Odisea; Homero

Literatura antigua universal. Letras griegas. Épica. Poemas épicos. Cantos homéricos. Glosario. Dioses y hombres. Ulises, viajes

  • Enviado por: Alberto
  • Idioma: castellano
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Canto I: Los dioses deciden en asamblea el retorno de Odiseo.

Los dioses deciden en Asamblea la vuelta de Odiseo a casa. El viaje de Telémaco a Pilos y Esparta en busca de noticias de su padre y el retorno de Odiseo desde la isla de Ogigia, donde se encuentra en el momento de comenzar la historia. Atenea baja a Itaca disfrazada de forastero Mentes para aconsejar a Telémaco que realice el viaje aludido. Esto sirve al mismo tiempo para poner en evidencia la situación en Itaca. Unos pretendientes apremian a Penélope a que se case y al tiempo se comen las posesiones de Odiseo y Telémaco.

Canto II: Telémaco reúne en asamblea al pueblo de Itaca.

Telémaco, incitado por Atenea-Mentes, reúne la asamblea del pueblo, donde expone su pretensión de viajar y trata de arrojar del palacio a los pretendientes. La situación es doblemente dramática. En la asamblea los pretendientes señalan que han descubierto los trucos de Penélope para retrasar la boda y que ésta debe casarse inmediatamente, pero al mismo tiempo el adivino Halitersis afirma que Odiseo vive y está cerca, sembrando la muerte contra los pretendientes. Telémaco pide a éstos una nave que le es negada, pero se la ofrece Méntor, realmente es Atenea disfrazada.

Canto III: Telémaco viaja a Pilos para informarse sobre su padre.

Con los compañeros y la nave que le ha proporcionado Atenea-Méntor, Telémaco marcha a Pilos. Allí Néstor le cuenta los regresos de los aqueos que él vio, pero no le puede dar detalle alguno del de Odiseo. Sin embargo, en sus parlamentos introduce el leit-motiv de la muerte de Egisto a manos de Orestes, y le da esperanzas de que Odiseo puede volver. Le aconseja que marche a Esparta a informarse, ya que Menelao es el último que ha regresado; al mismo tiempo le ofrece un hijo suyo como acompañante y un carro.

Canto IV: Telémaco viaja a Esparta a informarse sobre su padre.

En Esparta, Telémaco conversa con Menelao, quien le cuenta su propio regreso y las peripecias que le acompañaron. Otra vez se insiste en la muerte de Egisto y ya se le ofrece a Telémaco una primera noticia importante: Odiseo no ha muerto, vive en Ogigia, como le contó a Menelao el viejo del mar Proteo.

En Itaca los pretendientes se inquietan cuando descubren la marcha de Telémaco y le preparan una emboscada para matarlo cuando regrese.

Canto V: Odiseo llega a Esqueria de los feacios.

Nueva asamblea de los dioses. Atenea sugiere que Hermes sea enviado a Ogigia para que se cumpla la segunda decisión de la primera asamblea. Hermes ordena a Calipso que deje marchar a Odiseo. La ninfa ayuda a éste a construir una balsa, le entrega provisiones y le despide. Poseidón, el dios que impedía el retorno de Odiseo porque éste había cegado a su hijo Polifemo, dibisa la balsa y levanta una tempestad. Cuando Odiseo está a punto de perecer, Ino Leucotea le entrega un velo inmortal con el que podrá llegar sano y salvo a tierra en medio del oleaje. Odiseo divisa una isla, Esqueria de los Feacios, y logra con dificultad llegar a la ribera; sube a un bosque cercano y allí se echa a dormir.

Canto VI: Odiseo y Nausícaa.

Atenea incita en sueños a Nausícaa, hija de Alcínoo, rey de los feacios, que valla por la mañana a lavar al río junto a la ribera del mar. Descubre a Odiseo dormido mientras juega a la pelota con sus esclavas; éste la implora como suplicante y Nausícaa le informa sobre la manera de llegar al palacio de su padre y hacerse bienquerido con Arete, su madre.

Canto VII: Odiseo en el palacio de Alcínioo.

Atenea se transforma en niña y conduce a Odiseo, envuelto en una nube, al palacio de Alcínoo. Odiseo entra en el salón, donde están los príncipes de los feacios con Alcínoo y Arete, se dirige a esta y entonces Atenea disipa la nube que le rodea; le suplica y ésta reconoce los vestidos que le había entregado Nausícaa. Extraen a Ceus, protector de los suplicantes, y Antínoo promete tratar al forastero al día siguiente y prepararle una nave y escolta par que regrese. Se marchan lo príncipes, Arete interroga a Odiseo y este le cuenta su llegada a Ogigia y su partida de allí, así como la tempestad y llegada a Eesqueria.

