Metodología de la gramática y el sujeto

Niveles universal, histórico e individual del lenguaje. Metalengua. Delimitación entre léxico y gramática. Clase sintagmática. Oración. Valencias. Actantes

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TEMA 1. INTRODUCCIÓN. LA GRAMÁTICA

1. LOS NIVELES UNIVERSAL, HISTÓRICO E INDIVIDUAL DEL LENGUAJE

Tomemos como ejemplo la oración el labrador mata al patito, que es una oración presente no contemplada por el contexto. En esta oración tenemos un evento con dos participantes y esto se traduce en que el participante 1 (sujeto) realiza una acción que recae sobre el participante 2 (objeto). La concordancia marca la relación de cada complemento con el verbo. En el verbo se establece una relación de subjetividad hacia el sujeto y una relación de objetividad hacia el complemento directo.

Con decir que la oración es una oración presente no contemplada por el contexto nos referimos a que el presente en la conjugación española no está marcado, es decir, por él no pueden conocerse los valores aspectuales, se necesita el contexto para ello. La categoría verbal de la evidencia no se expresa en español.

Sabemos que hay tres entidades: verbo `matar' + ente `labrador' + ente `patito'; para entablar las relaciones entre estos entes necesitamos unas serie de significados.

A cada uno de los niveles le corresponde un significado:

  • Universal: realidad (designatum), concebida desde distintas perspectivas.

  • Histórico: significado. Lo organizado por una lengua. Referente tal como la lengua lo proporciona.

  • Individual: sentido o significado pragmático (lo que el hablante quiere decir).

NIVEL UNIVERSAL E HISTÓRICO

El lenguaje se manifiesta siempre hablando, de ahí que existan lenguas muertas por no tener hablantes.

· Actividad universal: para aprender una lengua es necesario aprender palabras y reglas para combinar. Lo universal de una actividad lingüística son todas aquellas operaciones que en el lenguaje como actividad se cumple para decir algo de los signos de la lengua acerca de algo.

· Actividad histórica: técnica histórica del decir, esto es, el arte de hablar una lengua. La técnica a nivel histórico es obligatoria, de ahí que se diga que la gramática es un ars obligatoria. ¿Cómo se manifiesta esta obligatoriedad? En el hecho de que los hablantes siguen las delimitaciones semánticas que han operado desde siglos anteriores.

La principal diferencia entre la técnica universal y la histórica es que mientras la técnica universal es el conjunto de todas las operaciones dadas en una lengua, la técnica histórica es el hecho de que una serie de valores se hayan visto en una lengua.

2. LENGUA Y METALENGUA

Hay que distinguir la lengua de la metalengua. La lengua es el conjunto de operaciones gramaticales que todo el mundo conoce en tanto que es hablante de una lengua. La metalengua es la descripción y estudio de esa gramática objeto.

Dentro de una lengua existe una organización del designatum, lo que da lugar a distintos tipos de significados:

1. SIGNIFICADO LÉXICO: Es el significado que corresponde a la organización inmediata de la experiencia de la realidad. El qué de lo aprendido. El significado común a caliente, calor y calentar. Este significado es idealmente anterior a las determinaciones gramaticales tanto desde un punto de vista lógico como del análisis.

2. SIGNIFICADO CATEGORIAL: Corresponde al cómo de la expresión de la realidad. Diferencia el significado de caliente, calor y calentar: adjetivo, sustantivo, verbo.

3. SIGNIFICADO INSTRUMENTAL: Significado de los morfemas, de las desinencias, entonación, prosodia y algunas palabras morfemáticas. Este significado instrumental siempre se manifiesta en combinaciones y consiste en orientar al significado léxico y categorial a una función propia del decir. Por ejemplo: noche se opone a día y a tarde, pero también a noches.

4. SIGNIFICADO SINTÁCTICO O ESTRUCTURAL: Este es el propio de la combinación de unidades lexemáticas o morfemáticas con morfemas o significados instrumentales dentro de la oración. Se da en la oración y en estratos inferiores.

5. SIGNIFICADO ÓNTICO: Es el significado correspondiente al valor de la existencia atribuido al estado de cosas definido por una oración. Se correspondería con la clasificación de las oraciones: interrogativa, asertiva, imperativa.

¿Qué significados son los propios del léxico y cuáles de la gramática? Al léxico le corresponde el significado léxico y el categorial; a la gramática, el significado categorial, instrumental, sintáctico y óntico.

