Noticia periodística

Medios gráficos. Fuentes de información. Búsqueda de fuentes. Valor periodístico

  • Enviado por: Maruja
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Uno de los problemas de la confección del temario periodístico es la búsqueda de buenas fuentes.

Podríamos definir a una buena fuente informativa como un canal -persona o institución- que nos proporciona datos sustanciales o complementarios -al ser testigo directo o indirecto- para poder confeccionar noticias, reportajes, crónicas e informes.

La fuente informativa es una persona, un grupo de personas, una institución, una empresa, un gobierno, una religión, y quién sabe cuántas variables más, que han visto u oído algo, o que tienen documentos sobre ese algo y que están dispuestos a proporcionarlo a algún medio informativo por interés público o porque convienen a sus propias estrategias.

Cuantas más fuentes tiene uno, más información consigue. Y disponer de numerosas y garantizadas fuentes significa para un periodista un incremento de su prestigio profesional.

Por «intoxicación» debemos entender cualquier intento de proporcionar informaciones falsas a un medio con el objetivo de crear un estado de ánimo favorable o desfavorable a determinadas instituciones, empresas o personas.

La polifonía es democracia informativa

La credibilidad de un medio está en relación directa con la cantidad, calidad y diversidad de las informaciones y de las fuentes que cita.

Bernstein y Woodward sostienen que todo hecho debe estar verificado en dos fuentes independientes entre sí.

Si dos personas diferentes, y con intereses no compartidos, confirman un hecho, éste será, sin duda, un hecho verificado y publicable de inmediato.

El equilibrio entre las fuentes

En nuestra carrera periodística podríamos encontrarnos con un cierto desequilibrio en cuanto a fuentes informativas. En periodista del ámbito local, por ejemplo, podría tener magníficas relaciones (y pactos) con el alcalde y su equipo de gobierno. Con la secretaria del alcalde y con el chofer del primer teniente de alcalde, con lo que siempre estaría en disposición de saber adónde había ido la primera autoridad municipal y así seguirle la pista.

Sin embargo, este mismo periodista podría disponer de pocas conexiones con la oposición.

En cuanto sugiera un tema de cierta importancia, este periodista vería su agenda repleta de referencias y opiniones del equipo del gobierno y poquísimas de la oposición. Dado que el tiempo aprieta, su noticia resultaría más bien tendenciosa aunque él no lo quisiera.

Valor de las fuentes

Toda fuente es valiosa en sí misma y en contraposición a las otras porque se enriquecen a través del contraste y la polémica.

Las buenas fuentes siempre suelen estar cercanas al poder (político, social, financiero o religioso, e incluso deportivo).

La verdad informativa no está en manos de nadie y debemos pensar que ninguna fuente tiene el ciento por ciento de la razón, aunque sí podemos establecer una cierta categoría entre las fuentes a través del análisis de su cercanía a los procesos de toma de decisiones.

Saber cómo funciona el parlamento o el gobierno de la nación, nos ayudará a conceder valores a distintas fuentes informativas.

Busquemos bien nuestras fuentes

La selección de nuestras fuentes y su constante revisión nos servirá para eludir uno de los peligros de la producción del temario periodístico: reiterar fuentes institucionales y, dentro de ellas, establecer unas rutinas burocráticas que vienen justificadas por la falta de ganas de trabajar y de ser críticos.

Las fuentes informativas deben ser cultivadas y cuidadas. Debemos tratar periódicamente con ellas, consultarlas, solicitarles opiniones, contrastar informaciones, establecer calendarios de temas.

Podremos establecer una cierta familiaridad que no debe excluir un trato equidistante y teniendo siempre presente que nuestros intereses suelen ser diferentes. Con las fuentes debemos tratar siempre con cierto distanciamiento.

Debemos establecer previamente un acuerdo tácito de que nuestra profesionalidad está y estará siempre por encima de la amistad y el compañerismo.

