Pobreza

Ciencias sociales. Planeación. Medidas. Estudios. Desigualdad. Bienestar. Medición. Dimensiones

  • Enviado por: Briz
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

ESCUELA NACIONAL DE TRABAJO SOCIAL

MATERIA

Planeación social

ALUMNA

TRABAJO

“POBREZA”

SEMESTRE

GRUPO

FECHA DE ENTREGA

03-07-01

El problema de la pobreza ha sido un asunto histórico redundante en lo que al contexto Mexicano se refiere, y manipulado por cuanto más ciencia y teoría exista, pero también por los distintos planes y programas que elabora e implementa el estado en su faceta gubernamental; según cifras del consejo consultivo del programa nacional de Solidaridad (PRONASOL) en 1987 la población en situación general de pobreza representaba 50.9 % del total de la población, pero si bien Solidaridad no resolvió el problema, y mucho menos la redujo significativamente yo me aventuraría a asegurar que se incremento en los últimos sexenios.

Pero antes que nada es necesario definir que se entiende por pobreza, y por lo general se considera un problema de escasos ingresos. Pero tal enfoque resulta muy limitado ya que la pobreza es un fenómeno mucho mas complejo que comprende una serie de aspectos que van más allá de la insuficiencia de recursos económicos. De manera más amplia puede decirse que “la pobreza en México es un fenómeno general de desarrollo insuficiente” (García Rocha y Szekely, 1990).

Se considera que una persona es pobre cuando se encuentra en una situación precaria en la que carece de capacidades y/o oportunidades de desarrollo. Manifestaciones como escasos ingresos, insalubridad, desnutrición y vulnerabilidad a las enfermedades y a las inclemencias del medio ambiente inciden negativamente en sus oportunidades de salir adelante.

Existen criterios para definir una línea de pobreza y medir los niveles de esta, como el salario mínimo, los índices de marginación y la nutrición.

Pero quizás la única forma de estar seguros es que dicha línea de la pobreza este definida de manera tal que los individuos que se encuentren por debajo de ella sean clasificados como pobres.

Levy afirma que la medición de la pobreza comprende dos pasos. En primer lugar es necesario definir una línea de pobreza. Esto puede hacerse por medio de dos métodos: utilizando un solo indicador (como por ejemplo, la nutrición) y haciendo una enumeración de satisfactores esenciales. En segundo lugar, debe agregarse el nivel de pobreza de los individuos.

La determinación de una línea de pobreza necesariamente tiene implicaciones de política, pues las políticas de combate a la pobreza se basan en las mediciones que se tengan de la magnitud y la gravedad del problema. Por ejemplo, las sobrestimaciones del numero de pobres pueden hacer ver el asunto de la pobreza como imposible de resolver, además de que implica gastos mayores, al tener que canalizar recursos -que podrían usarse para los pobres extremos- hacia grupos más numerosos. Por otra parte, subestimar las cifras puede incidir en un acceso desigual a los recursos que ofrecen las distintas medidas de alivio a la pobreza (Levy, 1990).

La pobreza no es un fenómeno homogéneo. Existen distintos niveles de pobreza para los cuales se requieren medidas particulares y especificas. En primer lugar, es necesario distinguir entre pobreza moderada y pobreza extrema; la primera es una condición relativa, mientras que la segunda es una condición absoluta.

Los pobres extremos son las personas que no tienen un nivel de nutrición suficiente lo cual incide en un desempeño físico y mental deficiente que no les permite participar en el mercado de trabajo ni en actividades intelectuales como la educación. Además, la condición de pobreza extrema prácticamente impide cualquier movilidad social; los pobres extremos nacen y mueren por lo general en la misma situación.

Por otra parte, los pobres moderados son los que, debido al grado de desarrollo de un país en un momento dado, no cubren lo que se considera como “necesidades básicas” dicho concepto es subjetivo, ya que por ejemplo en algunos lugares el tener instalaciones sanitarias puede ser un lujo, mientras en otros puede ser un elemento indispensable, una “necesidad básica”. Los pobres moderados se diferencian de los pobres extremos en que sí tienen la capacidad, pero no las oportunidades, de participar en actividades económicas e intelectuales. Su pobreza es relativa en el sentido de que no tienen ciertos bienes y servicios que todos los habitantes deberían disfrutar dado el desarrollo económico del país. Los habitantes en extrema pobreza requieren medidas inmediatas para salir de la marginación y para reducir su debilidad y su vulnerabilidad al medio. Una vez mejoradas sus condiciones de nutrición, tendrán capacidad para desarrollarse física e intelectualmente.

De modo simultáneo, es necesario tomar medidas de más largo plazo para que los pobres moderados, y los pobres extremos que vayan mejorando su condición, tengan oportunidad de satisfacer sus necesidades básicas, encontrar trabajo y tener acceso a bienes y servicios. Con base en datos de PRONASOL, las proporciones de la población en pobreza extrema y moderada de 1981 a 1987 se incrementaron de 19.2% a21.3% y de 25.8% a 29.6% respectivamente. El porcentaje de la población en situación general de pobreza (pobreza extrema más pobreza moderada) aumentó de 45% en 1981 a 50.9 en 1987.

