Procesos históricos contemporáneos de España

Historia contemporánea española. Antiguo Régimen. Priviliegios sociales. Sociedad estratificada. Clero. Nobleza. Burguesía. Despotismo Ilustrado. Monarquía Absolutista. Reforma agraria

  • Enviado por: Caperucita
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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1ª Parte

HISTORIA

GÉNESIS DE LOS PROCESOS HISTÓRICOS DE LA ESPAÑA CONTEMPORANEA.

Comenzamos con el Antiguo Régimen, era un sistema político que se dio por toda Europa durante los s. XVII y XVIII y que en el s. XIX volvería a darse, con un economía predominante, la agricultura, y de índole absolutista, donde todo el poder recaía sobre el monarca. Durante el proceso de la Revolución Francesa, sufrirá una importante crisis y surgirá un nuevo sistema político denominado liberal, triunfará la burguesía y nacerá el sistema político parlamentario en un marco de economía capitalista.

Como decía, la característica económica del Antiguo Régimen era la agricultura, sector económico caracterizado por su atraso técnico, esto tenía como resultado un escaso rendimiento por unidad de superficie, por el autoconsumo y escaso desarrollo de un mercado nacional, a todo esto se añade el problema de la presencia de numerosos peajes y aduanas. Además, una parte considerable de las tierras dedicadas a pastos pertenecientes a la Mesta (sindicato de propietarios de ovejas que controlaba el negocio de exportación de lanas). Esto trae consigo, las frecuentes crisis de subsistencia. Los bajos rendimientos impedían la acumulación de excedentes, por lo que una mala cosecha, hacia subir los precios, escasez en los mercados y hambre de la población, especialmente en el interior.

Los propietarios de la tierra son una minoría, los campesinos trabajan tierras que no son suyas. La mayor parte pertenecen a la Iglesia y a la nobleza, la tierra no es libre, aunque hay propiedades de libre disposición pero vinculada, es decir, el propietario puede disfrutar de los beneficios, pero no puede venderla, donarla o cederla en herencia según su voluntad. Tres son los fundamentales: La Iglesia, la nobleza y los concejiles.

La Iglesia, tenía las tierras amortizadas en su totalidad, podía recibir donaciones, pero no podía ceder sus bienes; la nobleza, las tenía en régimen de mayorazgo ( privilegio de las casas aristocráticas), les permitía conservar intacto su patrimonio y por último las propiedades concejiles (propiedades de los municipios), también con tierra vinculada, a lo que llamamos Bienes de Propios y baldíos, podían arrendar tierras a vecinos y usarla como bienes de uso común para el conjunto de los campesinos. Hay que añadir las tierras de realengo, de las Ordenes Militares, las tierras de la Mesta y otras.

El resultado, las tierras no podían comprarse ni vender, existía una clase social de rentistas, una aristocracia terrateniente que controlaba y dominaba por completo la agricultura.

Además, la aristocracia no pagaba impuestos por las propiedades. Por otro lado, el labrador, además de la renta que tenía que pagar, se sumaban tres tipos de impuestos: el diezmo (impuesto estatal y de la nobleza), por el señorío jurisdiccional, es decir, el noble no era el propietario de la tierra, pero tenía derechos jurisdiccionales, podía cobrar: tasas, peajes, impuestos, a los habitantes de esos territorios. Y el señoría territorial, es decir, igual que el señoría jurisdiccional, con la diferencia de que el noble, sí era el propietario de la tierra.

Otra de las característica económica del Antiguo Régimen era la producción artesanal, talleres gremiales, de pequeño tamaño y con tecnología arcaica, que pasaba de padres a hijos. En el s. XVIII fue creciendo la producción de talleres más grandes llamados manufacturas, que podían ser privadas o públicas.

El comercio dependía del exterior, sobre todo de la exportación a América, manejado por empresarios, que constituían una débil burguesía mercantil. Apenas existía un comercio interior, por los impuestos y la red de caminos, que hacía costosísimo y peligroso el traslado de las mercancías. Era el único grupo social que pagaba impuestos por sus rentas.

El sector financiero, era igual de débil, la ausencia de inversiones agrarias, hacían innecesaria una red bancaria.

La características sociales del Antiguo Régimen eran estamentales (tradición, nacimiento, riqueza). Existe una jerarquía social fundamentada en el privilegio, es decir, ventajas legales y de comportamiento social que enfrenta al clero y la nobleza con el tercer estado (burguesía) que carece de ellos. El estamento privilegiado, casi inaccesible para quien no ha nacido noble o solo por promoción por decisión real.

Estos privilegios eran: los distintos estatutos jurídicos, reserva de determinados cargos y funciones en la corte del rey, altos cargos en el ejército y los privilegios sociales y formales (reserva de bancos en la iglesia, tratamiento de señor, etc). Además de todo esto tenían privilegios económicos, no pagaban impuestos y encima cobraban por el poder jurisdiccional y los ingresos de las propiedades, lo que trae consigo una fuente de poder y riqueza importantísima para el clero y la nobleza.

