Obesidad

Exceso de grasa. Enfermedad hereditaria. Hábitos alimenticios. Cambio hormonal. Adolescencia. Dieta. Anorexia. Bulimia

  • Enviado por: Elvira
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 20 páginas

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Obesidad

LA OBESIDAD,

LOS ATRACONES

DE COMIDA Y

SUS

TRASTORNOS.

HISTORIA Y ARTE DE LA OBESIDAD.

La endocrinología como ciencia nacería  casi ahora, en la primera mitad del siglo XX tras las investigaciones de Brown-Séquard, Claudio Bernard y Gregorio Marañón; pero el  hombre como obeso tenía una antigüedad remota.  Numerosas obras de arte, que se remontan a la más lejanas iconografía artística, lo prueban de forma incontestable.

MORFOLOGIA Y PATOLOGIA

Muchos de estos desequilibrados hormona­les están ahí, en todos los museos del mundo. Pasa el contemplador junto a ellos, les mira, se sonríe, se asombra quizá... y sigue su camino sin darse cuenta de que se halla ante un enfer­mo cuya configuración patológica está perfectamente definida.

A veces, frente al retrato de Aretino pintado por Tiziano en 1545, el de Enrique VIII de Inglaterra hecho en 1537 por Holbein el Joven, o el de Luis XVl, de Ducreux, que se guarda en el Museo Carnavalet, puede encogerse de hom­bros pensando que la fama y el poder son así, ostentosos en cuanto a la anatomía; porque ello es consubstancial con la vida regalada. O dicho con un vocabulario hacendístico: que la obesi­dad resulta casi siempre signo externo de rique­za. Y, no obstante, ya nos advirtió Marañón que muchas de estas obesidades pletóricas, congestivas, lo son porque juega en ellas un factor hipercorticosuprarrenal. Es decir, que estos enfermos, grandes comedores, ingieren alimentos en demasía por el exceso de su hor­mona cortical, están dóminados por ella. Las apariencias engañan.

Luis XVI, representado también -imponente, voluminoso- en el Museo de Greno­ble, en un retrato firmado por A.F. Callet, sería en apariencia un ejemplo típico de obesidad por glotonería. Normalmente se hacía servir en la comida de mediodía ocho principios, cuatro asados y ocho fiambres; en la cena dos princi­pios, tres asados y cinco fiambres solamente. Un novelista que tuvo su época de fugaz es­plendor, Funk-Brentano, narró en 1787 la minu­ta de una de estas comidas ordinarias del rey. A las diez en punto de la mañana, el monarca solía llamar preguntando por lo que le habían preparado para desayunar.

-Señor: -le respondían- un pollo cebado y dos filetes.
-Es muy poco. Que me hagan huevos en salsa.

El rey dirigía entonces los preparativos. En la ocasión a que alude el novelista se tomó cuatro filetes, el pollo cebado, media docena de huevos en salsa y una lonja de jamón. Todo ello regado con botella y media de champaña, por supuesto.

Mofletudo, solemne, altanero, la gota aca­baría con él. Porque del brazo de la gota solían desfilar hacia el sepulcro todos estos. grandes obesos de la historia. AI padre de María de Médicis nos lo presentan los cronistas con los rasgos de un auténtico cerdo "que día y noche se atiborraba de comida". Ella misma -escribe un contemporáneo suyo- "estaba gorda y rolliza", y su real esposo confesaba que la reina era "de naturaleza robusta y fuerte". El eterno desatino: confundir la obesidad con la robustez, la salud con la enfermedad.

De ahí la indiferencia del que contempla retratos y pinturas en las salas de los museos, sin darse cuenta de que se halla a veces ante una pléyade florida de enfermos endocrinos.

Los seres humanos somos inconformes. En los primeros tiempos, cuando la comida era escasa, las mujeres gorditas y de barrigas prominentes eran consideradas las más bellas y deseables. Más tarde, tanto en la diosa de la belleza de griegos y romanos (Afrodita y Venus), como en la mujer ideal en las pinturas de Rembrandt y Rubens, la figura ideal cambió. Los atributos más importantes y deseados eran la cintura pequeña con busto, muslos y caderas voluminosos. Así, se ha calculado que la Venus del Nilo, una de las más bellas esculturas femeninas, representa a una mujer... ¡50% más gorda que las modelos de hoy! Una verdadera obesa, según los patrones actuales.