Desgraciadamente la distinción entre pobreza extrema y moderada no puede hacerse siempre con gran precisión. Cierta ambigüedad es inevitable, ya que los hogares que están un poco por arriba y por debajo de la línea realmente no son muy distintos. Sin embargo, para fines de políticas públicas se requiere una separación. Lo importante en todo caso es minimizar la probabilidad de excluir de los programas a la población verdaderamente pobre.

Por otro lado es necesario tomar en cuenta el fenómeno de la desigualdad. Debe quedar claro que pobreza y desigualdad están vinculada pero no son lo mismo. El manejarlas indistintamente puede llevar a políticas inadecuadas y erróneas. Por lo común se tiende a pensar que la desigualdad es una causa de pobreza. Esto no necesariamente es cierto. Puede ser que exista igualdad perfecta pero aun así existan pobres y por el contrario que no exista igualdad y aun así no existan pobres.

(Félix Vélez 1994)

¿Qué es ser pobre?

Ser pobre es un término impreciso, con importantes variaciones históricas en cuanto a los niveles de acceso al consumo, la salubridad, la educación y el ocio que definen lo que es la pobreza. Ser pobre tiene un significado determinado por la sociedad en que se vive y su experiencia histórica. No es lo mismo ser pobre en una sociedad rica, que serlo en un país periférico; también es distinto ser un pobre productivo y autosuficiente, por ejemplo un campesino del tercer mundo, a ser un pobre enteramente dependiente, parasitario, como tienden a serlo los pobres urbanos de los países industrializados.

Lado a lado con la pobreza económica, existe, en paralelo, una pobreza política. Generalmente los pobres no participan en los procesos de toma de decisiones, tienen dificultades para expresar sus intereses y ser oídos, tienen poca fuerza de negociación. Esta debilidad se acrecienta día con día en tanto que los pobres parecen cada vez menos necesarios. Los pobres/ trabajadores de antes eran necesarios; los nuevos pobres/ inactivos/ dependientes tienen crecientemente como la única carta restante su capacidad de estorbar.

Dentro de su indefinición la pobreza varía en connotaciones; sus significados implícitos y emocionales son también variados y de la mayor importancia. En los últimos años se ha dado un intenso combate ideológico que, una vez más, los pobres parecen haber perdido. Los pobres han perdido su derecho y su posibilidad de ser pobres y lo que antes podía ser una pobreza digna ha sido confundida con la miseria.

Se trata de una pérdida ideológica, pretendo decir aquí, de la mayor importancia, pues le cierra a la humanidad entera la única salida posible, la de la dignificación de la pobreza y nos arroja en un camino sin salida; la aspiración fantasiosa a la universalización de niveles de vida basados en el derroche energético y la destrucción del medio.

El cambio de significado de la pobreza es evidente. En los años cuarenta era posible que los actores populares mexicanos presumieran, en sus películas, de pobres. Eran pobres "pero honrados"; eran pobres trabajadores, autosuficientes, dignos. Las películas podían pregonar que el dinero no daba la felicidad y que se podía ser feliz y pobre al mismo tiempo.

Era, evidentemente, un cine orientado a las masas. Amplios grupos de población disfrutaban del amplio reparto de tierras y de los avances de la organización sindical e institucional de los años treinta. Con empleo y un ingreso modesto; con agua entubada y electricidad; con salud y acceso de los hijos al sistema escolar, todo parecía haberse conseguido.

Tratar de obtener más, mucho más, implicaba, en la moral popular, la pérdida de los valores, de la honestidad, en aras de conseguir lo superfluo, lo que no garantizaba la felicidad; esta última necesariamente más vinculada a la firmeza de la familia y la comunidad, asentada en el pueblo rural, el barrio urbano o la vecindad.

Tal vez la imagen era idílica. Lo importante es que era aceptada por la mayoría de la población. Se trataba de un cine de masas que no corría a contrapelo del sentido popular. Los que veían la película no se rebelaban ante el mensaje del héroe; parecía aceptable ser pobre, honrado, trabajador, vivir modestamente y ser feliz. Era aceptable, sobre todo, por que era la situación de casi todos.

La misma película se encargaba de explicar las excepciones: los ricos eran los puntos negros del arroz; su riqueza era de origen dudoso; su trato hipócrita e interesado, su comportamiento guiado por las apariencias, su vida familiar sin valores; sus esfuerzos por conseguir lo superfluo y vivir interesados en las apariencias desembocaban en la infelicidad.

