Practica abortiva

Principios éticos. Aborto. Historia. Tipos: espontáneo e inducido. Iglesia. Posturas. Regulación. Bioética

  • Enviado por: Piiolla
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 9 páginas
publicidad

i. ¿Qué es el aborto?

Es la interrupción del embarazo antes de que el feto pueda desarrollar vida independiente. Se habla de parto prematuro si la salida del feto desde el útero tiene lugar cuando éste ya es viable (capaz de una vida independiente), por lo general al cabo del sexto mes de embarazo.

Los abortos del primer trimestre son relativamente sencillos y seguros cuando se realizan en condiciones clínicas adecuadas. Los riesgos de complicaciones aumentan de manera paralela a la edad de la gestante y consisten en infecciones, lesiones del cuello uterino, perforación uterina y hemorragias. Hay situaciones clínicas concretas en las que un aborto inducido, incluso tardío, supone menor riesgo para la paciente que la terminación del embarazo.

ii. Historia del aborto

En la antigüedad la realización de abortos era un método generalizado para el control de natalidad. Después fue restringido o prohibido por la mayoría de las religiones, pero no se consideró una acción ilegal hasta el siglo XIX. El aborto se prohibió para proteger a las mujeres de intervenciones quirúrgicas que, en aquella época, no estaban exentas de riesgo; la única situación en la que estaba permitida su práctica era cuando peligraba la vida de la madre. En ocasiones también se permitía el aborto cuando había riesgos para la salud materna.

Durante el siglo XX la legislación ha liberalizado la interrupción de embarazos no deseados en diversas situaciones médicas, sociales o particulares. Los abortos por voluntad expresa de la madre fueron legalizados primero en la Rusia posrevolucionaria de 1920; posteriormente se permitieron en Japón y en algunos países de la Europa del Este después de la II Guerra Mundial. A finales de la década de 1960 la despenalización del aborto se extendió a muchos países. Las razones de estos cambios legales fueron de tres tipos: 1) el infanticidio y la mortalidad materna asociada a la práctica de abortos ilegales; 2) la sobrepoblación mundial; 3) el auge del movimiento feminista. Hacia 1980, el 20% de la población mundial habitaba en países donde la legislación sólo permitía el aborto en situaciones de riesgo para la vida de la madre. Otro 40% de la población mundial residía en países en los que el aborto estaba permitido en ciertos supuestos —riesgo para la salud materna, situaciones de violación o incesto, presencia de alteraciones congénitas o genéticas en el feto— o en situaciones sociales especiales (madres solteras o con bajos ingresos). Otro 40% de la población mundial residía en países donde el aborto estaba liberalizado con las únicas condicionantes de los plazos legales para su realización. El movimiento de despenalización para ciertos supuestos, ha seguido creciendo desde entonces en todo el mundo y ha sido defendido en las conferencias mundiales sobre la mujer, especialmente en la de Pekín de 1995, aunque todavía hay países que sobre todo por razones religiosas se ven presionados a mantener legislaciones restrictivas y condenatorias con respecto al aborto.

iii. Tipos de aborto

El aborto puede ser espontáneo o inducido. Los fetos expulsados con menos de 0,5 kg de peso o 20 semanas de gestación se consideran abortos.

iii.i Aborto espontáneo

Se calcula que el 25% de todos los embarazos humanos finalizan en aborto espontáneo, y tres cuartas partes de los abortos suceden en los tres primeros meses de embarazo. Algunas mujeres tienen cierta predisposición a tener abortos, y con cada aborto sucesivo disminuyen las posibilidades de que el embarazo llegue a término.