Tipos de fuentes: ¿a quién hacer más caso?

En un medio informativo se trabaja con los siguiente tipos de fuentes:

Fuentes propias: son las establecidas por el propio medio: la plantilla de periodistas es la base de este tipo de fuentes, pero también los pactos del editor con empresas e instituciones.

Una buena plantilla de periodistas nos permitirá enviar más personas a más escenarios para buscar más noticias más contrastadas.

Tarea de la redacción será clasificar, ordenar y jerarquizar el gran volumen de información recibida.

Fuentes institucionales: son aquellas procedentes del poder financiero, político y religioso, especialmente, pero también social, que no dudan en realizar cuantiosas inversiones en gabinetes de comunicación e imagen para incidir en los medios informativos.

Los gabinetes de prensa de organismos oficiales hacen llegar a las redacciones las decisiones adoptadas por los gobiernos, parlamentos, entes judiciales y órganos ejecutivos.

El periodista no puede pasarse las24 horas del día analizando boletines oficiales para buscar noticias. De ahí que sean tan valiosos los boletines de prensa institucionales.

Pero el peligro es que algunos gabinetes informativos silencian temas considerados peligrosos por sus jefes, mientras que tienden a centrar sus esfuerzos en difundir noticias de escaso valor.

Estos gabinetes de comunicación generan campañas de información pensando que cuanto más material positivo consigan introducir en la programación informativa de los medios, menos espacio tendrán estos espacios para publicar hechos negativos sobre ellos.

Un buen ejemplo de esta estrategia lo observamos en las agencias de noticias porque generalmente se trata de organismos dependientes de empresas multimedia muy ligadas a intereses particulares o están subvencionadas directamente por el Estado.

Fuentes espontáneas: son las más interesantes porque proceden de aquellos sectores de la sociedad que generalmente entran en conflicto con las grandes corporaciones que constituyen el poder.

Se trata de asociaciones y colectivos de ciudadanos afectados por la construcción de una autopista, la falta de escuelas, la contaminación de una fábrica o la adulteración alimentaria.

No suelen tener gabinetes de comunicación estables, ignoran muchas veces cómo acceder a los periodistas y cuando lo hacen, se expresan confusamente.

El valor de estas fuentes es que contrapesan la estrategia de los poderosos y, específicamente, sus opiniones responden a los intereses y preocupaciones de la mayoría de los ciudadanos, por esto es tan importante tenerlos siempre presentes.

Fuentes confidenciales y/ o anónimas: se trata de líneas de información muy raras, poco abundantes, escasa y, por lo tanto, muy apreciables, aunque peligrosas.

Las confidenciales están relacionadas con el poder y a través de ellas obtenemos documentos e informes de gran valor periodístico a los que no hemos podido acceder por vías convencionales.

Las anónimas suelen ser personas que informan de algún hecho de interés periodístico pero que lo hacen sin darse a conocer.

No podemos dejar de señalar el peligro de este tipo de fuentes, especialmente porque el periodista está indefenso en caso de que su director le exija identificar al testigo. En el anonimato puede esconderse alguien interesado en intoxicarnos informativamente.

Cómo trabajar con las fuentes

Lo primero que tiene que plantearse un medio de comunicación, y los periodistas que trabajan en él, para obtener un buen producto es qué fuentes son valiosas, ante qué fuentes nos debemos poner en guardia.

Lo principal es confeccionar un Archivo Básico de Fuentes (ABF) en el que, de forma sistemática y organizada, se reflejen todas y cada una de las personas e instituciones que tienen algo que decir en nuestro ámbito de actuación.

Este ABF deberá ir siempre con nosotros adonde quiera que vayamos.

El ABF será revisado permanentemente para tener la identificación de personas e instituciones al día. El ABF es la pieza clave sobre la que se edificará la producción periodística.

Por último debemos tener siempre presente que el público tiende a ser más receptivo a ciertas fuentes que a otras.

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