Medio ambiente

Recursos energéticos. Cambio climático y efecto invernadero. Medidas preventivas. Política medioambiental del Reino Unido

  • Enviado por: Cristina Fernández
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 20 páginas

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INTRODUCCION.  EL RETO.

El consumo humano de energia ha crecido enormemente y ha causado cambios
significativos en la composición de la atmósfera, lo cual tiene serias
consecuencias.
La energía, tanto el calor como el trabajo, ha jugado un papel central en el
desarrollo de las sociedades a lo largo del mundo. Ya que las sociedades se
han convertidos en sociedades industrializadas, fuentes de energía distintas
al fuego se han desarrollado a gran escala, como el viento, el agua y el
carbón.
Durante el siglo XX, la cantidad de energía usada en el mundo ha crecido
estremecedoramente, sobre todo a partir de 1945. Desde entonces hasta 1970,
el porcentaje de uso ha crecido un 5%, pero el mayor crecimiento se
encuentra en entre 1971 y 1995, donde la demanda de energía creció un 147% .
Los beneficios que provienen de la energía son fácilmente identificables:
calor, luz y el poder usado en la industria y el transporte. Pero también
reporta efectos adversos, como los elevados niveles de polución en el aire,
con las consecuentes influencias en la salud de las personas. En Gran
Bretaña, la exposición por periodos cortos a partículas diminutas, dióxido
de sulfuro, dióxido de nitrógeno y ozono ha contribuido a 24.000 muertes y
24.000 ingresos en el hospital cada año .
Pero el control de estos riesgos utilizando nuevas tecnologías no ha sido
menos peligroso ya que el uso de la energía nuclear ha provocado grandes
catástrofes, como el desastre de Chernobyl en Ucrania en 1986.
La construcción de las instalaciones que se requieren para obtener y
trasladar la energía ha provocado siempre controversia. Ha habido debates
apasionantes sobre donde crear las instalaciones nucleares y la aceptación
de su impacto en el medio y en la comunidad local tanto humana como animal.
Todas estas experiencias demuestran que no hay fuente de energía que no
conlleve problemas medioambientales.
Durante la ultima década las preocupaciones medioambientales se han centrado
en el dióxido de carbono y en la elevada cantidad que presenta la atmósfera
terrestre. Las consecuencias son devastadoras: elevación del nivel del mar,
cambios climáticos, e incluso hechos más extremos que pueden llevar a
catástrofes.
El mundo se enfrenta a un reto completamente nuevo, depende demasiado de los
combustibles fósiles y ello es difícilmente modificable.
La situación se complica en la medida en que los daños del proceso son
globales, pero las acciones tomadas al respecto son llevadas a cabo por
naciones independientes. Además, las decisiones son difíciles ya que el
proceso natural lleva tiene consecuencias a largo plazo.
Para Reino Unido, dado sus condiciones naturales, es relativamente fácil
cumplir con la obligación internacional de reducción de emisiones de dióxido
de carbono y otros gases invernadero.
En el capitulo dos trataré de exponer el proceso de la amenaza global y las
consecuencias del cambio climático. En el capitulo 3 trataré de resaltar las
posibles medidas preventivas que, de acuerdo con la visión que de esto tiene
el Reino Unido, se podrían adoptar. En el capitulo 4 expondré la política de
Reino Unido en el contexto global, su presente situación y la regulación
medioambiental con la que cuentan. En el capitulo 5 hablaré de la reducción
del uso de la energía y la industria manufactora en Reino Unido. Y
finalmente, en el capitulo 6 resumiré la dimensión europea que tiene el
problema de la energía y el cambio climático.






















CAPITULO 2: EL CAMBIO CLIMATICO.

Existe un amplio acuerdo generalizado por parte de la doctrina científica a
la hora de afirmar que el cambio climático es un resultado de quemar los
combustibles fósiles. Los detalles que evidencian esta situación están
expuestos en el Segundo Informe de 1995 realizado por el órgano que creo las
Naciones Unidas con este propósito, Intergovernmental Panel on Climate
Change (IPCC) , el cual esta llevando a cabo investigaciones para lanzar un
nuevo Tercer Informe en el año 2001.

A) El proceso de amenaza global.