El significado categorial se da tanto en el léxico como en la gramática porque se da en la mayoría de las lenguas a la vez, el qué y el cómo, de manera que no puede disociarse. Por ejemplo, en blanco y malagueño habría que conocer el contexto para saber qué categoría les corresponde; a pesar de eso, uno de los dos significados suele concebirse como primario y otro como secundario. Pero, ¿por qué lo categorial pertenece a la gramática?

1) En primer lugar, porque el hecho de ser sustantivo, adjetivo, etc. no caracteriza solo a las palabras, sino también grupos de palabras e incluso oraciones, como ocurre en el siguiente ejemplo: que viene Juan es cierto, en donde que viene Juan realiza la función de sujeto.

2) En segundo lugar, porque además, el hecho de que una palabra pertenezca a una categoría verbal implica una orientación para determinadas funciones sintagmáticas.

3. DELIMITACIÓN ENTRE LÉXICO Y GRAMÁTICA

No está clara la diferenciación entre léxico y gramática. Hay un condicionamiento del léxico por la gramática y viceversa, de la gramática por el léxico.

En el condicionamiento del léxico por la gramática lo observamos en la formación de palabras, en donde hay muchas funciones semejantes a las gramaticales que hay en una oración.

El condicionamiento de la gramática por el léxico quiere decir que dentro del significado de las palabras hay una parte del significado que condiciona las combinaciones de esa palabra. Por ejemplo: visitar A1 visita A2: verbo

visita hecho de que A1 visite A2: sustantivo

FUNCIONES GRAMATICALES

Las funciones gramaticales siempre se presentan en combinaciones de elementos, esto no quiere decir que en muchos casos la expresión material de determinadas funciones gramaticales estén expresadas por φ. Por ejemplo, noche puede funcionar como unidad mínima y como palabra, cuando hay que añadir el significado gramatical.

Puesto que lo gramatical siempre se da en combinaciones es necesariamente la existencia de al menos cuatro elementos mínimos combinables y unidades de combinación, de forma que todas las lenguas constan al menos de unidad mínima significante y unidad mínima del decir, esto es, la oración. Las funciones gramaticales no se expresan en todas las lenguas en el mismo estrato.

¿Cuáles son los estratos posibles? En orden de jerarquía: unidad mínima, palabra, grupo de palabras, cláusula, oración y texto. De todas estas, solo la unidad mínima y la oración son realmente necesarias en todas las lenguas; las demás existen siempre que en ellas se exprese una función gramatical determinada.

De esto se deducen dos hechos fundamentales, que sirven para estudiar las combinaciones: por un lado, el eje paradigmático, el eje de la selección, esto es, aquel eje en el cual el hablante va eligiendo en función de lo que va a decir, unas funciones u otras, por tanto siempre está implícito; por otro lado, el eje sintagmático, que el eje de la combinación, lineal tanto en el tiempo como en el espacio. Esta presentación de los ejes implica no confundirlo con las clases sintagmáticas.

¿Qué es un paradigma? Un conjunto de unidades que se oponen de modo inmediato unas a otras en el mismo nivel de estructuración, de forma que una palabra se opone a otra. Por ejemplo: el niño malagueño se opone a el malagueño niño.

¿Qué es un sintagma en sentido amplio? Es la combinación de unidades de un nivel de estructuración con una unidad de nivel superior. En todo sintagma nos encontramos la unidad X + la unidad Y. Y como conjunto de ello tendríamos la palabra, grupo de palabras… Según en qué nivel funcione, la función gramatical será distinta.

Si entre las unidades que forman un paradigma hay una relación de oposición y gracias al cual se puede distinguir el significado, entre las unidades que componen un sintagma se da una relación sintagmática y en esta relación las unidades representan unidades sintagmáticas. En general, la relación sintagmática es una relación de determinación recíproca entre ellas.

CLASE SINTAGMÁTICA

Conjunto de unidades de un nivel inferior que funciona en el mismo tipo de combinaciones que en un nivel superior. Por ejemplo: niño-s tiene dos clases sintagmáticas: el/ un (clase sintagmática de los determinante)y niño (clase sintagmática de los sustantivos).

En el paradigma están los elementos en oposición; mientras que en la clase sintagmática expresan funciones diferentes: combinación.

