Política, poder y democracia; Jordi Sànchez

Sistemas políticos democráticos. Bienestar social. Evolución histórica democrática. Democracias

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
publicidad
publicidad

Política, poder i Democràcia; Una introducció a la ciència política

Política

La política es la actividad mediante la cual se adoptan y ejecutan decisiones para regir una comunidad. La política es una característica colectiva, social, nunca individual.

Las idea moderna de política, no sólo, comporta la relación existente con el poder, sino una separación bastante nítida entre una esfera pública y otra privada; el crecimiento de una de las esferas comporta la reducción de la otra. En este sentido, desde el siglo XVIII se plantea la cuestión de cuales son los límites de actuación del estado.

Como dijo David Held: “La política es un fenómeno que se encuentra en todos y entre todos los grupos, instituciones formales e informales y sociedades, tanto de la vida pública como de la vida privada”.

Como consecuencia de las limitaciones de una focalización exclusiva en el estado, surge en el año 1953 gracias al politólogo norteamericano David Easton, el concepto de “sistema político”, que se define como: “aquellas interacciones e instituciones sociales mediante las cuales una sociedad toma decisiones que se consideran vinculantes para la mayor parte de sus miembros la mayor parte del tiempo”. La existencia de un sistema político ya presupone la aceptación de otros sistemas, como ahora el económico, con los cuales se producen influencias que resultan mutuas.

El sistema político se caracteriza porque genera unos inputs (Demandas) hacia los gobernantes. Por su parte, los gobernantes generan outputs (Decisiones y actuaciones). La aplicación y el impacto sobre la sociedad y las consecuencias que se derivan (feedback) marcarán la formulación de nuevos inputs.

Poder

¿El poder cómo “coacción”, “autoridad”, “decisión”, “fuerza”?

La coacción es una de las formas más extremas del poder, además de ser ilegítima,;en cuanto a la autoridad se trata de una influencia legítima pero no exenta de coacción.

Según Robert. R. Alford la distribución del poder se lleva a cabo a través de tres grandes conceptos: La clase social, el pluralismo (los que quieren acceder al poder, y los que quieren influir sobre él), y la teoría de la organización (el Estado hace la función de organización dominante y tiene una incidencia continuada sobre la sociedad).

La legitimidad deriva de la aceptación social que el sistema político y el gobernante tienen. El ejercicio del poder político no puede entenderse sin este concepto.

¿Qué legitima un sistema político?

  • La voluntad: Encontramos dos principios de legitimidad, el primero que se fundamenta en que el poder proviene de Dios, y el segundo, que se fundamenta en la legitimidad a partir de la existencia de una voluntad popular. Esta última es que dará lugar a la democracia.

  • La naturaleza: También hay dos principios, por una parte que la fuerza legitimadora proviene de la propia naturaleza, y por otra los que identifican unas supuestas leyes naturales con la misma razón.

  • La historia: Aquellos que buscan la legitimidad en la historia vivida y los que la justifican dependiendo del futuro que aun ha de llegar.

Los tipos de legitimidad son:

  • Poder tradicional: No hay motivo para cambiar aquello que siempre ha existido.

  • Legitimación carismática: Se basa en la certeza de que los dirigentes disponen de unas capacidades extraordinarias.

  • Legitimación legal racional: Se basa en la racionalidad del comportamiento de acuerdo con las leyes.

  • Legitimidad por procedimiento: Es legítimo por la manera en que se accede al poder no por el ejercicio de un cargo

  • Legitimidad por representación: La decisión es legítima porque ha sido decidida por los representantes del pueblo mediante unas elecciones.

  • Legitimidad por resultados: Un gobierno el ilegítimo o ilegítimo a partir de la obra hecha.

  • Democracia

    Lo que una democracia pide es el hecho de aceptar el carácter vinculante de toda intervención del gobierno para todos los ciudadanos, y el derecho que los gobernantes tienen a mandar hasta que no sean reemplazados por otros por medio de los mecanismos previstos. Esta es la esencia de la legitimidad democrática.

    Evolución del poder político

    Las formas pre-estatales del poder político fueron los Imperios hidráulicos. La organización política de las primeras sociedades sedentarias caracterizadas por desarrollar actividades agrarias pero con una idea casi inexistente de la propiedad y un poder político sin delimitar.