Las causas del aborto espontáneo no se conocen con exactitud. En la mitad de los casos, hay alteración del desarrollo del embrión o del tejido placentario, que puede ser consecuencia de trastornos de las propias células germinales o de una alteración de la implantación del óvulo en desarrollo. También puede ser consecuencia de alteraciones en el entorno materno. Se sabe que algunas carencias vitamínicas graves pueden ser causa de abortos en animales de experimentación. Algunas mujeres que han tenido abortos repetidos padecen alteraciones hormonales. Otros abortos espontáneos pueden ser consecuencia de situaciones maternas anormales, como enfermedades infecciosas agudas, enfermedades sistémicas como la nefritis, diabetes o traumatismos graves. Las malformaciones y los tumores uterinos también pueden ser la causa; la ansiedad extrema y otras alteraciones psíquicas pueden contribuir a la expulsión prematura del feto.

El síntoma más común de una amenaza de aborto es el sangrado vaginal, acompañado o no de dolor intermitente. Sin embargo, una cuarta parte de las mujeres gestantes tienen pequeñas pérdidas de sangre durante las fases precoces del embarazo, y de éstas el 50% llevan el embarazo a término. El tratamiento para una situación de riesgo de aborto consiste en llevar reposo en cama. En mujeres con varios abortos puede ser necesario el reposo en cama durante todo el embarazo. El tratamiento con vitaminas y hormonas también puede ser eficaz. En ocasiones deben corregirse quirúrgicamente las anomalías uterinas si son causa de abortos de repetición.

En un aborto espontáneo, el contenido del útero puede ser expulsado del todo o en parte; sin embargo, en ocasiones, el embrión muerto puede permanecer en el interior del útero durante semanas o meses: es el llamado aborto diferido. La mayor parte de los médicos recomiendan la excisión quirúrgica de todo resto embrionario o placentario para eliminar las posibilidades de infección o irritación de la mucosa uterina.

iii.ii Aborto inducido

El aborto inducido es la interrupción deliberada del embarazo mediante la extracción del feto de la cavidad uterina. En función del periodo de gestación en el que se realiza, se emplea una u otra de las cuatro intervenciones quirúrgicas siguientes: la succión o aspiración puede ser realizada durante el primer trimestre (hasta la duodécima semana). Mediante el uso de dilatadores sucesivos para conseguir el acceso a la cavidad uterina a través del cérvix (cuello del útero), se introduce un tubo flexible conectado a una bomba de vacío denominado cánula para extraer el contenido uterino. Puede realizarse en un periodo de tiempo que va de cinco a diez minutos en pacientes no internadas. A continuación se introduce una legra (instrumento metálico en forma de cuchara) para eliminar por raspado cualquier resto de las cubiertas uterinas. El método de aspiración, introducido en China en 1958, pronto sustituyó al método anterior de dilatación y legrado (en el que la legra se utilizaba para extraer el feto). Durante la primera parte del segundo trimestre la interrupción del embarazo se puede realizar por una técnica especial de legrado-aspiración combinada a veces con fórceps, denominada dilatación y evacuación (DE). La paciente debe permanecer ingresada en el hospital puesto que puede haber hemorragias y molestias tras la intervención. A partir de la semana 15 de gestación el método más empleado es el de infusiones salinas. En esta técnica se utiliza una aguja hipodérmica o un tubo fino para extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico del útero a través de la pared abdominal. Este líquido es sustituido lentamente por una solución salina concentrada al 20%. Entre 24 y 48 horas empiezan a producirse contracciones uterinas, que producen la expulsión del feto y la paciente puede abandonar el hospital uno o dos días después. Los abortos tardíos se realizan mediante histerotomía: se trata de una intervención quirúrgica mayor, similar a la cesárea, pero realizada a través de una incisión de menor tamaño en la parte baja del abdomen. Como alternativa a estos procedimientos, existe una píldora denominada RU-486 que bloquea la hormona progesterona y es eficaz en los primeros 50 días de gestación. La RU-486 se desarrolló en Francia y en 1988 se legalizó su uso.

iv. Narración de un aborto

En la pantalla comenzaron a verse escenas asombrosamente realistas filmadas en el interior del útero de una mujer, usando un aparato de fibra óptica llamado fetoscopio. Se veía con increíble nitidez la fisonomía del pequeño bebé, sus pies, sus ojos, su boca, su posición encorvada, su piel suave y delicada. Las imágenes no dejaban duda de que entre ese “producto” y un ser humano completo, con garantías individuales y protegido por las leyes, no había ninguna disimilitud dramática excepto el tamaño.

