Museos

Museología. Coleccionismo. Tipología. Organización administrativa. Conservación de fondos

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Tema 1. Historia del museo

Entendemos por colección, aquel conjunto de objetos que, mantenido fuera de la actividad económica, está sujeto a una protección especial con la finalidad de ser expuesto a la mirada de los hombres.

A lo largo de la Historia, Faraones, Emperadores, Monarquías e Iglesias reflejan sus diversas motivaciones de orden político, religioso o de prestigio social a la hora de reunir sus colecciones. Paralelamente a este coleccionismo institucional o público, se ha desarrollado un coleccionismo privado particular.

Partiendo de esta definición, podemos decir que el coleccionismo se ha venido desarrollando a lo largo de la Historia, considerándose como el origen de los museos. Se puede distinguir además una especialización dentro del mundo del coleccionismo:

a) coleccionistas del siglo XVI o “curiosos”; reunían cosas raras e insólitas.

b) “amateur”: el criterio de elección es el propio placer.

c) El coleccionismo propiamente dicho. Grado más culto y especializado.

El coleccionismo en la Antigüedad

Algunos autores remontan el origen del coleccionismo al Antiguo Oriente, donde ya se observa una acumulación de tesoros artísticos procedentes de botines de guerra.

- El palacio de Nabucodonosor recibió el nombre de “Gabinete de maravillas de la Humanidad”.

- En Egipto, el coleccionismo fue realizado por los faraones y sacerdotes que encargaban obras para ser depositadas en santuarios, tumbas y palacios.

- En Grecia comienza a utilizarse, por primera vez, la palabra “museion” que se aplicaba tanto a los santuarios consagrados a las Musas, como a las escuelas filosóficas o de investigación científica. Los recintos sagrados fueron los lugares elegidos para guardar las obras de arte. Estos tesoros podemos considerarlos como

los primeros núcleos museológicos, que surgieron como consecuencia de la religiosidad popular. Los sacerdotes actuaban como guardianes de las colecciones y realizaban inventarios.

- Pausarias afirma que en Atenas en el siglo V a.C. existía en la Acrópolis la Pinacoteca, que reunía pintura, escultura, trofeos, estandartes, bienes que donaban los fieles,... y que puede considerarse la primera galería de pintura.

- Durante varios siglos, Grecia fue el centro más importante de la vida artística. El nombre de Museo, aplicado por primera vez a una institución, surge en

Alejandría con la creación del Museión, fundado por Ptolomeo II. Era un centro cultural donde convivían científicos, poetas, artistas,... en laboratorios, salas de reunión,... y una gran biblioteca.

- En la cultura romana, la palabra Museum designaba una villa particular, donde tenían lugar reuniones filosóficas; el término nunca se aplicó a una colección de obras de arte. Los romanos adquirieron gran cantidad de obras a través de botines de guerra o de compras, porque representaba un elemento de prestigio social (saqueos de Siracusa -212 a.C., Corinto - 146 a.C.).

Los objetos saqueados eran expuestos al regreso de las tropas victoriosas. Los romanos también se llevaban piezas a sus casas, dando lugar al “coleccionismo privado”. No hay conocimiento de que en Grecia ocurriese esto.

Esto nos lleva a la dimensión económica del coleccionismo; apareció el mercado del arte, la producción de copias para aquellos que no podían tener los originales griegos (gracias a esas copias se han conservado las esculturas griegas, porque las originales se perdieron).

- Después del Edicto de Milán (313 d.C.), el cristianismo se expandió por el Imperio Romano y, en un primer momento, utilizó las expresiones plásticas como método pedagógico. De esta forma, el cristianismo se “apropia” del coleccionismo y se vuelve a una situación similar a la del mundo griego.

El coleccionismo durante la Edad Media

Con la caída del Imperio Romano, las iglesias y monasterios comienzan la formación de “tesoros” que incluyen objetos variados: relicarios, orfebrería litúrgica, manuscritos,... y que se guardaban en los ábsides o en criptas especiales. Uno de los tesoros más importantes era el de Carlomagno en Aquisgrán (siglo VIII).

Con la Edad Media se inicia un nuevo modo de coleccionismo, desarrollado de una manera especial por la Iglesia-Institución, que se convierte en el centro del mundo artístico. Las cruzadas serán importantes para la formación de

estos tesoros (saqueos igual que en Roma).

Hasta el siglo XV no se abandona la idea del tesoro, que considera al

objeto sólo en su valor material y simbólico, y se resaltan los valores histórico, artístico y documental.

El coleccionismo durante el Renacimiento

El Renacimiento supuso la revalorización del mundo clásico y de todas las culturas antiguas. Es una época de monarquías absolutas.

- ITALIA: aquí el coleccionismo se alimenta, además de obras de arte, de objetos del mundo natural. En esta época el coleccionismo tiene dos objetivos: recuperar la antigüedad, y volver al coleccionismo privado. Se pasa de la mera acumulación de riqueza, al placer de la contemplación de la belleza estética.

El primer caso destacable de gran interés por la adquisición de obras de arte, es el de la familia Médici de Florencia. En el siglo XV, Lorenzo el Magnífico (Médici) contrató a Bertolo, discípulo de Donatello, como conservador de sus colecciones. Cosme I de Médici (siglo XVI) utilizó el término “museión” para denominar su colección privada, que fue ampliada por sus sucesores hasta el siglo XVIII. Además, contrató a Vasari para construir un edificio para su colección; es el primer museo moderno: la Galería de los Ufizzi. También es el primer tipo de estructura de un museo: la galería.

- OTROS PAÍSES: la actitud italiana pronto llegó a Francia, país que inicia el coleccionismo de manos de Francisco I. La aristocracia, los reyes entran en el coleccionismo privado. Estas colecciones, incrementadas por sus sucesores hasta el siglo XVIII, dan lugar a las llamadas “colecciones reales”, actuales núcleos de las colecciones de los museos públicos nacionales.

Junto al coleccionismo de arte van a potenciarse los “gabinetes de curiosidades” o “cámaras de maravillas” que albergaban objetos raros y preciosos.

En el siglo XVI, con la ampliación del conocimiento geográfico (América) empezaron a llegar objetos indígenas de estas regiones. Estos objetos forman un tipo de colección especial en estas cámaras.

El gran número existente de estas cámaras, llevó al flamenco Samuel Quicheberg en 1565 a elaborar un manual sobre cómo ordenarlas. Debían organizarse en cinco bloques generales:

- objetos asociados a la gloria del propietario (banderas, árbol genealógico,...).

- Piezas de orfebrería, medallas, numismática,...; objetos peque os pero valiosos.

- Curiosa naturali: elementos de los tres reinos de la naturaleza (zoología, botánica, piedras extra as,...).

- Productos de las artes mecánicas (relojes, objetos musicales,...).

- Arte, pintura, dibujos y grabados.

No había apenas tendencia a coleccionar escultura.

Características generales de las cámaras:

- gran diversidad de objetos de la colección.

- Sistematización: los bloques se subdividen y los objetos están ordenados.

Se plantea la colección para ser vista, expuesta; no sólo conservada.

Felipe II tiene una “Cámara de las maravillas” en El Escorial, que incluye todos los bloques mencionados.

- SIGLO XVII: Juan Vicencio Lastanosa de Huesca reunió una gran colección que Felipe IV conoció. Ha desaparecido y sólo se conoce por la documentación conservada.

En este siglo se afirma el coleccionismo pictórico; sigue sin interesar la escultura. El incipiente racionalismo del siglo XVII separa razón de estética; los objetos extra os ya se comprenden, y dejan de ser curiosos.

En todas las casas importante se construía una galería para exposiciones, siguiendo el modelo italiano.

En España, se pueden destacar tres importantes colecciones en el siglo XVII:

- colección del duque de Lerma: compró 1.400 cuadros entre 1599-1607.

- Colección de Felipe III, que aumentó Felipe IV.

- Felipe IV adornó sus palacios con cuadros, sobre todo el del Buen Retiro (en 1638 más de 800 cuadros).

Todos los reyes europeos actuaron igual; también los nobles compraron

obras de arte.

El coleccionismo en el siglo XVIII

Varios son los acontecimientos que se suceden a lo largo de este siglo y que van a tener repercusión en el campo del coleccionismo, por ejemplo, la proliferación de excavaciones arqueológicas.

El pensamiento ilustrado y la visión racionalista dan una nueva concepción al coleccionismo. Se exaltan los valores científico y pedagógico de las colecciones.

Surge la necesidad de organizar los museos de forma científica; las piezas son valoradas como documentos de la Historia y se plantea la apertura de las colecciones al público para ejercer la función pedagógica.

Nieckel expone en su obra “Museografía” cómo había que gestionar una colección y cómo debía ser la galería para su exposición.

Se renueva el interés por los elementos naturales, pero no como rarezas o curiosidades, sino como exponentes del estudio de la naturaleza, de los progresos de la mente humana. Aunque será a partir de 1750 cuando proliferes los museos de ciencias naturales.

Otro dato importante fue la creación de las Academias de arte en la segunda mitad de siglo. Las transformaciones sociales del siglo ponen fin al arte cortesano y dan lugar al arte burgués.

Estos museos se organizaron según la Taxonomía de Linneo (clasificación de las especies de la naturaleza).

En España, el hecho decisivo lo va a constituir la fundación, en 1777 por Carlos III, del Real Gabinete de Historia Natural, una magnífica colección de productos naturales. Se fundaba tardíamente en relación a los ya existentes en Amsterdam, Viena, Estocolmo,...

Antes de esto, Carlos III ya había fundado el Museo Portici en Nápoles, con los importantes restos arqueológicos de Pompeya y Herculano.

Ordenó a Villanueva la construcción del edificio del actual Museo del Prado para instalar el Museo de Ciencias Naturales, pero éste nunca llegó a ocuparlo, sino que se instaló en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En 1750. Luis XV reunió parte de sus colecciones en el Palacio de Luxemburgo y las expuso al público.

En 1735 se creó el British Museum, pero no fue abierto al público hasta 1759.

Ya a finales de siglo, se abre al público la florentina Galería de los Ufizzi, con las colecciones familiares de la última de los Médici, Anna María Ludovica.

Las presiones de intelectuales y artistas franceses dieron como resultado, ya en vísperas de la Revolución, que Luis XVI accediera a transformar en pinacoteca el Palacio de Louvre. En 1784 nombró un conservador. Aunque hasta la Revolución francesa no surge el museo público, desvinculado de la titularidad privada. El gobierno republicano, en 1791, reunió en el Louvre todas las colecciones reales, las colecciones requisadas a la nobleza y las incautadas a la Iglesia. Se nacionalizaron las obras. La finalidad del museo era destinar las colecciones al pueblo.

En 1793 se abrió el Museo Central de las Artes (Louvre).

Durante el periodo napoleónico las colecciones crecieron significativamente. De todas sus campañas militares, regresaban con obras de arte que eran entregadas al Museo. En 1803, el Museo pasa a llamarse “de Napoleón”.

Este modelo del Louvre influye en toda Europa y acelera la conversión de las colecciones reales en museos públicos. Ej.- Luís Bonaparte creó el Rijkmuseum (Amsterdam) y la Pinacoteca Brera de Milán; José Bonaparte, en 1809, decretó la creación de un Museo de arte en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.Todos estos museos constituyeron el primer impulso museístico mundial.

En España, la victoria sobre Francia frenó la creación de dichos museos. Fernando VII devolvió las obras a sus propietarios, pero quiso crear una galería de arte con obras no necesarias en sus palacios (Real Museo de Pinturas). A él destinó casi la totalidad de las colecciones reales y de su fortuna personal. En 1819, en el edificio destinado a Gabinete de Historia Natural se abrió el Museo del Prado. Este Museo es anterior a la National Gallery (1825), al Ermitage (1840). Por tanto, su modelo es el Louvre.

