Ortega Gasset y otros pensadores

Filósofos. Raciovitalismo. Perspectivismo. Razón vital. Conocimiento del universo. Nietzsche. Comte. Marx. Kant. Hegel. Hume

  • Enviado por: Rosa Sarmiento
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 47 páginas
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JOSE ORTEGA Y GASSET

Descripción de la filosofía de José Ortega

Para Ortega la filosofía es algo vital, algo necesario, pero es flexible, abierto, vivo. Al filósofo le caracteriza el afán de aprender, de entender el mundo, el universo. La filosofía es conocimiento del Universo, más que leerla se ha de entender se ha de desentrañar. Su lectura ha de ser vertical, uno tiene que meterse dentro de ella

Objeto de la filosofía.

El objeto, es el conocimiento del Universo o cuanto hay en él, es decir, su totalidad. Todo cuanto hay, no cuanto existe, hay cosas que no existen pero las hay; por ejemplo los gigantes, el centauro, las quimeras.

Cosas que puede haber en el universo.

Las que acaso hay, lo sepamos o no.

Las que creamos erróneamente que hay pero no las hay.

Las que podemos estar seguros de que las hay

Solo éstas últimas son las que, sin duda, constituyen los datos del Universo.

Método.

El método que emplea Ortega es el asedio filosófico, es decir, nunca atacando directamente, sino dando vueltas, circulando en torno, lentamente.

El filósofo no se apoya en nada anterior, no da por sabido nada anteriormente, se compromete a no partir de verdades supuestas. La filosofía es una ciencia sin suposiciones. El filósofo busca la raíz de todo lo que hay en el universo.

Primer periodo 1910-1923.

En la filosofía de Ortega y Gasset existen dos períodos claramente diferenciados.

  • Perspectivismo. Período que va desde el año 1910 hasta el año 1923, en el que hace una crítica al idealismo y al realismo.

Publica: Meditaciones del Quijote, el Espectador, España invertebrada.

  • Raciovitalismo: desde el 23 hasta el 55.

Publica: La rebelión de las masas, historia como sistema.

El perspectivismo no es una doctrina accidental, sino que se convierte en la piedra angular de la teoría del conocimiento.

Con el perspectivismo se opone Ortega y Gasset al idealismo y al realismo.

Contra el idealismo afirma que el sujeto no es el eje en torno al cual gira la realidad, contra el realismo afirma que el sujeto no es un simple trozo de la realidad, ni un ser abstracto: es una realidad concreta que vive aquí y ahora. Es una vida.

El idealismo pone la verdad de las cosas en el yo (Subjetivismo).

El realismo pone la verdadera realidad en la cosa, en el objeto (objetivismo).

¿Qué es el realismo?.

El realismo es una actitud que supone que la verdadera realidad son las cosas en sí, es decir, que las cosas son independientes de mí pensar.

En el realismo, el yo centra la atención en las cosas que le rodean y éstas impiden que el yo se de cuenta de sí mismo.

El realismo partiendo de esta concepción de las cosas llega al concepto de sustancia. Sustancia es aquello que está debajo, que no cambia, el ser substante, eso es a sustancia.

¿Qué es el idealismo?.

El idealismo es la base del subjetivismo moderno. Las cosas no son seguras, yo puedo estar en un error. De lo único que no puedo dudar es de mi pensamiento.

Este es el auténtico subjetivismo, el yo, el sujeto se traga el mundo exterior, de tal modo que éste desaparece y sólo queda el yo.

El idealismo consiste en:

El pensamiento. Toda la filosofía se levanta sobre la razón, sobre el pensamiento, sobre el sujeto.

El cogito es una realidad hermética: solo puedo estar seguro de las cosas en cuanto las pienso, en cuanto soy testigo de ellas: yo estoy seguro de esta habitación en cuanto estoy en ella y la pienso, pero si me voy y dejo de estar en ella, es decir la realidad exterior queda reducida a la experiencia interior.

La sustancia: el pensamiento es una sustancia pensante, es lo mismo decir "pienso" que decir "el pensamiento existe". Concibe el pensamiento como una realidad sustancial, como sustancia.

Él yo es el dato radical. Las cosas son en cuanto son para mí, en cuanto las pienso, en cuanto son ideas mías. La verdad radical es el yo, mi pensamiento. El ser de las cosas depende del yo.

Crítica al idealismo.

Porque va contra la vida

Porque es la reforma radical de la filosofía, ya que al invalidar el concepto tradicional de ser y como éste es la raíz misma de la filosofía, una reforma de la idea del ser, significa una reforma de la filosofía.

Para Ortega lo que los filósofos han llamado "ser" es algo inventado por el hombre. El ser no es una realidad, sino al contrario, la realidad es anterior al ser.

El ser es una interpretación de lo que hay, y esto no es algo que el hombre pone, sino aquello que se le impone por si mismo.

Lo que hay es algo más bien incompleto; es un intento de ser, no es nunca un ser completo.

La realidad del mundo (las casas, esta habitación) no está ni fuera ni dentro de mi pensamiento, esta con mi pensamiento.

El pensar y lo pensado, la conciencia y el objeto, yo y el mundo inseparablemente unidos.

Critica al realismo y al idealismo; el realismo pone la verdadera realidad en las cosas, el Idealismo las pone en el yo. El realismo es objetivista, el idealismo es subjetivista. Hay que concluir que ni el idealismo ni el realismo, ni las cosas solas ni el yo solo.

La verdad está en yo con las cosas, es decir, la vida.

Segundo periodo 1923-1955

El raciovitalismo.

Es el conocimiento arraigado en la vida. El raciovitalismo es la teoría del conocimiento que parte de la vida.

Ni sólo racionalismo ( Kant)

Ni solo vitalismo (Nietzsche)

El raciovitalismo pretende ser un punto medio; reconoce el valor de la razón, pero reconoce también sus raíces irracionales t la pone al servicio de la vida.

Es decir en interna unión entre razón y vida entre razón e historia. Toda razón es vital, da cuenta de los hechos vitales, no solo de los puramente biológicos.

El hombre es un ser dotado de razón, pero una razón que tiene que usar sobre todo para vivir. El hombre ha tenido que inventar la razón para no perderse en el Universo. La vida es la realidad radical, dentro de la cual se encuentran las demás realidades, subrayando el carácter racional que tiene la vida (en contra de Niertzsche).

Significado de la razón.

La razón se ha entendido siempre como la facultad que capta la esencia de las cosas, lo inmutable. Se trata de la razón pura.

Para Ortega es razón toda acción intelectual que nos pone en contacto con la realidad. Por encima de la razón pura está la razón vital. La razón vital es la misma vida humana que va más allá de la pura razón.

La razón vital se hace con la historia. Esta razón histórica es algo que fluye que están en constante devenir.

La vida como realidad radical.

Para Ortega ni realismo ni idealismo, sino la vida la vida es el dato radical del universo, es decir, la coexistencia del yo y su mundo. " El dato radical no es mi existencia -yo existo-, sino mi coexistencia con el mundo.

Para hacer filosofía lo primero que hay que definir es el sentido de mi vida. Para Ortega el sentido que tiene la vida es el siguiente:

  • Vivir es el modo de ser radical

  • Vivir es encontrarme con el mundo, haciendo lo que estoy haciendo en el. No es nada abstracto. Mi vida consiste en ocuparme de este mundo vío, verlo, pensarlo, quererlo, odiarlo, estar triste o alegre, moverme en él, transformarlo y sufrirlo.

  • Vivir es ocuparme de algo, nuestra vida es una constante decisión y siempre decidimos para algo, con una finalidad, en función de algo. Este vivir para algo supone tender hacia un futuro: vivir es anticiparse, ir prefigurando el futuro, no tanto lo que hemos sido, sino lo que deseamos ser.

  • Vivir es un continuo quehacer: nada se nos da hecho, necesitamos hacérnoslo cada uno, la vida es un problema que necesitamos resolver. La vida es un proyecto y como tal debe proyectarse(no esta prefijada), el mundo abre un abanico de posibilidades y el hombre se siente forzado a elegir lo que quiere hacer, cómo realizar su proyecto.

  • Vivir es un problema. El hombre es el problema de la vida. Encontrarse viviendo, es encontrarse uno viviendo sin saber cómo ni por qué.

  • Vivir es encontrarse a sí, es vivirse, sentirse vivir, donde el yo no es el único sujeto, sino también el mundo.

  • Vivir es coexistencia y convivencia, vivir es apoyarse mutuamente, conllevarse, tolerarse, alimentarse. La realidad concreta es la del individuo en comunidad vital con todos los demás individuos.

  • La razón vital.

    La razón histórica es tan razón como la razón pura, pero además está capacitada para captar la realidad fluida que es la vida. No puede haber oposición entre razón y vida. La razón no tiene que aspirar a sustituir a la vida. La razón es una función vida y espontánea, como el ver o el palpar. Por eso la razón pura debe ceder su imperio a la razón vital.

    Ortega no va contra la razón, sino contra el racionalismo: razón es toda acción intelectual que nos pone en contacto con la realidad por medio de la cual topamos con lo trascendente.

    Razonar significa referir algo a la totalidad de mi vida: la vida misma, cuando se inserta en su contexto, es cuando se razona y se entiende. Por eso la vida misma funciona como razón. Esa razón vital que lleva a comprender al hombre en una dimensión más compleja que la definición estática de la razón pura: yo soy yo y mi circunstancia.

    Ortega quiere expresar la interrelación obligada del yo con el mundo como un todo concreto e indiviso, irrepetible, del que hay que partir para entender al hombre y al mundo.

    • Yo soy yo: el hombre tiende a su yo, hacia lamismidad (ser uno mismo) del sujeto humano. La persona humana tiene que ser auténtica y conservar su vida íntima, su conciencia, sin perder la visión del mundo exterior.

    • Y mi circunstancia: mi vida no soy yo solo, sino toda la realidad que me rodea. La circunstancia es todo lo que interviene en la vida del hombre y es utilizado por él para hacerse a sí mismo. La circunstancia es el tiempo, el tiempo presente, sobre todo. El pasado y el futuro sólo tienen sentido y son algo en la medida en que se hacen presentes de algún modo. La vida es definida siempre en términos de presente. Mi circunstancia es:

    • Todo lo que no soy yo, los demás los usos sociales, las creencias, las ideas, las opiniones, todo lo que aparece a mi alrededor.

    • El horizonte de totalidad: mi vida como pieza del mundo, mi mundo es mi circunstancia.

    • Inseparable de mi yo: mi vida se va haciendo con las circunstancias. Éstas son yo viviendo con ellas y en función de las cosas.

    La vida humana, por tanto, es un proyecto, tiene forma poética en el sentido en que el hombre tiene que inventar, crear, lo que él va a ser. El hombre no es nada hecho, sino un continuo quehacer. Se proyecta hacia el futuro, construyendo su modelo en el presente, en un constante hacerse.

    El destino de la vida humana es “salvarse”: vivir es encontrarse perdido entre las cosas, no tener nada seguro y fijo. En medio de esto, el hombre tiene que salvarse, es decir se plenamente uno mismo: mismidad y autenticidad son dos categorías del destino humano.

    Ortega se acerca notablemente a los análisis existencialistas, especialmente a Heidegger: vivir es encontrarse en el mundo, entre las cosas, ocupándose de ellas y dándoles finalidades prácticas, es un quehacer, un proyecto, un problema, un vivir con los otros.

    Historicismo

    La vida del hombre es un continuo hacerse, es la realización permanente de un proyecto que se está haciendo en la historia, en el devenir de la vida. El existir no le es dado y regalado: lo único que encuentra o le sucede es no tener más remedio que hacer algo para no dejar de existir. La vida es quehacer; la vida en efecto da mucho que hacer. Por eso dice Ortega que “el hombre no es naturaleza, sino historia”. (Historia como sistema) la vida del hombre no es naturaleza estática, no es algo acabado, inmutable, sino que es historia, se está haciendo; la historia pertenece esencialmente a la vida de cada uno de nosotros.

    El hombre vive en un determinado momento, en un tiempo, en una época histórica. Y ese tiempo es el que hay que abordar, no sólo con la razón, sino también con la vida y desde la vida, porque tiempo “no es el que miden los relojes, sino tarea, misión, innovación”

    La tarea de nuestro tiempo es siempre una misión que mira al futuro, porque la vida se hace en la historia. Ortega dirá que el tema de nuestro tiempo es superar el idealismo, es decir, superar el reto que nos lanza la historia en esta época determinada: es vivir el tiempo presente como parte de nuestra propia historia, aceptando sus retos.

    En cada época hay una forma de vida (creencias, ideas, usos problemas) esta forma de vida dura cierto tiempo (15 años dice Ortega) de ahí que en un mismo tiempo coexistan varias generaciones: jóvenes, hombres maduros y viejos. Son generaciones contemporáneas:

    Contemporáneos = los que viven en el mismo tiempo

    Coetáneo = los que tienen la misma edad

    En esta diferencia se basa la posibilidad de la innovación: si todos los contemporáneos fuesen coetáneos, la historia se detendría, anquilosada, porque cada generación tiene dos dimensiones:

    - una consiste en la recepción de lo vivido

    - otra, en el fluir de su propia espontaneidad.

    Todas las generaciones tienen su misión propia, su vocación, su propia tarea histórica. De ahí que cada generación se tiene que plantear su tarea, su vida hacia el futuro en la propia dimensión histórica.

    Cada generación está compuesta por dos tipos de personas:

    Una minoría selecta (la elite):

    Una masa

    La elite está formada por hombres creadores de un proyecto de vida y su misión es dirigir a las masas. La misión de las masas es obedecer las directrices de las elites.

    Como esto no se ha realizado en su tiempo, se ha creado una gran confusión entre quién manda y quién obedece, y de ahí que todo lo demás marche mal: Europa no sabe si manda, España no sabe si obedece, lo cual provoca una desmoralización y hace imposible la europeización de España (España es el problema, Europa, la solución).

    Por otra parte, las masas se rebelan, no quieren someterse a las orientaciones de la élite, y en esto consiste la invertebración de España. De ahí la preocupación de los intelectuales por el problema de España.

    Conclusión.

  • El hombre no tiene naturaleza, no tiene esencia: tiene historia. El hombre no es nada conceptual, nada estático, sino dinámico, vivo, en constante movimiento real.

  • La sociedad tampoco tiene esencia, sólo tiene historia. La sociedad, lo mismo que el hombre es un quehacer pero un quehacer en comunidad, en relación con el mundo con los hombres. La vida personal y comunitaria social no es un participio, no es un factum, sino un gerundio, un faciendum.

  • La visión de Ortega sobre la historia es penetrante y original, pero su visión de España es pesimista.

    Perspectivismo

    El perspectivismo es una teoría del conocimiento de la realidad: no hay un solo punto de vista absoluto sobre la realidad, sino diversas perspectivas complementarias.

    Hay tantas perspectivas como individuos (en cada una de ellas entre la vida de cada cual, la imaginación, la sensibilidad, la razón, los deseos, las circunstancias). La razón del hombre debe dominar la circunstancia que su perspectiva le ofrece y así humanizarla: es una razón vital, no apuesta a la vida.

    El punto de vista individual es el único desde el cual puede mirarse el mundo en su verdad. La realidad aparece a cada uno según la perspectiva ocupada por él.

