir de la película “The Wall”, que, si bien no ofrece todas las “ventajas” del caso clínico ya elaborado, y los conceptos psicoanalíticos no encajan tan “dócilmente”, dejando lagunas del análisis en varios lugares; nos permite visualizar como un panóptico, todo aquello que deberíamos inferir como infancia de un adulto severamente perturbado, o lo que podríamos “predecir” de la adultez de un individuo a partir de la observación de sus primeros años, como si se tratara de un caso clínico.

Es muy gratificante entonces, como alumno de la UBA, salir de alguna forma de la moda intelectual: “Articulaciones Freud-Lacan”, y poder entonces producir un texto, analizar una película y darse cuenta de que las “Articulaciones Freud-Klein, Freud-Bion, Freud-Meltzer” , ofrecen una inusual riqueza, y puntos la investigación para quien quiera adentrarse en ellas.

Dirección del trabajo

Como hilo conductor del trabajo tomaré la hipótesis siguiente: El protagonista de la película, Pink, desarrolla un duelo patológico a causa de la muerte de su padre, con la consiguiente reedición de su posición depresiva. También diré, que las defensas de esta posición (las que primero utiliza Pink), no resultan suficientes, sufriendo una regresión a mecanismos de defensa más arcaicos, aquellos propios de la posición esquizo-paranoide, con un fuerte predominio de la parte psicótica de la personalidad y de estados sexuales infantiles perversos de la mente, lo que lleva a Pink a construir aquel Muro, entre él y el mundo exterior, que justifica el título de la película.

Tomando como eje esta(s) hipótesis, resaltaré algunas escenas de la película, poniéndolas en relación con los conceptos de Klein, Bion y Meltzer; aclarando en cada subtítulo: escena, conceptos y autores, y alternando en cada caso la transcripción textual del artículo de referencia con la escena, o sólo la explicación propia del concepto con la escena.

Cabe aclarar que también he tratado de reducir al máximo las citas textuales para una mayor facilidad de lectura.

La muerte del padre. Reedición de la posición depresiva. (Klein)

El concepto kleiniano de posición implica una configuración estable de defensas, relaciones objetales y de ansiedades propias de una determinada fase del desarrollo. La posición depresiva es una posición que todos pasamos hacia el 4to. mes, segunda mitad del primer año de vida; y consiste, básicamente, en un penar por sentir haber perdido al objeto bueno, al pecho bueno, fuente de toda satisfacción en el niño, el niño siente además, que esta pérdida ha sido producto de su propia voracidad, y de sus propias fantasías e impulsos destructivos contra el pecho de la madre.

El duelo, como resultado de una propia historia penosa de duelos, ha sido un tema central en toda la obra de Melanie Klein que no dejó de preocuparla nunca. Son numerosas sus contribuciones al respecto. Para ilustrar el ejemplo tomaré el artículo: “El duelo y su relación con los estados maníaco-depresivos” de 1940. En este texto se expone la teoría de que durante una etapa de duelo por una pérdida real en el adulto, se reaniman y reeditan aquellas defensas, ansiedades y relaciones objetales propias de la posición depresiva:

“Durante el duelo formal se reactivan las tempranas ansiedades psicóticas. El sujeto en duelo es realmente un enfermo, pero como este estado es común y nos parece natural, no llamamos enfermedad al duelo [..] Con más precisión , diré que el sujeto en duelo atraviesa por un estado maníaco-depresivo modificado y transitorio, y lo vence, repitiendo en diferentes circunstancias y por diferentes manifestaciones los procesos por los que atraviesa el niño en su desarrollo temprano.” (M.Klein, Obras Completas, Tomo I, Paidós 1990, pp.356)

Estos procesos por los que atraviesa el niño son todos los elementos pertenecientes a la posición depresiva, y, muy particularmente, las defensas.

El padre de Pink muere en el frente de batalla, desatando el duelo de su hijo.

Las defensas primeras contra el duelo. (Klein)

“...Se apagaron las llamas pero el dolor continuó...”

