Porfiriato

Historia Contemporánea de México siglo XIX y XX. Revolución mexicana. Porfirio Díaz. Economía, cultura y sociedad

  • Enviado por: Ishaj
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 53 páginas

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EL PORFIRIATO

(1876-1911)

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA

EL PORFIRIATO (1876-1911)

Políticas Gubernamentales

Pacificación: disciplina militar y redes de poder. El poder de Díaz se apoyo en varios sectores sociales: el ejército, empresarios, caciques regionales y capitalistas extranjeros.

El presidente hacina en su persona el poder, a los gobernadores los hace virreyes, silencia la oposición parlamentaria, manipulando los comicios electorales con todo tipo de fraudes para que triunfaran sus incondicionales y reduce el debate de índole política en los periódicos.

De 1888 a 1903 es el poder sin más, el presidente emperador, asumiendo las características de una dictadura militar donde el clientelismo y las amistades son la nota distintiva.

Al inicio Díaz se enfrento con una ejercito de cerca de 30 mil hombres para evitar revueltas al disolverlo, incorpora muchos de estos miembros a la policía rural, algunos generales los hizo gobernadores o trasladaba a los oficiales y la tropa a lugares diferentes así como soborno a los más importantes jefes militares.

Otro medio utilizado por Díaz fue el combatir de manera drástica a los salteadores de caminos y a los bandoleros así como reprimió cualquier intento de rebelión

Algunos de ellos fueron en 1877 en la frontera norte, 1878 en Jalapa Veracruz, 1879 en Monte Alto, en Perote, en Cosamaloapan y en Tlacotlalpan así como en Tepic (Mancisidor, 1973, 50) destacando entre ellos el más triste y famoso episodio del fusilamiento en Veracruz de un grupo de lerdistas en 1879 con una sola orden de Díaz al gobernador Luis Mier y Terán que decía: “mátalos en caliente”

Así mismo un apoyo importante para Díaz fueron los caciques regionales a quienes impulso siempre y cuando se sometieran a su mando. (Gallo, 1993, 193, 194)

Administración Pública y Política fiscal. Díaz aplicó el que seria el lema de su gobierno “poca política y mucha administración” para lograr desviar a los grupos que pretendían el poder político e incrustarlos en la administración pública. Ofreció importantes cargos a viejos partidarios todos eran beneficiados mientras conservaran su obediencia hacia Díaz. Este grupo se perpetuo a tal grado que al final de la época porfirista los secretarios de estado tenían entre 77 a 83 años excepto el secretario de hacienda Limantur con sólo 54 años.

La política económica de porfirismo no tenía objetivos de desarrollo económico y social que se reflejaran en beneficios para las clases mayoritaria sino de preservación de los privilegios de las clases poderosas. (Iturriaga, 1976 ,24)

Debido a los cambios políticos del país y por el incremento del capitalismo el producto Interno Bruto (PIB) creció durante el porfiriato a una tasa anual media de 3.4 % de 1877 a 1910 el PIB pasó de 15,692 millones de pesos a 47,054 millones mientras que la población crecía a un ritmo de 1.4 % ósea la producción crecía con mas rapidez que la población sólo que los beneficios de lo anterior eran para las clases privilegiadas mientras que el pueblo vivía dentro de una profunda miseria.(Gallo,2001,34)

Para el año 1893-94 el ministro de hacienda Limantour presento un programa fiscal a base de disminuir erogaciones a casi dos millones y medio de pesos al mismo tiempo que aumentaba los ingresos con los derechos de importación sobre henequén y café, fue hasta 1894-95 cuando estas medidas dieron un resultado sorprendente y por primera vez en la historia de México el tesoro cubrió todos sus compromisos y hasta arrojo un sobrante de dos millones de pesos hasta alcanzar cifras de ochenta a cien millones de pesos anuales en tesorería.(Orozco,1984,154)

Logrando con lo anterior liquidarse el adeudo extranjero contraído por la construcción de ferrocarriles en todo el país de suerte que para 1909 quedaron en propiedad de la nación.

Reestructuración de la deuda externa. Limantour llevó al País a la bonanza gracias a su política de “tacañería” pero quedaba un gran pendiente que era la liquidación de una enorme deuda con bancos ingleses de veintidós mil doscientos millones de libras esterlinas al seis por ciento anual.

Como Limantour ya conocía como se comportaba la economía mexicana marcho a Europa para colocar bonos mexicanos y obtuvo una renegociación de la deuda a 45 años con un rédito muy bajo el cual se iría liquidando en forma opcional de manera que el tesoro nacional ahorraría un millón y medio de pesos anualmente y se cubriría regularmente el adeudo. (Orozco, 1984, 154)


Educación Durante el porfiriato el analfabetismo alcanzaba el 80% de la población, los centros de enseñanza eran para las clases acomodadas.

Justo Sierra emerge tres grandes proyectos para la nación: Crear una universidad, escribir libros de historia y difundir la cultura a todos los órdenes, es el quien inculco en el porfiriato la idea de darle educación al pueblo, (Quiriarte, 1994, 250), hasta que en 1891 se hizo obligatoria la enseñanza gratuita y laica de los 6 a los 12 años, las escuelas normales para maestros en 1901 eran 45, no sin la protesta de los conservadores que estaban en contra de que el pueblo fuera educado ya que sabían que al hacer esto pondrían en peligro su propio poder.

Movimientos Sociales

Clases sociales

  • Burguesía nacional o grande burguesía. Grandes comerciantes, industriales, banqueros, latifundistas y grandes hacendados.

  • Burguesía imperialista, capitalista. Extranjeros que controlan ferrocarriles, minas, industrias, petróleo, bancos, fábricas.

  • Pequeña burguesía. Considerada la clase media, intelectuales, investigadores, profesionistas en general, médicos y pequeños agricultores.

  • Proletarios. Obreros de las empresas nacionales y extranjeras en fábricas e industrias.

  • Trabajadores del campo. Campesinos, peones de las haciendas, latifundios y plantaciones.

  • Indígenas. Yaquis, mayos, mayas, otomíes y demás grupos aborígenes del país.

  • Durante el periodo de 1900-1910 se presentaron una serie de acontecimientos donde los diferentes sectores de la población mexicana manifestaron su descontento en contra de la dictadura de Porfirio Díaz. Políticamente, el porfiriano dependía de la virtud personal del general oaxaqueño para regir el todos los sectores a la Republica Mexicana. Durante su periodo no hubo ni el interés ni la aptitud para crear mecanismos institucionales, estables y complejos que permitieran a los diversos núcleos del tejido social estar debidamente representados, si solamente los grandes banqueros, industriales, comerciantes y hacendados eran los únicos sectores que podían influir en la vida política.

    El único medio de expresión real que existía eran los periódicos de oposición, los mas sobresalientes de este periodo fueron los El Demofilo, el Hijo del Ahuizotle, Revolución, y Regeneración este ultimo era un periódico de oposición que llego a tener mas de 25000 lectores y llego a influir entre los intelectuales, profesionistas burócratas, banqueros, rancheros, obreros y artesanos.

    La represión de los movimientos huelguistas mostró una brutalidad absoluta y brutal contra los trabajadores y contra los campesinos. En una entrevista que se publico en el año de 1908, el vicepresidente Corral anunció que el gobierno tenía mas de 50 mil soldados listos para actuar en menos de una hora, la justificación del presidente para tal ejercito era que el país podía ser invadido por Estados Unidos y necesitaba protegerlo, pero la realidad era que pretendía mantenerse en guardia en contra de una revolución interna

    Masacre en Veracruz .Ente algunos de los movimientos de oposición más sobresaliente fue el que se dio al finalizar el primer periodo del presidente Díaz que tubo como propósito la reelección de Lerdo que al adueñarse Porfirio Díaz del Poder huye a Estados Unidos. Dicho movimiento fue aplastado del modo mas sumario y no tuvo la menor oportunidad de salir a la superficie. Los dirigentes fueron considerados como traidores, sin someterlos a ningún tipo de juicio antes de encarcelarlos, y una noche de Junio de 1879 los 9 lideres encarcelados que eran prominentes hombres del estado de Veracruz fueron sacados de sus celdas y con la orden de Díaz: “mátalos en caliente” (Kenneth, J. 1975. pp.92) y por orden del gobernador Mier fueron fusilados.

    Durante los diez años siguientes a la matanza de Veracruz, hubo dos mexicanos que aspiraron, en diferentes ocasiones, a oponerse al general Díaz para ganar la presidencia, uno de ellos fue Ramón Corona gobernador de Jalisco, y el otro el general García de la Cadena ex gobernador de Zacatecas. Ninguno de los dos llego con vida a las elecciones. Corona fue asesinado a puñaladas una noche fuera de su casa, García de la Corona huye al enterarse pero es emboscado y asesinado, sin que nadie diera con los asesinos.

    Movimientos sociopolíticos en la zona del norte. Las características socioeconómicas que presentaba la zona nortea finales del porfiriano eran muy distintas de las del resto del país. Por razones de distanciamiento geográfico del centro, durante la época colonial y aun en el México

    Independiente esta zona se haba mantenido autónoma en lo político y en lo económico, pero el régimen porfirista había puesto fin a aquella autonomía al incorporar la zona norte a los planes de expansión económica, particularmente a los que estaban ligados al capitalismo estadounidense.

    Grandes latifundistas. Los campesinos indígenas recibieron cierta ayuda de los poderosos terratenientes que, como Luis Terrazas y José Maria Maytorena, estaban descontentos con el gobierno porque los habían desplazados de sus posiciones como jefes políticos regionales. Ambos terratenientes resentidos contra el régimen, alentaron la lucha de los campesinos y les brindaron refugio.

    Peones de la hacienda tradicional. Había en el norte otro grupo rural, el de los peones de la hacienda tradicional, principalmente en Chihuahua y en menor proporción en Sonora, que con anterioridad a 1900 había permanecido pasivo y dócil ante los hacendados y las autoridades políticas. Esta actitud obedecía en gran parte al hecho de que esos trabajadores disfrutaban de un nivel de vida superior al de los peones de las haciendas del centro y del sur. Fue en los últimos años del porfiriato cuando las políticas económicas afectaron también a los peones de la hacienda norteña y alteraron su antigua pasividad; su respuesta ente el cambio de situación fue violenta y sus relaciones con los hacendados llegaron a ser más conflictivas que en el centro y en el sur.

