Mitología Mesopotámica

Mitos. Dioses. Cosmogonías. Relatos fantásticos. Leyendas. Exaltación. Ultratumba. Origen. Destrucción

  • Enviado por: Migas R.
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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INDICE

Capítulo Página

Introducción....................................................................... 2

Mitología............................................................................. 2

Características de los Mitos sumerios y acadios............. 3

El Origen. Cosmogonías.................................................... 4

Los Dioses........................................................................... 7

Los Mitos............................................................................ 11

El mito del Diluvio................................................... 11

La Epopeya de Gilgamesh....................................... 12

El descenso de Ishtar a los Infiernos........................ 14

Nergal y Ereshkigal................................................. 15

La Epopeya de Erra................................................. 15

Etana........................................................................ 16

Adapa....................................................................... 16

La Epopeya de Anzu................................................ 17

Conclusión. Valoración Personal..................................... 17

Bibliografía........................................................................ 19

Introducción:

Para comprender a fondo una civilización no basta con conocer los datos arqueológicos, o la información meramente histórica, para poder asimilar la verdad sobre las distintas culturas y pueblos que se han ido sucediendo a lo largo de la historia, y que determinan lo que somos hoy día, es necesario comprender como concebían su propia existencia y que actitud tenían en su relación con el universo que les rodeaba. Y la ventana que mejor se nos abre a este mundo es la mitología. Pues la mitología es reflejo de toda la mentalidad y actitud frente a la vida de los pueblos en los que se desarrolla. Y conocer estos aspectos de una civilización no solo es importante desde el punto de vista antropológico, si no también desde el punto de vista propiamente histórico. Materia esta para la que quizá se comprendan mejor determinadas situaciones y procesos, en un momento determinado, si conocemos como era la actitud, la espiritualidad y la mentalidad de los pueblos que se ven involucrados en ellos, es decir si conocemos aún mejor esos pueblos en una faceta generalmente olvidada.

Particularmente en el caso de Mesopotamia su mentalidad, y por lo tanto su mitología, refleja de forma muy clara lo que debió ser la vida de los pueblos que habitaban dicha zona: constantemente a merced de fuerzas naturales incontrolables y caprichosas, la constante lucha por el dominio del medio y por la supervivencia, la precariedad de la propia vida humana y la constante presencia y angustia por la mortalidad del hombre, se ven traducidas en su mitología mostrándonos una mentalidad pesimista y catastrófica, abocada siempre al desastre, tras la cual se oculta sin embargo una voluntad constante del ser humano por someter a esa condición y dominar su propio destino.

Mitología:

Antes de empezar hay que tener en cuenta un aspecto, esto es que al hablar de Mesopotamia estamos haciendo referencia a un espacio geográfico y no necesariamente cultural, pues la realidad de Mesopotamia es la realidad de varios pueblos: los sumerios y los acadios, título bajo el que englobaremos las poblaciones acadias, babilonias, casetas y asirias, esta diversidad cultural unida al hecho de que nos referimos a un periodo de tiempo muy dilatado (estamos hablando de más de 3000 años) provoca confusiones en cuanto a los dioses que modifican sus parentescos y posición muy a menudo en las fuentes, siendo adoptados unos dioses y relegados otros, al tiempo que otros son asimilados y fundidos en uno solo. Ejemplos de esto son Marduk, Enlil y Anu que ocuparon en distintas épocas la cima del panteón mitológico, también Ishtar o Innana se describe como hija de Sin o de Anu añadiéndosele la función de diosa guerrera cuando se la describía como hija de Sin. Por lo tanto, su jerarquía también es modificada, de forma que se sitúa como dios superior a uno u otro según que ciudad o imperio posea la hegemonía. Acrecentado esto por el hecho de que cada ciudad tenia un dios protector, al que se adoraba con prioridad en esa ciudad, y por lo tanto convertía a la mitología también en un elemento político de gran importancia y en consecuencia bastante mutable. De esta manera aparecen los mismos dioses con distintos nombres y en ocasiones con algunos atributos modificados o añadidos.

Características de los Mitos sumerios y acadios:

En la mitología sumeria, aunque aparecen mitos de carácter universal como el famoso y trascendente mito del Diluvio, tienen por norma general un carácter más local y restringido en donde se centra mucho la atención en aunar la cosmología local con la política de la ciudad-estado. La mitología acadia posterior supo recoger estos mitos sumerios sistematizándolos y aún exportándolos fuera de su ámbito geográfico, además de mantener su interés durante prolongados periodos de tiempo. En la mitología acadia se mantendrán por tanto los temas de la tradición anterior pero los dioses se ven sometidos a una mayor abstracción y quedan instalados en un único panteón menos difuso con tendencias centralizadoras y casi monoteístas en torno a Marduk.

Los textos mitológicos sumerios pueden clasificarse en seis apartados conforme a su contenido temático:

  • Los cosmogónicos o mitos sobre los orígenes en donde se muestra con claridad la imagen de una raza superior, divina, a partir de la cual se origina y organiza todo lo existente.

  • Los llamados mitos de organización, en los que se describe como el cosmos se va estructurando orgánicamente.

  • Un tercer apartado en el que juega un papel importante la diosa Inanna (la Ishtar acadia) y es el que habla de las relaciones entre dioses y hombre, los llamados mitos de contacto divino y humano.

  • Los mitos heroicos también son importantes, esta literatura épica se centró en torno a las figuras de héroes como: Enmerkar, Lugalbanda y especialmente Gilgamesh, el héroe de mayor relevancia sin duda en el mundo mesopotámico.

  • Otro apartado lo compondrían las narraciones con su centro de interés en el más allá o mitos de ultratumba, que mostraban los infiernos como un lugar sombrío al que deben acudir sin remisión todos los mortales, pues el cielo estaba reservado a los dioses.

  • El sexto grupo de la clasificación lo formarían mitos de carácter variado y difícil clasificación, son ejemplos de esto mitos de difícil ubicación argumental como La Destrucción de Kur, que narra la lucha con un dragón o El Matrimonio de Martu en torno a un dios con ese nombre perteneciente a unos pueblos semitas al oeste de Mesopotamia.

La clasificación de los textos mitológicos acadios divide estos en siete grandes bloques, también basándose en su contenido temático:

  • El primer grupo, al igual que en los mitos sumerios, es el de los mitos de la creación.

  • El bloque temático denominado de lucha y victoria, en la cual en un combate desigual resulta victoriosa la parte más débil, pero superior por cualidades divinas.