El Prado pasó por diversos avatares. En 1853 (muerte de Fernando VII) nadie quiere mantenerlo y al ser herencia del rey tenía que dividirse entre sus herederos.

La regente consiguió que todas las obras quedarán para Isabel II, de modo que la colección no se disgregó. En 1868, se nacionalizó, desvinculándose de la Casa Real (aunque no está muy claro si hubo indemnización de por medio).

Si en los países protestantes, los museos del siglo XIX se forman con las colecciones particulares más las reales, en España, además, se suman los bienes de la Iglesia. Con la desamortización (1836-1837) de Mendizábal gran cantidad de obras de arte pasaron a manos del Estado (además de archivos y bibliotecas). Poco después, se publicó una Orden por la que se creaban juntas científicas y artísticas en cada provincia (1837). Tenían cinco miembros que recorrían las instituciones extinguidas, seleccionar las obras significativas, inventariarlas y depositarlas en bibliotecas o museos. Como fruto surgieron museos de Bellas Artes en todo el país (Barcelona, Salamanca, Valladolid, Mérida, Museo de la Trinidad de Madrid, que reunió patrimonio de Madrid y provincias limítrofes; en 1872 se integró su colección en el Museo del Prado).

En los años 40 se abren muchos al público. No había dinero y los museos se dejaron en manos de las academias de Bellas Artes locales. Los cambios de local fueron frecuentes, hubo pérdidas y deterioro de obras,... pero a mediados de siglo había en España una red de Museos de Bellas Artes.

En la misma época se produce una renovación de los Museos de Antigüedades. Hasta ese momento, interesaban las antigüedades de las culturas clásicas, pero con el nacionalismo romántico empieza a interesar el propio pasado. La Arqueología se presta a esos ánimos nacionalistas. El precedente más moderno de estos nuevos museos se sitúa en 1795: la creación del Museo de los monumentos franceses (origen del Museo Arqueológico Nacional - 1862), donde se exponían, ordenados cronológicamente, los objetos encontrados en suelo francés. A mediados del siglo XIX se crea el Germanische Museum de Nuremberg, por ejemplo.

En España, Francisco Bruna financió las primeras excavaciones de Itálica y creó un Museo. A la vez, la B.N.E. fue reuniendo un museo de Antigüedades (epigrafía y numismática). Pero en 1844 siguiendo el modelo de las Juntas de la desamortización se crean las Comisiones de Monumentos Históricos y Artísticos, que amplían su campo de acción y no se ci en sólo a los bienes de la Iglesia (bibliotecas, archivos, pintura, escultura y arqueología). Los informes están en el Museo Arqueológico y el AGA.

Las Comisiones apenas tenían respaldo económico, pero reunieron infinidad de objetos. También se buscaron locales adecuados.

En 1867 se crea el Museo Arqueológico Nacional. En 1892 se construyó el Palacio de bibliotecas y museos, donde se instaló el mismo. El mismo decreto de creación, también crea una red de Museos Provinciales, y plantea le necesidad de crear un cuerpo técnico para ocuparse de los Museos (anticuarios; hoy conservadores).

También en las colonias se crean museos. Pero ese afán no se limita al arte y la arqueología. Las Exposiciones Universales dan lugar a una serie de museos centrados en la ciencia, la técnica y las artes decorativas (industriales). Eran museos que reunían la historia y lo más novedoso de cada país.

En 1794 el gobierno francés crea el Conservatorio de Artes y oficios

(“Louvre de las Ciencias”).

El Museo de Industria más influyente será el South Kensington Museum, que en 1852 crea Henry Cole en Londres, con lo más significativo de la Exposición Universal de 1851 (hoy Victoria and Albert Museum).

En 1890 todas las capitales europeas lo copiaron En Madrid, en 1871 se crea el Museo Industrial (hoy Museo de Artes Decorativas).

También los museos se abren a la etnografía, herederos de los gabinetes de curiosidades.

En el siglo XIX surge la Antropología cultural como ciencia, se desarrollan Sociedades etnológicas y antropológicas en todos los países. La presencia colonial europea y las Exposiciones Universales ayudan a la creación de estos Museos. Ya Felipe II quiso crear un Museo Indiano.

En el siglo XIX, Adolf Bastian creó el Museo Etnográfico de Berlín (1836). El General Pitt-Rivers donó su colección a la Universidad de Oxford (1840).

El Museo más famoso de los etnográficos del siglo XIX es el Museo del Hombre de París (1878).

En 1875 el Dr. González Velasco creó en Madrid un Museo Antropológico (hoy Etnográfico). En 1887 se hizo cargo de él el Estado. En su origen era un museo naturalista, de anatomía,... A finales de siglo se especializó en etnografía, reuniendo colecciones de otros museos (Ciencias Naturales, Museo Biblioteca de Ultramar,...), de expediciones científicas (África, América), de Exposiciones,... Se centraba en culturas ajenas a la nuestra (propaganda política ---colonias).

El interés por la propia cultura se inicia más tarde; estos museos son producto de la industrialización. Aunque a finales del siglo XIX en los países escandinavos se crean museos etnográficos de la propia cultura, buscando la identidad nacional.

En 1909 se crea el Museo del Pueblo Italiano; también se crean en Alemania. Pero el más significativo ha sido el Museo de Artes y Costumbres de París (1937), modelo del resto en gran medida. En 1934 se crea en Madrid el Museo del Pueblo Español.

Este tipo de museos mostraban la cultura y vida contemporáneas. Lo mismo ocurrió con los museos de artes: empezaron a mostrar obras contemporáneas, no solo remitían a las obras de artistas ya muertos. Los museos de arte contemporáneo cambian las bases museísticas hasta entonces establecidas; esto, a su vez, influirá en la forma de trabajar de los artistas. A partir de ahora es el museo el que encarga al artista su obras, o éste trata de vendérselas, pintan para el museo y esto supone una alteración en la creación artística, que pasa a estar condicionada por las necesidades del museo. También surge la pregunta de bajo qué criterios se compra una obra, ya que no se sabe si un cuadro contemporáneo va a ser o no bueno.

En París desde 1898 funcionaba el Palacio de Luxemburgo que exponía obras contemporáneas. Su peculiaridad era que a los diez años de la muerte del artista se quitaban sus cuadros; si pasado ese tiempo conservaban cierto prestigio pasaban al Louvre; sino, a los despachos de la administración pública.

En España en 1894 se creó un llamado Museo de Arte Contemporáneo que en 1895 pasó a llamarse de Arte Moderno para no confundirlo con el de Luxemburgo. Se inauguró en 1898 en los bajos de la Biblioteca Nacional y tuvo unos comienzos un tanto desoladores.

A finales del siglo XIX empiezan a surgir los denominados museos locales (de ciudad o municipales). Cubren diferentes áreas: arqueología, pintura, historia,... Tienen un contenido más sentimental que científico. En España tenemos el precedente del Museo Canario creado en 1879 y, más tarde, el de Barcelona (1902). Se potenciarán a partir de 1913 a través de un decreto por el cual se autoriza la creación de museos municipales en aquellos lugares que no fueran necesariamente capital de provincia. Actualmente hay más de quinientos.

Un caso particular en España y demás países “católicos” son los museos religiosos. Estos fueron posibles por la riqueza que mantenía la Iglesia a pesar de las desamortizaciones. En 1869 la diócesis de Tarragona fue pionera en este tipo de museo. Una orden de 1923 prohíbe a la Iglesia vender sus bienes artísticos, pero el Estado promueve la creación de museos diocesanos. En los años 40 no hay ninguna diócesis que no tenga museo.

El inicio del siglo XX supondrá un periodo de crisis debido a las numerosas críticas (sobre todo de los vanguardistas) que van surgiendo sobre el sentido de los museos y el servicio que deben prestar. Los críticos los consideran “cementerios de arte”. La institución ha quedado obsoleta, se hable del deterioro de los edificios, la escasez de presupuesto, la falta de formación de técnicos o especialistas a la hora de acercarse al público, ausencia pedagógica, descontextualización de las obras, no había calendarios fijos de apertura. En definitiva, no prestaban un servicio público, su principal objetivo era conservar la colección (almacenes visitables).

Gran parte de los técnicos son conscientes de que los museos están

anticuados, por lo que se empiezan a preocupar por la Museología. En 1926, en el seno de la Sociedad de las Naciones, se crea una Oficina Internacional de Museos (OIM), que comienza a publicar la revista “Museion”. En 1946, la Sociedad de Naciones pasa a ser la ONU; así la OIM se convierte en el Consejo Internacional de Museos (ICOM) y la revista se conocerá como “Museum”. Ésta amparó numerosas conferencias, congresos, tratados,... sobre Museología y se estudió la problemática de los museos.

Los museos alemanes fueron los más activos en su desarrollo museológico: hay más sobriedad en las exposiciones, mayor selección, se intentan organizar por grados de dificultad dependiendo de los conocimientos del público, se acompa an las piezas con rotulación y con alguna información. Paralelamente surge el concepto de almacén para albergar lo que no ha sido seleccionado, porque no se debe exponer todo lo que posee el museo.

Lo más importante es el cambio conceptual que se produce: a partir de ahora es el visitante el principal objetivo del museo y no sólo la conservación de las obras. Se piensa que debe dar un servicio público y actuar como centro de educación para los jóvenes y las personas carentes de estudios. Comienzan a analizarse la psicología de los visitantes, la ordenación de las piezas, así como informaciones complementarias como la influencia de la luz, el color de las paredes...

La primera reunión internacional de museos (1927) tiene como tema principal el museo como fin educativo. La segunda, celebrada en Madrid en 1934, trató sobre la arquitectura y el acondicionamiento interior. Famosos arquitectos como Le Corbusier o Rohe se interesaron en la creación del espacio museístico.

Estas mejoras de los años 20-30 no fueron generalizadas en todos los países. En esto España se desmarca del resto de Europa: los principales museos estaban abandonados. A pesar de todo ellos, se hicieron pequeños intentos de reformas (por ejemplo, Benlliure y la remodelación del Museo de Arte Moderno que llevó a cabo durante el periodo en que lo dirigió). Se intentó situar las colecciones en un contexto histórico; así el Museo de la Ciudad de Madrid realizó una exposición de porcelanas del siglo XVIII e hizo una reconstrucción de la época. También destaca la labor de entidades privadas: la Sociedad Espa ola de Amigos del Arte organizó durante años magníficas exposiciones temporales (cordobanes, rejerías, alfombras,...), la Institución Libre

de Ense anza, a través de su proyecto regeneracionista de educación, potenció la aproximación del pueblo a los museos en donde en ocasiones daban sus clases; también crearon el Museo Pedagógico.

En la época republicana aparecen nuevas leyes referidas a los museos y que se han mantenido hasta 1985. El gobierno apoyaba las llamadas misiones pedagógicas que consistían en acercar al pueblo diversas obras pictóricas. Pero lo que verdaderamente consiguieron fue crear un gran respeto por las obras de arte. También en esta época surgieron los ateneos, donde se celebraban conferencias, exposiciones,...

En estas dos décadas podemos decir que fue cuando surgió la idea de museo tal y como lo entendemos actualmente (1920-1940).

Con la Guerra Civil espa ola y la II Guerra Mundial llegamos a una nueva crisis. En el caso de España, más que un motivo de pérdidas y destrozos supuso un momento de desorganización ya que en ambos bandos se crearon juntas que se encargaron de recoger las obras y custodiarlas en sótanos o bien, dejarlas en depósito en exposiciones europeas.

Los museos europeos corrieron pero suerte: hubo inmensas destrucciones y, sobre todo, se produjeron numerosos saqueos.

