Método de enseñanza de la lectoescritura

Leer. Escribir. AprrendizajeEducación especial. Método de docencia. Diferenciación de palabras. Asimilación

  • Enviado por: Asequeros
  • Idioma: castellano
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1.- Introducción y Justificación:

En este trabajo pretendo estudiar el método de enseñanza de la lecto-escritura que se utiliza en la clase en que realicé las prácticas de 2º de Educación Especial.

El curso en el que estuve es 2º de Educación Infantil, es decir la media de edad de los alumnos era de 4 años.

Me ha parecido interesante estudiar el método de una manera colectiva, ya que aunque el curso era bastante heterogéneo, se puede decir que se utilizaba un sólo método para todos y no había cambios excesivamente importantes en el mismo, para los distintos alumnos.

No obstante, los alumnos no seguían un ritmo único. Por el contrario había un alto nivel de individualización a la hora de la consecución de los objetivos, lo cual me parece muy positivo teniendo en cuenta que se trata de niños de Educación Infantil y que la individualización y la atención a la diversidad son especialmente importantes en estos cursos, si es posible darla mayor relevancia en algún curso.

2.- Descripción del método y forma de trabajarlo:

Se utilizaba un método globalizado. Los conocimientos no se mostraban al alumno disgregados en partes que él debía unir en su mente sino todo lo contrario. Se presentaba siempre la realidad como un conjunto que se puede analizar y comprender poco a poco.

La editorial en la que principalmente se basaba era Anaya; concretamente el método globalizado de “Bum Bum”. Los libros que se centraban de una manera más concreta en la lectoescritura eran:

  • “Proyecto siete colores”

  • “Letras y más letras”.

  • Aprendo a leer (1).

  • Cuaderno de escritura.

  • Libros de cada letra aprendida (vocales y consonantes).

Aunque se basaba en la editorial Anaya, también me parecen de gran importancia el material que fabricaban entre las tres profesoras de 2º de Educación Infantil. Estoy hablando del cuaderno de escritura.

Este último quizás sea la parte del método más mecánica y la que menos globalización implica. Sin embargo no por esto tiene menos valor. De hecho me parece indispensable que el alumno trabaje la técnica de la escritura de manera aislada en ciertos momentos.

Lo primero que se hacía todos los días era escribir la fecha en la pizarra y buscar en ella la letra que se está trabajando (si la hubiera).

Cuando había que explicar una letra nueva, se dibujaba una cuadrícula en la pizarra. En ella se escribía la letra utilizando el espacio establecido que los alumnos seguirían después en sus cuadernos. Después se explicaba más detalladamente el trazo de la letra a la vez que la profesora la hacía. El trazo se comentaba de manera atractiva al alumno.

Luego se trabajaba la ficha de escritura de la letra en cuestión. Ésta solía requerir comenzar repasando letra sobre un trazo ya dibujado para luego hacerla a partir de un punto. Ésta ficha solía llevar imágenes de cosas que incluyeran la letra que se vaya a trabajar.

La lectura se solía trabajar de manera explícita en determinadas ocasiones, aunque se aprovechaba cualquier ocasión para que alguno de los niños leyera.

A veces se utilizaba la pizarra para leer de manera conjunta y/ o siendo la profesora la que dictaminaba qué niño debía leer. Otras veces se leía del libro de lectura y otras era la ficha de Anaya la que requería la lectura. En estos dos últimos se jugaba mucho con la relación entre la palabra y el dibujo de su significado.

Los cuadernos de escritura que fabricaban las profesoras constaban de las diversas letras que se iban trabajando. En la parte superior se plasmaban las letras en un trazo de puntos que sólo requería ser repasado y según se va bajando de fila se iba reduciendo el apoyo, de manera que al final el niño realice la letra a partir de un punto dado.

Otro punto que se trabajaba era el del silabeo. Se presentaba de manera que el niño aprendía a diferenciar entre palabras cortas (1 sílaba) y palabras largas (3 o más sílabas). No se utilizaba el concepto de sílaba sino que se reconocía la longitud de las palabras por el número de palmadas que podían darse al nombrarla siguiendo el ritmo. Es decir plátano sería una palabra larga porque tiene tres palmadas (tres sílabas) y sol corta porque sólo tiene una palmada.

La corrección de la escritura se hacía de manera individual ya que cuando un alumno terminaba la lección debía enseñársela a la profesora en su mesa. De esta manera podía observar el trabajo de cada uno y borrar aquello que creía que se podía mejorar en el momento. También había cabida a la autoevaluación porque los niños también se acercaban a la mesa de la “profe” cuando pensaban que les había salido mal alguna letra, para que se les borrara. El hecho de que no borraran por ellos mismos se explica por este objetivo.

3.- Validez del método actual:

Los resultados del método en general me parecen positivos.

Al comenzar a trabajar una letra, había alumnos que ya conocían la letra por haberla visto de forma menos detenida anteriormente o al menos les resultaba familia por haberla visto escrita en numerosas ocasiones.

Cuando se terminaba de trabajar una letra (aproximadamente durante unas dos semanas) los niños eran capaces de leer y escribir dicha letra, además de reconocerla en cualquier texto y de forma aislada.

Es cierto que no todos alcanzaban los objetivos en el mismo grado. Mientras que algunos los conseguían de una manera realmente óptima, había algunos que denotaban bastantes carencias.

Sin embargo creo que todos alcanzaban, sino el máximo, al menos lo más cercano posible a éste en relación a sus capacidades.

4.- Evaluación del método:

Como ya he dicho, el método y la forma de aplicarlo me parece de gran validez ya que se alcanzaban los objetivos.