Fragmento de canción de Pink Floyd de la película “The Wall”

Vemos que antes de desarrollarse en Pink el duelo patológico hay intentos de reorganizar el mundo exterior de acuerdo a la realidad que le toca vivir. Vemos en una de las escenas, cuando Pink juega en la plaza solo, como se toma de la mano de aquel hombre que lo rechaza; esto constituye un intento de encontrar una figura paterna para suplir la falta del padre verdadero, y lo contamos como parte del duelo normal. En esta actitud de Pink podemos ver cierto rasgo de una defensa maníaca.

Como la posición depresiva se vincula con la vivencia de dependencia del objeto, las defensas maníacas se dirigirán contra todo sentimiento de dependencia, que se evitará, negará o invertirá. Así, vemos como Pink niega la pérdida del padre y se procura un sustituto transitorio, jugándose de esta manera la negación maníaca, defensa que pretende la negación del dolor.

“...El aumento de amor y de confianza y la disminución de los temores a través de experiencias felices, ayuda al niño paso a paso a vencer su depresión y sentimiento de pérdida (duelo)”.(M. Klein, op. cit. p. 349)

En el caso de Pink vemos que faltan estas “experiencias felices” para vencer sus sentimientos depresivos a causa de la muerte del padre. Este hecho se analiza en los dos siguientes subtítulos:

La insuficiencia de estos primeros mecanismos defensivos. La regresión a la posición esquizo-paranoide, la endeblez de esta posición. (Klein)

Ya vimos que hay un primer intento de resolver el duelo mediante los mecanismos defensivos “normales” de la posición depresiva. Ahora bien, estos mecanismos han resultado insuficientes para Pink, por eso es que debe utilizar otros mecanismos, más enérgicos y regresivos, aquellos propios de la posición esquizo-paranoide: por ejemplo, la identificación proyectiva y la escisión o clivaje (en este caso hablamos splitting o escisión patológica).

La escisión patológica afecta al objeto malo con el fin de dispersar la ansiedad, pero termina afectando también al objeto bueno, ahora se va a introyectar, ya no un objeto malo entero sino un objeto fragmentado que fragmenta también al yo. El yo se fragmenta y escinde en pedacitos para evitar la experiencia de ansiedad. El yo inmaduro del bebé está expuesto desde el nacimiento a la ansiedad provocada por la innata polaridad de los instintos. La identificación proyectiva consiste en que el yo escinde y proyecta fuera su parte que contiene el instinto de muerte, poniéndola en el objeto externo original: el pecho; es decir que la escisión y la identificación proyectiva son dos mecanismos defensivos que se dan conjuntamente.

De acuerdo con Freud en los primeros meses de la infancia yacen los puntos de fijación de las psicosis, idea que es retomada por los autores de la escuela inglesa de psicoanálisis.

Además de esta regresión a aquellos primeros puntos de fijación, en la psicosis se regresa a una fase del desarrollo que en sí no fue normal, sino a una fase en la que ya estaban presentes perturbaciones patológicas, que crearon bloqueos de desarrollo y constituyeron puntos de fijación.

“Para que la posición esquizo-paranoide dé lugar, en forma gradual y relativamente no perturbada al siguiente paso del desarrollo, la posición depresiva, la condición previa necesaria es que las experiencias buenas predominen sobre las experiencias malas”

“Por consiguiente, tenemos derecho a suponer (y nuestra experiencia clínica ha confirmado ampliamente esta suposición) que, en la medida en que el psicótico hace una regresión a los primeros meses de la infancia, regresa a una fase del desarrollo que ya entonces poseía rasgos patológicos.” (Hanna Segal, “introducción a la obra de Melanie Klein”, Paidós, Buenos Aires, 6ta. Edición 1975. Cap III, p. 41 y Cap. IV p. 56)

El desarrollo “patológico” de la posición esquizo-paranoide guarda estrecha relación con el concepto bioniano de “reverie”, en lo que a factores ambientales (externos) se refiere:

Sobre la capacidad de “Reverie” de la Madre de Pink. (Bion)

“...Cállate niño y no llores, mamá convertirá todas tus pesadillas en realidad...”

