Primera Guerra Mundial

Historia universal contemporánea. Siglo XX. Causas y consecuencias. Desarrollo de la guerra. Años de estabilización. Tratado de Versalles

  • Enviado por: Klein
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial fue peor que cualquier otra guerra de la historia. En ella murieron más personas y se hizo más daño que nunca antes en un conflicto internacional. Las bajas de toda la guerra totalizaron mas de 20 millones.

La muerte llegó en formas brutales. Los hombres segados por ametralladoras, destrozados por granadas explosivas, muertos en barcos mercantes y de guerra torpedeados en el Atlántico, aplastados bajo orugas de la temible nueva arma que eran los tanques. La guerra también cobró su parte en la vidas civiles. Los ataques aéreos causaron poco daño, pero como cada bando trató de bloquear los suministros del otro, millones de hombres, debilitados durante años por la mala alimentación, fueron víctimas de enfermedades.

Inicialmente, la guerra fue un atrevido desafío para los jóvenes valientes. Pero hacia 1918, la guerra ya encerraba poco encanto para ambos bandos. Era una lucha cruel y enconada. Sin embargo, al terminar produjo una sensación de regocijo en quienes, por ventura, no podían predecir el futuro. Al menos sus sufrimientos beneficiarían a la humanidad, pues pensaban que ésta había sido la guerra que terminaría todas las guerras .

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

El 28 de junio de 1914, en una calle estrecha de Sarajevo, capital de Bosnia, el disparo de dos tiros puso en marcha la serie de sucesos que culminaron seis meses más tarde en el comienzo de la guerra europea. Esos dos disparos fueron hechos por un estudiante bosnio, Gavrilo Princip, uno de los tres jóvenes nacionalistas bosnios que llegaron a Sarajevo con instrucciones de una organización Servia llamada la Mano Negra. Los tiros se dispararon contra el archiduque Francisco Fernando, presunto heredero del trono de Austria-Hungría.

¿Por qué este hecho particular condujo a la guerra?. En 1912 todos los estados Balcánicos excepto Rumania, habían atacado a Turquía, crisis mucho más importantes que un solo asesinato, sin que hubiera mayores repercusiones. Y desde entonces los embajadores de todas las potencias se reunían regularmente en Londres, bajo la presidencia de sir Eduard Grey, ministro de Estado, para asegurar que sus países no fueran arrastrados a la guerra por los actos de los beligerantes.

Exteriormente la situación internacional en 1914 era más estable que la de 1912. Pero esa era sólo la realidad superficial. La división del mundo en dos bloques de poderío fue en gran parte consecuencia de la política alemana, la cual se concentraba en el ascenso de Alemania de potencia continental a potencia mundial. Se basaba en la expansión económica alemana, que había conseguido transformar radicalmente su estructura social, política y económica durante la generación anterior. Esa rápida expansión en todas las esferas de la vida económica sólo acentuó la percepción de los alemanes de la inadecuación de las fuentes nacionales de materias primas, haciendo nacer la convicción general, reforzada por la publicidad en todo el país, de que las fronteras se habían quedado demasiado estrechas. Las ambiciones territoriales de Alemania iban en contra de los designios de otras potencias imperialistas, y esas potencias se sintieron obligadas a una política de contención.

Alemania fracasó manifiestamente en conseguir sus ambiciones por vías diplomáticas, por lo que la única alternativa era la guerra preventiva contra cualquier nación que contrariara los esfuerzos alemanes para llevar a cabo sus objetivos territoriales.

Es muy fácil ver como el asesinato de Sarajevo pudo conducir a un conflicto local en los Balcanes. Después de todo Francisco Fernando había ido a Bosnia a asistir a las maniobras austro-húngaras, que no eran más que un acto de presencia para recordar a los eslavos de los Balcanes el poderío de Austria-Hungría. La monarquía de los Habsbugro se había tambaleado en 1860 - 1870 con la secesión de sus miembros italianos y alemanes, y solo había evitado que ocurriera lo mismo con sus dominios húngaros asociándose con la aristocracia magiar.

En 1914 le existencia del imperio austro-húngaro estaba amenazada por un movimiento de nacionalismo eslavo. Asociarse con los eslavos era imposible, por que los magiares no tolerarían otra disminución en su poderío y, en consecuencia, el único camino abierto para los Habsburgo era someter a los eslavos. Había en Viena quienes consideraban que el crimen contra Austria en Sarajevo proporcionaba ocasión excelente para dar una lección a los eslavos. El conde Franz Conrad von Hötzendorf, jefe del estado mayor y el conde Leopold von Berchtold, ministro de estado, consideraron que una demostración contra Servia (a la que sospechaba autora del asesinato) sería un buen medio de reafirmar el prestigio de Austria.

En ese punto la cuestión se hizo mucho más delicada. Una operación para humillar a los eslavos podría irritar a Rusia, protectora de los pueblos eslavos, y los austríacos nescesitaban asegurarse de que tendrían el apoyo de los alemanes antes de emprender acción alguna contra Servia. El 4 de julio, toda una semana después del asesinato, los austríacos enviaron una carta al Keiser Guillermo II pidiéndole ayuda. Los alemanes conscientes de su aislamiento por la Triple Entente, formada por Inglaterra, Francia y Rusia, estaban dispuestos a hacer cualquier cosa por su única aliada segura, Austria-Hungría, y accedieron complacidos a la ayuda. El Kaiser fue un factor decisivo pues éxito a los austríacos a ponerse en marcha y prometió la ayuda de Alemania si Rusia intervenía.