La Tierra recibe energía del sol y la transmite en forma de calor al
espacio. El efecto invernadero es un proceso natural que se ha observado
durante más de un siglo. Ocurre porque algunos de los gases presentes en la
atmósfera son gases invernaderos, es decir, permiten que la mayoría de las
radiaciones solares penetren en la Tierra en forma de calor y, tras absorber
el calor emanado de la superficie terrestre, lo transmiten tanto al espacio
como de vuelta a la Tierra, con lo que contribuye a un mayor calentamiento
de la superficie.
El equilibrio se consigue cuando la temperatura de la atmósfera es lo
suficientemente alta que el calor radiado al espacio compensa la radiación
que la Tierra absorbe del sol. Por ello la temperatura media de la
superficie terrestre es 30ºC más alta de lo que sería sin ello, y la vida
por tanto es posible. El problema viene cuando se concentran gases en la
atmósfera y elevan la temperatura de la superficie terrestre, como ha pasado
en el S.XX, en 0.6C aproximadamente , o como se prevé que pasara en cien
años, unos 3.0 C. la concentración de estos gases en la atmósfera se debe,
según investigaciones científicas, a las actividades humanas.
Los gases invernaderos mas importantes son el vapor de agua, el dióxido de
carbono y el metano. El vapor de agua es el gas que más contribuye al efecto
invernadero natural, sobre todo por su condensación en forma de nubes, no
dejando traspasar los rayos solares y enfriando la Tierra, o no dejando que
el calor se trasmita al espacio y por tanto calentando la superficie. El
dióxido de carbono es el gas más importantes en términos de impacto humano
en la atmósfera. Su concentración en la atmósfera puede variar naturalmente,
pero puede ser debido a la industrialización. Su tasa media de crecimiento
hoy en día es de 0.4% al año, estimando que su contribución al efecto
invernadero actual es de las dos terceras partes.  La concentración de
metano también ha sido incrementada por la acción humana, duplicándose en
los últimos 200 anos. Se cree que contribuye al efecto invernadero en una
quinta parte, sobre todo las emisiones de metano procedentes del uso de la
tierra y de la extracción de combustible fósil.
El calor no aprovechado por la población pasa a la atmósfera como resultado
del consumo humano de energía y por lo tanto constituye un efecto directo
negligente en el sistema climático global.

B) Naturaleza y consecuencias del cambio climático.