Fragmento de canción de Pink Floyd de la película “The Wall”

Tengamos en mente la escena de la película en donde la madre de Pink lee una revista plácidamente mientras su bebé llora en el cochecito desconsoladamente.

Bion clasifica a los pensamientos en preconcepciones (expectación del pecho), concepciones ( aproximación a la realización) y conceptos (concepciones fijadas). La conjunción de una preconcepción y una realización negativa (frustración), se experimenta como “no-pecho” o “pecho ausente”. Si hay tolerancia a la frustración el no-pecho deviene pensamiento y se desarrolla un aparato para pensar pensamientos, sino existe tal tolerancia, el no-pecho se transforma en un objeto malo (cosa-en-sí) adecuado sólo para ser evacuado, con lo que se perturba el desarrollo del aparato para pensar y se produce un desarrollo hipertrófico de la identificación proyectiva. La capacidad de “reverie” de una madre tiene que ver con poder recolectar estas identificaciones proyectivas del bebé (elementos beta), y transformarlas en elementos alfa.

Como prototipo de estas relaciones se toman las díadas: bebé-madre y paciente-analista, pero esta capacidad de reverie la vemos profundamente afectada en la relación de Pink con su madre, particularmente en aquella escena en la que la madre de Pink lee plácidamente una revista en una hamaca paraguaya mientras su hijo llora solo en el cochecito, a la manera de una metáfora podríamos poner un “globito” de historieta en boca de la madre: “Soy tan grandota, que no tengo lugar para ti, en mi gordura ya nada cabe, zzzz”. El llanto del bebé en esa escena es el elemento beta, que es expulsado por identificación proyectiva hacia la madre, la cual está ausente en ese importante momento.

Esta escena es particularmente significativa, puesto que a partir de ella podemos afirmar la endeblez del paso por la posición esquizo-paranoide de Pink. Decimos que si Pink hubiera tenido una madre capaz de soportar estas identificaciones proyectivas, a la manera de una madre pecho-inodoro, esta posición hubiera tenido un desarrollo más “normal”, y aquellos mecanismos esquizoides propios de esta fase, no hubieran tenido el desarrollo hipertrófico que se evidencia en la patología actual de Pink.

Posteriormente, hay una escena en la que él se acurruca en la cama con la madre, y ella se da vuelta, escena igualmente importante para dar cuenta de aquel déficit de la función alfa de la madre, que será tan grávido en consecuencias para el futuro del bebé. Esto también constituye un ejemplo de cómo al principio Pink trata de superar el duelo mediante mecanismos defensivos menos regresivos, vemos cómo trata aquí de idealizar a la madre.

Parte psicótica de la personalidad. Los objetos bizarros. (Bion)

“El amor se vuelve gris como la piel de un moribundo, y, noche tras noche, fingimos que todo anda bien [...] y ya siento que me llega otra de mis crisis”

Fragmento de canción de Pink Floyd de la película “The Wall”

Bion postuló que existen, en personas neuróticas, partes psicóticas de la personalidad que pueden evidenciarse en cualquier momento de la vida, así como también existen partes neuróticas de la personalidad en personas psicóticas. A esto hace referencia el epígrafe de este subtítulo, fingir que todo anda bien es, de alguna forma para Pink, el haberse casado, tener un grupo de música, en fin, todas aquellas reparaciones materiales para que su endeble aparato psíquico soporte su propia desestructuración, hasta el próximo brote, la próxima crisis.

Es claro, por el “cuadro clínico” de Pink, que en él predomina aquella parte psicótica de la personalidad, lo vemos en las alucinaciones, los brotes psicóticos, las automutilaciones, el escaso contacto con el mundo exterior. En el caso de Pink hablaremos de parte esquizoide de la personalidad, ya que en el filme vemos que la escasa relación con el mundo exterior, las alucinaciones y brotes psicóticos violentos, nos hacen descartar por completo el diagnóstico de una afección paranoica.