Casi pasó un mes sin que sucediera nada, Europa soltaba un suspiro de alivio, pero a las seis de la tarde del 24 de julio, Austria-Hungría presentó a Servia un ultimátum provocativo, equivalente a una intervención austríaca en la política interna de Servia. El ultimátum daba un plazo de 48 horas. Cuando fue presentado, el primer ministro serbio, Nikola Pasic, estaba ausente y no regresó hasta las cinco de la mañana del 25 de julio, cuando ya habían transcurrido 11 horas de las 48. Ese día sir Eduard Grey sugirió a Lichnowosky, embajador alemán en Londres, que Inglaterra y Alemania pidieran a Austria la ampliación del plazo o que aceptase mediaciones de Francia, Italia, Inglaterra y Alemania. La actitud de Grey convenció a los alemanes de que Inglaterra deseaba tanto evitar la guerra que no intervendría. Considerándose libres para alentar a sus aliados, los alemanes no transmitieron el mensaje de Grey hasta que había vencido el ultimátum. La falta de apoyo ruso a los servios, y la falta de apoyo francés a los rusos, podría haber puesto en entredicho todo el sistema de alianzas.

El 24 de julio los alemanes notificaron a las otras potencias que les parecía razonable el ultimátum austríaco y que, intentado crear una impresión pacifista, exhortaba a las potencias a la localización de todo conflicto. Los rusos declararon que no podían consentir la muerte de Servia, y los franceses anunciaron que cumplirían sus obligaciones con Rusia. Eso animó a los servios a rechazar totalmente el ultimátum austríaco, aunque su respuesta fue conciliadora. Los servios se negaron a aceptar la rendición total, y los austríaco rompieron inmediatamente las relaciones diplomáticas. Sin embargo, cuando el Kaiser vio la respuesta Servia al ultimátum austríaco dijo: "Se ha disipado toda razón para la guerra".

Pero el Kaiser no había contado con dos fuerzas o factores que transformaron el pequeño conflicto local entre Austria y Servia en una guerra continental primero y luego mundial.

Un factor fue la determinación del canciller Bethmann - Hollweg y el jefe de estado mayor alemán Helmuth von Moltke, y los intereses que representaban, de emprender una guerra preventiva. El otro factor fue la rigidez de los planes militares alemanes. El 28 de julio el Kaiser temía sinceramente la posibilidad de una guerra europea e insinuó que los Servios salvaran el honor dejando ocupar Belgrado, capital de Servia como prueba del reconocimiento. Bethmann Hollweg apoyó la sensata propuesta del Kaiser hasta después que
Austria declaraba la guerra a Servia. En ese momento los rusos decidieron la movilización como señal de apoyo a Servia y de que el oso ruso no dormía.

Aún en ese momento no era inevitable una guerra general. Bethmann Holweg imploraba la neutralidad británica en cambio abstenerse de anexionar territorios franceses y belgas. Pero los ingleses se mantuvieron firmes. Los rusos ocuparon el escenario en el acto siguiente. Una movilización parcial podía haber disuadido a los alemanes, pero no era posible. Los planes rusos de movilización eran tales que si el país solo se movilizaba parcialmente contra Austria, el caos en el sistema ferroviario habría impedido toda movilización más amplia. Para evitar que Rusia quedara indefensa en caso de ataque alemán, la movilización tenía que ser total. Aunque esa movilización masiva solo era maniobra diplomática y no una decisión de guerra europea.

La movilización de Rusia era precisamente lo que estaba esperando Alemania. Se despacho inmediatamente un ultimátum doble: uno a Rusia exigiendo la desmovilización contra Alemania y Austria, y otro a Francia exigiendo que aclarase su posición en caso de un ataque alemán contra Rusia. La guerra se había hacho inevitable, primordialmente por la índole de el único plan militar de Alemania, el excarcelable plan Schlieffen.

Nuevas armas para la Primera Guerra Mundial

De todas las potencias, solo Alemania tenía dos enemigos posibles: Francia y Rusia por lo que se encontraba en el problema de mantener dos grandes guerras, debido a la gran extensión de Rusia y a su enorme ejército que amenazaba con una guerra muy larga, era necesario dominar primero a Francia. Como la frontera de Francia se hallaba muy bien protegida era necesario penetrar por Bélgica, la consecuencia lógica de la violación a la neutralidad belga, sería la inmediata intervención de Inglaterra, por lo que el plan de movilización de Alemania significaba sumir inmediatamente a toda Europa en una guerra.

El 1 de Agosto Alemania declaró la guerra a Rusia. Dos días después se la declaró a Francia. El 3 de Agosto, el conflicto balcánico se había transformado, con ayuda del plan Schlieffen, en una guerra europea que envolvió a Francia, Alemania y Rusia. Hasta entonces los ingleses se habían arreglado para mantenerse al margen. En ese momento Schlieffen se apuntó su mayor victoria póstuma: según un tratado de 1839 que garantizaba la independencia y neutralidad de Bélgica, los ingleses pidieron a los alemanes que respetaran dicha neutralidad, las exigencias del plan significaban que los alemanes no podían cumplir la petición inglesa. Una ves rota la neutralidad de Bélgica se hizo inevitable una guerra continental.

El plan estuvo a punto de conseguir sus objetivos. Mientras Alemania movilizaba sus tropas, una unidad especial atacó la fortaleza fronteriza de Lieja el 5 de agosto. Dos días Más tarde cayó la plaza, pero los Belgas se hicieron fuertes en otros puntos. Con ayuda de artillería pesada los alemanes fueron rindiendo todos los focos de resistencia, el último de los cuales fue aniquilado el 16 de agosto. Inmediatamente las tropas alemanas avanzaron a través de Bélgica, cuyas fuerzas aún disponibles se retiraron. Del 6 al 9 de septiembre tuvo lugar la batalla de Marne con la cual los aliados detuvieron el avance alemán y los obligaron a retroceder. Siguieron cinco semanas de lucha y en ocasiones las tropas alemanas estuvieron realmente cerca de París, pero al fin la amenaza de una inminente victoria de los alemanes logró conjurarse.

