Orígenes del hombre

Evolución humana. Antropología social y científica. Dios. Buffon. Creacionismo. Lamarck. Darwin. Paleolítico. Mesolítico. Neolítico. Humanización

  • Enviado por: Candela
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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FILOSOFÍA:

INTRODUCCIÓN

El ser humano, un ser complejo social, cultural, física y psicológicamente. Pero, ¿qué es el ser humano? ¿Una amalgama de mente y sentimientos? ¿Un error en el imparable y “perfecto” camino de la evolución?

A lo largo de este proyecto vamos a adentrarnos en las profundidades insondables de la Historia de la evolución humana desde un punto de vista antropológico social/científico para intentar responder a estas preguntas, sin ánimo de sentar cátedra y hallar conclusiones inapelables y absolutas.

Así pues… ¡pasen y vean, señores!

1.- Orígenes del hombre. Teorías al respecto.

Hasta finales del siglo XVII, la sociedad creía que todas las especies habían sido creadas por Dios tal y como se conocen actualmente. Si creían esto era porque así lo decía el Génesis. La teoría de Aristóteles sobre la creación espontánea era perfectamente válida.

Esta concepción empezó a cambiar cuando Linné escribe “Systema Naturae” donde clasifica las especies según sus características.

Pero no sería hasta finales del siglo XVIII cuando se empezarían a cuestionar realmente la afirmación del Génesis.

G.L. Buffon dio un paso más para rechazar al creacionismo. Buffon observó que los fósiles van formando una especie de familia, y además se da cuenta de que el suelo se ha creado a partir de la formación de capas sedimentarias. Pero, debido a su falta de carácter, tuvo que afirmar que sus ideas no tenían tanto valor como los relatos bíblicos.

Pero el gran avance empezó con Lamarck que llegó a la conclusión de que los organismos vivos avanzan hacia el perfeccionismo por una necesidad que viene dada por el medio que los rodea y por ello cada organismo desarrolla más las partes que son más necesarias para su supervivencia.

Los dos principios en los que se basó fueron:

  • La función crea al órgano: las adaptaciones de los seres vivos surgen como consecuencia de sus interacciones con el medio ambiente.

  • Los caracteres adquiridos se heredan: los caracteres que se adquieren durante la vida del individuo se transmiten a su descendencia.

El gran error de Lamarck fue esta última afirmación aunque en su época no se podía comprobar que eso no era cierto.

Casi al mismo tiempo lanzó su teoría Georges Cuvier, una teoría totalmente errónea pero muy bien aceptada en la época ya que se enlazaba con el diluvio del Antiguo Testamento.

Se basaba en el descubrimiento de varios tipos de fósiles en diferentes estratos y sin ningún tipo de especies intermedias. Así lanzo la “teoría de las catástrofes”, en la que afirmaba que los fósiles eran especies que se habían extinguido a causa de las catástrofes.

La teoría de Darwin fue el empujón que faltaba para desbancar completamente al creacionismo. Su explicación sobre la evolución de los organismos le surgió tras la lectura del libro “Ensayo sobre el principio de población” escrito por Malthus en el que decía el aumento de alimentos para la supervivencia no podría compensar el ritmo de crecimiento de la población.

Darwin aplicó el razonamiento de Malthus a los animales y a las plantas, así sostiene que a causa del problema de la disponibilidad de alimentos los jóvenes miembros de las especies compiten intensamente por su supervivencia. Los que sobreviven darán lugar a posteriores generaciones con variaciones naturales favorables. Esto es la selección natural que dicho de otra forma consiste en que de los miembros de una población sobreviven los que por sus características están mejor adaptados al medio.

Darwin también dijo que la evolución se debe además a la variedad en la descendencia que consiste en que los hijos, aunque se parezcan a sus padres, se diferencian entre sí y respecto a sus padres.