La posguerra espa ola supuso el distanciamiento definitivo entre los museos espa oles y los europeos. Pero no se perdió la costumbre de crear museos. Así en 1941 surge el Museo de los Reyes Católicos, en 1943 el Museo Nacional de Arquitectura. En 1953 se pasan a crear museos diocesanos.

Por esta época, los museos americanos, beneficiados por la ausencia de la guerra en su territorio y la prosperidad económica, empiezan a crecer y destacar. Toman la delantera a través de elementos modernos, empiezan a potenciar la llegada de químicos, psicólogos,... Abandonan cualquier ánimo enciclopedista y exponen piezas más seleccionadas y relacionadas; así se amplía el número de técnicos y éstos son cada vez más especializados. Estos museos comienzan a proyectar su trabajo sobre el público. Se convierten en centros de servicios.

Tras la II Guerra Mundial llega a Europa el Plan Marshall que ayuda al renacer de los museos europeos. Tras estas ayudas habrá una remodelación en su organización de trabajo, que será más funcional. La revista “Museum” tendrá gran importancia. Los museos europeos empiezan a aplicar técnicas museográficas más refinadas. A ello ayudan las múltiples publicaciones referidas al tema.

Se desarrollan nuevas tipologías de museos: de barrio, centros de arte, museos al aire libre (proliferan), ecomuseos, ...

Los museos resurgen con una nueva concepción del Patrimonio Histórico como un activo de los Estados; es una materia prima mas a explotar económicamente. El cambio es tan radical que Varine-Bohan denomina a este periodo (1950-1970) como de organización de los museos.

En España las novedades no llegan hasta los años 70 (se había perdido la renovación de entreguerras y la de la posguerra). Sólo en la creación de museos etnográficos de la cultura popular, España no fue a la zaga. Las peque as comarcas europeas sienten peligrar su identidad dentro de la industrializada Europa; así surgen estos museos (Museo etnográfico de Asturias, 1953, Gijón; de Aragón, Zaragoza; de Alcantarilla, Murcia).

En 1968 se publica, a petición del Ministerio, un informe sobre el interés de estos museos. Este informe propone la creación de una red de museos etnográficos. Es el comienzo de una política real de creación de museos etnográficos (Museo del vino, Ribadavia,...). Muchos han desaparecido, están cerrados, ... aunque siguen generando interés social. El Museo del Pueblo Espa ol se cierra tras la guerra y se reabre en 1971; se volvió a cerrar en 1973 y así continúa.

En los años 50, el Museo de Arte Contemporáneo se divide en dos, debido al paso del tiempo sobre sus fondos (que habían dejado de ser contemporáneos): siglo XIX y Museo de Arte Contemporáneo. Esta división no se llegó a realizar: los fondos del siglo XIX se integraron en el Museo del Prado, y el M.A.C. siguió en los bajos de la B.N.E., aunque se renovó y dedicó especialmente a autores espa oles.

En 1968 se crea el Museo Espa ol de Arte Contemporáneo (MEAC). Para él se dise a el primer edificio creado para museo en nuestro país. En 1975 se inaugura este edificio. Supuso una apertura a la realidad museística mundial. Comienza una nueva etapa para nuestros museos.

La Constitución de 1978 recoge las obligaciones del Estado sobre el Patrimonio Histórico. En 1985, la Ley de Patrimonio Histórico Espa ol 16/85 es aprobada; unifica, refunde y moderniza la legislación dispersa existente en España sobre Patrimonio Histórico. Para los museos esta ley supuso novedades:

- adoptó la definición de museo del ICOM.

- Declara bien de interés cultural (BIC) los museos (edificios y colecciones) por ministerio de la ley (cierra la exportación).

En 1987 se publica el Reglamento de Museos de titularidad estatal (R. D. 620/87):

- Es el primer reglamento de funcionamiento y organización de los museos que se publica en España (salvo uno de 1901).

- Es aplicable a cualquier museo por ser casi la única referencia existente.

Junto a esta renovación del marco jurídico, en los últimos veinte años se ha invertido más dinero en museos que en todo el siglo: renovación del Prado, creación del Centro de Arte Reina Sofía, creación del Museo Thyssen. Se han renovado museos provinciales (Sevilla, Zamora, Palencia, Soria, La Coruña). España parece haber entrado en el ritmo europeo en lo que a museos se refiere.

Problemas básicos de los museos actuales:

- Museo/espectáculo y concepción del Patrimonio Histórico como bien de mercado: museo=industria cultural; grandes exposiciones, montajes museográficos,... Conceptos puramente económicos como rentabilidad, mercadotecnia. Estos conceptos resultan lejanos para los museos españoles, aunque en el resto del mundo cada vez resulta más dudosa la eficacia cultural y pedagógica de esta concepción del visitante como cliente.

- Postmodernismo: filosofía que niega los valores morales y estéticos establecidos desde el siglo XVIII. El mestizaje cultural está provocando el replanteamiento de conceptos como arte y cultura y, por tanto, del de Museo. Los museos acaban volviéndose hacia la Antropología cultural. Como consecuencia empiezan a diluirse las diferencias tradicionales entre museo de Historia, de Ciencias Naturales, de Arte Contemporáneo,... Los museos van hacia la cultura global. En España hay muchas reticencias (de políticos, coleccionistas,...).

- Apertura de los museos al exterior, a los medios de comunicación, las nuevas tecnologías de la imagen, las redes de comunicaciones,... Los museos emprenden una carrera por salir de sus límites y convertirse en centros de información (en Internet, por CD-ROM,...). La tendencia es la Museografía virtual (digitalización de los fondos museográficos); es necesaria pero costosa.

Síntesis del tema: paso del museo-templo, santuario, lugar cerrado donde se conservan bienes preciados al museo memoria de la historia. El paso al museo escuela era sencillo: transmisión de la herencia histórica; pero la vinculación del museo con la escuela no era suficiente. Se llega al museo=centro cultural, que ofrece actividades múltiples a un público múltiple, tratando de conseguir que la institución sea vista como algo cotidiano. A medida que se desarrollan la pedagogía y la mercadotecnia se llega al museo espectáculo, de bastante poca eficacia cultural y pedagógica. Ahora se busca el museo=centro de documentación: el museo debe tener variedad de discursos para los distintos tipos de público y de información que éste precisa.

RESUMEN

El coleccionismo, que se ha venido desarrollando desde la Antigüedad, es considerado como el origen de los museos. En Grecia se puede hablar del museo-santuario como del lugar donde se conservan bienes preciados. En Roma comienzan el coleccionismo privado y el mercado del arte. Durante la Edad Media, el cristianismo se “apropia” del coleccionismo y se vuelve al museo-templo. Hasta el siglo XV no se abandona la idea del tesoro y no se resaltan los valores histórico, artístico y documental de los objetos. Durante el Renacimiento se coleccionan, además de obras de arte, objetos del mundo natural; proliferan las “cámaras de maravillas”. La ilustración y el racionalismo del siglo XVIII llevan a exaltar los valores científico y pedagógico de las colecciones y a la apertura al pueblo. Tras un periodo de crisis a comienzos del siglo XX, se busca el prestar un servicio público, el museo como centro cultural. A medida que se desarrollan la pedagogía y la mercadotecnia se llega al museo-espectáculo, de bastante poca eficacia cultural y pedagógica. Ahora se busca el museo=centro de documentación: el museo debe tener variedad de discursos para los distintos tipos de público y de información que éste precisa.

Tema 2. El concepto de museo

Existen múltiples definiciones de museo, esto es, múltiples visiones de lo que es un museo.

En 1895 George Brown Goode ya definió museo. Su definición no se diferencia en mucho de la del ICOM de 1974.

Los museos son instituciones, esto es, de mayor trascendencia que las personas físicas. Son instituciones sin ánimo de lucro (el dinero que ingresan deben reinvertirlo en la propia institución). Los museos reúnen colecciones de cualquier naturaleza cultural, sin ningún límite en cuanto a sus posibles contenidos. El museo conserva esas colecciones como herencia histórica para transmitirla a las generaciones futuras. El museo investiga sobre las colecciones, las expone y ejerce como centro de transmisión de información sobre su temática. Todo esto con tres finalidades:

- para el estudio

- para educación (al servicio de la sociedad)

- Para deleite o contemplación de forma agradable.

Sobre estas ideas el Reglamento de Museos de 1987 da una serie de líneas materiales para la consecución de esos objetivos:

- El museo debe tener una colección estable.

- El museo debe contar con una sede permanente en la que desarrollar sus funciones.

- El museo debe ofrecer sus servicios con calendario y horarios fijos.

- El museo debe tener un presupuesto que sustente su funcionamiento ordinario.

- El museo debe tener un personal técnico para atender las tareas. La plantilla se debe organizar en tres áreas: conservación e investigación, difusión y administración.

Frente a la visión decimonónica del museo, las definiciones del ICOM y la Ley 16/85 centran la actividad de los museos y les ofrecen un buen campo de acción.

Museología: etimológicamente, ciencia del museo. Aunque su objeto formal está claro, aún no tiene una metodología específica: es una ciencia autónoma o aplicada (que utiliza conocimientos de otras muchas ciencias). Plano teórico.

Museografía: conjunto de técnicas y prácticas aplicadas a un museo (Rivi re). Es un campo multidisciplinar. Plano práctico (arquitectura,...).

La Museografía es mucho más antigua. La reflexión teórica no aparece hasta el siglo XX. Casi hasta ahora, ambas tareas las han ejercido los técnicos por lo que la diferenciación era difícil. Se han diferenciado porque quiere sacarse la reflexión sobre el museo fuera del propio museo; poner distancia entre el estudio y su objeto. Cada vez más, la Museología tiende a hacerse en los Departamentos Universitarios.

Hay autores que defienden que son inseparables. Frente a ellos, otros sostienen que los planteamientos teóricos del museo no pueden ce irse a las aplicaciones prácticas (por los problemas económicos, políticos,... que las actividades diarias encuentran).

Tipologías de museos: son útiles a efectos estadísticos, organizativos. Criterios:

- titularidad

- ámbito geográfico de cobertura de las colecciones

- contenido temático de las colecciones.

Según la tipología que establece la ICOM podemos distinguir cuatro grandes bloques de museos: (aunque en el fondo todos tienden a ser históricos)

a) de arte: son los más tradicionales. Reúnen objetos por su valor estético. Su meta es la obra maestra=aquel objeto al que se confiere una categoría artística reconocida por la crítica y la historia del arte. La tradición de la historia del arte de dividir en periodos ha influido en los museos.

El arte antiguo suele estar en los museos arqueológicos. El contemporáneo, esencialmente en Centros de Arte o museos contemporáneos. La mayor parte de los museos de Bellas Artes se dedican al arte medieval y moderno (raramente pasan del siglo XIX); además la mayor parte se ocupan sólo de pintura.

Los museos de Arte Contemporáneo son una contradicción. En lugar de educar al público con fines históricos, tienen como meta dar a conocer nuevas corrientes, artistas,... Además el MAC no tiene seguridad de la perdurabilidad artística de las obras actuales. De ahí que se tienda a la denominación “Centro de Arte” como centro de exposiciones, sin colección estable, sin las responsabilidades del museo.

Estas instituciones funcionan bien por periodos: cuando dispone de un equipo técnico que sabe discernir los artistas de más calidad. Sufren crisis periódicas. Los centros de arte crean mercado, existen muchos intereses, no culturales, en mantener esos centros (artistas, galeristas,...) como museos (con colección).

Un caso particular dentro de este grupo son los museos de Artes Decorativas. Los museos de Bellas Artes no se suelen ocupar del conjunto de las artes plásticas (sólo pintura, escultura, arquitectura,...). Aquellos objetos realizados con una finalidad práctica pueden llegar a ser artísticos, pero nunca serán “arte de verdad” (no han sido hechos para la contemplación).

b) históricos: los museos históricos pueden contener esencialmente obras de arte, pero su objeto es narrar de forma cronológica un periodo determinado. Aquí se pueden incluir los museos arqueológicos europeos (Prehistoria - Edad Media), museos militares, navales, museos de historia o de la República, museos locales, museos dedicados a hechos concretos (de la I Guerra Mundial, del holocausto judío,...).