Desde principios del siglo XX, esa figura femenina redondeada y voluptuosa perdió popularidad, siendo remplazada por una figura tubular y delgada, en la que desaparecieron la abundancia de busto, caderas y muslos, adquiriendo el aspecto casi asexual que ha llegado a nuestros días.

LA OBESIDAD

El concepto de Obesidad: exceso de tejido graso corporal que por lo general, y no siempre, se ve acompañada por un incremento del peso del cuerpo. La investigación científica ha demostrado que la OBESIDAD es una enfermedad seria, que amenaza la vida y que está asociada a múltiples problemas de salud.

El diagnóstico debe hacerse midiendo el porcentaje de grasa corporal total; a falta de técnicas de medición confiables y accesibles, el porcentaje de grasa se mide a través de la medición de los pliegues cutáneos o bien a partir de una cifra llamada Índice de Masa Corporal ( IMC) que resulta de dividir el peso entre el cuadrado de la estatura en metros. Los trastornos de la alimentación, en cambio, se diagnostican según criterios de DSM IV.

Existen diversas formas de clasificar la obesidad:

  • Obesidad endógena => Se desarrolla en etapas tempranas de la vida, caracterizada por hiperplasia, es decir, un incremento en el número de células grasas del organismo.

  • Obesidad exógena => Se desarrolla en la edad adulta, caracterizada por hipertrofia, es decir, incremento en el tamaño de las células grasas. Tiene un tratamiento más sencillo.

  • Ginecoide => La grasa se acumula más en las caderas.

  • Androide => Distribución de la grasa es principalmente en el abdomen, tiene un mayor riesgo cardiovascular.

Es una enfermedad compleja y con múltiples causas: herencia genética; el comportamiento del sistema nervioso, endocrino y metabólico; el tipo de estilo de vida que se lleve, como la vida sedentaria; y factores psicológicos. En conjunto puede haber dos principales causas:

  • Mayor ingesta de calorías que el cuerpo gasta, se acumula en forma de grasa, si se consume más energía que la necesaria se utiliza la grasa como energía.

  • Menor actividad física que la que el cuerpo precisa.

La herencia tiene un papel muy importante, de padres obesos el riesgo de sufrir obesidad para un niño es 10 veces superior a lo normal. Debido a tendencias metabólicas de acumulación de grasa, pero también se debe a que los hábitos culturales alimenticios y sedentarios contribuyen a repetir los patrones de obesidad de padres e hijos, los hábitos son parte de la cultura. Lo que queremos decir es que la obesidad no se hereda, lo que se hereda son los hábitos alimentarios.

La obesidad debe prevenirse desde la infancia enseñando hábitos alimentarios adecuados. Es muy importante terminar con la creencia de que un bebé gordo es un bebé sano, los niños obesos suelen ser adultos obesos. La dieta en la infancia determina las preferencias y los hábitos. Los hábitos que se aprenden en la familia, escuela y en los medios masivos. La prevención es alimentarse correctamente: pocas grasas y mucha fibra.

La obesidad es un síntoma, que se da en el área corporal pero sus causas no están ubicadas solamente por cuestiones sociales, culturales; es un síntoma que tiene siempre un correlato psicológico. Los adolescentes están cambiando su estructura corporal y mental, los cambios sufridos en el cuerpo, en la etapa de la pubertad, necesitan un nivel de elaboración psicológica importante. Si esto no sucede, si este no tiene cierta integración y ciertos parámetros en su organización psicológica; puede producir enfermedades mentales muy graves.
La relación más importante que podemos encontrar entre obesidad y adolescencia sería que en ésta es donde se producen los cambios corporales más importantes.

La obesidad es un síntoma que afecta ampliamente la vida social, no solo de los adolescentes. La vida social de un adolescente puede estar restringida o puede tener dificultades para efectuar lazos o puede convertirse en una persona excesivamente sociable, pero los lazos que puede establecer son muy superficiales. Siempre que haya un problema se notará en la escuela. Nunca los síntomas van a actuar de la misma manera en todas las personas, por esto alguien puede tener un mal rendimiento y otro, uno bueno.