2.- Reconstrucción del pasado histórico

El origen y la evolución del ser humano se producen en la era cenozoica, mas concretamente en el periodo cuaternario. La flora en esta era se vio afectada por los cambios climáticos, predominaron las praderas similares a las tundras actuales y los bosques de coníferas, robles, hayas o encinas como las actuales.

El hombre del paleolítico inferior se conoce por sus artefactos más que por sus restos óseos. Vivía al aire libre y en cuevas, aislado, conocía el fuego, cazaba animales feroces y tenía una rudimentaria organización. (En el paleolítico medio)

Debido a un cambio considerable del clima, los hombres del paleolítico medio se vieron forzados a refugiarse en cuevas y abrigos rocosos. Vivían de la caza de animales como el reno y el bisonte. Tenían prácticas funerarias y una magia incipiente. Eran grupos semisedentarios. Entre sus artefactos se encuentran puntas de cuchillo, redes, etc.

El hombre del Paleolítico Superior es mejor conocido por sus restos, debido a un gran aumento en su población. El clima en Europa era aun riguroso y por lo tanto, había fauna como los mamuts, rinocerontes lanudos, reno, etc. Hay gran variedad y diversificación de culturas. Las industrias líticas fueron cada vez más especializadas. Su organización social se hizo más complicada. Los ritos funerarios mejor establecidos y una magia figurante, expresada en el arte parietal plasmado en las cuevas en las que vivían.

El Mesolítico representa la fase final de los recolectores. El utillaje lítico se reduce a pequeños utensilios llamados “microlitos”.

El Proto Neolítico es el paso del hombre recolector a productor de alimentos. Formaban grupos sedentarios con una agricultura básica y un desarrollo cultural que varia de región en región. Aparecen nuevas técnicas de trabajo entre las cuales se encuentran el pulido de la piedra.

Durante el período Neolítico se desarrolló la agricultura, la cerámica, textiles y cacería; se inventaron nuevas técnicas para trabajar la tierra, se adopta el pastoreo, se descubre la metalurgia y se comienzan a establecer en aldeas y grandes pueblos.

Hombre de Orce

Trozo de cráneo del Hombre de Orce

Ahora hablaremos un poco sobre el Hombre de Orce:

Ante la presencia de restos fósiles humanos en la región de Orce y en Cueva Victoria las hipótesis más aceptadas son que nuestros antepasados salieran de Africa hace 2,3 millones de años dispersándose en todas direcciones llegando a Orce y Cueva Victoria habiendo cruzado por el estrecho de Gibraltar, y avanzaron hasta llegar a Atapuerca y demás yacimientos europeos.

El hombre de Orce podría clasificarse entre el “Homo hábilis” y el “Homo erectus”, surgió al comienzo de una glaciación.

Poseía una industria lítica. Se alimentaban de la caza de animales con herramientas hechas con palos y piedras y de la recolección de vegetales. Vivían en pequeños grupos nómadas y a la intemperie.

En cuanto a sus difuntos, los abandonaban y servían de comida de los animales carroñeros.

3. El hombre dominaba la naturaleza y a otros hombres.

Con el paso del tiempo, el hombre ha ido evolucionando y desarrollando sus cualidades para vivir de la mejor forma posible.

En un principio, los hombres eran nómadas. Vivían en un lugar determinado hasta que en éste se agotaban los recursos para continuar viviendo, entonces viajaban hasta encontrar otro lugar en el que pudieran establecerse y abastecerse de él (de su vegetación, agua, animales). Dichos nómadas, vivían agrupados en un pequeño número de familias de 30 a 100 individuos, dirigidos por un patriarca, o jefe, que distribuía los alimentos y era respetado por los miembros de la comunidad.