    Las formas antiguas, eran las formas de organización política de la Grecia clásica (polis) y de la Roma republicana. En estas sociedades ya se combinaban formas de comercio con actividades agrarias. El modelo esclavista se caracteriza por la construcción de una organización de poder extraordinariamente burocratizada, con un emperador en el vértice superior que legitima su poder de acuerdo con un origen divino. El modelo feudal es la antítesis de la idea de la existencia de un estado o de un poder político central.

    La transición hacia el estado se comienza a producir hacia el siglo XVI, las crisis de los parlamentos medievales, la aparición de la clase burguesa y el enfrentamiento entre gobernantes e Iglesia contribuyeron a la aparición del Estado. Las características de esta nueva idea de estado son la unificación del poder, la especialización con la profesionalización de la actividad política y la territorialización del poder, es decir, el estado establece relaciones de acuerdo con un territorio.

    Las formas de dominación estatal fueron las Monarquías absolutas, después surgió el Estado liberal gracias a la aparición de la burguesía y al nacimiento del capitalismo y por último, el Estado de bienestar; la estructura de estado actual de la mayoría de países democráticos contemporáneos, que se caracteriza por el crecimiento del gasto público a un ritmo más que proporcional en referencia al crecimiento de la economía, la transformación cualitativa de la actuación pública mediante la creación de nuevas instituciones con formas innovadoras de intervención estatal y la previsión referente al hecho de que las nuevas necesidades financieras del estado se cubrirán mediante un impuesto progresivo sobre la renta.

    Hay varios tipos de estado de bienestar, según Esping-Andersen, dependiendo de la relación que se establece entre el estado y el mercado, del grado de desmercantilización, y de la estructuración social que la intervención pública provoca. Así está el Estado de bienestar liberal, que se caracteriza por la ayuda hacia aquellos que no tienen recursos; el Estado de bienestar corporativista, mediante la intervención pública se persigue el mantenimiento y la consolidación de los estatus sociales ya existentes; el estado de bienestar socialdemócrata, que pretende ampliar la universalización y la desmercantilización plena de la clase media.

    La clasificación de Peter Abrahamson incluye un modelo definido como “católico”. Este modelo se caracteriza por poner énfasis en la sociedad civil, por una institución familiar muy fuerte y por un nivel de compensación del bienestar bajo. En este modelo de estado se encontraría España.

    El Estado de bienestar ha pasado por diferentes etapas, un Momento de experimentación, que va de 1870 a 1925, determinado por las relaciones entre responsabilidad social y democrática (un hecho importantísimo fue la seguridad social). El Momento de consolidación, que se produjo entre los años 1919 y 1940, en esta etapa se consolida la política económica keynesiana, una confianza política y social más amplia sobre la intervención del estado y la legitimación de las garantías sociales como derechos de la ciudadanía. Y por último, el Momento de expansión que comprende los años desde 1950 hasta 1973, este momento radica en la relación que se establece entre el gasto social y la expansión económica. A grandes rasgos, esta época de expansión se podría relacionar con el inicio del fin de las ideologías.

    Pero el estado de bienestar no está libre de críticas, y en este sentido se caracteriza por ser pragmático, societarista y de modernización.

    Al inicio de los años 60, el crecimiento económico genera los primeros problemas. La crisis de la gobernabilidad, que se origina por la intervención del estado en el intento de corregir las externalidades provocadas en años anteriores por el fallo en el mercado. Y la sobrecarga del estado, que normalmente parte de premisas pluralistas.

    Algunas claves para el futuro

    Las incertezas sobre el futuro del estado de bienestar están creciendo sobretodo a causa de las políticas de sanidad y de la tercera edad.

    Las nuevas tendencias sociales provocan una erosión en la clase trabajadora no cualificada. El dualismo entre sectores cualificados y sectores no cualificados provoca una polarización en la demanda de servicios sociales. El estado de bienestar tiene planteado un nuevo reto que tiene que permitir hacer compatible la existencia de prestaciones universales con unas nuevas demandas cada vez más personalizadas, si quiere continuar manteniendo un consenso amplio de soporte.

