Ortega y Gasset

Filosofía española contemporánea del siglo XX. Filósofos españoles. Concepto orteguiano. Objetivismo. Perspectivismo. Raciovitalismo. Fenómeno de las masas

  • Enviado por: Luthien
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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José Ortega y Gasset nace en Madrid en 1883 en una familia burguesa. Estudia en los jesuitas y Filosofía y Letras en la Universidad en Deusto y Madrid (las mejores universidades), donde se doctoró. Gana una cátedra pero por su enfrentamiento con la Dictadura de Primo de Rivera tiene que dimitir y continuar sus clases en un teatro. S diputado en la Segunda República. Al estallar la Guerra Civil se exilia, residiendo en París, Holanda, Argentina y Portugal.

Regresa en 1945. Muere en 1955.

OBRAS:

  • “Meditaciones del Quijote”:crítica a la filosofía española, q está en la literatura.

  • “España invertebrada”: la España dividida.

  • “El tema de nuestro tiempo”:el perspectivismo.

  • “La rebelión de las masas”

EL CONCEPTO ORTEGUIANO DE FILOSOFÍA:

Para Ortega la filosofía es algo vital, algo necesario para el intelecto: lo que para el ave es volar, es para el hombre filosofar. La filosofía no es simplemente algo vital, sino que el filósofo tiene un afán de entender, de captar la realidad.

El objeto de la filosofía es “el conocimiento del Universo o todo cuanto hay”. Entender y filosofar se implican mutuamente. El intelecto es esencialmente afán de capturarlo todo, el Mundo, el Universo. El filosofar es “buscar al mundo su integridad, completarlo en Universo en todo donde se aloje y descanse”.

Metodología:

Filosofía es conocimiento de todo. Esto obliga al filósofo a cuestionar su objeto como problema: lo que es sabido ya no es problema, pero no parte de presupuestos previos. Por ello la filosofía sigue un imperativo de autonomía: renuncia a apoyarse en algo anterior a la filosofía misma. Sigue también el universalismo, el afán intelectual hacia el todo, lo que Ortega llama panautonomía.

La filosofía es afán de descubrir, de desvelar lo oculto (alétheia) y manifestarlo, contarlo (logos). Pero como la filosofía es alétheia y logos, es también ontología (estudio del Ser).

EL PERSPECTIVISMO: La teoría de la realidad de Ortega.

En el pensamiento Orteguiano se distinguen tres etapas:

  • Objetivismo (1902-1914):

  • Se trata de una etapa de formación en Alemania, en ella se plantea el problema de España y el de su incardinación intelectual a Europa. O. parte de la convicción de que España se encontraba desfasada social, política, técnica y culturalmente y piensa que sólo puede ser superado si se elimina el subjetivismo [el sujeto es el que domina] y el personalismo [hace hincapié en el término persona, q es aquella que tiene moral, convicciones]. Contra éste y a favor de la actitud intelectual rigurosa y metódica de la ciencia (Ortega aboga por el racionalismo). Ortega propone la vuelta a las cosas, porque en ellas es donde el hombre puede encontrar esa salvación [laica, como su filosofía] que él predica. Hace falta, pues, disciplina, método, crítica, objetividad. “Lo subjetivo es el error”.[Hace falta encontrarnos a nosotros mismos, en una vuelta a las cosas].

  • Perspectivismo (1914-1923):

  • Esta etapa la inicia “Meditaciones del Quijote”.

    El perspectivismo se opone al idealismo y al realismo. El idealismo afirma que la realidad no es esto, sino que se encuentra en otro plano. El idealismo pone la verdad de las cosas en el yo y contra él O. afirma que el sujeto no es el eje en torno al cual gira la realidad. El realismo pone la verdadera realidad en la cosa, en lo que nos rodea, es físico. Hay dos tipos, el ingenuo y el crítico (no puedo alcanzar la totalidad de la realidad). Contra él Ortega dice que el sujeto no es un simple trozo de la realidad, ni un ser abstracto, sino que el sujeto es una realidad concreta que vive aquí y ahora.

    Los dos grandes temas son la circunstancia y la perspectiva. La idea de circunstancia tiene su antecedente en el concepto de “Umwelt” de Uexkül (cada animal, de acuerdo con su estructura biológica y su actividad, posee un mundo “en torno” específico), que fue tomado por Husserl. Ortega modifica su concepto de circunstancia, ya que no es un concepto meramente biológico sino que incluye el propio cuerpo, y además la circunstancia es real, y sólo intencional como en Husserl. El sentido de este concepto de “circunstancia” es aclarar que no existe un “yo” aislado del mundo real [el ser no es material ni es abstracto, sino que está relacionado con el mundo físico].