Sus colecciones son muy diversas. La estética pierde primacía ante la consideración de los objetos como símbolos de la historia. Cuando un objeto no es suficientemente explícito para narrar ese periodo o hecho histórico, se acude a complementos (maquetas,...). Aquí la necesidad es explicar, no sólo la contemplación, esto conlleva dificultades museográficas.

Su principal problema es la propensión a las ideologías: la jerarquización de los hechos y los objetos, los textos que los acompa an,... Los cambios de régimen político provocan cambios en los museos. En muchos lugares son utilizados como generadores de identidad cultural. En los países europeos resulta difícil cambiar el discurso de los museos, pero es habitual, por ejemplo, en Latinoamérica.

c) Etnográficos: en estos museos la estética del objeto prácticamente desaparece. También se pierde de vista la cronología como elemento esencial. Su meta, de acuerdo con los principios de la Antropología, es luchar contra el etnocentrismo, mostrar la diversidad de las culturas y propiciar el respeto a las mismas. Pero surgen graves problemas conceptuales: historia/presente y popular/culto.

La mayor parte de estos museos nacieron en plena época colonialista; esto merma su capacidad pedagógica y de relativización. El apoyo que estos museos recibieron en el siglo XIX fue de carácter político. En el siglo XX cambian las cosas: se pierde el apoyo político y el contenido de estos museos comienza a alejarse del presente. Muchos de estos museos se convierten en históricos.

Los museos etnográficos de las propias culturas tienen problemas semejantes: cada vez son más locales y más abundantes. El grueso de estos museos surgieron en el siglo XX (hasta los años 40). A diferencia de los etnográficos generales, no tuvieron apoyos políticos, aunque algunos si tienen claras vinculaciones políticas.

Otra oleada de creación de estos museos se ha producido en la segunda mitad de siglo. Siguiendo los principios de la Antropología, luchan por salvar la propia identidad, y no relativizan lo cual merma sus cualidades. Se sirven como base de los conceptos tradición/popular. Con este último, en muchos casos, fraccionan la realidad, aíslan los hechos como si formaran parte de una cultura autónoma, independientes del momento en que se están produciendo. Dónde está el límite popular/culto --- museo de arte/museo etnográfico.

También hay problemas con el concepto tradición. Desde el punto de vista museístico, es aquello que deja de estar vigente; contradicción, porque en el momento en que algo ya no está vigente es histórico. El museo etnográfico guarda (o debería guardar) los objetos cuando están en el paso intermedio, pero si no renuevan las colecciones no serán testimonios de la cultura sino museos historicistas de un periodo concreto.

A pesar de todas estas contradicciones, los museos etnográficos reciben cada vez más visitantes (la población ve perder sus referentes históricos, quieren saber algo sobre los nuevos habitantes de las metrópolis-inmigrantes,.... ). Los museos tienen dificultades para resolver las preguntas de sus visitantes, además de problemas económicos.

Desde el punto de vista museográfico, hay dos tipologías:

- museos al aire libre: junto al tradicional edificio, ambienta su colección con muestras de edificaciones de la época (edificios originales trasladados al lugar). Objeciones: la descontextualización. A favor: su utilidad pedagógica, el coste que supone conservarlos en su lugar original, se conservan las técnicas de reparación de estas edificaciones. El museo Skansen de Estocolmo (finales del siglo XIX) fue el primero de estas características. A imitación de éste, a principios de siglo surgieron muchos, sobre todo, en los países escandinavos. Posteriormente (años 20-30) en la Europa Central y Oriental (Rumanía,...). De ahí se extienden a todo el mundo (Museo suizo al aire libre, Museo Nacional de Niamey, Níger).

- Ecomuseos: tratan de mantener los elementos culturales en su terreno y vincular a la población en su conservación. Suelen surgir por iniciativa de los propios habitantes de las poblaciones. A diferencia de los museos locales, combinan el deseo de la población con un apoyo por parte de los técnicos de museos. Son una creación francesa de finales de los años 60, su “padre” fue Riviere, junto a un grupo de jóvenes museólogos contestatarios que buscaban más implicación de los museos con la localidad en que se asentaban; el elemento que buscaban era la participación de la población en la creación y en las actividades a desarrollar. Desde el punto de vista museográfico, requiere una continua renovación y reflexión sobre la relación entre el museo, el público y su lugar de enclave (ej.- Museo La Bintinais, Francia).

d) De ciencias: su campo de acción es complejo e inmenso: ciencias naturales y el desarrollo técnico de la humanidad a lo largo de la Historia. En ellos, la investigación ha tenido un papel prioritario; solían estar vinculados a centros de investigación. Aquí desaparece por completo la estética de la colección. Retos de estos museos:

- enorme capacidad de síntesis (para no abrumar al visitante).

- Insistencia en la pedagogía; desarrollo de técnicas particulares (maquetas, reconstrucciones en funcionamiento,...).

Ej.- Museo de la Ciencia de Londres, Museo de la Ciencia y de la Industria de Londres (1933), Deutsche Museum de Munich.

Estos museos se alejan cada vez más de las colecciones históricas. Los museos de ciencias naturales están consiguiendo modernizar sus instalaciones.

---------- Diversidad de museos; ¿existen elementos comunes?.

* Deontología y ética profesional

Los museos se mueven en el mercado, lo cual, en ocasiones, se compagina mal con el “sin ánimo de lucro”. Ese mercado nos puede situar al límite de la legalidad.

- Compra de piezas de origen ilegal o dudoso: esto potencia la destrucción del patrimonio, aunque conlleve que esas piezas acaben en colecciones particulares o en museos fuera del país.

- Colecciones privadas de los conservadores.

- Trabajo de los técnicos fuera del museo (como tasadores,... para coleccionistas, casas de subastas,...).

En 1986 el ICOM aprobó un código de ética profesional (sin valor legal pero que se está introduciendo en reglamentos internos de museos y en algunas legislaciones).

- Prohíbe la adquisición de bienes ilegales.

- Si un conservador es coleccionista debe entregar al museo un inventario de sus bienes.

- No permite que los técnicos del museo trabajen en casas de subastas, para particulares,...

- Los conservadores no pueden tasar obras para particulares salvo por encargo del museo.

Tema 3. Museos y organización administrativa

Los bienes de los museos han pasado a ser bienes de interés general; como tales han sufrido una paulatina normativización, legislación.

Este proceso depende de los países. En la tradición anglosajona no hay prácticamente normas sobre Patrimonio, cada centro dispone de las suyas. Aunque si existen mecanismos de control sobre los museos (Comisión de museos y galerías - Gran Breta a, Asociación Americana de museos - EE.UU, de carácter privado controla y mejora el funcionamiento de los museos). Ambas disponen de registros de museos; éstos deben cumplir una serie de fuertes requisitos para ser incluidos en los mismos (si no se superan estos requisitos, en el caso inglés no puedes acceder a las ayudas oficiales, en el caso americano, si no perteneces a la Asociación es difícil encontrar apoyos económicos, públicos o privados).

En Francia tampoco hay mucha legislación relativa a museos (sólo a museos nacionales). En 1945 una Ordenanza distinguió: museos nacionales y museos clasificados o controlados (estos últimos son los que dependen del resto de las administraciones públicas, aunque los clasificados disponen de personal del Estado).

En Espa a la situación es más compleja. La historia de la legislación espa ola sobre patrimonio se inicia en el siglo XX (salvo anteriores normas concretas sobre museos):

- Ley de 1911 sobre regulación de excavaciones arqueológicas. Consecuencias: se reconoce que los bienes arqueológicos son de dominio público, si esto es así, todos los restos arqueológicos deben ir a los museos.

- 1922: creación de la Comisión de valoración y exportaciones, debía autorizar cualquier exportación de bienes del Patrimonio, al margen de su titularidad.

- 1923: decreto que regula la enajenación de bienes de la Iglesia Católica.

- 1926. Es la primera disposición general sobre Patrimonio histórico.

- 1933: la anterior fue sustituida por una de este a o, muy consultada en su redacción con técnicos de museos y vigente hasta 1985.

- La Constitución de 1978 recoge muchas referencias a aspectos culturales:

- artículo 148.15: concede a las Comunidades Autónomas competencias en museos, bibliotecas y conservatorios de música de interés para la Comunidad.

- artículo 149.1.28: el Estado es el responsable primero en todo lo referido a expolio o exportación de bienes de interés cultural, así como de museos, archivos y bibliotecas de

titularidad estatal, sin perjuicio de su gestión por parte de las Comunidades Autónomas.

En consecuencia, se publicaron los decretos de traspaso de competencias en materia de cultura. Para los museos de titularidad estatal se establecieron convenios de gestión, en los que se incluyeron los museos provinciales y la mayor parte de los museos monográficos. Esto ha supuesto una descentralización y reorganización legal y administrativa bastante compleja.

Paralelamente a estas transferencias y convenios, se publicó la Ley 16/85 de PHE que pretendía sumir esos nuevos criterios constitucionales y recoger la diversidad en materia cultural existente en nuestro país. Supone mejoras notables con respecto a la anterior legislación (recoge la definición de museo del ICOM, declara b.i.c. tanto los edificios como las colecciones que contienen los museos, y crea el Sistema Espa ol de Museos como órgano de coordinación entre instituciones museísticas del país).

En 1987 se publica el reglamento de museos de titularidad estatal. Supuso un marco de referencia para muchos museos. Aquí se recoge por primera vez una lista de tareas que debe llevar a cabo un museo:

- conservación, catalogación, ordenación y exposición de sus bienes.

- Investigación en el ámbito de sus colecciones o su especialidad.

- Celebración de exposiciones temporales divulgativas.

- Publicación de catálogos y monografías de sus fondos.

- Desarrollo de actividades didácticas relacionadas con sus contenidos.

Además regula normas de inventario, catalogación, ingreso y salida de piezas, propone una organización interna básica,... También desarrolla el Sistema Español de Museos; estaría compuesto por:

- museos del M.E.C.

- Museos nacionales que no pertenezcan al M.E.C.

- Museos que tengan colecciones de interés y se adhieran por convenio.

- Institutos del PHE.

- instituciones docentes vinculadas con el PHE.

Funciones del sistema: cooperación entre museos e instituciones para las funciones básicas del museo, para el perfeccionamiento del personal,...

La legislación de las Comunidades Autónomas es importante porque la legislación del Estado es subsidiaria de la de éstas, y porque desde 1978 el Estado sólo puede legislar para los museos de su titularidad. Para el resto de museos la competencia plena es de las Comunidades Autónomas. Actualmente la legislación ha distinguido entre: museo, exposición permanente (no tienen personal fijo) y colección (no tienen personal fijo,... ni horario de visita).

Pero la realidad administrativa es otra. Basándonos en “Museos y colecciones de Espa a” de Consuelo Sanz Pastor, y en la base de datos del MEC. Sabemos que en España

hay unas 1300 instituciones museísticas de titularidad muy diversa:

- el principal propietario son los municipios (500 museos), sin que las leyes de administración locales dispongan de regulación sobre la materia.

- La Iglesia católica (300 museos) que tampoco cuenta con una normativa civil.

- Las entidades privadas (250 museos) en la misma situación.

- La administración general del Estado (180 museos).

- Las Comunidades Autónomas (40 museos).

El 83% de este total está ajeno a cualquier regulación en su funcionamiento. Todas las disposiciones legale se aplican al restante 17% de museos. Apenas un 20% reúnen las condiciones necesarias para ser designados museos. Esta situación deriva, en gran medida, de la consideración del museo como simple almacén o conjunto de salas para exponer.

