Platón

Filosofía griega. Pensamiento platónico. Ideas. Ontología. Gnoseología. Erótica. Ética. Política. Virtud. Vida y obra

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Platón

1.- Vida y obras

1.1.- Vida. Nacido Arístocles de Atenas, apodado Platón (el de las anchas espaldas), nace, probablemente, en el año 428 - 427 a.C., en Atenas. Pertenece a una familia noble. Su padre descendía de l familia real de Codro; su madre, del gran legislador Solón. Además de él, en la familia eran otros dos hermanos, Glaucón y Admianto y una hermana, Potone.

Platón siguió una esmerada educación, iniciada en la filosofía, con Crátilo, discípulo de Heráclito; continúa con Sócrates, que se convertirá ya en el único maestro reconocido y del que se proclamará discípulo. Toda su obra, a partir de este momento, tendrá como único objetivo integrar las enseñanzas de ambos en una única sistemática filosófica.

Por tradición familiar, Platón se interesó sobremanera por la política. ¿Cuál se puede considerar el gobierno ideal para la ciudad? ¿Quién debe llevarlo acabo? ¿Para qué se debe llevar a cabo este gobierno? Todas estas preguntas las resolverá Platón, en el horizonte de su lógica del conocimiento.

Estos dos objetivos hallarán respuesta y se hablará de la Filosofía Platónica, que transmitirá éste a través de los estudios que imparte en la Academia, un centro de estudios, el primero donde se imparte enseñanzas de manera sistemática.

La política de Platón halla eco en Dión, Secretario de Dionisio I, rey de Sicilia, que invita a Platón en tres ocasiones, para ponerla en marcha en esta corte. En las tres ocasiones fracasan, siendo la última, además, trágica, con el asesinato de Dión, y casi el del propio Platón, que escapa milagrosamente.

Devuelta a Atenas tras su última estancia en Sicilia, se dedica a potenciar la Academia y los estudios que se imparte en la misma, sobre todo los estudios de dialéctica y de matemática - astronómica, hasta su muerte, en el año 347 a. C.

1.2. Obra. Se suelen distinguir cuatro periodos en la obra Platónica:

a.- obras de juventud: Eutifrón, Apología de Sócrates, Critón, Lisis, Pitágoras.

b.- obras de transición: Hipias Mayor, Hipias Menor, Gorgias, Menón, Crátilo.

c.- obras de madurez o diálogos dogmáticos: Banquete, Felón, República, Fedro.

d.- obras críticas: Parménides, Teeteto, Político, Timeo, Critias, Leyes, Filebo.

2.- Teoría de las ideas

La teoría de las ideas de Platón surge porque hay que resolver un problema fundamental: cómo conciliar la teoría del devenir de Heráclito con la de la realidad esencial de Sócrates. Si la realidad fuese devenir, el conocimiento científico (episteme) sería imposible; pero la realidad es devenir - efímera y múltiple - y, además, poseemos conocimiento científico. Tal contradicción nos aboca a establecer una teoría que explique el que se produzcan las dos esferas al tiempo, es la teoría de las ideas. Esta teoría de las ideas conlleva a la par dos aspectos: la ontología de las ideas, que nos habla acerca de cómo es la realidad; y la gnoseología de las ideas, que nos explica en qué consiste el conocimiento, cuáles son los conocimientos fundamentales y nos explica la forma en que nos conducimos al conocer.

  • Ontología de las ideas.

  • El aspecto metafísico de la teoría de las ideas se produce cuando Platón nos explica las dos distintas zonas de realidad que existen. Por una parte, aquella realidad que nos entra a través de los sentidos, una realidad que nos habla de la multiplicidad, del devenir constante de las cosas, de su efimiridad, y que Platón va a conceptuar como Mundo sensible: material, mudable, perecedero, de la mera apariencia. Por otra parte, aquella zona de la realidad donde las cosas permanecen invariables, inmortales y únicas y que Platón va a conceptuar como Mundo de las Formas: eterno, inmutable, inmaterial, imperecedero.