  • Podemos clasificar un tercer bloque bajo el título de mitos de destrucción y salvación destacando tres narraciones mitopoéticas una de ellas, la del Diluvio Universal, de temática sumeria, las otras dos son el mito de Atrahasis (que también se refiere al Diluvio) y el poema de Erra que destruye y asola Babilonia.

  • El cuarto apartado es el constituido por los mitos de ultratumba, en ellos se ocupan del mundo inferior y el problema de la búsqueda de la inmortalidad.

  • Como innovación acadia aparecen los mitos de ascensión en los que un personaje sube al cielo para conseguir un don de los dioses.

  • Existen una serie de Mitos de Exaltación en los que se elevan y exaltan dioses y se mitifican reyes concretos.

  • El séptimo y último grupo es el referente a seres fantásticos donde se podrían incluir mitos como el de Enlil y el dragón Labbu o Los siete utukku malignos.

Hay que tener en cuenta que los mitos mesopotámicos, son los primeros de los que se conserva constancia histórica, esto transforma los mitos sumerios y su posterior adopción por los pueblos acadios en los primeros mitos de la civilización sedentaria y por tanto es inevitable que sienten precedente para mitos y creencias posteriores (un buen ejemplo de esto es la Biblia), incluso menospreciando esta influencia, la mitología de Mesopotamia es importante pues es el primer sistema complejo, del que tenemos constancia, elaborado por el ser humano para dar respuesta a preguntas fundamentales sobre los orígenes, la existencia, la vida, la muerte y lo que viene después, el propósito del ser humano, así como a otros fenómenos menos metafísicos como las fuerzas tangibles de la naturaleza: truenos, inundaciones, tormentas, etc.

El Origen. Cosmogonías:

Las cosmogonías cumplen un papel fundamental en la mitología pues es en el mito del origen donde se observa a partir de que concepción o elemento nace todo, y por lo tanto con qué se siente más directamente relacionado una cultura. Así, pone de manifiesto aquello que da origen a todo y que fundamenta toda la realidad formando parte de todas las cosas. Como veremos más adelante en el caso particular de Mesopotamia, tanto en la tradición semita como en la sumeria, el principio de la creación es el agua.

Otro aspecto por el que son importantes las cosmogonías es porque es en ellas donde queda establecida la función del hombre en el universo. Cuando se produce la creación queda establecido su papel en el mundo, así como sus naturaleza según a partir de que principio fuese creado. Volviendo de nuevo al caso concreto de Mesopotamia se ve claramente: el hombre fue creado para realizar las tareas que le resultaban pesadas a los dioses como trabajar la tierra y encauzar las aguas, y su origen es de naturaleza divina pues fue creado a partir del cuerpo de un dios derrotado en combate o del barro del abismo (Apsu).

En la cosmología sumeria de un principio sin forma y acuoso (el océano primordial representado por la diosa Nammu) nacen el cielo y la tierra, en principio sin separación entre ellos, hasta que Enlil las separa repartiéndose Anu el cielo y Enlil la tierra (esta última identificada con Ninhursag), a continuación otra serie de dioses dieron origen a la vida animal y vegetal, así como a la luz del día y finalmente tomando el barro del abismo Nammu, Enki y Ninmah crean al hombre. En todo esto se aprecia una teología poco ordenada y con poca claridad, de la cual sin embargo se puede extraer con total nitidez el hecho de la separación entre cielo y tierra, muy importante en la mentalidad mesopotámica.

Ya dentro de la cosmogonía acadia se sigue un patrón más claro y ordenado. Comienza también con un principio acuoso a partir del cual surgen dos entes o divinidades también acuosas que son Apsu, el océano primordial que rodea la tierra que es además principio masculino, y Tiamat, que representa el mar impetuoso, el agua salada y que es principio femenino. En esta distribución de personalidades hay un detalle importante y es la consideración de Apsu como principio masculino y por tanto para los mesopotámicos principio de fecundidad, pues para ellos el agua dulce que representa Apsu es el agente que lleva la simiente de la vida y fertiliza los campos. De esta forma se identifica al hombre con el principio de fertilidad.

De sus aguas al confundirse nació primeramente Mummu, el tumulto de la olas, y a continuación Lahmu y Lahamu, dos serpientes monstruosas cuyo papel en el cuadro religioso fue paulatinamente omitido hasta ser borrado. A continuación se produjo el nacimiento de dos divinidades: Anshar (mundo celeste) y Kishar (mundo terrestre) y a partir de ellos nacen los principales dioses del panteón mesopotámico y pueblan cielo (Igigi) y tierra (Anunnaki). De esta forma se crea la triada suprema, calco de la anterior sumeria (Nammu, Enki y Ninmah) estos dioses son: Anu, Marduk y Ea (el sumerio Enki). Sin embargo esta nueva generación de dioses comienza a perturbar el descanso de Tiamat y en consecuencia Apsu y su visir Mummu deciden acabar con sus descendientes, pero Ea, dios de la sabiduría, descubriendo sus maquinaciones los duerme con artes mágicas y después los mata, de esta forma se apodera de la morada de Apsu y por ello Ea será la divinidad del elemento líquido. En esta morada Ea y su esposa Damkina (también conocida como Ninki o Damgalnunna) engendran a Marduk, con cualidades que superaban a las de cualquiera de los dioses.

Tiamat muy molesta con sus descendientes crea y reúne una tropa de monstruos espantosos: serpientes gigantescas, monstruos de la tempestad, los huracanes, hombres-peces, hombres-escorpión, hombres-carnero, hombres-toro, así como perros furiosos y demonios, al frente de todos estos monstruos esta el más temible de todos: Kingú (o Quingu) al que Tiamat nombro soberano de los dioses, clavando en su pecho las tabletas de los destinos, cuyo poseedor ostentaba el poder supremo. Ante este despliegue de fuerzas los dioses están atemorizados y Anshar, desesperado ordena a Ea que combata con la diosa Tiamat, este obedece pero es derrotado y finalmente Anshar y Ea envían a Marduk, pues le consideran más animoso que Anu. Pero este exige a cambio de su participación que se le transforme en el dios supremo, la situación de terror entre los dioses es tal que Anshar accede, no sin antes someter a Marduk a una prueba que este supera sin demasiadas dificultades.

Marduk prepara sus armas para la batalla: un arco y una flecha, una maza en la mano derecha, en su cuerpo una llama ardiente, una red construida por él para atrapar a Tiamat, además ordena a siete vientos que lo acompañen y creen desorden en su enemigo, así como a su gran arma el Diluvio (observemos que esta es también el arma de Enlil, dios al que Marduk sustituirá en el panteón mitológico) y montando en su carro, seguido por sus ejércitos se encamino al combate.