El grueso de los museos nacionales son gestionados por:

- Ministerio de Defensa (34).

- Patrimonio Nacional (bienes y monumentos adscritos a la Casa Real) (22).

- MEC: eliminando las colecciones universitarias, gestiona 92 museos. Incluye los grandes museos nacionales y la red de los museos provinciales. De esos 92, 68 han transferido su gestión a las Comunidades Autónomas (museos provinciales). El resto se distribuyen en seis departamentos diferentes: unos porque son organismos autónomos (museo del Prado, Reina Sofía,...) y otros porque dependen de organismos autónomos (Museo del Libro - BNE,...).

A pesar de la normativa de 1837 sobre los museos provinciales, el Estado sólo se ha ocupado de su creación y mantenimiento cuando no lo han hecho las administraciones locales. Algunos de estos museos fusionan la Arqueología y las Bellas Artes (Palencia), otras provincias disponen de dos museos diferentes (Córdoba) y otras tienen varios museos de titularidad estatal (Soria: Museo Provincial, San Juan de Duero, ruinas de Numancia, San Baudelio de Berlanga,...; Toledo: Museo Sefardí, Casa del Greco, Museo de Santa Cruz-provincial,...). El desequilibrio es absoluto, incluso algunas provincias no disponen de ninguno.

Según los convenios de gestión, los museos mantienen la titularidad estatal (el Estado es el propietario de las colecciones y del edificio, lo cual supone que asigna presupuestos para la mejora de las instalaciones) y las Comunidades Autónomas se encargan de la gestión ordinaria (empleados, mantenimiento, prestación de los servicios culturales,...). Pero existe dificultad para distinguir mantenimiento ordinario de inversión.

No se ha logrado la armonía en la dualidad de competencias sobre museos. La solución sería la eliminación de la Red de Museos estatales, y la entrega de los museos a las administraciones gestoras = transferencia plena a las Comunidades Autónomas para que éstas puedan ejercer su propia política museística.

El Sistema Español de Museos se creó para que los museos mantuvieran entre sí vínculos científicos y técnicos. Este sistema debería estar dotado de fondos económicos para financiar proyectos de colaboración, subvenciones,...

Mientras, las Comunidades Autónomas han ido creando sistemas regionales de museos, cada una con sus propios criterios, muchas veces incompatibles entre Comunidades Autónomas. Esto supone un difícil unificación futura.

En España hay 16 museos nacionales:

- Museo Nacional de Ciencias Naturales (1752- Real Gabinete o 1777): su relación con el resto de la red es nula. Depende del CSIC; es un lugar básicamente de investigación.

- Museo del Prado (1819)

- Museo Arqueológico Nacional (1867)

- Museo Nacional de Reproducciones Artísticas (1877): escayolas en su mayoría. Reunía reproducciones de obras de arte que no se encontraban en España. Debería actualizar su colección (cine, reprografía,...).

- Museo Nacional de Artes Decorativas (1913): las mejores de artes decorativas están en el Museo del Prado y en el Museo Arqueológico.

- Museo del teatro (1919 - Almagro): surge de manos de un particular. Depende del INAEM.

- Museo Nacional de Escultura (1933 - Valladolid): era el antiguo Museo provincial de Bellas Artes de Valladolid. Sus colecciones están bastante limitadas geográfica y temporalmente.

- Museo de América (1941): reunió casi todas las colecciones procedentes de América dispersas hasta entonces (en el Prado, por ejemplo). Es un muse geográfico en un panorama de museos nacionales temáticos.

- Museo Nacional de Cerámica y Artes suntuarias (1933 - Valencia, Museo González Martí,

particular que donó sus obras a cambio de la denominación “Nacional” para su museo): el 95% de las colecciones son valencianas, y en depósito (del ayuntamiento y la diputación valencianos).

- Museo Sefardí (1964 - Toledo): es un museo-monumento. La joya de la colección es la Sinagoga de Tránsito, no las propias colecciones del museo. El estado laico mantiene un museo dedicado a una parte de la comunidad judía.

- Museo Nacional de Arte Romano (1975 - Mérida): este museo llevaba abierto desde el siglo XIX. Las colecciones son de Mérida.

- Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnología (1980): está en proceso de creación. No está abierto al público (Estación de Delicias).

- Museo Nacional de Arqueología Marítima (1980 - Cartagena): surgió de la mano del Centro de Arqueología submarina de Cartagena. Las transferencias sobre Arqueología a las Comunidades Autónomas hacen que las colecciones no aumenten porque los fondos van a parar a los museos provinciales.

- Museo Nacional Centro de Arte reina Sofía (1988): heredero del MEAC,...

- Museo Nacional de Antropología (1993): colección del antiguo Museo Nacional de Etnología y Museo del Pueblo Español con el fin de actualizar el concepto. En la actualidad sigue sin llevarse a cabo el proyecto de unión de ambas instituciones.

- Museo del Libro (1995): lo creó la BNE; no ha aparecido en el BOE su decreto de creación, pero figura como Nacional en los Presupuestos Generales del Estado.

No existe ninguna normativa de cumplimiento obligado a nivel internacional. Em pieza a haber normativas vinculantes de la UNIÓN EUROPEA. Entre la normativa no vinculante hay que destacar:

- recomendaciones de la UNESCO.

- Recomendaciones del Consejo de Europa.

- Recomendaciones de la UNIÓN EUROPEA.

España también ha suscrito una serie de convenios internacionales en materia de museos:

- Convenio de La Haya (1954): sobre protección de bienes culturales en caso de conflicto armado. España lo ratificó en 1992. Los países firmantes se comprometen a:

- salvaguardar sus b.i.c. antes de que se produzcan los conflictos,

- a respetar sus propios bienes y los ajenos, sea cual sea el conflicto,

- a formar personal específico para la custodia de los bienes culturales.

- Los países deben establecer refugios en los que guardar los bienes muebles.

- Convención de París (1970): sobre las medidas a adoptar para prohibir e impedir la importación, exportación y transferencia ilícita de b.i.c. España lo ratifica en 1986. Los países firmantes se comprometen a lo dicho. Quiere evitar el tráfico ilegal de b.i.c entre países.

- Reglamento de 1992 de la CEE sobre exportación de bienes culturales: es de carácter vinculante. A pesar de la existencia del libre mercado, el patrimonio histórico de cada país sigue regido por las propias normas del país. El libre comercio de Patrimonio Histórico requeriría una legislación común a todos los países miembros.

Tema 4. Funciones y organización del museo

La Museología y las técnicas de gestión nos ayudan a crear y gestionar el museo. Hay que tener un programa museológico claro. Cuestiones a tener en cuenta:

a) Qué va a ser la institución: filosofía del museo, orientación:

- qué proyecto social sostiene a la institución: museo público / privado, oficial / empresas, asociaciones,...

- a qué intereses responde la institución: proyecto de conservación de patrimonio ya existente / potenciar otras actividades (turismo),...

- qué funciones simbólicas se le a aden que puedan condicionar su creación y su futuro: se trata de dar utilidad a un monumento restaurado, de justificar la restauración de un monumento en mal estado, de rehabilitar una zona marginal, de poner en valor una colección existente, de potenciar ideologías, para dar modernidad al lugar donde se crea,...

- qué papel va a jugar en su contexto (geográfico, económico,...): va a ser una institución aislada o formará parte de un conjunto, zona céntrica, formará con facilidad parte de recorridos turísticos,...

- cuál va a ser el público: general, especializado, escolar, local, regional, nacional, internacional,...

- qué área de influencia se espera que tenga: quiere entrar en los circuitos internacionales,...

b) Cómo va a ser la institución: cuestiones para dimensionar el museo.

- Colecciones: cuáles son, de qué temática, qué volumen tienen, qué significación tienen, ¿es un conjunto coherente?. Crecimiento: ¿es posible, previsible?, o es cerrada; si es posible, ¿se pueden planificar las futuras adquisiciones (por compra, donación,...)?. Previsiones sobre las necesidades de documentación y conservación (aquí influye mucho el tipo de colección; cada una requiere una plantilla apropiada).

- Cifras previsibles de asistencia.

- Se prevee realizar actividades con el público al margen de la exposición, actividades diferenciadas para cada tipo de público.

- La exposición: sólo una permanente o una permanente más exposiciones temporales, o sólo exposiciones temporales.

- Horario del museo.

- Personal: disponibilidad de la plantilla o personal temporal; contratar a empresas de servicios.

- Financiación: quién se hace cargo de los gastos de funcionamiento, y en qué cuantía. Posibilidades de mecenazgo externo, analizando si será para esa función cotidiana o para actividades concretas. Actividades semicomerciales (tienda, librería, cafetería, alquiler de espacios para otros actos,...).

- Marco legal: la institución va a tener una norma legal de creación; existen normativas externas que afecten al museo (legislación estatal, regional, de fundaciones,...); qué limitaciones jurídicas tiene el museo respecto a las colecciones (son del museo, son donaciones, depósitos, préstamos,...).

c) En el centro de la localidad, en una zona de oficinas, en las afueras de la ciudad.

- Qué características tiene el emplazamiento urbano: existe transporte público, está en el casco histórico, está exento o alineado en la calle (una única puerta), tiene zona ajardinada, peatonal, aparcamiento, una zona que le diferencie y permita que se reúna el público.

- El edificio: es de nueva construcción o ya existía; en este caso, es posible adaptarlo, ampliarlo; condiciones de seguridad: las que tiene y las que es posible implantar.

d) Precisión de los costes de implantación, de los gastos de personal, de funcionamiento, de futuras inversiones (cambios en la exposición, adquisición de piezas,...).

El resultado de la respuesta a todas estas preguntas es el programa museológico, que avanza en distintas fases hasta llegar al programa de ejecución.

Este programa no solo ayuda en el momento de creación, porque contiene el ideario del museo, su filosofía. Será un documento de uso continuo: de él parten las acciones que planifica el museo. Es una herramienta de trabajo y que sirve para introducir a los nuevos empleados en la dinámica de la institución.

Los programas museológicos se quedan obsoletos con frecuencia (10-15 a os). Tras este periodo conviene reelaborarlos.

Organización interna del museo

- Personal: es uno de los principales problemas de los museos (problema técnico y gerencial). Los gestores siempre se plantean cuál es el personal estrictamente necesario (temporal, externo,...). Problemas con el personal de mantenimiento.

- Técnicos de museo: conservadores generales o especialistas. Históricamente se ha sentido la necesidad de que existieran en los museos. En el siglo XIX no se obvia la necesidad de un personal técnico a cargo de las colecciones (fracaso de las Juntas que dejaron las colecciones en manos de eruditos). En 1867 se a adieron al Cuerpo facultativo de Archiveros y Bibliotecarios los llamados Anticuarios.

Pero esta sección apenas abarcaba los museos arqueológicos y los provinciales. Los museos de Bellas Artes hasta 1971 estaban en manos de académicos, historiadores del arte,... Tampoco se han ocupado de los museos que no dependen del MEC.

La formación general exigida a estos conservadores era insuficiente (eran archiveros,

bibliotecarios y conservadores al mismo tiempo).

En 1973 los conservadores se desgajaron del cuerpo creando el suyo propio; era necesario para poder atender a la especialización requerida por la diversidad de materias propias de los museos. También se establecieron pruebas diferentes según el museo al que se destinase el personal.

Además se consolida la figura del restaurador, porque anteriormente no existía ni una titulación.

En los a os 80, dos eventos condicionan el desarrollo de la profesionalización de los museos:

- Ley 30 / 1984: Ley de medidas para la reforma del personal de la administración. Desaparecen los cuerpos especiales de la administración; acceso a pruebas generales para todos los funcionarios. Ya no se convocan plazas para destinos específicos (los museos ya no pueden controlar y decidir su personal; los opositores no pueden decidir el destino).