    Esta ontología de las ideas tiene una única finalidad, explicar porqué conocemos. Efectivamente, si la realidad fuese sólo sensible, no tendríamos ningún tipo de conocimiento, ya que de una realidad inestable no se puede aprehender ningún conocimiento. Por ello, ha de existir algo que permanezca invariable, es decir, siempre igual a sí mismo, que nos permita reconocer a unos seres como distintos de otros, nos faculte a pensarlos y reconocerlos. De esta manera reconocemos por ejemplo una acción como valerosa y un objeto azul; porque existe el valor en sí mismo y existe lo azul en sí mismo; o lo que es lo mismo la esencia o forma o idea del valor y la esencia o forma o idea del azul y que residen en ese Mundo de las Formas. Este mundo de las formas tiene una característica esencial, es REAL, tangible, existente.

    Estas ideas o formas, además de permitir conocer las cosas materiales, son las responsables de la existencia material de las mismas, son su causa original. El hecho de que el Mundo de las Formas sea el origen y la causa directa del Mundo Sensible, nos dice que el uno es la Verdadera Realidad, mientras que el otro no es sino Apariencia; que el uno provoca uno conocimiento Verdadero (conocimiento dialéctico) y el otro nos otorga un conocimiento Apariencial (conocimiento dosástico u opinativo).

    Al realizar esta ontología, Platón concilia la esencia, lo absoluto de la Idea, con lo múltiple y cambiante de la naturaleza, teniendo presente que ambos mundos son irreconciliables y el Mundo de las Formas tiene prioridad ontológica y gnoseológica sobre el Mundo Sensible.

    2.1.- Gnoseología de las ideas

    La gnoseología de las ideas nos habla de lo qué significa conocer, del método y la esencia del conocimiento y de la aspiración que todo hombre manifiesta por la sabiduría. Reminiscencia, Dialéctica y Erótica, son los tres aspectos básicos de esta gnoseología de las ideas.

    2.1.1.- Reminiscencia de las ideas. La reminiscencia de las ideas consiste en el hecho de que las ideas ya las conocemos de antemano, es decir, a priori, y al conocerlas en el mundo sensible, recordamos la idea conocida. De ahí que Platón defina el conocimiento como reconocimiento de ideas.

    Este reconocimiento esta relacionado directamente con la teoría del Alma de Platón. La característica esencial del alma es su inmortalidad. Una inmortalidad que hay que entenderla tanto a parte ante, antes de nacer, el alma es PRE-inmortal, como a parte post, tras la muerte, el alma es post-inmortal.

    Lo interesante para la reminiscencia de las ideas es la PRE - inmortalidad del alma. ¿Cómo entenderla? Siguiendo el significado de PRE - , es decir, el alma tiene vida antes de unirse con el cuerpo, es más, el alma es el principio de la vida, la origina. Pero la demostración de esta PRE - inmortalidad camina así: los hombres encuentran en sí mismos todo lo que precisan para conocer las cosas, si se les interroga bien. Esto sería imposible sino tuviéramos conocimiento previo de todas las cosas.

    Platón, al plantear esta prueba, comprende que el alma es una idea más del Mundo de las Formas, y como tal, resulta previa a cualquier elemento sensible.

    2.1.2.- La dialéctica. La dialéctica platónica se puede entender en dos sentidos: como un método filosófico de conocimiento y como el auténtico conocimiento que debe poseer el filósofo en su vida pública y privada.

    2.1.2.1.- como método: consiste en una serie de preguntas y respuestas, que se resuelven entre una tesis y una antítesis, para acabar resolviendo la contradicción de ambas en una síntesis. Es un método dialógico, de diálogo entre dos o varios interlocutores, mediante el cual nos acercamos a la Verdad de la realidad, a la Esencia, a la Idea o Forma. Este método está emparentado o surge del famoso método mayéutico de Sócrates, que consistía en un diálogo mediante el cual, Sócrates, conseguía hacer patente en su interlocutor la Esencia de la cosa tratada.

    La dialéctica como método consiste en la ascensión desde el más grado bajo de conocimiento al más alto y, cuando se llega a este último estrato, el paso final, intuitivo, de salto hacía la Idea de Bien.