    Teoría de la democracia: génesis histórica y desarrollos contemporáneos

    Aunque el concepto “Democracia” iba unido a tiranía y oligarquía en la Antigua Grecia, en la actualidad un estado “no democrático” no es entendido por la mayoría de la población mundial. En la Antigüedad se tendía a creer que el gobierno de la multitud, como gobierno de aquellos que no tenían independencia económica, conduciría inevitablemente a la destrucción de cualquier posibilidad de vida social organizada, ya que se asumía que los pobres no podían gobernar, porque eran incapaces de tener objetivos que trascendieran a sus intereses personales.

    El entorno histórico de la democracia moderna se caracteriza por una estructura institucional y administrativa pública: el estado. El concepto de democracia que se ha impuesto progresivamente desde el siglo XIX hace referencia a las relaciones entre estado y sociedad y no a los deberes en relación con la comunidad, y denota una forma de gobierno en la cual el poder político del estado pertenece por derecho a todo el pueblo.

    La consolidación de la democracia representativa es deudora en buena parte del impulso del movimiento obrero y de las diversas corrientes del socialismo, que en muchos casos estaban orientadas hacia una beligerancia insistente en la necesidad de una participación política más grande por parte de la clase trabajadora.

    Hoy se considera que el paradigma teórico de la democracia es el “modelo liberal democrático”. Para los teóricos de la tradición liberal, el estado era una realidad artificial y convencional, necesaria para resolver los conflictos de una sociedad caracterizada por intereses contrapuestos y para asegurar la libertad y la autonomía moral de los individuos. Las relaciones entre el estado y la sociedad se fundamentan en la creencia que, delante de la imposibilidad que las convenciones y los códigos sociales espontáneos pudieran evitar los enfrentamientos entre los individuos, el estado ponía orden de acuerdo con unas reglas que implicaban la no-interferencia del estado en relación a la libertad de terceros y a la igualdad de los ciudadanos delante de la ley. El objetivo del estado democrático era doble y consistía en amparar los derechos de la persona y proteger la esfera de acción de los individuos como seres sociales libres. Los postulados a este paradigma eran la libertad de expresión, de reunión y de asociación.

    La soberanía fue una nueva manera de entender la naturaleza del poder, y lo más importante una nueva forma de legitimación cuando las antiguas formas de autoridad se vieron debilitadas.

    Progresivamente se avanza de la soberanía estatal a la soberanía popular. Que como decía Bodin: “Era el poder ilimitado e indivisible para hacer leyes”. A imponer leyes a todos los ciudadanos con independencia de su consentimiento.

    De hecho, actualmente ocurre los mismo, Se vota a unos gobernantes mediante elecciones por lo tanto es legítimo y ya tiene la capacidad para hacer leyes y ejecutarlas.

    En el mismo momento en que se reconoce y establece el origen humano y no divino del poder estatal, se plantea la idea de la representación. El primero que teorizó sobre ello fue Hobbes, y el decía que la sociedad representada en el estado implica que todos y cada uno de sus miembros han cedido a un tercero el derecho al gobierno y que nadie puede quedar al margen, sino que todo el mundo sin excepción es igualmente súbdito del soberano. Sin embargo, el mandato representativo significa que los escogidos actúan libremente, en nombre propio y en representación no tan sólo de sus electores concretos, sino de todo el pueblo.

    En cuanto a la separación de poderes, el primero en teorizar fue John Locke, que distinguió entre poder legislativo, poder ejecutivo y poder federativo, este último se refería a una capacidad para llevar a término las relaciones exteriores, o para vincular el estado mediante tratados internacionales. Pero, el auténtico configurador de la división de poderes fue Montesquieu, que ya incluía en la división el poder judicial que definía en sus palabras como: “castiga los crímenes o juzga las diferencias de los particulares”

    El desarrollo de la democracia representativa va íntimamente ligado al desarrollo del constitucionalismo. Una constitución es el entramado de normas que regulan que poderes y que competencias corresponden a las diversas instancias del estado.

    Uno de los supuestos básicos de la teoría democrática es que los hombres son libres e iguales. Pero, ¿Igualdad de qué?, ¿Libertad para qué?