    Ocurre como en un paisaje; lo veremos según el lugar en el que nos situemos para contemplarlo. Nadie puede captar el paisaje en su totalidad: las perspectivas, los distintos puntos de vista son infinitos y cada uno contempla la realidad que le ha tocado vivir.

    Por eso, cada uno tiene la misión de buscar la verdad. Nadie tiene toda la verdad, pero cada cual aplica la razón a la vida, y entonces se van uniendo las distintas visiones particulares en una visión global, en una verdad, que se articula componiendo el gran cuerpo de la verdad total.

    Ortega y Gasset escribió sobre las revoluciones:

    Razas poco inteligentes son poco revolucionarias. El caso de España es bien claro: se han dado y se dan extremadamente en nuestro país todos los otros factores que se suelen considerar decisivos para que la revolución explote. Sin embargo, no ha habido propiamente espíritu revolucionario. Nuestra inteligencia étnica ha sido siempre una función atrofiada que no ha tenido un normal desarrollo. Lo poco que ha habido de temperamento subversivo se redujo, se reduce, a reflejo del de otros países. Exactamente lo mismo que acontece con nuestra inteligencia: la poco que hay es reflejo de otras culturas. (libro de moisés González pag.368)

    Friedrich Nietzsche

    La critica de Nietzsche va dirigida contra la cultura occidental, que esta viciada desde su origen. Es una cultura racional y dogmática, por eso es decadente, porque se opone a la vida, a los instintos: dogma de la filosofía el dogma de la religión el dogma de la moral.

    Por eso critica el dogmatismo para eliminar el error de base. Su crítica abarca todos los aspectos de la cultura europea: el mundo racional, el mundo religioso, el mundo moral. Estos son los tres mundos inventados por el hombre occidental y cuyos valores son interpretados por Nietzsche como síntomas de decadencia.

    La base filosófica de esta moral contra natura es el platonismo. el mundo de la ideas sirve de más allá religioso para los cristianos por lo que acaba corvirtiéndose en la metafísica de los cristianos. Por ello el centro de gravedad de estas ideas se pone no en esta vida sino en la otra, en el más allá, en el mundo de las ideas. Todo ello es criticado por Nietzsche.

    Critica a la moral porque la moral mata la vida: la vida descansa sobre unas bases que están en contra de la moral tradicional. Pero la vida es lo único real; la moral es ficción, falsedad, calumnia. Por eso Nietzsche no da principios morales.

    Nietzsche distingue dos tipos de moral:

    • La moral de los señores. Es una moral caballeresca, propia de los espíritus elevados, la que ama la vida, el poder, la grandeza, el placer. Es la moral propia del susperhombre, la del que quiere la muerte de Dios.

    • La moral de los esclavos: Es la inversión de los valores, el dolor, la pequeñez, la humildad, la amabilidad, la compasión, la resignación, la paciencia... el esclavo no crea estos valores, sino que los encuentra en sí mismo, por eso es una moral pasiva. Representa la subversión de los valores que nace con el judaísmo y hereda el cristianismo.

    Nietzsche examina la historia de la cultura occidental y constata un creciente ascenso de los valores de los débiles frente a los fuertes. Los débiles han tenido fuerza para imponer su criterio a los fuertes. Esta moral de esclavos culmina en los movimientos sociales de liberación que empiezan en la Revolución Francesa y se extienden a través del siglo XIX.

    Critica a la religión cristiana.

    Toda religión nace del miedo, de las angustias y de las necesidades, de la impotencia que siente el hombre en sí mismo. Por lo tanto, ninguna religión ha contenido jamás ninguna verdad.

    El cristianismo ha invertido los valores de las antiguas Grecia y Roma que eran valores de vida y se ha inventado un mundo ideal, celestial, que lleva consigo una desvalorización del mundo terreno.

    • Se inventa el otro mundo y desprecia éste.

    • Solo fomenta valores mezquinos como: la obediencia, el sacrificio, la humildad. Es el enemigo moral del Superhombre.

    • Con el concepto de pecado aniquila las formas más nobles de vida.

    La crítica que hace Nietzsche de la religión tiene precedentes muy claros en la filosofía de la ilustración.

    Interpreta el cristianismo como una 2moral vulgar” porque se opone a los valores específicos de la verdadera virtud (la gallardía, la nobleza el mando). Esta vulgaridad de la religión cristiana no viene del hombre, sino de Dios, que ha sido el gran obstáculo contra la vida, y por eso hay que acabar con él.

    Crítica a la filosofía tradicional.

    Unión estrecha entre la crítica que hace Nietzsche a la filosofía y a la Moral: la moral tiene su base en la filosofía platónica con sus dos mundos diferentes y distanciados: el mundo real y el mundo de las ideas. El mundo de los sentidos es malo, causa de perdición.

    La filosofía tradicional es dogmática: considera el ser como algo estático, fijo inmutable, abstracto. Pero ese ser no existe. Sócrates hizo triunfar la razón contra la vida: Platón creó otro mundo, el de las ideas, desvalorizando el mundo real.

    El supremo error de la Metafísica es haber admitido un mundo aparente frente a un mundo real, cuando sólo es real este mundo en que vivimos. No hay conceptos estáticos, sólo existe el devenir. Sólo existe el mundo de las apariencias, los fenómenos.

    Admira a Heráclito “el único filósofo que no ha falseado la realidad” y a “Hegel” para quien toda la realidad está en un permanente devenir dialéctico. No admite a Kan, por esa separación entre fenómeno y noúmeno: sólo existe el fenómeno, el mundo de lo aparente. Lo que niega el concepto metafísico del ser, por eso no está de acuerdo con él.

    La muerte de Dios.

    La muerte de Dios significa para Nietzsche una crítica radical de la religión de la moral y de la metafísica. Es la liberación de un gran peso que abruma al hombre, el peso de la idea de un más allá.

    Nietzsche llega al convencimiento de que la idea de Dios es lo que impide al hombre ser hombre, llegar a ser el superhombre. Dios es el gran obstáculo para que llegue el superhombre. Piensa que para que viva el hombre ha de morir Dios, si Dios vive no puede vivir el hombre.

    La muerte de Dios es fruto del modernismo. Sus raíces se encuentran en:

    Renacimiento: el antropocentrismo

    Racionalismo: la razón como fundamento de todo (descartes)

    Ilustración: el poder del pueblo, no de Dios

    Positivismo: sólo la ciencia.

    El resultado final es que no hay lugar para Dios en la cultura moderna. Ése es el pensamiento que recoge Nietzsche.

    La cultura occidental por fin se ha liberado del peso de Dios. Nosotros hemos matado a Dios. Dios había sido el pilar que había sostenido toda la cultura de occidente y por fin el hombre es capaz de destruirlo.

    La figura de Cristo es respetada, la rebelión se dirige contra las formas históricas y culturales en les que el cristianismo se encarnó.

    Con la muerte de Dios el hombre se libera a sí mismo, quitando del medio lo que no le había dejado ser hombre.

    El nihilismo.

    El nihilismo no es una doctrina filosófica, sino un movimiento histórico, el movimiento histórico de la cultura occidental.

    El nihilismo es la ausencia de valores, de metas, de respuestas a los porqués que se había respondido desde Dios, que había sido la base de toda la cultura occidental. Con la muerte de Dios, se ha perdido el sentido de la orientación de nuestra existencia, de nuestra vida.

    El nihilismo posee dos caras, una negativa, y otra positiva. Esta parte negativa exige dialécticamente una parte positiva, es negar para afirmar, destruir para crear, aniquilar para producir. Así, de esa negación salen los nuevos valores, la voluntad de poder, el superhombre.

    El nihilismo tiene tres grandes momentos:

    • Nihilismo como consecuencia inmediata que sigue a la destrucción de los valores que habían estado vigentes hasta ahora, es el momento de la duda de la desorientación radical y de la pérdida de sentido.

    • Nihilismo como afirmación del propio proceso nihilista, en tanto que consecuencia necesaria dada la esencialidad del pensamiento platónico-cristiano; es el momento de la reflexión, del distanciamiento con respecto a esta tradición.

    • Nihilismo como punto de inflexión hacia una nueva perspectiva del ser y del hombre. Es el momento de la nueva valoración, sobre la vida, la esperanza. Este tercer momento del nihilismo es recorrido no por la reflexión de la razón, sino por algo instintivo y Nietzsche le da un nombre voluntad de poder.

    La nueva moral.

    Frente a la decadencia de Occidente que predicaba una moral antinatural, Nietzsche pretende ofrecer una moral nueva que se base en el proceso natural del hombre en la vida. La nueva moral está basada en este deseo apasionado de vivir, está apoyada en la exaltación por la vida sin traba alguna. La vida tiene valor por sí mismo, y no hay que buscarle otra explicación. Es el valor absoluto al que se subordinan todos los demás. No hay que imponer ninguna norma a la vida, sino gozar de ella.

    La nueva moral se traduce en la exaltación de las fuerzas primarias de la vida: hay que valorar la moral de los señores frente a moral de los esclavos. Frente a la resignación, a la humildad, la fuerza, el poder, la pasión, el placer. Esto es lo que piden los instintos y en estos instintos se debe basar la moral.

    La nueva visión del hombre.

  • El hombre es un ser miserable: porque desprecia la tierra, el cuerpo, el instinto; es un ser a medio hacer entre la bestia y el superhombre. Es un paso intermedio entre la animalidad y la superhumanidad.

  • El hombre es un animal defectuoso: es el único animal del universo que aún no ha llegado a consolidarse; está por hace. Corre un riesgo: o vencer al hombre mediante la superación o volver a la animalidad primitiva.

  • El hombre es algo intermedio: es algo sin terminar de hacerse, es un puente tendido hacia el superhombre. El hombre tiene que superarse, transformarse en el superhombre. El hombre no es estático, inmóvil, está dotado de una enorme capacidad creadora.

  • La vida tiene una fuerza enorme, expansiva. La especie humana está dotada de esa fuerza expansiva que tiene la vida, está en un proceso evolutivo constante, sin terminar, que le hace ir (Darwin) hacia especies superiores.

  • Sentido de superación: para que el hombre llegue a ser el superhombre, tiene que superar la moral tradicional, decadente, alienante y llegar a la nueva moral, a la que está de acuerdo con su naturaleza, no a la que va contra ella. Este afán de superación le debe llevar a expulsar a Dios de su interior, tiene que superar la idea de Dios: Dios ha muerto y sólo queda el hombre, que se va superando hasta llegar al superhombre.

  • El superhombre

    La transformación del hombre en superhombre pasa por tres cambios sucesivos, o tres estadios:

    • Camello. El espíritu del hombre es, en primer lugar, un camello, un animal de carga, que obedece a su amo sin quejarse. Éste le manda y él obedece.

    • León. El hombre-camello, cansado por el peso de la carga, se rebela contra su amo y lo derriba. Entonces se convierte en el hombre-león, crítico y dueño de sí mismo, que dice el “yo quiero” e impone su voluntad.

    • Niño: a medida que se va quitando las cargas, se va haciendo el creador de sus propios valores, se convierte en el hombre niño que busca la afirmación de sí mismo.

    Según la dialéctica de Hegel:

    • Tesis camello

    • Antítesis león

    • Síntesis niño

    Según la dialéctica de Marx:

    • Camello = hombre trabajador oprimido por los propietarios de los medios de producción.

    • León = el hombre que realiza la revolución, al abolir la propiedad privada de los medios de producción.

    • Niño: el hombre nuevo que disfruta de la propiedad colectiva de los medios de producción en una sociedad sin clases.

    Características del superhombre.

    A partir del tercer estado (el niño) es cuando empieza a aparecer el superhombre que da lugar a la nueva humanidad libre y creadora.

    Características:

    • Ansia de vivir: el superhombre se preocupa, sobre todo, de la vida, sin traba alguna. Valora en particular la vida corporal, la salud, el placer, las pasiones, la violencia, la victoria, el éxito. Las virtudes que ama son la fuerza física, el poder, la rebeldía del fuerte y del poderoso.

    • Superación: superación de la moral tradicional occidental cristiana, no está sometido a ningún precepto moral, porque se sitúa por encima del bien y del mal. El superhombre es la máxima posibilidad del ser humano.

    • Superior: el superhombre es un ser superior, que dice sí a las jerarquías entre los hombres: la igualdad sólo lleva a la moral de rebaño, de esclavos. El superhombre debe practicar la moral de los señores que dominan por la fuerza y por la violencia.

    • Valores: el superhombre ha roto con la jerarquía de valores tradicional, ha cambiado no sólo los valores, sino la misma forma de valorar, es decir, la forma de vivir. Se ríe de los valores tradicionales.

    • Tierra: vive la fidelidad a la tierra, lejos de la trascendencia metafísica de los filósofos, lejos de la idea de Dios. Es fiel a lo terreno, a lo que pisa, olvidando las elucubraciones espirituales.

    • Poder: el superhombre vive la voluntad de poder, que es la consecuencia de las ansias de vivir. Se deja llevar por el deseo de dominar, de ser señor y no esclavo.

    • Retorno: es el ser que vive el eterno retorno. Querer el futuro es volver a querer el pasado todo ha existido ya.

    La voluntad de poder

    Voluntad de poder significa voluntad de dominio, fuerza, impulso vital, emoción, pasión, voluntad de poderío, la ley del más fuerte.

    Es la exaltación de la fuerza y de la agresividad. El superhombre es el que debe fundar una sociedad de nobles y tiranos dominadores.

    Nietzsche rechaza también la contraposición que suele hacer la filosofía entre el mundo verdadero y el mundo aparente. El único mundo es el nuestro, el mundo terrenal, el del espacio y el del tiempo.

    Comte

    Estudiando el desarrollo total de la inteligencia humana en sus diversas etapas, Comte descubrió una ley fundamental que regia el desarrollo de la misma. Dicha ley consiste en que cada rama de nuestro conocimiento pasa sucesivamente por tres estados teóricos diferentes: el estado teológico, el estado metafísico y el positivo.

    Ley de los tres estados.

    Estudiando el desarrollo total de la inteligencia humana en sus diversas esferas de actividad desde su fase primera hasta el último momento, la menta pasa por tres estados

    Por la naturaleza misma del espíritu humano, cada rama de nuestros conocimientos está necesariamente supeditada en su marcha a pasar sucesivamente por tres estados teóricos diferentes: el estado teológico o ficticio, el estado metafísico o abstracto y por último, el estado científico o positivo.

    El orden y progreso en los diferentes estados viene dado e impuesto por la naturaleza misma del espíritu humano.

    La sucesión en tres estados y la sucesión de uno a otro no es una mera y simple sucesión, sino que expresa una ley del espíritu humano que rige también los conocimientos.

  • Estado teológico. En este primer estado, que constituye el punto de partida necesario del espíritu humano, se quiere conocer la naturaleza de las cosas preguntando por su porqué y apelando en su explicación a una causas últimas, ocultas y sobrenaturales, que darían cuenta de todos los fenómenos y de sus irregularidades. El conocimiento así obtenido es un conocimiento absoluto y el saber se levanta sobre el poder y la producción de la imaginación. Fetichismo, politeísmo y monoteísmo representan los tres momentos que dentro del orden teológico, señalan el progreso en el saber, que tienden siempre a reducir el número de las causas, principios (o leyes) en la explicación de los fenómenos.