  • TRATAMIENTO: DIETA.

Los científicos que investigan la obesidad y los médicos que nos dedicamos a tratarla, sabemos que es una enfermedad crónica, que no se cura, pero para la cual existe un tratamiento médico que debe durar de por vida. Y consideramos imprescindible analogarla a la hipertensión o a la diabetes. Así como la presión arterial de un hipertenso o el azúcar de la sangre de un diabético suben si se suspende el tratamiento, una persona que ha adelgazado volverá a engordar si suspende su tratamiento. Es decir, si vuelve a su estilo de vida "engordador" (excesos en la alimentación y vida sedentaria).

Los hábitos de alimentación hacia una dieta sana junto con el hábito de ejercicio son el tratamiento ideal. Una dieta de reducción debe ser específica para cada persona según su peso, talla, edad, sexo, actividad física y características fisiológicas. Cuando hablamos de dieta de reducción nos referimos a la que busca reducir el peso de quién la ingiere. Hay de muy diversos tipos. Efectividades y nocividades. Lo normal es que las dietas se manejen sin conocimiento del metabolismo del cuerpo humano, y ello puede ocasionar serios problemas. Las dietas elaboradas sin conocimiento un-triológicos tienden a clasificar a los alimentos en buenos y malos, engordantes o desengordantes. Los alimentos sólo contienen nutrientes y del empleo que les demos son sus efectos. Como por ejemplo la grasa, no podemos hacer una dieta que carezca plenamente de la grasa, pues cumple cantidad de funciones como ser amortiguante contra impactos, termo para conservar el calor, proteger a los órganos blandos y es constituyente de todas las células del organismo; lo perjudicial es el exceso de grasa.

En nuestro país hay un crecimiento acelerado de enfermedades crónico transmisibles. Las personas con esta enfermedad en su mayoría presentan sobrepeso o son obesas. Por ello nacen un sin número de clínicas de reducción de peso para resolver sus problemas, clínicas donde la mayoría no son especialistas en el tratamiento de la obesidad y se puede correr un grave riesgo. Las personas con esta enfermedad se ven expuestas a bombardeos publicitarios de productos y clínicas de reducción. No existe un organismo rector que se encargue de estudiar y comprobar la veracidad de tratamientos dietéticos para después autorizar su publicación y empleo en la población.

Los métodos preferidos para “conservar la línea” o para disminuir de peso es dejar de comer en alguno de los tiempos, por lo general en la cena o el desayuno. Los alimentos nos proporcionan energía para realizar las actividades que desempeñamos, si nos falta energía el organismo disminuye el ritmo. Es muy frecuente que al saltarse una comida, a la siguiente se coma lo que le faltó, y como no se va a usar esa energía esta se almacena como grasa. Utilizar esa energía almacenada es más complicado.

Cuando se necesita disminuir peso una de las medidas recomendadas no es disminuir los tiempos de comida, al contrario, aumentarlos; distribuyendo la energía a lo largo del día.

Es importante que si se va a una clínica para reducir peso, ofrezca:

  • Reducción de peso en un tiempo razonable. No es un problema que pueda resolverse de la noche a la mañana, si no va acompañado de un cambio de hábitos alimentarios, va a ser muy fácil que usted regrese a su peso inicial en corto tiempo.

  • Proporcione apoyo psicológico. Uno come más de lo que debe porque no sabe comer, también hay personas que están deprimidas o tienen problemas y se refugian en los alimentos para evadirse.

  • Les cree hábito de realizar una actividad física, el ejercicio es indispensable para la utilización de la grasa como energía y para disminuir su almacenamiento.

  • Al iniciar la dieta de reducción le hagan una minuciosa historia clínica para darle el tratamiento más adecuado.

La obesidad es una enfermedad. "¡Qué coraje el tuyo!", me dijo Pedro. "De ninguna manera acepto que la gordura que tiene mi mujer sea una enfermedad. A cada rato se pone a dieta, las rompe a los pocos días y cada vez está más gorda. Ella es una glotona, perezosa y falta de voluntad. ¡No una enferma! Lo único que tiene que hacer es cerrar la boca.", agregó con evidente tono de desprecio.