El hecho más importante para el hombre fue el desarrollo del cerebro, que implicó una gran mejora en el ser humano. Gracias a este desarrollo, el hombre fue capaz de fabricar sus primeras herramientas y armas hace 3 millones de años, con las cuales pudo mejorar su nivel de vida, al poder cazar y pescar. Todo mejoró aún más con el avance crucial que experimentó la agricultura, ahora además de cazar y pescar, podían cultivar sus propios alimentos para subsistir, por lo cual ya no era necesario ir de un lugar a otro cuando se agotase el alimento, ya podían abastecerse por sí mismos mediante el cultivo y la caza. Consecuentemente, se volvieron sedentarios. A partir de aquí, el invento y mejora de herramientas y armas fue constante. Otro paso importantísimo para la humanidad fue el descubrimiento del fuego hace 500.000 años, lo que supuso un gran avance, ahora podían cocinar los alimentos y calentarse.

En definitiva, gracias al ingenio del hombre, y por supuesto al desarrollo del cerebro, el hombre ha ido evolucionando hasta llegar a ser lo que somos. Esto podría resumirse en una frase: El “yo” sólo se da o constituye como tal cuando está con las cosas; esto quiere decir que el ser humano se adapta a cualquier medio porque transforma el medio en beneficio propio.

4,. Antropología

a.- Definición:

Podríamos definir la antropología como el conjunto de disciplinas que se consagran al estudio de los tipos físicos y biológicos (antropología, biología y paleontología humana) y bajo el ángulo de las formas de civilización sin escritura existente actualmente (etnología) a pasadas (arqueología prehistoria).

b.- Historia

Pese a la dificultad que entrañaría dar una fecha exacta del nacimiento de la antropología, bien cierto es que se conoce que ya desde tiempos remotos viajeros, historiadores y eruditos han estudiado y escrito sobre culturas de pueblos lejanos en el tiempo y geografía.

Por ejemplo, ya desde la Antigua Grecia, historiadores como Herodoto describirían culturas de varios pueblos y analizarían sus formas de vida. Algo similar a los escritos de Marco Polo, -siglo XIII-, en relación a pueblos y costumbres del Lejano Oriente; o a tantas ideas revolucionarias concebidas por los exploradores europeos del XV acerca de la historia cultural y biológica de la Humanidad. Y tampoco cabe olvidar a ilustrados (s.XVIII) como los franceses Anne R.Jacques Turgot y Jean A.Condorcet, que comenzaron teorías pioneras sobre la evolución y desarrollo de la civilización humana, contrarias a los esquemas religiosos del Génesis.

Pero eso sí, la antropología como campo diferenciado de estudio, nace a mediados del s.XIX bajo las disciplinas del estadounidense Lewis Henry Morgan (cuyo estudio se tituló “la sociedad primitiva” [1877]), y las del europeo Eward Burnett Tylor. Éstos, junto con sus contemporáneos, resaltaron cómo en todas las civilizaciones la cultura humana evoluciona hacia formas más complejas y desarrolladas, lo cual serviría como punto de partida al examen de las organizaciones humanas en el contexto de su cultura.

c.- Campos:

La antropología, como tal, se divide a su vez en dos grandes campos, que son:

  • física o biológica, la cual se encarga básicamente de la evolución del hombre, la biología y adaptación fisiológica humana y el estudio de otros primates. Como tal, precisa de métodos de trabajo utilizados en las ciencias naturales, como son la biogenética o la paleontología.

  • socio-cultural, que abarca el estudio de las formas en que las personas viven en sociedad, es decir, las formas de evolución de su lengua, su cultura y costumbres .Contradictoriamente a lo anteriormente pensado, a mediados de este siglo la antropología cultural (etnología) y la social se relacionaron tan intrínsecamente que la práctica desembocó en una unificación de ambos campos.

Ésta se vale de especialidades de estudio como la arqueología,- que recopila material útil para la reconstrucción de anteriores formas de vida-,y la etnografía, la cual no es más que la descripción de las actividades propias de un pueblo y de las relaciones que entre sus habitantes existen. Se logra establecer así una relación entre una cultura y las condiciones en que ésta se desarrolla.

d.- Relevancia en la actualidad. Gracias a la antropología nos resulta más accesible satisfacer la necesidad de respuesta a dos cuestiones tan básicas, pero supremas, como podrían resultar el “qué somos” y “de dónde venimos”, para abrir, incluso así, puerta a la búsqueda de la presunción del “a dónde vamos”. Y es que mediante ella podemos, en un intento de reconstruir sociedades e individuos primitivos, alcanzar el mejor entendimiento de nuestro propio legado cultural y biológico.