Esas clases pueden subdividirse en subclases según las combinaciones que puedan establecerse. Verbos < impersonales, transitivos, intransitivos>; Sustantivos <nombre común, nombre propio>.

4. LA ORACIÓN

Oración2: acto de habla - `predicación' + entornos + actividad no verbal

Oración1: acto del decir - `predicación'

En el ejemplo ¿tiene usted fuego?, por un lado tenemos una petición, mientras que por otro, una interrogación en la que el hablante expresa duda de si existe o no ese estado de cosas. ¿Qué ocurre de la interrogación a la petición? Los actos no verbales y el contexto.

Hay dos cosas en el lenguaje: el discurso y el texto. ¿Qué oposición existe entre ambos? El discurso es la actividad, el hablar; mientras que el texto es el resultado, el producto. El discurso consta de una serie de actos de habla de tal individuo en tal ocasión. Cuando uno habla se tienen en cuenta tres hechos: yo, tú y situación comunicativa, la cual es la serie de circunstancias y relaciones que se crean automáticamente por el hecho mismo de que alguien habla acerca de algo en un momento de tiempo y de espacio; dicho en otros términos, hay que tener en cuenta quien lo dice, a quien se dirige y en qué circunstancia, lugar…

La oración2 es simplemente un acto de habla y para realizarlo hay que tener en cuenta la predicación, el contexto a partir del cual hay que interpretar esa predicación. Por ejemplo, hijo de puta tiene una connotación negativa en español, aunque hay ciertos contextos en los que se abandona esa connotación. La oración2 se reconoce por la entonación determinada que posee cada oración: una pausa inicial, una pausa final o silencio y una curva de entonación determinada. La característica primordial del acto de habla es la entonación, que marca la frontera entre uno y otro. Como acto de habla es un acto mínimo individual y como tal va entre pausas con un contorno de entonación individual; para interpretarlo hacen falta los entornos y las actividades complementarias.

Por tanto, la oración sirve por un lado para unificar, pero por otro también sirve para delimitar grupos fónicos.

La oración es una unidad estructural del decir no condicionada situacionalmente. En esta unidad siempre ha de haber una que indique la predicación, esto es, que la predicación no dependa del contexto.

Ejemplo: El caballo corredor / El café amargo (A)

El caballo corre / El café está amargo (B)

Los dos grupos se diferencian en que en A hay una atribución pero no se dice, mientras que en B sí. Tienen en común una entidad y a ese objeto se le aplica semánticamente una cualidad o un proceso. Consiste en orientar hacia la realidad los signos de la lengua. El signo que indica la predicación y que no depende del contexto es fundamentalmente el verbo y dentro de él, los morfemas verbales. Los morfemas de número y persona señalan el sujeto; el de voz modifica también al sujeto indicando qué papel tiene el sujeto en esa oración indicada por el verbo; los morfemas de tiempo y modo inciden en esa acción del verbo referida a la realidad.

En el indoeuropeo, el verbo incluye un proceso y la cópula de la proposición, pero hay ocasiones en que un verbo predica una cualidad, pues el verbo no incorpora la cópula de la oración, por lo que hay que añadirla creando un verbo auxiliar, copulativo, que permite predicar una cualidad de un ente. Si comparamos el café es amargo/el café amargo en ambos casos se predica; en el primero una cualidad, en el segundo un proceso. El café amargo es nominal, pues hay que recuperar el elemento elíptico.

1. ¡Silencio!

2. ¡Fuego!

3. ¡Cierra, que entra frío!

En los tres casos tenemos una predicación con lo mismo y son actos de habla perfectos. Sin embargo, la estructura sintagmática que presentan estas unidades son diferentes. Se comprueba fácilmente que ¡silencio! y ¡fuego! son dos sustantivos, mientras que ¡cierra, que entra frío! son dos signos de predicación.

Alarcos establece una unidad, el enunciado, que la caracteriza por su función: es una unidad de comunicación mínima, y de acuerdo con su función establece dos unidades: oración, cuando va con un verbo conjugado como núcleo; enunciado, sin verbo. El enunciado puede corresponder a lo que es una oración y a un grupo de palabras. Aunque normalmente los enunciados son oraciones, hay oraciones que no son enunciados: es el caso de ¡fuego!, donde se marca el significado óntico, la distinta modalidad oracional; en él está implícita la cópula que marca la predicación, señalada por la entonación.

La oración puede funcionar como palabra y la palabra como oración. Esto quiere decir que hay que distinguir la con su constitución de la con su funcionalidad.