Lo que piensa Pedro de su esposa es común entre los parientes, amigos y compañeros de los gordos, aunque no lo digan abiertamente. Estudio tras estudio científico ha comprobado que niños y adultos culpan a la persona gorda de su apariencia física. Y muchas veces un futuro empleador o un cliente potencial, "a priori", hace juicios negativos sobre la personalidad de un aspirante gordo, o discrimina a una persona obesa.

Esta misma actitud se encuentra en las autoridades de salud y en las compañías de seguro, que no ofrecen tratamiento a esta enfermedad por considerarla equivocadamente un problema "estético", que demuestra poca fuerza de voluntad y glotonería en la persona. Y, desafortunadamente, esta actitud también se encuentra en algunos profesionales de la salud que minimizan los trastornos causados por la obesidad y las quejas de un paciente obeso, ofreciendo como solución única la orden de... "¡tienes que rebajar!".

Y lo peor es que la mayor parte de los gordos piensa así de ellos mismos. Lo que les lleva a una baja autoestima, una auto-imagen corporal negativa y rechazada, a frustraciones, depresión, ansiedad, comportamientos patológicos ante la comida, desajustes sociales y sexuales.

Aquí expongo un caso de Paula ( 9 años) y Fernando ( 11 años) que la madre decide llevarlos a un programa de auto ayuda, y Vamina Agostini le hace una entrevista después de llevar un tiempo:

¿Cuándo comenzó a traer a sus hijos?

En febrero de este año.

¿Cuanto años tienen?

Tienen nueve y once años.


¿Qué la llevó a tomar la decisión de decir, "los llevo a grupos de autoatuda"?
Estaban un poquito excedidos y el pediatra me dijo que era importante que pudieran bajar de peso y una manera era consultar a un profesional de la salud. A pesar de varias idas y venidas con nutricionistas de la obra social y demás, no había manera de que los chicos realmente encausaran esto en forma integral. Una amiga me dijo que este era el lugar indicado y decidimos probar. Eso sí, nos pusimos todas las pilas, tratamos de comprometernos mucho porque sentimos que esta era nuestra última oportunidad, porque después de acá no sé a donde íbamos. Decidimos poner todo.


¿Tuvieron buenos resultados?

Vamos lentos pero vamos en camino. No nos podemos poner muy ansiosos con este tema con los chicos, eso hemos descubierto después de tanto charlar en el grupo.

¿Cómo recibieron los chicos las pautas del tratamiento? Les costó bastante, si se los imponía yo, como mamá, era el ogro, la mala, la que no les permitía nada, pero con el grupo que han conformado acá en grupos de autoayuda es como si se sienten más acompañados, yo ya no les tengo que decir tanto, ellos mismos van viendo lo que pueden y lo que no pueden y cuando comen algo que no pueden me dicen, este es mi permiso. La verdad que es interesante el cambio que han hecho, espero que aprendan a comer que es lo que yo quiero, que sean adultos, que se cuiden porque tendencia van a tener porque tenemos una familia de obesos.


¿Sintió alguna vez que hallan sido discriminado?

Y, un poquito si, si sobretodo a mi hija que es la de mayor sobrepeso, el nene no tanto, pero a la nena si. Ella a llorado mucho, ha venido muy angustiada, la idea era hacerla mover un poco con actividades. Además, los chicos a esta edad son un poquito crueles y esto hay que sobrellevarlo de la mejor manera.


Es muy importante que los gordos, sus familiares y sus médicos acepten esta realidad sustentada por la ciencia: la obesidad es una enfermedad que no desaparece porque un tratamiento fue exitoso. Es una patología médica severa, que requiere un tratamiento continuo, por el resto de la vida de la persona. Es decir, un cambio permanente de comportamiento y de hábitos, incluyendo el realizar ejercicio regularmente y vigilar que la alimentación sea adecuada en cantidad y calidad.

  • CONSECUENCIAS.

La obesidad es también la generadora de muchas enfermedades, algunas son las siguientes:


  • Cáncer (colon, recto, próstata, mama, útero, ovarios...)