El ideal de pobre, era un pobre trabajador y honrado; la vida todavía ofrecía recompensas, modestas desde la perspectiva actual, a la constancia en el trabajo. Ofrecía, por lo menos, trabajo. Pero el pobre ideal seguía siendo pobre y la película no nos imponía un final feliz en el que el pobre dejara de serlo; al final era simplemente un pobre que, a pesar de contratiempos y vicisitudes, podía sentirse satisfecho de sí mismo.

La propuesta no era absurda ni novedosa; recogía una herencia de siglos durante los cuales el cristianismo había pregonado la pobreza como ideal. Recordemos aquello de que era más fácil que un camello pasara por el ojo de una aguja a que un rico entrara al reino de los cielos. El reino de Dios era para los pobres.

Algunas ordenes religiosas, las menos, todavía recogen esa tradición y sus integrantes aceptan, incluso buscan voluntariamente vivir en la pobreza. Pero ¿de cuál pobreza hablan? De una pobreza que no es miseria, ni hambre; sino simplemente tener una alta satisfacción personal en un nivel de vida modesto, ajustado a lo necesario, y con aspiraciones y logros definidos por valores no económicos

Un estudio de la pobreza en México señala que aproximadamente 60% de la población se puede clasificar como pobre (Hernández Laos, 1989 pag. 29). Además se estima que entre 20 y 25% del total vive en condiciones de pobreza extrema, y que del 35 a 40% restante son pobres, aunque no en extremo. Si se toma en consideración una población total estimada en 81 millones en 1990, el estudio de referencia implica que 20.2 millones de mexicanos viven en la pobreza extrema, mientras que otros 28.4 millones son moderadamente pobres. En otro estudio se calcula que el numero de habitantes pobres es de 21.6 millones, sin distinguir entre pobreza y pobreza extrema (Banco mundial, 1989). Por otra parte otro estudio más del BM declara que 25 millones de mexicanos son pobres y que 7 millones sufren un nivel de indigencia (BM 1990).

La pobreza extrema es constante en el tiempo y dentro de ciertos límites, en el espacio. Los moderadamente pobres, no pueden satisfacer necesidades que, dado el nivel de desarrollo del país, se consideran básicas. Sin embargo, su situación es fundamentalmente distinta en el sentido de que su nivel de alimentación y de salud les permite participar de modo activo en el mercado de trabajo, aprovechar las oportunidades de educación, tener movilidad y afrontar más riesgos. Su pobreza es relativa: en comparación con el resto de la población carecen de ciertos bienes y servicios que, dada la riqueza nacional, todos deberían disfrutar. En el México de los años noventa carecer de educación o no tener acceso a la energía eléctrica pueden considerarse condiciones de pobreza moderada; quizá este no era el caso hace cien años. La línea de la pobreza moderada, en comparación con la de pobreza extrema, tiene un mayor componente subjetivo; esto es inevitable. La línea de pobreza moderada intenta responder a la pregunta: ¿Cuándo se deja de ser pobre? Es evidente que los aspectos culturales y políticos están de manera inexorable vinculados con esta cuestión.

Existe un ciclo de vida, y algunas personas son pobres mientras son jóvenes, pero logran acumular riqueza a lo largo de su vida, de manera que la pobreza disminuye con la edad. Por desgracia no existen datos longitudinales que permitan determinar la pobreza a lo largo del tiempo. Sin embargo, suponemos que el componente de ciclo de vida es menos importante que el componente permanente de la pobreza, en particular para los extremadamente pobres; la mayoría de ellos nacen y permanecen pobres durante toda su vida.

La pobreza a su vez se puede distinguir en primaria donde entra la pobreza extrema y la pobreza moderada, pero se establece otro criterio en la pobreza secundaria, este criterio proviene de la ineficiencia en el uso de los recursos: las personas son pobres porque asignan mal sus ingresos en una dieta inadecuada, porque sufren de alcoholismo o, lo más importante, porque tienen algún problema físico (edad muy avanzada o invalidez) o psicológico (retraso mental) que interfieren con su vida productiva. Sin negar la importancia de este fenómeno, lo más probable es que su relevancia en el caso de México sea significativamente menor y que las políticas que se requieren para aliviarlo también sean diferentes.

El 19.5%de la muestra de población podría clasificarse como extremadamente pobre. Enseguida, centrándonos en la decisión rural urbana, vemos que 37% de la población rural podría clasificarse como extremadamente pobre, mientras que solo 9.9 de la población urbana caería dentro de esta categoría. Dadas las proporciones de población rural y urbana en relación con el total nacional, esto implica que casi 67% de la población extremadamente pobre vive en las áreas rurales.

Para Malthus “escasez” significa que existe un desequilibrio básico entre la capacidad humana de reproducir y multiplicar sus propias necesidad y la capacidad correspondiente de producir los medios y los recursos necesarios para su satisfacción. La escasez es relativa a la tendencia de los seres humanos a reproducirse mas allá de los medios disponibles para su sostenimiento. Cada paso en la reproducción humana que tiene como consecuencia el incremento de la población mostraría una tendencia a aumentar la escasez. Por lo tanto, la “escasez” se reduce a la existencia de una constante tendencia de los seres humanos a producir una provisión excesiva de sus propios números.