1. HIPERTAXIS. Propiedad en virtud de la cual una unidad de un estrato inferior puede funcional en otros superiores, porque en cada caso combina con las funciones propias de cada estrato, aunque no se materialice físicamente.

Ejemplo: Unidad mínima: ¡fuego!

Palabra: fuego + φ (fuego/fuegos)

Grupo de palabras: φ + fuego (carece de actualizador)

Oración: [(φ + fuego) + φ] + φ

2. HIPOTAXIS O SUBORDINACIÓN. Propiedad en virtud de la cual una unidad de un estrato superior puede funcionar en uno inferior: partiendo de lo que es potencialmente oración se llega a la unidad mínima.

Ejemplo: Oración: viene hoy

Grupo de palabras: dice que viene hoy

Unidad mínima: correveidile/ aunque (por mucho que)

* A veces se convierten en unidades de morfema locuciones preposicionales.

TIPOS DE ORGANIZACIÓN EN LA ORACIÓN

1. NIVEL COGNITIVO REFERENCIAL. Estructurado por una lengua X en designatum y significado. Nos encontramos eventos. Toda oración no es más que un estado de cosas. Es una representación mental de un acontecimiento: esos eventos constan de un núcleo inmaterial que coincide con el verbo (algo que acontece) junto a una serie de participantes (entidades); el núcleo inmaterial es también el núcleo de las relaciones establecidas entre los participantes.

Debemos distinguir en las entidades dos hechos:

a) las propiedades inherentes o intrínsecas de los participantes que no dependen del evento: animado, discontinuo de acuerdo con la lengua.

b) la función semántica que las entidades desempeñan en el evento. E1 y E2 no participan de la misma forma en el modo de suceder. Los papeles temáticos o semánticos son infinitos: agente, paciente, instrumento, experimentante, cualquier valor semántico que en el habla pueda desempeñar una entidad; no obstante, se suele hablar de tres grandes macrorroles o funciones generales:

- agente: entidad que hace algo

- paciente: entidad presente en ese acontecimiento sin decir cómo participa

- indirecto o dativo: entidad + relación de interés en el proceso.

El designatum era la realidad en sí y una motivación de esa realidad.

2. NIVEL DE LA LENGUA.

VALENCIAS O ACTANTES

Entiéndese por valencia la capacidad que tiene el verbo, como eje de la oración, de abrir en su entorno unas casillas funcionales, que serán ocupadas por elementos obligatorios o facultativos. Las valencias son, pues, la relación semántico-sintáctica de un verbo con esas unidades que dependen de él, y que son exigidas obligatoria u opcionalmente por su contenido.

La teoría de las valencias arranca de la Sintaxis de Lucien Tesnière, en la que destaca la concepción de la frase u oración como conjunto de miembros en torno a un elemento central dominante, el verbo. Con ello el lingüista francés rompía con una larga tradición de concebir la oración como estructura bimembre, de sujeto y predicado, y la concebía como una unidad nuclear aureolada de unos actantes (1°= sujeto; 2°= complemento directo; 3°= complemento indirecto) y unos circunstanciales. A partir de esto, Tesnière clasifica los verbos según el número de actantes que rijan o que puedan tener.

Lo cierto es que, a partir de él, se desarrollan una serie de gramáticas de dependencias y de valencias, que han aportado buenos frutos a los estudios lingüísticos. Podemos partir de una idea tan elemental como que todo verbo exige unos actantes o valencias para construirse en un enunciado gramática e inteligible. Así, por ejemplo, un verbo como regalar exige tres valencias o actantes: un donante, un objeto regalado y un receptor del regalo. Será, pues, un verbo trivalente. Hay otros que exigen dos valencias, como, por ejemplo, comer. A partir de estas premisas, los verbos podrían clasificarse en cerovalentes o avalentes, monovalentes, bivalentes y trivalentes. Rarísimo es encontrar un verbo con más de tres valencias.

La valencia primera, que se corresponde con el primer actante, y suele coincidir con el Actor de una estructura semántico-sintáctica de la cláusula oracional, generalmente viene a estar representada por el sujeto. La valencia segunda suele estar representada por el objeto directo o por el objeto preposicional o suplemento de Alarcos. O por decirlo de otro modo más genérico, el objeto directo y el objeto preposicional con suma frecuencia están representando la valencia segunda, pero pueden relacionarse con el verbo en el decurso, bien por solidaridad, bien por determinación. Mas no todo elemento relacionado por tales funciones con su verbo ocupa necesariamente aquellas funciones sintácticas señaladas.