La primera conflagración mundial, iba a alterar todos los conceptos existentes hasta entonces sobre la guerra y a ofrecer un cuadro tan espantoso que la humanidad sensata pensó que aquello no podía volver a repetirse. La explosión de alivio y entusiasmo de los primeros momentos se tornó gradualmente en un sentimiento de decepción y de tragedia. A medida que la Gran Guerra remontaba su brutal trayectoria, caían una tras otra todas las imágenes tradicionales del triunfo, del heroísmo y de la gloria. A lo largo del frente occidental (en medio de las trincheras, de las alambradas, y de las ciénagas abiertas por las bombas, con cadáveres en descomposición) la guerra se convirtió en algo absurdo, disparatado y bestial.

La batalla de Marne de 1914, significó un cambio radical entre la concepción clásica de la guerra, los ejércitos avanzando en columnas hasta trabar el combate, y la nueva y desesperante agonía de la guerra de trincheras. Uno y otro bando tardaron en adaptarse a este género de guerra totalmente nuevo. Se trataba de una implacable guerra de desgaste.

Las únicas armas que pudieran haber roto el punto muerto (la aviación y los tanques) no se emplearon eficazmente hasta el final de la guerra. Los tanques fueron primeramente utilizados en 1916 por los británicos en la batalla del Somme con escaso fruto, no mostraron su verdadera eficacia contra las trincheras alemanas hasta 1918. Pero aún entonces resultaron lentos, poco maniobrables y mecánicamente inseguros. La aviación limitada en un principio a vuelos de reconocimiento se utilizó hasta 1916 contra las instalaciones artilleras y las rutas de aprovisionamiento. Sin embargo, al igual que los tanques, los aviones resultaban relativamente lentos, vulnerables a la infantería y limitados en capacidad de fuego y precesión.

Entre febrero y marzo los franceses perdieron más de 240,000 hombres para recobrar en Champaña un solo kilometro lineal de territorio. En el mismo lapso los ingleses tuvieron mejoras aún más precarias en Neuve-Chapalle, junto a la frontera belga. La mayoría de las bajas británicas (casi 10,000 hombres) se produjeron en las primeras tres horas de una contienda de tres días que apenas les supuso el avance de un kilometro. A mediados de Abril, los alemanes atacaron en Ypres, sobre la frontera de Bélgica, utilizando un arma nueva: gases venenosos de cloro. Pero no obtuvieron fruto de su victoria. A raíz de entonces ambos contendientes se valieron de gases venenosos cada vez más eficaces, y desde mediados de 1915 los incluyeron en sus bombarderos.

Para diciembre de 1915 los Aliados se reunieron en Francia para programar una gran ofensiva total para el verano de 1916. El plan requería una coordinación de esfuerzos de todos los frentes: franceses e Ingleses atacarían por el oeste y rusos e italianos por el este. Italia había declarado la guerra a Austria - Hungría en 1915 después de firmar un tratado secreto en Londres en cuyas clausulas los aliados se comprometían a entregarle al final de la guerra sus territorios ocupados por Austria. Sin embargo, Italia no declaró la guerra a Alemania hasta 1916.

A mediados de noviembre la batalla concluyó. Las estadísticas revelaron el tremendo balance: los alemanes padecieron 650,000 bajas y los aliados 615,000, entre muertos heridos desaparecidos y prisioneros.

Mientras tanto la lucha proseguía en Verdún. En el otoño los franceses realizaron una poderosa contraofensiva y recobraron parte del terreno perdido así como los fuertes de Vaux y Douaumont. A mediados de diciembre la amenaza sobre Verdún estaba conjurada. Había concluido una batalla de 10 meses, la más larga y sangrienta de la guerra, que supuso casi un millón de bajas.

En Noviembre de 1917, los jefes aliados comprendieron la inutilidad de sus esfuerzos por cambiar la situación. Se reunieron en Rapallo, Italia, y crearon el Consejo Supremo de Guerra con objeto de coordinar las operaciones. La situación era crítica, la moral de Francia se hallaba en quiebra y sus tropas duramente castigadas. Inglaterra sufría análogas dificultades pero mantenía sus ánimos. En octubre Italia había recibido un gran descalabro en Capone y Rusia se había retirado de la guerra debido a la revolución bolchevique.

Las perspectivas de los aliados para 1918 eran del todo desfavorables. La salida de Rusia del conflicto liberaba a Alemania de la guerra en dos frentes. Los aliados esperaban ahora una potente ofensiva alemana en el frente occidental que solo podían contener con ayuda de Estados Unidos, cuya declaración de guerra se produjo en abril de 1917. No obstante, transcurrirían meses antes de que los ejércitos fuesen reclutados y adiestrados y otros meses antes de que llegaran al escenario de la contienda. Mientras tanto los Aliados tratarían solamente de mantener la situación. Tres años de estériles esfuerzos habían demostrado que destruir el frente alemán estaba fuera de su alcance.

Mientras la guerra a lo largo del frente occidental degeneraba en una situación sin salida, el conflicto se propagaba desde el Mar Báltico hasta los Cárpatos, a través de los Alpes, los Balcanes, Turquía, Oriente Medio y Africa. Por aquellas zonas los beligerantes desataron grandes batallas con diversa forma y arrastraron a la contienda a otros países neutrales. El imperio Turco se unió a las potencias centrales en 1914 y posteriormente Bulgaria en 1915 declaró la guerra a Austria - Hungría y Rumania se sumó a los Aliados en agosto del año siguiente. En abril de 1917 Estados Unidos la más poderosa de las naciones neutrales entró a la guerra incorporándose a la causa aliada.

Los ingleses habían recibido ayuda de los Arabes, quienes en 1916 se habían rebelado contra Turquía. Avituallados y financiados por Inglaterra los árabes fueron instruidos por un grupo de intrépidos militares británicos, entre ellos el célebre coronel T.E. Lawrence. Estos árabes hostigaron reiteradamente el estratégico ferrocarril de Hejaz, que unía Turquía con Damasco, Ammán y Medina.