- Transferencias de gestión de los museos provinciales a las Comunidades Autónomas: el personal pasa a depender de las Comunidades Autónomas, cada una de las cuales establece sus propios criterios (pruebas específicas).

Históricamente, el cuerpo de conservadores ha llevado a cabo una labor científica encomiable. Pero no han existido pautas académicas para formar conservadores, sino que una vez aprobada la oposición (historiadores del arte, arqueólogos,...) aprendían su trabajo. No había un lugar donde obtener los conocimientos técnicos necesarios; siempre han pesado más los conocimientos científicos.

En Francia, en 1882 comenzó a funcionar la Escuela del Louvre; los estudios de esta escuela son casi imprescindibles para obtener una plaza en museos. También existe la Escuela de Patrimonio, ésta sí es paso obligado una vez aprobada la oposición.

En USA la ense anza de la museología se inició a principios de siglo en la Universidad. La Asociación Americana de Museos estableció una lista de los técnicos necesarios en un museo con los requisitos propios de cada uno.

En Gran Breta a la Museología entra en la Universidad en los a os 30. La de Leicester dispone de Licenciatura y es la mejor en la materia (cursos de postgrado, diversas especializaciones,...).

Dada la complejidad que el trabajo interno del museo está alcanzando se plantea si

debe de haber técnicos de museo, técnicos especializados en aspectos concretos o técnicos sin formación museológica (psicólogos, arqueólogos,...). Estos planteamientos surgen de la actitud de los gestores.

Se ha planteado la figura del conservador como de ordenador de fondos, contratando temporalmente a especialistas. Es un planteamiento erróneo que quiere equiparar al conservador con el bibliotecario o el archivero.

La otra alternativa es la disolución del técnico del museo, sustituyéndolo por todos los especialistas requeridos (documentalistas, químicos,...). Esto no evita la necesidad de personal que conozca el funcionamiento general del museo; sólo sirve para grandes museos.

Los museos asociados a centros de investigación tienen más problemas de personal debido a la existencia de conservadores e investigadores que no dependen del propio museo (por ejemplo, del CSIC).

- Organización interna del museo: esta cuestión no se ha planteado durante muchos años. Cuando los museos han tenido capacidad para contratar personal han mantenido una organización científica (por departamentos sobre los temas de la colección); al frente de cada departamento, un especialista en la materia.

Esta organización afecta a todo el funcionamiento del museo: cada departamento tenía su almacén, sus salas, su conservador,... Acumulación de pequeños museos; no relación horizontal. El personal no especializado en las materias de la colección (fotógrafos, montadores de exposiciones,...) dependía directamente del director.

Fueron los museos norteamericanos los primeros en plantear un cambio en esta organización: el museo como servicio público, luego debe organizarse en función de sus “usuarios o visitantes”. Después de la II Guerra Mundial aparecen los organigramas funcionales (se atiende a las funciones del museo para organizar al personal). ¿Cómo hacerlo?--- esquema con la funciones que el ICOM asigna a los museos:

- Dirección

- Subdirección

- Conservación (se ocupa físicamente de las piezas).

- Gestión de fondos

- Restauración

- Documentación

- Registro

- Archivo documental

- Biblioteca

- Investigación o colecciones (núcleo de estudio del museo).

- Secciones científicas

- Difusión (vincula al museo con el exterior).

- Exposiciones

- Actividades culturales

- Publicaciones

- Administración (se encarga de la logística del museo).

- Gestión

- Contabilidad y préstamo

- Personal

- Archivo administrativo

- Seguridad y mantenimiento

- Vigilancia

- Mantenimiento

Este es un esquema departamental que no tiene que ver con la temática de las colecciones. Aplicable a cualquier museo, aunque cada uno tiene sus peculiaridades. Los hay centrados en la investigación con colecciones obsoletas; los centrados en exposiciones temporales,...

ORGANIGRAMAS

Museo Arqueológico Nacional

(R.D. 623/1993)

- Dirección

- Subdirección

- Conservación

- Restauración

- Documentación

- Registro

- Archivo documental

- Biblioteca

- Prehistoria

- Protohistoria

- Antigüedades griegas y romanas

- Antigüedades medievales

- Edad Moderna

- Numismática

- Egipto y Próximo Oriente

- Difusión

- Exposiciones

- Actividades culturales

- Administración

- Gestión económica

- Seguridad

Se trata de una fusión del organigrama funcional y el científicamente orientado. Se desvirtúa el funcional porque la investigación está representada por siete departamentos, frente al resto.

Fundación-Museo Thyssen-Bornemisza

- Director-gerente

- Conservador jefe (en la práctica, sólo los dos 1os departamentos dependen de él).

- Conservación y restauración

- Maestros modernos

- Maestros antiguos

- Programas didácticos

- Restauración

- Registro (control de las piezas que salen y las ajenas que entran).

- Registro

- Montaje

- Comunicación y relaciones externas

- Prensa

- Relaciones externas

- Promoción

- Recursos humanos y servicios generales

- Administración

- Mantenimiento

- Seguridad

- Publicaciones y tienda-librería

Excepto los dos primeros departamentos, todos los demás dependen directamente del director-gerente. La colección es la parte menos importante. Las “actividades de apoyo” propias del resto de museos son el 80% de la actividad cotidiana de éste.

Museo Reina Sofía

- Dirección

- Subdirección

- Colecciones

- Exposiciones

- Audiovisuales

- Biblioteca

- Restauración

- Comunicación (en la práctica depende de la gerencia).

- Publicaciones

- Gabinete de prensa

- Gerencia

- Consejería técnica

- Económico-administrativa

- Contabilidad y préstamo

- Personal

- Mantenimiento

- Registro de obras de arte (en la práctica, depende de la dirección).

- Almacén

- Seguridad

Se da la misma importancia a las colecciones y a las exposiciones. No existe un departamento de actividades culturales (difusión).

Museo Nacional de Etnología de Osaka (Japón)

- Dirección

- Coordinación general

- Administración

- Documentación

- Investigación 1, 2, 3, 4 y 5 (4 geográficos y 1 temático).

Además de museo es un centro de investigación.

Museo Nacional de Ciencias Naturales

- Dirección

- Subdirección de investigación (personal investigador).

- Investigación

- Colecciones

- Subdirección de exposiciones

- Exposiciones

- Programas para el público

- Gerencia

- Laboratorios (científicos)

- Documentación

- Publicaciones

- Servicios técnicos

- Servicio económico

- Servicio personal

Por razones económicas, los laboratorios están en gerencia y no en la subdirección de investigación. Es un departamento que consume y genera mucho dinero.

Museo del Prado

(R.D. 1142/1996)

- Presidente

- Patronato (22 miembros)

- Comisión permanente (4 miembros)

Comisión científica (externa, de asesoramiento).

- Director

- Departamentos temáticos

- Restauración

- Unidad de documentación y registro

- Unidad de actividades educativas

- Unidad de información y comunicación

- Archivo

- Biblioteca

- Fototeca

- Gerencia

- Los órganos superiores de gobierno: existe cierta tradición en que los patronatos estén asociados a museos.

En museos privados, es lógica la presencia de Consejos de Administración. En las Fundaciones, el patronato de las mismas suele ser el del propio museo. En los museos mixtos hay un consorcio o patronato en el que están representadas las administraciones propietarias. También fueron corrientes los patronatos científicos, formados por catedráticos, eruditos que colaboraban con el museo.

Pero los patronatos por excelencia son los sociales; aquellos en los que participa la sociedad. A veces, son honoríficos, pero en otras acaparan funciones. Suelen generar problemas.

Tema 5. La investigación en el museo

La investigación como función está indisolublemente unida al museo. A lo largo de la historia muchas áreas científicas han surgido dentro de los museos. Thomsen, director del Museo Real de Estocolmo, acu ó los términos Edad de la Piedra, del Bronce y del Hierro para agrupar las colecciones de su museo. Adolf Bastian desarrolló su labor como antropólogo en el Museo Etnográfico de Berlín. Amador de los Ríos,...

Esta vinculación es lógica porque desde el siglo XVIII los museos se plantean de un modo racionalista y como centros de investigación. Durante mucho tiempo la investigación fue la tarea básica.

A medida que los museos han evolucionado, han ido adquiriendo otras funciones. En paralelo, se han ido desarrollando las diversas ciencias.

Con el tiempo, el museo va viéndose “marginado” de la investigación puntera. En España, esta desvinculación investigación-museo está marcada por ley; la Ley de la ciencia de 1985 incluye una relación de centros de investigación donde no aparece ningún museo, ni archivo, ni biblioteca.

Además, dentro de los propios museos existe una controversia sobre ¿investigación sobre qué?, ¿sobre los intereses propios del museo?, ¿investigación en general?.

Definiciones posteriores a la del ICOM, hacen cada vez menos hincapié en la investigación y más en la documentación.

A pesar de todo, sigue estando presente la investigación, pero aplicada a sus fines, en conexión con las colecciones.

La respuesta a las preguntas, ¿qué coleccionar?, ¿cómo coleccionar?, requiere una constante presencia científica (criterios y conocimientos del conservador a la hora de adquirir).

Una vez que la pieza ha ingresado en el museo, la investigación científica en relación con las colecciones consta, al menos, de tres fases:

- identificación y catalogación de los fondos (investigación, documentación histórica, conocimientos científicos).

- estudio de la coherencia de la colección (si es equilibrada, representativa,...).Este análisis debería influir en la política de adquisiciones.

-La exposición al público: la investigación, los conocimientos científicos deben volcarse en la exposición. La exposición debe tener un claro contenido científico, sin que el lenguaje deba serlo (traducción al público general). La exposición debe renovarse con los avances científicos.

Al margen de las colecciones, en los museos se sigue desarrollando una cierta línea de investigación en torno a las materias del museo. Pero hay muchas diferencias según la temática.

Pero hay otras muchas cosas que investigar en el museo no relacionadas con la temática del museo: conservación, restauración de nuevos materiales, exposición, iluminación de esos nuevos objetos, sobre la cultura material (¿interpreta bien el público los objetos de una exposición?, ¿el museo puede ayudar a esa interpretación?; ¿cómo percibe el público los objetos?, ¿influye en esa percepción las características del lugar donde se encuentra la pieza?, ¿qué cantidad de palabras y de complejidad estructural es capaz de asimilar el visitante?, ¿qué hacer con los visitantes discapacitados?, ¿cómo adaptar el discurso de la exposición para integrarles?; ¿cuántos niveles de recuperación debe tener el sistema documental del museo? --- la indexación que se hace para el investigador no puede ser la misma que para un visitante normal del museo.

La realidad práctica es que los departamentos de gestión no tienen tiempo para la investigación en sentido estricto. Aunque los programas de investigación podrían ser la solución para llevar a cabo los dos tipos de investigación: hay museos que dentro del programa general del museo incluyen lo que se va a investigar cada a o. Estos programas permiten armonizar intereses entre los distintos especialistas, evitan el desarrollo de investigaciones personalistas, facilitan el vínculo de los museos con otras instituciones (a la hora de financiar un proyecto se exige la presencia de profesionales de distintas instituciones).

- Problemas de propiedad intelectual sobre la información que se genera en el museo y que se vuelca en la catalogación. ¿A quién pertenece esa documentación?, ¿es pública o el autor tiene derecho al copyright?. Sucede, por ejemplo, con los arqueólogos pero también con los propios catalogadores del museo.



Tema 6. Conservación preventiva, una estrategia.

Se basa en el esfuerzo por alargar la vida de las colecciones.

Es el área más científica, porque se centra en el trato de los materiales, los cuales requieren unos conocimientos físicos, químicos, biológicos, etc. Es la función más técnica y ordenada.