Relación típica entre tipo de evento y valencia

  • Los verbos que denotan acción son de modo no marcado bivalentes.

  • Los verbos que denotan típicamente un proceso son de modo no marcado monovalentes.

  • Los verbos que expresan posición son típicamente bivalentes.

  • Los verbos que expresan un estado son típicamente monovalentes.

  • La relación de los actantes con el verbo plantea un problema: en el caso de valencia1, entre los elementos que conforman las oraciones Juan corre (agente-verbo) y Juan sufre (agente-verbo), hay que distinguir dentro de estas funciones sintagmáticas:

    • Hecho material: marcas que indican la función sintagmática de uno contra otro.

    • Función semántica o sintagmática que esa unidad tiene en la oración.

    En español, el sujeto no es solo agente. En las estructuras monovalentes1 se neutraliza la oposición sujeto/objeto. Esto es, la función sujeto no es per se ni agente ni objeto, sino la función en ser el actante protagonista del que se va a considerar la predicación. El valor de agente o paciente depende del verbo y el objeto, sin embargo, es un objeto que está presente y sus valores semánticos del habla dependerán de los contextos o del valor del verbo.

    El español, desde el punto de vista tipológico, es una lengua acusativa Una lengua nominativo-acusativa (o simplemente acusativa) es aquella que marca el objeto directo de los verbos transitivos y los distingue del sujeto tanto de los verbos transitivos como de los intransitivos, es decir, mientras que el objeto siempre va a ser objeto, el sujeto es indiferente porque según los contextos puede ejercer los papeles que corresponden tanto al agente como al objeto.

    Otras lenguas plantean una organización ergativa. Se conoce como lengua ergativa a aquel idioma en el cual el sujeto de las construcciones intransitivas se marca de la misma forma que el objeto de las transitivas, y el sujeto de las transitivas se marca en una forma diferente. Estas lenguas, en estructuras monovalenciales, la marca va a ser igual, coincidiendo con las lenguas acusativas con un caso absolutivo. En cambio, en las estructuras bivalentes, lo que es objeto, será representado con la misma forma que el actante1 de los verbos monovalentes, en cambio, lo que será el agente se representa de manera diferente. La construcción ergativa es similar en el reparto de los papeles a la pasiva.

    Así, se produce una doble organización de la oración en estratos:

    1) Sintáctico o material. La forma de expresar las relaciones de unas unidades con otras en la oración.

    2) Semántico. Son las funciones semánticas de los participantes en el evento, es decir, el significado de las funciones.

    3) Informativo o pragmático.

    Todo esto es una sola organización de la oración en hechos materiales según Montesinos.

    En toda oración debe distinguirse hecho material y significado; esto no quiere decir que haya dos organizaciones, pero sí deben diferenciarse estos dos aspectos. Distinta es la estructura u organización informativa, que es aquella en la que se distingue el tema del rema. El tema es aquello de lo que se habla; mientras que el rema es lo que se dice del tema. En español, el sujeto se identifica con el tema, así como el predicado con el rema; hasta hoy en día, se puede encontrar la definiciones del sujeto como "aquello de lo que se dice algo" y del predicado "lo que se dice del sujeto".

    Para expresar la función informativa el español se vale del orden de palabras, la distinta organización de los constituyentes oracionales. En general, los que ocupan primera posición ejercen de tema y los que ocupan el final, de rema.

    TIPOS DE ORACIONES

    1) CATEGÓRICO: representa una predicación acerca de un actante y es, por ello, bimembre.

    2) TÉTICO: Un enunciado tético establece un hecho de modo global y puede establecer sólo la existencia de un hecho, de una cosa o de un actante (Hay pan) o presentar un sucedo. Son frecuentes las construcciones téticas en español con actante indeterminado y verbo en tercera persona del plural: Dijeron que... Constan únicamente de un rema, por tanto no dan información acerca de un tema.

    Desde el punto de vista actancial son idénticas pero desde el punto de vista informativo no son iguales.