    Esto puede explicarse por el hecho de que en estas regiones el control sobre los peone era extremadamente rígido y dificultaba en gran medida organizar una rebelión; en cambio la relativa libertad de que disfrutaba el peón norteño permitió que brotara en el una intención revolucionaria.

    Peones de la hacienda moderna. Un fenómeno social interesante lo constituye el surgimiento, durante el porfiriato, de un nuevo tipo de trabajador agrícola moderno, en algunas haciendas localizadas en el estado de Coahuila; una suerte de peones modernos emigrantes en su mayoría de la región central del país, atraídos por el desarrollo de la religión. Un buen numero de esos inmigrantes se acentuó en la zona de la laguna situada en los estados de Coahuila y Durango, región en la quizás tubo lugar el crecimiento económico más acelerado del periodo porfirista y donde se pagaban los salarios agrícolas más altos del país, salarios que se entregaban en monedas y no en vales; aunque existía la tienda de raya esta era solo un incentivo para atraer la mano de obra que un medio de acasillamiento para el peón. Sin embargo aquel tipo de trabajo era temporal y no ofrecía seguridad de empleo fijo; la mano de obra era bien pagado en los campos algodoneros durante alguna parte del año, y el resto del tiempo los trabajadores tenían que deambular en busca de empleo, agrícola o no, en otras regiones de México y en suroeste de estados unidos donde el trabajo estaba sujeto a depresiones económicas que al afectar las fuentes de trabajo ocasionaban el inmediato despido de los mexicanos. Tal falta de arraigo y de empleo permanente fue un factor importante en la decisión de este grupo rural de unirse a este movimiento revolucionario, con la esperanza de cambiar la situación, se dieron algunos casos de peones que lograron mantenerse de alguna forma permanente en les haciendas modernas del norte, con la peculiar característica que al empezar la rebelión no se revelaron contra los hacendados sino con ello, cuando estos, como Madero se levantaron.

    La alta clase media. Los integrantes de la clase media empresarial ( terratenientes, comercial e industrial) desarrollada con la transformación económica en el porfiriato, veían seriamente amenazados sus capitales ante la perspectiva de que los científicos continuaran manejando las finanzas del país, y más aun temían que al retirarse Díaz el poder económico quedara en manos del grupo oligarca favorecido por el régimen, por lo tanto, la practica de la democracia constituía la única solución pacifica viable para desplazar del gobierno no solo al dictador sino también a la obsoleta elite porfirista.

    Las clases media profesional y obrera. En la ultima década del porfiriato también se vieron afectadas las clases medias profesional y la obrera industrial del norte, por las crisis económicas que provoco la reducción de los salarios reales y la elevación de los impuestos, el mismo tiempo

    que disminuían las oportunidades de ascenso a los integrantes de esta clases y favorecía solamente a los caciques y jefes que el gobierno mantenía a su servicio.

    Rebeliones indígenas y campesinas.

    Ley de Colonización: Fue expedida en 1875 y ampliada en 1883 y esta fija un limite para la enajenación de terrenos, que autorizo la organización de las compañías Deslindadoras, que se encargaban de adjudicarse terrenos sin ningún pago alguno. Dichas compañías cometieron despojos, atropellos y violaciones contra los pueblos.

    Ley sobre Ocupación de Terrenos Baldíos: Fue expedida en 1894 que reglamento la ocupación y enajenación de los mismos, la forma de adquirirlos, las franquicias de los poseedores y la creación del Registro de la Propiedad de la republica.

    Movimiento campesino en el Estado de Morelos. El estado de Morelos había sido escenario de efervescencia socioeconómica en los últimos años de la década 1900-1910. Debido a la índole especifica de sus recursos naturales, que facilitaban la producción azucarera, la región morelense había visto incrementar los latifundios asociados a este tipo de producción, para la que se requiere de una considerable extensión de tierra. La producción azucarera, por estar destinada fundamentalmente a la exportación era objetivo de especial interés para las políticas económicas del régimen porfirista, sobre todo cuando la plata sufría bajas en el precio. Por tal razón, el gobierno permitía incluso alentaba la severa explotación y el despojo de las tierras que los trabajadores padecían a manos de los hacendados con tal de hacer crecer la producción. Durante algunos años, la región morelense se había mantenido relativamente en orden gracias a la habilidad del gobernador Manuel Calderón, quien supo hacerse respetar por campesinos y mediar entre estos y los hacendados. Pero al morir Calderón en 1908 el presidente Díaz escogió como candidato a la gobernatura de Morelos a una persona completamente distinta y ajena a la situación política y social del Estado. El escogido fue Pablo Escandon, un militar con aires de aristócrata que, “electo” como gobernador de Morelos en la forma acostumbrada por los porfiristas, derroto al candidato postulado por el partido demócrata, Patricio Leyva persona con verdadero arraigo en la región y poseedor de la confianza del pueblo. Y como gobernador, Escandon se puso abiertamente del lado de los hacendados, con lo que aumento el descontento de los campesinos debido a las tiendas de Raya y de las condiciones infrahumanas en las que trabajaban en las haciendas esto dio ocasión para que estos se sumaran a la rebelión que ya empezaba a sacudir a la dictadura.

    Para fines de siglo, las fincas azucareras rodeaban a los pueblos imposibilitando que los campesinos sobreviviesen de sus siembras Jonacatepec importante centro arriero estaba como isla en medio de hacienda. Otros como Villa de Ayala y Anenecuilco empezaron a perder población o de plano a desaparecer cuando ya no tenían tierras ensayaron nuevas formas de trabajo. La familia Zapata donde nació Emiliano, se dedicó al ganado y a los caballos cuando la hacienda de hospital y Cuahuixtla cercaron todas sus tierras de labor. Cambio la estructura social: los campesinos desempleados y expulsados de los pueblos pasaron a ser peones de haciendas. Los propietarios obtuvieron una mano de obra dependiente, en tal cantidad esta que no tenía posibilidades de negociar.

    Durante decenios los de Anenecuilco habían luchado por recuperar sus tierras. Según la usanza centenaria, cuatro ancianos respetados componían el consejo que dirigía este pueblo. Se trataba de un liderazgo tradicional, la coacción interna era muy grande, todos estaban de cierta forma emparentados y la comunidad había seguido viviendo gracias a su voluntad y fuerza.

    Para 1909 la situación era desesperada, en una reunión con todos los hombres de Anenecuilco se voto por alguien joven y con energía: Emiliano Zapata de treinta años el noveno de diez hijos de una familia que según las normas del campo no era pobre ya que contaban con un poco de tierra, ni el ni Eufemio su hermano mayor trabajaron como peones en alguna hacienda, eran gente del pueblo. Su liderazgo también tenia que ver con la historia de sus parientes que habían luchado por la independencia y la reforma, uno de ellos José Zapata, había organizado bajo las órdenes de Porfirio Díaz guerrillas militares contra la intervención francesa. En suma, los de Anenecuilco veían en Emiliano Zapata un líder de confianza que formaba parte de sus antiguas formas de dirigencia comunal cercano y querido por su ascendencia personal.

    Para el verano de 1910 el conflicto de Anenecuilco con la hacienda del Hospital era álgido: sino querían morirse de hambre era necesario sembrar. Zapata ordeno tomar las tierras, trabajarlas y defenderlas con las armas en la mano y envió una delegación ente el presidente Díaz par obtener sus terrenos de manera definitiva. Se llego a una tregua, para el invernó, Zapata tenia una escolta de 100 hombres y era la autoridad efectiva en esta región de gran valor económico e importancia estratégica. Así los encontró Madero. Cuando se sumaron a el, de acuerdo al Plan de San Luis, los zapatistas ya estaban armados, organizados con una clara tradición de lucha y una autoridad efectiva e independiente

    Asonadas Militares

    Campesinos libres de antiguas colonias militares. En el siglo XVIII las autoridades virreinales establecieron colonias militares en aquellas regiones septentrionales, con el propósito de que lucharan contra las bandas de apaches y contra otros grupos de indios bárbaros que merodeaban por el territorio amenazando las posiciones de la colonia Española, esta política que en realidad

    fue de exterminio para los grupos indígenas nómadas continuo bajo los gobiernos del México independiente en el siglo XIX, gracias a ella los pobladores que se arriesgaron a habitar aquellas peligrosas tierras, gozaron de algunos privilegios que no tenían los campesinos libres del centro y sur del país desde el periodo colonial poseían mas tierras que estos tenían derecho a una mayor autonomía interna y estaban facultados para portar armas. Al comenzar el porfiriato la amenaza de los apaches ya no existía y la zona fronteriza era más tranquila; el gobierno ya no necesitaba de la ayuda militar de los campesinos libres, pero en cambio, la transformación económica exigía la transformación de la tierra que con tanto esfuerzo habían hecho producir. Con la llegada de los ferrocarriles y las relaciones internacionales que estos proporcionaron el la zona fronteriza, la región norte sufrió una gran transformación que afecto a los campesinos de las antiguas colonias militares y los hizo perder no solo sus tierras sino también su autonomía política.

    Cuando el Plan de San Luis fue conocido en Morelos, los campesinos, esperanzados con las palabras del artículo tercero que prometía la devolución de las tierras para aquellos campesinos que habían sido despojados y si estas ya fueron vendidas indemnizarlos; con esto decidieron integrarse a la rebelión Maderista para defender sus derechos con las armas. Tres líderes agrarios se levantaron en contra del gobierno: Gabriel Tepepa, Pablo Torres Burgos, Emiliano Zapata. Este último había de convertirse en el caudillo de mayor arrastre popular en el sur y el símbolo de agrarismo a nivel nacional, aun cuando sus objetivos iniciales fueran meramente de carácter local. Muchos como Zapata vieron en Madero una forma de luchar contra el poder absoluto de la elite terrateniente.

    Indígenas. Para comprender cabalmente el carácter de este levantamiento es necesario partir de la explotación predominante entre los trabajadores del campo así como los movimientos políticos que se presentaron tal explotación se concentro en la encomienda, los tributos y obvenciones para el clero, repartimientos y en cierta forma de servidumbre de trabajo, muchas veces basada en las deudas. A pesar de la Independencia, no elimino las condiciones discriminatorias al indígena, ni mucho menos otorgó a este la categoría de ciudadano con iguales derechos, por lo contrario, en cierta manera acentuó su explotación y favoreció los intentos de expansión de la economía hacendaría y comercial sobre la campesina.