  • Enfermedad coronaria

  • Fallo cardíaco

  • Aterosclerosis

  • Hipercolesterolemia

  • Hipertrigliceridemia

  • Bajas HDL

  • Presión alta

  • Derrame

  • Apnea del Sueño

  • Artritis degenerativa

  • Diabetes tipo II

  • Hiperinsulinismo

  • Alteraciones menstruales

  • Infertilidad

  • Ovario poliquístico

  • Hirsutismo (exceso de pelo)

  • Pigmentación cutánea

  • Enfermedad restrictiva pulmonar

  • Alteraciones psicosociales

  • Cálculos de vesícula y riñón

  • Hígado graso

  • Elevación del ácido úrico

  • Alteraciones psicológicas

  • Trastornos del comer: bulimia, anorexia, comportamiento bulímico

  • Imagen corporal negativa

  • Mala nutrición

  • Venas varicosas

  • Disfunción respiratoria


  • PSICOLOGÍA.

En la obesidad puede no haber un trastorno genuino de tipo mental, pero los factores psicológicos tienen una importancia fundamental en el control de la sensación de saciedad, en el obeso puede existir una alteración patológica primaria que de origen al problema, también podría ser el resultado de una conducta anómala como una reacción a un problema no resuelto y también es obligado tener en cuenta tanto las alteraciones que se presentan como consecuencia de la imagen de si mismo y la ansiedad o variaciones anímicas.

En el origen y en el mantenimiento del problema influyen variables cognitivas, variables afectivas y variables ambientales, siendo importante tener en cuenta los rasgos de la personalidad y del entorno del paciente que consulta. Es fundamental aportar el apoyo, dar información, educar, facilitar que se expresen posibles conflictos, modificar la distorsión de la autoimagen y baja autoestima, teniendo como objetivo la mejora en su propia visión de sí mismo y sus expectativas de eficacia y logro.

  • FACTORES DE RIESGO PSICOLÓGICO.

  • Afrontar con dificultad las situaciones que provocan frustración o ansiedad.

  • Una auto-estima negativa o un concepto bajo de sí mismo.

  • Estados de ánimo depresivos o de angustia.

  • No ser capaz de postergar una experiencia gratificante.

  • Excesivo control de la conducta por parte de los padres o parientes.

  • No disponer de mecanismos de auto-regulación que mantengan el equilibrio entre: ingesta y gasto de energía.

  • Sentimientos de incapacidad para controlar la propia vida.

  • Atribuir un exceso de responsabilidad a factores externos de lo que le ocurre a uno mismo ( impulsos, deseos...)

  • Sensación de que no se puede ejercer un auto-control sobre el ambiente social.

  • Prestar demasiada atención a los mensajes del entorno social.

  • Dependencia exagerada de la información que le brinda el grupo social.

  • Confundir ansiedad nerviosa con deseo de comer.

  • La experiencia clínica diaria demuestra que los pacientes obesos no presentan una alteración primaria específica mayor que otros enfermos quirúrgicos, no se puede negar la existencia de alteraciones psicológicas claras en algunos grupos de pacientes obesos. La relación entre obesidad y disfunción se puede establecer esquemáticamente a tres niveles:

  • Pacientes obesos con alteraciones psicológicas primarias que pueden constituir un factor originario claro en el desarrollo de la obesidad.

  • Obesos con alteraciones reactivas, a situaciones vitales.

  • Aquellos que desarrollan alteraciones psicológicas como consecuencia de la propia obesidad.

  • Obesos que sufren alteraciones psicológicas en el curso de una reducción de peso.

  • A continuación adjunto noticias de gran interés para el tema que trato:

    Más de la mitad de los españoles presenta sobrepeso u obesidad



    Jano On-line y agencias
    27/11/2000 11:20

    El 53,5% de los españoles de 25 a 60 años presentan sobrepeso u obesidad, según los resultados de un estudio realizado por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), cuyo presidente, el Prof. Màrius Foz, aseguró que en los últimos años este porcentaje "ha ido creciendo".

