Oscar Wilde

Literatura universal contemporánea del siglo XIX. Narrativa victoriana melodramática. Biografía. Cuentos

  • Enviado por: Brujilla
  • Idioma: castellano
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1. Autor

Oscar Wilde. Dublín, 16 de octubre de 1854 - París, 30 de noviembre de 1900

Cursó sus primeros estudios en la Portora Royal School de Enniskillen, ingresando en 1874 en el Trinity College de Dublín y tres años más tarde en el Magdalen College de Oxford. En este último centro recibió el influjo directo de Ruskin, Walter Pater y de los simbolistas franceses, poniéndose él mismo al frente de este movimiento esteticista que por entonces iba ganando terreno en Inglaterra. En 1882 emprendió una extensa gira cultural por Canadá, donde difundió los postulados de la escuela de “l'art pour l'art”. Tras efectuar una gira similar por Gran Bretaña, en 1884 contrajo matrimonio con Constance Lloyd, de quien tuvo dos hijos. Hacia 1891 inició su célebre amistad con el joven aristócrata Alfred Douglas, relación que, cuatro años más tarde, culminaría con el juicio y el posterior encarcelamiento del escritor en la cárcel de Reading. Destruido moral y físicamente, abandonó Gran Bretaña al término de su condena, pasando los tres últimos años de su vida entre Francia e Italia.

La fama literaria de Wilde reposa fundamentalmente en su producción dramática y narrativa, así como en sus numerosos escritos y reflexiones sobre el arte y la vida, llenos de una agudeza epigramática que hizo las delicias de sus contemporáneos.

Se sumergió de lleno en el renacimiento de las artes en Inglaterra, preconizado por los prerrafaelistas y divulgado por Ruskin, Pater, Morris, Swinburne y Whistler. Wilde es influido por el esteticismo moralizante y el arte por el arte, aunque predomina la segunda unida al influjo de los simbolistas franceses y al de Goethe del sentimiento de fugacidad que hace al artista aferrarse al instante.

Fue uno de los representantes más destacados del esteticismo de fin de siglo. El prerrafaelismo inglés y el simbolismo encontraron en él una privilegiada sensibilidad para escribir. Sus dos pasiones literarias fueron la belleza, a la que rindió culto en cualquiera de sus manifestaciones, y la ironía, el látigo con el que fustigó las persistentes sombras de la realidad.

Respecto a sus cuentos, los reunió todos en tres volúmenes: El príncipe feliz y otros cuentos (1888), Una casa de granadas (1891), El crimen de Lord Arthur Savile y otros cuentos (1891).

El volumen El príncipe feliz y otros cuentos (donde se recogen los dos cuentos analizados en este trabajo) está compuesto por los relatos “El príncipe feliz”, “El ruiseñor y la rosa”, “El gigante egoísta”, “El amigo fiel” y “El cohete extraordinario”.

Una casa de granadas lo componen los cuentos “El joven rey”, “El cumpleaños de la infanta”, “El pescador y su alma” y “El niño de las estrellas.

Los cuentos que componen El crimen de Lord Arthur Savile y otros cuentos son “El crimen de Lord Arthur Savile”, “La esfinge sin secreto”, “El fantasma de Canterville” y “El modelo millonario” .

Wilde es, además, autor de una única novela: El retrato de Dorian Gray. Dorian dedica su vida de eterna juventud - su deseo de no envejecer se ha hecho realidad - a la búsqueda de la belleza y a la experimentación constante de nuevas sensaciones. Corrompe todo lo que toca, llegando incluso al crimen. Su retrato, y no él, registra las huellas de su depravación. Con esta novela, Wilde se decide plenamente por la estética del arte por el arte, abandonando a Ruskin y a los prerrafaelistas para sumergirse en el mundo de las pasiones de la mano de los simbolistas franceses.

En teatro es autor de cuatro dramas: Salomé, Vera o los nihilistas, La duquesa de Padua, y Una tragedia florentina. Además escribe cuatro comedias: El abanico de Lady Windermere, Una mujer sin importancia, Un marido ideal y La importancia de llamarse Ernesto.