    Aun cuando la represión no era la primera reacción del régimen, si fue muy severa cuando fallaban los mecanismos negociadores y se levantaban en armas los grupos más pobres de la sociedad. No obstante los altos costos, no pocos campesinos e indígenas realizaron sublevaciones con actos de rebelión, tumulitos y amenazas con la esperanza de poner en alto un fin a un sistema de dominio donde no tenían cabida.

    Las rebeliones indígenas y campesinas, muchas de ellas provistas de estructurados planes de gobierno y de reforma agraria, fueron frecuentes en las primeras fases del porfiriato en Guerrero, Oaxaca, Distrito Federal, Veracruz, Estado de México y de manera importante, en 1877, en amplias zonas de Hidalgo, donde los campesinos fueron acusados de realizar guerras comunistas, así como en la Sierra Gorda de Querétaro y Guanajuato. Un movimiento rebelde que estaría vivo y con brotes esporádicos todo el porfiriato se localizo en Tamazunchale y Valle del maíz, San Luis Potosí donde en 1879, 2000 indios bajo su gobernador Juan Santiago se alzaron con el objetivo de dar “muerte a todo el de Pantalón”.

    Otra importante rebelión agraria, política y de marcados tintes religiosos tubo lugar en 1891 en Temochic, Chihuahua y que llevo al arrasamiento del pueblo y el fusilamiento de numerosos rebeldes. Ya en este siglo resurgieron alzamientos en Nayarit, la península Yucateca y San Luis Potosí.

    Una zonas especialmente conflictiva fue la franja norte de México donde, en los años 70 y 80 del siglo pasado hubo frecuentes encuentros con indios apaches, una serie de grupos seminómadas y sedentarios como comanches, seris, mezcaleros, lipanes, Kikapoos y otros denominados en manera peyorativa bárbaros o salvajes.

    Desde hacia mucho solían ocupar estos bastos territorios poco habitados aun cuando tenían décadas la guerra de exterminio que sufrían en México y más todavía en EU. La crueldad extrema los asesinatos, los envenenamientos, la toma de cautivos y las depredaciones fueron acciones típicas tanto de los apaches-cuyos principales dirigentes fueron Victorio, Jerónimo y Ju-como de las autoridades Mexicanas.

    En esta lucha entre los indígenas y el estado Porfirista sobresalió la nación Yaqui, una de las fuertes, que habitaba una zona excepcionalmente rica: las riveras del río Yaqui en Sonora, que contaban con un historial de aproximadamente un siglo de rebeliones. Ante el rápido desarrollo económico de la agricultura nacional y la revolución en las comunidades, sus recursos naturales subieron dramáticamente de valor, por lo que los yaquis fueron vistosos como un estorbo al progreso, la decisión de esta nación indígena de preservar e incluso recuperar sus tierras perdidas de tradujo en una lucha frontal con el régimen. El gran jefe José Maria Leyva Cajeme, mantuvo en pie de lucha a miles de Yaquis. Fue hasta 1886 cuando se le aplasto de manera brutal mediante un esfuerzo masivo del ejército federal en combinación con líderes locales, como el gobernador y general Luis Torres. Durante años miles de rebeldes se reorganizaron resistieron y efectuaron movimientos guerrilleros bajo la dirección de Tabiate. Los tratados de paz se volvieron a romper con el cambio de siglo y en el año de 1900 en la batalla de Mazocoba hubo una masacre de 400 Yaquis así como la detención de 800. Se inició su deportación masiva, en condiciones terribles a Yucatán. Entre 15 y 30 000 Yaquis fueron sometidos a esta virtual esclavitud: no solo rebeldes sino familias enteras, incluidos niños que acabaron como sirvientes o simplemente fueron dejados a que murieran su lucha que iba de la resistencia a la guerrilla se mantuvo en pie hasta que los alcanzo la revolución de 1910.

    El llamado “Tigre de Alica”, Manuel Lozada, se levanto en la sierra de Tepic, fue de tendencia clerical e imperialista, pero exigió la destitución de tierras para indígenas despojados.

    En Temazunchale, San Luis Potosí, Michoacán, y en varios puntos de Guanajuato, Hubo en años de 1878 hubo levantamientos de indígenas reclamando su tierra.

    En 1906 ocurre un levantamiento en Ayucan, encabezado por Hilario C. Salas ya que los indígenas y campesinos fueron despojados de tierras para convertirlas en posos petroleros.

    Surgimiento obrero artesanal Tanto el desarrollo industrial como la constitución de 1857 iniciaron la desaparición del artesanado: la gran industria que surgía líquido de pequeños talleres y obrajes, en este ambiente surgieron las primeras asociaciones obreras hasta lograr constituirse en sindicatos.

    A medida que la producción se mecanizaba, la actividad artesanal se contrajo y muchos de sus elementos se proletarizaron; pero toda la serie de factores que impidieron el pleno desarrollo industrial propicio en contraposición, la supervivencia de innumerables talleres que continuaron hasta 1910 ya que sus productos eran consumidos por las clases medias y populares de México. El numero de aprendices y oficiales empleados en las diversas ramas de la producción era muy grande y sus condiciones, aunque pobres revestían un aspecto muy diferente al que tenían los obreros y los mineros, ya que los artesanos tenían relaciones casi familiares, de forma patriarcal en el que el maestro-patrón y los aprendices convivían, trabajaban en el mismo lugar.

    Las primeras formas de organización de este tipo de trabajadores fueron las que se adecuaban a sus condiciones peculiares, llamadas sociedades mutualistas y cooperativas que se establecieron con mayor fuerza a mediados del siglo XIX, que consistía en una forma de ayudarse entre maestro-patrón y aprendices, en esta los propios trabajadores aportaban algún dinero para asegurarse algún beneficio mínimo en caso de accidentes, incapacidad, vejez y muerte.

    En el artesanado nacional nacieron, principalmente, las organizaciones proletarias mexicanas. Desde 1943 Don Antonio López de Santa Anna se crearon en México el Consejo Artístico Mexicano y la Junta de Fomento de Artesanos con el fin de promover el auge de la industria nacional y ayudar a la educación de artesanos; a este pertenecieron artesanos, literatos, y artistas. En esta época aparecieron las Cajas y Bancos de Ahorro, que pretendieron mejorar vanamente las lamentables condiciones de trabajo de los obreros.

    Organizaciones nacionales Era común el estado en el se encontraban los trabajadores ya sean de la industria textil, artesanos mineros o cualquier clase de obrero, todos se encontraban luchando por las mismas causas, algunas de ellas son: el horario excesivo que llegaba en obreros a las 18 horas y en los mineros a las 60 horas consecutivas, los trabajos carecían de seguridad, recibían salarios muy bajos que oscilaban alrededor de los 22 centavos diarios, no contaban con descanso semanal, trabajo infértil que era peor pagado, en ocasiones no se pagaba con dinero sino con vales como en las tiendas de Raya de las haciendas.

    La iglesia católica, se caracterizó por su eterno apoyo a los explotadores, considerando a la asociación obrera peligrosa para la sociedad, afirmando que el obrero debe ver a su patrón como a Dios y obligaba a los obreros a dar limosnas de sus miserables salarios.

    En 1869 se constituyo un importante grupo llamado Circulo Proletario y fue en este mismo año cuando se conocieron los estatutos acordados en la Asociación Internacional de Trabajadores aprobadas en el Congreso de Ginebra (1866) con eso se despertó el entusiasmo proletario y se construyo el Centro General de Trabajadores Organizados.

    En 1872 se creo una de las más importantes organizaciones obreras, Primer Gran Circulo de Obreros Libres de México, que tenia como fin el de unificar a todas las asociaciones mutualistas y esta contó con 87 sucursales y 8000 asociados este movimiento pierde fuerza con la muerte de su líder ya que después de esto se adopta un subsidio mensual por parte del gobierno en turno.

    En 1873 se crea el Gran Circulo Reformista que pretende organizar el movimiento obrero nacional. En esta misma fecha comenzaron a editarse los periódicos obreros: “El Socialista”, “El artesano oaxaqueño”, “El pacto social”, “La causa del pueblo”, “El pueblo” y algunos más.

    En 1876 se reunió en la Ciudad de México EL Gran Congreso General de Obreros convocados por el Gran Circulo, en este acudieron grupos de obreros de todas partes del país e incluso algunos diputados que apoyaban el movimiento. Dicha asamblea pretendió alcanzar la autonomía y progreso de los trabajadores mexicanos, hacer efectivas las libertades de imprenta, asociación y petición, la instrucción obligatoria, el establecimiento de talleres, las garantías políticas y sociales, la libertad de elegir a los funcionarios públicos, autonomía de culto religioso, protección para la industria y las artes, defensa de las huelgas, salario mínimo, mejores condiciones saláriales, entre otras.

    Fue hasta 1879 cuando el Gran Círculo de Obreros de México logro unificar a los grupos obreros de varios estados del país y con esto se reunieron para un Segundo Congreso Obrero Nacional que fue controlado por el presidente Díaz.

    Huelgas Cananea. Cananea era una ciudad productora de cobre situada en Sonora a algunos kilómetros de Arizona, fundada por W.C. Greene, quien obtuvo del gobierno mexicano sin ningún costo varios millones de hectáreas a lo largo de la frontera. En las minas de Cananea estaban empleados 6000 mineros mexicanos y 600 norteamericanos, siendo que los mexicanos ganaban la mitad de los extranjeros.

    Los trabajadores mexicanos organizaron un sindicato en el que pedían: jornada de 8 horas diarias, un salario de 5 pesos, que él número de trabajadores mexicanos nunca fuera menor de 75%, mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres, prohibición del trabajo a menores y alto a la discriminación a trabajadores mexicanos.