  • Estado metafísico. Aunque en este nuevo estado se sigue preguntando por el porqué de las cosas o fenómenos, representa un notable progreso en el desarrollo de la humanidad al buscar el principio o causa de la explicación, no en presuntas realidades divinas y fuera de la naturaleza, sino en las cosas mismas. La naturaleza de cada cosa y en último término, la naturaleza, encierra la capacidad de explicación de los fenómenos. El conocimiento sigue teniendo un carácter absoluto en la medida en que las entidades o propiedades, aunque lo son de las cosas, sin embargo tienen una inmutabilidad y necesidad y están libres de la relatividad y circunstancia de cada cosa en concreto. La reducción de las causas trascendentes y sobrenaturales a principios insitos en las cosas mismas y naturales significa una cierta racionalización en la explicación del conocimiento.

  • Por grandes que puedan haber sido las deficiencias del estado metafísico, ha significado el derrumbamiento del estado teológico y la preparación y tránsito al estado positivo.

  • El estado positivo. Es el último estado en el desarrollo del espíritu humano. A juicio de Comte, es el estado definitivo en el que habrá de estar y perdurar la humanidad. En él se entra cuando se deja de hacer preguntas del porqué de los estados anteriores y se rechazan las cuestiones teológicas y metafísicas por ser estériles para la nueva sociedad industrial y positiva. No se pregunta por la causa o esencia de las cosas, sino por como se dan los fenómenos y por la regularidad o ley en que aparecen. En el estado positivo no se busca, ninguna explicación, sino al contrario una mera descripción de los fenómenos y de sus regularidades mediante la observación y el razonamiento sobre los fenómenos o hechos observados.

  • La ley de los tres estados que expresa una ley estructural del espíritu humano, vendrá a mostrar que el estado positivo en que se encuentra y desarrolla la sociedad industrial es el estado más adecuado a la naturaleza humana. El saber y las ciencias están en estrecha relación con la ley de los tres estados, muy especialmente con la culminación de ellos, con la intención además de que el modo de saber positivo en las ciencias, se generalice, se imponga y sea aplicado a los restantes factores o instancias de la vida y del orden social, como la política, la religión, es decir, a la totalidad de la vida humana. Sólo así y entonces se cumplirá la reforma social propuesta.

    ¿Que es el Estado Positivo?

    El positivismo pretende ser una ciencia, no es una forma de observar la naturaleza, de experimentar los fenómenos, no se trata de una simple inducción, sino que pretende conocer las leyes que rigen esos fenómenos. La ciencia existe cuando se conocen las leyes que rigen esos hechos.

    La meta de las ciencias es la formulación de leyes, porque la ley permite la previsión, y ésta dirige y guía la acción del hombre sobre la naturaleza.

    • La ciencia existe como un instrumento al servicio del hombre para dominar la naturaleza.

    • La ciencia está encaminada a la acción, está pues al servicio de la sociedad, según sus fines e intereses.

    • La ciencia, como el conocimiento, es relativista, no hay conocimientos absolutos sino relativos. La ciencia no capta más que las leyes fenoménica, pero no las causas de esos fenómenos.

    • La ciencia está constituida por dos elementos:

    El hecho observado

    La ley que está rigiendo ese hecho.

    Sólo es real e inteligible lo positivo, Lo positivo es lo útil, lo cierto, lo preciso, lo observable, lo objetivo. Lo propio del saber positivo es el hecho en sí mismo considerado.

    Función del conocimiento científico.

    La función primerísima del saber científico no consiste en establecer hechos, sino en establecer sus leyes.

    La ley da precisión, rigor, objetividad a los hechos, El saber es un prever lo que va a ocurrir. El saber positivo intenta unificar todas las ciencias atendiendo a un criterio teórico. La ciencia sólo se concibe como la Ciencia Humana que abarca todo el saber y toda la existencia. Comte clasifica las ciencias formando un sistema orgánico, un sistema coherente con todos los conocimientos humanos, en el que cada ciencia encuentre su papel como parte de un todo. Las ciencias más generales son las menos complejas. Las matemáticas son las más simples y las más generales, el polo opuesto lo ocupará la Sociología.

    Ciencias cosmológicas: Su objetivo es el orden exterior desde el punto de vista abstracto o concreto:

    Matemáticas: son las menos complejas y las más aplicables a todos los campos. Son el fundamento de todas las ciencias.

    Astronomía. Física celeste

    Física y Química: Física terrestre.

    Ciencias del hombre: Su objetivo es el estudio general del orden vital o el estudio directo del orden humano, individual o colectivo.

    Biología: origen y desarrollo de la vida física

    Moral: estudio el orden individual del hombre

    Sociología: es la cumbre de la Ciencia.

    Elimina la Psicología: es imposible la observación interior. Los procesos psíquicos no son experimentables.

    La Astronomía es la que ha alcanzado mayor grado de positividad, las demás ciencias están todavía en camino del estado positivo. La Sociología no existe todavía.

    En el estado positivo todos se guiarán por los mismos principios derivados de la observación.

    El positivismo, ciencia de la sociedad. Sociología.

    Todas las ciencias están subordinadas a la sociología: los hechos sociales son, a la vez, los más complejos y los más elevados en la escala de los fenómenos naturales.

    La sociología es la ciencia cumbre, la síntesis de todas las ciencias positivas. El contenido de esta ciencia, según Comte, es el estudio del desarrollo histórico de la humanidad; analizar los fenómenos sociales con objeto de reformar la sociedad, logrando así aunar orden y progreso, por el objetivo de la Sociología es la investigación y el establecimiento de las leyes que rigen el orden y el progreso de la sociedad.

    Para que haya progreso es necesario:

    • Unir en cuanto se pueda el orden y el progreso.

    • No puede sostenerse sobre el estado teológico o metafísico, sino sobre las nuevas bases del positivismo.

    • Atenerse a los principios del positivismo

    Comte ve que los fenómenos sociales están sometidos a unas leyes, cuya continuidad queda confirmada por la idea de orden y progreso.

    El orden es la estructura de la sociedad que le da estabilidad y firmeza. El orden dominante es el orden intelectual, el de las ideas. El orden político es la expresión del orden civil y éste es la expresión del estado de civilización que dan las ideas, las cuales son la base del orden social.

    El progreso es el paso de un a época a otra. Este paso viene dado por la propia naturaleza humana, que es la que está exigiendo radicalmente este cambio. Es el paso de un orden social a otro, que siempre es progresivo, es decir, se pasa a otro mejor.

    El Estado, es la relación existente entre orden y progreso. El orden tiende a la conservación y estabilización del estado. El Progreso tiende a la superación y transformación constante de la historia dominada por el espíritu positivo.

    El fundamento del estado es el orden intelectual, la filosofía es el cimiento. Cada estado social está regido por la ley del orden (estabilidad, aspecto estático de la sociedad) y por la ley del progreso (variabilidad, aspecto dinámico).

    Cada estado social está regido por la ley del orden (estabilidad, aspecto estático de la sociedad) y por la ley del progreso (variabilidad, aspecto dinámico).

    Estructura de la Sociología

    Los dos aspectos de la sociología son la estática social (el orden) y la dinámica social (progreso).

    Estática social. Estudia el orden social, la estructura de la sociedad, tratando de encontrar los principios del orden social. Analiza las condiciones generales de la existencia del individuo, de la familia y de la sociedad. El in dividuo es sociable por naturaleza, no por utilidad, en él predomina lo instintivo y afectivo sobre lo intelectual..

    La familia es la verdadera unidad social, base de la vida social. Ha evolucionado desde la poligamia. No hay igualdad de sexos. La mujer está dotada de una superioridad secundaria que es la afectividad.

    El gobierno debe corresponder a las expectativas de la comunidad popular. Debe regir en ella el principio de cooperación entre las familias y la división del trabajo. Espontáneamente se impondrá el gobierno de los mejores)(la estructura social lleva a esto: es inútil la lucha democrática).

    La dinámica social

    Estudia el progreso social, el desarrollo constante de la comunidad humana. Es la aplicación a la sociedad de la ley de los tres estados:

    Teológico: Momento social en que el poder del tirano organiza la sociedad: época de la esclavitud.

    Metafísico. Es el momento político de la igualdad de los hombres y de la soberanía popular. Es un período revolucionario

    Positivo: Sociedad organizada pacíficamente a partir de la ciencia positiva. Es el estado definitivo de la sociedad.

    Estos tres estados se desarrollan dialécticamente al modo hegeliano. Cada estado social es coherente con el momento en que vive la civilización, sociedad y civilización avanzan al mismo ritmo sin coherencia no se podría explicar la Historia. El hombre debe ser realista y esto le debe llevar a colaborar en el desarrollo del pueblo.. El Catolicismo se ha hecho retrógrado por preocuparse mas de la aristocracia que de las masas populares.

    Religión

    La religión es un elemento fundamental en la filosofía de Comte - religión positiva- como superación de las demás religiciones, ya anticuadas a causa del progreso del espíritu positivo. El elemento básico de la nueva religión es el culto a la humanidad, entendida como el conjunto de hombre que han vivido, viven o vivirán y que han contribuido o contribui´ran al orden y al progreso humanos.

    El ideal de la religición positiva es el altruismo que tiene tres máximas:

    Amor como principio

    Orden como base

    Progreso como finalidad.

    El orden y progreso moral consisten en la gradual sustitución del egoísmo primitivo por el altruismo social: vivier para el prójimo, vivir para los demás, para la humanidad.

    Gracias al verdadero conocimiento de lo que es la sociedad, el hombre descubrirá que cuando vive para los demás vive también para sí, ya que la sociedad es un auténtico organismo y el bien que se hace a cada individuo repercute en el todo, en la sociedad entera.

    La mentalidad propia de la religión positiva es:

    • La subordinación de lo individual a lo colectivo. La familia y la patria tienen que ser considerados como los dos colectivos fundamentales.

    • La Humanidad es el Gran Ser (con junto de seres pasados, presentes y futuros que concurren a la perfección del Orden Universal). El gran Ser es una unidad que ejerce la providencia sobre los individuos.

    • La Trinidad positivista está formada por el Gran Ser (La humanidad), el Gran Fetiche (La Tierra) y el Gran Medio (El espacio).

    • La clase sacerdotal son los filósofos positivistas. Hay una verdadera liturgia sacramental y una jerarquía copiada de la Iglesia católica. Lo que debe dominar es el amor y el sentimiento, representados sobre todo por la mujer: nadie mejor que ella sintetiza las cualidades de los dirigentes positivistas, que deben ser filósofos, sabios, estetas, sacerdotes y amorosos. Comte hizo de Clotilde de Vaux el modelo de la gran sacerdotisa de la humanidad.

    Comentario de texto.

    Comentario de texto a la ley de los tres estados. Se pueden someter a consideración los siguientes puntos en relación con el texto.

  • Caracteres de la ley enunciada: su pretensión totalizadora, en cuanto pretende expresar las etapas del desarrollo del espíritu humano en su totalidad y la necesidad con que se produce éste a través de los tres estados.

  • Sentido de las categorías de progreso, orden y estado. Relaciones entre la sociología, la teoría de la historia y la filosofía, en general, así como entre ésta y la ciencia.

  • Caracteres del estado positivo. Considera en que medida la ley enunciada responde a los caracteres del conocimiento positivo postulado por comte.

  • KARL MARX

    La historia de la humanidad como historia de la lucha de clases: la burguesía y el proletariado.

    Toda la historia de la sociedad humana, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.

    En los tiempos históricos, nos encontramos a la sociedad dividida en una serie de estamentos, dentro de cada uno de ellos reina a su vez, una nueva jerarquía social de grados y posiciones.

    En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos. En la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones.

    La moderna sociedad burguesa que se alza sobre la sociedad feudal no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de luchan que han venido a sustituir a las antiguas.

    Sin embargo en nuestra época se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase. Hoy la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado.

    De los siervos de la gleba de la Edad Media surgieron los “villanos” de las primeras ciudades; y estos villanos fueron el germen de donde brotaron los primeros elementos de la burguesía.

    El descubrimiento de América, la circunnavegación de Africa abrió nuevos horizontes e imprimieron nuevo impulso a la burguesía. El mercado de China y de las Indias orientales, la colonización de América, el intercambio con las colonias, el incremento de los medios de cambio y de las mercaderías en general, dieron al comercio, a la navegación, a la industria, un empuje jamás conocido, atizando con ello el elemento revolucionario que se escondía en el seno de la sociedad feudal en descomposición.

    El régimen feudal o gremial de producción que seguía imperando no bastaba ya para cubrir las necesidades que abrían los nuevos mercados. Vino a ocupar su puesto la manufactura los maestros de los gremios viéronse desplazados por la clase media industrial, y la división del trabajo entre las diversas corporaciones fue suplantada por la división del trabajo dentro de cada taller.

    Pero las necesidades seguían creciendo y ya no bastaba la manufactura, el invento del vapor y la maquinaria vinieron a revolucionar el régimen industrial de producción. La manufactura cedió el puesto a la gran industria moderna y la clase media industrial hubo de dejar paso a los magnates de la industria, jefes de grandes ejércitos industriales, a los burgueses modernos.

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    La gran industria creó el mercado mundial, ya preparado para el descubrimiento de América. Lo que dio un gigantesco impulso al comercio, a la navegación a las comunicaciones por tierra. Estos progresos redundaron en provecho de la industria y en la misma proporción en que se dilataban la industria, el comercio, la navegación, los ferrocarriles, desarrollábase la burguesía, crecían sus capitales, iban desplazando todas las clases heredadas de la Edad Media.

    La moderna burguesía es, como lo fueron en su tiempo las otras clases, producto de un largo proceso histórico, fruto de una serie de transformaciones radicales operadas en el régimen de cambio y de producción.

    La burguesía forma en la “comuna” (así llamaban los habitantes de las ciudades de Italia y Francia a sus municipios, después de independizarse de los señores feudales). Una asociación autónoma y armada de la defensa de sus interese; en unos sitios se organiza en repúblicas municipales independientes, en otros forma el tercer estado tributario de las monarquías, en la época de la manufactura es el contrapeso de la nobleza dentro de la monarquía feudal y el fundamento de las grandes monarquías en general, una vez implantada la gran industria y abiertos los cauces del mercado mundial, se conquista la hegemonía política y se crea el moderno estado representativo.

    La burguesía en el transcurso de la historia ha desempeñado un papel verdaderamente revolucionario. Desgarró implacablemente los lazos feudales que unían al hombre con sus superiores naturales y no dejó en pie más vínculo que el del interés escueto, el del dinero constante y sonante, que no tiene entrañas. Enterró la dignidad personal bajo el dinero y redujo todas las libertades a la libertad ilimitada de comerciar. Sustituyó un régimen de explotación velado por un régimen franco, descarado, directo escueto de explotación.

    La burguesía desgarró los velos emotivos y sentimentales que envolvía la familia y puso al desnudo la realidad económica de las relaciones familiares. La época de la burguesía se caracteriza y distingue de todas las demás por el constante y agitado desplazamiento de la producción. Al explotar el mercado mundial, da a la producción y al consumo de todos los países un sello cosmopolita, ya no reina aquel mercado local y nacional que se bastaba a sí mismo y donde no entraba nada de fuera, ahora, la red del comercio es universal y en ella entran, unidas por vínculos de interdependencia, todas las naciones, y lo que acontece con la producción material, acontece también con la del espíritu.