Puesto que algunos opinan que el saber y el ser van cogidos de la mano, si nos colocamos desde ese punto de vista, ¿cómo vamos a aspirar a “ser”, a conocer más, si ni tan siquiera atisbamos el origen de nuestra propia existencia?

Si importante es conocer para ser, entonces en nuestro intento de ser habremos, sistemáticamente, de intentar alcanzar respuestas a planteamientos como éstos.

5.- Hiperfunción cerebral y evolución.

a.- Introducción:

Desde antaño nos hemos cuestionado cuál es la condición que nos hace diferentes del resto de seres vivos. Y también ya desde antaño se ha calibrado la posibilidad de que esto fuese debido a nuestra psique, a la capacidad de raciocinio única y exclusiva del ser humano, que lo convierte en un ente superior en la escala biológica a los demás.

Y es que, pese a que en un primer momento los sentimientos y la inteligencia se le fuesen atribuidos al corazón, bien pronto filósofos como Demócrito describen que “el cerebro, guardián del pensamiento o de la inteligencia, contiene los principales lazos del alma”. Y aquí se pasa a otro plano, al delimitar la relación existente entre el pensamiento y el órgano del pensamiento, lo físico y lo etéreo.

Otro pensamiento sería el de Platón, bajo cuyo punto de vista una de las tres partes del alma (la intelectual) reside en la cabeza. Poco después Hipócrito y contemporáneos suyos lo ratificaría empíricamente, acabando de formular la llamada tesis “cefalocentrista”, según la cual el pensamiento se sitúa en el cerebro humano.

Estudiemos un poco más a fondo, pues, la evolución de este órgano y, cómo no, el magnífico desarrollo cultural y social que aparentemente ha conllevado...

b.- Conceptos clave:

Ante todo, se puede definir el concepto de “cerebro” como la parte mayor del encéfalo, a la cual el hombre debe sus facultades intelectuales, sede de la memoria y de los complicados reflejos adquiridos. Además, gran parte de la capacidad humana para fabricar y utilizar herramientas y demás objetos se relaciona con el tamaño y la complejidad de éste.

El desarrollo del cerebro en los primates, grupo más evolucionado, en el que se incluyen los seres humanos, ha sufrido un gran proceso de evolución. Y es que, considerando que en la actualidad los seres humanos cuentan con una capacidad craneal muy superior a la de sus antepasados (entre 1300 y 1500cm3), nos percatamos de que en el transcurso de la hominización (evolución humana), el volumen de la masa encefálica se ha multiplicado más de tres veces.

Observemos el siguiente esquema-resumen:

La cuestión es, ¿puede este aumento del tamaño del cerebro estar relacionado con los cambios de conducta de los homininos? Hasta ahora, pese a que se cree que el grado de inteligencia no viene determinado por el tamaño del órgano, sino por el número y tipo de neuronas en funcionamiento y el modo en que están conectadas unas con otras, todo apunta a que sí. Y es que es probable que el aumento del tamaño del cerebro formara parte de una interrelación compleja que incluía el uso y fabricación de utensilios, así como otras habilidades aprendidas, lo que permitió a nuestros antepasados adaptarse a vivir cada vez mejor en entornos muy diversos.

Como muestra de ello nos consta que a lo largo de los años, los útiles de piedra y demás herramientas fueron incrementando su número y complejidad. De hecho, los yacimientos arqueológicos muestran también una ocupación más intensa durante las últimas fases de la historia biológica del hombre.

c.- Evolución morfológica.