    La noción más primaria de igualdad dentro del pensamiento político de occidente es la podríamos denominar “Igualdad formal”, que sugiere que todos los individuos son iguales en virtud de su pertenencia a la especie humana.

    El igualitarismo formal no pretende la construcción de una sociedad igualitaria en cuanto a oportunidades o riquezas, sino la eliminación de los privilegios que actuaban como principio organizativo en la sociedad estamental tradicional.

    Pero hay algo a tener en cuenta, para conseguir estados finales iguales se requieren medios desiguales. Asimismo, para obtener resultados iguales, es necesario que se concedan oportunidades desiguales a cada individuo según sus aptitudes propias.

    Por otro lado, la noción de libertad es otro de los conceptos claves de la teoría democrática y se distinguen dos tipos de libertad: la negativa, que es la situación en la que el sujeto tiene la posibilidad de actuar o de no hacerlo, sin que pueda ser obligado a hacerlo o sin que otros sujetos puedan impedirle la acción; la positiva, que es la situación en la cual un sujeto tiene la posibilidad de tomar decisiones, de dirigirse hacia un objetivo concreto sin verse determinado por la voluntad de otros.

    Por tanto, la libertad negativa está centrada en la reivindicación del mínimo número de interferencias por parte de terceros, principalmente del estado, en la vida y en los derechos de los individuos. Una persona se puede considerar libre en este sentido en la medida que se le respeten lo que podríamos llamar sus “derechos negativos” (integridad física, propiedad…).

    Estado de derecho

    El estado de derecho es aquel sometido a un orden constitucional y jurídico. El estado está obligado a garantizar la seguridad jurídica, los derechos y las libertades del ciudadano dentro del marco de las declaraciones de derechos en el principio de legitimidad que caracteriza el estado liberal.

    ¿Cómo funciona la democracia hoy?

    Según Dahl, la democracia sería un régimen, los actos del cual presentan una correspondencia relativamente estrecha con el deseo de muchos de sus ciudadanos durante un largo periodo de tiempo. Según Dalh, los principios básicos debe tener una democracia para que se la considere como tal serían:

    • El control de las decisiones gubernamentales sobre las medidas oficiales corresponde, por disposiciones constitucionales, a funcionarios electos.

    • Los funcionarios electos son elegidos y substituidos pacíficamente por otros mediante elecciones libres e imparciales relativamente frecuentes, en las cuales sólo puede haber un grado limitado de coacción.

    • Todos los adultos, prácticamente, tienen derecho a votar en estas elecciones.

    • La mayoría de los adultos también tienen derecho a ocupar cargos políticos públicos presentándose como candidatos en estas elecciones.

    • Los ciudadanos tienen el derecho efectivo de la libertad de expresión.

    • La ciudadanía tiene acceso a diversas fuentes de información que no estén monopolizadas por el gobierno ni por ningún otro grupo.

    • Y disfruta de derechos efectivos a formar asociaciones autónomas, incluidas las asociaciones políticas

    En base estos principios, unos 190 estados del mundo pueden ser considerados democráticos.

    ¿Cuáles son los problemas de la democracia?

    Desde la caída del muro de Berlín, prácticamente, democracia ha sido equivalente a gobierno legítimo. Los pasos más importantes que se han dado a lo largo de la historia hasta llegar a la democracia fueron: la implantación del sufragio universal, el reconocimiento de partidos políticos y sindicatos, y la parlamentarización del gobierno.

    Los problemas a los que se enfrenta la democracia hoy en día, son bastantes pero los más relevantes son:

    • La verdadera participación-representación de los ciudadanos en el proceso democrático. Para que esta participación sea efectiva se tienen que tener más en cuenta los intereses de los ciudadanos.

    • Esto ha convertido la democracia en una democracia de partidos o grupos.

    • El hecho que los partidos políticos se hayan convertido en un elemento determinante de los sistemas democráticos ha comportado la pérdida progresiva de independencia de los diputados, que están sujetos a los acuerdos del grupo parlamentario del partido al que pertenecen.

    • El funcionamiento real de la democracia hoy, ha sustituido la antigua distribución entre el gobierno y el parlamento por la distinción entre la mayoría gubernamental y la minoría de oposición.