    La burguesía, con el rápido perfeccionamiento de todos los medios de producción, con las facilidades increíbles de su red de comunicaciones, lleva la civilización hasta las naciones más salvajes, obliga a todas las naciones a abrazar el régimen de producción o perecer, las obliga a implantar en su propio seno la llamada civilización, es decir, a hacerse burguesas, crea de hecho un modelo hecho a su imagen y semejanza.

    La burguesía somete el campo al imperio de la ciudad, crea ciudades enormes, intensifica la población urbana en una fuerte proporción respecto a la campesina y arranca a una parte considerable de la gente del campo por la vida en la ciudad. Y del mismo modo que somete el campo a la ciudad, somete los pueblos bárbaros y semi bárbaros a las naciones civilizadas, los pueblos campesinos a los pueblos burgueses, el Oriente al Occidente, etc.

    La burguesía va aglutinando cada vez más los medios de producción, la propiedad y los habitantes del país. Aglomera la población, centraliza los medios de producción y concentre en manos de unos cuantos la propiedad. Este proceso tenía que conducir, por fuerza lógica a un régimen de centralización política. En un siglo la burguesía ha creado energías productivas mucho más grandiosas y colosales que todas las pasadas generaciones juntas.

    Cuanto mayor es el desarrollo adquirido por la moderna industria, también es mayor la proporción en que el trabajo de la mujer y el niño desplaza al del hombre. Socialmente, ya no rigen para la clase obrera esas diferencias de edad y de sexo, son todos mujeres y niños instrumentos de trabajo, entre los cuales no hay más diferencia que la del coste. Y cuando ya la explotación del obrero por el fabricante ha dado su fruto y aquél recibe el salario, caen sobre él los otros representantes de la burguesía: el casero, el tendero, el prestamista, etc.

    El proletario recorre diversas etapas antes de fortificarse y consolidarse. Pero su lucha contra la burguesía data del mismo instante de su existencia. Al principio son obreros aislados, luego, los de una fábrica, luego, los de toda una rama de trabajo, los que se enfrentan, en una localidad, con el burgués que personalmente los explota. Los obreros sublevados, destruyen las mercancías ajenas que les hacen la competencia, destrozan las máquinas, pegan fuego a las fábricas, pugnan por volver a la situación, ya enterrada, del obrero medieval.

    Los obreros empiezan a coaligarse contra los burgueses, se asocian y unen para la defensa de sus salarios. Crean organizaciones permanentes para pertrecharse en previsión de posibles batallas. De vez en cuando estallan revueltas y sublevaciones. Pero el verdadero objetivo de estas luchas no es conseguir un resultado inmediato, sino ir extendiendo y consolidando la unión obrera. Poco a poco se convierte en un movimiento nacional gracias a los ferrocarriles y a la mejora del transporte consiguen en pocos años lo que en la edad Media había costa siglos.

    A pesar de todos los problemas que surgen y a las diferencias, poco a poco se va consolidando esta organización de proletarios como clase, siendo cada vez más fuerte, más firme, más pujante.

    A todo ello la burguesía también tiene sus propias luchas, primero contra la aristocracia, luego contra aquellos sectores de la propia burguesía cuyos intereses chocan con los progresos de la industria y siempre contra la burguesía de los demás países. Pero para estos combates necesita al proletariado, arrastrándolo así a la palestra política, y de este modo le suministra elementos de fuerza, es decir, armas contra sí misma.

    De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía no hay más que una verdaderamente revolucionaria: el proletariado. Las demás perecen y desaparecen con la gran industria, el proletariado, en cambio es su producto genuino y peculiar.

    Los elementos de las clases medias, el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el labriego, todos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales clases. No son pues revolucionarios, sino conservadores. Más todavía, reaccionarios pues pretenden volver atrás la rueda de la historia.

    El proletario carece de bienes, las leyes, la moral, la religión, son para él otros tantos prejuicios burgueses tras los que anidan otros tantos intereses de la burguesía.

    Los movimientos del proletario es el movimiento autónomo de una inmensa mayoría en interés de una mayoría inmensa. El Proletariado, la capa más baja y oprimida de la sociedad actual, no puede levantarse, incorporarse, sin hacer saltar, hecho añicos, desde los cimientos hasta el remate, todo ese edificio que forma la sociedad oficial.

    La situación del obrero moderno es muy distinta pues lejos de mejorar conforme progresa la industria decae y empeora por debajo del nivel de su propia clase. El obrero se depaupera, y el pauperismo se desarrolla en proporciones mucho mayores que la población y la riqueza.

    La existencia y el predominio de la clase burguesa tienen por condición esencial la concentración de la riqueza en manos de unos cuantos individuos, la formación e incrementación constante del capital y éste, a su vez, no puede existir sin el trabajo asalariado. El materialismo histórico es la ciencia marxista de la historia. Supone la transformación material de la filosofía de la historia.

    EL MATERIALISMO MARXISTA

    El materialismo marxista consiste en la afirmación de que la producción, distribución, intercambio y consumo de bienes, que tienen que satisfacer las necesidades elementales humanas, son la raíz de que los hombres tengan y desarrollen la mentalidad, las leyes, o el modo de gobernar la sociedad.

    El materialismo histórico marxista es una interpretación de la historia a través de la materia, la materia, a través de un proceso dialéctico, va haciendo la historia. Esa materia es el sistema de producción de los bienes materiales, o las relaciones económicas de producción, o lo económico en el campo de las relaciones de producción de los bienes materiales.

    Para Marx el materialismo histórico condiciona la historia humana, no en el espíritu (como decía Hegel), sino las relaciones económicas de producción: el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política, espiritual “No es la conciencia del hombre lo que determina su ser, sino por el contrario, es el ser social lo que determina su conciencia.

    La lucha de clases.

    El materialismo es una teoría científica sobre la formación y desarrollo de la sociedad. El desarrollo de la sociedad se explica desde lo económico, desde la producción de los bienes materiales.

    El materialismo histórico afirma que la producción de bienes materiales, el sistema de producción concreto, es lo que condiciona toda la historia humana. La historia es concebida por Marx como un proceso de maduración de la especie humana para producir medios con los que satisfacer las necesidades.

    Pero marx y también Hegel decían que la dialéctica es el motor de la historia animada por la contradicción en el seno de la realidad, es decir, de la materia, es decir, de lo económico.

    Las contradicciones históricas son las que tienen lugar en el nuivel de la estructura económica, en las relaciones entre los propietarios de los medios de producción y las fuerzas productivas.

    Estas contradicciones se manifiestan en la lucha de clases:

    Las contradicciones entre las fuerzas productivas y los propietarios de los medios de producción son contradicciones entre seres humanos que protagonizan esas relaciones, y son debida a las distintas posiciones de unos y otros en el proceso productivo.

    Por ello se ha de luchar para suprimir una de esas dos clases, ya que la dialéctica implica supresión de uno de los contrarios. Según Marx sin violencia, sin lucha, no hay progreso. Con esa lucha de clases, se camina hacia la sociedad sin clases, que es hacia donde camina la historia humana.

    Resumen: El materialismo marxista consiste en la afirmación de estas dos ideas:

  • Las relaciones que el hombre establece con la Naturaleza y con los demás hombres son relaciones materiales; los hombres arrancan a la naturaleza, sus bienes: hierro, trigo, tomates, etc.; y luego los hombres producen e intercambian bienes materiales para poder satisfacer sus necesidades materiales (comer, beber, vestir, vivienda, sanidad, etc.), esto es según Marx la producción social de la vida.

  • Estas relaciones son las que dan origen, a la ideología y a la estructura jurídico-política del Estado. (No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino que es el ser social -la sociedad- el que determina la conciencia del hombre).

  • El materialismo histórico, es la interpretación de la historia desde la materia, es decir, desde la economía, es decir desde la producción de bienes materiales. El sistema de producción condiciona (no determina) toda la historia humana, que camina a través de la lucha de clases, hacia la sociedad sin clases futura.

    Idealismos i Materialismos.

    Max critica el materialismo de la burguesía, porque no es subjetivo, olvida que el sujeto, el hombre, es el único sujeto de la verdad, de las leyes y de la historia. El materialismo de Marx es la afirmación del hombre como protagonista de la historia.

    Este materialismo no es mecanicista, ni idealista, ni filosófico o metafísico, es un materialismo dialéctico e histórico.

    A este materialismo se le opone el llamado idealismo:

  • El de los filósofos, ellos dicen que las relaciones del hombre con la naturaleza y con los demás hombres son relaciones ideológicas, culturales, filosóficas, jurídicas, políticas, pero nunca materiales .

  • El de los idealista Estos creen que la ideología y el Estado son los aspectos más importantes y esenciales de una sociedad ya que son las que dan origen a las relaciones sociales entre los hombres.

  • Y el de los conservadores. Son los que sostienen que la realidad histórica existente hay que aceptarla como un hecho absoluto y no intentar modificarlo.

  • En realidad Marx nunca dijo que todo lo que existe en el mundo sea pura materia. Nunca negó la existencia de la inteligencia, del espíritu o de la conciencia. El materialismo marxiano no consiste en la negación de estas realidades humanas.

    La alineación en Marx.

    Para Marx el sujeto de la historia es el hombre, el hombre concreto, real, viviente, que intenta realizarse en su trabajo. El trabajo es la actividad creadora del hombre, el trabajo productivo de bienes materiales.

    El hombre vive alienado, económicamente. El hombre no es conocimiento contemplación, sino trabajo productivo, trabajo creador. El hombre trabajador se crea a sí mismo, se hace, se desarrolla, se potencia a sí mismo transformando la naturaleza, desarrolla su personalidad dominando la naturaleza mediante el trabajo.

    El hombre al trabajar pone en cada producto algo de su ser, toda su energía humana, su imaginación, su esfuerzo, su mente, el producto por tanto es una objetivación del trabajador.

    Conocemos al hombre del neolítico a través de sus herramientas, por ello la materia queda humanizada, la personalidad del trabajador queda inscrita en el producto.

    Por ello cuando los productos elaborador por el hombre no vuelven a él, sino que quedan en manos de unos pocos que pueden comprarlos, no le han servido para la producción social de la vida, el hombre queda vaciado de sí mismo, desdoblado, roto, los productos de su trabajo no están bajo su dominio, sino que dependen de los propietarios de los medios de producción.

    Es en este momento cuando se produce la alienación: el hombre se vacía de sí mismo, y en lugar de atribuirse a sí mismo la realidad de sus productos, los considera como algo ajeno, distinto de él. El hombre esta alienado.

    La ideología en Marx.

    Para Marx, ideología es un producto de la mente humana o una forma de conciencia deformada. Forma parte de lo que el marxismo entiende como superestructura.

    Estructura. Es el conjunto de relaciones de producción (producción, distribución, intercambio, consumo).

    Superestructura. Es el conjunto de ideas, creencias, instituciones y normas que configuran la conciencia social:

    Jurídico políticas: normas, leyes

    Ideológicas: Ideas, creencias, instituciones

    Estadio pre ideológico.

    Si Engels partía de la Idea, Marx parte del hombre concreto. Los hombres han sido puestos en una determinada situación social que viene dada por la producción.

    La producción social comienza con la satisfacción de las necesidades más elementales: comer, vestirse, cobijarse. Entonces es cuando el hombre empieza a diferenciarse de los animales, cuando fabrica sus propios instrumentos de producción.

    La relación del hombre con la naturaleza es casi animal, porque todavía no ha sido transformada por el hombre, el hombre no conoce las fuerzas de la naturaleza y está dominado por ella.

    Libro.pag. 80

    El objetivo inmediato de los comunistas es idéntico al que persiguen los demás partidos proletarios en general: formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder.

    Lo que caracteriza al comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición del régimen de propiedad de la burguesía.

    El capital es un producto colectivo y no puede ponerse en marcha más que por la cooperación de muchos individuos, el capital no es un patrimonio personal, sino una potencia social.

    Los que aspiramos a convertir el capital en propiedad colectiva, común a todos los miembros de la sociedad, no aspiramos a convertir en colectiva una riqueza personal. A lo único que aspiramos es a transformar el carácter colectivo de la propiedad, a despojarla de su carácter de clase.

    Todo lo que el obrero asalariado adquiere con su trabajo es lo que estrictamente necesita para seguir viviendo y trabajando. Nosotros a lo que aspiramos es a destruir el carácter oprobioso de este régimen de apropiación en que el obrero sólo vive para multiplicar el capital, en que vive tan sólo en la medida en que el interés de la clase dominante aconseja que viva.

    En la sociedad comunista el trabajo acumulado será un simple medio para dilatar, fomentar y enriquecer la vida del obrero.

    En la sociedad burguesa es el pasado el que impera sobre el presente, en la comunista, imperará el presente sobre el pasado. En la sociedad burguesa se reserva al capital toda personalidad e iniciativa, el individuo trabajador carece de iniciativa y personalidad.

    Sobre la revolución. La revolución se podría definir como un cambio brusco, rápido, de una formación social a otra formación social, en una se daba un modo de producir bienes que estaba basada en la propiedad privada de los medios de producción, en la otra se cambia el modo de producción; los medios de producción pasan a ser propiedad de la colectividad, de la sociedad. Este cambio lo realiza la clase proletaria, la clase explotada, que ha quitado la propiedad de esos medios a la burguesía y los ha puesto en manos de la comunidad. Se llega así a la sociedad sin clases, sin antagonismos ni enfrentamientos.

    La producción está destinada al progreso de todos, no de unos pocos; no habría progreso si solamente unos satisfacen sus necesidades a costa de los demás; así mientras una minoría tenía el monopolio de la evolución, la mayoría estaba provisionalmente excluida de toda evolución, obligada a luchar sin cesar por la satisfacción de las necesidades más apremiantes".

    La revolución no sólo es necesaria porque es el único medio de derrocar a la clase dominante, sino también porque únicamente la revolución permitirá a la clase que derriba a la otra "barrer" toda la podredumbre del viejo sistema en que está sumergida y hacerse capaz de fundar una sociedad sobre bases nuevas.

    Libro pag. 88.

    La revolución comunista viene a romper de la manera más radical con el régimen tradicional de la propiedad, con las ideas tradicionales

    El proletario se valdrá del Poder para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las energías productivas,

    Al principio, esto sólo podrá llevarse a cabo mediante una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción, por medio de medias que, aunque de momento parezcan económicamente insuficientes e insostenibles, en el transcurso del movimiento serán una gran resorte propulsor y de las que no puede prescindirse como medio para transformar todo el régimen de producción vigente.

    Estas medidas no podrán ser las mismas en todos los países. Algunas de ellas serán:

  • Expropiación de la propiedad inmueble y aplicación de la renta del suelo a los gastos públicos.

  • Fuerte impuesto progresivo

  • Abolición del derecho de herencia.

  • Confiscación de la fortuna de los emigrados y rebeldes

  • Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y régimen de monopolio.

  • Nacionalización de los transportes

  • Multiplicación de las fábricas nacionales y de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo.

  • Proclamación del deber general de trabajar, creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo.

  • Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales, tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad.

  • Educación pública y gratuita de todos los niños. Prohibición del trabajo infantil en las fábricas bajo su forma actual. Régimen combinado de la educación con la producción material. etc.

  • Tan pronto como en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político. El Poder político no es, en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de la otra. El proletariado se ve forzado a organizarse como clase para luchar contra la burguesía, la revolución le lleva al Poder; más tan pronto como desde él, como clase gobernante, derribe por la fuerza el régimen vigente de producción, con ésta hará desaparecer las condiciones que determinan el antagonismo de clases, las clases mismas, y por tanto, su propia soberanía como tal clase.