    El 31 de mayo de 1906 dio comienzo la huelga en donde desde el inicio comenzó con represión violenta para los trabajadores, Greene dio armas a los jefes de departamento para que asesinarán a los huelguistas en donde los encontraran. El cónsul norteamericano que trabajaba para Greene hizo llegar noticias exaltadas de que los obreros se habían levantado en armas para asesinar norteamericanos a la embajada de Estados Unidos lo que trajo como consecuencia que se mandaran a 300 militares norteamericanos para reprimir la huelga. El gobernador de sonora recibe a estos hombres y les permiten el acceso al país por orden del presidente Díaz para que intervengan en la represión. Un batallón de caballería al mando del coronel Barron, mil de infantería, unos 200 rurales y el cuerpo de policía privado de Greene fueron los que participaron en la matanza contra los mineros.

    Algunos fueron colgados, otros fueron llevados a cementerios para que cavaran sus propias tumbas y otros encerrados en la cárcel de San Juan de Ulua.

    Esta fue la primera huelga de tal magnitud e impacto, ya que se noto más el carácter nacionalista del país en el momento de que el presidente Díaz da la autorización para que intervenga personal de EU. a reprimir a mineros mexicanos.

    Río Blanco. En Veracruz se encontraban varias ciudades textiles, la más grande y productiva era la de Rió Blanco, contaba con 6000 empleados todos mexicanos entre los cuales había hombre, mujeres y niños.

    En dicha fabrica se trabajaban cerca de 13 horas diarias (6:00 AM a 8:00 PM) ya sea al aire libre o entre la maquinaria respirando los olores que producían estas, un trabajador de este giro vivía solo 12 meses después de trabajar aquí, solo por el hecho de ganar 15 centavos mas al día que las otras fabricas, no contaban con servicios médicos, ni con reglamentos contra el trabajo a menores, no había indemnizaciones por enfermedades o muertes, el grado de explotación lo fijaban los patrones gracias al régimen porfirista. Dichos obreros tenían un sueldo de 50 a 75 centavos al día, se les cobraban dos pesos semanales por los cuartos descuidados que ocupaban para vivir, y además recibían vales y no dinero para comprar lo necesario en las tiendas de la compañía siendo que en otros lugares los costos estaban en un 50% más bajos pero se les estaba prohibido comprar en otros lugares, con todo esto la empresa recuperaba hasta el ultimo centavo del pago de sus trabajadores.

    El presidente Díaz no solo apoyaba las políticas de la empresa sino que era accionista de ella, con todo esto los trabajadores lograron clandestinamente organizar un sindicato, cualquier trabajador que se sospechara fuera integrante de dicho sindicato fueron encarcelados. Los trabajadores de puebla que vivían bajo las mismas condiciones se declararon el huelga, a estos los patrones pretendían apaciguarlos matándolos de hambre, al ocurrir esto pidieron ayuda al sindicato de Rió Blanco, estos los ayudaban dándoles parte de su sondo de ahorro para que

    pudieran sobrevivir, al enterarse los dueños de la fabrica de Río Blanco la cerraron, con esto declararon la huelga pidiendo mejoras en su trabajo. Los 6000 obreros y sus familias sobrevivieron vagando por los bosques recolectando frutas para sobrevivir los 2 meses que duro la huelga. La desesperación los hizo acudir a Díaz quien ordeno que se reabriera la fábrica.

    Al reanudar en su trabajo agobiados por el hambre pidieron prestado alimentos para sobrevivir por algún tiempo, pero se les negó, como respuesta Margarita Martínez organizó a los obreros para que saquearan la tienda y posteriormente prendieron fuego a la fabrica. Aparecieron los soldados y dispararon a quemarropa a los huelguistas sin hacer distinciones de ningún tipo, los que lograron escapar fueron cazados por días.

    Movimientos políticos: clubes liberales. Partidos, el anarquismo

    Clubes liberales. En 1900 Camilo Arriaga publico su manifiesto “Invitación al Partido Liberal” que estaba en contra del clero y del dictador Porfirio Díaz, apoyando la constitución de 1857 y las leyes de Reforma. En este mismo año se funda el Club liberal “Ponciano Arriaga” en honor a su líder. El periódico del club era el Renacimiento.

    En su manifiesto se ataca al clero, a la dictadura, a la prensa semifocal, al partido científico, y pedía la formación de un partido Nacional.

    En 1901 se instalo el Congreso del Partido Liberal Mexicano en donde se trataron problemas políticos, agrarios y obreros, la necesidad de hacer efectivas las leyes de Reforma, la libertad de imprenta, sufragio y libertad municipal mejores condiciones de los trabajadores. Contra esto Porfirio inicio la persecución de los liberales y la desintegración de Clubes, pero se formaban otros en cualquier lugar.

    Santiago de la Hoz, en compañía de varios liberales, fundo en enero de 1903 el Club Redención y el periódico “Excelsior” fue el órgano del mismo.

    Partidos Políticos

    Partido Liberal Mexicano. Se conformaba por todos los liberales de la época entre los que destacaban, Antonio Díaz Soto, Juan Sarabia y los hermanos Flores Magón. Dicho partido era de carácter socialista y anarquista a favor de las clases populares.

    Programa del PLM. Publicado en 1906 pedía la reducción del periodo presidencial, principio de no reelección, establecimiento de la Guardia Nacional, garantías de la libertad de Presa y palabra, abolición de la pena de muerte, responsabilidad de funcionarios públicos, mejorar y fomentar la instrucción, enseñanza laica y obligatoria, restricciones para el clero y nacionalizar sus bienes, supresión de escuelas clericales y penas severas para los que violen las leyes de reforma.

    En materia laboral establecían un máximo de 8 horas, salario mínimo, reglamentación del trabajo a domicilio, prohibición del trabajo a menores, prohibición de tiendas de raya, descuentos de salarios y jornales, preferencia a mexicanos para el trabajo y descanso dominical.

    En materia de tierras, obligación para su cultivo, tierras para cualquiera que lo solicite, creación de un banco agrícola, supresión de impuestos, juicio de amparo practico, supresión de jefes políticos, organización de los municipios, protección de la raza indígena y unión de los países latinoamericanos.

    Partido Democrático. Lo integraban amigos de Porfirio y pretendían una transformación pacifica

    Partido Antireeleccionista. Postulaba el sufragio efectivo no-reelección. Encabezado por Francisco I. Madero y Emilio Vázquez Gómez.

    Partido Reyista. Aceptaba nuevamente a Porfirio pero querían a Bernardo Reyes en la Vicepresidencia de la Republica.

    Partido Nacionalista Democrático. Oposición al dictador.

    Unión Liberal. Constituido por los científicos, eran los amigos de Díaz.

    Anarquismo. Dentro de los liberales fue surgiendo una tendencia llamada anarquista, fundamentada e influenciada por los trabajadores del mundo, creándose una corriente llamada anarquista-acrata.

    Consideraban urgente un cambio radical en la estructura de la sociedad, asumieron una franca tendencia de combate económico: como lo eran la lucha de clases, la desaparición de la propiedad privada, están en contra de las empresas privadas y contra el régimen.

    Manifestaciones culturales del porfiriato

    A pesar de que predominan las imitaciones serviles de los estilos europeos (básicamente franceses), se busca ya una temática nacional: costumbrista, romántica, naturalista, realista o modernista, la literatura mexicana descifra aspectos importantes de nuestra realidad, aunque encontraremos sus limitaciones, por un lado el nulo compromiso del escritor con el pueblo, y por el otro, en el papel asignado a la novela, tiene la finalidad didáctica encausada por principio a los sectores medios y altos de la sociedad.

    El poeta mexicano se define ante todo como un personaje alejado de una realidad social critica; atrás han quedado Antonio Plaza y Guillermo Prieto, los poetas rebeldes, ante la olas de poetas acomodaticios al régimen y de espaldas a su realidad histórica.

    De este modo los intelectuales mexicanos están ligados al sistema como agentes diplomáticos, periodistas funcionarios, diputados, jueces, etc. La lista seria enorme y sola señalaremos los casos más conocidos: Riva Palacio, Amado Nervo, José López Portillo y Rojas, Justo Sierra, etc. Esta falta de independencia ideológica redunda en sus obras, en donde la critica que se puedan plantear no deja de ser superficial, autocensurada o francamente reaccionaria.

    Una primera etapa de escritores proviene aun del campo liberal mas o menos puro: Altamirano y sus cuentos de invierno, Guillermo Prieto con su musa callejera, los bandidos de Río Frío de Manuel Payno, así como los cuentos del general de Riva Palacio, libros básicamente costumbristas en los que no falta el genero histórico y por supuesto el tono didáctico.

    La segunda etapa literaria es el reflejo de una sociedad cada vez mas “moderna” (valga decir urbana, con núcleos obreros y lumpenproletarios, una clase media arribista, etc.). Aquí descuellan las contradicciones de lo burgueses y sobre todo el carácter inquieto, mezquino y servil de ciertas clases de la sociedad.

    El naturalismo es adoptado por escritores como Rafael Delgado que en Los Parientes Ricos (1903) hace una critica a los burgueses desde un enfoque burgués mostrando la hipocresía y el oportunismo de esta clase social. Otro naturalista importante es Federico Gamboa autor de Santa en 1903, eterno y reaccionario alegato moral a favor de un fatalismo que se abate implacable contra la “pecadora” y a contra pelo una definición de loa que seria según la burguesía porfirista una mujer “buena” mexicana: todo lo contrario de Santa, una pueblerina engañada que encuentra en la prostitución su única salida.

    El siguiente periodo literario es un intento mas serio de ver la realidad social con enfoques menos tendenciosos. Los escritores situados aquí, aunque no luchan frontalmente contra el sistema, tampoco están enquistados en este, gozando por lo mismo de mayor intendencia ideológica que los lleva a privaciones económicas y a veces a represiones políticas, en cambio los mantiene en una posición más cercana a la verdad.

    Dos son los novelistas más críticos a las estructuras porfiristas: Ángel del Campo (micros) y Heriberto Frías.

    Dice Carlos Monsívais sobre la obra de Micros que: “es una critica que hoy llamaríamos “estructural” dedicada a extraer del rencor social conclusiones totalizadoras, panoramas implacables, (...) en el fondo, la obra de Micros tiene un carácter subversivo, así nunca se proponga como revolucionaria.

    Si Micros es el crítico social, Heriberto Frías es el implacable cronista de la represión. Su celebre libro Tomochic narra el exterminio de un pueblo de ese mismo nombre en una acción del ejercito porfirista. Verdadero reportaje-novela, este libro se considera, si no revolucionario, por lo menos descriptivo de un hecho sangriento que tiene paralelo con la guerra de los yaquis y otras acciones igualmente brutales, producto de un sistema que modernizaba al país a costa de la “traición”.