El feto flota en su ambiente acuoso, juguetea con el cordón umbilical y luego se lleva el pulgar a la boca. Succionando el dedo traga un poco de líquido amniótico. Le sobreviene un ataque de hipo. Siente la mano de su madre que soba el vientre. Patea la mano. Percibe la risa de su mamá como un rumor sordo. Nota como ella le devuelve el golpecito y vuelve a patear. Al poco rato pierde interés en el juego y se queda dormido.

Ahora presenciaremos lo que lo que ocurre dentro de la madre desde el punto de vista de la víctima.

La operación comienza. Alternativamente se ven las imágenes de lo que realizan los médicos y lo que pasa adentro.

El abortista coloca el espéculo en la vagina de la mujer para abrirla y visualizar el cuello uterino. Inserta el tenáculo y lo fija; mide con una sonda la profundidad del útero y aplica los dilatadores hasta que el camino está listo para introducir el tubo succionador. Mientras tanto, en la pantalla ultrasónica se ve al bebé moverse normalmente, serenamente; su corazón late a 140 por minuto, está dormido, chupándose el pulgar de la mano izquierda. Repentinamente despierta con una simultánea descarga de adrenalina. Ha percibido algo extraño. Se queda quieto, como si agudizara sus sentidos para entender lo que está sucediendo afuera. El aparato ultrasónico capta la imagen de la manguera succionadora abriéndose paso a través del cuello con movimientos oscilantes hasta que se detiene tocando la bolsa amniótica. Entonces la enorme presión negativa rompe la membrana de las aguas y el líquido donde el pequeño flotaba comienza a salir. El niño en ese preciso instante rompe a llorar. Y su llanto es desesperado y profuso, pero no puede oírse en el exterior. Inicia giros rápidos tratando de huir de ese cuerpo extraño que amenaza con destruirlo. Su ritmo cardiaco sobrepasa los 200 latidos, su boca se mueve dramáticamente, sigue llorando y hay un momento en el que queda totalmente abierta. Los aparatos detectan un grito que nadie puede escuchar. Los violentos movimientos del bebe provocan que se salga de foco constantemente. Puede observarse a la perfección la forma en que trata de escapar, convulsionándose para evitar el contacto con el tubo letal, pero su espacio es reducido y el agresor lleva todas la de ganar. Finalmente la puna de succión se adhiere a una de sus piernitas y éstas es desprendida de un tajo. El bebé mutilado sigue moviéndose cada vez con menos rapidez en un medio en un medio antes líquido ahora seco. La punta del aspirador trata de alcanzarlo nuevamente, los médicos la introducen buscando a ciegas, les da lo mismo arrancar otra pierna, un brazo o parte del tronco; para el asesinato en si no existe ningún procedimiento técnico. El bebé sigue llorando en una agonía impresionante que nunca antes había sido posible contemplar. El tubo vuelve a alcanzarlo, esta vez prendiéndose a un bracito que también es desprendido. El niño se niega a morir. Su cuerpo desgarrado sigue sacudiéndose. La manguera jala el tronco tratando de arrancar el cuerpo de la cabeza. Al fin lo logra. El desmembramiento es total. La cabeza es demasiado grande para ser succionada por la manguera de modo que el abortista introduce los llamados fórceps de pópilo en la madre. Sujeta el cráneo del pequeño muerto y lo aplasta usando las poderosas pinzas. La cabeza con todo su contenido explota como una nuez y los restos son extraídos minuciosamente. El recipiente del succionador termina de llenarse con los últimos fragmentos de sangre, hueso y tejido humano del niño recién asesinado.

v. Postura de la Iglesia

El Papa Pablo VI menciona en su encíclica:  La Iglesia condena siempre como ilícito el uso de medios directamente contrarios a la fecundación, aunque se haga por razones aparentemente honestas y serias. Lo que importa es que se impiden los procesos naturales. El Papa Pablo VI en su encíclica escribe para personas católicas que se  unen a través del sacramento del matrimonio y que puedan transmitir la vida, que  tengan hijos una vez casados, por eso es muy excluyente ya que muchos casos de embarazo no se realizan bajo las condiciones del matrimonio.