Canto VIII: Odiseo agasajado por los feacios.

A la mañana siguiente lo feacios establecen unos juegos atléticos en honor del héroe; Euríado lo desafía con palabras injuriosas y Odiseo lanza el disco mucho más lejos que nadie. Luego establecen un concurso de danza. El aedo Demódoco canta a los amores de Ares y Afrodita. Finalmente, Alcínoo ordena a los príncipes de los feacios que le hagan regalos a Odiseo, y Euriado, el primero, le entrega, para desagraviarle, una espada de bronce plata y marfil. Los feacios llevan sus regalos y Arete los pone dentro de un arca, regalo suyo; luego ordena a las esclavas que bañen a Odiseo.

Por fin comienza cena en la que Demódoco canta, instigado por el héroe, la estratagema del Caballo de Troya y la destrucción de esta ciudad. Odiseo llora, Alcínoo lo advierte, detiene a Demodoco y finalmente le pregunta quién es y de dónde viene.

Canto IX: Odiseo cuenta sus aventuras: los Cicones, los Lotófagos, los Cíclopes.

Éste se da a conocer y cuenta las aventuras de su regreso, la lucha con lo Cicones, su llegada y huida del país de los Lotófagos, la isla de los Cíclopes y la ceguera de Polifemo.

Canto X: La isla de Eolo. El palacio de Cirle la hechicera.

Llegada a la isla de Eolo y despedida; llegada a Telépilo de los Lestrigones y huida; llegada a la isla de Eea y al palacio de Circe, quien convierte en cerdos a sus compañeros. Odiseo obliga a la hechicera que rompa el hechizo de éstos y permanecen en la isla un año entero. Al fin Circe despide a Odiseo y le ordena ir al Hades para preguntar al adivino Tiresias la forma de regresar a Itaca. Cuando van a partir de cae Elpenor del techo y se desnuca.

Canto XI: Descenus ad inferos.

Odiseo llega a las puertas del Hades. Conversa con Elpenor y luego con Tiresias, quien le aconseja no tocar las vacas de Helios. Cuando lleguen a Trinaquia le informa sobre los pretendientes y le ordena hacer un viaje de espiración a Poseidón una vez los haya matado.

Luego conversa con su madre y ve una larga lista de heroínas.

El héroe interrumpe su narración. Alcínoo y Arete le ruega que continúe.

Odiseo continua narrando su conversación, ahora dentro del Hades, con Agamenón y Aquiles. Luego cuenta su visión de Minos y de los condenados célebres y de héroes célebres, como Orión y Heracles.

Canto XII: Las sirenas. Ercila y Caribdis. La isla del sol. Ogigia.

Continúa narrando su regreso a la isla de Circe, quien le previene contra Escila y Caribdis, las Sirenas y las vacas de Helios.

Paso por entre Escila y Caribdis y la isla de las Sirenas, llegada a la isla de Trinaquía, donde sus compañeros, agotados por el cansancio y el hambre, matan y se comen los rebaños de Helios. Destrucción de los compañeros por el rayo de Zeus. Odiseo, ya solo y sobre los restos de su nave, llega a los diez días a la isla de Ogigia, donde lo retiene Calipso, le ofrece la inmortalidad y quiere convertirlo en su esposo.

Canto XIII: Los feacios despide a Odiseo. Llegada a Itaca.

Acaba Odiseo el relato y se van a dormir. Por la mañana llegan a la nave todos los regalos, retornan al palacio y preparan un banquete. Durante éste, el héroe se muestra inquieto esperando que caiga el sol. Ya por la tarde van a la ribera del mar, ponen un lecho para el héroe en la cubierta de la nave y ésta zarpa.

Llegada de Odiseo a Itaca. Encuentro con Atenea disfrazada de joven pastor, quien le aconseja ocultar las riquezas y dirigirse a la majada del fiel porquero Eumeo. Atenea le convierte con su varita en un viejo mendigo y marcha a Esparta para inducir a Telémaco a que regrese.

Canto XIV: Odiseo en la majada de Eumeo.