    En 1909, a instancias de Antonio Caso y gracias a la capacidad de Enríquez Ureña, se forma el “Ateneo de la juventud”, que agrupa a inquietos intelectuales jóvenes descontentos de la estrechez positivista: José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Martín Luis Guzmán, etc. Al decir de Arturo Delgado González “el Ateneo de la juventud deben buscarse los antecedentes inmediatos del sentido nacionalista de la cultura contemporánea de México”.

    En 1846 a instancias de las autoridades políticas de entonces, llegan a México los españoles Peregrin Clave (pintor) y el escultor Manuel Vilar, a quienes encomienda la organización de la reedificada Academia de San Carlos.

    Manuel Vilar a parte de algunas obras notables donde toca temas mexicanos, como Tlahuicole, Hidalgo y otras, deja a la posteridad una serie de maestros formados capaces de proseguir una verdadera escuela plástica.

    Vilar impulso una preocupación amorosa por los temas de nuestro país y este enfoque llega hasta el paisajista italiano Eugenio Landesio, maestro de Luis Coto, José Jiménez y sobre todo de José Ma. Velasco, uno de los más grandes paisajistas de la pintura universal.

    La importación sigue su marcha en 1903 llega a México el español Antonio Fabrés, escultor catalán que logro sumir en un letargo decadente a la Academia de San Carlos.

    El tema mexicano (paisaje, gente, historia y folklore) logra conmover, pese a todo, a notables naturalistas como Félix Parra, Leandro Izaguirre y el genial Saturnino Herran, autentico vértice de dos generaciones.

    Pintores modernistas importantes fueron Germán Gedovius y sobre todo Julio Rúelas, quienes prefiguran posteriores tendencias plásticas. El español Fabrés tuvo a discípulos que mas a delante llevarían el nombre de México a los museos internacionales: Saturnino Herran, Roberto Montenegro, Diego Rivera y José Clemente Orozco.

    En resumen, se trata de una cultura pensada por y para monopolio de una clase social que lucha por “pertenecer”, a los pueblos avanzados, una cultura fundamentalmente elitista y europeizante, acomplejada de nuestras tradiciones, de nuestras raíces hispano-indias. Críticos en alguna medida, a ultranza conservadores y moralizantes o paternalistas, los intelectuales del porfiriato se esfuerzan por dar brillo a una elite de espaldas y a costa de millones de hambrientos analfabetas que en el campo, y aun en las ciudades desconocen esa “modernidad importada” y guardan celosos sus creencias y formas de representación, sus fiestas y su odio de clase.

    Estos desheredados tienen en las artes plásticas un portavoz más valioso que muchos académicos. Hombre sencillo, con un gran sentido artístico y por cuyas venas corre el arte y la pasión de un pueblo inquieto y profundamente expresivo, el padre del arte nacionalista posrevolucionario, el más grande: José Guadalupe Posada.

    Las muchas culturas

    En las veladas literarias de aquellos años participaban poetas, bohemios y novelistas de la generación del modernismo: Enrique González, José Juan Tablada, Amado Nervo y Ángel del Campo. Frente a ellos se habría paso una nueva generación de jóvenes intelectuales que se reunían para dar conferencias y entablar discusiones sobre cuestiones filosóficas y de cultura universal, el grupo mas conocido fue el Ateneo de la juventud. Lo apoyaba el ministro Justo Sierra y lo integraba, José Vasconcelos, Antonio Caso, Alfonso Reyes entre otros. Por su parte el pueblo se entretenía con otros quehaceres culturales: los ilusionistas, los prestidigitadores, los payasos, el comienzo del cinematógrafo, las peleas de gallos en las peleas, las animadas festividades religiosas, las viejas tradiciones como la “quema de judas” o el sábado de gloria. También se divertían con las ediciones de Vanegas y Arrollo, ilustradas por José Guadalupe Posada. Los acontecimientos curiosos, terribles, extravagantes que representaban eran el mejor espejo de aquella sociedad.

    Crisis del Porfiriato

    Factores Externos El problema fronterizo de aquella época fue causado entre otras cuestiones por la perdida del territorio de Texas, el cual fue vendido por Antonio López de Santa Anna.

    Cuando EE.UU. adquiere Texas éste tiene un población jurídicamente norteamericana, pero su mentalidad seguía siendo mexicana a un 100 %, lo cual representó un verdadero problema para EE: UU; el desarrollo del imperio ganadero tejano dado a gran velocidad represento grandes ganancias para estados unidos, quien lo explotó al máximo.

    Los estadounidenses ven con la necesidad de colonizar las tierras tejanas , pues a pesar de ser norteamericanos su mentalidad era mexicana y esto provoca la huida de tejanos al territorio mexicano con el fin de contraatacar a los estadounidenses , quienes pretenden la destrucción definitiva de los indios poseedores de esas tierras tan ricas.

    La autoridad y corrupción política que afligen a estados unidos a causa de la reconstrucción después de la guerra civil y el enorme desarrollo económico que esta implico es una de las causas principales para su política expansionista.

    Por otra parte México se encuentra débil debido a los fenómenos mas permanentes de las fuerzas facciosas y caciquiles que desgobernaban a la franja norte de nuestro país

    Que además se encontraba deshabitada, una razón nueva para que desimperaran la autoridad y el orden.

    A este cuadro de fuerzas profundas, hay que agregar otras más livianas, que moldearan la actitud intransigente de los estados unidos frente al Porfirio Díaz de su primera presidencia. uno de ellos fue el préstamo forzoso que impone la autoridad militar a cualquier facción o movimiento rebelde y que como adinerado caía sobre el extranjero con mucha frecuencia , y el efecto inevitable de la zona libre , primero de Tamaulipas y mas tarde Nuevo León y Coahuila. a ella llegaban de puertos mexicanos productos europeos de mejor calidad que los productos y menor precio que los norteamericanos; introducidos de contrabando, hacían como una competencia mortal al comerciante regular tejano y a los industriales del noroeste de de los Estados Unidos.

    Por otra parte esta el hecho de que con las leyes de reforma y la constitución que le siguió a estas determinan la soberanía de la nación y definen el territorio nacional lo que significa que estados unidos no podrá adquirir mas territorio mexicano crea problemas en la política expansionista estadounidense, pues después de la guerra civil y su reconstrucción, Estados Unidos inicia una tendencia imperialista cada vez mas agresiva.

    En 1889 se reunió México en un Congreso al que asistieron representantes de Santo Domingo, Ecuador y la América Central y ese congreso, al ocuparse de la política americana y de la aplicación de la llamada doctrina Monroe, la cual se estaba haciendo amplia y vaga a un nivel que ya resultaba peligroso por lo que sugirió debía a una reunión que estudiara el derecho de intervención de los pueblos americanos en el destino y asuntos políticos de cada uno de ellos. Para 1899, los estados unidos se habían apoderado de Puerto Rico y poco más tarde se firmó el tratado de Hay-Pauncefote que aseguraba el control de los estados unidos en cualquier canal interoceánico que se construyera. Roosevelt animaba a la revolución de Colombia Anexada Hawai y tomadas las Filipinas en el Pacífico, y en el Atlántico teniendo la hegemonía, no solo de las Antillas sino del Caribe, los Estados Unidos rompían su política continental y se lanzaban a adquirir responsabilidades políticas fuera del continente. La enmienda Platt a la ley del presupuesto de 1901 consagró la intervención estadounidense en los asuntos hispanoamericanos y en 1904 Theodore Roosevelt proclamó que la doctrina Monroe puede obligar a los estados unidos a ejercer un poder policial internacional.

    En 1901 reuniéndose en México a la Segunda Conferencia Panamericana, en la cual Alfredo Chavero, uno de los delegados mexicanos, contrapuso a la doctrina Monroe, la doctrina Díaz que basaba el derecho internacional americano en la paz, fundada en el respeto a la soberanía independiente e integridad de todas y cada una de las Repúblicas de América. Los resultados de estas Conferencias fueron el acuerdo de adherirse al Tratado de Haya en lo relativo al arbitraje facultativo obligatorio ( cambio de valores mercantiles , con respecto a los establecidos por la potencia representada por Estados Unidos , con carácter obligatorio).Se firmaron convenios relacionados con la extradición y protección contra el anarquismo que había logrado gran difusión en Hispanoamérica ;para el canje de publicaciones científicas, políticas y literarias , entre otras , además del establecimiento de un Banco Panamericano , la reunión de un Congreso aduanero para facilitar las relaciones mercantiles , la construcción de un ferrocarril Panamericano entre otras.

    En 1880 el general Ulises Grant acompañado del general Sheridan indicó que los Estados Unidos habían abandonado la idea de anexionarse a México, pues aseguró esto sería la ruina de los Estados Unidos, además de que no tenían la necesidad pues estaban considerablemente bastos en capital y territorio por lo cual lo único necesario era invertir en ferrocarriles con el fin de mejorar el comercio interno. A partir de este momento las inversiones americanas se harán sentir poderosamente, al grado de que empiezan muchos nacionalistas a inquietarse por la presencia de yanquis. Los dirigentes socialistas y, grupos de izquierda, conductores de grupos obreros serán quienes sientan la impronta de la intervención económica estadounidense en México.

    Se siente la discriminación de los trabajadores, el dominio de los capataces y mayordomos norteamericanos, su soberbia, sus malas maneras, se sufre que los mexicanos han vuelto a caer en las manos de otros amos que los explotan y maltratan con más rudeza que los anteriores. Se percibe que el gobierno ha entregado los recursos naturales a los extranjeros, que éstos dominan toda la economía y aun intervienen en la política.

    En octubre de 1909 Díaz se reúne con William Taft (presidente de los Estados Unidos) con el fin de obtener apoyo norteamericano, en este encuentro ambos presidentes acordaron una neutralidad por parte de los Estados Unidos con respecto a los enemigos de Díaz, pues estos se refugiaban en los Estados Unidos donde obtenían apoyo de organizaciones político-sociales y de algunos políticos que buscaban algún beneficio de los conflictos. Tras esta reunión Taft mencionó que temía que al morir Díaz sin sucesor el pueblo mexicano organizaría una revolución con el fin de encontrarlo, pues en ese momento Díaz ya tenía 80 años. Pese a la visita de Díaz, era indudable que los exiliados mexicanos apoyados en numerosos y bien difundidos núcleos del país continuaron haciendo una actividad intensa en contra del gobierno de Díaz.