En los vertebrados más primitivos el cerebro es alargado y estrecho, con un tracto olfatorio muy desarrollado. A medida que se asciende en la escala evolutiva, los hemisferios cerebrales aumentan su tamaño, se cubren los tractos olfatorios y se repliegan en recovecos y fisuras. Ciertas estructuras cerebrales de los animales más primitivos como el cerebelo (que interviene en el equilibrio) y el bulbo raquídeo (que controla la respiración y la presión sanguínea) tienen funciones casi idénticas a las que desempeñan en el ser humano.

Orígenes del hombre
Así pues, podríamos esquematizar el desarrollo de nuestra capacidad cranaeana La cuestión es, ¿en qué grado la variación morfológica externa ha podido modificar la conducta o aptitudes humanas? Por ejemplo, algunos estudios revelan que posiblemente fue el hiperdesarrollo de ciertas áreas cerebrales (como las encargadas de regular el conocimiento, el razonamiento, la memoria, las emociones y el lenguaje) lo que motivó un mayor desarrollo de dichas actividades.

Hemisferio izquierdo: control de la parte derecha, habilidad numérica, habilidad científica , razonamiento, lenguaje hablado y escrito.

Hemisferio derecho: control de la mano izquierda, sentido musical y artístico, imaginación, percepción tridimensional, perspicacia

Las áreas del lenguaje son una excepción: tanto el área de Wernicke, que está relacionada con la comprensión del lenguaje hablado, como el área de Broca, que gobierna la producción del habla, han sido localizadas de forma precisa en la corteza.

Pero esto nos lleva a plantearnos otra cuestión, que es el cómo se ha logrado alcanzar este incremento de la masa cerebral. ¿Podría ser fruto de un conjunto intensivo de mutaciones a lo largo del tiempo, que se han mantenido entre las distintas generaciones? Contrariamente a lo que podamos pensar, encontramos una mayoría de teorías en las que se desmiente la existencia de cierta conexión entre trastornos del material génico y el desarrollo del cerebro humano. Pero, ¿qué es pues lo que se ha producido? Por supuesto jamás podremos remontarnos lo suficiente en el tiempo como para saberlo. ¿Pero debemos por ello abandonar la investigación de toda huella de esta evolución a nivel de los genes? Haeckel (1874) indicó la línea a seguir: comprender el nexo que existe entre la evolución de los organismos (filogénesis) y el desarrollo embrionario (ontogénesis). Según él, la “conexión entre ambos no es exterior o superficial, sino profunda, intrínseca y causal”.

Que la filogénesis sea la causa de la ontogénesis, o viceversa (la típica cuestión de qué surgió primero, si la “gallina” o el “huevo”) poco importa. Probablemente mantenga ambos sentidos. Y es que, el desarrollo del cráneo y del encéfalo humano es que ese desarrollo prosigue durante mucho tiempo después del nacimiento. La semejanza de las proporciones del cráneo humano y la de masa cerebral, y más particularmente la del córtex, no puede confundirse con una relación proporcional exacta (no siempre el continente alberga el máximo de contenido posible y esperado, y del mismo modo la huella cultural toma huella de manera progresiva, es decir, mediante oleadas desde el nacimiento hasta la pubertad).

Por tanto, podemos constatar que el desarrollo de las industrias humanas, e incluso prehumanas, va a la par con el desarrollo del cerebro. Sin embargo, como era posible esperar, la correlación entre la evolución morfológica y la tecnológica de los útiles no es perfecta. ¿Está la evolución biológica, como sugiere Coppens en avance respecto de la evolución cultural, o bien, por el contrario, se manifestaba un conservadurismo tecnológico ya entre ciertos pueblos primitivos? ¿Lo sabremos algún día?

6.- Proceso de hominización

Los homínidos:

Desde épocas remotas del Terciario se conocen restos de antropoides fósiles (Póngidos) más o menos diferenciados y posiblemente ancestros de los géneros y especies actuales. Todos estos datos son importantes porque han servido de base a los estudios especializados tratando de establecer su posible relación evolutiva y filogenética con los actuales antropoides (gibón, orangután, gorila y chimpancé); pero la rama de los homínidos inició su evolución divergente con anterioridad a la aparición de los mencionados antropoides fósiles, (Póngidos) o por lo menos en forma independiente.