            La Iglesia Católica es el grupo social que más se opone a la idea del aborto especialmente en México por ser un país preferentemente católico. En la Biblia no existe ningún texto en el que se explique, aclare y condene explícitamente la práctica del aborto. Solo encontramos pequeños textos que pueden dar una aproximación al acto de abortar. El quinto mandamiento de la iglesia dice : no mataras. Su postura es la Dignidad, respeto, amor,   derecho a  la vida de todo ser humano.

            En los últimos años el aborto ha sido uno de los problemas más encendidos en el debate de la bioética. La realidad social del aborto es indiscutible, algunos plantean crear  políticas liberadoras, que harían aumentar el número de abortos y otros lo impiden tajantemente, ya que lo consideran un crimen.

            En toda discusión ética sobre  el aborto nace una pregunta principal:  ¿Cuándo comienza la vida humana en el desarrollo embrionario?.

            La Iglesia dice que la vida humana comienza desde la fecundación, es decir cuando se produce el cigoto, después de la fusión del espermatozoide con el óvulo.

            En el debate sobre el aborto unos dicen que el feto es un apéndice de la madre, cosa que biológicamente es falsa. El feto puede realizar funciones autónomamente como la síntesis de proteínas y enzimas, que son distintas de las de la madre. El nuevo ser es completamente dependiente de la madre, respecto a sus necesidades fisiológicas, pero al mismo tiempo es autónomo, ya que dirige su propio proceso de desarrollo.

Conclusiones

A mi juicio, creo que el ser humano hoy vive en una sociedad en la que no se compromete y hace responsable de sus actos, el hombre es egocéntrico e individualista,  busca el éxito, y desarrollo personal,  satisfaciendo en forma egoísta sus deseos ya que hoy se da más valor al hombre por lo que tienen que por lo que realmente es y posee como persona única en el mundo, creada a imagen y semejanza de Dios

         Creo que para toda persona la bioética debe influir en su vida, ya que no solo los médicos la deben tener en cuenta, sino todas las personas, es una disciplina que nos da normas de comportamiento en beneficio de la dignidad del ser humano. De eso me acabo de dar cuenta, la ética en la medicina no solo debe ser practicada por el doctor, sino que también  por los pacientes, las familias y la sociedad.

Como persona me di cuenta de los peligros del aborto y sus consecuencias en las familias y en la sociedad, por el daño físico que pueda ocasionar, pero especialmente por el daño psicológico irreparable con que queda la persona que ha vivido tal experiencia. No me puedo imaginar la angustia que debe sentir una mujer que haya decidido abortar, el cargo de conciencia  no la dejaría vivir en paz. También me di cuenta que el hombre no es malo cuando sabe, generalmente el hombre es malo porque es ignorante.

Bibliografía

-Acevedo, Mary et al.

Enciclopedia de la Salud

España

Editorial Aguilar

1994

Págs. 300

-Bahktivedanta

El aborto

España

Movimiento Pregoneros de la Palabra

1996

Págs. 350

-Elia, David, Vergara.

Anticoncepción

España

Movimiento Pregoneros de la Palabra

1995

Págs. 267

-Staker, Jean

¿Mamá, me vas a matar?

España

1997

Págs. 231

-Cuauhtémoc Sánchez, Carlos

Juventud en éxtasis

México

1993

Págs. 187

Bahkitvedanta, El aborto, páginas 52 y 53.

1