    Desde 1907 , Enrique Creel , embajador de México ante Washington , incita al gobierno norteamericano a ponerle fin a la labor criminal de Ricardo y Enrique Flores Magón , de Antonio Villareal , Juan José Arredondo y otros más , acusándolos de haber violado las leyes norteamericanas de neutralidad al hacer una propaganda altamente perjudicial a las relaciones entre los dos países , además de preparar una vasta serie de actos delictuosos comprando e introduciendo contrabando de armas y pide la extradición de los mismos. Estados Unidos aprehende a los Flores Magón, Villareal y a Rivera. En 1909 Estados Unidos se da cuenta de que el gobierno de Díaz ya no cuenta con el apoyo que en un principio tenía y que en el pueblo mexicano comienza ha darse un gran descontento por lo cual Estados Unidos decide intervenir con el fin de garantizar los intereses y a sus ciudadanos, pero su intervención política será considerablemente torpe, pues ésta, entablada por Henry L. Wilson fue solapada, pérfida, violenta y brutal.

    Como podemos ver en esta época Díaz comienza a tener una desventaja que es la falta de apoyo por parte de los norteamericanos quienes comienzan a apoyar a los revolucionarios pues pensaban que sin Díaz en el poder tendrían mayores oportunidades de obtener algún beneficio de la situación económica, política y social que le acompañaría a esta revolución, así como se aprovecho de Colombia tras apoyarlos en su revolución.

    Factores internos: la sucesión presidencial. El 1° de Diciembre de 1880 Manuel González ocupaba el cargo de Presidente de México. Era el nuevo magistrado un hombre enérgico y soldado de gran valor.

    Bajo la administración de González se impulso la construcción de vías férreas. El ministro de Fomento Carlos Pacheco proyecto la colonización, la irrigación del país, la creación de instituciones bancarias y la construcción de puertos. Sus buenos propósitos contaban con la simpatía de las mayorías. Lo difícil del problema era pasar aquellos proyectos del campo de la ilusión al terreno de la práctica.

    La deuda pública había crecido considerablemente. El Estado no pudo cumplir con muchos de los servicios administrativos más elementales.

    González lanzo al mercado una moneda de níquel que bien pronto se hizo impopular. Pronto se suprimió su circulación.

    Aun cuando se dio una ley contra la libertad de Imprenta, el Presidente de la Republica jamás amordazo a los periodistas y permitió hasta los más violentos ataques a su persona.

    El 1° de diciembre de 1884 Porfirio Díaz ocupaba nuevamente la Presidencia de la Republica. Las condiciones en que el General Díaz iniciaba su segunda administración eran enteramente favorables.

    Problemas económicos: desigualdad y disminución del crecimiento y concentración de la tierra.

    El terrateniente aburguesado se convirtió en una figura típica del país, lo cual reflejo una de las particularidades importantes del desarrollo de las relaciones capitalistas en México. Esta consideración permite llamar a la burguesía la clase dominante del México de aquel periodo.

    A la clase de la burguesía pertenecían los grandes industriales, comerciantes, banqueros, los terratenientes aburguesados y la masa restante de los terratenientes.

    A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en México se fue formando la clase obrera, principalmente de la población ocupada en la industria de la transformación y en la extractiva.

    Díaz continúo una tendencia liberalista: la formación de un sector latifundista “laico” con miras a desarrollar más ampliamente el capitalismo agrario. Dos sectores impedían a los liberales realizar el proceso: la iglesia que no ponía a trabajar sus extensos territorios y las comunidades indígenas, básicamente auto consumidoras.

    La Ley Lerdo y la nacionalización de bienes de manos muertas atacan ambas formas de propiedad. La “vía farmer” (granjera) del capitalismo perdió viabilidad histórica mientras la “vía yonker” (terrateniente) la gano conforme Díaz acelero el despojo territorial a las comunidades.

    El despojo de las comunidades se acelero a partir de 1883 cuando las leyes de colonización dieron origen a las Compañías Deslindadotas que entonces hasta 1906 “deslindaron” 49 millones de hectáreas, supuestamente baldías, apropiándose en pago 13 millones.

    El resultado de este despojo, además de la concentración latifundista de la tierra, fue el crecimiento gigantesco del número de peones agrícolas que para 1910 eran más de 3 millones a cambio de tan solo 840 grandes hacendados.

    La condición de vida de la clase obrera mexicana, si tomamos la masa fundamental, se diferenciaba muy poco de las condiciones de vida del peón. Sobre todo en lo concerniente al salario.

    El salario real del obrero se mantenía invariable en el tiempo que duro la Dictadura de Díaz, mientras que el salario mínimo por día en la industria de transformación de México se elevo de 22 centavos en 1877 hasta 59 centavos en 1910 (en un periodo de 33 años), en índice del salario real mínimo en esta misma rama de la industria se elevo solamente de 32 en 1877 a 33 centavos en 1910.

    En las haciendas el trabajo se hacia de la salida del sol hasta que se metía; la tienda de la fabrica con la cual el fabricante también rebajaba el salario del obrero como lo hacia el terrateniente con la ayuda de la tienda de raya; vivienda pésima; condiciones antihigiénicas en la fabrica y en la casa; un aislamiento casi total con respecto a la vida cultural y falta casi completa de posibilidades de educación a los niños.

    Hasta finales del siglo XIX se conservaron en México residuos de formas semifeudales de trabajo forzoso de campesinado para el terrateniente, y una de sus variantes, la alcabala, (impuesto, tributo, contribución en general) se practico ampliamente incluso a principios del siglo XX.

    La estadística oficial señala que la cantidad de peones en México no disminuyo en el transcurso de todo el periodo de la Dictadura de Díaz. En 1895 había 2 595 162 en 1900 eran 2 549 659 y en 1910 ascendieron a los 3 123 975. En 1910 de 11 672 363 personas de la población agrícola del país, 9 500 000 eran peones incluyendo a los miembros de su familia. En las postrimerías de la Revolución, los peones llegaban al 62.67% de la población del país, es decir, de cada tres mexicanos, dos eran campesinos sin tierra, peones.

    Búsqueda de vías de participación política de los nuevos actores sociales: (sectores medios, intelectuales) En los conflictos sociales que se desarrollaron a partir de 1900-1910 el Partido Liberal Mexicano tuvo una participación decisiva. Para 1906 la situación de la sociedad mexicana ponía a la orden del día la definición de un programa de revolución que sustituyera los llamados a restablecer los postulados de la Reforma y de la Constitución de 1857.

    Desde el punto de vista de sus reivindicaciones el programa formulo demandas democrático-burguesas: Libertad política, régimen democrático, Salario mínimo, Jornada de ocho horas, Libertad de organización obrera, Reparto de tierras, Creación de bancos agrarios, Anulación de deudas a los peones, Desarrollo industrial, Ampliación del mercado interno, Lucha contra la dependencia extranjera.

    Los sectores medios de la sociedad, empleados, profesionistas, intelectuales, a los que se sumaron pequeños comerciantes y rancheros, descontentos todos con un sistema que los asfixiaba a medida que su deterioro económico y social avanzaba.

    Estos sectores sociales salieron muchos de los posteriores lideres de la oposición y, desde luego, de la Revolución de 1910.

    Demanda de aplicación de la Constitución de 1857: libertad de asociación de expresión y anticlericalismo. A principios del año 1901 se reunieron en San Luis Potosí los representantes de los clubes liberales que había entonces en la República, en un Primer Congreso Liberal al que asistieron además representantes de la prensa oposicionista. Encontrábanse los hermanos Flores Magón, quienes dirigían al periódico Regeneración, y cuya laboren pro de la causa social sería de gran significación histórica. En taI Congreso se pretendía hacer resurgir al Partido Liberal y, en consecuencia, a los principios de la Reforma, que el régimen porfiriano había relegado. No obstante que el Congreso se fundamentaba en la tradición del liberalismo puro de la era juarista, incluía elementos del nuevo liberalismo en la presencia de un grupo de jóvenes que habían entrado en contacto con las ideas de tendencias socialista y anarquista, como Ricardo Flores Magón, Juan Sarabia y otros no tan jóvenes como Camilo Arriaga y Librado Rivera.

    Los liberales congresistas se oponían radicalmente a la reelección de Porfirio Díaz, y se negaban además a que fuera sucedido en la presidencia por Reyes o por Limantour, pues consideraban que éstos tenían participación en los vicios del sistema y eran, por lo tanto, incapaces de promover cambio alguno, ni político ni social. Los liberales dejaban muy en claro su deseo de que la presidencia fuera ocupada por un auténtico liberal.

    Pronto se dio cuenta Díaz del peligro que representaba para su gobierno aquel Congreso Liberal, y trató de desintegrarlo con sus acostumbradas artimañas políticas, que en este caso no le dieron resultado debido a la autenticidad del movimiento. Recurrió entonces a medidas coercitivas, confinando en prisión a los más aguerridos activistas. La dura represión contra los liberales dio resultados favorables al gobierno; redujo considerablemente el número de clubes de esta tendencia ideológica Y obligó a cerrar a los periódicos que la defendían. Sin embargo, el efecto contrario fue que la represión imprimió mayor estímulo a la oposición liberal; desde la cárcel continuaron sus críticas al sistema los redactores de la prensa liberal y, cuando salieron libres, después de casi un año de confinamiento, siguieron reuniéndose clandestinamente, para después huir al extranjero y planear desde allá la insurrección.

    En 1904 los opositores liberales se exiliaron en Laredo, Texas, y luego se trasladaron al norte al ser perseguidos por los agentes de Díaz, en complicidad con las autoridades estadounidenses. Ya en San Antonio, Texas, reiniciaron la publicación del periódico Regeneración, dirigido por Ricardo y Enrique Flores Magón y por Juan Sarabia, y la continuaron luego en San Luis Missouri. A través del mencionado periódico difusor del magonismo se llevó a cabo la reorganización de los clubes liberales que había dentro y fuera de México, y se estableció comunicación con los simpatizantes del movimiento para que aportaran sus ideas, con el fin de planear soluciones a los problemas nacionales. Tales aportaciones sirvieron de base para que la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, instaurada en San Luis Missouri, en septiembre de 1905, y presidida por Ricardo Flores Magón, elaborara un Programa que fue publicado en aquella ciudad estadounidense en julio de 1906.