    • La pérdida de relieve de los parlamentos contemporáneos está causada también por otro factor. Actualmente, los partidos políticos no son los únicos actores políticos: los agentes económicos, los medios de comunicación, los lobbies y las instituciones sociales establecen relaciones de poder no sólo con partidos políticos sino con el propio gobierno.

    • Finalmente, la composición del parlamento se ve influida por sistemas electorales capaces de constituirlo, según sus características, de manera diferente. Por una parte, el debilitamiento del estado nación implica una pérdida de autonomía por parte de los gobiernos.

    La tendencia dominante comporta una alteración profunda de las fronteras entre estado y sociedad civil. La gobernabilidad democrática en sociedades étnicamente divididas es uno de los problemas políticos más destacados dentro del panorama del nuevo orden mundial. En muchos casos se produce un conflicto entre la soberanía nacional, la universalidad de los derechos y la convivencia necesaria de diferentes identidades culturales y políticas impuesta por la globalización.

    Sistemas políticos comparados: las democracias en el mundo contemporáneo

    El primer criterio que se puede tener en cuenta a la hora de clasificar sistemas políticos es el grado de participación que existe en cada uno de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas.

    La distinción entre sistemas democráticos y sistemas autocráticos se concreta poniendo toda la atención en descubrir como ejercen el poder las autoridades.

    Los sistemas políticos autocráticos, se pueden clasificar a su vez en sistemas autoritarios y sistemas totalitarios. Además, dentro de cada grupo se pueden distinguir diversos tipos según las respectivas características institucionales y atendiendo a las justificaciones ideológicas sobre las que se fundamentan. Mientras que en un sistema autoritario los gobernantes tienen el objetivo de someter a la sociedad, en un sistema totalitario la voluntad que le guía es la de constituirla de acuerdo con un nuevo sistema de valores, con unos referentes ideológicos fuertes y con la ayuda de una intervención decidida del estado. Los sistemas comunistas y nazifascistas también estarían dentro de los regímenes totalitarios.

    Los regímenes comunistas se caracterizan por estar dominados por un único partido, que aun celebrando elecciones no puede ser vencido nunca, hay una planificación centralizada de la economía y una ausencia relativa de la propiedad privada. La libertad de expresión y asociación está limitada, y no existe el concepto de separación de poderes.

    El mejor ejemplo de régimen teocrático es el islámico, como hasta hace poco lo era el régimen taliban en Afganistán. Se trata de regímenes políticos surgidos de revoluciones o de crisis políticas en los cuales el elemento religioso, que tiene el soporte de la masa, es básico para legitimar el sistema político. Otros ejemplos serían el Vaticano y el Lamaista del Tíbet.

    Las monarquías tradicionales más típicas son las representadas por los islamistas de Arabia Saudí y Marruecos… Se caracterizan por un sistema político autocrático integrado por regímenes tradicionales, en los cuales toman forma de monarquías u otros sistemas análogos, como el sultán, el emirato, etc.

    Los regímenes militares surgen después de acceder a la independencia o después de un golpe de estado. El ejército es la pieza fundamental en el ejercicio del poder y en el cual el recurso a la coerción es el más claro.

    Democracias

    Antes de clasificar diferentes democracias, hay que diferenciar entre el poder legislativo y el poder ejecutivo: parlamentarismo y presidencialismo. Cuando el jefe del ejecutivo es elegido por el legislativo y está sujeto a su confianza, se habla de un sistema parlamentario. Cuando el jefe del ejecutivo el elegido por los votantes y es independiente de la confianza del legislativo, se está delante de un sistema presidencialista.

    La mayoría de las democracias se han decantado por el parlamentarismo. La voluntad general se expresa mediante sufragio universal en unas elecciones que sirven para construir un parlamento en el cual se manifiestan una mayoría y una minoría. Los elementos claves que caracterizan los sistemas parlamentarios son: el jefe de estado y el jefe de gobierno son personas diferentes, la relación entre el poder ejecutivo, representado por el gobierno, y el poder legislativo, representado por el parlamento, es de mutua interdependencia. La pieza fundamental del sistema parlamentario es el parlamento o asamblea legislativa, que puede ser unicameral o bicameral. El jefe de gobierno y el resto del ejecutivo, el gabinete, forman un órgano colegiado responsable delante del parlamento.