Bion postuló cuatro rasgos fundamentales de la personalidad esquizofrénica:

“El primero, es un predominio de impulsos destructivos tan fuerte, que hasta los impulsos de amor, son invadidos por ellos y convertidos en sadismo. El segundo, es un odio a la realidad, el cual como Freud indicó se extiende a todos los aspectos de la psiquis que ayudan a reconocerla. Yo agrego el odio a la realidad interna y todo lo que contribuya a su reconocimiento. El tercero, se deriva de estos dos y es un miedo continuo una aniquilación inminente. El cuarto, es una formación precipitada y prematura de relaciones de objeto.” (W. Bion, “Volviendo a Pensar”, Cap. 4 (1955), Bs. As. , Hormé, 1985, pp. 56-7)

La característica número uno se ve en varios pasajes de la película. En muchas escenas se pueden observar objetos que se revientan y se tiñen de sangre, o en otra parte, una rosa se transforma en un alambre de púas, mientras va siendo encerrada por un muro (predominio de los impulsos destructivos). Por ejemplo en aquella escena animada en que una paloma blanca (símbolo de la libertad, la armonía, la paz, y todos los sentimientos que tienen que ver con el amor) se despedaza en el aire y se transforma en un pájaro sangriento. Además, también, este pájaro tiene una marcada forma de avión; podemos afirmar, con Bion, que esta mezcla de águila (pájaro malo), paloma (pájaro bueno) y algo que tiene que ver con su historia individual (el avión, el padre era militar), conforman una extraño collage de objetos, que, de acuerdo con la terminología de este autor post-kleiniano, es adecuado llamar objeto bizarro. Este tipo de objetos son los que predominan en el mundo interno del esquizofrénico.

Flotando en el agua (¿Vientre materno?), flotando en un revoltijo sangriento (Klein, Bion, Segal)

Hay una escena, que impresiona particularmente, en la que el protagonista se encuentra flotando plácidamente en una especie de piscina. Desde el simbolismo que Freud nos enseñó con la Traumdeutung, estamos autorizados a interpretar a esa piscina como el vientre materno al cual se quiere regresar, por la paz, la dicha de la que allí gozaba el feto.

Con las formulaciones de M. Klein referentes a las fantasías de ataques sádicos al vientre materno, esta escena cobra una particular relevancia, en especial la segunda piscina, la que contiene sangre y no agua, es decir, el vientre materno totalmente destruido a causa de estos ataques sádicos fantaseados, que como vimos son de especial fuerza en el caso del enfermo esquizofrénico.

De acuerdo con lo ya expuesto acerca de la personalidad esquizofrénica, se odia violentamente toda experiencia de la realidad. La fragmentación del yo es un intento de desembarazarse de toda percepción de la realidad externa e interna.

“Como consecuencia de este proceso de fragmentación no hay una “limpia disociación” entre un objeto u objetos ideales y malos, sino que se percibe la objeto escindido en pequeños pedazos, conteniendo cada uno una parte diminuta y violentamente hostil del yo (objetos bizarros)[..] Según mi experiencia estos pacientes tratan de salvar una parte escindida y apartada del objeto y lo que queda del yo intentando escindir y apartar y aislar estos objetos bizarros en una especie de “tercer área” [..] Un paciente esquizoide: [..] “Entre la punta de mi cabeza y Ud. hay un revoltijo sangriento”. Prosiguiendo el análisis, comprendimos que este “revoltijo sangriento” se asociaba con su experiencia de mamar de un pecho en el que se estaba formando un absceso. Sentía que el “revoltijo” era como partículas chiquititas y mordidas de pecho, que contenían su orina y heces y trocitos rotos de sus dientes” (Hanna Segal, op.cit., pp. 59-60)(Resaltado mío)

