Pensamiento de Platón

Filosofía griega. Idea platónica. Conocimiento. Alma y mundo de las ideas

  • Enviado por: Anne Ferrer
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Platón.

Platón (427- 347 a. de C.). El hecho de que Atenas fuera capaz de condenar a muerte a su ciudadano más noble, no sólo le causó una hondísima impresión, sino que decidiría la dirección que tomaría toda su actividad filosófica.

Para Platón, la muerte de Sócrates constituía una clara expresión del contraste que puede haber entre la situación fáctica de la sociedad y lo que es verdadero o ideal.

El hecho de que los escritos más importantes de Platón hayan sido conservados se debe a que Platón fundó su propia escuela de filosofía a las afueras de Atenas a la que llamó Academia.

En la Academia de Platón se enseñaba filosofía, matemáticas y gimnasia, aunque qiuzás la palabra “enseñar” no era la más adecuada, ya que también en la Academia de Platón la conversación viva era lo más importante. Por lo tanto, no es casualidad que el diálogo llegara a ser la forma escrita de Platón.

Lo eternamente verdadero, lo eternamente hermoso y lo eternamente bueno.

¿Qué era lo que a Platón le interesaba averiguar ante todo?

Podemos decir que a Platón le interesaba la relación entre lo eterno y lo inalterable, por un lado, y lo que fluye, por el otro. Los sofistas y Sócrates abandonaron las cuestiones de la filosofía de la naturaleza, para interesarse más por el ser humano y la sociedad. Pero también los sofistas y Sócrates se interesaban en cierto modo por la relación entre lo eterno y lo permanente por un lado, y lo que fluye por el otro. Se interesaron por esta cuestión en lo que se refiere a la moral de los seres humanos, y a los ideales o las virtudes de la sociedad. “La cuestión entre lo bueno y lo malo es algo que fluye”.

El mundo de las ideas.

Platón opinaba que todo lo que podemos tocar y sentir en la naturaleza fluye. Es decir, según él, no existen unas pocas “materias primarias” que no se disuelven. Absolutamente todo lo que pertenece al mundo de los sentidos está formado por una materia que se desgasta con el tiempo. Pero, a la vez, todo está hecho con un molde eterno e inmutable.

EX: ¿Por qué todos los caballos son iguales? A lo mejor piensas que no lo son en absoluto. Pero hay algo que todos los caballos tienen en común, algo que hace que nunca tengamos problemas para distinguir a un caballo de cualquier otro animal. El caballo individual “fluye”. Puede ser viejo, cojo, y, con el tiempo, se pondrá enfermo y morirá. Pero el “molde de caballo” es eterno e inmutable.

Esto quiere decir que, para Platón, lo eterno y lo inmutable no es una “materia primaria” física. Lo que es eterno e inmutable son los modelos espirituales o abstractos, a cuya imagen todo está moldeado.

A Platón le extrañó cómo todos los fenómenos de la naturaleza podían ser tan iguales entre ellos, y llegó a la conclusión de que debía haber un reducido número de moldes que se encuentran “detrás de” todo lo que vemos a nuestro alrededor. A estos moldes Platón les llamó Ideas.

CONCLUSIÓN: Platón pensaba que tenía que haber una realidad detrás “del mundo de los sentidos”, y a esta realidad la llamó el mundo de las Ideas. Aquí se encuentran las eternas e inmutables “imágenes modelo”, detrás de los distintos fenómenos con los que nos topamos en la naturaleza. A este espectacular concepto lo llamamos la teoría de las Ideas de Platón.

El conocimiento seguro.

Platón pensaba que todo lo que vemos a nuestro alrededor en la naturaleza, todo lo que podemos sentir y tocar, puede compararse con una pompa de jabón. Por que nada de lo que existe en el mundo de los sentidos permanece. Incluso un bloque de mármol se altera y se desintegra lentamente. Lo que dice Platón es que no podemos saber nada con seguridad sobre algo que cambia constantemente. Solo podemos tener ideas o hipótesis poco seguras. Solo podemos tener conocimientos seguros de aquello que vemos con la razón.

Podríamos decir que la razón es eterna y universal precisamente por que sólo se pronuncia sobre asuntos eternos y universales.

A Platón le interesaba mucho las matemáticas, por que las relaciones matemáticas jamás cambian.

Sólo podemos tener ideas vagas sobre lo que sentimos, pero sí podemos conseguir conocimientos ciertos sobre aquello que reconocemos con la razón.

Un alma inmortal.

Acabamos de ver que Platón pensaba que la realidad está dividida en dos.

Una parte es el mundo de los sentidos, sobre el que solo podemos conseguir conocimientos imperfectos utilizando nuestros cinco sentidos (aproximados e imperfectos). De todo lo que hay en el mundo de los sentidos, podemos decir que “todo fluye” y que nada permanece. No hay nada que sea en el mundo de los sentidos, solamente se trata de un montón de cosas que surgen y perecen.

Según Platón, el ser humano también está dividido en dos partes. Tenemos un cuerpo que “fluye”, y que, por lo tanto, está indisolublemente ligado al mundo de los sentidos, y acaba de la misma manera que todas las demás cosas pertenecientes al mundo de los sentidos (como por ejemplo una pompa de jabón). Todos nuestros sentidos están ligados a nuestro cuerpo y son, por tanto, de poco fiar. Pero también tenemos un alma inmortal, la morada de la razón. Precisamente por que el alma no es material puede ver el mundo de las Ideas.