Eumeo recibe hospitalariamente a Odiseo mendigo. Éste le cuenta una historia falsa de sí mismo y le anuncia que Fidón, rey de los tesprotos, le ha asegurado que el héroe estaba a punto de regresar a Itaca. Eumeo se muestra escéptico. Por la noche, Odiseo pone a prueba a Eumeo, a ver si le presta un manto, contándole una extraña historia que, dice, le pasó con Odiseo en Troya.

Canto XV: Telémaco regresa a Itaca.

Entre tanto, Atenea incita a Telémaco en sueños a que regrese previniéndole contra la emboscada de lo pretendientes. Al despedirse de Menealo y Helena presencian un presagio -un águila llevando entre sus garras a un ganso-, y Helena lo interpreta como Odiseo matando a los pretendientes. Telémaco y Pisístrato, su acompañante, llegan a Pilos, y al separarse se le acerca a Telémaco un adivino, Teoclímeno de Argos, quien le ruega le reciba en su nave, pues anda huyendo por haber matado a alguno de su tribu.

Entre tanto, en la majada, Odiseo, por probar de nuevo a Eumeo, manifiesta su intención de ir a palacio a mendigar entre los pretendientes y comunicar a Pinélope la vuelta de su esposo. Eumeo se lo desaconseja y le cuenta su propia historia.

Telémaco y sus compañeros llegan a Itaca. Presencian un presagio, un gavilán desplumando a una paloma entre sus garras, y Teoclímeno lo interpreta diciendo que la estirpe de Odiseo siempre reinará en Itaca. Telémaco ordena a sus compañeros que acomoden a Teoclímeno en Itaca, y él marcha a la majada por instigación de Atenea.

Canto XVI: Telémaco reconoce a Odiseo.

Atenea prepara el reconocimiento de padre e hijo. Telémaco ordena a Euneo que marche a la ciudad para comunicar a Penélope su regreso, y al quedarse solos Atenea convierte de nuevo a Odiseo en un hombre joven. Se reconocen por fin y traman un plan para matar a los pretendientes, Telémaco tiene que retirar del salón todas las armas excepto dos equipos completos para ellos.

Entre tanto, los pretendientes se enteran del regreso de Telémaco y el fracaso de su emboscada. Hablan vagamente de volver a intentar matarlo, aunque Eurímaco tranquiliza a Penélope.

Canto XVII: Odiseo mendiga entre los pretendientes.

Telémaco regresa a la ciudad dando ordenes a Eumeo de que acompañe a Odiseo al palacio para que mendigue entre los pretendientes. Allí conversa con su madre. Teoclímeo vuelve a afirmar ante Penélope que el héroe ya está en Itaca, y prepara la muerte contra los pretendientes.

Odiseo y Eumeo llegan al palacio y encuentran al cabrero Melantio, quien insulta a su amo. También ve al perro Argos, que muere después de reconocer a su dueño.

Odiseo entra en el mégaron detrás de Eumeo. Antínoo le insulta. Odiseo empieza a pedir comida a todos por orden. Antínoo le amenaza y le arroja un escabel. Penélope quiere hablar con el forastero, pero éste contesta, a través de Eumeo, que hablará con ella cuando todos se hayan ido.

Canto XVIII: Los pretendientes viejan a Odiseo.

Pelea de Odiseo con el mendigo Iro. Anfímono se muestra amabale con él, y éste le aconseja que se marche a su casa para no tener que enfrentarse con Odiseo.

Atenea induce a Penélope a que se muestre ante los pretendientes y la dota de una belleza especial. Reprende a Telémaco por haber permitido a los pretendientes vejar al forastero y pide a éstos regalos de esponsales. Odiseo se alegra internamente por la astucia de su esposa.

Llega la noche y el héroe se queda en el mégaron para alumbrara a los pretendientes. Nuevos insultos de Eurímaco, quien le arroja un escabel que aquel esquiva.

Canto XIX: La esclava Euriclea reconoce a Odiseo.

Los pretendientes se van a dormir a sus casas. Odiseo y Telémaco se quedan solos y retiran todas las armas del salón, con lo que se anula el plan que habían tramado en la majada.

Conversación de Odiseo con Penélope, en la que aquel le da detalles sobre el regreso del héroe.

Penélope le ofrece baño y cama. Odiseo acepta que le lave los pies la esclava más anciana, quien reconoce al héroe por una cicatriz; éste la amenaza para que no lo descubra.

Finalmente, Penélope le cuenta un sueño que ha tenido, un águila matando a sus gansos, que no necesita interpretación porque el águila misma se identifica como Odiseo.