Al encontrarse ambos titanes se produce una lucha sin igual en la que sale victorioso Marduk matando con una flecha a la diosa y atrapándola en su red, Kingu es encadenado y enviado al mundo infernal, el ejercito de Tiamat se desbanda y de nuevo es capturado en su red. A continuación Marduk despedaza el cuerpo de Tiamat, cortando el cuerpo “en dos partes, como un pescado para secar” hizo de una mitad una bóveda para el cielo y un soporte para la tierra, a continuación enraizó el mundo y lo organizó, construyó moradas para los dioses con el cuerpo de Tiamat, y con sus diversas partes creo las nubes, el viento, la lluvia, la niebla, así como el Tigris y el Éufrates (todo ello elementos celestes o acuosos, lo que nos dice mucho acerca de que era lo que veían importante en el mundo los pueblos de cuya cosmogonía estamos tratando). También funda el gran templo de Esharra donde se rinde culto a Anu, Enlil y Ea. A continuación divide a los dioses entre los del cielo y los de los infiernos y crea junto con ellos su residencia, a la que invita a todos para reunirse a la hora realizar las periódicas asambleas en las que se delibera el destino del mundo. Este es el origen mítico de la ciudad de Babilonia, residencia de Marduk. Y mientras con la misión de realizar el trabajo que le resulta más pesado a los dioses Marduk crea al hombre, y lo hace amasándolo a partir de la sangre de Kingu, o según otra versión la suya propia.

Esta cosmogonía pone de manifiesto, en especial al final, la clara finalidad política de la religión en Mesopotamia, pero también pone de manifiesto, a pesar de su función de siervo de sus creadores, el origen divino o semidivino del hombre, pues sea moldeado con la sangre de Kingu o de Marduk su origen se remonta a uno de los dioses más poderosos de la cosmogonía, y aunque la versión que hace venir al hombre de la sangre de Kingu puede parecer menos sublime, debido al papel de este en la batalla contra Tiamat y a su destino final, es un origen más divino que ser moldeado del barro. Además no hemos de olvidar que ha sido moldeado por el dios supremo y vencedor Marduk. Así, la función del hombre es principalmente servir a los dioses, y para ello ha de realizar las tareas que a ellos les son más penosas: encauzar las aguas, cultivar y regar los campos, recoger la cosecha, alimentar al dios, etc.

Otro punto en el que conviene llamar la atención es la coincidencia de ambas tradiciones: la tradición sumeria y la tradición acadia en el punto en el que se separan cielo y tierra, asignando unos dioses a cada reino, de esta forma también se reparte la soberanía sobre esos espacios. En el cielo, donde habitaban los Igigi reinaba como dios supremo Anu. Mientras que en la tierra, hogar de los Anunnaki, el dios supremo e indiscutible (al menos en la tradición acadia, pues en la sumeria es Enki) era Marduk. A Ea se le concede el dominio del elemento líquido (Ea significa casa de agua), pero no era una divinidad marina, su dominio era el Apsu: la faja de agua dulce que rodea el mundo. Ea es un dios de gran importancia en la mitología mesopotámica, y con la ascensión de Marduk con las cosmogonías amoritas también se eleva su figura aún a una mayor consideración y poder, sin embargo Ea ya será tratado más adelante.

Los Dioses:

El panteón más nítidamente conocido es el panteón acadio, pues los textos son más abundantes y claros que en la tradición sumeria. Esto se debe en gran medida a las razones ya explicadas acerca de la sistematización de la mitología y la simplificación y centralización del panteón llevada a cabo por los herederos de la mitología sumeria. Aún así hay algunos puntos oscuros y confusos, en ocasiones se producen emparentamientos ambiguos entre dioses y lo que se produce más a menudo es el cambio de poderes que sitúa a uno u otro dios en la cima del panteón, ostentando el poder supremo (ejemplo de esto es el caso que ya hemos visto de Marduk que sustituye a Enlil).

  • Anu: También llamado An o Anum, era el dios indiscutible del cielo. En ocasiones se le describe como padre de Ishtar. Su atributo era la tiara con cuernos, emblema de todo poder. Disponía de un ejercito (las estrellas) para destruir las fuerzas malignas que lo amenazasen. No dejaba sus dominios celestes y solo en muy rara ocasión se ocupaba de los asuntos humanos. Su esposa era Antum (o Antú) y su ciudad de culto era Uruk.

  • Enlil: Era hijo de Anu y dios del viento y la tormenta aunque más tarde perdió el carácter de “señor de los vientos” para ser sustituido por Adad representado de pie sobre un toro teniendo en la mono a los rayos, pues era el dios del relámpago. Cuando se decreto el diluvio Adad fue su ejecutor. Pero, al igual que la lluvia, no siempre tenia un carácter negativo y podía traer vientos favorables y abundancia, como Adad su símbolo era el rayo en zigzag y su animal el toro, que bramaba como el trueno. Como Enlil reemplazó a su padre y se convirtió en rey de los dioses, perteneciéndole las tabletas de los destinos. Su esposa era Muliltu o Mylitta (Ninlil) y su ciudad de culto era la ciudad sagrada de Nippur, donde tenia su templo: Ekur (la casa de la montaña). Como sabemos fue sustituido por Marduk como rey de los dioses con el ascenso del dominio cassita.

  • Ea: El sumerio Enki, era el señor del Apsu: el dominio del agua dulce bajo la tierra, es el dios de la sabiduría y fuente de todo el conocimiento mágico que existe, al dominar el agua dulce era el dios del elemento líquido, pero como Enki también era el señor de la tierra (Ki significa tierra), como principio masculino era agente fertilizador de estas. Él instruyó al hombre en las artes y los oficios. Su esposa, como ya hemos dicho, era Damkina, Ninki o Damgalnunna, y su centro de culto era Eridu, en el templo de Eabzu.

  • Marduk: Hijo de Ea y de Damkina, fue engendrado en el Apsu y era superior a todos los dioses (al menos a partir de la ascensión del pueblo cassita). Representaba la acción fecundante de las aguas al igual que Enki, la versión sumeria de su padre Ea. Su atributo era el Marru (la azada). Era el organizador del universo, constructor de la morada de los dioses, Maestro de la Vida, el gran curandero y el que acabo sustituyendo a Ea en todo lo relativo a encantamientos mágicos. Aparte de su espectacular y glorioso papel en el mito de la creación realiza gran número de hazañas. Es el poseedor de las Tabletas del Destino y el que determina el destino de los hombres. Su esposa era Sarpanit (Zarpanit) y su ciudad de culto era Babilonia, en el Esagila.