    Y a la vieja sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase sustituirá una asociación en que el libre desarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos.

     

    La duda metódica y la creación de una filosofia "More Mathemático".

     

     

    La filosofía de Descartes se origina en la crisis del realismo aristótélico. Se plantea como imprescindible la condición de "evitar el error", la obligación de preferir una sola verdad "cierta" a muchas conjeturas dudosas, el fracaso del aristotelismo le obliga a plantearse de nuevo en su origen el problema del ser.

     La filosofía que conoció Descartes en la Escuela era totalmente objetiva e impersonal: las normas ya estaban establecidas: no podían apartarse de Aristóteles. Esta enseñanza filosófica que recibió Descartes no podía menos que despertar el anhelo de la libertad en su espíritu deseoso de regirse por propias convicciones.

     Su juicio sobre la filosofía escolástica era una parte radicalmente condenatoria. Por un lado le concedía el mérito de aguzar el ingenio y proporcionar agilidad al intelecto, por otro lado le niega toda eficacia científica; no nos enseña a descubrir la verdad, sino solo a defender las proposiciones.

     Los orígenes del método de descartes están en la lógica, el análisis geométrico y el álgebra. Descartes en su filosofía "more Mathematico" busca reglas fijas para descubrir verdades, no para defender tesis o exponer teorías. Por ello, el procedimiento matemático llama su atención; este procedimiento se halla en el análisis. El análisis consiste en admitir aquello mismo que se trata de demostrar y partiendo de ahí, reducir, por medio de consecuencias, la tesis a otras proposiciones ya conocidas.

     El análisis es un método de descubrimiento y esto es lo que buscaba Descartes; por ello el análisis es el punto de partida de su método.

     Descartes presente un método para llegar al conocimiento de todas las cosas de que un espíritu puede ser capaz. Para adquirir estos principios debe iniciarse una investigación de los principios y hay que seguir cuatro reglas, sin dejar nunca de observarlas:

     

  • No admitir como verdadera cosa alguna, como no se sepa con evidencia que lo es; evitar la precipitación y la prevención y no admitir nada que no se presente "claro y distinto" y sin ninguna duda.

  • Dividir cada una de las dificultades en cuantas partes fuera posible y en cuantas fuese necesario para su mejor solución. Lo que Descartes llama el proceso de ANALISIS.

  • Conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo gradualmente. Lo que Descartes llama el proceso de SINTESIS.

  • Hacer recuentos integrales y revisiones generales, hasta tener la seguridad de que no se olvida nada.

  •  Descartes comienza con la duda, ya que para llegar a algo absolutamente cierto, se deben eliminar todos aquellos conocimientos, ideas y creencias de los que sea posible dudar. Los motivos de duda pueden hallarse en conocimientos basados en los sentidos, en la imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño (como alcanzar la certeza absoluta de que el mundo que percibimos es real).

     Asimismo presenta la hipótesis del "espíritu maligno" que puede existir y que pone todo su empeño en inducirse a error.

     Así, lleva la duda a un extremo de radicalidad, hasta que encuentra una verdad absoluta, inmune a toda duda: la existencia del propio sujeto que piensa y duda.

     Si yo pienso que el mundo existe, tal vez me equivoque y el mundo no exista, pero no hay error en cuanto yo lo pienso: se puede dudar de todo menos de que yo estoy dudando. Mi existencia como sujeto pensante, esta exenta de todo error posible. Pero, porque mi existencia como sujeto es indubitable? Porque la percibo con toda claridad y distinción.

     Todo cuanto perciba con igual claridad y distinción será verdadero". Así se llega a una verdad absolutamente cierta: la existencia del yo como sujeto pensante.

     Sin embargo, como podemos demostrar la existencia de una realidad exterior al pensamiento?. Aquí Descartes deduce la existencia de la realidad a partir de la existencia del pensamiento.

     Para hacer la deducción tenemos el pensamiento y las ideas. Según descartes, el pensamiento piensa siempre ideas, recae sobre las ideas. Si decimos "yo pienso en el mundo", estamos pensando en la idea del mundo.

     Las ideas pueden ser adventicias, que provienen de experiencias externas, facticias que la mente las construya a partir de otras ideas y las ideas innatas, las más importantes, las cuales las posee el pensamiento mismo. Entre estas ideas innatas, descartes, descubre la idea de Dios. A partir de la idea de Dios, demuestra la existencia de Dios y presenta su argumento ontológico.

     A partir de que queda demostrada la existencia de Dios, queda demostrada la existencia del mundo: puesto que Dios existe y es infinitamente bueno y veraz, no puede permitir que me engañe al creer que el mundo existe; luego el mundo existe.

     

     El Cognito y el criterio de verdad.

     

    La base primera de la filosofía cartesiana es el "Cognito ergo sum". Pienso, luego existo".

     La existencia, la realidad del yo pensante, del yo como pensamiento, es la primera verdad con la que te encuentras. La duda metódica se detiene ante la inmediatez del pensar como puro pensar. Pero de la certidumbre del yo, hay que transitar a otras certidumbres. La evidencia que acompaña la intuición de mi mismo, como pensamiento, contiene mi existencia. Pero la evidencia que acompaña las intuiciones de mis ideas "claras y distintas", no contiene la existencia de los objetos de esas ideas.

    Cualquier idea clara y distinta me persuade de que yo existo, pero no me persuade de que exista su objeto. Para no dudar de que existan los objetos de ellas, necesito la garantía de Dios; necesito saber que Dios existe.

    Recordemos la cita de Descartes " el que quiere dudar de todo, no puede dudar de que existe mientras duda y el que así razona, no pudiendo dudar de sí mismo pero sí del resto, toma la existencia de este pensamiento como primer principio del que se deduce que hay un Dios, autor de todo lo que hay en el mundo y que siendo Él fuente de toda verdad, no ha podido crear nuestro entendimiento de forma que pueda equivocarse".

    Según Descartes para llegar a un criterio de verdad absoluta, hay que utilizar la razón que es una y única, como así lo es la sabiduría; la razón que distingue lo verdadero de lo falso, lo conveniente de lo inconveniente.

     Las razones para probar que los verdaderos principios por los cuales se puede llegar al grado más alto de sabiduría, son dos: que sean muy claros (a lo que se llega rechazando todos los demás que presentan dudas) y que no se puedan deducir de ellos todas las demás cosas.

     Así por medio de la intuición captamos los conceptos simples que emanan de la razón misma, sin posibilidad de duda. La intuición es un concepto no dudoso de la mente; tan claro y fácil, que no queda ninguna duda de lo que pensamos.

     La deducción no es sino una intuición sucesiva de las naturalezas simples y de las conexiones entre ellas. Por ello, la intuición y la deducción son los dos modos de conocimiento.

     La dinámica del conocimiento de la verdad sigue un doble proceso: el proceso del análisis hasta llegar a los elementos simples (regla segunda del método) y el proceso de síntesis, de reconstrucción deductiva de lo complejo a partir de lo simple (regla tercera del método).

    Resumimos también las dos afirmaciones del racionalismo con respecto al conocimiento de la verdad:

     Nuestro conocimiento acerca de la realidad puede ser construido deductivamente a partir de ciertas ideas y principios evidentes.

    Estas ideas y principios son innatos al entendimiento, que las posee en sí mismo, al margen de toda experiencia sensible

     

     La existencia de Dios y el Alma Humana.

     

     Descartes llega a encontrar la verdad absoluta, evidente y clara de la existencia del propio sujeto que piensa. Si yo pienso en algo, puedo dudar del objeto del que pienso pero nunca de que estoy pensando. Se puede dudar de todo pero no de que yo estoy dudando. Mi existencia, como sujeto pensante está exenta de toda duda. Mi existencia la percibo con toda claridad y distinción. Para demostrar la existencia de una realidad exterior al pensamiento Descartes hace una deducción: deduce la existencia de la realidad a partir de la existencia del pensamiento.

     A partir de aquí Descartes presenta su argumento ontológico sobre la existencia de Dios. No se puede concebir la idea de la existencia de Dios, sin la idea de Dios. Descartes considera la existencia de Dios como intuida no como demostrada. La idea de Dios, seria una idea innata, la única donde la existencia del objeto estaría garantizada por la idea misma.

     La existencia pertenece a la esencia de Dios, es decir, así como no se puede concebir un triángulo sin tres ángulos o una montaña sin valle, no se puede concebir a Dios sin la existencia.

     En sus meditaciones, Descartes explica el principal argumento para probar la existencia de Dios: si está en nosotros la idea de un ser sumamente perfecto y participa por representación de tantos grados de ser y perfección, es que debe provenir de una causa sumamente perfecta. La idea de Dios que esta en nosotros mismos, tiene que ser, por fuerza, efecto de Dios mismo.

     Recordemos la cita de Descartes "si bien hay en mi la idea de la sustancia, siendo yo una, no podría haber en mi la idea de una sustancia infinita, siendo yo un ser finito, de no haber sido puesta en mi por una sustancia que no sea verdaderamente infinita (Meditación tercera).

     Descartes distingue tres ámbitos de la realidad: sustancia infinita o Dios, sustancia pensante o yo y los cuerpos o sustancia extensa. ( La esencia de los cuerpos es la figura, tamaño y movimiento, o sea, las cualidades primarias, negando la realidad de las secundarias).

     Para Descartes sustancia "es una cosa que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir" Así según esta cita, solo puede existir la sustancia infinita de Dios y, los seres finitos, pensantes y extensos son creados y conservados por él.

     Descartes hace una distinción esencial del ALMA y del CUERPO. El alma se define por el pensamiento y el cuerpo por la extensión. Al afirmar que alma y cuerpo, pensamiento y extensión, constituyen sustancias distintas, está salvaguardando la autonomía del alma respecto de la materia. La ciencia básica imponía una concepción mecanicista y determinista del mundo material, en el que no quedaba lugar para la libertad. La libertad y los valores espirituales defendidos por Descartes, solo podían quedar a salvo sí se sustraía el alma de la necesidad mecanicista y debía por ello situarse de forma independiente de la materia. La independencia del alma y del cuerpo, es la idea central en el concepto cartesiano de sustancia.

     La autonomía del Alma respecto de la materia se distingue a través del entendimiento: puesto que poseo una idea clara y distinta de mi mismo en tanto que soy una cosa que piensa y por otra parte, poseo una idea distinta del cuerpo, ya que no solo una cosa extensa y que no piensa, es evidente que yo soy distinto de mi cuerpo y que puedo existir sin él.

     La física de Descartes es mecanicista. Utiliza la materia y el movimiento para explicar los fenómenos y sus relaciones. Todo en el mundo es mecanicismo y en la mecánica misma, todo es geométrico. La causa del movimiento es debida en primer lugar a Dios, que lo crea y lo introduce en la materia. Una vez introducido, Dios no interviene más, solo para continuar manteniendo la materia en su ser: por ello, la cantidad de movimiento en el mundo es invariable y constante. En segundo lugar, el movimiento se rige por tres leyes: ley de inercia, dirección del movimiento y ley de choque. La mecánica cartesiana exacta y profunda en sus dos primeros principios, es falsa en el último, corregido luego por Leibniz.

     

    Etica profesional y ciencia moral

    Descartes nunca ha tratado las cuestiones de moral de modo definitivo. En el Discurso presenta una moral provisional que consiste en las siguientes máximas:

     

    1ª)Se deben seguir las leyes y las costumbres del país de donde se es, conservando con constancia la religión en la que uno se instruye: debes regirte por las opiniones más moderadas y más apartadas de todo exceso, admitidas en la práctica por los más sensatos. 

    2) Se debe ser firme y resuelto en las acciones y seguir constante en las dudosas opiniones, una vez determinado a ellas, como si fuesen segurísimas. Si no esta en nuestro poder discernir las mejores opiniones, debemos seguir las más probables. 

    3). Siempre deben procurar vencerte a ti mismo antes que a la fortuna y alterar tus deseos antes que el orden del mundo: no hay nada que esté enteramente en nuestro poder, solo nuestros propios pensamientos.

     Como puede observarse el fondo de la ética de Descartes es estoico. La moral estoica enseñaba principalmente a hacer uso de los pensamientos, de las representaciones.

     De acuerdo con estas reglas morales, para Descartes, lo mejor que se debe hacer es aplicar la vida entera al cultivo de la razón y al conocimiento de la verdad, todo ello de acuerdo con el método prescrito.

     Descartes pone estas máximas morales juntamente a las verdades de fe, y así emprende la misión de descubrir la falsedad o incertidumbre de las proposiciones que se le presentan a examen, por medio de razonamientos claros y seguros; y no encuentra ninguna tan dudosa que no pueda sacar de ella alguna conclusión bastante cierta, aunque solo fuese la conclusión de que no contenía nada cierto (todo ello en benefició del conocimiento de la verdad).

      La unidad de la ciéncia y la necesidad de un método.

    Descartes en su primera parte del discurso del Método expone de forma general las dificultades que pueden encontrarse los hombres para poder juzgar y distinguir lo verdadero de lo falso, propio de lo que llamamos sentido o razón. La razón es igual en todos los hombres y la diversidad de opiniones viene dada solo por los diferentes caminos que siguen nuestros pensamientos, es decir, no basta con tener el ingenio bueno, lo importante es saber aplicarlo bien.

     Así presenta un método por medio del cual se puede aumentar gradualmente el conocimiento y elevarlo poco a poco al punto más alto al que se puede llegar. Descartes no pretende enseñar el método, sino solo exponer como él lo ha seguido.

     Dedicó su niñez al estudio de las letras y al finalizar se da cuenta que estaba lleno de dudas y errores y le parecía que cada vez descubría más su ignorancia.

     Por su parte aprecia todo aquello que aprendió en la escuela: lenguas, fábulas, lectura, conversación, poesía, matemáticas, teología, filosofía.

     Alaba a las matemáticas por su certeza y evidencia, aunque no entiende su verdadero uso, que solo sirva para artes mecánicas, y le sorprende que no se utilice para algo más importante.

    La teología le merece respeto y nunca, dice, se hubiera atrevido a someter las verdades reveladas a la flaqueza de sus razonamientos.

    La filosofía la respeta porque ha sido cultivada por los más excelentes ingenios, aunque señala que siempre ha sido objeto de disputas y dudas. Con respecto a otras ciencias cuyos principios están en la filosofía piensa que no son importantes y por ello no desea aprenderlas.

     Descartes cree que lo mejor es deshacerse de todas las opiniones anteriores y empezar de nuevo, desde los fundamentos, si se quiere establecer algo firme y constante en las ciencias.

     Descartes abandona el estudio de todas esas ciencias y decide no buscar otra ciencia que la que se encuentre en sí mismo o en el gran libro del mundo: se dedica a viajar y cultivar la sociedad, recogiendo todas las experiencias que se le presentan.

     Está seguro que se puede hallar la verdad en los razonamientos que cada uno hace acerca del asunto que se le plantea.

     Según Descartes las distintas ciencias y los distintos saberes, son manifestaciones de un saber único. Esta concepción unitaria del saber proviene de una concepción unitaria de la razón. "La sabiduría es única porque la razón es única: la razón que distingue lo verdadero de lo falso, lo conveniente de lo inconveniente, la razón que se aplica al conocimiento teórico de la verdad y al ordenamiento práctico de la conducta, es una y única.