Esta escasez, según Malthus, está arraigada de diversas maneras en el funcionamiento desigual de las leyes de la naturaleza humana con respecto a la atracción entre los sexos y la necesidad de alimentos, la ley de rendimientos decrecientes sobre incrementos adicionales en las inversiones de capital, y la imposibilidad de un incremento indefinido de población dentro de un territorio limitado.

Para Marx, “explotación” significa que dentro de los sistemas sociales históricamente dados, el método institucionalizado para apropiarse los productos del trabajo, a saber, la propiedad privada sobre los medios de producción permitía la apropiación del excedente producido por encima de las necesidades de subsistencia forma de rentas y ganancias para propósitos diferentes a su uso por las clases trabajadoras. “Explotación significa, entonces, una actividad que condiciona el proceso de producción de tal manera que el criterio a seguir para su continuación como actividad no es que continúe produciendo valores de uso, sino, mas bien que haga que los propietarios obtengan de los medios de producción ganancias y rentas. La explotación es una actividad responsable del hambre de los seres humanos en medio de la abundancia; es responsable del desempleo donde no falta trabajo por realizar ni medios con que realizarlo. La explotación es un propósito agregado e impuesto al proceso de producción: la utilización del trabajo y de sus productos por la clase terrateniente, para la clase terrateniente y por la clase capitalista para la clase capitalista.

Marx considera que la pobreza es una condición de vida, que implica dolor, miseria, mortificación en el trabajo, degradación mental, ignorancia, y a esto le agrega esclavitud, brutalidad, hambre, una casa fúnebre y oscura como habitación, por la cual, a pesar de todo, es necesario pagar renta. Una vida vivida en la pobreza es una vida en la que la negligencia, la inseguridad, la suciedad y la putrefacción se vuelven los elementos de la vida misma. La pobreza hace descender al hombre al nivel de un animal de trabajo que encuentra tedio y mortificación más que realización en su trabajo. Para los pobres el trabajo se convierte en trabajo forzado, el cual niega su humanidad en lugar de afirmarla, y lo único que reciben a cambio de tal degradación es una mezquina satisfacción de sus necesidades más inmediatas, sus necesidades de subsistencia.

El diccionario de la lengua española de la real academia española expresa el significado del adjetivo pobre como “necesitado, menesteroso y falto de lo necesario para vivir, o que lo tiene con mucha escasez”. Define el sustantivo pobreza como “necesidad, estrechez, carencia de lo necesario para el sustento de la vida”.

Hay numerosas cifras económicas que nos dan cuenta del fenómeno. Tenemos que en 1984, el 20% más pobre tenía acceso al 4.83 del mismo ingreso. Para 1994, el primer 20% tenia el 54.5% del ingreso, mientras que el 20% de la población más pobre solo tenia el que el 20% de la población más pobre solo tenia el 4.35%. En 1995, disminuyó al 30%. Si hacemos referencia a las condiciones de bienestar de la población, tenemos que en cuanto al consumo de alimentos, para el año de 1994, el 30% de la población más pobre aprovechó el 14% de la oferta de alimentos, mientras que el 10% más rico, consumió el 22%.

El bajo ingreso que recibe más de la mitad de la población -el cual no llega siquiera a mil nuevos pesos mensuales- es uno de los factores que han propiciado el rápido crecimiento de las actividades informales y de la variante informal del empleo. De la misma manera, ha generado cambios notables en la forma de vida de la población y en la organización y participación de la gente en la economía familiar.

Si antes el ingreso de una sola persona - el jefe de familia- era considerado suficiente para solventar las necesidades familiares, en la actualidad se ha hecho indispensable la participación económica de otros miembros de la familia o el desempeño de algún otro tipo de actividades empresarial familiar.

Un considerable numero de mujeres que concentraban sus actividades en labores domesticas comenzaron a dividir su tiempo y su energía para desempeñar otras actividades que contribuyeran al ingreso familiar.

Niveles de ingreso de la población: de 0 a 2 salarios el 60.5% de la población, de 2 a 3 salarios 15.4%, de 3 a5 11%, mayor a 5 salarios 10.1% y no especifico 3%. Anuario estadístico 1999.

La incidencia de la pobreza moderada en México utilizando la línea de pobreza establecida por le INEGI es de 31.8%.

La incidencia de la pobreza extrema calculada de acuerdo con una línea de la pobreza equivalente a US$60 con poder de paridad de compra de 1985 es de 15.6%.

Tomando como base una incidencia de la pobreza de 15.6% se estima que eliminar la pobreza tomaría: 40 años si el PIB per cápita creciera a una tasa del 3% anual. 60 años si el PIB per cápita creciera a una tasa del 2% anual.

