Mitología de Ecuador

Historia de Sudamérica. Comunidad mestiza ecuatoriana. Leyendas ecuatorianas. Mitos ecuatorianos

  • Enviado por: Vivi Paola
  • Idioma: castellano
  • País: Ecuador Ecuador
  • 7 páginas

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LOS MITOS EN LA COMUNIDAD MESTIZA ECUATORIANA

Sin duda la comunidad mestiza nacional constituye una mezcla entre las sociedades tradicionales y modernas, como lo evidencian de manera irrefutable sus mitos.

Esta situación es consecuencia directa de un proceso de aculturación extensivo e intensivo impulsado por la acción colonizadora, así como un proceso de urbanización repentino y violento. En estas circunstancias, las referencias acerca de los hechos cosmogónicos y del origen de los dioses vernáculares casi son inexistentes en la actualidad.


La causa radica en el desprestigio y anulación de dichos dioses por la obra de la acción evangelizadora. No obstante, ésta no ha sido capaz de su erradicación total, pues las referencias a los dioses vernáculares aún sobrevive de manera fragmentaria o implícita en ciertas leyendas o casos.


A las antiguos sumos se han sumado otros seres, personajes y objetos mitológicos que la comunidad mestiza ha sabido crear, condicionada por sus particulares vivencias históricas. Estos y aquellos conforman una extensa mitología, en base a la cual se puede descifrar las creencias, conocimientos, impulsos, temores y anhelos, que conforman la subjetividad del mestizo ecuatoriano.

LA MITOLOGÍA MESTIZA Y SUS CARACTERÍSTICAS

Los elementos integradores de la mitología mestiza se pueden agrupar en tres conjuntos:

  • Seres imaginarios

  • Objetos maravillosos

  • Personajes legendarios.

  • Los seres imaginarios y los objetos maravillosos representan en su mayoría creencias vigentes, mientras que los personajes legendarios son objeto de rememoración por cuanto pertenecen al pasado. Entre estos últimos se incluyen los protagonistas de los carnavales rituales populares representan a personajes históricos o creencias ancestrales.

    En la mitología mestiza existe la tendencia a ubicar a los seres imaginarios en la tierra, ya sea en la superficie o en las entrañas de los accidentes más relevantes del entorno (cerros, montañas, selvas), sin que existan seres que se sitúen en el cielo o en el agua. El énfasis por ubicar a estos seres en la tierra está relacionado con el temor del incesto, temor que parece obsesionar a los mestizos.

    NECESIDAD E IMPORTANCIA DE LOS MITOS

    ¿Por qué razón los mitos han prevalecido en todos los tiempos históricos?

    • Porque los mitos facilitan respuestas a las preguntas básicas de una comunidad acerca de su origen, existencia y destino.

    • Porque los mitos permiten expresar y realzar las creencias, y salvaguardar los preceptos de orden moral; gracias a ello la tradición adquiere mayor valor y prestigio, en fin, se fortalece.

    • Porque el Mito al permitir un acceso a lo eterno, posibilita una evasión del tiempo real o la temporalidad existencial del hombre que lo enfrenta con una realidad cruda y terrible: la muerte.

    Los mitos satisfacen una necesidad no sólo de conocimiento sino emotiva y afectiva. Por todas estas razones, los mitos aseguran la conexión de cualquier comunidad histórico-cultural.

    Gracias a los mitos los individuos aprehenden el sentido de los preceptos de orden moral y el modo de cumplirlos. Así por ejemplo, en la mitología de la comunidad mestiza, las leyendas de ultratumba (aparecidos) indican con claridad las consecuencias que pueden acarrear para un individuo la profanación de ciertos preceptos morales, debido a la adopción de conductas reñidas con un patrón de comportamientos socialmente establecido.

    En conclusión, los mitos en uno u otro sentido, constituyen modelos para los comportamientos humanos, por tanto, confieren significación y valor a la existencia.

    LAS FORMAS A TRAVÉS DE LAS CUALES COBRAN EXISTENCIA LOS MITOS.

    Si se tiene en cuenta que un Mito es un conjunto de ideas o concepciones, éste sólo puede adquirir existencia a través del lenguaje, sea verbal, plástico o coreográfico. Por lo mismo un Mito es susceptible de narración en forma de relatos orales o cantos, así como de representación a través de imágenes plásticas o ceremonias (representaciones lúdicas, ritos, danzas dramáticas).