  • Nabu: Era el hijo de Marduk y patrón de los escribas. A la larga desplazara a su padre en importancia, en especial durante el periodo neobabilónico. Su centro de culto era el templo de Ezida en Borsippa.

  • Sin: Dios Luna, hijo de Enlil y padre de Shamash y de Ishtar (aunque esta también aparecía como hija de Anu) así como de Nusku, dios del fuego. Su nombre sumerio era Nannar o Nanna. Gobernaba el paso de los meses, con sus cambios de fase resultaba un dios misterioso y era aquel “cuyo corazón profundísimo ningún dios podía penetrar”, al final del mes los demás dioses venían a consultarle y escuchar sus decisiones y consejos. Se le representaba como una anciano de larga barba blanca color lapis-lázuli y cubierto con un turbante, su símbolo era la luna creciente. Se le emparejaba con Ningal o Nigal (la gran señora). Se le rendía culto en Harran y especialmente en Ur, en el templo de Egishnugal. Junto con sus hijos Shamash e Ishtar forma una triada astral babilónica.

  • Shamash: Es el dios del Sol. Su nombre sumerio era Utu. Era el dios de la justicia. Lo veía todo y sus rayos eran la red en la que quedaban presos aquellos que hacían el mal. Cada mañana los hombres-escorpión que habitaban en los montes del este abrían una pesada puerta en el flanco de la montaña por la que salía Shamash para recorrer su camino diario, por la tarde dirigía su carro hacia la montaña del oeste donde otra puerta se abría para que pudiera para que el dios pudiese descender a las profundidades de la tierra, continuando este camino durante la noche para poder salir a la mañana siguiente. También era dios de la adivinación, aspecto muy importante en la vida mesopotámica. Su esposa era Aia y sus hijos Kettu, la Justicia y Mesharú, el Derecho. Se le rendía culto en Sippar y Larsa, y también tenia un templo en Babilonia cuyo nombre significaba “la casa del Juez del Mundo”.

  • Ishtar: La divinidad femenina de mayor importancia de todo el panteón tanto sumerio como semita. Hija de Sin o de Anu, es la representación del planeta Venus. Su nombre sumerio es Inanna o Irnini. Es la diosa del amor, de la atracción sexual y de la guerra, los dos primeros atributos se resaltaban cuando se la mostraba como hija de Anu y el tercero lo recibía más a menudo como hija de Sin. Se la ha situado como esposa de Ashur al que acompañaba en las campañas militares. Se la representaba en un carro tirado por siete leones (su animal sagrado) y llevando un arco en la mano. Sus amantes eran múltiples y era implacable con ellos, existen numerosos mitos a este respecto algunos de los cuales trataremos más adelante. Como diosa guerrera se la adoraba en Nínive, sin embargo en Erech era adorada como diosa del amor y de la voluptuosidad, apareciéndose con un cortejo de “cortesanas, muchachas de placer y prostitutas”, también se le rendía culto en Uruk, Agade, Kish y Arba´il.

  • Ninurta: Se trata de otra divinidad sideral fuera de la trinidad que formaban Sin, Shamash e Ishtar. Se le identificaba con la constelación de Orión. Es un dios sumerio que en los inicios es dios de las crecidas bienhechoras y más tarde se transforma en dios guerrero y cazador. Era el hijo primogénito de Enlil. Será confundido más tarde con Ningirsu o Ningursu, el señor de la ciudad de Girsu, en Lagash. Es el protagonista de la epopeya del pájaro Zu (o Anzu). Su esposa sumeria era Bau, más tarde en Babilonia se la sustituyó por Nin-Karrak que finalmente tubo que ceder el puesto a Guoba.

  • Ashur: Era la principal divinidad asiria, cuando el poderío babilonio tubo que someterse al de Nínive, Ashur ocupo el primer lugar entre los dioses. En principio fue identificado con Anshar y modificado radicalmente su papel en la cosmogonía, haciéndole rey de todos los dioses, origen de si mismo, padre de los demás inmortales, creador del cielo de Anu y de los infiernos, autor de la totalidad de los hombres y otra serie de logros. A pesar de que Ashur significa el Benévolo es en realidad un dios guerrero. Se le representaba con la forma de un disco alado o bien montado sobre un toro. También era divinidad de la fertilidad y a ese propósito era representado rodeado de ramas y junto a una cabra. Su esposa era Ishtar.

  • Dumuzi: También conocido como Tammuz. Era el dios más importante de la vegetación, era el señor de los bosques y de la vid cuyo padre era Ninazu señor de la adivinación por el agua. Fue amante de Ishtar, razón por la cual perdió la vida, bajando Ishtar a los infiernos para recuperarle.

  • Ereshkigal: Llamada la Señora de la Gran Tierra era la diosa del infierno y de las tinieblas. Se la consideraba como hermana de Ishtar. Ella había engendrado a Namtar, su visir y mensajero, que a su vez era hijo de Enlil y cuyo nombre significa destino (un personaje similar al fatum latino y la moira griega). Toma como esposo a Nergal.

  • Nergal: Conocido como el señor (o la potencia) de la Gran Morada. Como Nergal era el dios de los infiernos, la destrucción y de la guerra, más tarde fue identificado con Erra (o Irra) y a esto se añadió el atributo de dios de la plaga. En principio era un dios celeste, pero tras su matrimonio con Ereshkigal se transformo en rey de los infiernos. Este matrimonio es tratado en un mito del que hablaremos más adelante.

  • Nin-hursag: conocida como Araru o Mammi era la Gran Madre. A veces aparecía con otros nombres como Bau o Guoba (esposas de Ninurta). Era una divinidad muy antigua. Existe un mito en la que incluso se le atribuye la creación del hombre con arcilla mezclada con la sangre de un dios al que Ea había hecho morir (cuando hace esto lo hace con el nombre de Mammi), esta era una creencia extendida en Eridu.

  • Dioses Protectores: Dumsaga era un dios protector masculino y Gatumdug y Bau diosas femeninas que daban a los seres el soplo de la vida, Mami y Nintud velaban por el nacimiento de las criaturas. Mamitú fijaba el destino de los que venían al mundo. Los sueños eran enviados por Zakar, y muchas veces eran premonitorios. La salud dependía de Nin-Karrak y de la diosa Guba.

  • Dioses Maléficos: Ura y Namtaru eran dioses de las enfermedades. Generalmente bajo las órdenes de Ereshkigal o Erra.

Los Mitos:

El Mito del Diluvio:

El tema del Diluvio Universal es tratado en más de una fuente, entre otras, en la tablilla XI de la epopeya de Gilgamesh. Aquí el personaje principal del mito lleva bien el nombre de Atrahasis o bien el nombre de Utanapishtín (o Ut-Napishtim).