    Ortega afirma que “yo soy yo y mi circunstancia, [yo no sería como soy de no ser por las circunstancias que me rodean (ambiente, familia, país). Las circunstancias me determinan] y si no la salvo a ella no me salvo yo. Mediante las circunstancias el hombre se pone en comunicación con el universo” [si no salvo lo que me rodea, no me salvo yo (guerra). En el plano laico]. El ser humano puede intentar zafarse de las circunstancias, pero no lo conseguirá. Algunos se han propuesto ver el mundo como algo eterno, ajeno al movimiento (sub specie aeternitatis). Es más útil ver la realidad como algo que depende de las circunstancias (sub specie circunstantiarum) o, puesto que las circunstancias son de naturaleza temporal, verlo sub specie instantes (el instante).

    Las circunstancias son el cordón umbilical que nos vincula al resto del universo y constituyen asimismo un ingrediente esencial de nuestras vidas. El yo se identifica consigo mismo y con sus circunstancias, y con ello se opone al pensamiento idealista según el cual un yo no puede ser reducido a una realidad ontológicamente independiente. Además, según Ortega, no puedo concebir ninguna circunstancia sin concebirme a mí mismo como su centro dinámico. Ortega ve en las circunstancias el “medio” en que el hombre se desenvuelve, como aquello con que debemos enfrentarnos a menos que nos resignemos a que nuestro ser real se convierta en una abstracción pura.

    El concepto de perspectiva lo recoge de Nietzsche (la verdad no es algo absoluto, lo construimos y nos olvidamos, y depende de la perspectiva de cada ser humano). Mediante la perspectiva Ortega quiere superar el escepticismo [no podemos alcanzar el cto. Como los empiristas] y racionalismo, como actitudes contrapuestas: “La historia del conocimiento nos muestra que la lógica, oscilando entre el escepticismo y el dogmatismo, ha solido partir siempre de ésta errónea creencia, el punto de vista es falso” De aquí surgen dos opiniones:

    • Es así que no hay más punto se vista que el individual, luego no existe la verdad (escepticismo).

    • Es así que la verdad existe, luego ha de tomarse un punto de vista sobreindividual (racionalismo).

    El espectador intentará separarse de ambas soluciones, pues discrepan del origen. El punto de vista individual es el único punto de vista desde el cual se puede mirar el mundo en su verdad.

    Ortega acepta como un hecho que la perspectiva individual es el único modo de llegar a la realidad y, por tanto, el único modo de formular verdades universales. Dos puntos de vista pueden no coincidir, pero se complementan. Por tanto, lo que debe hacer cada individuo es reproducir fielmente su punto de vista.

    Las perspectivas son aspectos concretos de la realidad. La verdad perspectivista, aunque es parcial, es a la vez absoluta. Lo único que no es completa. La realidad para Ortega es la dada a una vida humana concreta, y no la percibida por un ser abstracto utópico.

    Realidad y vida no son cosa eterna, sino radicalmente temporales, su valor y su gracia no quedan disminuidos, antes bien realzados. En conclusión, la realidad sólo puede ofrecerse en perspectivas individuales, lo que no las invalida, sino que las hace sumamente valiosas. [No hay que pelear por quién tiene la razón, sino por poner en diálogo todos los puntos de vista. La única perspectiva errónea es la que uno cree que es la única, perfecta.

  • Raciovitalismo (1924-1955): RAZÓN VITAL E HISTÓRICA:

  • Es la doctrina de su madurez. En ella se forman los conceptos de razón vital y razón histórica. El raciovitalismo es el intento intelectual de superar las posturas filosóficas del irracionalismo vitalista y la miopía intelectual del racionalismo. El raciovitalismo reconoce el valor de la razón [la razón no es abstracta, fuera del ser humano] pero también sus raíces irracionales (la intuición) y la pone al servicio de la vida (la razón no es abstracta, no está fuera del ser humano).

    Ortega hace primeramente una crítica del vitalismo y del racionalismo y propone una síntesis superior. El hombre es un ser dotado de razón, pero debe usarla para vivir, para no perderse en el Universo.