    2.2.2.2.- como auténtico conocimiento: consiste en lograr ascender al más alto grado del saber, la Noesis. En la República, Platón nos evidencia que en el conocimiento es posible distinguir diversos grados, que, además, los correlaciona con los grados de realidad que distinguió en su Ontología de las ideas. Así, al Mundo Sensible le corresponden dos grados de conocimiento diferentes; mientras que al Mundo de las Formas les corresponden otros dos grados diferentes de conocimiento, es lo que se conoce como el diagrama de la línea. En el mundo sensible tendríamos el grado más bajo del conocimiento, denominado Imaginación (eikasia), que es el conocimiento mediante imágenes, es el menos cierto, pues se basa en las copias del mundo físico, reflejo de las cosas sensibles. El siguiente grado dentro del mundo sensible sería la Creencia (pistis), es decir, el conocimiento de las cosas del mundo físico, un conocimiento meramente físico, apariencia. El conjunto de la Imaginación y la Creencia da lugar a la Doxa u opinión, conocimiento sensible de las cosas corpóreas, de sus reflejos y sombras. En el mundo inteligible también distingue dos grados de conocimiento, en primer lugar, la Inteligencia Discursiva o dianoia, que es un conocimiento de las ideas pero sin ir aun a su meollo, es decir, sin preguntarse por su esencialidad; en segundo lugar, el conocimiento científico o episteme, que se pregunta por la verdad de la Idea, el principio absoluto explicativo de la realidad. Como accedemos a la Idea a través del alma, del nous, de la inteligencia racional, el pensamiento, al conjunto de la dianoia y la episteme se le denomina Noesis.

    Como conocimiento auténtico, el conocimiento dialéctico es un conocimiento de la Noesis, conocimiento noético. Este conocimiento es un conocimiento de la Verdad, de la Unicidad, de la Belleza, del SER, de la Idea, para hallar el Principio Absoluto que explica el funcionamiento de la Realidad. Este conocimiento es el conocimiento de la Idea de Bien, un conocimiento que salva a la realidad de las apariencias, al mundo del Caos, y le otorga a éste orden y racionalidad. En este momento, las cosas son como deben de ser, como la Idea lo determina y lo condiciona que sea: idealidad.

    El conocimiento dialéctico, que se encuentra más allá de la propia episteme, es un conocimiento intuitivo, se produce sin guía. Hasta la episteme, el conocimiento es un conocimiento guiado; pero el conocimiento último de la realidad, el conocimiento de la Idea de Bien, principio (argé) de la realidad y del conocimiento, debe lograrse por uno mismo.

    2.3.- Erótica de las Ideas

    El hombre es un ser intermedio, pues no es absolutamente ignorante - ya sabe ideas aunque las haya olvidado - ni absolutamente sabio - porque no tendría necesidad de saber nada más - , por ello, aspiran al saber y al apetito del Bien, a la belleza que irradia. Se denomina erótica a la aspiración a este saber que no poseemos conscientemente, aunque se encuentra en nosotros de manera latente, porque somos parte de ese Mundo Inteligible, en cuanto somos un alma. La erótica es esa aspiración hacia lo que carecemos. ¿De qué carecemos? Del resplandor que proclama la Idea y, en especial la Idea de Bien, la presencia. No se trata de lo bonito, lo estético; sino del resplandor, del reflejo, algo que es capaz de transportarnos fuera de lo inmediato y material, de hacernos trascender a lo fuera de nosotros. Esta trascendencia sólo se puede provocar en el Alma y, desde ese momento, el Alma comienza la Ascensión desde las cosas materiales a la Noesis de la Realidad Verdadera, del Mundo Inteligible, la dialéctica. El contenido de lo erótico es la dialéctica y su método la dialéctica, lo dialógico. Se convierte lo erótico en el salto hacia la Verdad, hacia la esencia, la Idea.