Para reducir la incidencia de la pobreza de una tasa de 15.6% a la mitad para el año 2015 sería necesario tener una tasa de crecimiento anual del PIB per capita del 2.5%.

Si se pudiera transferir aproximadamente 0.5% del PIB de manera focalizada, la pobreza extrema sería erradicada de inmediato.

Es necesario aclarar que la línea de pobreza extrema de la CEPAL es igual al costo de los alimentos crudos, mientras Hernández Laos toma el criterio de coplamar, que cubre los rubros de alimentación.

Según Hernández Laos la pobreza extrema se habría reducido mucho mas rápidamente que la pobreza en general, al pasar de 69.5% en 1963 a 26.1% mucho más rápidamente que la pobreza en general, al pasar de 69.5% en 1963 a 26.1% en 1981 para luego aumentar a 29.9% en 1984.

Es decir, en 18 años se habría reducido la pobreza extrema a la tercera parte.

Pobreza educativa: Indigentes educativos son las personas de 15 años y más sin instrucción.

Pobres extremos educativos (sin contar a los indigentes) son los adultos con alguna instrucción pero sin primaria completa.

Pobres moderados (sin pobreza extrema) son los que tienen la primaria pero no tienen la secundaria completa.

Pobreza de espacio habitacional. Se trata de una variante modificada del hacinamiento. El sobrecupo es igual a las personas que habitan en viviendas sobreocupadas (hacinadas) menos la capacidad de alojamiento, de acuerdo con las normas, de esas viviendas. Las normas utilizadas son las de coplamar, dos personas por cuarto (sin contar a la cocina como tal) en el medio urbano y 2.5 en el rural.

Pobrezas en servicios: la indigencia de servicios es la situación de los habitantes de las viviendas que tienen los tres servicios (agua, drenaje y electricidad) por debajo de la norma: pobreza extrema cuando tienen dos servicios debajo de la norma y pobreza moderada cuando tienen una en tal situación.

Normas en servicios. La norma del agua se definió como agua entubada en el interior de la vivienda. La norma de drenaje como drenaje concretado al de la calle o a fosa séptica. La norma de electricidad como tiene electricidad.

Pobreza de seguridad social es la situación de las personas que no tienen seguridad social. Se calcula como uno menos el cociente que resulta al dividir la suma de la población derechohabiente del IMSS, ISSSTE, PEMEX, SEDENA Y SECMAR, entre la población nacional.

Pobreza de salud. Se trata de una estimación de la proporción de la población nacional que las instituciones de salud del sector publico no alcanzan a cubrir adecuadamente, dados los recursos humanos y materiales con que cuentan. Los indicadores utilizados, números de personas que se pueden atender por un medico, una enfermera, una cama censable, un quirófano, un laboratorio clínico y un gabinete de rayos x.

Pobreza por ingresos es la población que vive en hogares en los cuales el ingreso per cápita. Es menor que la línea de pobreza per cápita. La línea de pobreza utilizada es la de Coplamar.

Mucha gente alrededor del mundo- a través de la radio, la televisión y otros medios de comunicación- toma conciencia y discute cada vez más las diferencias entre ricos y pobres. Al mismo tiempo, tanto políticos como investigadores y académicos reconocen los vínculos entre la desigualdad y otros fenómenos sociales y económicos.

A pesar de las predicciones de Kuznets (1995) hoy en día todavía persisten elevados niveles de desigualdad en muchos países de altos ingresos y en algunos de ellos incluso se han elevado aún más Además, se investigan los vínculos entre la desigualdad y el rendimiento económico a través de modelos que incorporan el comportamiento de voto, las imperfecciones de los mercados de capital y la incertidumbre sobre los derechos de propiedad. En estos modelos la dirección de la causalidad es de la desigualdad hacia el desarrollo y no lo contrario. La combinación del aumento de la presión social y política junto con el interés académico y la reciente expansión en la disponibilidad de micro-datos de encuestas por muestreo ha hecho posible que el estudio de la distribución de los ingresos ganara recientemente un enorme ímpetu.

Pero, ¿Qué es exactamente la desigualdad? ¿Cómo se mide? ¿Cómo podemos hacer comparaciones significativas a través del tiempo o del espacio? ¿Cómo podemos empezar a analizar la estructura de la desigualdad? ¿Qué políticas pueden reducir con éxito la desigualdad? Estas preguntas son fundamentales a la hora de estudiar la distribución de los ingresos.

Conceptos básicos: desigualdad, pobreza y bienestar

La desigualdad se entiende de diferentes maneras por gente diferente: es sujeto de debate si la desigualdad debe incluir conceptos éticos, como el deseo de un sistema particular de incentivos o si simplemente significa diferencias en ingresos. Aquí vamos a entender el concepto de desigualdad como la dispersión de una distribución, sea del ingreso, como del consumo o de algún otro indicador de bienestar o atributo de una población.