    El raciovitalismo no es un corte con el perspectivismo, sino su desarrollo: la perspectiva de la vida y la perspectiva de la razón. La primera viene dada como realidad, en la segunda se sitúa el hombre en su esfuerzo por comprender la realidad. Ambas son las perspectivas radicales y el fundamento de cualquier otra perspectiva.

    El vitalismo filosófico de Ortega defiende la primacía absoluta del método racional de conocimiento y sitúa en el centro de la reflexión filosófica el problema de la vida, por ser lo que más afecta al sujeto pensante. Por tanto, el vitalismo es una doctrina filosófica que insiste en que hay unos límites a la razón, pero que de ningún modo significa una descalificación de la razón misma, sino de los excesos del racionalismo. El raciovitalismo es la teoría del cto que parte de la vida, es decir, de la estrecha unión entre razón y vida, entre razón e historia. Toda razón es vital, da razón, da cuenta de los hechos vitales, no sólo de los biológicos. El hombre es un ser dotado que ha tenido que inventar la razón si no quería perderse, y la tiene que usar para vivir, no para hacer abstracciones. [La razón sin la vida no es nada]

    La vida es la realidad radical (aquello en lo que confluyen las realidades) dentro de la cual se encuentran las demás realidades. La vida de cada cual es la existencia particular y concreta: esa realidad en su concreto vivir histórico es el centro de atención de la filosofía de Ortega, subrayando el carácter racional que da la vida. [La vida es aquella a partir de la cual interpreto todo lo demás].

  • Significado de la razón:

  • La razón, de Grecia a Kant, es la facultad que capta la esencia de las cosas, lo inmutable. Se trata de la razón pura. Ortega le da otro sentido “Para mí es [...] toda acción intelectual que nos pone en contacto con la realidad”. [Algo concreto, no abstracto. Me da lo que tengo a mi alrededor, la realidad.]. Es decir, por encima de la razón pura está la razón vital, que es una misma cosa con el vivir. La razón vital es constitutivamente histórica, se hace en la historia: no es un hecho acabado (factum) sino algo que fluye, que está en constante devenir, un quehacer (la razón vital no está acabada, sino que se hace con la hª).

  • La vida como realidad radical:

  • El punto de vista del filosofar de Ortega no es ni el mundo exterior (realismo) ni la conciencia (idealismo), sino nuestra vida interpretada como coexistencia del yo con el mundo. Por ello, lo primero que hay que hacer es definir el sentido de “mi vida”, buscar las categorías del vivir. El sentido que tiene la vida se resume en categorías:

    • Vivir es el modo de ser radical: La vida es una realidad radical en la que tenemos que contemplar las demás realidades. “Vida es lo que somos o lo que hacemos”. No existe otra realidad más indubitable, cualquier otra supone que nuestra vida la fundamenta. El mismo pensamiento es un fragmento de un sujeto que vive. El mismo hecho de hacer filosofía, no es sino una forma particular de vivir que supere este vivir mismo, un afán de mi vida. [Conozco las demás realidades a partir de mi vida].

    • Vivir es encontrarse con el mundo: El término mundo es lo “vivido como tal”.Mi vida consiste en ocuparme de este mundo mío, verlo, pensarlo, quererlo u odiarlo, moverme en él...”. Nuestra vida consiste en que la persona se ocupa de las cosas y, evidentemente, lo que nuestra vida sea depende tanto de lo que sea nuestra persona como de lo que sea nuestro mundo.[Vivir es encontrarme con esas circunstancias (sentir, encontrarnos con lo que nos rodea). Además, las circunstancias nos determinan].

    • Vivir es ocuparme de algo para algo: Nuestra vida es una constante decisión, y siempre decimos que es para algo, con una finalidad, en función de algo. Esto significa el conjunto de apetitos, pasiones e ilusiones que somos cada uno. Es tender hacia un futuro, vivir es anticiparse, prefigurar lo que deseamos ser. [Nos proyectamos, vivimos el presente pero pensamos en el futuro]. Vivir es anticiparse = ocuparse para algo = pre-ocuparse [pensar en el futuro porque el ser humano es un proyecto]. La ocupación que somos ahora radica y surge por un propósito.

    • La vida es un continuo quehacer: Nada se nos da hecho, necesitamos hacérnoslo cada uno; la vida es un problema que necesitamos resolver. Por eso la vida tiene que proyectarse; el mundo abre un abanico de posibilidades y el hombre se siente forzado a elegir lo que quiere hacer. La vida es libertad.[Se me dan unas opciones y dentro de ellos soy libre de elegir. No somos seres determinados].