Ha absorbido las ense anzas de diversas disciplinas y ha creado la suya. Además cuenta con diversas instituciones que apoyan su labor científica. Así en 1950 se creó el Instituto Internacional de Conservación ( IIC ). Desde 1952 se publica una revista, “Estudios de conservación”. En 1959 la UNESCO creó un organismo particular, el Instituto Internacional de Conservación, Restauración de Obras de Arte y Monumentos ( IICROM).

En estos momentos hay tres organismos básicos, los dos citados y el Comité de Conservación del ICOM, creado en 1962. Todos ellos han fomentado la creación de escuelas que se ocupan de problemas particulares.

Cuando hablamos de problemas de conservación se tocan temas como la arquitectura, dise o de vitrinas, sistemas de seguridad, incendios, etc. Son cuestiones generales que se suponen que deben estar solucionados y que en principio no entran dentro de los problemas propios de la conservación, que son aquellos que pueden ocasionar da os en las colecciones.

La primera conservación básica es la del propio edificio, que evita el deterioro de las piezas. Una de sus metas es la de la conservación a largo plazo. Para cumplirla existen tres niveles de actuación:

1) Conservación preventiva: Conjunto de acciones que tienden a asegurar que las piezas de las colecciones del museo no sufran deterioros.

2) Conservación activa: Conjunto de procesos y tratamientos destinados a frenar el deterioro de los objetos y lograr que éstos vuelvan a su estabilidad.

3) Restauración: tiende a reparar da os y a devolver al objeto su forma, estado y aspecto original. Siempre será el último recurso.

El proceso de deterioro es gradual y se produce con el paso del tiempo, es algo que no se puede evitar y se percibe cuando los daños ya están hechos, perdiendo las piezas su valor histórico, artístico, etc. Por eso se considera la conservación preventiva como algo vital.

T. Ambrose, ofrece los siguientes consejos, cuya aplicación haría innecesario la restauración de las piezas:

- Asegurarse de que la temperatura y humedad sean las adecuadas y sean estables.

- “ que el nivel de iluminación de los objetos es el idóneo.

- Mantener los almacenes limpios y ordenados y con la luz apagada.

- No almacenar los objetos directamente en el suelo en previsión de posibles humedades y nunca uno encima del otro, para evitar roturas y desfiguraciones.

- Evitar todo tipo de plagas.

- Limpiar y revisar periódicamente el estado de conservación de todos los objetos.

- Evitar la manipulación de los objetos, salvo necesidad absoluta.

- No comer en las salas de almacén y exposición.

Podemos a adir uno más: guardar y controlar la documentación referida al análisis del estado de conservación en la que encuentran las colecciones.

Las piezas que componen los museos se dividen en:

Materias orgánicas: en este grupo se encuentran las plantas (estructura de celulosa) y los animales (estructura proteínica). Sus características son:

- Todas contienen carbono.

- Son combustibles a temperatura ambiente.

- Todas las materias orgánicas están formadas por complejas estructuras que pueden sufrir alteraciones bien por la temperatura o por la humedad.

- Son higroscópicas, es decir, absorben o desprenden humedad.

- Son sensibles a la luz.

- Son fuente de alimento para insectos, animales, moho, etc.

Materias inorgánicas: minerales, metales, etc.

- Estos materiales han sufrido temperaturas y presiones extremas bien en su origen o proceso de elaboración por lo que no son combustibles a temperatura ambiente.

- Son más duros, pero los materiales cerámicos y pétreos son porosos, por lo que pueden absorber humedad.

- Del mismo modo los vidrios y metales son susceptibles de corrosión.

- Muchos de estos materiales son sensibles a la rotura o abrasión.

- Salvo algún tipo de vidrio , estos materiales no son sensibles a la luz.

Cuando se mezclan distintos materiales en una sola pieza aparecen nuevos problemas que dificultan su conservación, ya que los materiales reaccionan unos contra otros y producen estrés en la pieza.

ILUMINACIÓN

Aunque su efecto es muy pausado, las alteraciones que producen son irreversibles, ya que su acción es acumulativa y directamente proporcional al tiempo de exposición de la pieza. Todas las fuentes luminosas contienen un espectro de luz, compuesto por las siguientes gamas: rayos ultravioletas, luz visible e infrarrojos, entre otros. Estos últimos son fáciles de contrarrestar, pero para la luz uva se requieren unos filtros especiales en las vitrinas.

Los efectos de la luz pueden limitarse, de la siguiente forma:

1) Reduciendo el tiempo de exposición a la luz de los objetos.

2) “ los niveles de iluminación al mínimo y que se pueda ver.

3) Seleccionar la fuente luminosa o su combinación más adecuada.

4) Eliminando los rayos ultravioletas.

Aplicación de estas observaciones a la práctica:

2) 50 lux, que es la máxima iluminancia permitida para vestidos, plumas, grabados, textiles, etc.

150-200 lux, para pinturas al óleo, témpera, obras de hueso, marfil, etc.

300 lux, para el resto de las colecciones. Aunque hay materiales que podrían aguantar una mayor intensidad de luz, su instalación podría resultar incómoda para el público.

3) La luz natural es la más da ina para las colecciones, porque contiene todas las ondas magnéticas citadas y además es la más difícil de controlar ( reflejos, posición según horas del día), pero al mismo tiempo es la más cálida y confortable. Aquellos museos que la utilizan usan filtros en las ventanas o persianas, cortinas, etc.

Con respecto a la luz artificial, las únicas lámparas que producen tonos cálidos y no emiten rayos ultravioletas, son las que tienen bombillas de filamento de tungsteno o volframio, pero en contra transmiten muchos infrarrojos y por lo tanto calor. Para evitarlo hay que separar las lámparas de los objetos. Ej. nunca colocarlas en el interior de las vitrinas. Hay que establecer una ventilación suficiente que evite una concentración de calor.

Este tipo de iluminación potencia los colores cálidos en detrimento de los fríos, para contrarrestarlo hay que incrementar la temperatura, pero esto no es beneficioso, por lo que se inventaron los halógenos, que dan una gama acromática más equilibrada, pero es necesario sustituir el cristal por el cuarzo y esto potencia los rayos ultravioletas, por lo que se deben inventar otros sistemas para reducirlos.

Por último están los fluorescentes, tienen un buen rendimiento de color, pero tienden a emitir una luz blanca y mortecina. Invierte el espectro de las lámparas tradicionales.

TEMPERATURA

Es el segundo gran activador de los procesos de degradación de la materia. Ésta puede producir da os directos como roturas, quebramientos, etc.

La temperatura aumenta la velocidad de los deterioros químicos.

Por sí misma no sería tan da ina sino fuera unida a la luz y sobre todo a la humedad. También se une la polución atmosférica.

Los manuales de conservación dicen que en las salas de exposición la temperatura debe situarse hacia los 18 C y en los almacenes es aconsejable dejarla en 15 C.

HUMEDAD

La humedad relativa es el porcentaje de vapor de agua que hay en el aire respecto al nivel de condensación o saturación. Es un factor crítico porque casi todas las piezas interaccionan con el vapor de agua. Si hay un % por debajo del 35 0 40 de vapor de agua se desarrollan muchas bacterias y se produce un proceso de desección. Este proceso es más grave con los adhesivos y colas que no van a pegar.

Con una humedad relativamente alta, 65 o 70%, van a surgir mohos y hongos. La ideal está entre el 40 y el 60% de humedad relativa. En una zona de clima templado es perfecto, pero no puede ser ni en La Coru a ni en Arizona. En una zona costera podría ser del 65%, y en clima árido del 40% de humedad relativa.

En cualquier caso hay colecciones que necesitan condiciones especiales: textiles, lanas,... necesitan un 50% de humedad; la numismática y los metales entre un 20 y un 40%; las fotografías, filmaciones,... entre un 30 y un 40% para que no se desprendan del soporte al humedecerse.

La norma básica es que no se produzcan alteraciones rápidas de humedad; los cambios deben ser graduales.

El control de la humedad relativa exige una intervención artificial (ningún clima la mantiene estable de forma natural). Se puede climatizar el edificio, pero es costoso y no garantiza resultados. La fórmula más sencilla son los humidificadores y deshumidificadores, pero su uso se centra en salas concretas.

El aparato que mide la humedad y la temperatura es el termohigrógrafo de cabello.

Otros sistemas de control: - dentro de una vitrina o una habitación peque a: gel de sílice, que absorbe rápidamente la humedad y la libera igualmente. También está el kaken-gel (muy caro). - Para mantener una pieza con un nivel de humedad relativa estable: nitrato de magnesio en agua, sulfato de cinc.

POLUCIÓN ATMOSFÉRICA

Se produce básicamente por la combustión de los materiales, aunque la sal y el polvo producen a veces los mismos efectos.

Las partículas de polvo son relativamente poco peligrosas. No así las partículas que no se depositan y siempre están en el aire: son ácidas y contienen trozos de hierro, por lo que cuando tocan un elemento lo oxidan.

Pero los más peligrosos son los gases. Entre los principales gases contaminantes están:

- el ozono: se produce en la estratosfera de forma natural por una reacción de los rayos ultravioletas con el oxígeno. También se forma en la atmósfera baja aunque en menos volumen, en la fotosíntesis de las plantas, la lámpara de cuarzo (fuente de luz de las fotocopiadoras,...). Es uno de los elementos oxidantes más fuertes que existen. -el óxido de azufre: el azufre de la combustión se mezcla con el aire y da anhídrido sulfuroso, que se mezcla con el aire y da ácido sulfúrico. Esto se produce de forma natural en el ambiente.

- Óxidos nitrosos: cuando continúan absorbiendo oxígeno forman ácido nítrico. Tiene la ventaja de que es volátil y no se asienta como el ácido sulfúrico, pero sus efectos son igual de peligrosos. Producen corrosión en los metales (en el hierro con más facilidad). El papel de fabricación reciente también se ve afectado por el ácido sulfúrico.

Algunos estudios dicen que también afecta al vidrio, pieles curtidas, materiales sintéticos actuales,...

La única solución efectiva es filtrar el aire con filtros alcalinos de carbono y controlar la entrada de visitantes para mantener estables los niveles de CO2. Si esto no puede ser, tener las piezas lo más aisladas posible del aire (en vitrinas). También envolver todas las piezas delicadas en papel libre de ácidos y mantener lo más limpia posible la colección para evitar las reacciones químicas.

PLAGAS

Son especialmente importantes los insectos. También hay museos que tienen muchos problemas con los roedores; otros con las palomas y las gaviotas. Soluciones: desde tener gatos hasta colocar redes muy finas en las zonas de paso que no se ven. Más difícil es luchar contra los insectos (polillas, carcoma,...).

Para tratar de prevenir su presencia: - mantener las condiciones ambientales. - Observación continua de las colecciones para detectar su presencia; este control debe hacerse en todo el área en el que halla colecciones. Se pueden poner trampas, papeles pegajosos, ...

No comer ni beber en los almacenes porque siempre queda suciedad orgánica. - En su caso, hacer fumigaciones con mucho cuidado porque algunos productos químicos pueden da ar las colecciones y a las personas.

- Conservar los materiales, sobre todo los sensibles, en un ambiente con insecticida.

- Mantener en cuarentena todas las piezas nuevas que llegan al museo, para estudiarlas. Lo normal es un a o. Vale más prevenir porque eliminar una plaga es una tarea costosa y que lleva a os

* Manipulación de los objetos de la colección

- Es aconsejable que las piezas las mueva el personal especializado (no investigadores,...) Y no sólo una persona.

- Los objetos deben estar el menor tiempo posible en nuestras manos (bandejas, carros,...).

- Deben estar el menor tiempo posible en lugares de tránsito (pasillos,...).

- Cada pieza tiene sus necesidades particulares de manejo; no debe confiarse en el uso habitual de los objetos (asas, mangos, uniones, soldaduras,...).

- Antes de mover una pieza es aconsejable leer el último informe de conservación.