Tras la batalla de Jutlandia, los alemanes dirigieron de nuevo su atención a la guerra submarina. Mientras tanto, los ingleses estrecharon su cerco y crearon un bloqueo con el fin de atacar cualquier buque que tuviera por destino Alemania. A comienzos de 1917, estas medidas impedían con suma eficacia la llegada de provisiones al Reich, en especial de alimentos, se calcula que unas 750,000 personas de la población civil murieron de inanición a causa del bloqueo impuesto por los aliados.

La situación se hizo tan desesperada que los generales alemanes persuadieron al Kaiser de la necesidad de reanudar la guerra submarina contra los buques aliados el 1 de febrero de 1917, Estados Unidos rompió inmediatamente relaciones diplomáticas con Alemania y armó sus barcos mercantes en ruta por zonas de guerra. Poco después, funcionarios británicos enviaron al presidente Wilson un telegrama que habían interceptado y que el primer ministro alemán Arthur Zimmermann, había dirigido a su embajador en México. Se le pedía que persuadiera al país declarar inmediatamente la guerra a Estados Unidos; por su parte Alemania se comprometía a otorgar a México sus antiguos territorios de Texas, Arizona y Nuevo México. A mediados de marzo, los submarinos alemanes tomaron la iniciativa y hundieron tres buques mercantes estadounidenses.

Estos acontecimientos movieron al presidente Wilson a abandonar su posición neutral, y Estados Unidos declaró la guerra a Alemania el 6 de abril de 1917. La entrada en la guerra de los Norteamericanos fortalecía de manera increíble el bando aliado, a partir de este momento lenta e inexorablemente los Aliados avanzaron y obligaron a los alemanes a retirarse.

Al advertir la inminencia de la derrota, Ludendorff informó al Consejo de Guerra Imperial, el 29 de septiembre que Alemania debía llegar a un armisticio fundado en los 14 puntos que el presidente Wilson había propuesto a principios de ese año y que constituían la base para lograr un tratado de paz en el marco de la justicia.

Mientras, los países que apoyaban a Alemania comenzaban a retirarse del conflicto. El primero en buscar el armisticio fue Bulgaria, cuando tropas aliadas bajo el mando del general francés Louis Franchert se dirigieron al norte desde el puerto Griego de Salónica (Grecia se unió a los aliados en noviembre de 1916) y cruzaron las fronteras búlgaras. Bulgaria firmó el cese de las hostilidades el 30 de septiembre. Turquía pidió la paz un mes más tarde, cuando Damasco y Beirut cayeron bajo tropas inglesas al mando del general Edmund Allenby y otro británico se internaba en Asia Menor, procedente de Bagdad.

El 24 de octubre los italianos apoyados firmemente por franceses y británicos, iniciaron una nueva ofensiva contra los austríacos en Vittorio Veneto. El Imperio Austro-húngaro se cuarteaba. Su poderosa monarquía cuya disputa con Serbia desató la guerra se hallaba al borde del colapso. A mediados de 1918 checos, eslovacos, polacos, yugoslavos, húngaros, y minorías alemandas comenzaron a exigir su independencia. El 1 de octubre, sus representantes del congreso de Viena votaron a favor de la independencia de las nacionalidades. Algunas semanas después comenzaron a crearse distintos gobiernos, y el Emperador renunció a su soberanía sobre el desmembrado reino de los Habsburgo. El 3 de Noviembre, Austria firmaba un armisticio con los aliados que entraba en efecto al día siguiente, mediante este armisticio, Austria - Hungría quedaba obligado a desmovilizar su ejército, a ceder amplias zonas de su territorio, a entregar la mitad de su armamento y casi toda su flota y a ceder el uso de sus ferrocarriles a los aliados. En términos rigurosos se encerraba realmente una rendición sin condiciones en tal armisticio.

La rendición del ejército austríaco fue acompañada por la caída de su gobierno. El obvio desmoronamiento de la doble monarquía de Austria y Hungría, formada en 1867, se produjo al declararse independientes Bohemia y otros territorios de los Habsburgo. Los miembros de esta antigua dinastía, que había regido durante siglos un vasto imperio, se vieron obligados a refugiarse en Suiza.

También Alemania se hallaba al borde de la quiebra. El 3 de octubre el Kaiser nombró canciller al príncipe Max von Baden con el propósito de crear un régimen constitucional estable que substituyera la virtual dictadura de Ludendorff, Pero ya era tarde. La población de Alemania, castigada por la guerra, atribuía al Kaiser la causa de sus males. Durante las prolijas negociaciones que siguieron a la solicitud de un armisticio la marinería de la escuadra alemana se amotinó y las insurrecciones se propagaron por todo el país. En las ciudades y en el frente se constituyeron asambleas de trabajadores y soldados, y el 7 de noviembre, Baviera se proclamó República Socialista. A los dos días el Príncipe Max anunció la abdicación del Kaiser y seguidamente su propia dimisión, al tiempo que pedía al socialdemócrata Friederich Ebert la formación de un gobierno provisional. Ludendorff se había retirado el 27 de octubre. El 10 de noviembre, el Kaiser Guillermo II tomaba el tren con destino a Holanda e iniciaba su exilio. En todas partes, los príncipes herederos de los estados alemanes renunciaron a sus coronas o fueron depuestos por revoluciones. Inmediatamente se formó en Berlín un gobierno provisional que organizó una convención nacional que debía celebrarse en Weimar para proclamar la república.

En la mañana del día 11, los delegados de Alemania y de los países aliados firmaban un armisticio en el interior de un vagón de ferrocarril, sito en el bosque de Copiegne, al norte de París. Sin duda los términos del armisticio fueron duros. El presidente Estadounidense Woodrow Wilson había advertido a los Alemanes que las condiciones serían tales "que hicieran imposible la renovación de las hostilidades por parte de Alemania". Alemania accedió a abandonar todos los territorios conquistados, a evacuar sus tropas del lado occidental del Rin, a desmantelar sus reductos militares de Renania, a entregar su armada y su arsenal de guerra; asimismo renunció a los tratados que había impuesto a los rusos y a los rumanos, se obligaba a devolver a los prisioneros de guerra y aceptaba el pago de una indemnización. A las 11 horas del día 11 del mes 11 de 1918, la Primera Guerra Mundial había concluido. A lo largo del inmenso frente occidental, en todas las ciudades de Europa y en gran parte de las del mundo, la alegría se desbordaba. Por fin callaron las armas, pero las huellas que dejaron aún persistirían durante décadas desfigurando la faz de Europa.