    • Vivir es un problema: Cada uno de nosotros es un problema. El ser humano es un problema de la vida. Encontrarse viviendo es encontrarse viviendo sin saber cómo ni por qué. [Cuando nos encontramos con algo, es un problema que tenemos que interpretar, resolver].

    • Vivir es encontrarse a sí, ser transparente a uno mismo, vivirse, sentirse vivir, de donde el YO no es el único sujeto, sino también el mundo. [Cuando vivimos estamos siendo conscientes de nosotros, lo que queremos u de los que hacemos para conseguirlo]. La vida, entonces, es conciencia, darse cuenta, percatarse del mundo, tener conciencia de que se vive y al mismo tiempo, no saber qué es la vida. [Es un proyecto, un problema, es algo que escapa a la razón].

    • Vivir es coexistencia y convivencia: “Coexistir es convivir, vivir una cosa de otro, apoyarse mutuamente, conllevarse, tolerarse, alimentarse, fecundizarse, potenciarse”. La realidad concreta es la del individuo en comunidad vital con todos los demás individuos. El individuo aislado y la comunidad genérica son puras abstracciones. [El ser no sería nadie sin la relación con los demás y con el mundo. NECESITA las circunstancias].

  • La razón vital:

  • El sentido tradicional de razón desde Gracia a Kant, pasando por los racionalistas, se entiende como la facultad que capta lo inmutable, la esencia “eterna” de las cosas. [La razón es lo que nos viene desde los griegos]. Se ha considerado una razón sub specie aeternitatis (aparte del tiempo). Se trata de la razón pura y eterna, y por encima de ésta, está la razón vital. [Aunque existan, por encima está la razón vital, que no es algo abstracto]. La razón vital es una y misma con el vivir. La razón es la vida humana. Es constitutivamente razón histórica: el vivir está referido a la vida humana y el horizonte de la vida humana es histórico. La realidad, la vida, resulta inteligible cuando funciona como razón. Razonar significa relacionar algo con la totalidad de mi vida: la vida misma, cuando se inserta en su contexto, es cuando se razona y comprende. Por eso la vida misma funciona como razón. Nos permite conocer al hombre en una dimensión más compleja que la definición estática: “yo soy yo y mis circunstancias”. La persona humana tiene que ser auténtica y conservar su vida íntima, su conciencia, sin perder de vista el mundo exterior. Mi vida es también toda la realidad que me rodea, la circunstancia es todo lo que interviene en la vida del hombre y es utilizado por él para hacerse a sí mismo. La circunstancia es:

    • Todo lo que no soy yo, es decir, los demás hombres, las creencias, las opiniones, e incluso mi cuerpo y mi psique.

    • El horizonte de totalidad que aparecen las cosas interpretadas como circunstancia: mi vida como una pieza del mundo, pero ese mundo u horizonte es mi mundo, es decir: mi circunstancia.

    • Yo viviendo con, entre y en función de las cosas, donde yo soy inseparable de ellas y ellas de mí.

    La vida humana es proyecto: el hombre tiene que inventar, crear, lo que él va a ser. El hombre no es un hecho, sino un continuo quehacer. Se proyecta hacia el futuro. El destino de la vida humana es “salvarse”. Vivir es encontrarse perdido, no tener nada seguro. En medio de esto, salvarse significa ser “plenamente uno mismo” (autenticidad).

  • La razón histórica:

  • La razón vital se concretiza en razón histórica. No se trata de dos razones distintas, sino que la razón vital es, a la vez, razón histórica porque la vida es esencialmente temporeidad. El vivir siempre está referido a la vida humana y el horizonte de la vida humana es histórico [No somos nada si no nos consideramos en la hª, en un momento determinado].

    El vivir del ser humano es ante todo proyecto, un quehacer de lo que podemos ser ante un mundo circunstanciado de posibilidades, que nos exige libertad y decisión. Esta realización existencial se lleva a cabo en la historia.