“El ruiseñor y la rosa”

En “El ruiseñor y la rosa”, Wilde utiliza dos personajes principales: el Ruiseñor y el Estudiante. El Ruiseñor es el símbolo de la belleza, mientras que el Estudiante es un ser materialista que no puede apreciar la belleza de las cosas, ya que sólo se fía de los estudios racionales, como la Filosofía:

“ [el amor] realmente no es nada práctico, y en nuestra época todo estriba en ser práctico. Voy a volver al estudio de la Filosofía y la Matemática.”

Este cuento narra la historia de un joven que se lamenta porque no encuentra una rosa roja que llevarle a su amada. Un ruiseñor que vive en uno de los árboles de su jardín le escucha, y sale a buscar esa rosa por los prados, pero al no encontrarla, decide aceptar la propuesta del rosal que crece debajo de la ventana del estudiante. Esa propuesta es crear una rosa roja con la luz de la luna y la sangre del ruiseñor, es decir, que de la vida para que el estudiante pueda tener una rosa para llevarle a su amada. Cuando la rosa florece y el ruiseñor muere, el estudiante lleva su flor a su amada, pero esta le rechaza por el sobrino del chambelán. El estudiante se enfada y desprecia la rosa, despreciando así la vida del ruiseñor.

Este cuento utiliza varias metáforas: los personajes mismos ya son ejemplo de ellas (el ruiseñor encarna la belleza y el estudiante el materialismo y el egoísmo). La rosa es el símbolo de la realización, pero también puede ser tomado como símbolo de la muerte, ya que el ruiseñor da su vida para crearla. Además, esa rosa es creada durante la noche, con otro ingrediente además de la sangre: el brillo de la luna llena. La luna es muy utilizada como símbolo de muerte y destrucción, pero una destrucción que conduce a la belleza. El narrador en este cuento es un narrador en tercera persona omnisciente. Es utilizado el diálogo en boca del ruiseñor, del estudiante, del árbol en el que vive el ruiseñor, de los rosales con los que habla el ruiseñor, en la amada, en una lagartija y una mariposa que no comprenden porque el estudiante está llorando

“ - Llora por una rosa roja - dijo el ruiseñor

- ¿Por una rosa roja? - exclamaron- ¡Qué ridiculez! ”

Los personajes más importantes son contrarios en su significado en el cuento y también en su forma de ver el mundo que les rodea. Mientras que el ruiseñor ve todo a través de los ojos de la belleza, e incluso da la vida para conseguir crear algo muy bello y que tenga provecho para otra persona, el estudiante basa su mundo en la racionalización y en el estudio de todo lo que viene en los libros. El ruiseñor da la vida para crear la rosa porque cree ver en el estudiante al “verdadero enamorado”:

“He aquí al verdadero enamorado. Sufre todo lo que canto; todo lo que es alegría para mi, para él es dolor. Realmente el amor es una cosa maravillosa: es más precioso que las esmeraldas y más raro que los finos ópalos.”

Sin embargo, todo para el estudiante debe tener un fin práctico, y como al amor no le ve ese lado racional, no puede enamorarse ni apreciar lo bello. Desprecia a su amada en cuanto se siente rechazado, puede verse en dos ejemplos la falta de sensibilidad ante lo bello:

[acaba de escuchar al ruiseñor cantar] “En realidad es como muchos artistas: todo estilo, nada de sinceridad. No se sacrifica por los demás. No piensa más que en la música, y como todo el mundo sabe, es egoísta. Ciertamente, no puede negarse que su voz tiene notas muy bellas. ¡Qué lástima que todo eso no tenga un sentido práctico!”

[abre la ventana y se encuentra la rosa roja en el rosal de su ventana] “¡Qué maravillosa obra de la suerte! ¡He aquí una rosa roja! No he visto una rosa semejante en toda mi vida! Es tan bella que estoy seguro de que debe tener un nombre largo en latín.”