    Descartes presenta así el método, compuesto de unas reglas fijas, que debe seguirse para legar al conocimiento de todo lo que un espíritu puede llegar a conocer.

     Descartes funda en la razón el uso de la libertad a fin de que el uso racional de ésta haga posible alcanzar la felicidad y la perfección humanas. Así, la libertad consiste en elegir lo que es propuesto por el entendimiento como bueno y verdadero.

     

     

     

    La filosofia de Kant

    Tema 4.

    El concepto de ilustración en Kant.

    El pensamiento de Kant surge motivado por la situación específica en que se encuentran la filosofía y la sociedad de su tiempo y por una exigencia de clarificación del hombre y de la sociedad, en el contexto histórico-social de la ilustración.

    Kant se hace esta pregunta: que es la ilustración?. Es la liberación del hombre de su culpable incapacidad, es decir, de la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro; esta incapacidad no reside en la inteligencia sino en la decisión y valor para servirse por si mismo de ella sin la tutela de otro.

    Precisamente es la diversidad de interpretaciones de la razón, el entrecruzamiento de los modos de entenderla, lo que impulsa a Kant a someter a juicio a la razón.

    Entre las diferentes interpretaciones podemos mencionar:

  • El dogmatismo racionalista, es decir, la pretensión racionalista de que la sola razón, autosuficiente, funda un discurso que interpreta la estructura y sentido de la totalidad de lo real.

  • El positivismo, cuya expresión última es el escepticismo, con la razón, impusieron la necesidad de llevar a cabo una crítica de la misma.

  • El irracionalismo, como negación de la razón misma.

  • Todas estas interpretaciones antagónicas e irreconciliables con la razón, impusieron la necesidad de llevar a cabo una crítica de la misma.

    El juicio de la razón, significa para Kant un ejercicio crítico de la razón. Es absolutamente necesario, no solo a causa de las distintas interpretaciones, citadas anteriormente, sino también debido al modo en que los hombres de su época viven su vida humana: un modo no ilustrado, es decir, de minoría de edad.

    Pese a tratarse de una “época de ilustración “ los hombres de esta época no han llegado a hacer de ella una “época ilustrada” realmente.

    Kan registra en su época una situación humana de “minoria de edad”, propiciada por la pereza, el encerramiento en la individualidad abstracta y en definitiva en la falta de verdadera libertad. La tarea de la crítica de la razón tendrá como objetivo principal la realización de la libertad y la superación de sus constricciones: la constricción civil y la constricción de la conciencia. Estas constricciones de la libertad implican el uso de la razón.

    Una crítica de la razón será pues la exigencia que el ser humano se impone: la clarificación sobre lo que es y sobre sus últimos fines e intereses.

    La crítica de la razón se propone el ejercicio y la realización de la libertad, una libertad que no se satisface con ser vivida de modo subjetivo, sino que ha de proyectarse en la estructuración de un orden social.

    Esta libertad es el motor de la crítica y apunta hacia una época ilustrada, que es acaso inalcanzable. Pero al mismo tiempo esta crítica responde a una “época de ilustración, nos introduce en la relación que Kant establece entre ilustración e historia, por una parte la ilustración es el motor y meta de la historia, por otra parte la historia debe ser entendida como mejora y progreso en la ilustración

    Dice Kant con respecto a la ilustración y a la razón: “Instaurar la ilustración en sujetos singulares, por medio de la educación es fácil: basta con acostumbrar desde temprano a los jóvenes a pensar por sí mismo. Pero ilustrar a una época es muy largo y penoso, pues se encuentran muchos obstáculos externos que en parte pueden prohibir ese tipo de educación y en parte dificultarlo.

    El hombre y la historia.

    Según Kant, el hombre como fenómeno (fenómeno: lo que aparece) esta sometido y se explica según las leyes matemático-físico-biológicas de la naturaleza, como un objeto más entre los objetos del mundo físico; el hombre como noumeno (noumeno: cosa en sí, algo inteligible) como ser libre, pertenece al género de lo inteligible, ámbito de la razón práctica.

    El homo noumenon empieza a ser la humanidad, en el hombre y termina siendo la humanidad de los hombres: la especie moral. La especie moral es la que tiene un destino que cumplir: un bien supremo que alcanzar, solo la humanidad, no el hombre, es el verdadero rey de la creación, su fin supremo. Solo la humanidad en su conjunto puede ser digna de felicidad.

    Si el género humano significa toda una serie de generaciones que se prolonga indefinidamente y se supone que ésta serie se va aproximando incesantemente a la línea de su destino, que corre a su lado, no hay contradicción en decir que aquel, en todas sus partes, le es asintotico y sin embargo, coincide en su conjunto con ella, en otras palabras, que ningún miembro de todas las generaciones del género humano sino únicamente la especie alcanza por completo su destino”.

    Para Kant cada uno debe proponerse como fin último y supremo el soberano bien posible en el mundo.

    Kan concibe la historia como un desarrollo constantemente progresivo, aunque lento, de las disposiciones originarias del género humano en su totalidad. (Recordemos que las disposiciones del hombre son: la disposición a la animalidad que explica la capacidad técnica del hombre, la disposición a la humanidad que explica su capacidad pragmática y la disposición a la personalidad que explica su capacidad moral).

    La filosofía de la historia kantiana muestra de que forma la historia puede llevar a la realización del soberano bien. Establece la idea de una sociedad de ciudadanos del mundo y promueve la acción práctico-política de la razón en la organización de la sociedad bajo la referida idea, acción que comporta la mayor realización posible de la libertad. La historia es una consecuencia necesaria de lo que es el hombre: un conjunto de disposiciones.

    Principios sobre los que se funda el hilo conductos de la historia.

    La historia es una consecuencia necesaria de lo que es el hombre: un conjunto de disposiciones. Sin embargo, las acciones del hombre se hallan determinadas, lo mismo que los demás fenómenos naturales, por las leyes generales de la naturaleza. Todo transcurre con arreglo a las leyes naturales constantes. No se imaginan los hombres que al perseguir cada cual su propósito están siguiendo la intención de la naturaleza.

    Los hombres no se mueven por puro instinto, como los animales, ni tampoco con arreglo a un plan acordado, por lo que no es posible construir una historia humana con arreglo a plan. Al no suponer la existencia de ningún propósito racional propio en los hombres, debe existir alguna intención de la Naturaleza en el curso contradictorio de las cosas humanas.

    Kant encuentra algunos principios en los que se funda el hilo conductor de la historia, insistiendo que es la Naturaleza la que trae al hombre que concibe la historia ateniéndose a estos principios.

    Primer principio

    Que todas las disposiciones naturales del hombre están destinadas a desarrollarse alguna vez de manera completa y adecuada. Esta exigencia de completitud y logro de su fin, se refieren a disposiciones humanas.

    Segundo Principio

    Que el hombre solo, única criatura racional de la tierra, no puede, como individuo, desarrollar completamente todas las disposiciones originarias de la naturaleza humana. Se necesita una serie incontable de generaciones que se transmita una a otra sus conocimientos para que al fin, el germen que lleva escondida la especie llegue a la etapa de desarrollo que corresponde a su intención.

    Tercer principio

    La Naturaleza ha querido que el hombre logre solo todo lo que sobrepasa de su instinto y no participe de ninguna felicidad o perfección que la que él mismo se procure por la propia razón.

    Ese momento que será el desarrollo pleno, es la meta de las acciones humanas y es lo que da vigencia y efectividad a todos los principios prácticos de la razón. De este modo, el hombre y solo el hombre, lejos de estar conducido por el instinto o por conocimientos innatos, es obra de sí mismo. Este principio se asienta en el reconocimiento de la disposición racional y del hombre, que implica en ella misma la libertad.

    Cuarto Principio.

    Se refiere al antagonismo de las disposiciones del hombre, a su insociable sociabilidad del hombre. El hombre se siente inclinado a formar sociedad, y al mismo tiempo esta inclinación va unida a una resistencia constante que amenaza con disolverla.

    El hombre tiene una inclinación a entrar en sociedad ny también tiene una tendencia a aislarse. Pero esta resistencia es la que despierta todas las fuerzas del hombre y le lleva a enderezar su inclinación a la pereza y movido por el ansia de ser más que sus congeneres, trata de lograr una posición entre ellos, que no puede soportar pero de los que tampoco puede prescindir.

    Así los primeros pasos de la rudeza a la cultura se deben principalmente al valor social del hombre.

    Los impulsos naturales del hombre, su insociabilidad, su resistencia absoluta, son despertados por la Naturaleza que le hace salir del abandono, trabajar, buscar los medios que le hagan salir de esa situación, en una palabra, le hace ser sociable. Sin la naturaleza las disposiciones del hombre dormirían eternamente.

    Quinto Principio

    Se refiere a la sociedad a la que debe llegarse para la realización de la esencia humana. La sociedad es un aspecto indispensable de la comprensión de la historia. Según Kant el magno problema de la especie humana es el establecimiento de una sociedad civil que administre el derecho de modo universal. Sociedad, así entendida, significa: 1º. Un medio donde se encuentre la mayor libertad y 2º. Medio que contenga la más rigurosa determinación y seguridad de los límites de esa libertad. Poder y derecho han de conjugarse en la constitución de la sociedad y sólo en ella podrá ser alcanzada la suprema intención de la naturaleza, que es el desarrollo de todas sus disposiciones .

    Sexto principio.

    Se refiere a que la constitución de la sociedad en la que se desarrollen las disposiciones primitivas de la especie humana, será un problema difícil de resolver debido sobre todo a que el hombre necesitará de alguien que le gobierne, de leyes que ponga límites a la libertad de todos: Se hará difícil de encontrar un jefe supremo que sea justo por si mismo siendo un hombre. Se exigirá una experiencia entrenada por la historia y sobre todo buena voluntad que este dispuesta a aceptarla.

    Septimo principio.

    Se refiere a que esta tarea abierta, no podrá ser resuelta sin que haya una relación exterior entre los estados. La idea de una liga de naciones, de una sociedad internacional, en una unión de naciones, en la que aún el Estado más pequeño pueda esperar su seguridad y su derecho.

    El Estado en relación con otros Estados, tendrá que pasar por guerras para procurar nuevas relaciones, así mediante sus choques accidentales lograrán toda clase de formaciones, se destruirán de nuevo, hasta que por fin resulte una tal formación que pueda mantenerse en su forma (que es posible no pueda darse nunca).

    Al referirse a las guerras, Kant, insiste que por el empleo de todas las fuerzas de la comunidad en armamentos, unos contra otros, por las devastaciones propias de la guerra y por la necesidad de hallarse siempre preparados, se obstaculiza el completo desarrollo progresivo de las disposiciones naturales, aunque los males que surgen obligan a nuestra especie a buscar en esa resistencia de los diversos Estados, que surge de su libertad, una ley de equilibrio y un poder unificado que le presta fuerza. Así se llegará al estado civil cosmopolita.

    Sin embargo, mientras los Estados dediquen sus fuerza en sus vanas y violentas ansias expansivas, nada hay que esperar de la moral y así seguirán los ciudadanos hasta que por fin se llegue a la sociedad que produzca la suprema intención de la Naturaleza.

    Octavo Principio.

    Se refiere a que la historie de la especie humana en su conjunto es debida a un plan de la Naturaleza, para que se realice una constitución estatal interior y exteriormente perfecta, como el único estado en donde se puedan desarrollar las disposiciones de la humanidad. Hoy diríamos una sociedad plenamente justa.

    Noveno Principio.

    Propone un ensayo filosófico que trate de construir la historia. Esta idea de una historia universal a priori, es decir, no basada en la experiencia, no significa rechazar la historia propiamente dicha la que se concibe de modo puramente empírico, es decir, que procede de la experiencia Kant esboza así el comienzo y el término de una historia filosófica, una historia de las acciones humanas cuyos orígenes se deben a la naturaleza. Así Kant inicia esta historia en alas de la fantasía, aunque con alguna dirección razonable y recomienda que se hojee el libro I de Moisés para seguir con detalle si el camino que marca la filosofía coincide con el que marca el libro sagrado.

    El comienzo y el termino de la Historia

    Kan presenta un proyecto de historia filosófica que según él coincide con la relatada en el libro I de Moisés.

    En un principio se supone un principio que no admite derivación alguna de causas naturales anteriores por medio de la razón humana, es decir, la existencia del hombre, pero ésta ya mayor sin ayuda materna y aparejado para que procree. Esta sola pareja (si hubiera más seria motivo de guerras y sociabilidad) seria colocada en un jardín y allí haría uso de sus fuerzas. Seria un hombre que andara, hablara y pensara. La voz de Dios o instinto le conducirían en sus comienzos y así el instinto le permite hacer unas cosas o prohibirle otras.

    Primero siguió la voz de la Naturaleza pero poco a poco empezó a despertarse la razón y con ayuda de la imaginación sintió nuevos deseos, así sintió diversas inclinaciones o lo que recibe el nombré de voluptuosidad.

    Descubrió la capacidad de elegir por sí mismo la forma de vivir, distinta a la de los animales sinrazón.

    Después del instinto de nutrición le siguió el instinto sexual. La razón influyo sobre este instinto y así la hoja de parra fue el producto de esta manifestación de la razón. Convirtió la inclinación en lago más duradero y más intenso y así paso de los puros deseos animales al amor. El hombre como criatura moral empezó a sentir la decencia, el respeto por los demás.

    Asimismo reflexionó sobre el futuro. El hombre debía prevenir para sí, su mujer y sus hijos y por ello se dio cuenta de la necesidad y penosidad del trabajo; la mujer previó los sufrimientos de la naturaleza.

    El hombre también comprendió que él constituía el genuino fin de la Naturaleza, que lo colocaba encima de los animales y así consideró a ellos como medios e instrumentos puestos a su disposición para el logro de sus propósitos.

    El hombre entro a participar en la igualdad de todos los eres racionales, así abandonó el estado de inocencia y rudeza que le daba la madre naturaleza, la razón le impedía volver a ese estado original y le empuja a aceptar el penoso esfuerzo, a buscar trabajo, a olvidar la muerte. . . .

    En resumen, la especie ayudada por su razón inicia el tránsito de la rudeza de una pura criatura animal a la humanidad, el abandono del instinto por la guía de la razón, de la tutela de la Naturaleza el estado de libertad. Esta marcha que para la especie representa un progreso de peor o mejor, no es igual para el individuo.

    Al principio vivía tranquilo, sin prohibiciones, sin mandatos, sin trabajo, luego vinieron los males, los vicios, las caídas, los castigos.....

    La historia de la naturaleza empieza con bien pues es obra de Dios: la historia de la libertad con mal pues es obra del hombre.

    En el período siguiente el hombre paso del ocio y paz al trabajo y discordia. Poseía los animales domesticados, productos cultivados, pastoreo....Las familias se juntaron y se establecieron en aldeas, se intercambiaron los bienes y luego apareció la cultura y el arte. De un primer arte rudo se desarrollo poco a poco el arte humano y sobresalió la sociabilidad y la seguridad civil. También comenzó la desigualdad entre los hombres que poco a poco fue acrecentándose.