Platón pensaba, además, que el alma ya existía antes de meterse en un cuerpo. Pero en el momento en que el alma se despierta dentro de un cuerpo humano, se ha olvidado ya de las Ideas perfectas. Entonces, algo comienza a suceder, se inicia un proceso maravilloso. Conforme el ser humano va sintiendo las formas en la naturaleza, va teniendo un vago recuerdo en su alma. El ser humano ve un caballo, un caballo imperfecto, pero eso es suficiente para despertar en el alma un vago recuerdo del “caballo” perfecto que el alma vio en el mundo de las Ideas. Con esto, se despierta también una añoranza de regresar a la verdadera morada del alma. A esa añoranza Platón la llama eros, que significa “amor”. Es decir, el alma siente una “añoranza amorosa” por su verdadero origen.

Lo que Platón describe aquí es un ciclo humano ideal, pues no todos los seres humanos dan rienda suelta al alma y permiten que inicie el viaje de retorno al mundo de las Ideas. La mayoría de las personas se aferra a los “reflejos” de las Ideas en el mundo de los sentidos. Lo que describe Platón es el “camino de los filósofos”.

Cuando ves una sombra también tú pensarás que tiene que haber algo que la origina. Platón opinaba que, de la misma manera, todos los fenómenos de la naturaleza son solamente sombras de los moldes o ideas eternas. No obstante, la gran mayoría de los seres humanos está satisfecha con su vida entre las sombras. Con ello, también se olvidan de la inmortalidad de su propia alma.

El camino que sube de la oscuridad de la caverna.

El mito de la caverna.

Lo que Platón describe en el mito de la caverna es el camino que recorre el filósofo desde los conceptos vagos hasta las verdaderas ideas que se encuentran tras los fenómenos de la naturaleza. Seguramente también piensa en Sócrates, a quien mataron los “moradores de la caverna” porque hurgaba en sus ideas habituales. De ese modo, el mito de la caverna se convierte en una imagen del valor y de la responsabilidad pedagógica del filósofo.

Lo que quiere señalar Platón es que la relación entre la oscuridad de la caverna y la naturaleza exterior corresponde a la relación entre los moldes de la naturaleza y el mundo de la Ideas.

El Estado filosófico.

En el diálogo La República, Platón nos proporciona una imagen del “Estado ideal”. Un Estado “utópico”. Podemos decir que Platón piensa que el Estado debe ser gobernado por los filósofos. Al explicar el por qué, toma como punto de partida la composición del ser humano.

Según Platón, el cuerpo humano está dividido en tres partes: cabeza, pecho y vientre. A cada una de estas partes le corresponde una habilidad del alma. A la cabeza pertenece la razón, al pecho, la voluntad, y al vientre, el deseo. Pertenece, además, a cada una de las tres habilidades del alma un ideal o una “virtud”. La razón debe aspirar a la sabiduría, la voluntad debe mostrar valor, y al deseo hay que frenarlo para que el ser humano muestre moderación. Cuando las tres partes del ser humano funcionan a la vez como un conjunto completo, obtenemos un ser humano armonioso u honrado.

Platón se imagina un Estado construido exactamente de la misma manera que un ser humano. Igual que el cuerpo tiene cabeza, pecho y vientre, el Estado tiene gobernantes, soldados y productores (granjeros, por ejemplo). Es evidente que Platón emplea la ciencia médica griega como ideal. De la misma manera que una persona sana y armoniosa muestra equilibrio y moderación, un Estado “justo” se caracteriza por que cada uno conoce su lugar en el conjunto.

También su filosofía del Estado se caracteriza por su racionalismo. De la misma manera que la cabeza dirige el cuerpo, tiene que haber filósofos que dirijan la sociedad.

La relación entre las tres partes del ser humano y del Estado:

Cuerpo Alma Virtud Estado

Cabeza Razón Sabiduría Gobernantes

Pecho Voluntad Valor Soldados

Vientre Deseo Moderación Productores

El Estado ideal de Platón puede recordar al antiguo sistema hindú de las castas, en el que cada uno tiene su función determinada para el bien del conjunto. El sistema hindú de castas ha tenido la misma división en tres: la clase dominante (o la clase de los sacerdotes), la casta de los guerreros y la de los productores.

Hoy en día es probable que llamáramos al Estado de Platón Estado totalitario. Pero merece la pena señalar que él opinaba que las mujeres podían ser gobernantes del Estado, igual que los hombres, precisamente porque los gobernantes gobernarán el Estado en virtud de su razón. Pensaba que las mujeres tienen exactamente la misma capacidad para razonar que los hombres, si reciben la misma enseñanza y son liberadas de cuidar a los niños y de las tareas domésticas. Platón quería suprimir la familia y la propiedad privada para los gobernantes y soldados del Estado. Y la educación de los niños era algo tan importante que no podía ser confiada a cualquiera. Tendría que ser responsabilidad del Estado educar a los niños.

Tras haber vivido unas grandes desilusiones políticas, Platón escribió el diálogo Las leyes, en el que describe “el Estado legal” como el segundo mejor Estado. Ahora se muestra partidario de la propiedad privada y de las ataduras familiares. De esa manera, se reduce la libertad de la mujer. Pero dice que un Estado que no educa ni entrena a sus mujeres es como un ser humano que solo hace ejercicio con el brazo derecho.

Podemos decir que Platón tenía una visión positiva de las mujeres, al menos si tenemos en cuenta la época en la que vivió. En el diálogo El banquete, es una mujer, Diótima, la que proporciona conocimientos filosóficos.