El mito empieza con los dioses obligados a hacer trabajos penosos: cavando canales y limpiándolos, después de un periodo de 3600 años deciden que ha sido demasiado y aprovechando la noche se alzan en armas contra su soberano: Enlil. Este disgustado convoca a los dioses para escuchar sus protestas, una vez en la reunión deciden que Belet-ili (Araru o Nin-hursag), la diosa madre, cree a los mortales para realizar estas tareas. Para ello crea siete hombre y siete mujeres de los cuales nacerá una gran población, numerosa en exceso. Llegaron a ser tan numerosos que Enlil no podía descansar debido al ruido que producían. Entonces Enlil envía una peste, después una sequía, y cuando esta también falla envía una hambruna (Las versiones difieren, de hecho en algunas, estos castigos se aplican al final hasta que Ea convence a la diosa madre para que cree siete hombres y siete mujeres superiores a todos los demás que enseñan a los hombres a vivir en paz con los dioses), la catástrofe llega hasta tal punto que la gente se come a sus hijas y no pueden ya realizar el trabajo para el que fueron creados. Entonces Enki y Enlil discuten cual es la forma de actuar y Enlil decide hacer un “maldad” enviando la más terrible de sus armas: El Diluvio. Sin embargo Enki (El Ea semita), apiadado de la humanidad, advierte a un hombre que era hijo de Ubara-Tutu, rey de Shuruppak, y cuyo nombre era Atrahasis (o bien Ut-Napishtim, según la versión), de lo que va a ocurrir, así como de la duración del diluvio (7 días) y le ordena que construya una barca de 120 codos de alto. Una vez construida Atrahasis mete sus riquezas, a su familia, sus animales y los animales salvajes. El Diluvio terminó, y todas las voces habían enmudecido, pues “toda la humanidad había sido cambiada en barro” , entonces Ut-Napishtim soltó unas aves, depende de la versión el orden en que lo hiciese, pero en una ocasión fueron una paloma y una golondrina y en la otra un cuervo, cuando el comportamiento de los animales le indico que podía hallar tierra desembarcó y realizó una gran ofrenda a los dioses, en la que estos discuten sobre quien le ha perdonado la vida a ese humano, en ese momento Enki explica a Enlil lo que había ocurrido y le convence de que los hombres han de seguir viviendo pero frenando su reproducción. La responsabilidad de esto cae sobre las mujeres, o bien con la esterilidad o bien deliberadamente en ciertas categorías sociales (mediante las prostitutas del templo, por ejemplo).

La Epopeya de Gilgamesh:

Gilgamesh es sin duda el héroe mesopotámico por excelencia, y también uno de los mitos más extendidos y populares. Existen unos doce capítulos de la epopeya. Sabemos, casi con certeza que Gilgamesh era un joven gobernante de Uruk “la bien amurallada” que reino en torno al 2600 a.C.. Se le considera hijo de la diosa Nisun, cuyo esposo era el rey Lugalbanda. Se le reconoce como obra más famosa la construcción de las fabulosas murallas de Uruk.

La epopeya se introduce con una breve descripción de hazañas y aventuras, un recurso de puesta en escena que proclama a Gilgamesh grande en sabiduría y conocimiento. Lo presenta como un personaje que llevo a cabo un gran viaje en busca de la inmortalidad, se volvió abatido y resignado, regresó a casa y gravó en una tabla de piedra todo lo que había hecho y sufrido, y que luego completó la construcción de las murallas de Uruk y su sagrado templo de Eanna, la casa de la diosa Ishtar.

La epopeya propiamente dicha comienza con Gilgamesh abusando de su posición y de su irresistible belleza y presencia para disfrutar de los placeres carnales con todas las doncellas núbiles de Uruk, al tiempo que forzaba a toda la población joven a trabajar en las murallas de la ciudad y en el templo. Los habitantes de la ciudad, irritados y molestos, acudieron a Araru, madre de los dioses, instándola a crear un rival a Gilgamesh. Esta escucho las súplicas y cogiendo un trozo de arcilla en sus manos la arrojo al campo y creo un hombre primitivo, este es Enkidu cuyo cuerpo estaba cubierto de pelo y adornado de trenzas y que no conociendo los modos humanos se comportaba como un animal. Enkidu creció entre los animales y desmantelaba las trampas de los cazadores impidiéndoles cazar a sus hermanos.

Los cazadores protestan a Gilgamesh para que les ayude, pues el poder de Enkidu es tal que no se atreven a enfrentarle. Entonces Gilgamesh trama una plan, decide enviar a un cazador en compañía de una prostituta (cuyo nombre es Shamhat) a buscar a Enkidu con objeto de seducirle. Y, de hecho, eso ocurre después de seis días y siete noches haciendo el amor, Enkidu cambia y ya no puede volver con los animales, entonces Shamhat le convence para ir a Uruk a encontrarse con Gilgamesh.

Mientras tanto Gilgamesh había tenido un inquietante sueño, que su madre interpreto para él, significando que un hombre vendría a él y seria su amigo. Sin embargo Enkidu sorprende a Gilgamesh cuando este se dirige a una tarea amorosa. Ambos se enfrentan pero viendo tan similares sus fuerza decidieron rápidamente que lo mejor seria no luchar y ser amigos. Después de esto Enkidu lleva una vida normal en Uruk y un día Gilgamesh vuelve a tener un sueño del que Shamash interpreta que deben ir a combatir a Khumbaba o Humbaba (o incluso Huwawa en una versión más primitiva) el Fuerte, el gigante del bosque de cedros.

A pesar de las advertencias y las negativas de sus consejeros Gilgamesh y Enkidu consultan a Nisun (la Gran Reina) que hace una ofrenda a Shamash para que proteja a los compañeros. Cuando ambos llegan al bosque de cedros (no olvidemos que un bosque es un lugar poco familiar y más bien exótico para un mesopotámico) Humbaba se aproxima y desprecia a los visitantes debido a su pequeño tamaño, “sois tan pequeños que os considero como si fueseis una tortuga” . Es un recurso común en la mitología mesopotámica que cuando el final parece cercano y la situación desfavorable a los héroes, la divinidad intervenga y vuelva las cosas contra el enemigo, en este caso es Shamash el que convoca los vientos contra el gigante y así es como Gilgamesh le derrota, decapitándolo y poniendo su cabeza en una balsa la cual llevará hasta Nippur.