Paises que Participaron en la Primera Guerra Mundial

Primera Guerra Mundial

Los paises que participaron en la Primera Guerra Mundial fueron:

  • Alemania

  • Austria

  • Gran Bretaña

  • Francia

  • Bélgica

  • Rusia

  • Yugoeslavia

  • Japon

  • Polonia

Causas y consecuencias de la Primera Guerra Mundial

Causas

El desarrollo industrial y la competencia neocolonialista generaron tensiones y rivalidades en un mundo

en la que ya no quedaba nada por repartir a nivel de mercados y colonias.

El nacionalismo se vivía en las grandes potencias y también en los pequeños países sometidos a los grandes.

La causa inmediata de la guerra fue el asesinato deFrancisco Fernando (heredero del trono de Austria)

y su esposa a manos de un estudiante serbio Sarajevo.

Consecuencias

Los vencedores se repartieron las posesiones de los vencidos.

A nivel internacional desaparecieron los Imperios de Autria-Hungría y Turco.

Desaparecieron las viejas y poderosas dinastías europeas.

Estados Unidos se afianzó como gran potencia mundial. Gran Bretaña conservó la supremacía marítima y Francia

aumentó su poder luego de ver aniquilada a su tradicional enemiga.

La guerra de 1914-18 ocasionó innumerables destrucciones y la muerte de unos 9 millones de personas. El proletariado de todos los países beligerantes fue la clase social que más rudamente tuvo que sufrir las consecuencias, y en algunos países intentó apoderarse del Estado. Pero sólo el partido comunista ruso, dirigido por Lenin. consiguió sus propósitos. En otros países las clases dirigentes pudieron aplastar los movimientos de revuelta de las masas populares. Paralelamente la guerra aceleró los movimientos de liberación nacional.

Linea del Tiempo de la Primera Guerra Mundial

Linea del Tiempo en la epoca de la Primera Guerra Mundial

1911

Revolución china del Dr. Sun Yat Sen

1912

Se proclama la Republica China

1914

Assesinato de Francisco Fernando en Yugouslavia

1917

Revolución Rusa de Octubre

1918

Tratado de Brest-Litovsk

1918

Fin de la guerra

1919

Firma del tratado de Versalles

Los años de Estabilización

A comienzos de 1915, los rusos, amenazados por los turcos en el Cáucaso, pidieron a los británicos una acción rápida contra Turquía. En el Reino Unido, y poco después en Francia, se aprobó el plan de ataque de Winston Churchill. En febrero, una expedición naval tomó las fortalezas situadas en la entrada de los Dardanelos. Sin embargo, los turcos resistieron en el interior, con lo que también aquí se estabilizó el frente.

Desde fines de 1914, demostrada la inviabilidad del plan de Schlieffen, Falkenhayn vio la conveniencia de desarrollar las operaciones en el frente oriental. Los alemanes se mantuvieron en general a la defensiva en el frente occidental y concentraron sus esfuerzos contra los rusos, a quienes derrotaron rompiendo su frente y obligándolos a retirarse en una línea que iba desde el mar Báltico hasta Chernovtsi, en la frontera rumana.

En 1915, Italia declaró la guerra a Austria. El avance italiano hacia el este pronto fue detenido, lo que supuso el inicio de una guerra de trincheras en torno al río Isonzo. En septiembre, los imperios centrales firmaron un tratado con Bulgaria y ocuparon Servia. Los aliados enviaron ayuda a través de Tesalónica, pero no consiguieron llegar hasta los servicios.

Durante el invierno de 1915-1916, Falkenhayn dirigió su acción contra Francia en una ofensiva de desgaste que se inició el 21 de febrero de 1916 en Verdún, cuya defensa fue confiada al general francés Philippe Pétain. Pero la ofensiva de los aliados en el Somme distrajo la atención de los alemanes, que perdieron así su gran oportunidad. En el verano de 1916 tuvo también lugar la confrontación entre la flota alemana y al británica en la batalla naval de Jutlandia, en el mar del Norte, que ambos contendientes consideraron como una victoria.

En el frente oriental, en 1916 los rusos iniciaron una importante operación de ataque, dirigida por A.A. Brúsilov, que tuvo como resultado indirecto la entrada de Rumania en la guerra a favor de los aliados.

De enero a mayo de 1917, la estrategia aliada en el frente occidental consistía en que el ejército británico hiciese ataques preparatorios, reservándose a los franceses una ofensiva mayor en la región de Champagne. La batalla de Arrás, con la que se inició la ofensiva británica el 9 de abril de 1917, fracasó totalmente, y los aliados adoptaron una estrategia defensiva elaborada por Pétain.

El hundimiento de tres barcos mercantes estadounidenses por los submarinos alemanes provocó la declaración de guerra de los Estados Unidos a Alemania el 6 de abril de 1917.

En el frente oriental, la revolución rusa supuso un respiro para los imperios centrales. El armisticio firmado en Brest-Litovsk el 15 de diciembre de 1917 benefició a Alemania, que quería la paz en el este para transferir tropas al frente occidental, así como al partido bolchevique ruso, que la deseaba para consolidar su régimen.

En el frente occidental, los británicos iniciaron de junio a diciembre de 1917 una ofensiva en Flandes que se cerró con una operación de gran significado para el futuro: la batalla de Cambrai, donde se utilizaron por primera vez carros de combate.