La escena de las flores-pájaro. (Klein)

Hay una escena animada -muy lograda estéticamente por cierto- en la que dos flores realizan una especie de danza sensual, una de las dos flores durante la danza va tomando la forma de una flor dentada, que devora a la otra, para luego convertirse en un agresivo pájaro. Esta escena comienza inmediatamente después de aquella en la que el Sr. Floyd llama a su esposa (¿intento de reparación?), y el hombre con quien está su esposa corta el llamado. De aquí en más se podría afirmar que empieza el “brote psicótico” en sus aspectos más escénicos: destrucción de objetos, alucinaciones, casi nula relación con el mundo externo. De acuerdo con mi interpretación, este último “no-pecho”, este intento de reparación fallida, termina de aniquilar el yo de Pink.

Con esta escena de las flores, -probablemente una fantasía o una alucinación de Pink- se representa a él mismo como la rosa, en sus intentos de reparación y representa a la flor carnívora - vagina dentada como a la “esposa-madre”, que lo rechaza y lo “devora”. El mismo tipo de flor carnívora es en el que después se transforma la silueta de su esposa y lo persigue, después del brote en su casa.

El brote psicótico. (Bion)

“No me dejes ahora, ¿Cómo puedes irte? Cuando sabes que te necesito, para molerte a golpes en una noche de sábado. No me dejes ahora...”

Fragmento de canción de la película.

Hay una escena (una de las más famosas del filme) en la que Pink tiene un auténtico brote psicótico: comienza a romper todo aquello que encuentra a su paso.

Podemos afirmar que mientras tenía a su mujer con él, aunque de todas formas no tuviera una relación normal y no le prestara mucha atención, Pink poseía algo así como una función alfa en su mujer; es así como su esposa ocupaba el lugar de la madre en este aspecto, de ahí que se imagina, cuando le toca el hombro a su mujer y ésta se da vuelta, a su madre dándose vuelta mientras él necesita de ella, y, escena seguida, se imagina a un cadáver que yace al lado de la madre, que, según mi interpretación, es él mismo destruido por sus perseguidores internos. O sea, que al faltarle su mujer, falta, de alguna manera, esta “contención”, esta función de “reverie”

Luego del brote tiene alucinaciones, que empiezan con la sombra de la mujer transformándose en una especie de “flor-vagina dentada”.

Asimismo esta escena del brote psicótico podemos interpretarla como la evacuación del splitting de Pink.

La reparación obsesional y los objetos bizarros después del brote. (Klein, Bion)

Luego de que ya ha destrozado todos los objetos de su departamento, vemos cómo procede a “repararlos” obsesionalmente. A los objetos les pone tanta atención y meticulosidad, los vuelve a “manosear” tanto, que es notoria la nueva infiltración del sadismo en su trato con los objetos, aunque este tipo de “reparación” corresponde a la posición depresiva, es de un tipo algo más “regresivo” que, por ejemplo, las reparaciones maníacas.

Luego de reparar todos sus objetos, observa lo que ha quedado en el piso: objetos sin forma, en los que se ha “colado” el sadismo, estos objetos bizarros representan su mundo interno.

Las alucinaciones. (Bion)

Luego del brote psicótico Pink experimenta alucinaciones sensoriales. Lo vemos cómo corre dentro de su cuarto perseguido por un feroz animal imaginario, con una expresión en su rostro como de agudización máxima de los sentidos hasta lo doloroso.

Ya explicamos cómo en el esquizofrénico se da un predominio del mecanismo de identificación proyectiva contra todo el aparato de percepción, de acuerdo con el segundo de los rasgos propios de la personalidad esquizoide.

“Dentro de la fantasía del paciente las partículas expulsadas del yo tienen una existencia independiente e incontrolada fuera de la personalidad [..] Cada partícula es sentida como si fuera un objeto real externo que es encapsulado en un fragmento de la personalidad, que lo ha envuelto [..] Y también, dado que estas partículas incluyen fragmentos de percepción conciente de impresiones sensoriales, se experimentan los sentidos como dolorosamente comprimidos y agudizados, hasta un punto intolerable. Se puede ver que el paciente está dominado por alucinaciones táctiles, auditivas y visuales intensamente dolorosas” (W. Bion, op. cit., pp. 60-3.)