    Esto significa que los mitos no sólo cobran existencia en aquellas narraciones antiguas, especializadas exclusivamente en la explicación de los hechos cosmogónicos (orígenes del universo, del hombre, de las plantas, y de los animales) o teogónicas (orígenes de los dioses).

    Los relatos míticos en general abordan dichos temas y otros de índole fantástica o de irrupción de lo sobrenatural en la vida cotidiana, bajo la forma de dos géneros literarios básicos de la literatura oral: la leyenda y el caso.

    LEYENDAS

    Las leyendas por lo general son de dos tipos, las que aluden a los tiempos remotos o primigenios y las que se refieren simplemente a los tiempos históricos pasados. Los protagonistas de las leyendas son por lo general de cualidad heroica.

    Las leyendas ecuatorianas en su mayoría tienen su origen en época de la conquista española. Nace de anécdotas y experiencias  de celebres personajes de ese tiempo  que al ser transmitidos de una a otra persona el ingenio popular va dejando sus huellas  hasta convertirla en una historia un tanto real y un tanto ficticia


    Algunos Mitos del Ecuador

    TIN TIN

    Personaje mítico propio de la zona montubia. El Tintín al parecer procede del dios Puná de la fecundidad llamado Tin, se lo describe en la actualidad como un enano, con una gran cabeza, los pies vueltos hacía atrás y el miembro viril sumamente desarrollado, al extremo de llevárselo arrastrando por el suelo. Usa sombrero que llega un poco más abajo de las orejas y produce un silbido ululante y lúgubre.


    El Tintín persigue y asecha a las mujeres casadas o no, preferentemente pelonas y cejonas para poseerlas carnalmente, luego de sumirlas en un trance hipnótico. Cuando se enamora de una mujer sale por las noches de los huecos donde vive, llevando una piedra imán en un mate, la cual coloca debajo de las escaleras para que todos los habitantes de la casa duerman. Luego aborda a las mujeres dormidas; se las lleva al monte y ahí las posee sexualmente, con la cabeza para abajo y las nalgas para arriba. Las mujeres que han sido víctimas del Tintín no recuerdan nada, solamente amanecen con moretones y cardenillos en el cuerpo.


    El esposo que en alguna ocasión descubre al Tintín de forma in franganti con su esposa raptada y lo insulta, muere en el acto. Sólo las mujeres casadas pueden quedar embarazadas del Tintín, y cuando así sucede dan a luz por lo general niños de apariencia normal, pero sin esqueleto, por lo que pronto fallece. A estos niños se los entierra en los cementerios, se los abandona en los cardos y luego se los quema, o se los amarra a los palos más altos de las balandras para atraer la buena suerte en las labores de la pesca. Los hijos del Tintín que sobreviven, con el correr de los años se vuelven seductores natos de mujeres, a las que consiguen y embaucan con mil artimañas.

    El mito del Tintín constituye una prueba evidente de la concepción de la masculinidad como una fuerza negativa o maligna frente a lo femenino asociado con lo benigno

    HUACAY - SIQUI

    La referencia de este ser zoomorfo proveniente del norte de la provincia de Pichincha. Los campesinos mestizos e indígenas lo describen como un ave que sale de las quebradas a las seis de la tarde y emite un canto lúgubre parecido al llanto humano. En sus recorridos ataca a las personas ocasionándoles accidentes, y cuando encuentra a su paso prendas y pañales de niños que están secándose fuera de las casas, los mira y los niños se vuelven llorones. Por esta razón se toman precauciones para que estas prendas no queden afuera de las casas después de dicha hora

    EL DUENDE

    El duende es uno de por personajes del que se tiene referencia en todo país, sin embargo lo describiremos según la versión de la provincia de Manabí: Este duende es travieso por excelencia, coqueto, mirón y enamoradizo.


    Sea para tratar de llevarse a muchachas jóvenes de cabellos largos o grandes ojos para embarazarlas; sea para echar a perder los guisos arrojando sal o ceniza, o sea para esconder los objetos más queridos de señoras y señoritas, lo cierto es que este personaje condensa las más profundas inquietudes y temores, deseos y curiosidades de los hombres con respecto al mundo femenino, que es el universo favorito del duende para hacer gala de su ingenio ambiguo y peligroso.