Entre mayo de 1917 y septiembre de 1918 se iniciaron movimientos de paz por parte del emperador austríaco Carlos I y del papa Benedicto XV. A lo largo de 1918, el presidente Woodrow Wilson formuló sus famosos "catorce puntos", donde definía las bases de la paz, indicando soluciones para los problemas originados por la guerra.

Las últimas ofensivas y la victoria aliada

En el frente occidental, de marzo a septiembre de 1918, el mayor problema de los aliados era cómo hacer frente a una inminente ofensiva alemana antes de la llegada de refuerzos de los Estados Unidos. Ludendorff decidió atacar, aprovechando la ventaja derivada de la transferencia de tropas del frente oriental. Lanzó una serie de ofensivas que culminaron en la segunda batalla del Marne, pero los aliados recuperaron la iniciativa con la llegada de fuerzas estadounidenses al mando del general John J. Pershing. Ludendorff se convenció de la necesidad urgente de la paz negociada. En todos los demás frentes, los aliados iniciaron ofensivas que contribuyeron a minar la fuerzas alemanas y austro-húngaras. En Italia, las fuerzas austríacas se amotinaron a fines de octubre de 1918, y el alto mando ordenó la retirada general.

El imperio austro-húngaro comenzó a desmoronarse. Sus diversas nacionalidades (eslavos del sur, checos y polacos) proclamaron la independencia, con lo que los territorios de Austria y Hungría quedaron muy mermados.

La ofensiva final en el frente occidental consistió por parte de los aliados en ataques convergentes contra las posiciones alemanas al oeste de la línea que iba de Ypres a Verdún. El 3 de octubre de 1918, el canciller alemán, el príncipe Maximiliano de Badén, envió una nota a Wilson en la que pedía el armisticio y el establecimiento de negociaciones de paz. El 27 de octubre, Alemania consintió en aceptar las condiciones de Wilson para el armisticio, el cual debía formularse unilateralmente por los Estados Unidos y los aliados. Las negociaciones se entablarían con un gobierno representativo del pueblo alemán y los términos deberían hacer a Alemania incapaz de reanudar las hostilidades.

El 9 de noviembre, Guillermo II decidió abdicar al tiempo que se extendía por Alemania una revolución proletaria que sería finalmente sofocada por grupos contrarrevolucionarios y militares. En Europa comenzaron los preparativos para la conferencia de paz de Versalles.

  • La guerra mundial había causado cerca de diez millones de muertos y varios millones más de heridos, en su mayoría jóvenes, principalmente de Rusia, Alemania, Francia y el Reino Unido. Las pérdidas materiales fueron también cuantiosas en los países beligerantes. Por otra parte, la contienda había generado un intenso desarrollo de los instrumentos y técnicas de guerra: por primera vez participaron de forma activa en el combate los fusiles de repetición, las ametralladoras, los gases asfixiantes, los tanques, los dirigibles y los aviones, y también por primera vez se practicaron la guerra de posiciones y los bombardeos de ciudades. La exacerbación del patriotismo y la movilización de la sociedad civil fueron otras novedades de la primera guerra mundial.

El período entre guerras

Las frustraciones ocurridas después de la Gran Guerra, sumadas a los profundos problemas sociales y económicos, destruyeron las frágiles democracias de algunos países europeos, sustituyéndolas por regímenes totalitarios de extrema derecha como el fascismo italiano y el nazismo alemán. En la Unión Soviética se desarrolló una dictadura de extrema izquierda representada por el stalinismo.

En el plano económico, tuvo lugar una profunda crisis que puso a prueba el sistema capitalista: la crisis de 1929 que, iniciada en los Estados Unidos, se extendió prácticamente por todo el mundo.

Se puede dividir la etapa que separa el final de la primera guerra mundial del comienzo de la segunda en dos grandes períodos: entre 1919 y 1929, tras unos pocos años de crisis y reordenamientos, las relaciones entre las potencias europeas y la situación general mejoraron considerablemente; a partir de 1929 una crisis económica generó nuevos conflictos y se entró en una etapa que condujo a un nuevo estallido bélico.

La Sociedad de las Naciones, creada por el tratado de Versalles, era una entidad que tenía su sede en Ginebra (Suiza). En su estructura pronto aparecieron fisuras: los Estados Unidos no participaron en ella, pues el Senado norteamericano no aceptó los compromisos adquiridos por el presidente Wilson y el nuevo gobierno, encabezado por el presidente Harding inició una política de aislamiento. Alemania fue aceptada como estado miembro en 1925, pero -a igual que Japón e Italia- se retiró de ella al iniciar una política expansionista en la década siguiente.

La Sociedad de las Naciones no pudo evitar el estallido de nuevos conflictos internacionales ni cumplir la misión pacificadora para la que había sido concebida.

Los Estallidos Totalitarios

Ideologías totalitarias de distinto signo se impusieron en tres naciones europeas: Rusia, Italia y Alemania. Con profundas diferencias entre ellos, estos sistemas tuvieron como denominador común la supresión de la libertad política y el papel de preponderante del Estado controlado por un solo partido.

La Guerra de Trincheras

Durante la Primera Guerra Mundial se inició una larga guerra de trincheras, a la vieja usanza, aunque ya se ven alambradas fuera de las trincheras separando éstas de la "tierra de nadie", como se observa en la ilustracion. Puede notarse una de las mas importantes innovaciones: los soldados ya se tocan con los cascos de acer, las clasicas "borgollotas" francesas y máscaras antigas. Recordemos que en aquella guerra se inició la inhumana practica de usar gases para atacar al enemigo. En realidad emos de recordar que TODAGUERRA ES INHUMANA Y CRUEL.