Estados sexuales perversos de la mente. (Meltzer)

La cualidad emocional de los estados sexuales sádicos perversos es básicamente maníaca. No es la sensualidad la que se codicia, sino la triunfante abolición de la angustia depresiva y aún la persecutoria, pero la depresiva sobre todo, podemos entonces pretender un predominio de estados sexuales perversos en Pink dado su intento de abolición de su angustia depresiva a causa del duelo por el padre.

En la sexualidad perversa infantil, el self y los objetos están bajo el dominio de la identificación proyectiva, el sadismo y la envidia.

En la sexualidad perversa, la fantasía de escena primaria incluye un sexto participante, que Meltzer denomina el “ousider”, enemigo de la creatividad parental, de la armonía familiar, del amor, que tiene bajo su dominio al self infantil y trata de mantenerlo separado de los “buenos” brindando una supuesta protección frente al terror de los bebés muertos; la identificación proyectiva vehiculiza la envidia. Este “outsider”, en la película, está representado -valga la redundancia- por el “representante” de Pink, el cual asume el papel de “protector” de su representado (supuesta protección frente a su mundo interno destruido), cuando en realidad lo usa para su propio beneficio. Esto se ve claramente en la escena en la que destruyen la puerta del departamento de Pink y el representante lo abofetea varias veces para que se despierte, luego le aplican una inyección para despertarlo y lo llevan entre dos hombres, porque tenía que dar un “show”.

La construcción del muro. (Bion)

¿Hay alguien ahí afuera?

Hay una escena, casi hacia el final de la película, en la que Pink está con un cigarrillo consumido en su mano, delante de él tiene un muro, mientras la canción dice: ¿Hay alguien ahí afuera? , él trata de derivar el muro golpeándolo. En otra escena animada, más hacia el final de la película todavía, se ve a la madre agarrando a un muñeco que representa estar sin vida, luego de eso, la misma madre es la que se transforma en un muro.

“Estos ataques contra el yo y contra la base del pensamiento verbal naciente, y la identificación proyectiva de los fragmentos, aseguran que desde este punto en adelante habrá una divergencia cada vez más amplia entre las partes psicóticas y no psicóticas de la personalidad hasta que, al fin, se siente que no hay manera de atravesar el abismo”(W. Bion, op. cit., p. 59)

Bibliografía

-Bion, Wilfred “Volviendo a pensar” Bs. As. Ed. Hormé 1985, caps. 4,5 y 8.

-Bion, Wilfred “Una teoría del pensamiento” en “Second thoughts” Heinemaun, Londres, 1967.

-Klein, Melanie (1934) “Una contribución a la psicogénesis de los estados maníaco-depresivos” O.C. Tomo I, Paidós, Buenos Aires, 1990.

-Klein, Melanie (1940) “El duelo y su relación con los estados maníaco-depresivos”, O.C. Tomo I, Paidós, Buenos Aires, 1990.

-Klein, Melanie (1952) “Algunas conclusiones teóricas sobre la vida emocional del lactante” O.C. T III. Paidós, Bs. As. 1990.

-Klein, Melanie “Envidia y gratitud” O.C. T III. Paidós, Bs. As. 1990.

-Meltzer, D. “El proceso psicoanalítico” Bs. As. Ed. Hormá, 1976.

-Meltzer, D. “Los estados sexuales de la mente” Bs. As. Ed. Kargieman, 1974.

-Segal, Hanna “Introducción a la obra de Melanie Klein”, Paidós, Buenos Aires, 6ta. Edición 1975.

-Slapak, Sara “Transferencia e identificación proyectiva” Ficha del Dpto. de publicaciones de la Facultad de Psicología.