    Es un personaje chiquito con los tobillos torcidos atrás, se viste de rojo; otra descripción habla de una especie de animal pequeño y feo. Sea como fuere su apariencia cuando se enamora 'lo hace de verdad' y empieza a desplegar estrategias como molestar haciendo travesuras o impidiendo que el novio se acerque, es muy celoso.


    Se dice de un secreto para protegerse del duende, que consiste en colocar una guitarra desafinada y un espejo en el cuarto de la mujer. La idea es que se enoje cuando quiera tocar la guitarra y se refleje en el espejo su rostro horrible, entonces se aleja avergonzado de su fealdad. Se dice también que existen 'duendas' que persiguen a los hombres solteros o casados, que son objeto de sus amores.


    De su apariencia se sabe que son gorditas, chiquitas y de pies virados. Un rasgo importante de estos seres del imaginario popular, es que se no se trataría de duendes aislados, sino de toda una 'nación' dispersa en cuevas, huecos, barrancos, quebradas, que son sus sitios preferidos para vivir y recrear sus costumbres y formas de procreación similares a las delos humanos

    LEYENDA

    POSORJA

    Nombre de una célebre pitonisa huancavilca. La leyenda de Posorja muy popular en la colonia y a inicios de la vida republicana, cuenta que la vidente apareció de pronto frente a las costas de la península de Santa. Elena, precisamente en el sitio en el que actualmente se ubica la población del mismo nombre. Llegó en un pequeña nave de madera más liviana que la balsa cuando era solamente una criatura. La niña era de rasgos blancos y venía envuelta en unas finas mantas de algodón que tenían estampados unos intrincados jeroglíficos; llevaba además en su pecho, como colgante un caracol pequeño y finamente labrado.

    Adoptada por los huancavilcas, creció hasta hacerse mujer. Fue entonces que empezó a vaticinar los sucesos más trágicos del pueblo que la adoptó, cobrando fama de gran visionaria en toda la región. Por esta razón llegaron hasta su aldea Huayna Capac y después Atahualpa, a quines predijo los trágicos desenlaces de sus reinados. Cuando Huayna Capac llegó a la península de Sta. Elena, vio en Posorja a una enviada del dios Pachacamac y le pidió que le vaticinará su porvenir, viendo en los ojos de la pitonisa su muerte en Tomebamba y la guerra fatricida entre Atahualpa y Huáscar

    Después cuando Atahualpa le pidió que revelase su futuro, pronosticó su triunfo sobre Huáscar y el breve tiempo que duraría su victoria por último, pronóstico que habría de llegar unos hombres blancos y barbados que matarían al inca luego de tomarlo prisionero en Cajamarca. Cuando Posorja terminó esta revelación declaró que su misión en la tierra había terminado, puesto que aquella había sido su última predestinación. Luego de su declaración se dirigió al mar, soplo su caracol y una ola se la llevó

    El Gallito de la Catedral (QUITO)

    En los tiempos en que Quito era una ciudad llena de imaginarias aventuras, de rincones secretos, de oscuros zaguanes y de cuentos de vecinas y comadres, había un hombre muy recio de carácter, fuerte, aficionado a las apuestas, a las peleas de gallos, a la buena comida y sobre todo a la bebida. Era este don Ramón Ayala, para los conocidos "un buen gallo de barrio".

    Entre sus aventuras diarias estaba la de llegarse a la tienda de doña Mariana en el tradicional barrio de San Juan. Dicen las malas lenguas que doña Mariana hacía las mejores mistelas de toda la ciudad. Y cuentan también los que la conocían, que ella era una "chola" muy bonita, y que con su belleza y sus mistelas se había adueñado del corazón de todos los hombres del barrio. Y cada uno trataba de impresionarla a su manera.

    Ya en la tienda, don Ramón Ayala conversaba por largas horas con sus amigos y repetía las copitas de mistela con mucho entusiasmo. Con unas cuantas copas en la cabeza, don Ramón se exaltaba más que de costumbre, sacaba pecho y con voz estruendosa enfrentaba a sus compinches: "¡Yo soy el más gallo de este barrio! ¡A mí ninguno me ningunea!" Y con ese canto y sin despedirse bajaba por las oscuras calles quiteñas hacia su casa, que quedaba a pocas cuadras de la Plaza de la Independencia.