  Al proceso de evolución que determinó la aparición del ser humano a partir de los homínidos o seres antropomorfos que le precedieron, se le denomina hominización, proceso que se habría iniciado hace unos 5 millones de años al finalizar el período Terciario.

  El ser humano prehistórico surge y evoluciona en zonas con climas más o menos cálidos; los hallazgos indican que África es el lugar de origen de una temprana lista de bipedismo, y ha sido también un hogar de todos las subsecuentes especies de homínidos, en donde se empieza a diferenciar como una especie aparte.

 Los homínidos se caracterizan por su posición vertical apoyada sobre los pies, gran desarrollo de la capacidad craneana y dentición especial y que probablemente tenían un lenguaje fonético. Comprenden dos géneros: el Australopithecus, que posee un cerebro pequeño y cara larga; y el Homo, con un cerebro más grande y una disminución en el tamaño de la cara.

El Australopithecus ramidus, que habría morado en Africa, (Tanzania) desde hace más de 4 millones de años, posee características propias de los antropoides o monos parecidos al hombre. De los fósiles conocidos en el Este de África, el A. afarensis y el A. ramidus, son las especies de los homínidos más antiguas encontradas hasta ahora, y podrían ser los ancestros de todas las demás formas. Muchos fósiles del A. africanus provienen del Sur de África. Existe la discusión sobre si el A. africanus fue el ancestro de todos los posteriores homínidos o sólo del robustus y del boisei.

  El género Homo, tiene su representante más antiguo en el Homo hábilis, que según se estima, habitó en Kenia hace casi 2 millones de años, durante la época del Pleistoceno. Los especímenes de Homo sapiens comienzan a aparecer en mayor y variables cantidades en el momento en que el Homo erectus desaparece del registro fósil, hace unos 300.000 años. El tipo arcaico es aparentemente transicional entre el Homo erectus y formas tardías. El Neanderthal, llamado así por referencia a un sitio alemán, sobrevivió durante la Edad de Hielo, en Europa media y del Este. Pero hace unos 30.000 años desaparecieron o fueron asimilados anatómicamente por los humanos modernos.

Actualmente el género, Homo, consta de una sola especie, homo sapiens; que tiene sus antecesores es el homo hábilis y el homo erectus.

Hay dos complejos estructurales anatómicos cuya actual evolución y especialización son típicas del homo sapiens:

1) la extremidad cefálica, con el aumento de volumen y de complicación nerviosa, aparición del mentón, rasgos peculiares de sus piezas dentarias, desplazamiento del orificio occipital hacia la parte basal del cráneo, etc.;

2) la conformación peculiar de la pelvis que permite la posición bípeda, con la siguiente especialización del pie como órgano de desplazamiento y la mano como extremidad prensil. 


Desarrollo humano:
 

Australopiteco (Pre-humano tardío)

Del Plioceno al Pleistoceno inferior. Presentan ciertas características humanas. Se consideran los primeros en la línea de la evolución física y cultural del hombre. Caminaba erguido; esencialmente carnívoro; incisivos grandes. Posible uso de utensilios; caza de animales pequeños. Vivía en partes tropicales del Viejo Mundo. Más conocido en África del Sur.

  Estatura: 1.20 cm.

Peso: 35 a 45 kg.

Capacidad craneal: 500 cc.

 

Homo Erectus (Humano temprano)

Pleistoceno Inferior. Se han encontrado restos en África, Europa, Asia y Java. De mayor estatura que el australopitecos. Era fuerte y caminaba erguido. Cambios físicos: mayor dependencia de la cultura, como medio de adaptación. Caza de animales grandes. Uso del fuego. Mayor uso de implementos de piedra; más control de las técnicas de elaboración. (El hombre de Pekín)
  Capacidad craneal: 1000 cc.