    La erótica une el mundo divino y el mundo humano, llena el vacío que hallamos entre la sensibilidad y la inteligibilidad, de manera que lo erótico consigue que todo quede ligado. Es plenamente erótica nuestra alma, que es la que llena el espacio entre la sensibilidad y la inteligibilidad y logra llegarse hasta la Idea de Bien y convertirse en el guía para otras almas y que puedan encaminarse hacia la región eterna de las Ideas, que es otro de los aspectos de lo erótico.

    Por ello la erótica es una desmesura, la locura que nos muestra la fractura de nuestra propia esencialidad y lo preciso que se hace ligarla, de comenzar la ascensión.

    3.- La Ética platónica

    La ética de Platón se encuentra ligada a su teoría de las ideas y a la política. En cuanto a su ligazón con la teoría de las ideas, se concreta en el hecho de que la felicidad se encuentra en el mundo de las formas y, para conseguirla, es necesario que nuestra Alma comience el camino de ascenso al mismo, el camino de ascenso que no es sino el camino de la sabiduría, que es el camino de la desmesura, del exceso. Por lo tanto la felicidad es el logro de la sabiduría y la ética es el camino hacia esa felicidad, la virtud es ser sabio. No nos podemos quedar ligados al mundo material, al menos que queramos quedarnos en la ignorancia, lleno de desorden y caos, por ello, la virtud de la sabiduría es purificación.

    3.1.- La virtud como sabiduría.

    Platón, como Sócrates, va a equiparar la sabiduría y la virtud, creando una doctrina denominada intelectualismo moral. Los conceptos morales no son fruto de una convención o pacto social entre los hombres que la forman. Los conceptos morales se refieren a realidades existentes y permanentes que son independientes de la razón y la voluntad humanas, igual que cualquiera otra de las Ideas que conforman el Mundo de las Formas. Sólo a través del Alma, de nuestra Razón o Nous podemos tomar contacto con las mismas, incluyendo a las Ideas éticas.

    Sólo si llegamos a alcanzar la sabiduría del Mundo de las Formas podremos alcanzar la Virtud Moral, de ahí que se defina al sabio como el verdaderamente virtuoso. Saber y Virtud coinciden, y se necesitan recíprocamente.

    La Belleza en sí, Lo Justo en sí, la Prudencia en sí, los Valores Morales existen por sí mismos, y podemos dar los mismos una definición objetiva y, una vez conocidos, llevarlos a cabo en la vida práctica.

    Al emparentar la Virtud y el Conocimiento, Platón hace desaparecer el mal, porque si este es algo, se concreta en la ignorancia. Por lo tanto, no pertenece a nuestra naturaleza sino al no cumplimiento de nuestra naturaleza.

    3.2.- La Virtud como purificación

    Platón, tanto como Sócrates, es antihedonista. Significa esto que los placeres materiales y corporales no pertenecen a la verdadera esencia del hombre, que es su Alma, y, por lo tanto, no nos conducen a la felicidad. ¿Quién es el hombre Virtuoso y, por tanto, hombre feliz? Aquel que purifica su Alma de pasiones y desórdenes del cuerpo y se vuelque hacia el Mundo de las Formas, que es el que nos Humaniza.

    La vida del hombre, para que sea realmente humana, ha de suceder mediante catarsis, es decir, el hombre se encuentra afectado de impurificaciones que le trae al alma su unión con el cuerpo, y tiene que someterse al ritual para purificarse, el ritual del ascenso al Mundo de las Formas. Pero, además de purificación, la catarsis es una liberación, en este caso la liberación del cuerpo y sus pasiones desordenadas.

    Esta catarsis la lleva a cabo el Alma, la parte racional del Alma. Porque el Alma posee tres partes: la parte racional o nous, la parte irascible y la apetitiva. Las dos últimas son añadidos que se le añaden al Alma por su unión con el cuerpo. La verdadera Alma sería la racional o el nous.

    4.- La política platónica.

    La sociedad política en Platón se produce por naturaleza y es un Bien mayor, ya que en ella encuentra el hombre el lugar para su perfección ética, la virtud, el lugar adecuado para la sabiduría. Esta ciudad se funda y se desarrolla a través de leyes objetivas, que son las formas transcendentes éticas del Mundo Inteligible, que se reinscriben, a través de la educación, en la naturaleza humana. A esta ciudad la denomina Platón “Gallipolis”, ciudad ideal.