    El estudio, que se dará a conocer el próximo 29 de noviembre coincidiendo con el Día de la Persona Obesa, muestra que el 14,5% de la población adulta tiene un índice de masa corporal (IMC) superior a 30, cifra a partir de la cual se considera obesidad, mientras que el 39% presentan un IMC entre 25 y 29,9, indicativo de sobrepeso. En este último caso, "el riesgo de padecer alteraciones en la salud es moderado, pero en las personas obesas el peligro es más grave", puntualiza el presidente de SEEDO.

    Según el Prof. Foz, las personas con exceso de peso que no siguen ningún tratamiento médico "puede padecer alteraciones en la circulación sanguínea, sufrir hipertensión arterial e infartos de miocardio". "En el caso de los obesos estos problemas se ven incrementados, ya que pueden sufrir problemas en la piel o la denominada apnea del sueño", añade.

    Durante la última década ha aumentado el grado de sobrepeso y de obesidad de los españoles, y según el Prof. Foz, "la situación parece que no cambiará, ya que los niños cada vez presentan más trastornos de este tipo". Según datos aportados por SEEDO, en los últimos años los niños del País Vasco incrementaron en un 1,2% su peso medio, situación "que también se observado en el resto de España".

    El presidente de la SEEDO explicó "que lo más importante es emitir un mensaje positivo a favor de que la población practique más ejercicio físico y siga una dieta más equilibrada". En este sentido, insistió en la necesidad de que los afectados "consulten a su médico y sigan un tratamiento específico y personalizado".

    El estudio también pone de manifiesto que la incidencia de la obesidad en España varía según cada comunidad autónoma. En Cataluña, País Vasco y Madrid es donde existe una menor prevalencia de la enfermedad. En cambio, las comunidades en las que hay un mayor número de obesos son las de Murcia, Andalucía y Galicia. "El 11% de los catalanes son obesos, proporción que dista del 20% de afectados que hay en Andalucía", indicó el Prof. Foz. Según el presidente de la SEEDO, la causa de esta diferencia es "el tipo de alimentación que se sigue en algunas zonas de España, donde los alimentos fritos y los condimentos en la comida son habituales".

    El coste sanitario de la obesidad en España asciende a 386.000 millones de pesetas anuales



    Jano On-line, Madrid
    13/06/2000 00:00

    Algo más de dos millones de españoles (13,4% de la población) de 35 y 60 años son obesos, lo que supone un coste sanitario para este año de 386.000 millones de pesetas (el 7% del total), según un "Libro Blanco" realizado por el Gabinete de Estudios Sociológicos Bernard Krief, con el fin de evaluar los costes económicos y sociales de la obesidad en España y de sus patologías asociadas, que fue presentado ayer en Madrid.

    Además, según explicó el presidente de Bernard Krief, Bernardo Rabassa, "el problema de la obesidad va en aumento", de manera que se prevé que en el futuro llegue a afectar a un tercio de la población adulta, lo que supondría que 12 millones de españoles llegarán a ser obesos. De hecho, Rabassa recordó que, según la OMS, en el año 2030 la mitad de la población europea podría estar afectada.

    Según se desprende del estudio, la obesidad afecta más a mujeres que a varones, ya que de los 2.185.922 personas que padecen esta patología en España, 1.268.925 son mujeres y 916.997 son hombres.

    Por su parte, el director del citado gabinete, Javier Noriega, señaló que la reducción de sólo el 5% del peso corporal es suficiente para obtener mejorías clínicas de los trastornos asociados, y que una reducción de 10 kilos de peso se relaciona con una disminución de la mortalidad global del 20%, así como del 30% en la mortalidad por diabetes y del 40% en las muertes por cáncer relacionado con la obesidad.

    Noriega citó que, según los expertos consultados, sólo el 34% de los obesos siguen algún tratamiento médico para controlar su peso. Según Noriega, el estudio muestra que tratando a pacientes obesos con diabetes tipo 2, el ahorro en el gasto sanitario a 5 años sería de 43.774 millones de pesetas, mientras que en el caso de obesos hipertensos se ahorrarían 29.731 millones. En obesos con cardiopatía isquémica o enfermedades cardiovasculares asociadas, el ahorro ascendería a 105.683 millones.

    La obesidad se ha duplicado entre los niños españoles en los últimos 15 años

    Este problema y otros como la depresión en la adolescencia, los trastornos del sueño y la dismenorrea fueron tratados en el XX Congreso Español Extraordinario de Pediatría.