Primera Guerra Mundial

Primera Guerra Mundial

Guerra de trincheras

En la I Guerra Mundial se cavaban trincheras a lo largo del frente del campo de batalla para proteger a las tropas del fuego mortífero de la artillería y las ametralladoras. Detrás de las trincheras de primera línea se encontraban las trincheras cubiertas, que proporcionaban una segunda línea defensiva en el caso de que el enemigo asaltara la primera. Su anchura era de 1,8 a 2,5 metros. Las tropas que no estaban de servicio vivían en los refugios subterráneos de las trincheras de apoyo. Los suministros, alimentos y las tropas de reemplazo eran trasladados al frente a través de una red de trincheras de reserva y comunicaciones. El área que se encontraba entre las trincheras de ambos combatientes era tierra de nadie; intentar cruzar este terreno solía acarrear la muerte, puesto que estaba cubierto de alambradas y los soldados pasaban a ser un blanco fácil para el enemigo.

Frente Occidental

Las tropas alemanas empezaron su ataque tratando de invadir Francia, en efecto en septiembre pudieron ver la punta de la torre Eiffel. Pero no pasaron más allá. Los alemanes invadieron Bélgica el 4 de agosto y prosiguieron su avance. Luego los británicos tuvieron que retroceder hasta el norte de París. Por su parte los franceses se habían concentrado en el río Marne.

Al ser rechazados, los alemanes viraron al norte para rodear las líneas aliadas, pero fueron detenidos en la sangrienta batalla de Ypres. Posteriormente, los ejércitos rivales se atrincheraron en una línea que iba desde la costa belga hasta Suiza, y durante los cuatro años siguientes rara vez cambiaron de posición más de quince kilómetros.

Se libraron feroces y prolongadas batallas cada vez que alguno de los bandos lanzaba un ataque de importancia y las cifras de muertos, heridos y desaparecidos eran gigantes. En 1916, los franceses soportaron por meses un incesante ataque alemán en Verdún, al costo de un tercio de millón de hombres. Posteriormente, los alemanes resistieron una contraofensiva británica en el Somme. Perdieron casi medio millón de hombres. Pero las bajas aliadas sumaron 623.000.

Estrategia de la Frente Occidental

Primera Guerra Mundial

La estrategia alemana en el frente occidental consistía en atravesar Bélgica con sus fuerzas para flanquear y destruir al Ejército francés. Tras una fase de indecisión, los franceses lograron contener a los alemanes y la lucha en el frente occidental degeneró en una guerra de trincheras. Entre 1914 y 1918, ambos contendientes construyeron una red de trincheras en el frente, que se extendía a lo largo de unos 800 km, desde Suiza hasta el mar del Norte. La situación en el campo de batalla permaneció estacionaria durante todo el periodo.

La entrada de Estados Unidos y la retirada de Rusia

La política de neutralidad estadounidense quedó modificada cuando Alemania anunció en enero de 1917 que a partir del 1 de febrero recurriría a la guerra submarina sin restricciones contra la flota británica y todas las embarcaciones que se dirigieran a esta nación. Los expertos civiles y militares alemanes habían calculado que esta estrategia provocaría la derrota de Gran Bretaña en seis meses. Estados Unidos ya había expresado su fuerte oposición a la guerra submarina sin restricciones porque violaba sus derechos como potencia neutral, e incluso había amenazado a Alemania con la ruptura de relaciones diplomáticas si se llegaba a aplicar esta estrategia, de manera que interrumpió sus gestiones en favor de la paz. El 3 de febrero, Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Alemania; varias naciones latinoamericanas, entre ellas Perú, Bolivia y Brasil, secundaron esta acción. Estados Unidos declaró la guerra a Alemania el 6 de abril.

Pershing dirigiéndose al pueblo de EEUU

El general estadounidense John Joseph Pershing —conocido por su expedición a México en persecución del dirigente revolucionario mexicano Francisco Villa en 1916— estuvo al mando de la Fuerza Expedicionaria Estadounidense (AEF) durante la I Guerra Mundial (1914-1918). Una vez que Estados Unidos declaró la guerra a Alemania el 6 de abril de 1917, el gobierno estadounidense movilizó a la poderosa AEF y la envió a Francia. Aunque Estados Unidos se unió a las fuerzas aliadas para combatir a Alemania, Pershing insistió en conservar la autonomía de sus tropas. La AEF, que contaba con casi dos millones de soldados en noviembre de 1918, desempeñó un importante papel que influyó en el resultado de la contienda.

La guerra submarina

La guerra submarina alemana durante 1917 fracasó en su intento de ocacionar la rendición de Reino Unido mediante la destrucción de la flota aliada, de la que los británicos dependían para la obtención de alimentos y suministros. La campaña submarina alemana parecía eficaz en sus comienzos; hacia finales de 1916, los alemanes hundían mensualmente alrededor de 300 toneladas de embarcaciones británicas y aliadas en el océano Atlántico norte; la cifra ascendió a 875.000 toneladas en el mes de abril, por lo que los alemanes estaban seguros de conseguir la victoria en breve. Sin embargo, Gran Bretaña consiguió, desde el verano, restar eficacia a la estrategia alemana siguiendo varios métodos: adoptó un sistema de convoyes en el que las flotas mercantes eran protegidas por destructores y cazasubmarinos, utilizó hidroaviones para detectar a los submarinos, y empleó cargas de profundidad para destruirlos. Al llegar el otoño, los alemanes comenzaron a perder numerosos submarinos, a pesar de que seguían hundiéndose una gran cantidad de barcos aliados. A su vez, las naciones aliadas, especialmente Estados Unidos, construían rápidamente nuevas embarcaciones. El intento alemán de poner fin a la guerra a través de la guerra submarina había fracasado.

Submarino alemán

Los submarinos alemanes iniciaron un bloqueo sobre las islas Británicas en febrero de 1915. El hundimiento de las naves aliadas causó un gran número de bajas; al abandonarse el principio por el cual se permitía la evacuación de las naves civiles antes de su hundimiento. En mayo, un submarino alemán torpedeó al Lusitania, un vapor de pasajeros británico. Éste se hundió en menos de 20 minutos frente a la costa meridional de Irlanda, y fallecieron 1.198 civiles, entre los que se encontraban 128 estadounidenses. El incidente estuvo a punto de anticipar la intervención de Estados Unidos en el conflicto mundial, que se produjo en 1917

TRATADO DE VERSALLES

Con este tratado se dio fin a la Primera Guerra Mundial de 1914-1918. Cuatro estadistas lo confirieron: Wilson presidente de los Estados Unidos, Lloyd George por Inglaterra, Clemenceau por Francia y Orlando por Italia, representando a las potencias más importantes.