La reducción de la pobreza, el objetivo primordial del Banco Mundial, toma lugar en un proceso más amplio de dinámicas distribucionales. Es obvio que la pobreza y la desigualdad están fuertemente relacionadas: dado un ingreso medio, cuanto más desigual es la distribución del ingreso, mayor será el porcentaje de la población que vive en pobreza.

La desigualdad a veces se estudia como parte de análisis más amplios que incluyen pobreza y bienestar, a pesar de la diferencia de estos tres conceptos. La desigualdad es un concepto más amplio que el de pobreza, ya que se define sobre la entera distribución, y no se centra sólo en la distribución de individuos o familias que viven por debajo de la línea de pobreza. Cuando se mide la desigualdad, los ingresos en la parte alta y media de la distribución pueden ser tan importantes como aquellos situados en la parte baja; de hecho, algunas medidas de desigualdad se determinan mayormente por ingresos en la parte alta de la misma.

Del mismo modo, la desigualdad es un concepto más estricto que el de bienestar. A pesar de que estos dos conceptos incluyen la entera distribución de un indicador, la desigualdad es independiente de su promedio (o por lo menos ésta es una propiedad deseable en una medida de desigualdad, tal y como se discute en la sección Medición de la desigualdad) y se halla asociada solamente con la dispersión de la distribución. Sin embargo, estos tres conceptos están muy vinculados y a veces se combinan en medidas compuestas tales como las propuestas por Amartya Sen.

¿Cómo se mide la pobreza a nivel de país?

La manera más común de medir la pobreza es a través de los niveles de ingreso o consumo. A un individuo se le considera pobre si su nivel de ingreso o consumo se sitúa por debajo de un nivel mínimo que le permita satisfacer sus necesidades básicas. A este nivel mínimo se le suele denominar "línea de pobreza". Lo que es necesario para satisfacer las necesidades básicas varía a través del tiempo y las sociedades. Por lo tanto, las líneas de pobreza varían según el tiempo y el lugar, y cada país utiliza líneas que son apropiadas en relación con su nivel de desarrollo, normas y valores sociales.

La información sobre el consumo y el ingreso se obtiene a través de encuestas por muestreo en las cuales se hacen preguntas a las unidades familiares sobre sus hábitos de gasto y fuentes de ingreso. Estos tipos de encuestas se complementan cada vez más con técnicas participativas, en las que se pregunta a los individuos cuáles son sus necesidades básicas y cómo definirían el término pobreza.

Lo que es interesante es que los resultados de nuevas investigaciones demuestran un alto grado de concordancia entre líneas de pobreza basadas en evaluaciones objetivas y subjetivas de las necesidades.

¿Cómo se mide la pobreza a nivel global?

Cuando se estima la pobreza a nivel mundial, se tiene que usar la misma línea de pobreza de referencia, y expresarla en una unidad común a través de los países. Por lo tanto, a efectos de agregar y comparar datos a nivel global, el Banco Mundial usa líneas de referencia de $1 y $2 por día en dólares de 1993 en términos de la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA) (donde la PPA mide el poder adquisitivo relativo de las monedas a través de los países). Se ha estimado que en 1998 1200 millones de personas en el mundo tenían niveles de consumo inferiores a $1 por día - 24 por ciento de la población de los países en desarrollo - y 2800 millones de personas vivían con menos de $2 diarios. Estas cifras están por debajo de las estimaciones anteriores, lo que indica que algún progreso ha tenido lugar, pero siguen siendo demasiado altas en términos de sufrimiento humano, y queda mucho por hacer. Y se debe enfatizar que, para analizar la pobreza en un país determinado, el Banco Mundial siempre usa líneas de pobreza basadas en las normas de dicha sociedad.

Dado el tiempo que toma recopilar y sistematizar los datos de las encuestas de los hogares, de donde son extraídas las cifras anteriores, y la complejidad del ejercicio de estimación, estas cifras aparecen con un retraso y se actualizan solamente cada tres años.

Nuevas direcciones en la medición de la pobreza

Aunque que se ha realizado gran progreso en la medición y análisis de la pobreza del ingreso, se necesitan más esfuerzos para medir y estudiar todas las otras dimensiones de la pobreza. Para la preparación del Informe sobre el Desarrollo Mundial: Lucha Contra la Pobreza, publicado en septiembre del 2000 se ha realizado mucha investigación en las otras dimensiones de la pobreza -la definición de indicadores cuando eso fue necesario, la recolección de datos y la evaluación de tendencias. La agenda del Informe sobre el desarrollo mundial ha incluido tanto la unión de indicadores sociales comparables y de alta calidad para la educación, la salud, y el acceso a servicios e infraestructura como el desarrollo de indicadores que examinan otras dimensiones - por ejemplo el riesgo, la vulnerabilidad, la exclusión social, el acceso al capital social. El programa de trabajo, además, ha incluido métodos de comparar un concepto multi-dimensional de pobreza, cuando la agregación de todas las dimensiones en un solo índice podría no tener sentido.