Me parece positivo el hecho de utilizar un método globalizado ya que creo que es la forma adecuada de hacerlo, sobre todo teniendo en cuenta la manera de conseguir el aprendizaje de los alumnos de Infantil.

También me parece de gran importancia el no dejar de trabajar la técnica de la escritura y de la lectura. Creo que no debemos olvidar que aunque no debamos entender la lectura como un mero proceso de decodificación, jamás podríamos llegar a comprender nada si no conociéramos las reglas de decodificación del lenguaje.

También me parece positivo el hecho de relacionar constantemente la palabra con su imagen o su significado ya que de esta manera no perdemos de vista el hecho de que la palabra es una forma de describir la realidad y no un mero crucigrama con unas reglas para descifrarlo.

También me gustó la manera en que se incluían aspectos de la vida del niño a la hora de explicar las fichas. Esto hacía que los niños se sintieran más atraídos por lo que iban a hacer y que lo vieran como algo cercano y concreto y nunca como algo abstracto que se les escapaba de las manos.

Lo que no me pareció tan positivo es que aquellos alumnos que se descolgaban un poco de la marcha del curso no gozaban de ninguna forma de reforzar sus aprendizajes. Cuando esto sucedía me pareció que se dependía excesivamente del refuerzo que pudieran tener fuera de la escuela. Había ocasiones en que los familiares se preocupaban por la marcha del alumno y trabajaban en casa aquello que en el colegio no habían sido capaces de conseguir del todo y esto se notaba bastante.

Sin embargo había casos en los que esto no sucedía así y parecían quedarse un poco estancados en un punto del que no se sabía muy bien de qué modo iban a salir.

Lo que también me pareció que podía mejorarse era el método de aprendizaje la lectura. Cuando se utilizaba el libro de lectura se abusaba, en mi opinión, de hacer que los niños leyeran a la vez ya que cuando se hacía esto parecía que leían todos porque se oía a un coro de niños diciendo lo mismo. Sin embargo creo que esto es en cierto modo un engaño ya que muchos esperaban a que sus compañeros (los que mejor leían) dijeran algo para repetirlo.

No es que crea que no haya que leer todos a la vez sino que si se hace hay que estar muy pendiente de que todos los niños estén mirando a su cuaderno y no a la boca del compañero.

No obstante soy consciente de la dificultad de hacer que todos lean a la vez porque son veinte niños y el profesor sólo tiene dos ojos. Sin embargo creo que merece la pena fomentar más la lectura individual o por grupos más pequeños para controlar mejor quien lee y quien repite lo que oye.

5.- Aportaciones personales y autoevaluación las mismas:

Creo que el método es de una calidad muy difícil de superar y que la forma, no sólo de trabajar la lectoescritura, sino de educar en general es digna de admiración. Sin embargo intentaré adoptar un punto de vista perfeccionista para aportar algo a un método que en mi opinión ya es bueno de por sí.

Se podría utilizar aún más el juego a la hora de explicar la escritura. Me gustó la forma en que explicaba el trazado de las letras, pero se podrían añadir actividades de tipo lúdico como hacer que dibujaran las letras con sus manos sobre papel continuo, utilizando temperas. También podrían jugar a formar letras con sus cuerpos de manera individual y colectiva.

Esto sería muy positivo aunque es cierto que crear un clima excesivamente lúdico puede resultar contraproducente si se espera que trabajen después. No obstante creo que se podría compaginar de manera que los resultados merecieran la pena.

Otro punto que creo que se podría mejorar es la decoración de la clase. Sobre las paredes había dibujos de objetos con la letra por la que comienza su nombre de manera muy gráfica y didáctica. Sin embargo creo que sería más interesante que esos cuadros los hubieran realizado ellos mismos.

Sería de gran valor para los alumnos que pudieran ver sus letras colgadas por la clase ya que les atraería más mirar sus propios dibujos que los más bellos del mundo sacados de un libro. Esto ayudaría al reconocimiento del abecedario. Sin embargo hay que decir que llevaría bastante tiempo hacer esta tarea y teniendo en cuenta lo justo que parecía el tiempo habría que valorar hasta que punto es conveniente.

También me parece que se podría utilizar más el cuento como una manera de aprender el abecedario, adquirir vocabulario y fomentar su imaginación. No es que no se hiciera, sino que creo que se podría hacer más e incluyendo a las letras como protagonistas de las historias.

Creo que el cuento tiene cabida en toda actividad que se quiera realizar y aún más en la lectoescritura. Apoyarse en él me parece muy positivo para la consecución de los objetivos.

También creo que se podría utilizar el relieve para la asimilación de las formas de las letras, más teniendo en cuenta que en la clase había una niña con baja visión posiblemente degenerativa, por lo que es posible que tenga que comenzar en algún momento el aprendizaje del Braille y sería una forma de asegurar el mejor desarrollo del canal háptico.

Me parecería muy conveniente no sólo utilizar el relieve sino los colores llamativos que atraen a todos los niños y que beneficiarían en alto grado a la alumna con baja visión.

6.- NOTA SOBRE LOS ANEXOS:

  • ANEXOS I, II, III y IV: Extractos de las fichas del cuaderno de escritura fabricados por las profesoras.

  • ANEXO I: Alumno que representa a aquellos que alcanzan los objetivos de una manera muy óptima.

  • ANEXO II: Alumno hiperactivo que no alcanza los objetivos de la clase pero que avanza en función a sus capacidades.

  • ANEXO III: Alumna que alcanza los objetivos a un ritmo medio representativo de la media de la clase.

  • ANEXO IV: Alumna que no alcanza los objetivos en la manera en que sería deseable pero que evoluciona positivamente aunque muy despacio.

  • ANEXO V Y VI: Extractos del método Anaya de lectoescritura.