    Jano On Line, Torremolinos
    15/06/1998 00:00

    El porcentaje de niños obesos en España se ha duplicado en los últimos 15 años, al pasar de un 5% de la población escolar al 10%, según aseguró el Dr. Manuel Bueno, catedrático de Pediatría de la Universidad de Zaragoza, en el XX Congreso Español Extraordinario de Pediatría, celebrado en Torremolinos (Málaga).
    El Dr. Bueno hizo hincapié en que este aumento constituye un problema porque "un niño obeso tiene muchas posibilidades de ser un adulto obeso" y recordó que el sobrepeso está ligado a otras patologías como la hipertensión.

    En su opinión, los niños comen ahora mejor que antes, pero en la actualidad la actividad física se ha reducido y a la capacidad ilimitada para adquirir nutrientes se une el "bombardeo continuo que invita ello".
    El catedrático, que pronunció la conferencia "Alteraciones de la conducta alimentaria en los países desarrollados: Obesidad versus anorexia nerviosa", considera la obesidad "un trastorno de la conducta alimentaria".
    "
    Los países ricos se gastan mucho dinero en no comer mientras los pobres se mueren de hambre", refirió el Dr. Bueno.
    La dieta española explicó es normal desde el punto de vista calórico, pero no en cuanto a la distribución de los alimentos, ya que se come un exceso de proteínas, un nivel bajo de hidratos de carbono y "cifras preocupantes" de grasa.

    En las encuestas dietéticas, los niños sobrepasan las tasas de colesterol mínimas respecto a los requerimientos ideales, si bien los españoles "comemos mejor que los estadounidenses", subrayó el Dr. Bueno.
    Pero la anorexia nerviosa también ha registrado un aumento de casos, ya que hace unos años era una enfermedad "casi exclusivamente femenina" y actualmente también afecta a los varones.
    Según el catedrático, es necesaria una mayor concienciación sobre el riesgo de mortalidad que conlleva la anorexia, pues "las pasarelas están llenas de esqueletos que caminan" y que se consideran "modelos a imitar", indicó.

    Aumenta la obesidad entre los niños como consecuencia de la televisión



    Jano On Line, Barcelona
    25/03/1998 00:00

    Un estudio publicado en "JAMA" señala que las chicas y una minoría de chicos tienden a ver más la televisión y son físicamente menos activos que otros niños. Los autores del trabajo analizaron los datos de la III Encuesta Nacional de Salud y Nutrición para evaluar la influencia de la televisión sobre el peso corporal.
    Revisaron los datos de más de 4.000 niños de 8 a 16 años. El 80% practicaban ejercicio físico tres o más veces por semana. Esta proporción fue más elevada entre los chicos (85%) que entre las chicas (74%). Entre la muestra femenina, el porcentaje de las que practicaban ejercicio era inferior entre las negras (69%) y las hispanas (73%), y entre aquellas cuya edad se encontraba entre los 14 y 16 años (65%).

    En cuanto a los hábitos televisivos, el 26% de los niños encuestados estaba ante el televisor más de cuatro horas al día, porcentaje que aumentaba hasta el 43% entre los de raza negra. Los autores comentan que tanto los chicos como las chicas, independientemente de la raza, que ven cuatro o más horas de televisión al día presentaban más cantidad de grasa corporal y tenían un índice de masa corporal superior que aquellos que estaban ante la pantalla menos de dos horas diarias.
    El mensaje de esta investigación está bien claro.
    Mirar la televisión es una actividad sedentaria que quita horas a la actividad física y que, con frecuencia, se realiza consumiendo comida procedente de comercios de comida rápida con gran cantidad de calorías.
    Un editorial que acompaña al artículo cita que Estados Unidos atraviesa una importante epidemia de obesidad infantil. La culpa de ello no es achacable completamente a la televisión, pero no hay duda de que influye en el mayor sedentarismo de los niños y adolescentes.

    TRASTORNOS POR ATRACÓN.