Además de extender la gama de indicadores de pobreza, es necesario trabajar en la integración de los datos obtenidos a través de encuestas por muestreo con la información obtenida de por medio técnicas más participativas, las cuales usualmente ofrecen observaciones interesantes sobre por qué los programas tengan menor o mayor éxito. Los enfoques participativos ilustran: la naturaleza del riesgo y de la vulnerabilidad, cómo los factores culturales y étnicos interactuan y afectan la pobreza, cómo la exclusión social limita la participación de las personas en el desarrollo, y cómo las barreras hacia esa participación pueden ser eliminadas. De nuevo, trabajo en la integración de análisis de la pobreza basadas en encuestas por muestreo y en técnicas participativas ha sido realizado para la preparación del Informe sobre el desarrollo mundial. Para saber más acerca de este trabajo.

¿Qué es la pobreza?

La pobreza es hambre. La pobreza es falta de techo bajo el cual resguardarse. La pobreza es estar enfermo y no poder ser atendido por un médico. La pobreza es no poder ir a la escuela y no saber leer. La pobreza es no tener trabajo, tener miedo al futuro y vivir día a día. La pobreza es perder a un hijo debido a enfermedades relacionadas con el agua impura. La pobreza es impotencia, falta de representación y libertad.

La pobreza tiene varias dimensiones que cambian dependiendo del lugar y el tiempo y se ha descrito de varias formas. Generalmente la pobreza es una situación de la que uno se quiere escapar. Por lo tanto la pobreza es una llamada a la acción, tanto para los pobres como para los ricos, la pobreza es una llamada a cambiar el mundo para que más ciudadanos tengan suficientes alimentos, cobijo, educación y salud, protección a la violencia y voz en sus comunidades.

Dimensiones de la pobreza

Para saber qué es lo que ayuda a aliviar la pobreza, lo que funciona o no funciona, lo que cambia a través del tiempo, la pobreza se tiene que definir, medir y estudiar y a veces, incluso, vivir. Como la pobreza tiene varias dimensiones se tiene que mirar a través de varios indicadores, niveles de ingresos y consumo, indicadores sociales y más recientemente indicadores de vulnerabilidad de riesgos y acceso socio-político.

¿Cómo avanzar para alcanzar los objetivos propuestos para el siglo XXI?

Primero, los países en vías de desarrollo tienen que embarcarse en estrategias que les ayudarán a conseguir estos objetivos. Los miembros de gobierno tendrán que prestar particular atención en áreas de pobreza y desarrollo social:

  • Acelerar el crecimiento económico. El crecimiento es el arma más poderosa en la lucha para mejorar la calidad de vida. Un crecimiento más rápido requerirá políticas que estimulen la estabilidad macroeconómica, que muevan recursos hacia sectores más eficientes y que se integren con la economía global.

  • Mejorar la distribución del ingreso y de la riqueza. Los beneficios del crecimiento para los pobres pueden erosionarse si la distribución del ingreso empeora. Sin embargo, las políticas dirigidas a una mejor distribución del ingreso no se han entendido bien; por lo tanto, aprender más sobre el impacto de estas políticas sobre la distribución debe ser prioritario.

  • Acelerar el desarrollo social. Los indicadores sociales se beneficiarán de los adelantos en el crecimiento económico y en la distribución del ingreso y de la riqueza, pero todavía queda espacio para políticas que se centran en intervenciones que tienen gran impacto sobre la salud y la educación. Las prioridades en la lista son la educación femenina, el acceso a agua potable y salud, la inmunización para los niños, así como la protección de los más vulnerables.

  • También se tiene que prestar atención a las estructuras sociales e instituciones que afectan al desarrollo.

Segundo, los donantes y las agencias internacionales deben apoyar a los países que demuestran determinación en adoptar los retos de los objetivos para el siglo XXI.

Tercero, las agencias internacionales deben trabajar con países en vías de desarrollo para fortalecerles la capacidad de observar el progreso en los resultados. Esto requerirá asegurar que la infraestructura estadística en países claves sea adecuada para realizar encuestas y analizar los resultados, además de asegurar que hay capacidad para realizar estudios participatorios y escuchar la voz de los pobres.

Pobreza

4 de los estados más pobres

Son distintas las respuestas para pobres que las respuestas de pobres. Las soluciones para pobres son usualmente soluciones de ricos, así sean para pobres. Veamos ejemplos:

  • Llevar a los pobres desayunos escolares y complementos al consumo alimenticio con productos llevados de fuera termina por devaluar y deteriorar sus propias capacidades de producción de alimentos en una espiral de deterioro y dependencia crecientes. Otra cosa sería apoyar el fortalecimiento de sus propias capacidades para la producción, la transformación y el autoabasto. Todo lo contrario del subsidio a la harinificación del consumo de maíz que obliga a que el más importante consumo alimenticio de los mexicanos transcurra por mecanismos centralizados de procesamiento industrial y pague su tributo a un oligopolio privado.