    TEMA 2. EL SUJETO

    1. CARACTERÍSTICAS

    Sujeto Verbo

    ----------------- Persona

    -------------------- Número

    --------------------- Voz

    En el verbo, el morfema de persona determina la relación que existe entre los participantes en el acto de habla con los participantes en el suceso comunicado. ¿Cuáles son los participantes en el acto de habla? Yo y tú. ¿Y en el suceso comunicado? Es el sujeto con respecto al verbo.

    Desde el punto de vista referencial, cuando en el sujeto aparece el hablante tiene la forma “yo canto”; si el sujeto es el oyente tiene la forma “tú cantas”; y si, por el contrario, no es ni el hablante ni el oyente, tiene la forma “él canta”.

    El número indica la cantidad de participantes en el acontecimiento comunicado; el número jamás cuantifica el verbo.

    La voz sirve para determinar el tipo de actante desde el que se considera lo predicado. Si la acción la consideramos desde el actante2, el verbo tiene que indicar que el sujeto nocionalmente es objeto; si el participante desde el que se considera la acción es el 1er participante el verbo toma la modalidad ¿¿???. La voz es fundamental para ver la función semántica del sujeto con respecto al verbo.

    2. ¿QUÉ ES EL SUJETO?

    Como hecho material no es más que el elemento nominal al que señala la persona del verbo. Este hecho además implica, por un lado, que este elemento nominal concuerda en número y persona con el número y persona del verbo y, por otro lado, que a veces este elemento nominal aparece tácito o elíptico cuando el elemento reitera la información que aparece en el verbo o bien cuando puede ser recuperado por la situación comunicativa o por el contexto. En los demás casos está presente. Indudablemente hay casos en lo que tenemos construcciones como he sido yo, tú cantas, y en estos casos tenemos la terminación que se refiere al sujeto y el elemento que funciona como tal. No existe tal contradicción en tanto y en cuanto la presencia del sujeto depende de la estructura informativa de la oración y no de la estructura actancial ni de la organización de los participantes en la oración: depende de la estructura informativa cuando funciona como foco.

    En Juan dice que hoy puede ir el elemento nominal se recupera por el contexto de la oración anterior.

    ¿Qué relación existe entre el elemento nominal y la persona y número del verbo? Concordancia, que es el hecho material que sirve para indicar que algo es sujeto en correspondencia con el verbo. La persona con su número se manifiestan una vez en la desinencia y otra vez en la palabra o grupo de palabras que se construyen como sujeto. El cometido de esta concordancia es fundamentalmente semántico, pues sirve para expandir o especificar léxicamente al sujeto morfológico y desinencial.

    ¿En qué consiste el sujeto desde el punto de vista de la función que realiza? Lo común es que el sujeto sea el participante primordial desde el que se considera la relación que se establece entre el verbo y los participantes en dicho proceso a fin de construir una oración. El referente, las personas gramaticales, no coincide con el significado que tienen en la lengua.

    En español hay que distinguir dos cosas dentro de la tercera persona: la existencia o inexistencia de participantes. En secuencias como llueve o me duele aquí frente a corre se aplican diferencias: en el segundo grupo el verbo cambia de persona, mientras que en el primero no. En la primera secuencia implica solo proceso, a diferencia de la segunda, que implica proceso y actante.

    Elementos nominales que pueden funcionar como sujeto son:

    • Un grupo nominal cuyo núcleo sea un sustantivo común;

    • Un grupo nominal cuyo núcleo sea un nombre propio;

    • Un grupo nominal cuyo núcleo sea un pronombre personal;

    • Un grupo nominal cuyo núcleo esté representado por el determinante o un adjetivo sustantivado;

    • Oraciones nominalizadas, subordinadas, categorizadas como nombres.

    Siempre que aparece el elemento nominal guarda concordancia con el verbo; es la marca formal para identificar aquello que funciona como sujeto.

    3. LA CONCORDANCIA

    La concordancia consiste en un procedimiento de expresión de la relación sintagmática basada en la repetición de cada uno de ellos de determinados significados gramaticales. Sirve en lo fundamental para relacionar e identificar léxica y sintácticamente las palabras concordantes.

    A B: A con respecto a B tiene una determinada función. A través de la reiteración se marca la función del elemento B con respecto al A.

    La concordancia suele implicar redundancia a la hora de expresar un contenido gramatical. No obstante, las variaciones en el término B dan siempre información de que existe relación sintáctica entre término B y A; en muchos casos las variaciones en el término B es la única que indica los contenidos expresados. Por ejemplo: crisis es sustantivo, pero ¿de qué género y número?