    El peligro de guerra hacía que se pudiese disfrutar de una libertad interior- recordemos que el peligro de guerra es lo único que modera el despotismo. El lujo aparece, la guerra se inicia, el despotismo.. Así el género humano se aparta sin freno de su progreso, prescrito por la Naturaleza, en el desarrollo de sus disposiciones hacia el bien, con lo que se hace indigno de vivir como especie que fue destinada a dominar sobre la tierra y no a gozar como animal y a servir como esclava.

    Kan insiste en que los mayores males derivan de las guerras y no tanto cuando transcurren que cuando el peligro de ellas amenaza. Todas las fuerzas del Estado, todos los frutos de la cultura, se dedican a ello. La temida guerra impone a los jefes de Estado un respeto por la humanidad. La guerra sigue siendo un medio ineludible para hacer avanzar a la humanidad y sólo después de haber logrado una cultura completa podría ser saludable y hasta posible una paz perpetua.

    También Kan se refiere a la brevedad de la vida, siempre se desea que dure más de lo que dure. Pero no significaría otra cosa que alargar la perpetua lucha con puras penalidades.

    Asimismo se refiere a la edad de oro, en la cual nos contentaríamos con la pura necesidad natural y reinaría una completa igualdad entre los hombres, una paz perpetua, el puro goce de una vida despreocupada. Sin embargo el hombre no puede mantenerse en ese estado porque no le satisface y menos le atrae volver a él, es decir, que el estado actual de penalidades es por lo tanto de su propia elección.

    También Kant se refiere a la brevedad de la vida, siempre se desea que dure más de lo que dure. Pero no significaría otra cosa que alargar la perpetua lucha con puras penalidades.

    Asimismo se refiere a la edad de oro, en la cual nos contentaríamos con la pura necesidad natural y reinaría una completa igualdad entre los hombres, una paz perpetua, el puro goce de una vida despreocupada. sin embargo el hombre no puede mantenerse en ese estado porque no le satisface y menos le atrae volver a él, es decir, que el estado actual de penalidades es por lo tanto de su propia elección.

    Así, el hombre no debe echar la culpa a la Providencia de lo que a él le ocurre y este pensamiento debe ser provechoso para su instrucción y perfeccionamiento. Debe imputarse a sí mismo todos los males que se originaron del abuso de su razón.

    Esto es en definitiva el resultado de una historia humana primitiva ensayada con ayuda de la filosofía: transcurre de lo peor a lo mejor para la especie y la Naturaleza llama a cada uno para que ayude, en la medida de sus fuerzas, a este progreso.

    El sentido del progreso del genero humano a través de la Historia.

    En la historia humana primitiva ensayada con ayuda de la filosofía hemos visto que la especie transcurre de peor a mejor y la Naturaleza es la que llama al hombre para que en su medida colabore en este progreso.

    Para analizar el progreso en el futuro puede verse con relación a si el género humano esta en continuo retroceso hacia peor, o en progreso continuo hacia mejor o en eterno estancamiento.

    La primera tesis es la llamada terrorista, la segunda de estilo eudemonista o quiliasmo y la tercera abderitismo.

    Analizando la primera posibilidad vemos que no podría ser ya que la historia humana en su caída a peor, al llegar a cierto punto acabaría destruyéndose así misma. Tampoco es aceptable su progreso siempre a mejor, ya que la masa de bien y de mal atribuida a nuestra naturaleza permanece siempre en la misma índole y no puede aumentar o disminuir en un mismo individuo. Esta teoría por ello, es insostenible y no puede darse una historia humana con progreso indefinido.

    La tesis más favorable es la del estancamiento. El carácter de nuestra especie entre en el bien, pero no perdura, sino que invierte el plan del progreso, edifica para derribar. El mal y el bien se neutralizan: se alternan.

    Considerando que el género humano ha progresado parece que en algún momento, gracias a las disposiciones de nuestra especie, los tiempos comienzan a retroceder, aunque a veces puedan enderezarse para mejor. Estamos ante seres que actúan libremente, a los que se les puede decir lo que deben hacer pero no puede predecirse lo que harán. “entre vosotros no hay nada más constante que la inconstancia”.

    Si pudiéramos atribuir al hombre una voluntad congénita e invariablemente buena, aunque limitada, podría aquel predecir con seguridad el progreso de su especie hacia mejor, porque se trataría de un hecho que podía hacer él. Pero con la mezcla del bien y del mal en nuestras disposiciones, en una medida que ignoramos, no podemos saber cual será el efecto que se actualice.

    Debería haber alguna experiencia que sería la causa de algún progreso hacia mejor. Hay que buscar un hecho que nos refiera de manera indeterminada, por respecto al tiempo, a la existencia de una causa y también al acto de su causalidad en el género humano y que nos permita concluir el progreso hacia mejor como consecuencia ineludible, conclusión que podríamos extender a la historia del tiempo pasado (que siempre fue progresiva), así se podría demostrar la tendencia que apunta hacía el progreso del género humano en su TOTALIDAD, es decir, no considerado según los individuos.

    Kant se refiere a la revolución (francesa) de un pueblo como una disposición moral del género humano. La causa de esta revolución que se basa en el derecho de cualquier pueblo a desear una constitución y en el fin o deber, ya que solo la constitución que desee ese pueblo será justa y moralmente buena. Así de esta forma podrá asegurarse la paz y de este modo se podrá asegurar el progreso del género humano hacia mejor.

    El hombre debe aspirar a conseguir una constitución -no guerrera- es decir a una constitución republicana, en donde el Jefe supremo rige el Estado por leyes análogas a las que un pueblo se daría a sí mismo, según los principios universales de derecho.

    La base de todas las formas de Estado y asimismo del ser común que piensa con arreglo a los conceptos de la razón, es la idea de la constitución en armonía con los derechos naturales del hombre, aquella en que los que obedecen a la ley se reúnen para dictar las leyes (la forma que aleja todas las guerras).

    Una sociedad civil organizada de esta forma, según leyes de libertad mediante un ejemplo de la experiencia, se logra después de múltiples luchas y guerras; una vez lograda es tan grande, que mantiene alejada la guerra y por ello es un deber trabajar por ella. Es obligación de los monarcas gobernar en republicano, tratando al pueblo según principios adecuados a las leyes de la libertad.

    En el progreso del género humano hacia mejor, los actos de los hombres mejoraran, las violencias de los poderosos serán menos frecuentes, la obediencia a las leyes mejor......

    El progreso hacia mejor deberá basarse en una sabiduría que fluya de arriba a bajo, es decir, la que es invisible para nosotros y se llama Providencia. De abajo arriba sería muy difícil y costosa, ya que habría que educar a los jóvenes para que fueran buenos ciudadanos y dados al bien, asimismo debería reformarse el Estado de tiempo en tiempo.

    El fin de todas las cosas

    Eternidad significa un tiempo que se prolonga sin término.

    El fin de todas las cosas se refiere a los seres temporales y objetos de posibles experiencias, final que en el orden moral de los fines, significa el comienzo de su perduración como seres suprasensibles que no se hallan sometidos a las determinaciones del tiempo y que no pueden ser aptos de ninguna otra determinación de su naturaleza que la moral.

    Para Kant no tenemos nada delante que nos pueda instruir sobre nuestra propia suerte en un mundo venidero fuera del juicio de nuestra propia conciencia, es decir, lo que nuestro estado moral presente, en la medida que lo conocemos, nos permite enjuiciar razonablemente, a saber, que aquellos principios que hallamos encontrado como prevaleciendo en nuestro vivir hasta su final, ya sean del bien o del mal, también seguirán prevaleciendo después de la muerte, sin que tengamos ningún motivo para asumir un cambio de los mismos en un futuro. Y debemos así esperar para la eternidad las consecuencias adecuadas al mérito o culpa derivadas de aquellos principios, por ello es prudente obrar como si la otra vida y el estado moral con el que terminamos la presente, con sus consecuencias, al entrar en aquella, fueran invariables.

    El estado en que se encuentra el hombre en la vida de presente es siempre un mal por comparación con el estado mejor al que se prepara a entrar.

    Es una locura imaginar el fin de todas las cosas que pasan por las manos del hombre, a pesar de su buena finalidad, porque significa el empleo de tales medios, para alcanzar los fines, que repugnan precisamente a éstos. La sabiduría en la adecuación de las medidas con el fin último de todas las cosas solo en Dios reside.

    Hegel

    Hegel describe al Estado, como es “dios real”, como si fuera el Espíritu absoluto. Es partidario de la concepción totalitaria del estado.

    No hay más derecho que el del Estado, por eso hegel subordina el derecho Natural al del estado, alegando que el primero defiende los intereses del individuo y éste sabe que tiene que subordinarse al bien común. El individuo debe todo lo que tiene al Estado o al Espíritu Nacional y debe someterse a él. El individuo se ha hecho persona a través de la cultura, la historia, el arte, la religión y la filosofía de su Pueblo, de su Estado, de su Nación.

    La voluntad del estado prevalece sobre la voluntad individual de las personas en caso de conflicto. Para Hegel, el espíritu nacional constituye la plena libertad de los ciudadanos al “obligar” a éstos a dejar a un lado los intereses particulares e identificarse con los objetivos racionales y universales del Estado: sentirse ciudadano libre es ser plenamente <autodeterminado> por unas reglas racionales.

    En el estado se da la realización de la libertad, que es la identificación de los intereses del individuo con los intereses del Estado. La libertad es potencialmente universal y como universal, desea el bien general, aunque se manifieste desde el bien particular. Este es el Estado maduro que asegura el máximo desarrollo de la libertad personal. Se requiera naturalmente que el Estado sea eficaz en la satisfacción de los bienes individuales.

    Hegel pensaba que la forma de estado más racional era la Monarquía constitucional. Pensaba que no se podía imponer una constitución a todas las naciones, Las Constituciones tenían que hacerse de acuerdo con el espíritu y la historia de la nación. (Mención de la constitución de Napoleón a España).

    La relación entre los Estados está reguladas en parte por los tratados y las leyes internacionales. Lo que conlleva una aceptación de los Estados en cuestión, pero si esta aceptación es rechazada o retirada, el último árbitro de toda disputa es la “guerra”, pues no existe soberano alguno que esté por encima de los estados individuales.

    Admite que la guerra puede traer consigo muchas injusticias, crueldad y ruina, pero sostiene que tiene un aspecto ético que no puede considerarse como “un mal absoluto y como una mera contingencia externa”.

    Hegel ve en la revolución Francesa algo más que un acontecimiento histórico externo ”desde que el sol se alza en el firmamento y los planetas describen un círculo alrededor de él, jamás se había visto que el hombre se pusiera de cabeza, es decir, sobre el pensamiento, y edificase la realidad sobre él. Así se hacen protagonistas de su destino histórico.

    El acontecimiento histórico más importante en la vida de Hegel, fue la revolución Francesa.

    Con la toma de la bastilla, en 1789, se pone fin al régimen feudal, los bienes del clero son declarados bienes nacionales, se constituye una nueva constitución sobre las bases de la igualdad y la libertad, creándose la división de poderes- judicial, legislativo y ejecutivo- que es el fundamento de un Estado democrático.

    Este gran suceso histórico influyó de manera decisiva en el pensamiento de Hegel que tenía 19 años cuando la toma de la Bastilla. Este triunfo de la Razón, de la Libertad y de la Burguesía, de la que Hegel formaba parte, fue celebrado por los universitario plantando el árbol de la libertad. Hegel sería el orador más entusiasta, en los jardines de la Facultad.

    Con la Revolución francesa, Hegel ve la posibilidad de recuperar la libertad que se había perdido y también de encontrar la reconciliación con la vida social. Aunque esta valoración de la revolución fue sufriendo variaciones a lo largo de su vida.

    EL SISTEMA FILOSÓFICO HEGELIANO

    La filosofía hegeliana es un idealismo Absoluto. La Idea es el sujeto universal que todo lo comprende y del cual todas las cosas, no son mas que una manifestación, un despliegue.

    Partiendo de la Idea, se manifiesta a través de tríadas dialécticas:

    La Idea en sí. Sería la Tesis. (una realidad, un concepto)

    La idea fuera de sí. Sería la Antítesis. (negación de la afirmación anterior)

    La Idea para sí. Síntesis (Es la superación del conflicto. La negación de la negación anterior).

    El espíritu es la suprema realidad, pero también en el espíritu se da un triple proceso.

    Espíritu subjetivo. Es el descubrimiento de sí que se da paso a paso desde el escalón más bajo hasta el superior. Momento de realización inicial: se conoce a sí mismo, tiene conciencia y posesión de sí.

    Espíritu objetivo. Momento de realización objetiva, de la libertad en las instituciones históricas. Es el paso del yo a nosotros. Se manifiesta en: El derecho, la moral, la ética, la familia, la sociedad el estado.

    Espíritu absoluto. Momento de la realización final del Espíritu, cuando alcanza la plenitud del conocimiento de sí y de su libertad. La forma más perfecta del Espíritu Absoluto es la Filosofía. En la Filosofía el Espíritu se piensa a sí mismo y alcanza la autoconciencia absoluta.

    La historia en el pensamiento de Hegel

    Para Hegel, la Historia es historia reflexiva, es un proceso racional que se hace desde la razón: la Historia es una interpretación. No es posible la imparcialidad: hay que interpretar la Historia desde la racionalidad atendiendo a los hechos sucedidos. Hay tres clases de Historia:

  • Original: es la descripción de los acontecimientos de una época particular, de ordinario vividos por el escritos. Que da así a los hechos una duración inmortal.

  • Reflexiva. Es la que va más allá de los meros hechos, y atiende al significado para el resto del mundo. Por ejemplo, el significado de la Guerra Civil española para el resto de Europa

  • Filosófica o filosofía de la Historia. Es la consideración reflexiva de la historia en cuanto que es el espíritu el que dirige esa Historia. Hay que contemplar los hechos, pero interpretándolos a la luz del Espíritu tal como se desenvuelve en el tiempo.

  • David Hume (1711.1887)

    Nace en Edimburgo. En 1734 se retira a Francia donde escribe su primara obra, Tratado acerca de la naturaleza humana. Tres años más tarde vuelve a Londres a publicarla, pero el fracaso fue total. En 1752 publica sus Discursos políticos: crece su fama. Se le pide a la Iglesia Anglicana que le excomulgue por sus escritos subversivos contra la religión y la moral. La Iglesia Católica, le incluye en el índice de libros prohibidos.

    Intenta varias veces conseguir la cátedra en la Universidad, pero es rechazado por “sus ideas heréticas”. Su trato amable y cordial le ayuda a superar todas estas cosas. En 1769 se retira a Edimburgo a disfrutar de sus bienes y de la compañía de damas discretas. Muere en 1776.

    Obras:

    Tratado acerca de la naturaleza humana

    Investigación sobre el entendimiento humano

    Investigación sobre los principios de la moral

    Diálogos sobre la religión natural.

    Hume en su tratado acerca de la naturaleza humana, pretende contribuir al avance del conocimiento, fundamentando sobre todo la seguridad. Esto sólo se puede conseguir construyendo la ciencia de la naturaleza humana. Esta es la única ciencia del hombre. Pare ello, toma en consideración cuatro aspectos:

    Conocimiento. Hay que estudiar el conocimiento humano; su alcance y validez, qué posibilidades de conocimiento tiene, etc.

    Ideas: Hay que estudiar la naturaleza de las ideas que empleamos, porque en ellas se fundamenta nuestro conocimiento.