    La otra forma de democracia es el presidencialismo. En estos sistemas, el jefe del ejecutivo es independiente del parlamento. El presidente ha sido elegido por la ciudadanía y sólo es responsable políticamente delante de él. Los sistemas presidencialistas se fundamentan en una división de poderes mucho más estricta, el ejecutivo no necesita el soporte parlamentario para gobernar, y en este sistema sólo puede haber repúblicas.

    En este caso, el presidente asume el papel de jefe de estado y de jefe de gobierno. La duración del mandato puede oscilar entre 4 y 6 años, y dependiendo del estado no podrán ser reelegidos dos veces consecutivas. En un sistema presidencialista, el presidente no es parte del legislativo y no puede ser apartado del poder por el parlamento. De la misma manera, y en justa correspondencia con la anterior disposición, el presidente no puede disolver el legislativo ni convocar elecciones parlamentarias. La diferencia principal respecto del parlamentarismo yace en el hecho que en el presidencialismo los miembros del ejecutivo sólo son responsables delante del presidente, y no delante del parlamento.

    Ventajas y desventajas de los dos grandes sistemas democráticos

    Las ventajas del presidencialismo serían:

    • La estabilidad del ejecutivo, ya que el final del mandato del presidente está fijado previamente.

    • La elección popular del jefe del ejecutivo

    • La separación de poderes, que significa limitar al gobierno, y es una protección indispensable contra la tiranía del gobierno.

    Las desventajas:

    • El conflicto irremediable entre el legislativo y el ejecutivo

    • La excesiva rigidez del presidencialismo ya que no presenta ninguna flexibilidad frente a la realidad cambiante.

    • El triunfo del sistema, fundamentado en la idea que el ganador se lo lleva todo. El candidato que pierde no obtiene nada.

    Además de estos dos sistemas hay que tener en cuenta que las democracias pueden ser mayoritarias o consensuadas. Según los estudios, las mayoritarias serían más adecuadas en sociedades más homogéneas, y las consensuadas en aquellas sociedades más plurales.

    Los mayoritarios se caracterizan por la concentración del poder ejecutivo, gabinetes de un solo partido y estricta mayoría, por la fusión de poderes y dominio del gabinete, por el bicameralismo asimétrico (casi todo el poder corresponde a una de las cámaras), por el bipartidismo (existencia de dos grandes partidos), por el sistema de partidos unidimensional, por el sistema electoral de mayoría relativa, por un gobierno unitario y centralizado, por una constitución no escrita y soberanía parlamentaria, y por una democracia exclusivamente representativa. A este modelo pertenece Inglaterra.

    El modelo consensual se caracteriza por la participación en el poder ejecutivo de grandes coaliciones, por la separación formal e informal de poderes, por el bicameralismo equilibrado y representación de la minoría, por sistemas pluripartidistas y pluridimensionales, por un sistema electoral basado en la representación proporcional, por la descentralización y el federalismo territorial y no territorial, por una constitución escrita y que tiene en cuenta a las minorías y por una mayor presencia de mecanismos de democracia directa. A este modelo pertenecen Bélgica, Suiza y España.

    El modelo híbridoes el caso de EEUU y se caracteriza por una concentración del poder ejecutivo en las manos del presidente de EEUU, por una separación de poderes estricta y formal, por un bicameralismo equilibrado, por el bipartidismo, por partidos políticos heterogéneos pero con programas similares, por un sistema electoral mayoritario a partir de distritos uninominales, por el federalismo, por una constitución escrita y que tiene en cuenta a las minorías y por el uso de referéndums.

    La democracia puede organizarse de diversas maneras. El requisito más importante para la estabilidad democrática es que el conjunto de instituciones democráticas estén en consonancia con la estructura de poder sobre la que reposan.

    Conclusión

    Jordi Sánchez hace un recorrido histórico por la política desde los Imperios hidráulicos hasta las democracias contemporáneas poniendo de manifiesto uno de los principales problemas de las mismas; la incapacidad de representar a los ciudadanos.