    ¿Cuál es el cuadro general de la concordancia en español?

    Persona/número

    Sujeto

    Significado

    Ejemplo

    Yo canto

    1º singular

    Yo

    Hablante

    Yo no sé quien ha salido

    Tú cantas

    2º singular

    Oyente

    Él cantas

    3º singular

    Ni yo, ni tú

    Ni hablante, ni oyente

    Cantamos

    1º plural

    Nosotros

    Yo + otros

    Nosotros lo hacemos mejor

    Cantáis

    2º plural

    Vosotros

    Tú + otros

    Vosotros actuaréis pronto

    Cantan

    3º plural

    Ni yo, ni tú

    Ni hablante, ni oyente

    Tus amigos llegarán mañana

    El número nominal no se confunde ni se identifica con el número verbal. En el nombre, la variación de número no alterna ni influye en el morfema con el que aparece, pues lo cuantificado por aquel no es el género sino lo referido por el contenido léxico del sustantivo. El morfema del plural verbal altera profundamente al de persona, haciendo que la 3ª persona y la 2ª persona queden englobadas con la 1ª persona, o que la 3ª persona se reúna con la 2ª persona.

    Se establece una jerarquía de las personas (1ª > 2ª > 3ª): cuando hay varios participantes y uno de esos es la primera persona, el verbo va en primera persona del plural; si no aparece la primera persona, el verbo va en segunda; si no aparece ni la primera ni la segunda, el verbo va en tercera persona.

    Se deduce que, en la suma de la persona + número, el número se refiere a la cantidad de participantes en el proceso.

    Hay concordancia cuando el cambio de un morfema por otro opuesto de la misma categoría provoca necesariamente el mismo cambio en otra u otras palabras del enunciado.

    3.1. CONCORDANCIA CON EL VERBO DEL GRUPO COORDINADO

    Cuando dos o más sustantivos en singular se coordinan o yuxtaponen forman un grupo plural tanto desde el punto de vista referencial como desde el estrictamente sintáctico. Este grupo ha de tener, en principio, correspondencia con un sujeto morfológico plural. No obstante, hay algunas excepciones. Por un lado, un grupo de varios sustantivos coordinados pueden concurrir con un sujeto morfológico singular, necesariamente de tercera persona. Por el otro, un sustantivo en singular puede corresponderse con un sujeto morfológico plural en los casos de concordancia ad sensum. Lo primero ocurre con los infinitivos y oraciones sustantivas que, por ser neutros, en principio no forman plural sintáctico, y que, en consecuencia, normalmente concuerdan con una forma verbal de tercera persona en singular, como ocurre en me gusta cantar y bailar, me aburre repetirlo y que me lo repitan. No obstante, por tratarse de una unidad referencial, esta puede pasar a considerarse como una pluralidad: cantar y bailar se complementan; esto y lo otro se contradicen.

    También debe señalarse la agrupación de sustantivos, especialmente los `no contables' o `medibles', cuando sus referentes se presentan mezclados o identificados, de modo que lo predicado se les atribuye como a un todo: de su costado manó sangre y agua; el flujo y reflujo de las aguas limpiaba la playa. No obstante, la opción de la concordancia en plural o en singular se mantiene abierta, como se pone de manifiesto en sobraba(n) oro y plata.

    El plural sintáctico se fundamenta en una pluralidad referencial, como muestra el hecho de que, cuando los sustantivos vienen coordinados por una conjunción disyuntiva con significación de alternancia o exclusión se hace con el verbo en singular: ¿eso te lo dijo Juan o Pedro?; ¿vendrás tú o tu hermana? Por el contrario, si su sentido es de indiferencia (disyunción inclusiva) el grupo nominal, concuerda, también indiferentemente en singular o plural: eso mejor te lo dirá/dirán Pedro o Juan; podréis/podrás venir tú o tu hermana.

    Situación especial ocupa la conjunción excluyente sino cuando coordina sustantivos en función de sujeto. El verbo concuerda con el sustantivo más cercano, que suele ser el primero, el negado, pues normalmente el verbo antecede al sujeto en estos casos: no se oía la música, sino ladridos; no lo dijiste tú, sino yo.

    Los verbos en primera o segunda persona del plural aceptan los sustantivos colectivos en singular. Se trata de casos como la familia debemos decidirlo; cada uno teníamos una especialidad.