Según el Censo de Godoy, estos dos estamentos poseen dos tercios de las tierras cultivables.

La nobleza formada por la alta nobleza y la baja a los que, a lo largo del s. XVIII los ministros sugirieron medidas para limitar la exención fiscal y los derechos jurisdiccionales, pero la Corona se negó siempre por temor a enfrentamientos.

El clero, con unas leyes propias y su inviolabilidad ante la autoridad civil, la exención fiscal, la amortización de sus propiedades y por último sus privilegios formales. Pero también existían diferencias económicas y culturales entre los párrocos y el alto clero.

Si los gobernantes ni siquiera se atrevieron a pedir la desamortización de sus tierras solo se atrevieron a diagnosticar el problema y sugerir limitaciones, obteniendo una negativa de los monarcas.

Al otro lado se encontraban los no privilegiados, el campesinado, la población urbana y los sectores marginales (pobres, enfermos, delincuentes etc).

Los campesinos eran los principales contribuyentes de la nación, su situación económica era de bajo nivel y estaban indefensos ante las malas cosechas y la pobreza generalizada y además padecía analfabetismo total.

La población urbana, era muy heterogénea:

Los artesanos estaban agrupados en gremios (agrupación formada por los maestros y aprendices de una misma profesión, regidas por ordenanzas especiales). Eran enemigos del libre mercado; eran abundantes y poderosos en las ciudades del interior y en algunas costeras.

La burguesía ( grupo social formada por comerciantes, artesanos libres), eran poderosos económicamente en las ciudades costeras y también partidarios de terminar con el Antiguo Régimen. Estaban bien representados en cargos secundarios de la Administración.

El sector marginal no tenía más ayuda que el auxilio de la Iglesia.

A continuación de todo lo anterior, se añade que la monarquía era absolutista. Todos los poderes del Estado ( judicial, ejecutivo y legislativo) residen en el Rey, su autoridad es indiscutible.

Sólo hay tres escalones en la Administración: el gobierno central, conjunto de Consejos para estudiar y proponer al Rey medidas. Habían dos tipos de Consejos: de carácter general, de diversa índole y Consejo territoriales, encargados de la Administración de ámbito de la monarquía.

Los Fiscales, dirigían el trabajo y elaboraban los informes que se discutían en cada Consejo. Los Secretarios de Despacho, se ocupaban de despachar con el Rey los asuntos cotidianos.

Los Borbones, establecieron los Decretos de Nueva Planta, ( eliminación de los antiguos reinos y de sus instituciones) las decisiones importantes se tomaban desde la capital del Estado y eran transmitidas a los Capitanes Generales, Intendentes, Audiencias y Corregidores, delegados del poder del rey.

La Administración local, era controlada por la nobleza, a través de la jurisdicción señorial, que les permitía nombrar Alcaldes y Justicas. Los alcaldes de las grandes ciudades, eran nombrados por la Corona.

El sistema político, dejaba al margen a casi toda la población, convertida en súbditos sin derecho político alguno. Las Cortes eran convocadas para jurar al heredero de la Corona y eran de tipo estamental.

Ahora bien, la ilustración (movimiento intelectual que basaba sus principios en la razón y la utilidad) critica el sistema de la monarquía absoluta.

Desde el punto de vista económico, los ilustrados defendían la necesidad de reformas para liberar a la economía de aquello que frenaba su desarrollo a lo que llamaremos liberalismo económico.

Desde el punto de vista social, critican la sociedad estamental; las ideas ilustradas se extendieron principalmente entre los intelectuales que son básicamente gente culta de procedencia burguesa y recordemos que pertenecen al tercer estado. Son uno de los más perjudicados.

Desde el punto de vista político, critica la soberanía nacional ( el derecho de ser gobernado debe recaer en la nación y no en el rey), división de poderes del Estado ( ejecutivo, judicial y legislativo).

Estas ideas serán la base del liberalismo político que se implantará tras la Revolución Francesa.

En definitiva, el Despotismo Ilustrado trata de apoyarse en la Monarquía Absoluta, para desde ella, aplicar el programa reformista de la Ilustración. Conocido con la famosa frase “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. El rey sigue siendo depositario absoluto del poder, pero debe propiciar las reformas para mayor beneficio para sus súbditos. Los principales monarcas reformistas fueron Felipe V y sobre todo Carlos III.

Felipe V hizo una reforma política fundamental, la centralización política, por los Decretos de Nueva Planta, que significaban la abolición de todos los fueros y derechos de los reinos de la antigua Corona de Aragón, instituciones políticas y representativas, implantación de las leyes e instituciones de Castilla.