  • Llevar a los pobres servicios institucionales de salud de alto nivel, implica contratar médicos, administradores, contadores, servicios, comprar instrumental y medicinas, construir infraestructura, adquirir elevada capacitación, etc. Todo ello generado y vendido a buen precio por los sectores modernos y prácticamente nada por los mismos pobres. Es cierto que los pobres reciben el servicio (al tiempo que se degradan sus alternativas tradicionales); pero muchas veces lo reciben sólo de manera simbólica, como cuando se sortea o raciona el ejercicio efectivo de su derecho, porque en realidad no puede alcanzar para todos. Lo cuestionable es que la creación del aparato de salud no apoya sino que erosiona su economía de pobres y destruye sus alternativas tradicionales.

  • Proporcionar a los pobres vivienda y servicios urbanos (agua potable, alcantarillado, electricidad, caminos, transportes, etc.) con casas, infraestructura y servicios construidos y proporcionados por compañías constructoras, instituciones y obreros formales, les da acceso a un bien de consumo, no siempre sustentable (¡qué bueno que se llevó electricidad a Chalco!, nada más que siguen sin tener para pagarla) y que no fortalece su inserción productiva en la economía. Todo lo contrario, tiende a deteriorarla (ahora deben pagar servicios, impuestos, deudas políticas, etc.).

Es imposible que pueda funcionar una estrategia en la que la elevación de los niveles de consumo de los pobres no se ve sustentada en la elevación de sus propias capacidades productivas. De esa manera se logran hacer clientelas sociopolíticas crecientemente dependientes, con el riesgo de que llegue un momento en que su incremento las haga insostenibles para los sectores modernos de la economía y se rebelen al llegar a los límites de un callejón sin salida.

Lo que aquí se propone es apoyar a los pobres en sus capacidades productivas, en sus propias respuestas y soluciones, para que se hagan cargo fundamentalmente por sí mismos de la atención a sus carencias. Ello implica repensar las soluciones de ricos para pobres en nuevas soluciones de pobres para pobres. Es decir el cambio de estrategia reclama un cambio de tecnologías, de mecanismos de solución, de estrategias.

No es aceptable una estrategia modernizadora que se traduce sólo en beneficios para las transnacionales por la importación de nuevas tecnologías y equipos al tiempo que se desechan los recursos y capacidades productivas disponibles para la mayoría de la población. Esta estrategia modernizadora demanda grandes cantidades de capital externo al tiempo que arroja por la borda el ahorro que la gran mayoría de la población ya ha invertido en infraestructura, maquinaría y equipos, que se ven inutilizados. Es una estrategia cuyos resultados patentes son hundir en la miseria a cada vez más amplios grupos de población.

Por el contrario, se trata de apoyar a los pobres para que eleven sus niveles de autosuficiencia a partir de la reactivación y movilización de sus capacidades productivas. Este propósito implica una nueva (¿vieja?) concepción económica y social. No se trata de que produzcan como ricos, modernos y tecnológicamente avanzados. Para ello se requerirían enormes cantidades de capital y formación masiva de recursos humanos en el dominio de nuevas tecnologías, en su administración y comercialización; lo que sólo sería posible en algunos escaparates de exhibición, pero no como solución generalizada.

Se trata de permitir que los pobres produzcan como pobres; con las tecnologías de pequeña escala que les resultan conocidas, en redes de intercambio también de pequeña escala (comunidad, región, grupo social), con las capacidades y recursos con los que ya cuentan. Implica no tirar por la borda las capacidades y recursos disponibles para reconstruir el país con tecnología y capitales importados para producir para otros. Se trata de producir para nosotros con nuestros recursos y ahorros, con nuestras capacidades y habilidades, con esquemas de comercialización y mercados apropiados a nuestras escalas de producción.

Bibliografía y Fuentes de consulta

http://pp.terra.com.mx/~jfranco/pobreza/apol.htm#1

http://www.fespinal.com/espinal/castellano/visua/es20.htm#1

http://www.cccbxaman.org/pobreza/concepto/main.htm

http://www.worldbank.org/poverty/sitemap.htm

RECEPAC
Red Contra la Extrema Pobreza,
Asociación Civil

Roma 1 depto. 202 - Col. Juárez
México, D.F. C.P. 06600
Tel/fax: (5) 5 46 23 01

No. 23 de la revista de Trabajo Social

Publicaciones de Julio Boltvinik (1980-1999).

Biblioteca Fac. Economía C. U.

Escasez explotación y pobreza. Clasificación hc140.p6s4618q68183

Marginación y pobreza en México. Clasificación hn120.z9v39

Pobreza y distribución del ingreso en México. Clasificación hc140.p6b648

La economía política de la pobreza. Clasificación hc187m3318

Pobreza