    4.1.- Origen de la ciudad ideal

    La ciudad ideal y su sociedad política se dan por naturaleza. Las razones para esta afirmación son dos hechos complementarios: el individuo es insuficiente para vivir por sí mismo; y, en segundo lugar, a pesar de que los individuos son diferentes entre sí, son complementarios.

    Las necesidades naturales son comunes a todos los individuos pero las aptitudes son diferentes entre ellos aunque complementarias. Por ello, varios individuos se unes por una necesidad natural, la de cubrir las necesidades comunes para las que no tienen aptitud natural, y conseguirlas a través de los otros. Se produce esta unión social de manera espontánea.

    La aptitud natural del hombre para desarrollar una labor y no otra, nos habla del principio que opera en la ciudad: un solo hombre realizará un solo trabajo, según su aptitud natural ( øøø)

    Platón tiene una idea básica para expresar este principio: que en la sociedad cada tarea tiene su momento propicio y siempre se realizará de la mejor manera posible si cada hombre se dedica a un solo trabajo, especialmente a aquel para que se encuentra capacitado por propia naturaleza.

    4.2.- Estructura de la ciudad ideal

    La estructura de la ciudad ideal lo interpreta Platón a partir de la división que realiza del Alma y sus características.

    Es una estructura tripartita, en tres partes. Hay tres clases o estamentos en la ciudad: los trabajadores, que son aquellos donde destaca la parte apetitiva del alma, los guardianes, que son aquellos donde destaca la parte irascible del alma, y los gobernantes, donde destaca el elemento racional, verdadero y real, del alma.

    Es una estructura jerárquica, de los tres estamentos, cada uno de ellos es superior, en calidad, al anterior.

    Es piramidal, cuanto más alto es el estamento, menor es el número de individuos que forma parte de la misma. La base de la pirámide, formada por los trabajadores, la más ancha y poblada; la parte intermedia, formada por los guardianes, con menos elementos; y la parte superior, donde se encuentran los gobernantes, la parte de menor número de individuos, sólo uno.

    4.3.- Instituciones de la ciudad ideal

    Dos son las instituciones básicas e importantes de esta ciudad: el régimen comunitario y el filósofo gobernante.

    4.3.1.- el régimen comunitario: el régimen comunitario es el régimen público y se centra en las dos clases altas. Como su nombre indica, la vida para estas dos clases altas es pública y comunitaria, deben realizar la vivienda en común, bienes comunes y la familia en común.

    Para Platón el régimen comunitario quiere sintetizar el cultivo de la inteligencia de los atenienses, con lo mejor de los espartanos, el poderío militar. El vivir acuartelados y el cultivo de la inteligencia, hace necesario la vivienda en común.

    Los bienes comunes están orientados a evitar el egoísmo; la familia en común tiene como finalidad el que la sociedad sea una gran familia, en la cual todos tienen lazos de unión con todos.

    4.3.2.- el filósofo gobernante: el filósofo gobernante es el encargado de hacer llegar a la ciudad a su idealidad, porque es el que ya ha alcanzado la visión de la Idea de Bien y puede implantarla en la sociedad.

    Platón lo explica así: el filósofo gobernante es como el pintor que tiene visión sobre el modelo, el ideal, el Bien, y, tomando el Alma de los ciudadanos como lienzos, reproducirá en la misma el modelo, el ideal, las formas éticas y la Idea de Bien.

    La tarea del filósofo gobernante es doble, por una parte debe legislar y, por otra parte, debe de educar. Legislar y educar, proveyendo de virtudes cardinales en el individuo y en la ciudad.

    Las virtudes son cuatro: sabiduría, valor, templanza y justicia; y se dan tanto en el individuo y en la sociedad. Cada una de ellas exige a la anterior y la última, la justicia, sólo puede concretarse si se dan las anteriores, especialmente la sabiduría, que es tanto teórica y práctica.

    Estas virtudes se consiguen a través de la educación, que es obra de los gobernantes. La educación es una periagogé, es decir, dejar de mirar al mundo