De vuelta a Uruk, Gilgamesh se lava y se pone una túnica limpia y una faja e Ishtar, que al igual que los demás dioses había presenciado el combate, no puede resistirse a sus encantos y le propuso que fuese su amante, ofreciéndole, además ricos presentes. Pero Gilgamesh conociendo el fatídico destino de sus anteriores amantes la rechaza, echándole en cara toda su dudosa reputación. Ishtar furiosa por el rechazo y las increpaciones recurre a su padre, Anu, instándole a que envíe el Toro celeste a acabar con Gilgamesh. Este accede e Ishtar entra en Uruk con las riendas del Toro Celeste en sus manos y comenzó a matar jóvenes de la ciudad abriendo grietas en las que caían, cien, doscientos, trescientos incluido Enkidu. Pero rápidamente Enkidu salió de ella y llamo a Gilgamesh que acomete con su espada y mata al toro. Después mientras Ishtar se retuerce de rabia en las murallas, Enkidu arranca el lomo al Toro y se lo arroja a la cara, increpándola.

Los dioses al ver que Enkidu y Gilgamesh han realizado semejantes hazañas discuten sobre su destino y deciden que uno de ellos ha de morir, así Ishtar toma venganza. Enkidu enferma y después de doce días de lucha muere al decimotercero. Se celebran unos magníficos funerales y Gilgamesh hace un llamamiento por todo el país para construir una estatua de su amigo.

Gilgamesh vaga desesperado por los campos, pues esta aterrorizado por la muerte. Decide ir a ver al único hombre que sobrevivió al Diluvio y que es inmortal: Ut-Napishtim. El viaje es muy peligroso y la puerta de la montaña Mashu, por la que se ve obligado a pasar, esta custodiada por hombres-escorpión. Al principio estos le reciben de forma hostil, pero después de hablar con ellos le dejan pasar y Gilgamesh recorre muchas millas de oscuridad llegando a un jardín de pedrería muy hermoso. Allí reside Siduri, la expendedora de cerveza, que al principio se asusta al ver el aspecto, sucio y desarrapado de Gilgamesh, pero luego esté se dirige a Siduri y le dice quien es él y ella le ayuda, diciéndole que busque al barquero Ur-shanabi. Gilgamesh va en busca de este hombre y le declara sus propósitos, este le dice que corte trescientas pértigas de cien pies cada una (unos 30m). Una vez realizada la tarea comienzan la travesía, que dura mes y medio, durante la cual el héroe no ha de permitir que el mortífero agua toque su cuerpo. Gracias a las pértigas consiguen cruzar a la isla donde se encuentra Ut-Napishtim.

Ut-Napishtim y Gilgamesh se encuentran y el primero intenta explicarle la muerte a Gilgamesh comparándola con el sueño, de forma que le propone al héroe que intente no dormir durante seis noches, tarea en la que Gilgamesh fracasa estrepitosamente. Entonces Gilgamesh le pregunta a Ut-Napishtim como es que él si es inmortal y él le responde narrándole la historia del diluvio y la gracia que con él y su esposa tuvieron los dioses.

Sabiendo esto Gilgamesh, descorazonado, decide abandonar su búsqueda. Ut-Napishtim le proporciona los medios necesarios para asearse y recuperar su buen aspecto y le obsequia grandes regalos. Por último le confía un secreto: la localización de una planta rejuvenecedora que Gilgamesh a su vuelta coge del fondo del mar. Pero sin embargo mientras se lavaba por la noche en un estanque una serpiente atraída por el olor de la planta se la roba. Gilgamesh se desespera y se hecha ha llorar, la inmortalidad no es para él, dice: “Me rindo”.

De esta forma Gilgamesh, acompañado de Ur-shanabi, regresa a Uruk y señala orgullosamente su autentico logro: las murallas de la ciudad.

El descenso de Ishtar a los infiernos:

En su juventud Ishtar había amado a Tammuz (Dumuzi) a quien su pasión por la diosa había costado la vida. Arrepentida y precisamente deseándole al perderle Ishtar decide bajar a los infiernos, a Kurnugui, al país sin regreso, un lugar oscuro, sombrío y polvoriento donde reina la hermana de Ishtar: Ereshkigal.

Ishtar llega a las puertas de Kurnugui ordenando que se le dejara pasar y amenazando con derribarlas de ocurrir lo contrario. El portero fue a hablar inmediatamente con Ereshkigal que la deja entrar pero la obliga a quitarse un prenda en cada sala por la que pase, de esta forma ritual al pasar por los siete recintos llega a presencia de su hermana sin prenda de ropa alguna. En ese momento Ishtar se lanza como una fiera sobre Ereshkigal que llama a Namtaru (o Namtar) y este viene en su auxilio, una vez reducida Ishtar es encerrada en una mazmorra y se envían contra ella las sesenta enfermedades. Entretanto la vida sexual en la tierra se apago por completo. Sin embargo viendo lo que ocurre Ea maquina una solución y crea un galán de gran belleza al que instruye para convencer a Ereshkigal de que libere a Ishtar, su nombre era Asushunamir (el afeminado) y habiendo llegado a los infiernos engaña e Ereshkigal e intenta salvar a Ishtar, pero fracasa y la cólera de la diosa de las tinieblas cae sobre él. Sin embargo esto hace que Ishtar sea perdonada, rociada con las aguas de la vida y finalmente liberada. Sale recuperando sus prendas, pero ha de dejar como pago por su liberación a Dumuzi.

Nergal y Ereshkigal:

El mito comienza con Anu decidiendo que dado que es imposible que Ereshkigal suba al cielo para el banquete anual que allí se celebra y también para ellos bajar junto a ella un mensajero suyo debe subir a coger la parte que le corresponda.

Así Anu envía a Kakka, su mensajero, a los infiernos donde cruza las siete puertas llegando a presencia de Ereshkigal donde amistosamente transmite el mensaje de su señor. La diosa a su vez envía a Namtar al cielo.

El texto no esta en buenas condiciones y no sabemos que ocurre en esta parte con mucha claridad, pero parece que el dios Nergal insulta a Namtar y es enviado por Ea ante Ereshkigal. Nergal obedece no sin antes hacerse con una silla mágica que le protege contra los malos espíritus y habiendo recibido una serie de consejos de Ea: no sentarse en ninguna silla que le traigan, no comer pan ni carne, no beber cerveza, no lavar sus pies y no sucumbir a los encantos de la diosa hasta que ella “haya estado en el baño y se haya vestido con un buen vestido, permitiéndote ver su cuerpo” .