 
Homo sapiens neandertalensis (Humano tardío)

Pleistoceno Medio (3ª interglaciar). Mayor cantidad de hallazgos. Hachas de mano; puntas de fechas triangulares; implementos de hueso. Vivían en cuevas y cazaban herbívoros y carnívoros grandes de su época. Enterraban a sus muertos con ofrendas y utensilios y de comida.
  Estatura: 1.60 cm.

Capacidad craneal: 1.400 cc. (cráneo bajo y alargado)


Homo sapiens-sapiens (Hombre moderno)

Elaboración de arpones, agujas, adornos como collares de dientes y de conchas. Expresiones artísticas en cuevas. (Cro-Magnon)

   

Homínidos y Homo Sapiens
 

En su largo proceso de evolución, el ser humano ha experimentado toda una serie de cambios biológicos, somáticos, psicológicos, etc., respondiendo de múltiples maneras a la presión del medio y en su lucha por conseguir la satisfacción de sus necesidades básicas de subsistencia, dejando poco a poco lo animal-biológico para convertirse en un animal-social. Atravesó por diferentes formas o maneras de obtener sus alimentos, antes de culminar en la etapa en donde se convierte en productor de alimentos, o sea, cuando se hace agricultor. La primera etapa de obtención de alimentos se denomina "predación", que se caracteriza por el aprovechamiento de los restos que han servido de alimento a otros animales, para poder alimentarse y sobrevivir, es decir, es un período en el que depende de los depredadores y se aprovecha de sus desperdicios.  Con el transcurrir del tiempo, experimenta una nueva forma, cualitativamente diferente, de obtener sus alimentos, a la que se le denomina "depredación"; y que se caracteriza por competir con otras especies de animales, y por la lenta y progresiva transformación de la naturaleza. Es en esta fase de "depredación", en donde se constituye en cazador y con el paso del tiempo en un "hábil cazador". Durante este nuevo proceso de obtención de alimentos, la caza, es donde se desarrollan los homo erectus, Neanderthal y finalmente el Cro-magnon.

 

La especie humana moderna
 

La especie humana actual correspondería a uno de los engendros del género Homo que no llegó a extinguirse: el hombre de Neanderthal, que se le asigna una antigüedad no mayor de 125 mil años. Es el antepasado del Cro-Magnon (Homo Sapiens Sapiens) y, de la actual especie humana.

 El Cro-Magnon habitó en el Viejo Mundo desde hace unos 50 mil años, durante las postrimerías del Cuaternario. Fue, en sus inicios, coetáneo a formas tardías del Homo Neanderthal, al que absorbió o terminó por eliminar. Equipados con un gran cerebro y herramientas de piedra especializadas, su único sucesor, el Homo erectus, se trasladó más allá de África, llegando a Java, China y probablemente a Europa meridional. Sólo el Homo sapiens se diseminó más lejos, poblando el norte de Europa y Siberia, quizás hace 45.000 años, moviéndose hacia Australia por mar y más tarde caminando a través de Estrecho de Bering, hacia el Hemisferio Oeste.

 

7.- Proceso de humanización

El hombre primitivo comenzó un día a andar erguido. Gracias a esta posición su incipiente cerebro pudo ocupar más espacio y las manos quedaron libres con lo que pudo aprender a utilizarlas como órgano manipulador, no propulsor. Esto es una excelente “gimnasia” para el cerebro que desarrolló nuevas capacidades en las zonas craneales recién colonizadas. Una de estas habilidades fue el lenguaje.

El nuevo modo de comunicación, aún muy imperfecto dada su corta edad, fue rápidamente asimilado por los niños, que acto seguido lo pusieron en práctica con sus compañeros de juegos mientras los llevaban a cabo. Este continuo contacto con los demás hizo nacer en el hombre primitivo un sentido de pertenencia al grupo mucho más fuerte que el que se da en animales “corrientes”.