En este último ejemplo se ve claramente que para él todo lo que puede ser bello tiene que tener una parte de razonamiento lógico.

Referente al espacio, la acción se desarrolla en el jardín del estudiante, en los prados que sobrevuela el ruiseñor para buscar la rosa y el portal de la amada. El tiempo que transcurre puede ser de un día entero, ya que la acción empieza en una tarde, la rosa se crea por la noche y el estudiante es rechazado por su amada a la mañana siguiente.

Este cuento pertenece al movimiento esteticista, que se caracteriza por la búsqueda de la belleza en todas las ramas de las artes; en este caso, esa búsqueda de belleza está encarnada en la figura del ruiseñor.

“El gigante egoísta”

“El gigante egoísta” lo protagonizan el propio gigante y un personaje colectivo, que son los niños. El gigante es un símbolo de autoridad y egoísmo, mientras que los niños son los personajes que le dan una cierta alegría al cuento y que expresan las ganas de vivir y la felicidad.

Este cuento narra los hechos que ocurren en el jardín del gigante. Los niños que viven en el pueblo tenían la costumbre de ir a jugar allí al salir del colegio, pero un día vuelve el gigante y les prohibe la entrada. Cuando vuelve la primavera, llega a todo el país menos al jardín del gigante, donde el frío y la lluvia siguen haciendo efecto. Una mañana, oye música en su ventana. Se asoma y ve como los niños han conseguido entrar en el jardín, y como la primavera llega con ellos. Baja a su lado, y ve que uno de los más pequeños no puede subir a un árbol. Lo sube, y pasa todo el día jugando con ellos. Al llegar la noche, y cuando los niños se estaban despidiendo, les pregunta por el pequeño, pero contestan que no lo habían visto nunca. Una mañana, después de muchos años, el gigante se asoma a la ventana y ve al pequeño en una esquina, herido. Va a su lado, y cuando le pregunta quien le había herido para ir a matarlo, el pequeño le dice que le hirió el Amor, y que se lo llevara a su jardín, que es el Paraíso, porque una vez el gigante también le dejo jugar a él.

En este cuento son varios los símbolos que aparecen: el gigante como ser egoísta, los niños como símbolo de felicidad y el niño más pequeño como un ser sobrenatural que es la salvación del gigante. Gracias a este pequeño, los demás niños le pierden el miedo:

“Pero cuando los niños le vieron se quedaron tan aterrorizados que huyeron y el jardín se quedó otra vez como en invierno. Únicamente el niño pequeñito no había huido (...) Y el gigante se deslizó por su espalda, le cogió cariñosamente en sus manos y le depositó en el árbol (...) Y los otros niños, viendo que ya no era malo el gigante, se acercaron corriendo y la primavera llegó con ellos”

demás, el gigante muere con él a su lado, pero sabiendo ya que va a entrar en el Paraíso, porque este niño pequeño, que encarna a un ángel o a un ser mucho más poderoso se lo dice. Es un ser que le asegura su entrada en el cielo:

“Me dejaste una vez jugar en tu jardín, hoy vendrás conmigo a mi jardín, que es el Paraíso”

Los personajes están interrelacionados entre sí: si no existieran los niños, no existiría el egoísmo del gigante, y sin los niños, tampoco podría existir el niño más pequeño que consigue una metamorfosis mediante el amor hacia los niños del gigante.

Todo el cuento se desarrolla en el jardín del gigante egoísta. El tiempo que pasa está reflejado en las estaciones: el cuento comienza en otoño y se habla de la llegada de la primavera. Cuando pasan muchos años, en una mañana de invierno, aparece de nuevo el pequeño, que es cuando ya acaba el cuento con la muerte del gigante.

*Bibliografía

GONZÁLEZ LÓPEZ, Antonia: Cuentos. Magisterio Casals, Madrid

Diccionario Enciclopédico Salvat, tomo 20, entrada Wilde, Oscar.