    3.2. SUSTANTIVOS CUANTIFICATIVOS Y COLECTIVOS. CONCORDANCIA AD SENSUM

    SUSTANTIVOS COLECTIVOS: Estos sustantivos designan una pluralidad de entes de una clase específica y determinada: la suya propia.

    La concordancia ad sensum de los sustantivos colectivos representa un caso análogo al anacoluto. Puede suponerse que el hablante trata de realizar una predicación de una entidad colectiva que se remite a su referente (ente plural), antes de que llegue a expresarse el predicado verbal, el cual posteriormente hace referencia morfológica a la pluralidad representada, en lugar de reanuda la relación con el inicial sustantivo singular: la gente, damas y caballeros, salía/salían del teatro.

    Es indudable que facilita la concordancia en plural de los colectivos singulares la distancia a que se encuentran del verbo o adjetivo con que deben concordar.

    La concordancia morfológica subsiste como posibilidad, mientras que la concordancia ad sensum sólo es posible gracias a la separación por incisos interpuestos.

    SUSTANTIVOS CUANTIFICATIVOS: También hacen referencia a una pluralidad de entes, pero estos pueden ser de cualquier clase. Estos cuantificadores puros (cardinales, partitivos, multiplicativos y similares) normalmente se aplican a otro sustantivo o un pronombre que representa la clase cuantificada y que se construye en plural, como complemento precedido por la preposición de; en todo caso, se mantiene la posibilidad de la concordancia en singular: un tercio de los socios se dio/dieron de baja.

    Algunos sustantivos cuantificados suelen aparecer sin el artículo ni otro determinante, y no concuerdan en singular con el verbo, sino que este aparece en plural concordando con el sustantivo en plural que aparentemente complementa: multitud de papeles rodaban por el suelo; infinidad de personas me agobian.

    Con las frases exclamativas del tipo <qué de + sustantivo> en la que el núcleo viene a ser el sustantivo subsiguiente a la preposición de, concuerda el verbo en plural.

    4. SUJETO Y SUSTANTIVOS CONTABLES

    Según sea la oración categórica o tétrica en combinación con el tipo de sustantivo, sea continuo o discontinuo, el sujeto puede venir representado por sustantivos escuetos: Salía vino del grifo (sustantivo continuo)/ *salía niño por la puerta (sustantivo discontinuo). Son oraciones tétricas. La diferencia se presenta en la clave del sustantivo. Si convertimos las oraciones en categóricas, el objeto ha de ser definido o actualizado: el vino sale del grifo. No obstante, en otras estructuras distintas sí es posible el uso de estos sustantivos continuos antepuestos al verbo y sin determinante, esto es, cuando en vez de sujeto funcionan como foco de la estructura informativa como: vino, no salía del grifo. En los casos en que los sustantivos continuos funcionan como foco también pueden aparecer antepuestos al verbo sin determinante.

    Si se atiende a la entonación hay una pausa entre el sustantivo y el resto de la oración. Estas estructuras suelen darse en aquellos contextos en los que alguien pone en duda lo dicho, son réplicas de lo anteriormente dicho:

    • Salía vino del grifo: se presenta un hecho

    • ¿Vino?

    • Vino, sí salía del grifo: insistencia

    A veces, y más propio de la lengua literaria, estos sustantivos discontinuos cuando llevan una determinación adjetiva pueden aparecer antepuestos sin determinante al verbo. Ejemplo: saltarines ratones salían del agujero.

    La explicación está en la cuantificación numérica: sustantivo continuo (agua) o sustantivo discontinuo (niño). Agua como sustantivo continuo carece de plural y el singular significa o bien una parte de ese continuo o bien la totalidad. En los sustantivos continuos o contables sucede que el singular no sabemos lo que es, sí sabemos que el plural es un grupo o la totalidad.

    6. SUJETO E IMPERSONALIDAD

    Se llaman verbos impersonales aquellos que no admiten sujeto explícito. Pero como todo verbo contiene en su terminación un morfema de persona, es preferible denominarlos verbos unipersonales, como decía Bello, puesto que solo se utilizan en tercera persona del singular.

    Hay casos con sujeto gramatical en tercera persona de plural en los que tampoco aparece sujeto explícito: llaman a la puerta. El plural del verbo no implica que la referencia a la realidad se corresponda con varios entes, puesto que el actor de la actividad designada por el verbo puede ser único; hay indiferenciación del número, pero la persona es tercera.