Al comunicarse todos con todos se produjo un aprendizaje colectivo basado en la repetición de fenómenos naturales que por casualidad sucedían ante su presencia (estos primeros humanos no utilizaban la parte frontal de su cerebro en la que reside la capacidad artística e imaginativa pero eran capaces de reproducir hechos fortuitos). Así, observaron que si una piedra chocaba con otra con un determinado ángulo y una determinada intensidad esta se quebraba resultando un filo cortante. Fue el origen de la industria lítica. También se apercibieron de que dos piritas golpeadas entre si producían chispas que prendían fuego si encontraban rápidamente un tapiz de hojarasca. Aunque, claro, hacer la magia del fuego no debía ser tan fácil. Seguramente era una tarea reservada a alguien con experiencia en la vida al que todos pedirían consejo alguna vez, esta persona, además, se encargaría de procurar que el fuego no se apagase. El individuo adecuado sería, sin duda, la mujer más anciana del grupo. Esta costumbre pervivió hasta la Roma antigua y sus Vestales.

Pero el fuego no sólo proporcionaba calor. Si un pedazo de carne recibía la magia del fuego, se transformaba en un producto de sabor más agradable, fácil digestión y conservación. Por tanto hemos de imaginarnos a la tribu reunida en torno a las llamas aguardando a que la magia hiciera posible una comida más saludable y sabrosa. Al estar todos juntos, el acto de la comunicación entre los miembros se multiplicaba y hacía de la comida en grupo un rito colectivo. En nuestros días almorzar con nuestra familia nos reporta, generalmente, un sentimiento de convivencia fraterna y de paz.

Fueron quizá estas comidas en familia las que despertaron fuertes lazos de solidaridad entre los miembros del grupo. Las batallas entre tribus eran frecuentes y se han encontrado huesos con restos de fracturas producidas por golpes asestados con una fuerza descomunal en estos combates; lo mejor de todo es que estas fracturas... ¡estaban soldadas! No abandonaban a sus heridos sino que les recogían y cuidaban.

Complemento de la batalla y acto indispensable para la supervivencia era la caza. Destacaba, por lo importante de las presas, la del mamut y el oso. No es fácil matar a uno de estos animales si no tenemos un rifle en nuestro poder; los hombres primitivos solo tenían lanzas y flechas con punta de piedra de lo que se deduce que si eran capaces de matar animales tan voluminosos eran capaces de desarrollar estrategias muy avanzadas. Pero en la caza, ni el oso ni el mamut atacaban, se limitaban a defenderse. Quizá esto despertaba sentimientos de culpa en el hombre primitivo que le hacían tratar los restos de estos animales de un modo muy respetuoso: eran colocados en posición totémica y los integrantes de la tribu bailaban a su alrededor. Pudo ser el punto de partida de una religión animista.

Pero, por supuesto, no podemos llamar a estos antepasados “religiosos” en el sentido estricto de la palabra. Mas no se rendían ante algunos sucesos como la muerte de un miembro del grupo. No dejaban el cadáver a la intemperie como harían con un animal corriente; en su lugar y, como sabemos, lo enterraban. Suponemos que se habían hecho una idea de muerte similar a la de un sueño o un viaje. Las pruebas que así lo corroboran son varias, en los enterramientos encontrados, los restos estaban dispuestos en posición fetal (como cuando dormimos una noche en que hace frío) con armas y, quizá, provisiones a su alrededor (tal vez pensasen que podrían serle útiles al difunto en su viaje). En algunas tumbas han sido descubiertos restos de polen: “adornaban” con flores los enterramientos de sus seres queridos, costumbre que a través de centenares de siglos ha llegado hasta la actualidad.

No escribieron el Quijote, ni compusieron sinfonías. No levantaron estadios de fútbol, ni plantaron una bandera en la Luna. Pero eran capaces de sentimientos muy profundos, es decir, eran humanos.

Orígenes del hombre

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