    En resumen, el Programa del Partido Liberal Mexicano proponía un sistema de gobierno verdaderamente democrático, que se practicara con autenticidad y fuera vigilado por el pueblo Consideraba ilegales todas las reformas efectuadas por el gobierno de Díaz a la Constitución de 1857, que suprimían la reelección para el presidente y los gobernadores de los estados Eliminaba el servicio militar obligatorio y las restricciones impuestas a la prensa. Ponía especial énfasis en el mejoramiento y fomento de la educación, que debía ser completamente laica, para lo cual consideraba urgente la sustitución de las escuelas del clero por escuelas estatales, y también por escuelas privadas, siempre que éstas se ajustaran estrictamente a los programas oficiales

    El Programa exigía el cumplimiento de la Constitución en el sentido de que debía darse preferencia al mexicano sobre el extranjero, precepto que Díaz había relegado por completo. Respecto a las relaciones Iglesia-Estado, el Programa ordenaba al clero que renunciara a sus pretensiones de gobernar al país, y se consagrara a sus oficios religiosos procurando hacer de los católicos buenos ciudadanos. Pedía además que se nacionalizaran los bienes raíces que el clero tenía en poder de prestanombres. En cuanto al trabajo obrero, se proponía el establecimiento de la jornada de ocho horas y un salario mínimo general de un peso, y de una cantidad mayor en las regiones donde la vida fuera más cara; prohibía en lo absoluto el empleo de niños menores de catorce años. Otros puntos sobre la reglamentación para el trabajo eran: higiene en fábricas, talleres, alojamientos y otros lugares en que los empleados tuvieran que permanecer por un tiempo prolongado; garantías a la vida del trabajador, descanso dominical; j indemnización por accidentes y pensión a los obreros retirados; prohibición de multas y .descuentos; obligación de pagar con dinero efectivo; anulación de la deuda de los jornaleros; medidas para evitar abusos en el trabajo a destajo.

    En la cuestión agraria, el Programa estipulaba que los dueños de las tierras estaban obligados a hacer productivas todas las que poseyeran, y especificaba que aquellas que quedaran improductivas habrían de ser tomadas por el Estado; además éste daría tierras a toda persona que las solicitara. sin más condición que dedicarlas a la producción agrícola y no venderlas. Además se crearía un Banco Agrícola para otorgar préstamos a los agricultores pobres. En lo relativo a impuestos, se proponía la abolición de los que se consideraban abusivos. pero no entraba en detalles al respecto.

    Por último. el Programa anunciaba que se confiscarían los bienes de los funcionario que se enriquecieron durante la dictadura porfirista.

    En 1906 el movimiento magonista enfrentaba serias dificultades. Sus tres dirigentes -los hermanos flores Magón y Juan Sarabia- tuvieron que refugiar-se en Canadá debido a que las autoridades estadounidenses les seguían un juicio por difamación, mientras que el resto de los miembros de la Junta Organizadora permanecían en San Luis Missouri. preparaba secretamente los planes para la insurrección contra Díaz y trataba de conseguir recursos económicos. A pesar de esas dificultades, a las que se sumaba la desorganización en que se encontraban los clubes liberales en el interior de México, se fijó la fecha del levantamiento para octubre de 1906. Se contaba con que los exiliados políticos ubicados al sur de los Estados Unidos se introdujeran a territorio mexicano. y llegaran simultáneamente a los puntos estratégicos de la zona fronteriza, con el fin de sorprender al ejército federal y obligarlo a dispersarse.

    Mas la insurrección magonista habría de fracasar. El gobierno de Díaz se enteró de los planes debido a que la correspondencia de los liberales fue interceptada por las autoridades postales de Estados Unidos, y debido también a que se habían infiltrado entre los insurrectos algunos agentes del gobierno porfirista. Al conocerse los detalles del proyecto revolucionario. se desató una severa persecución en contra de los rebeldes, tanto en México corno en Estados Unidos. Los magonistas fueron derrotados en combates que se libraron en Coahuila, Veracruz y Chihuahua, y sus dirigentes apresados en Los Ángeles, California, cuando planeaban un segundo intento de insurrección, que también se malogró. Después de este segundo fracaso se dispersó el movimiento magonista, pero habría de tornar nueva fuerza con las grandes movilizaciones armadas de la revolución maderista, entre 1910 y 1911.

    Pugna al interior del grupo gobernante. Científicos contra Reyistas La élite porfirista se había fragmentado en varios grupos, que se preparaban a ocupar el poder ejecutivo cuando el dictador muriera o cuando la enfermedad lo hiciera renunciar. Pero la vitalidad de Díaz continuaba inquebrantable y el viejo dictador no tenía intenciones de abandonar el poder, por el contrario, aprovechó la división que se manifestaba entre sus seguidores y preparó otra de sus características maquinaciones políticas, con la intención de que los aspirantes a sucederlo se envolvieran en las redes su propia ambición.

    A principios de 1899, Díaz comunicó a Limantour su decisión de no reelegirse para el siguiente periodo presidencial, y su deseo de apoyarlo para que fuera él quien ocupara la presidencia. le pidió que consultara al general Bernardo Reyes, entonces gobernador de Nuevo León, para que respaldara el proyecto, argumentando que tal respaldo era indispensable porque dicho militar contaba con una gran reputación en el ejército.

    El prestigio del general Reyes no era sólo militar; había logrado con gran éxito el desarrollo económico de la entidad que gobernaba, y había convertido a Monterrey en una progresista ciudad industrial que enorgulleció al presidente y le sirvió de modelo para otras regiones todavía no desarrolladas. Tal eficacia en el desempeño político de Reyes hizo exclamar a Díaz en ocasión de una visita que hizo a Monterrey, en 1898: "General Reyes, así se gobierna; así se corresponde el soberano mandato del pueblo". Con tal exclamación pública, el dictador alentó las aspiraciones de Reyes y, al día siguiente de haber sido expresada, la prensa regiomontana consideraba al general como presidenciable.

    En marzo de 1899 se celebró entre Limantour y Reyes el llamado Pacto de Monterrey, por el cual el primero se comprometía a aceptar que el segundo ocupara el Ministerio de Guerra en su futuro gabinete, a cambio de que Reyes lo respaldara en la candidatura presidencial. Al mes siguiente, Limantour salió hacia Europa para renegociar la deuda externa, y durante su ausencia, el ministro de Justicia e Instrucción Pública, Joaquín Baranda, hizo ver al presidente que la candidatura de Limantour no satisfacía los requisitos constitucionales, ya que era de padre francés, y tal situación planteaba la duda sobre si era necesario que un candidato a la presidencia de la República tuviera que ser mexicano de nacimiento, y además de padres mexicanos.

    Bastó aquella duda para que Díaz, que en muchos otros aspectos no se preocupaba por cumplir con la Constitución, decidiera posponer el plan de llevar a Limantour a la presidencia hasta haber estudiado bien el caso. Ante tal circunstancia, Díaz "tuvo que aceptar "la reelección para el periodo 1900-1904, encargando la campaña al Círculo Nacional Porfirista, integrado por incondicionales suyos.

    La nueva reelección ocurría cuando el candidato perpetuo tenía ya sesenta y nueve años, pero a pesar de ese inconveniente, que preocupaba a la opinión pública y a los mismos porfiristas, Díaz tenía todavía a su favor la carta de triunfo de la paz y el progreso. El cuatrienio que estaba por terminar había sido el más próspero y tranquilo, situación que manifestaba el cumplimiento de las promesas tantas veces hechas por Díaz en el pasado. La brillante administración de Limantour al frente de la Secretaría de Hacienda, los excedentes en las finanzas públicas, el constante incremento del PNB y, sobre todo, el despertar del espíritu de empresa en los mexicanos, eran muestras palpables de que se habían alcanzado las metas propuestas, y justificaban como nunca antes la continuidad del régimen.

    Al comenzar Porfirio Díaz su sexto periodo de gobierno, crecía la preocupación de la opinión pública ante el problema que acarreaban al país el carácter personalista del presidente y su resistencia a preparar un sucesor. Por eso, el dictador continuó con su proyecto del cuatrienio anterior, en el sentido de manifestar su apoyo a Limantour, pero dejando abierta la oportunidad a Bernardo Reyes, a quien nombró Secretario de Guerra. De esta manera acallaba las preocupaciones sobre la sucesión presidencial y aparentaba preparar a su heredero.

    Díaz había prometido a Limantour, cuándo le comunicó su nueva reelección en 1899, que una vez reelecto permanecería cuatro meses en el cargo, y luego pediría al Congreso una licencia por tiempo indefinido, dejándolo a él en calidad de presidente sustituto, y respaldado por Reyes. Pero pasaron cuatro meses, y habrían de pasar los cuatro años, sin que Díaz cumpliera su palabra, mientras la competencia entre los dos favoritos llegaba a convertirse en una lucha abierta por eliminarse uno al otro.

    Bernardo Reyes fue tan eficiente en la Secretaría de Guerra como Limantour en Hacienda. Representaba a una nueva generación de militares, que buscaba desplazar a los viejos caudillos veteranos de la Guerra de Intervención Francesa, porque consideraba que éstos podían organizar un levantamiento armado en contra del gobierno. Reyes se dedicó a la tarea de descaudillar al ejército federal; logró también mejorar el salario de sus miembros, emprendió una reforma a fondo, organizando una milicia civil a la que llamó la Segunda Reserva, la que agregada al ejército regular, tenía como misión defender a la nación en caso de guerra con otro país, de sublevación interna o de cualquier disturbio que amenazara la paz.

    Estas medidas fortalecieron políticamente a Reyes, y su popularidad alarmó al presidente e intranquilizó también al primer favorito, pero habría de ser Díaz quien aprovechara la rivalidad entre Limantour y Reyes. A finales de 1902, Porfirio Díaz comunicó al Partido Nacional Porfirista su decisión de no presentarse a las elecciones de 1904, y de favorecer la candidatura de José l. Limantour a la presidencia. Pero agregaba que si se levantaba una "ola de agitación" contra Limantour, se vería obligado a reconsiderar su retiro de la presidencia. Los porfiristas interpretaron las palabras del dictador como éste quería que se interpretaran, y se dedicaron a provocar la "ola de agitación" contra de la candidatura presidencial del ministro de Hacienda.