    A la anorexia y a la bulimia nerviosa hay que añadir otro trastorno de la conducta alimentaria: el producido por los atracones. Dicha anomalía se incluirá en la nueva clasificación de los trastornos de la conducta. Este trastorno se presenta en el 30% de las mujeres obesas y entre el 1% y el 3% de la población en general. De un 20 a un 30% de las personas obesas que buscan tratamiento cumplen criterios del llamado Trastorno por atracón o Binge Eating Disorder —según criterios propuestos en el DSM-IV— ( ver más abajo). Recuerda a la bulimia en que ambos tipos de pacientes comen en exceso, de una forma compulsiva, pero sin utilizar mecanismos compensatorios de purga, ejercicio físico, ayuno, etc. (a diferencia de la bulimia nerviosa). Puntúan alto en las subescalas de psicopatología en depresión, ansiedad, fatiga y confusión. Es importante identificar el Trastorno por Atracón, así como otros trastornos psiquiátricos (bulimia nerviosa, trastornos de la personalidad, dismorfofobia, trastornos afectivos...), en las personas obesas que se introducen en protocolos de cirugía de reducción gástrica debido al peor pronóstico detectado en estos enfermos. Consideramos de vital importancia la valoración psiquiátrica en las personas obesas que solicitan un tratamiento para su enfermedad, dada la comorbilidad con la patología psiquiátrica. Las suelen padecer el 2% de la población - más mujeres que hombres-. Se encuentra en un 30% de las personas que están en un programa de control de peso bajo supervisión médica. Pero con esto no hay que pensar que todas las personas con trastornos de ingesta compulsiva sufren problemas de sobrepeso, los estudios indican que sólo la mitad tienen ese problema.

    Principales factores de riesgo: ciertas experiencias adversas en la infancia, depresión de los padres, vulnerabilidad para la obesidad y una repetida exposición a comentarios negativos sobre la figura, el peso y la comida. Comparados con sujetos con otros trastornos psiquiátricos, aquellos con Trastorno por Atracón mostraron más obesidad en la infancia y más exposición a comentarios negativos sobre la figura, el peso y la comida.

    El Trastorno por Atracón parece asociarse con la exposición a factores de riesgo de trastornos psiquiátricos y de la obesidad. Cuando comparamos con el amplio rango de factores de riesgo para la bulimia nerviosa, los del Trastorno por Atracón son más débiles y más circunscritos. El perfeccionismo premórbido, la evaluación negativa de sí mismo y una vulnerabilidad hacia la obesidad parecen caracterizar, especialmente, a aquellos que desarrollaron una bulimia nerviosa posteriormente.

    Las personas con este trastorno están angustiadas por él, sobre todo si pretenden perder peso. Cerca del 50% de los obesos que se dan atracones sufren depresión, en comparación con tan sólo el 5% de los obesos que no tienen ese trastorno alimentario. La obesidad debida a atracones puede causar problemas orgánicos

    Criterios propuestos para el Trastorno por atracón (DSM- IV)

  • Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por las dos condiciones siguientes:

  • Ingesta, en un corto período de tiempo (por ejemplo: en 2 horas) de una cantidad de comida definitivamente superior a la que la mayoría de la gente podría consumir en el mismo tiempo y bajo circunstancias similares.

  • Sensación de pérdida de control sobre la ingesta durante el episodio (por ejemplo: sensación de que uno no puede parar de comer o controlar qué y cuánto come).

  • Los episodios de atracón se asocian a tres (o más) de los siguientes síntomas:

  • Ingesta mucho más rápida de lo normal.

  • Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.

  • Ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.

  • Comer a solas para esconder su voracidad.

  • Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o gran culpabilidad después de un atracón.

  • Profundo malestar al recordar los atracones.

  • Los atracones tienen lugar, como media, al menos dos días a la semana durante seis meses.

  • El atracón no se asocia a estrategias compensatorias inadecuadas (por ejemplo: purgas, ayuno, ejercicio físico excesivo) y no aparecen exclusivamente en el transcurso de una anorexia o bulimia nerviosa.

    El tratamiento suele ser similar al de la bulimia: psicoterapia y medicación. Una medicación constituida fundamentalmente de antidepresivos.

    BIBLIOGRAFÍA.

    • Editorial Paidós, Barcelona 2000 La superación de los atracones de comida. Autor; Fairburn, Christopher.

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