    Como bien saben los quiteños, arriba de la iglesia Mayor, reposa en armonía con el viento, desde hace muchos años, el solemne "Gallo de la Catedral". Pero a don Ramón, en el éxtasis de su ebriedad, el gallito de la Catedral le quedaba corto. Se paraba frente a la iglesia y exclamaba con extraño coraje:

    • "¡Qué gallos de pelea, ni gallos de iglesia! ¡Yo soy el más gallo! ¡Ningún gallo me ningunea, ni el gallo de la Catedral!". Y seguía así su camino, tropezando y balanceándose, hablando consigo mismo, - "¡Qué tontera de gallo!"

    Hay personas que pueden acabar con la paciencia de un santo, y la gente dice que los gritos de don Ramón acabaron con la santa paciencia del gallito de la Catedral. Una noche, cuando el "gallo" Ayala se acercaba al lugar de su diario griterío, sintió un golpe de aire, como si un gran pájaro volara sobre su cabeza. Por un momento pensó que solo era su imaginación, pero al no ver al gallito en su lugar habitual, le entró un poco de miedo. Pero don Ramón no era un gallo cualquiera, se puso las manos en la cintura y con aire desafiante, abrió la boca con su habitual valentía. Pero antes de que completara su primera palabra, sintió un golpe de espuela en la pierna. Don Ramón se balanceaba y a duras penas podía mantenerse en pie, cuando un picotazo en la cabeza le dejó tendido boca arriba en el suelo de la Plaza Grande. En su lamentable posición, don Ramón levantó la mirada y vio aterrorizado al gallo de la Catedral, que lo miraba con mucho rencor.

    Don Ramón ya no se sintió tan gallo como antes y solo atinó a pedir perdón al gallito de la Catedral. El buen gallito, se apiadó del hombre y con una voz muy grave le preguntó:

    • ¿Prometes que no volverás a tomar mistelas?

    • Ni agua volveré a tomar, dijo el atemorizado don Ramón.

    • ¿Prometes que no volverás a insultarme?, insistió el gallito.

    • Ni siquiera volveré a mirarte, dijo muy serio.

    • Levántate, pobre hombre, pero si vuelves a tus faltas, en este mismo lugar te quitaré la vida, sentenció muy serio el gallito antes de emprender su vuelo de regreso a su sitio de siempre.

    Don Ramón no se atrevió ni a abrir los ojos por unos segundo. Por fin, cuando dejó de sentir tanto miedo, se levantó, se sacudió el polvo del piso, y sin levantar la mirada, se alejó del lugar. Cuentan quienes vivieron en esos años, que don Ramón nunca más volvió a sus andadas, que se volvió un hombre serio y muy responsable.

    Dicen, aquellos a quienes les gusta descifrar todos los misterios, que en verdad el gallito nunca se movió de su sitio, sino que los propios vecinos de San Juan, el sacristán de la Catedral, y algunos de los amigos de don Ramón Ayala, cansados de su mala conducta, le prepararon una broma para quitarle el vicio de las mistelas. Se ha escuchado también que después de esas fechas, la tienda de doña Mariana dejó de ser tan popular y las famosas mistelas de a poco fueron perdiendo su encanto. Es probable que doña Mariana haya finalmente aceptado a alguno de sus admiradores y vivido la tranquila felicidad de los quiteños antiguos por muchos años.

    Es posible que, como les consta a algunos vecinos, nada haya cambiado. Que don Ramón, después del gran susto, y con unas cuantas semanas de por medio, haya vuelto a sus aventuras, a sus adoradas mistelas, a la visión maravillosa de doña Mariana, la "chola" más linda de la ciudad y a las largas conversaciones con sus amigos. Lo que sí es casi indiscutible, es que ni don Ramón, ni ningún otro gallito quiteño, se haya atrevido jamás a desafiar al gallito de la Catedral, que sigue solemne, en su acostumbrada armonía con el viento, cuidando con gran celo, a los vecinos de la franciscana capital de los ecuatorianos