Canto XX: La última cena de los pretendientes.

El héroe se acuesta, pero no puede dormir. Penélope tampoco duerme, y pide la muerte a los dioses. Odiseo pide a Zeus un portento y un presagio, que corroboren la voluntad de los dioses de que mate a los pretendientes, y Zeus se lo concede.

Por la mañana Euriclea dispone el último banquete de los pretendientes. Mientras lo preparan, Odiseo es insultado de nuevo por Melantio, que lleva la cabras al banquete, pero comprueba la fidelidad de Filetio, que lleva los toros.

Los pretendientes contemplan un presagio, un águila apresando entre sus garras a una paloma, que los disuade de matar a Telémaco.

Comienza el banquete con nuevas vejaciones de los pretendientes a Odiseo, Ctesipo le tira una pata de buey que aquél evita. Los pretendientes apremian a Telémaco para que entregue a su madre a un pretendiente, pero éste se niega con avisabas. Entonces ellos rompen a reír a carcajadas impulsados por Atenea, y Teoclímeno, en tono profético, les predice su muerte.

Canto XXI: El certamen del arco.

Atenea inspira a Penélope que establezca un certamen entre los pretendientes consistente en tender el arco se Odiseo y pasar una flecha por el ojo de doce hachas puestas en fila.

Comienza el certamen el adivino Leodes, que se esfuerza en vano en tender el arco. Antínoo ordena a Melantio calentar un pan de sebo para suavizar el arco, pero ni aun así puede tenderlo ninguno de los pretendientes.

Entre tanto fuera del palacio Odiseo se da a conocer a Eumeo y Filetio y prepara un plan con ellos, que a unas señales cierren el salón y cubran las salidas.

En el salón sólo quedan por probar el arco Antínoo y Eurímaco, fracasa el primero y propone dejarlo para el día siguiente, pues se celebra en el pueblo la fiesta de Apolo.

Odiseo pide a los pretendientes que le dejen probar a él, y a pesar de las amenazas de los pretendientes, Eumeo se lo entrega a instancias de Penélope y Telémaco. El héroe palpa el arco, lo tiende y hace pasar la flecha por las doce hachas. A una señal suya se arma Telémaco y se pone a su lado.

Canto XXII: La venganza.

Odiseo salta al umbral del salón con el arco en suus manos y comienza disparar. Cae Atínoo el primero. Los pretendientes lo reconocen; Eurímaco implora piedad en vano; los pretendientes sacan las espadas y se defienden con las mesas. Se le acaban al héroe las flechas, y Telémaco va a buscar equipos para ellos dos, para el porquero y para el boyero. Entre tanto, Melantio sube a una habitación de arriba y consigue doce equipos. Eumeo se ofrece para sorprender a Melantio cuando suba de nuevo a matarlo. Atenea-Méntor anima al héroe en la lucha. Caen todos los pretendientes menos el heraldo Medonte y el aedo Femio a quienes perdona la vida.

Acabada la matanza, Odiseo purifica el salón con azufre y ordena a Telémaco, boyero y porquero que limpien la sala y maten a las esclavas infieles.

Canto XXIII: Penélope reconoce a Odiseo.

También, da orden de que llamen a su esposa y se dispongan todos a danzar para que los del pueblo crean que se celebra ya la boda de Penélope.

Entre tanto, Odiseo se da a conocer a Penélope, quien acaba aceptándole como tan sólo después que éste a superado la prueba del lecho. Finalmente, se van a acostar y se cuentan mutuamente sus sufrimientos y peripecias. El héroe hace un resumen de todas sus aventuras, ya que Atenea alarga la noche.

Canto XIX: El pacto.

Los pretendientes descienden al Hades acompañados por Hermes y encuentran el alma de Agamenón contando a la de Aquiles sus funerales. Luego Anfimedonte a Agamenón la muerte de los pretendientes.

Entre tanto, Odiseo y los suyos van a la finca de Laertes, donde aquel se da a conocer a su padre y celebran un banquete.

En Itaca los familiares de los pretendientes se enteran de la matanza, entierran sus cadáveres y, capitaneados por Eupides, padre de Antínoo, se dirigen en son de guerra a la hacienda de Laertes. Se traba combate, y éste, rejuvenecido por Atenea, mata a Eupides, pero la diosa, en connivencia con Zeus, detiene la lucha, lo hace olvidarse de sus hijos y familiares muertos y establece una paz duradera entre el linaje de Odiseo y el pueblo de Itaca.

Odisea