Nergal baja a los infiernos y cumple con los consejos del sabio Ea, y solo después de que la diosa hiciera lo que Ea había previsto se dejo llevar por su instinto y sucumbió a los encanto de la hermana de Ishtar, de forma que pasan seis días en la cama, tras los cuales Nergal dice que debe regresar al cielo, tras lo cual Ereshkigal envía a su visir Namtar al cielo para que traiga a Nergal. Una vez recibido el mensaje de la diosa Nergal baja al infierno y no espera ser recibido llevándose por delante a los siete guardianes de las puertas llegando hasta Ereshkigal y arrastrándola a la cama de los pelos donde yacen otros seis días y finalmente se desposan.

La Epopeya de Erra:

Erra, guerrero de los dioses se sentía inquieto en su morada y deseaba hacer la guerra. Sin embargo estaba preso de la fatiga y no era capaz de ponerse en acción. Pero sus ejércitos y armas, de los cuales los Sebitti, siete guerreros que marchaban a su lado eran los más importantes, lo instan a ponerse a la labor, halagándolo y arengándolo de tal forma que él se decide. Él mismo insta a su visir Ishum (que no esta muy convencido) a ponerse en marcha, pues se propone enfrentarse a Marduk. Para ello visita el templo de su rival y le espeta que su aspecto no es propio del soberano de los dioses y este, convencido, viaja al mundo subterráneo de las aguas dulces para que los artesanos que allí viven se las lustren.

En ausencia de Marduk, Erra trama devastar Babilonia, a pesar de que Ishum intente hacerlo cambiar de idea. Efectivamente Erra a su tercer intento asola Babilonia. Ishum advierte a Erra de que todo el mundo, incluido el propio Marduk esta sobrecogido por su victoria, Erra victorioso y desafiante increpa a los demás dioses y luego satisfecho vuelve a su templo (en Kutha).

Etana:

Este mito trata de un antiguo rey de Kish y se superpone a un mito acerca de un águila y un serpiente que viven en el mismo árbol en el cual el águila asesina a los hijos de las serpiente y es castigada por los dioses que ayudan a la serpiente a vengarse, de forma que el águila permanece en un profundo agujero, con las alas rotas, muriéndose de hambre, cuando el mito termina y enlaza con el de Etana.

Etana era un rey sin descendencia, por lo que deseaba encontrar una planta mágica que le permitiría asegurar su descendencia y por lo tanto un heredero. Este había suplicado a Shamash (el mismo dios que había condenado al águila) que le ayudara a encontrar la planta. Shamash decidió indicarle donde podía encontrar al animal herido y Etana fue en su busca y cuando lo encuentra pasa varios meses (siete para ser concretos) alimentando y enseñando a volar de nuevo al pájaro. Cuando lo consigue el águila da vueltas alrededor de la montaña pero no encuentra la planta. Etana decide subirse a las espaldas del águila y ambos remontan el vuelo, pero después de subir a gran altura Etana tiene miedo y pide que le dejen en el suelo, el águila obedece. Aquí aparecen un gran laguna en el texto, pero parece ser que Etana tiene sueños que lo animan a volverlo a intentar y sube de nuevo a espaldas de pájaro llegando hasta el cielo de Anu, pasando por la puerta de Sin, Shamash, Adad (Enlil) e Ishtar. Y aunque el final del mito se ha perdido suponemos que consiguió la planta pues a Etana lo sucede su hijo Balih.

Adapa:

Adapa es un mortal de ascendencia divina, creado por Ea para que reinase sobre los hombres en la ciudad santa de Eridu. El dios Ea le había dotado de todas las cualidades, solo le faltaba la inmortalidad.

Adapa como costumbre salía de Eridu, se metía en su barco y se iba pescar, un día se interrumpe esta costumbre por culpa del Viento del Sur hundiendo el barco y enviando a Adapa a la casa de los Peces Furiosos, cuando salió de allí Adapa furioso rompió las alas al Viento del sur, el cual no pudo volar en seis días y siete noches.

Enterado Anu de lo ocurrido mando llamar a Adapa, con intención de hacerlo tomar alimento de muerte. Pero Ea que velaba por el le dio instrucciones de cómo sobrevivir: no debía aceptar ni alimento, ni bebida y también le enseño como debía hablar a los dioses que rodeaban a Anu.

Así, llego al cielo vestido de luto y cuando Tammuz y Ningirsu le recibieron y le preguntaron por que dioses vestía de luto este contesto, de forma muy compungida: “Tammuz y Ningirsu los muy magníficos” ante semejante muestra de respeto y cariño se dirigieron a Anu y hablaron a favor del rey, de esta forma Anu decidió perdonarle y ofrecerle los alimentos de la vida eterna, pero siguiendo el consejo de Ea no comió ni bebió nada.

La Epopeya de Anzu:

Anzu, también llamado Zu era una divinidad demoniaca identificada con el pájaro de la tormenta. Era hijo de Anu. Desencadenante de la tempestad y el Diluvio, cuyo antecesor sumerio era Im-dugud, figurado como un águila leontocéfala (cabeza de león). Llego a ser el emblema de Lagash. En un principio fue mensajero de Enlil, pero queriendo igualarse a él le robo las Tablillas de los Destinos y, como veremos ahora, fue derrotado por Ninurta.

La historia se introduce con un prólogo que habla acerca de las proezas de Ninurta y comienza con los dioses informando a Enlil del nacimiento de Anzu, la descripción esta fragmentada pero denota fuerza, poder y furia. Ea convence a Enlil para que deje que el pájaro le sirva y este le destina a guardar la entrada de su cámara.

En presencia de Anzu Enlil se baña a menudo en agua sagrada mientras el pájaro lo mira codiciosamente y durante uno de esos baños cogió la tableta de los destinos y huyó arrebatándole el poder a Enlil. Enlil llama a su propio hijo Adad para que combata a Anzu con el rayo (su arma) pero este se niega, considerándose incapaz de vencerle estando el pájaro en poder de la tableta de los destinos. Después enviaron a Gerra (Girra o Girru dios del fuego divinizado y purificador, auxiliar de Ea y protector de los metalistas) para que quemase al pájaro con su fuego, negándose este en los mismos términos que Adad. A continuación llaman a Shara, hijo de Ishtar, que también se niega. Así los dioses quedan desolados, hasta que una vez más es Ea el que encuentra la solución. Ea hace llamar a Belet-ili, la Diosa Madre para que cree a Ninurta “el de anchos pechos” y este es enviado a acabar con Anzu, antes de partir toma el mando de los siete vientos “que danzan en el polvo” y reúne unas terroríficas huestes de guerra con las que ataca a Anzu y sus ejércitos, la lucha es cruda, pero Anzu posee la Tablilla de los Destinos y por lo tanto tiene una gran ventaja. Así Ninurta manda un mensajero para pedir consejo a Ea, que con su habitual sabiduría instruye a este en la forma de combatir a Anzu, a partir de aquí se produce un devastador y asolador enfrentamiento entre ambos dioses y durante ese caos una flecha de Ninurta atraviesa el pecho de Anzu, que cae fulminado. De esta manera recupera las Tabletas de los Destinos y obtiene una gran victoria recibiendo veinte nombres honoríficos.