Este tratado fue el resultado de un armisticio que solicito Alemania, al ver agotados todos sus recursos, pero que en realidad, fue una verdadera rendición. Las condiciones finales se discutieron en París en un congreso de delegados de todas las naciones que directa o indirectamente habían participado en la guerra, todos excepto los vencidos. Estos tuvieron que aceptar los tratados que se habían redactado por los vencedores, sin poder participar en las discusiones. Fue un juicio que condenó a los criminales (los vencidos) sin concederles el derecho de defensa. Los alemánes lo llaman el Diktat, lo que quiere decír "condena".

El tratado de Versalles fue jusgado severamente, he aquí lo que The World comentaba en aquellos días: "En toda la historia de la diplomacia no existe un tratado que pueda calificarse con más justicia de crimen internacional, como ese estrafalario documento que se quiere hacer firmar a los alemánes". Muchos autores jusgan que éste tratado es el que da orígen a la catastrófica Segunda Guerra Mundial del siglo XX debido a sus deficiencias y errores.

La Sociedad de Naciones

Esta agrupación de paises fue establecida a propuesta de presidente Wilson, para evitar guerras en el futuro. La sede de la misma estaba en Gineba y su proposito fue resolver, mediante la discución pacifica, los conflictos entre naciones.

La Oficina Internacional del Trabajo formó parte de la Sociedad, así como en El Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, que arreglaría juridicamente los desacuerdos por cuestión de límites y otros pleitos entre naciones.

La Sociedad de naciones fracasó segun veremos porque carecía de medios para hacer valer sus decisiones. Incluso su creador no logro que su país formara parte de ella. El Senado de los Estados Unidos se negó a ratificar el Tratado de Versalles, principalmente porque no quería compromisos con bloques europeos mundiales que pudieran limitar las libres decesiones norteamericanas

HECHOS SIGNIFICATIVOS DE LA PRIMERA GUERRA(1914-1918)

Hay muchos factores que considerar en los orígenes y causas de la I Guerra Mundial: ninguno de ellos es suficiente, y todos son contaminantes. Uno es la continuación histórica de de los grandes conflictos de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX en donde potencias centrales en torno a Alemania se encontraban frente a aliados en torno a Rusia, Francia y Gran Bretaña. Otro, un poco dudoso, es el enfrentamiento de democracias y autoritarismo.

Un factor clave es la lucha imperialista por el reparto del Mundo, ya que en efecto, en 1914 Europa dominaba el mundo, salvo por los Estados Unidos y el Japón, y las riquezas estaban irregularmente distribuidas. Además, algunos

países veían en la guerra la posiblidad de resolver sus conflictos internos.

Sus principales protagonistas: el emperador de Austria Francisco José, el zar Nicolás II de Rusia y el Kaiser Guillermo II de Alemania

La Gran Guerra duró cuatro años, que los tratadistas militares dividen en tres períodos: En los primeros meses, guerra de movimientos; en los tres años siguientes guerra de posiciones o trincheras y el período de ofensiva alemana y contraofensiva aliada que en un plazo de catorce semanas y gracias a la intervención de los Estados Unidos, terminó con las potencias centrales y las redujo a un estado de postración. De este estado de postración y de los tratados de paz subsiguientes iba a salir el fenómeno del nazismo.

Los tratados de paz no fueron fáciles: las potencias vencedoras no estaban de acuerdo entre sí sobre el reparto de los territorios de los perdedores y sobre el destino de Alemania. Francia pretendía el desmembramiento de su enemiga y por su parte Gran Bretaña y Estados Unidos veían ya la necesidad de conservarla como nación fuerte para el comunismo, tesis que se repetiría al final de la II Guerra Mundial

Finalmente el Tratado de Versalles decidió el reparto de territorios y colonias de Alemania, la reducción de su ejército a 10.000 hombres y la obligación germana de pagar indemnizaciones de guerra por las reparaciones a los daños hechos a los aliados.

Los cambios que produjo esta guerra fueron: la revolución blochevique (comunista) en Rusia, la entrada de los Estados Unidos en Europa y, por supuesto, las bases para la II Guerra Mundial. Una vez más, una guerra de enorme envergadura no había acabado las contradicciones, sino que, además de aumentarlas, creó otras nuevas.

Conclusiones

En este trabajo pudimos aprender muchisimo sobre la Primera Guerra Mundial. Esta Guerra duró cuatro años desde 1914 hasta 1918, fue una guerra muy cruel, la causa inmediata que provocó el estadillo de La Primera Guerra Mundial fue le asecinato del archiuque de Autría-Hungría, Frnacisco Fernando, en Sarajevo el 28 de julio de 1914. Esta guerra causo muchas consecuencias como: que desaparecieron las viejas y poderosas dinastias eiropeas, Estados Unidos se afianzó como gran potencia mundial, casi diez millones de personas pertenecientes a la población civil fallecieron indirectamente.

Los tratados de paz no fue sencillo, ya que las potencias vencedoras no estaban de acuerdo entre si sobre el reparto de los territorios de los perdedores y sobre el destino de Alemania. Al final el Tratado de Versalles decidió el reparto de territorios y colonias de Alemania. La Primera Guerra Mundial fue una guerra muy cruel, fue peor que cualquier otra guerra de la historia. En ella murieron mucgas personas y se hizo más daño que nunca antes en un conflicto internacional

Bibliografía

  • Microsoft encarta 97

  • Internet

  • Enciplopedia Hispanica

  • Augusto Montenegro Gonzales. Historia del antiguo continente: pagina 216-221

  • Profesor Raul Bolanios. Historia de la Humanidad: Pagina 127-131

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