- Conviene utilizar guantes de algodón.

Hay que tener cuidado con: - las maderas industriales, que contienen resinas y otros productos que desprenden emanaciones ácidas durante años; también empa an muchísimo los metales. - La mayor parte de las pinturas industriales al aceite desprenden vapores de ácidos en el secado.

- Muchos papeles y cartones con los que se protegen las piezas tienen un porcentaje de plomo muy alto y, en general, bastantes ácidos. - Los adhesivos sintéticos, cuanto menos se usen mejor. - Las fibras artificiales acumulan electricidad estática y, por tanto, acumulan polvo.

- Las gomas, cauchos, ... se degradan enseguida, son inestables. Hay plásticos muy estables y que se pueden usar sin problemas para guardar piezas. - El consejo es utilizar materiales naturales; hay que evitar materiales de producción industrial.

* Control y cuidado de las piezas para y durante su transporte

El transporte supone cambios de microclima que deben minimizarse.

- Los materiales de embalaje deben ser inertes, sólidos, fuertes,...

- Los objetos deben fijarse dentro de los embalajes, y estos dentro de los medios de transporte.

En los viajes, sobre todo los largos, resulta muy difícil controlar las condiciones de temperatura y humedad. Las cajas standard suelen tener dos estructuras de madera o contrachapado con un aislante entre ambas y unidas por muelles. Dentro de la estructura, una bolsa de polietileno que, una vez introducida la pieza, se sella. Dentro de la bolsa, madera que absorbe la humedad. Dentro, los soportes de la obra y la misma. El vacío se rellena con virutas de madera y, en puntos concretos, gel de sílice.

Como complemento, los embalajes deben aclimatarse a las condiciones del museo antes de albergar las piezas. Deben estar un mes o, al menos, quince días en el museo.

El mismo problema se produce al llegar las piezas a su destino, y al regresar al museo de origen (en esta ocasión hay que esperar, al menos, 24 horas con la caja en el museo antes de abrirla).

Cuando no hay certeza de las condiciones que la pieza tendrá en la exposición, deberá viajar en una caja clima-box que lleva incorporado un sistema de aire acondicionado. La pieza se expondrá dentro de la propia caja. Casi siempre se utilizan para pintura sobre tabla.

Aún así, en cada museo hay piezas que, por sus condiciones, no deben salir del museo.

Todas estas medidas no siempre son efectivas. Por eso, son necesarios procesos de conservación activa y restauración.

Los tratamientos de conservación activa suelen exigir una etapa de análisis y concluyen en un informe escrito sobre el proceso realizado. Los procesos de restauración también requieren una investigación previa, un análisis comparativo con piezas de tipología similar y una documentación fotográfica exhaustiva.

Estos informes sirven para conocer el estado de los objetos y las precauciones que hay que tener. También para los futuros conservadores o restauradores que tengan que intervenir en la pieza. También para el momento en que nuevas técnicas permitan mejorar el tratamiento ya realizado, o si el producto utilizado era nocivo,...

Uno de los principios básicos actuales de la restauración es que los tratamientos deben ser reversibles: todos los productos utilizados o a adidos a la pieza se deben poder eliminar sin afectar a la pieza.

También que las partes restauradas deben poderse diferenciar con facilidad de las originales (no acuerdo entre profesionales sobre este punto).

La restauración es un campo muy delicado técnicamente y en cuanto a su filosofía (falsificación histórica).

Aunque cada vez abarca más campos, aún hay limitaciones (Bellas Artes, papel, textiles,...). hay muchos campos para los que no hay técnicas desarrollados y les aplican las ya conocidas.

(El museo y su entorno / Garry Thomson.-Akal, 1998.)

Tema 7. El almacén del museo: organización y control.

Los almacenes del museo son muy importantes para la labor del mismo, ya que las colecciones deben ser conservadas estén expuestas o no. La exposición, en realidad, es algo “anecdótico”; las piezas deben ir moviéndose. Las grandes obras son excepciones.

Los museos conservan, en ocasiones, piezas que no se pueden exponer, que no siguen la línea de la colección, que son reiterativas,... Los museos reciben o se ven obligados a recibir piezas que, de otra manera, se perderían (caso del material arqueológico). El museo debe reunir tipologías pero se expone una mínima selección.

De esta manera, los almacenes se convierten en un museo paralelo destinado a un público muy especializado que crece constantemente. También se destina a las generaciones futuras, porque en ocasiones guardan piezas que en el momento presente no son concebidas como piezas de museo (ej.- televisiones,...).

La primera consecuencia del crecimiento de los museos es que a la hora de renovar los espacios del mismo, e planificador o arquitecto no debe cegarse con las salas de exposiciones y sí atender a los espacios de trabajo suplementarios que necesita el museo; de esos espacios, el almacén es el más importante.

El volumen del almacén depende del tipo de museo y de la finalidad que se le dé. Por ejemplo: almacenamiento denso si no hay mucha movilidad de las piezas; al contrario o si se quiere hacer visitable el almacén será más cómodo y necesitará más espacio.

Es aconsejable un espacio similar para el almacén al de la exposición (40% + 40% + 20% para el resto de servicios).

Esta zona de trabajo debe incluir distintas áreas:

- salas de depósito de fondos: con estrictas condiciones de limpieza y seguridad.

- Zona de embalaje/desembalaje de las colecciones: genera mucha suciedad y es fuente potencial de incendios y accidentes, por eso debe aislarse del resto de áreas de reserva aunque ese cerca. Las piezas no deben entrar allí hasta el momento de su embalaje. Si no hay un espacio específico para ello habrá que buscarlo, pero nunca debe hacerse dentro de las salas de depósito.

- Zona de limpieza, cuarentena y desinfección de colecciones: a veces es el propio taller de restauración.

- Estudio fotográfico y sala de dibujo: para la documentación gráfica de los fondos. Todas las piezas que ingresan en el museo deben fotografiarse.

- Zona de estudio: se trabaja con las colecciones sin necesidad de permanecer en las salas de depósito o llevar piezas a los despachos.

- Zona de registro y control de almacenes: se gestiona, documenta y controla toda la actividad de las reservas del museo. Este área tiene como funciones: - control de ingreso e identificación de las piezas: las piezas nuevas no deben ingresar en el depósito hasta pasar por restauración y cuarentena. Luego: inventariarlas, fotografiarlas y elaborar una ficha descriptiva mínima. Sólo entonces puede pasar a los almacenes. El número de inventario es un identificador de la pieza para el resto de su vida en el museo. Es el único modo de tener localizada siempre una pieza (no de inventario inscrito siempre en la pieza). El siglado o marcaje de las piezas, normas: no debe afectar a la pieza y es un simple mecanismo de control y ayuda para el personal del museo, debe ser fácil eliminable. No hay un método prefijado, pero sí recomendaciones útiles:

- no visible o no: en un lugar visible afea el objeto; al contrario, obliga a manipular más la pieza para encontrarlo. Se tiende a esta última opción.

- El tama o del número debe ser proporcional al tama o del objeto.

- Siempre que se pueda debe establecerse un lugar permanente en el que siglar la pieza, al menos, las de la misma tipología (indicarlo en la ficha descriptiva). Las piezas de gran volumen es aconsejable siglarlas en varios lugares.

- La sigla debe aparecer en el cuerpo principal de la pieza (no asas, tapsa,...) O en todos los elementos de la misma.

- La sigla debe fijarse en zonas de la pieza no sujetas a fricciones, roces,...

En cuanto a los métodos de inscripción: para la mayor parte de materiales suele utilizarse pintura o tinta china., directamente si es compacto, o sobre una capa de esmalte si es poroso (madera, cerámica, marfil,...). La marca se elimina con alcohol o disolventes. No etiquetas adhesivas porque se desprenden. Hay materiales que exigen tratamientos particulares. Para las pinturas, con pintura soluble al agua (en el reverso y también en el marco); para los textiles con etiquetas de tela blanca en las que se anota el número y luego se cosen a la pieza con hilo de algodón blanco (nunca usar alfileres o grapas). Con los textiles es especialmente necesario que todas las piezas vayan sigladas en el mismo sitio. Los especímenes botánicos y animales presentan problemas; si tienen tronco, ramas,... se suele escribir el no en esos elementos. Los animales pequeños (mariposas, insectos,...) suelen ir en cajas que es lo que se signa.

La fotografía de las piezas es algo fundamental para su identificación. Se suelen hacer dos por pieza; una por el anverso y otra por el reverso; más si se quieren consignar detalles para identificar. En la foto suele aparecer el número de inventario. Las fotos suelen ser en blanco y negro porque son más estables que las fotos en color. - Control de la ordenación de las colecciones en el depósito: hay que asegurarse de que podemos localizar los objetos con facilidad. Para ello hay que detallar el lugar exacto en el que se encuentra el objeto en su ficha. La signatura topográfica sirve para localizar las piezas; sería bastante útil que fuera tan permanente como el número de registro.

- Control de los movimientos de las piezas: hay que controlar, sobre todo,los movimientos internos. Es recomendable llevar un libro de acceso de personas a los almacenes, pues ese acceso debe estar restringido (sólo personal autorizado del museo).


- La sala de depósito

Cambian mucho de un museo a otro, pero hay que destacar dos puntos: - la situación de la sala dentro del almacén y su organización: es preferible que los almacenes estén unificados. Salvo que haya humedades, es mejor que estén en los sótanos, pues hay mayor estabilidad atmosférica. Siempre que sea posible los almacenes deben estar departamentados; ello permite variar las condiciones ambientales, puede evitar robos y frenar incendios.

Lo mejor es que la ordenación sea por materias, pero hay que tener en cuenta los problemas físicos de conservación. Siempre es preferible separar los fondos por composición o propiedades físicas.

Pero los museos tienen un espacio generalmente muy limitado por lo que es necesario aprovechar al máximo los espacios. Se suelen agrupar las piezas por tama os en estanterías, armarios,...

- Los sistemas físicos de almacenamiento: gran parte de la colección debe situarse en estanterías abiertas regulables. Dentro de las baldas las piezas deben colocarse, bien directamente sobre la balda o bien en cajas (ésto último para piezas peque as). Los muebles es mejor ponerlos sobre camareras. La pintura al óleo se coloca en “peines”, esto es, mallas metálicas que se enganchan al suelo y al techo, si además van sobre rieles se puede densificar el sistema de almacenamiento.

Estos sistemas de almacenamiento abiertos exigen un control de las condiciones ambientales muy riguroso. También se utilizan sistemas cerrados, sobre todo para textiles, papeles,...

Los grabados, carteles, acuarelas,... se conservan en planeros (archivos horizontales), donde también se almacenan los especímenes botánicos.

En archivos normales de oficina se pueden guardar piezas muy diversas.

El material fotográfico suele guardarse en sistemas comerciales que permiten su conservación en vertical (la mejor posición).

Los textiles se guardan en armarios que ofrecen distintas posibilidades de organización; además suelen tener cajoneras. Los mayores problemas con los textiles se dan con piezas grandes (alfombras,... que suelen conservarse como en las tiendas). Los que no se pueden tener colgados (capas, mantones, capotes,...) hay que conservarlos en horizontal. En cualquier caso, el mayor aprovechamiento de espacio se logra con los armarios compactos, que son móviles y van sobre raíles. Estos armarios permiten densificar la capacidad del almacén; además, de este modo, las piezas están más protegidas.

Aún así, cuando hay falta de espacio, se puede aprovechar la altura total del almacén, pero esto es peligroso para los trabajadores y para las piezas.

Otra posible solución es dedicar todo el edificio a exposición y sacar el almacén a otro lugar (normalmente fuera de las ciudades, donde los terrenos son más baratos), aunque los inconvenientes son evidentes.

Museología 3 E.U.B.D.

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Museología 3 E.U.B.D. Andrés Carretero

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