    El argumento fundamental que se manejó a través de la prensa en contra de la candidatura de Limantour, fue el de su origen francés, pero uno de los periódicos -cuyos editores eran amigos de Rodolfo Reyes, hijo del Secretario de Guerra-llevó más lejos sus críticas y acusó de corrupción al ministro de Hacienda y a los científicos más allegados a éste. Con esta acusación, la ruptura entre reyistas y limantouristas fue completa.

    Los científicos presionaron a Limantour para que denunciara al general Reyes como director de la campaña de desprestigio en su contra, y presentaron ante Díaz el artículo original de Rodolfo Reyes, con notas al margen escritas por el padre de éste.

    Ante esa prueba irrefutable, el presidente pidió al general Reyes su renuncia al Ministerio de Guerra, aunque lo restituyó en su cargo como gobernador de Nuevo León.

    Bernardo Reyes había sido eliminado de la contienda, pero la "ola de agitación" tuvo efectos contra Limantour y el grupo de los científicos, cuyo apodo se convirtió en sinónimo de corrupción. Pero también quedaba desprestigiado el dictador frente a la opinión pública, que lo consideró cómplice de la corrupción administrativa en Hacienda, mientras que, de paso, quedaba comprobado una vez más que Díaz aniquilaría a toda persona que se propusiera sucederlo.

    Los Comicios de 1910 y la “no reelección” Para la segunda mitad del sexenio, la situación política de México preocupaba en gran medida a las potencias extranjeras que tenían inversiones en el país, principalmente a los Estados Unidos. Los gobiernos de esas potencias estaban conscientes de que se avecinaba inevitablemente un cambio de gobierno, debido a la avanzada edad del dictador, y temían que perjudicara sus intereses.

    Por todo ello, una revista estadounidense, Pearson's Magazine, recogió las inquietudes de los políticos y empresarios de su país y envió a México a un reportero, James Creelman, para que entrevistara al presidente Díaz acerca del futuro político de la nación.

    En las declaraciones que Díaz hizo a Creelman, este exaltaba a la democracia como el único principio de gobierno justo y verdadero, aunque en la práctica sólo sea posible para los pueblos suficientemente desarrollados.

    Aseguraba el dictador haber esperado pacientemente en día en que el pueblo estuviera preparado para cambiar su gobierno, sin peligro de revoluciones armadas y sin daño para el crédito y el progreso de la nación, y dijo creer que ese día había llegado

    Prometió firmemente ante Creelman retirarse del poder al termino del periodo gubernamental de 1910, cualesquiera que fueran las opiniones de sus amigos y partidarios. “Daré la bienvenida -dijo- a un partido de oposición. Si aparece, lo veré como una bendición, no como un mal, y si puede desarrollar poder, no para explotar sino para gobernar, no como un mal, y si puede desarrollar poder, no para explotar sino para gobernar, estaré a su lado. Lo ayudaré, lo aconsejaré y me olvidaré de mi mismo en la feliz inauguración de un gobierno completamente democrático en mi patria”.

    Estas últimas palabras habrían de tener notable trascendencia en la política nacional, pues alentaban ala clase media a formar partidos de oposición, con la confianza de que el dictador habría de permitir ya el libre juego de la democracia en las elecciones de 1910, y cuando tal confianza fue traicionada, la misma clase media exigió con las armas el retiro que Díaz no había querido realizar voluntariamente.

    En el mismo año de la entrevista Díaz-Creelman se desató la efervescencia política encaminada a prepara el proceso electoral de 1910. En los años anteriores a las elecciones habrían de formarse los partidos de oposición que Díaz esperaba ver aparecer. Pero el juego electoral lo iniciaron miembros del círculo Nacional Porfirista (el sector no científico del porfirismo) quienes en noviembre de 1908 postularon como candidato a Porfirio Díaz, sin que este estuviera de acuerdo -al menos eso dijo- y sin postular candidato a la vicepresidencia, con lo cual dejaban abierta la posibilidad de una lucha política para obtener dicho cargo.

    Un mes más tarde y en respuesta a la invitación de Díaz, se formaba el primer partido oposicionista, el llamado Partido Democrático, integrado en su mayoría por simpatizantes de Bernardo Reyes. Este partido no llegó a postular al general Reyes para la presidencia y se concretó a elaborar un programa en el que, además de atacar la política hacendaría de Limantour, señalaba la necesidad de proteger al obrero y mejorar la educación. Proponían además que el sufragio estuviera limitado a las personas adineradas y capaces de leer y escribir. El Reyismo habría de cobrar fuerza popular por medio de otras organizaciones que, sin estar constituidas como partidos políticos, propusieron al General Reyes para la vicepresidencia y postularon a Díaz para la presidencia.

    Por otra parte, los científicos se habían estado movilizando para evitar que Reyes llegara a figurar como candidato a la vicepresidencia, agitando en contra del Partido Democrático a través de la prensa. Organizaron el Partido Reeleccionista y proclamaron la fórmula Díaz-Corral, decisión a la que hubo de adherirse el Círculo Nacional Porfirista el cual, aunque no estaba de acuerdo con aceptar a Corral, se vio en la necesidad de unirse a los científicos para contrarrestar el reyismo.

    En mayo de 1909, el partido antirreeleccionista organizó un Centro Político en la ciudad de México. Estaba presidido por el Lic. Emilio Vázquez Gómez y tenía como vicepresidente a Francisco I. Madero, quien se había trasladado a la capital para dedicarse de lleno a las actividades políticas, que habían adquirido carácter nacional gracias a la difusión de su libro La Sucesión Presidencial en 1910, cuyas ideas servían de fundamento al Centro Antirreeleccionista. Estas actividades políticas se desarrollaron en el marco de la ley, como Madero había postulado, y se apoyaban en los principios de sufragio efectivo y no reelección. La difusión de tales principios se realizó mediante las giras de algunos miembros del Centro hicieron por diversas regiones de la república, llevando su mensaje en contra de la dictadura y proponiendo un gobierno de hombres aptos y dignos, que dieran satisfacción “a las ardientes aspiraciones de los mexicanos que quieren estar gobernados por la ley y no por un hombre”.

    No obstante que las actividades de los antirreeleccionistas se mantenían dentro del orden legal, fueron objeto de represiones por parte del gobierno y su periódico difusor clausurado bajo la acusación de trastornar el orden público y de injuriar al presidente, y aunque los antirreeleccionistas se sintieron defraudados porque habían confiado en las promesas de Díaz de permitir la contienda democrática, en su mayoría se mantuvieron firmes y continuaron los preparativos para las elecciones.

    En abril de 1910 se efectuó la Convención del Centro Antirreeleccionista, dónde se aprobó la candidatura de Madero para la presidencia y la del Dr. Francisco Vázquez Gómez para la vicepresidencia. Por estos días se realizo una entrevista entre Díaz y Madero en un intento de este último por convencer al dictador de permitir el libre juego político, pero no se llego a ningún acuerdo. Díaz subestimaba a Madero y al peligro que podría representar para él en las elecciones. Todavía hizo Madero un último intento por convencer a Díaz de que respetara el voto, al enviarle una carta en la que lo hacía responsable de lo que pudiera suceder en caso de negarse y le pedía que “desligara su personalidad como gobernante y como candidato, a fin de que el primero sea imperturbable guardián de la ley y no se deja influir por el segundo”. Pero aquella petición tampoco fue atendida; las persecuciones contra los oposicionistas continuaron hasta afectar a Madero quien, mientras realizaba una gira por el norte de la república, fue aprehendido en Monterrey con el pretexto de que encubría a Roque Estrada, un antirreeleccionista que lo acompañaba en la gira y era acusado de haber difamado al presidente Díaz. Estrada y Madero fueron apresados y conducidos a la ciudad de San Luis Potosí, en donde luego -y por gestiones de la familia Madero-, se les permitió andar libremente, con la condición de que no abandonaran la ciudad.

    Mientras el candidato antirreeleccionista quedaba confinado en San Luis Potosí, se efectuaron las elecciones primarias el 26 de junio, y las secundarias el 10 del mes siguiente, en las que resultó reelecto el presidente Díaz. El fraude fue evidente, sobre todo por que se acallo con lujo de fuerza a la oposición que Díaz había prometido “ver con beneplácito”. Tal acción del gobierno contrastaba con la legalidad dentro de la que operaban los antirreeleccionistas, y dio fundamento a Madero para decidirse a tomar el camino revolucionario que había tratado de evitar; junto con Estrada planeó el levantamiento armado y decidió que se iniciara después de terminados los festejos conmemorativos del Centenario de la Independencia.

    Con motivo de celebrar este primer centenario, el gobierno porfiriano había preparado grandes festejos, a los que invitó a diplomáticos de todos los países con los que México tenía relaciones, con el propósito de mostrar al mundo el orden y el progreso alcanzado por el país, gracias a su hábil gobierno. Tal ocasión no permitía manifestación alguna de discrepancia entre pueblo y gobierno, y por ello era imprescindible mantener callada a la oposición y aparentar ante los visitantes que ésta no existía.

    Las festividades no se limitaron a la capital, todo el país se dedicó a celebrar el Centenario de la Independencia, olvidando por el momento los graves problemas que padecía. En San Luis Potosí la vigilancia sobre Madero y Estrada había disminuido en parte por la euforia de las fiestas y en parte porque los prisioneros aparentaban tener una conducta normal. El 5 de octubre, un día antes de la clausura de las fiestas del centenario, Madero ya no regreso de su acostumbrado paseo por los alrededores de la ciudad potosina; disfrazado de peón se escapó en un tren que iba al norte y cruzó por Laredo la frontera con Estados Unidos para establecerse en San Antonio, Texas. En aquella ciudad, con un grupo de antirreeleccionistas, se dedicó a elaborar el Plan de la Insurrección, que ya había esbozado durante su forzada estancia en San Luis Potosí. El Plan recibió el nombre de esta ciudad, con objeto de aparentar que había sido elaborado en México y no en los Estados Unidos, para evitar la violación a los estatutos de neutralidad de este país.

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