Conclusión. Valoración Personal:

Como ya indicábamos en la introducción, la importancia de los mitos es mayor de lo que pueda parecer, y también quizá de la que se le haya atribuido normalmente pues nos habla de un aspecto muy importante, no ya para la antropología, si no para la historia: la mentalidad de un pueblo.

Con la síntesis realizada hasta ahora podemos observar una aspecto fundamental que define la actitud del hombre mesopotámico hacia el mundo que le rodea. Como podemos ver es una situación de inferioridad y sumisión con respecto a las fuerzas de la naturaleza, representadas por los dioses. Se observa con claridad en los mitos el carácter irritable de los dioses que no dudan en aplicar castigos terribles si sus deseos no eran cumplidos.

Es también muy importante el origen y función del hombre, que queda perfectamente definido y limitado: el hombre ha sido creado para realizar los trabajos que son más pesados a los dioses. Esa es su función en el cosmos y ninguna más, luego es una función meramente servil y no muy agraciada, al menos con respecto a los dioses, pues no hay que olvidar que el origen del hombre es en gran directamente divino y eso lo coloca en una posición algo más favorable. Aún con todo esta claro que la mentalidad mesopotámica es una mentalidad poco optimista para con esta vida y con la del más allá, ya que la morada de los muertos es invariablemente el infierno: un lugar lúgubres, desolado y polvoriento. En resumen una mentalidad muy propia de un pueblo que ha de luchar día a día y con mucha esfuerzo contra el medio para lograr sobrevivir y que esta constantemente a merced de fuerzas naturales catastróficas y en gran medida aleatorias y repentinas.

Con este panorama de fondo no es de extrañar que lo que el hombre anhele con toda su energía sea la pervivencia, la inmunidad a estas fuerzas hostiles y por lo tanto la tranquilidad y satisfacción de espíritu, en otras palabras: La Inmortalidad. Y en los mitos se puede apreciar claramente como este es el tesoro más apreciado para los mesopotámicos, son ejemplos de ello Gilgamesh y Adapa. Y en cierto modo, aunque no de la misma manera Etana, pues él busca la inmortalidad a través de sus hijos. Esto es realmente importante pues para los mesopotámicos es la única manera de conseguir la inmortalidad: la descendencia y las obras realizadas durante la vida, eso es lo que da la inmortalidad. Al menos desde un punto de vista personal considero que (sintetizando mucho) ese el mensaje acerca de la espiritualidad y mentalidad de la época que refleja la epopeya de Gilgamesh, pues el héroe tiene éxito en todo pero fracasa inexorablemente en su búsqueda de la inmortalidad, regresando al final a Uruk para darse cuanta de que lo único que pervive y que le hace inmortal a uno son sus obras en vida, por lo tanto para buscar la inmortalidad no es necesario huir de la muerte, pues eso es imposible como demuestra el sabio Ut-Napishtim (el único que por voluntad divina llego a ser inmortal) con el ejemplo del sueño.

El aspecto por el que la mitología mesopotámica es particularmente importante se debe, como ya dijimos al final de la introducción en el hecho de que es el primer sistema mitológico organizado que existe, al menos hasta que tengamos constancia de otros más antiguos. La influencia en sistemas mitológicos posteriores es obvia, así como es obvio que recoge tradiciones muy antiguas que quizá se remonten a las primeras formaciones sedentarias. En consecuencia, de nuevo, el interés no es solo antropológico si no también histórico y puede que en mayor medida que en el punto anterior, teniendo en cuenta la importancia crucial de la religión y la mitología en la formación del estado y el desarrollo de las sociedades sedentarias en Mesopotamia.

Por lo tanto, y como resumen final sabemos que la mentalidad mesopotámica es pesimista con respecto al mundo y al destino. Y es servil y sumisa con respecto a los dioses, siendo su mayor anhelo la posesión de la inmortalidad, posesión que por otra parte jamas se consigue salvo mediante las obras y logros personales que son recordados y admirados o utilizados por las generaciones futuras, y también mediante los hijos, que son esas generaciones futuras y que continúan y rememoran esa obra personal. Y por último resaltar de forma especial la importancia e influencia de estos mitos y de esta mentalidad tan particular en toda la serie de mitologías y religiones posteriores, pues esta fue la primera.

Bibliografía:

  • Francesc Ll. Cardona. Mitologías y Leyendas Asiáticas, Barcelona, 1998.

  • H.MacCall. Mitos Mesopotámicos, Madrid, 1994.

  • F. Lara Peinado. Mitos Sumerios y Acadios, Madrid, 1984.

  • Jean-Claude Margueron. Los Mesopotámicos, Madrid, 1996.

Mesopotamia es una denominación griega que significa “territorio entre ríos”. Estos ríos son, concretamente, el Tigris y el Eufrates.

La principal tríada suprema de dioses es la formada por Anu, Enlil y Ea. Pero dado la función política de la religión era necesario reflejar la situación política en el panteón divino se impulsa, en gran medida, con la dinastías amorreas, especialmente con Hammurabi, el dios de Babilonia: Marduk o Bel Marduk, de forma que acaba sustituyendo en esa tríada a Enlil, se le eleva por encima del propio Anu y Enlil poseedor de la Tablilla de los Destinos se ve obligado a entregársela por su glorioso papel en la lucha contra Tiamat.

Como veremos más adelante los vientos son un arma muy utilizada por los dioses como ocurrirá en el poema de Gilgamesh cuando el y su compañero de armas se enfrenten al gigante Humbaba.

Y una vez más cuando no referimos a acadios estamos hablando de acadios, babilonios, cassitas y asirios.

El propio nombre de Anu significa cielo.

En Erech Ishtar era considerada como hija de Anu, mientras que en Nínive se la consideraba hija de Sin.

Nótese que en esta versión el orden ha cambiado y la diosa madre crea a esos catorce seres superiores para permitir a los hombres vivir en paz con los dioses, no como el evento que da origen a la raza humana.

El cedro es un árbol de gran consideración en Mesopotamia, así pues para ellos el bosque era un lugar exótico y misterioso. La localización del bosque de cedros podría estar al oeste, aproximadamente en la zona del Líbano.

Recordemos que más tarde Adad se identifica con Enlil, usurpando su puesto y personalidad.

Historia Antigua Mitología Mesopotámica

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