    La vida del hombre se concretiza en razón histórica, desde donde se explica tanto la vida individual como la vida de los pueblos y naciones. La vida humana viene de otras que le han precedido, de un pasado, y apunta a un futuro. Para conocer la realidad hay que tener presente todo el pasado, la historia universal que gravita sobre todo hecho presente, de ahí la necesidad de un conocimiento radical de la historia que permita un análisis inmediato de la realidad histórica. Se trata de una dialéctica de la razón viviente que se reduce a conocer los hechos en que se ha petrificado la historia y que remiten a una vida concreta donde surgió, en conexión con otros “haceres” con los que forma una cadena. [Si la razón vital se concretiza, tenemos unos valores en mi época, una conexión con mis antepasados. Tengo que entenderme a partir de lo que ha sido, es y quiere ser en el futuro la humanidad].

    El actuar concreto de esta razón no es deducir, ni inducir los hechos, sino narrarlos, narrarlos desde dentro, a través de la intuición, es decir, tratar de revivir el hecho. La razón histórica no es una mera descripción narrativa, sino constante búsqueda dinámica de los factores que posibilitan y hacen inteligible en la totalidad de su ser histórico.

    A cada generación sus predecesores le han transmitido una considerable hacienda compuesta de infinidad de ideas y de creencias, de modo que el hombre de cada época no parte de cero, sino que se encuentra con un haber legado de sus ancestros. Esto nos obliga a alcanzar una conciencia histórica y perfeccionarla. Herencia a la que no podemos renunciar porque es un componente de la realidad radical. A ésta hay que añadir un conjunto de errores que podemos evitar porque ya han sido ensayados. Para evitarlos, hay que tener conciencia histórica, es decir, saber por qué se llegó a errar. Sólo así se puede encarar el futuro con la pretensión de que sea mejor que el pasado.

  • El hombre como ser histórico

  • El historicismo en Ortega significa:

    • El hombre no tiene naturaleza, no tiene esencia: tiene historia. El hombre no es algo conceptual, estático, sino dinámico, en cte movimiento.

    • La sociedad sólo tiene historia. Es un quehacer, igual que el hombre, pero un quehacer en comunidad, en relación con el mundo.

    La naturaleza histórica del hombre

    La vida del hombre es un continuo hacerse, es la realización de un proyecto que se está haciendo en la historia. El existir no le es dado, regalado: lo único que encuentra o le sucede es no tener más remedio que hacer algo para no dejar de existir. La vida es quehacer, la vida “da mucho que hacer”. Por eso dice Ortega que “el hombre no es naturaleza, sino historia”. La naturaleza del hombre no es naturaleza estática no es algo acabado, sino que es historia, se está haciendo. El hombre es cambio, por eso la auténtica comprensión del hombre no nos puede venir por la definición previa del tipo de la aristotélica de “animal racional” o de la cartesiana de mente + cuerpo. La auténtica idea del hombre se hace en la observación de su devenir histórico, como un ser que hereda algo y que cambia siempre. La idea de que el hombre es heredero conlleva anejas otras ideas sobre el hombre:

    1ª) Que el ser del hombre consiste en su mutabilidad.

    2ª) Que esa mutabilidad se puede estudiar en la historia, y

    3ª) Que, por ser un animal mutable e histórico, puede aumentar o dilapidar el caudal cultural heredado de sus antepasados.

    Estas tres ideas sobre el hombre permiten a Ortega ensayar una nueva definición: “En suma, que el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia. O, lo que la naturaleza es a las cosas, es la historia al hombre”. Por no tener naturaleza prefijada de antemano, sino que el hombre de cada época está constituido por lo que ha heredado y por lo que él hace de sí mismo, es por lo que Ortega puede hablar del hombre como mera potencia. [Naturaleza es aquella que crea las cosas. La historia hace posible que exista el ser humano, es fundamental para su constitución.] [Si queremos entender la historia, no podemos hacer un análisis independiente de las gentes, las generaciones, la sociedad y sus cambios].

    Por no tener el hombre una naturaleza prefijada de antemano sino que es un animal heredero de la historia y con capacidad de hacerse a sí mismo, hay que entenderlo como el fruto de la relación entre pasado y futuro. Lo que el hombre haga de sí mismo y sus proyectos para el futuro son una “función” del pasado.

    La idea de las generaciones como modo de comprender el pasado

    La dimensión histórica del hombre no es algo que afecte al hombre abstractamente considerado, ni tampoco se da sólo el hombre como individuo. La dimensión histórica del hombre ha de ser considerada como un hombre concreto, sujeto a su circunstancialidad de su época, y de un hombre que se da en el ámbito de una sociedad.