Las reformas, supusieron enfrentamientos entre los monarcas y sus ministros contra la Iglesia de Roma, por el asunto de Las regalías de la Corona ( la Iglesia debe de someterse también a la autoridad del monarca). Le exige a la Iglesia que pagara una serie de donativos a la corona; y reivindicó el derecho al nombramiento de los obispos, etc. El estado consiguió imponer sus exigencias, pero estas regalías le costaron a la Corona enfrentarse a la propia Inquisición y con los jesuitas, que fueron expulsados de España en 1767.

Durante el reinado de Carlos III, los ministros ilustrados tomaron las riendas del gobierno: Esquilache, Campomanes, Aranda, Floridablanca, Olavide, Jovellanos, etc.

Propusieron reformas encaminadas a modernizar el país como: Las reformas económicas, religiosas y educativas. Las reformas económicas proponen:

  • libertad de precios y de circulación para el trigo.

  • Eliminar el control de los gremios sobre las técnicas y métodos de fabricación.

  • Liberalización del comercio en América.

  • Apoyo a la creación de compañías comerciales.

  • Protección para la importación de productos industriales.

  • Se declaran honorables todos los oficios.

  • Se impulsó la creación de las manufacturas

  • Se concedieron privilegios para estimular la iniciativa privada.

Hubo intentos de reforma agraria; los principales problemas económicos de España eran la agricultura. Había protestas de los campesinos por los arrendamientos, disputas con los ganados, falta de tierras para cultivar, etc. En 1766 fue decretado la libertad de precios para el trigo pero la cosecha fue insuficiente y el precio del trigo subió alarmantemente, se protagonizaron motines por la escasez y carestía del pan.

Se fue recogiendo material sobre los problemas en lo que se llamó Expediente General; éste debía servir de base para elaborar una Ley Agraria que no llegó a realizarse.

Floridablanca, propone poner en manos de labradores tierras que están sin cultivar.

Campomanes, propone que el gobierno debe repartir tierra a los campesinos no propietarios y darles créditos para comprar ganado y aperos de labranza.

Jovellanos en su “informe de la Ley Agraria” de 1794, destaca los problemas que se derivan de grandes propiedades de tierra vinculada, según él debían poder pasar a personas con intención de hacerlas producir y sacarles el máximo rendimiento.

(Jovellanos, nacido en Asturias y de familia noble era un hombre de amplia formación y reconocida solvencia económica, fue uno de los ministros ilustrados más importantes)

Los medios que realmente se aplicaron fueron:

  • Se crearon nuevos pueblos para cultivar las tierras incultas.

  • Se suprimieron los privilegios de la Mesta.

  • Se repartieron en arrendamiento las tierras de propios

  • Se intentó desamortizar las tierras del clero.

  • Se pusieron en venta sobre la sexta parte de éstas propiedades en la Corona de Castilla para salvar las dificultades de la Hacienda.

Además, la monarquía del XVIII española, tuvo un carácter regalista, es decir, afirmación del poder de la Corona sobre la Iglesia, en este aspecto se firmó en 1753 un Concordato con la Santa Sede donde se le concedía a la Corona el Patronato Regio (derecho de la monarquía de nombrar obispos).

En este periodo también hay una disputa con los Jesuitas por el tema de la educación, puesto que ellos eran los que educaban en sus colegios a los jóvenes para entrar en la Universidad y los políticos querían poner la educación bajo el control del gobierno.

Carlos III, pretextándose que los Jesuitas habían participado en la organización del motín de Esquilache, se decretó la expulsión de todos los miembros, de España y de los territorios de América.

Las reformas educativas pasan por lo anteriormente explicada, los ilustrados aspiraban a:

  • Organizar la enseñanza primaria y la profesional.

  • Reorganizar la enseñanza media, creando algunas instituciones modelo, como los Reales Estudios de San Isidro, donde se daría matemáticas, física, derecho, etc.

  • Controlar la Universidad, para lograr una actualización de métodos y contenidos en los planes de estudio.

Los ilustrados consideraban más importante las ciencias experimentales necesarias para el progreso del país.

Pero la Corte española no estaba madura para cambios tan importantes; gracias a los círculos literarios y a las Sociedades Económicas de Amigos del País, hicieron que el ambiente cultural de la segunda mitad del XVIII fuera más vivo y conocieran ideas de los pensadores más avanzados de Europa. La primera “Sociedad Vascongada de Amigos del País”. En sus reuniones realizaban intercambio de información y de ideas y elaboraban proyectos. Su interés se centraba en los temas a desarrollar de la economía: agricultura, metalurgia, química, matemáticas, física, problemas políticos, etc.

Las iniciativas más destacadas fueron la elaboración de informes que, enviados al gobierno, pretendían influir en los poderes públicos y sus actuaciones económicas, culturales, etc.

La muerte de Carlos III en 1788 y el estallido de la Revolución en Francia en 1789 acabaron súbitamente con el movimiento reformista ilustrado.