    Fundamento: Hay que hacerlo con un fundamento nuevo: el método experimental. Hay que trasladar a las ciencias del hombre el método empleado por Newton en la ciencia (por eso se llamará a Hume el Newton de las ciencias morales).

    Experiencia: Hay que basar el conocimiento únicamente en la experiencia y en la observación; el ámbito del entendimiento debe estar limitado al ámbito de la experiencia humana. No podemos ir más allá de la experiencia.

    Hume és la figura cumbre del Empirismo.

    Hume es el máximo exponente del empirismo, propio del siglo XVIII. Su figura cumbre es Hume,

    El empirismo es otra forma de interpretar el problema del conocimiento. El objeto del conocimiento son las ideas; el punto en que se acentúan más las diferencias entre racionalistas y empiristas es el origen de las ideas; los racionalistas sostienen su origen innato, mientras que los empiristas consideran que todas las ideas proceden de la experiencia.

    Con el empirismo se niega la autoridad filosófica, incluida la de Aristóteles, y se exalta el conocimiento sensible: se critica la metafísica porque ésta niega el valor de la experiencia. La diferencia fundamental con el racionalismo de Descartes, es que el empirismo basa su conocimiento en la experiencia sensible y no en la pura razón.

    El punto en que se acentúan más las diferencias entre racionalistas y empiristas, es quizá el origen de las ideas, unos dicen que son innatas, se encuentran en la mente humana desde el principio; los empiristas, por el contrario, sostienen que la mente humana está en blanco y que las ideas proceden todas de la experiencia sensible.

    Con el empirismo se niega la autoridad filosófica, incluso la de Aristoteles y se exalta el conocimiento sensible, se critica la metafísica porque ésta niega el valor de la experiencia. (La razón sin la experiencia es estéril, decía Bacon).

    La construcción de una ciencia de la naturaleza humana y la necesidad de contar con un nuevo método.

    De acuerdo con Hume todas las ciencias se relacionan en mayor o menor grado con la naturaleza humana. Incluso las matemáticas, la filosofía natural y la religión natural dependen de algún modo de la ciencia del hombre, pues están bajo la comprensión de los hombres y son juzgadas según las capacidades y facultades de éstos. Si estas ciencias tienen relación, mucho más la tendrán aquellas ciencias cuya conexión con la naturaleza humana es más íntima y cercana.

    Por consiguiente, si ciencias como las matemáticas, la filosofía natural y la religión natural dependen de tal modo del conocimiento que del hombre se tenga, que no podrá esperarse en las demás ciencias, cuya conexión con la naturaleza humana es más íntima y cerca.?

    El único fin de la lógica es explicar los principios y operaciones de nuestra facultad de razonamiento, así como la naturaleza de nuestras ideas; la moral y la crítica artística tratan de nuestros gustos y sentimientos y la política considera a los hombres en cuanto unidos en sociedad y dependiendo unos de otros. Y en estas cuatro ciencias: lógica, moral, crítica de artes y letras y política, está comprendido casi todo lo que de algún modo nos interesa conocer, o que pueda tender al progreso o refinamiento de la mente humana.

    Esta es la única manera de tener éxito en nuestras investigaciones filosóficas, abandonando así el lento y tediosos método que hasta ahora hemos seguido.

    La única ciencia que es el fundamento sólido de todas las demás es la ciencia del hombre, así esa misma ciencia deberá estar basada en la experiencia y en la observación. . Es evidente que al ser la esencia de la mente tan desconocida para nosotros como la de los cuerpos externos, igualmente debe ser imposible que nos formemos noción alguna de sus capacidades y cualidades sino mediante experimentos cuidadosos y exactos, así como por la observación de los efectos particulares que resulten de sus distintas circunstancias y situaciones

    Para Hume es evidente que la esencia de la mente es tan desconocida para nosotros como la de los cuerpos externos, debe ser imposible formarnos alguna noción de sus capacidades y cualidades, sino es mediante experimentos cuidadosos y exactos y con la observación de los efectos particulares que resulten de sus distintas situaciones. Podemos planificar nuestros experimentos hasta el último extremo y explicar todos los efectos posibles, pero no podremos ir más allá de la experiencia: toda hipótesis deberá ser rechazada.

    Origen del conocimiento. Impresiones e ideas, la asociación de ideas.

    El empirismo surge como una teoría opuesta al racionalismo, en cuanto al origen del conocimiento o percepciones,. Según esta filosofía no existen ideas ni principios innatos al entendimiento, con anterioridad a la experiencia nuestro entendimiento es como una página en blanco. Así, el empirismo es la filosofía que afirma que todo nuestro conocimiento, es decir, nuestras percepciones dependen de la experiencia.

    Para algunos empiristas (locke) las ideas son el objeto inmediato de nuestra percepción, o sea, de lo que conocemos o percibimos, y son imágenes de la realidad exterior. Unas ideas son simples que provienen de la sensación o experiencia externa y otras ideas son complejas que provienen de la combinación de ideas simples.

    Según Hume no era exacto que la idea se refiriera a todo aquello que conocemos, como afirmaba Locke. Hume asignaba la palabra “idea” solo para ciertos contenidos del conocimiento. Para el, hay dos tipos de percepciones. Si vemos algo y luego cerramos los ojos, la percepción es más viva cuanto la estamos viendo que cuando la imaginamos. Al primer tipo de percepción la llama Impresiones o sensaciones, las primeras en llegar a la mente, le conocimiento por medio de los sentidos, las que constituyen el fundamento primero de todas nuestras conclusiones.

    A las segundas Hume las llama IDEAS o representaciones de aquellas en el pensamiento, es decir, las llamadas ideas de memoria o imaginación.

    La sensación o impresión aventaja a las ideas o representaciones cualitativamente por tratarse de una experiencia más perfecta. Así se pone también de manifiesto que las ideas proceden de las impresiones.

    Uno de los aspectos del conocimiento es su génesis, es decir, como se originan nuestras ideas a partir de la experiencia. Para llegar a conocer como se originan nuestras percepciones a partir de la experiencia, deben estudiarse los mecanismos psicológicos de asociación y combinación de ideas. A esto se le llama “psicologismo”, según el cual el valor de los conocimientos depende de su origen y esta génesis se estudia a partir de los procesos psíquicos de la mente humana.

    Para algunos empiristas (Locke) el conocimiento o percepción es siempre conocimiento de ideas. La noción de idea se basa en dos afirmaciones:

  • La idea es el objeto inmediato de nuestra percepción, o sea, lo que conocemos o percibimos.

  • Las ideas son imágenes o representaciones de la realidad exterior.

  • Las ideas simples que provienen de la experiencia externa o reflexión y las complejas que provienen de una combinación de ideas simples. En las primeras el conocimiento es pasivo y en las segundas es activo.

    Nuestro conocimiento esta limitado en cuanto a su extensión. El entendimiento no puede ir más lejos de lo que permita conocer nuestra experiencia y en cuanto a su certeza- solo sabemos con certeza aquello que esta dentro de los límites de nuestra experiencia. Así, la experiencia es la que impone los límites de nuestro conocimiento, precisamente porque todo nuestro conocimiento proviene de la experiencia. Así la experiencia es el origen y límite de nuestro conocimiento.

    Alcance y Valor del Conocimiento: Relaciones de ideas y cuestiones de hecho.

    Hume hace una distinción entre los elementos de conocimiento: por una parte las IMPRESIONES, las primeras en llegar a la mente a través de una experiencia viva, por medio de los sentidos, y por otra parte las IDEAS o imágenes del pensamiento, de memoria o de imaginación.

    Así Hume introduce un criterio para decidir acerca de la verdad de nuestras ideas. Queremos saber si una idea es verdadera, para ello debemos comprobar si tal idea procede de alguna impresión. Si podemos señalar la impresión correspondiente, estaremos ante una idea verdadera; en caso contrario se tratará de una ficción. Así, las impresiones son el límite de nuestros conocimientos.

    Además de la distinción entre impresiones e ideas (elementos del conocimiento), Hume introduce una distinción relativa a los modos o tipos de conocimiento. Este es de dos tipos: conocimiento de relaciones existentes entre las ideas y conocimiento factual de hechos. Aún cuando las ideas procedan de la experiencia, la relación entre las mismas es independiente de los hechos. A este tipo de conocimiento pertenecen la lógica y las matemáticas. Las relaciones entre ideas se formulan en proposiciones analíticas y necesarias.

    El conocimiento puede referirse a hechos. El conocimiento de hechos no puede tener otra justificación que la experiencia, las impresiones.

    Hume utilizaba el criterio de comprobar si una idea procedía de alguna impresión para averiguar si la idea era verdadera. Si aplicamos este criterio, en sentido estricto, el conocimiento factual de hechos, nuestro conocimiento de los hechos queda limitado a nuestras impresiones actuales y a nuestros recuerdos, pero no de hechos futuros ya que no poseemos impresión con que en el futuro se producirán ciertos hechos

    ,Así Hume afirma que tratándose de hechos nuestra certeza acerca del futuro se basa en una interencia causal. Estamos seguros que las cosas bajo el agua se mojan y que si ponemos algo en el fuego se calentará, basándonos en los efectos que produce el agua y el fuego. La lluvia y el fuego son causas y el mojarse y calentarse son los efectos respectivos.

    El análisis de la causalidad. Naturaleza

    Con respecto a las cuestiones de hecho Hume afirma que nuestra certeza sobre lo que va a ocurrirse basa en una interencia causal. La idea de causa es, pues, la base de todas nuestras inferencias acerca de hechos que no tenemos una impresión actual, que se entiende por causa?. ¿Cómo entendemos la relación causa efecto?. Hume afirma que esta relación se concibe como conexión necesaria, es decir, que no puede darse, entre la causa y el efecto. Puesto que la conexión es necesaria, sabemos con certeza que el efecto se producirá necesariamente.

    Pero esta idea de conexión necesaria es objeto de crítica. Hume aseguraba que una idea verdadera es aquella que se corresponde con una impresión. Pero también según Hume, no tenemos impresión que corresponde a la idea de conexión necesaria entre dos fenómenos. (Observamos el fuego y luego a los objetos que se calienta, pero nunca hemos visto que entre ambos hechos exista una conexión necesaria. Hay una sucesión de los dos hechos en el pasado, pero la conexión necesaria entre ambos hechos es una suposición incomprobable) Y como nuestro conocimiento acerca de los hechos futuros solo seria justificable si entre la causa y el efecto hubiera una conexión necesaria, en este caso solo "creemos" que sucederá.

    Así el conocimiento de los hechos futuros por inferencia causal, no es sino suposición y Creencia, aunque tengamos certeza de que sucederá, según Hume esta certeza proviene del hábito y costumbre de haber observado el pasado, cuando sucedió lo primero y luego sucedió lo segundo. (Primero vimos el fuego y luego las cosas se calentaban).

    Así la certeza sobre los hechos se basa en una creencia, basada en la inferencia causal. La inferencia causal solo es aceptable entre impresiones, podemos pasar de una impresión a otra, pero no de una impresión a algo de lo cual nunca ha habido impresión, experiencia. La Creencia en la existencia de una realidad exterior, corpórea, distinta de nuestras impresiones es injustificable apelando a la idea de causa.

    De la existencia de una cosa solamente podemos concluir la existencia de otra a través de la relación causa-efecto, la cual manifiesta que existe una conexión entre ambas y que la existencia de la una depende de la existencia de la otra. Podemos observar una relación causal entre percepciones, pero no entre percepciones y objetos: así nos es imposible extraer conclusión acerca de la existencia de objetos a partir de la existencia de sus cualidades (percepciones).

    El excepticismo de Hume

    Los principios empiristas de la filosofía de Hume le llevan al fenomenismo y al escepticismo.

    Por un lado las impresiones aisladas son datos primitivos a los cuales no cabe buscar justificación laguna, son los elementos últimos que constituyen el punto de partida absoluto.

    Por otra parte, las percepciones aparecen asociadas entre sí, sin que sea posible descubrir conexiones reales entre ellas, sino solo su sucesión o contigüidad. No es posible encontrar un fundamento real de la conexión de las percepciones, un principio de unidad de las mismas que sea distinto de ellas: ni conocemos una realidad exterior distinta de las percepciones, ni conocemos una sustancia pensante o yo como sujeto de las mismas. Solo conocemos las percepciones; la realidad queda reducida a estas, a meros fenómenos (fenómeno: lo que aparece o se muestra). Este es el sentido del fenomenismo de Hume.

    El fenomenismo lleva aparejada una actitud escéptica. Hume afirma que había dos principios que no era capaz de hacer consistentes, pero no podía renunciar a ninguno de ellos, que todas nuestras percepciones son existencias distintas y que la mente no percibe nunca conexión real alguna entre existencias distintas. Si nuestras percepciones tuvieran como sujeto algo simple o individual o, si la mente percibiera alguna conexión real entre ellas, desaparecería la dificultad del caso. Para Hume, que se confeso escéptico, la dificultad excedía su capacidad de entendimiento.

    Por que conviene filosofar o del saludable cultivo de la filosofía.

    Para Hume la mente humana no puede limitarse a la vida de placer, a los hechos cotidianos, ya que por inclinación natural esa mente se concentrará y sentirá curiosidad por conocer los principios del bien y del mal, la naturaleza, el fundamento del gobierno, la causa de las pasiones. Los sentimientos le llevaran a querer contribuir a la instrucción de la humanidad y si se trata de disipar estos sentimientos que surgen de forma natural, se perdería un gran placer.

    Esto es el origen de la filosofía de Hume. Lo único que el espera es poder contribuir en el avance del conocimiento, dando mayor precisión a los asuntos en que se pueda conseguir seguridad y convicción.

    La naturaleza humana es la única ciencia del hombre y Hume intenta ponerla de actualidad.

    El proyecto de Hume fue fundar y desarrollar la ciencia del hombre. Pretendía llevar a cabo en relación con el hombre una tarea análoga a la de Newton, en relación con la naturaleza: la constitución de una ciencia basada en el método experimental.

    El concepto del alma en Hume.

    Hume se refiere a la existencia del mundo y de Dios como injustificables apelando a la idea de la causa. Es decir, no son racionalmente justificables, no lo sabemos ni podemos saberlo. Contestar a estas preguntas sería ir más allá de nuestras impresiones y éstas constituyen el límite de nuestro conocimiento.

    Tenemos impresiones, no sabemos de donde proceden. Con respecto al "yo" como realidad, como sustancia distinta de sus actos, es criticada por hume. La existencia del yo como sustancia, como sustancia permanente de nuestros actos psíquicos, no puede justificarse apelando a una pretendida intuición, ya que sólo tenemos intuición de nuestras ideas e impresiones y ninguna impresión es permanente, sino que unas se suceden a otras de manera ininterrumpida.

    No existe el yo como sustancia distinta de nuestras impresiones e ideas, como sujeto de la serie de los actos psíquicos.

    Así Hume no explica fácilmente la conciencia que todos tenemos de nuestra propia identidad personal: cada sujeto humano se reconoce el mismo a través de sus distintas y sucesivas ideas e impresiones.

    Para explicar la conciencia de la propia identidad Hume recupera a la memoria: gracias a la memoria reconocemos la conexión existente entre las distintas impresiones que se suceden; el error consiste en que confundimos sucesión con identidad.

    Hume a pesar de su conclusión, se dio cuenta que su explicación no era satisfactoria y adopto una actitud escéptica.

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