    Ortega, para comprender la historia, introduce (además de la división externa en diversas “edades” que hacen los historiadores) la división en generaciones. [Lo que hace que se produzca el cambio social es la generación nueva. Cambia la forma de pensar]. [La hª se divide en generaciones, en vez de épocas. Son personas que viven aprox. cada 15 años].

    Recurriendo a una analogía con la ciencia biológica, la generación sería la molécula de la historia, un ente intermedio entre los átomos y los complejos organismos. Las generaciones son la unidad molecular en que la historia se divide. Cada generación lleva en sí todas las anteriores y es un escorzo de la historia universal.

    Por ser los individuos de una misma época partícipes de una herencia común, cada generación vive de los mismos presupuestos teóricos, tiene la misma forma de vida, se caracteriza por unas creencias, ideas, cultura, problemas...Esta forma de vida dura cierto tiempo (15 años), de ahí que en un mismo tiempo coexistan varias generaciones: jóvenes, hombres maduros y viejos. Son generaciones contemporáneas:

    • Contemporáneo: viven en el mismo tiempo.

    • Coetáneo: tienen la misma edad.

    La distinción entre uno y otro, la coexistencia en el mismo momento histórico de varios grupos de hombres que tienen distintas ideas y creencias entre sí es lo que permite que pueda haber innovaciones o retrocesos en la historia. En el supuesto de que todos los contemporáneos fueran coetáneos, la historia sufriría una parálisis definitiva en su devenir.

    Cada generación tiene dos dimensiones. Una consiste en la recepción de lo vivido. Otra, en el fluir de su propia espontaneidad. Cuando estas dos dimensiones no coinciden, cuando hay rebeldía ante lo recibido, cuando hay generaciones polémicas, se produce una beligerancia generacional, una crisis histórica y es posible la innovación. Lo mismo que la vida del hombre es un quehacer, realización de un proyecto que se hace en la historia, así las generaciones tienen históricamente su misión propias, sus proyectos... De ahí que cada una se plantee su tarea, su vida hacia el futuro en la propia historia.

    El tema de nuestro tiempo: el fenómeno de las masas

    [Analiza el problema de la sociedad española y su separación de Europa. 1º élite (formados, educados, preparados para dirigir, deben guiar al pueblo). 2º la masa (deben dejarse guiar por lo que manda la élite)]. [Es un ideal. Ortega dice que la masa se ha hecho con el poder (no están preparados) y por ello hacen que España no evolucione].

    Cada generación está compuesta de dos tipos de personas: una minoría selecta y una masa.

    La masa es el conjunto de personas no especialmente cualificadas. La masa constituye el “hombre medio”, o sea, el hombre en cuanto no se diferencia de otros hombres. La misión de las masas es obedecer las directrices de las élites.

    Los individuos que integran una muchedumbre coinciden en deseos, ideas y modos de ser. Mientras que los grupos que se caracterizan por no ser muchedumbre y masa, la coincidencia afectiva entre sus miembros consiste en algún deseo, idea o ideal que por sí solo excluye al gran número.

    La minoría selecta ofrece proyectos de vida y su misión es orientar a las masas, las cuales deberían seguir las directrices de las élites. Pero esto no se ha realizado en su tiempo, ya que en su época se ha producido el advenimiento de las masas al pleno poderío social.

    Los individuos que integran estas muchedumbres preexistían, pero no como muchedumbre sino repartidos en el mundo en pequeños grupos, llevando una vida disociada: ocupaban un sitio, en el campo, la aldea, la villa...Ahora aparecen bajo la especie de aglomeración y dondequiera vemos muchedumbres. Precisamente en los ligares mejores, creación refinada de la cultura humana reservados antes a las minorías o élites.

    Se ha creado una gran confusión entre quien manda y quien obedece, y de ahí que todo lo demás marche mal. Como las masas no deben ni pueden dirigir su propia existencia, ha sobrevenido la gran crisis que a pueblos, naciones y culturas cabe padecer.

    Esta crisis ha provocado en España una desmoralización que hace imposible su europeización (España es el problema, Europa la solución). Las masas se rebelan y no quieren someterse a las orientaciones de la élite, provocándose el problema de España, empobrecida y desvinculada de Europa. De ahí la preocupación de los intelectuales por “el problema de España”. (Unamuno, Machado, Pío Baroja...). [Gente que no tienen idea de la sociedad, se hacen con el poder y hacen de España un país cerrado y decadente]