Además de incrementar la temperatura de la superficie terrestre, incrementa
el nivel del mar. Como el agua en los océanos se vuelve mas caliente, se
expande. Tiene que pasar mucho tiempo para que el calor de la superficie del
océano se trasmita por completo al fondo del océano: las emisiones de
dióxido de carbono producidas en las próximas décadas aumentaran el nivel
del mar en muchos siglos.
Se prevé un aumento brutal del nivel del mar para el siglo XXIII, lo que
hará sumergir parte del territorio de algunas islas. Ello acelerara la
erosión de las costas y amenazará los espacios que están protegidos
actualmente por corales, así como la alta temperatura del agua dañará los
arrecifes de coral.
Una posibilidad a tener en cuenta es el aumento del nivel del mar
adicionalmente por el colapso de la capa de hielo de la parte oeste de la
Antártida. Esa capa de hielo esta  situada en islas por debajo del nivel del
mar y puede volverse inestable por el aumento de la temperatura. La opinión
generalizada es que no va ocurrir tal acontecimiento, pero es una
posibilidad que hay que considerar.
Los modelos climáticos muestran que la temperatura media de la superficie en
tierra se ha incrementado la mitad de rápido que el nivel global, y dos
veces más rápido que en las latitudes nortes.
Aparte de estas predicciones generales, es muy difícil hacer predicciones
acertadas sobre los cambios climáticos regionales, o sobre la posibilidad de
que ocurran de eventos extremos como pueden ser tormentas. La mayoría de los
impactos del cambio climático, aparte del aumento del nivel del mar, depende
de detalles locales. Las dificultades de predicción provienen en parte de
las limitaciones de la comprensión, en parte por los límites en el poder
computacional, y en parte por la inherente variabilidad del tiempo y del
clima. Las predicciones son menos seguras a medida que la región se va
haciendo pequeña o el periodo se hace más corto. Las precipitaciones, por lo
general, son más difíciles de predecir que la temperatura.
El cambio en la temperatura media de la superficie de las latitudes nortes
será de 9ºC para el año 2100. El histórico cambio de temperatura del
continente occidental, que fue asociado a enormes cambios medioambientales,
tuvo lugar en un periodo muy largo de tiempo. Los cambios de temperatura
indicados son de magnitudes similares, pero tienen lugar a 10 o 15 veces más
velocidad. Estudios recientes sugieren que los pequeños cambios en el clima
han ocurrido a veces muy rápido.
También existen incertidumbres sobre si cambios radicales o extremos en el
clima pueden ocurrir. Por ejemplo, algunos modelos predicen que el sistema
de circulación del océano Atlántico, que transporta calor desde los trópicos
a Europa, podrá cerrarse. El resultado seria que el oeste de Europa no se
calentaría.
A pesar de las incertidumbres sobre los efectos a nivel regional, se ha
realizado un intento de averiguación del impacto en la agricultura y los
ecosistemas naturales. El cambio de clima y la gran concentración de dióxido
de carbono aumentara los campos de cereales en las latitudes medias y latas.
Por otra parte, los campos serán reducidos en Africa, el Medio Oeste y la
India. Puede haber una disparidad similar en el caso de los ecosistemas.
Puede haber un crecimiento forestal considerable en Norte América, el norte
de Asia y China, y una desertificación en Sudamérica y Sudáfrica. Otras
naciones o comunidades sufrirán cambios en su medio ambiente que les forzará
a realizar drásticas alteraciones de su forma de vida, su forma de usar la
tierra y muchas otras prácticas diarias. En algunas partes del mundo
millones de personas podrán ser refugiados medioambientales, con
consecuencias sociales, políticas y económicas graves.
La Comisión de Polución Medioambiental de Reino Unido ha recibido unas
presentaciones, incluyendo una de la mayor compañía de aceite, sosteniendo
que la evidencia científica sobre el cambio climático  es demasiada incierta
como para proveer de bases adecuadas un cambio de políticas. Al firmar la
United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC), los
gobiernos han firmado su rechazo a esos puntos de vista. Hay un consenso
generalizado entre los científicos más importantes en este campo que las
actividades humanas contribuyen al efecto invernadero natural, que está
teniendo un efecto discernible en el clima y que el ultimo efecto será
mayor. Para el momento en el que el efecto de las actividades humanas en el
clima global sea claro, será demasiado tarde para tomar medidas preventivas.
Contener la amenaza de cambios climáticos significa controlar el efecto
combinado del aumento de la concentración de todos los gases invernadero.
Aunque el dióxido de carbono es el más importante en término de impacto
humano en la atmósfera, los aumentos desde la industrialización en la
concentración de otros gases invernaderos supone el equivalente en efecto a
una subida de 50ppmv en la concentración de dióxido de carbono.
Me centro en el impacto medioambiental del consumo de energía y la
concentración de dióxido de carbono ya que este gas es el que mayormente
contribuye al efecto invernadero, el mayormente emitido y el que más tiempo
permanece en la atmósfera. Sin embargo, son importantes también las medidas
de control de emisiones de todos los demás gases.
Nada de lo que la comunidad mundial haga ahora evitara que los cambios
climáticos que ocurran sean a mayor escala que los que ya han pasado. Pero
tomar medidas para limitar el aumento de la concentración de dióxido de
carbono  en la atmósfera, reportara mayores beneficios. Además, esas medidas
influirán mas en propagar los cambios en periodos largos. Un receso en la
cantidad del cambio daría mayor beneficio porque reduciría la urgencia y la
magnitud de la adaptación que las comunidades humanas tendrán que hacer, y
aumentaría la posibilidad de que las comunidades de vida salvaje se puedan
adaptar.
La amenaza invernadero tiene el potencial de causar unos daños
medioambientales serios y agitación social. Los gobiernos deberían tomar
acciones para ralentizar la cantidad del cambio y limitar la concentración
de dióxido de carbono en la atmósfera a niveles bastante por debajo de los
que resultaran si las cosas continúan así.
UNFCCC proporciona un mecanismo para la acción global, ya que hay un abanico
de posible medidas preventivas que, de acuerdo con este organismo, se
podrían tomar.












CAPITULO 3: POSIBLES MEDIDAS PREVENTIVAS.

Aunque el debate se debe centrar en reducir las cantidades de dióxido de
carbono que se emite como resultado de quemar los combustibles fósiles,
otros enfoques tiene considerable interés en esta materia.
Lo primero de todo hay que mirar a los tres enfoques que buscan resolver el
problema controlando otros aspectos del ciclo del carbón:
a) evitar que el dióxido de carbono producido cuando los combustibles
fósiles son quemados, llegue a la atmósfera.
b) aumentar las cantidades de dióxido de carbono retiradas de la atmósfera
por el crecimiento de la vegetación.
c) aumentar la rate a la cual el dióxido de carbono es levantado de la
superficie de los océanos y llevado al fondo del mar.
Como segundo paso, hay que mirar al alcance para responder al problema
cambiando las formas por las que el mundo obtiene y usa energía. Los cambios
que reducirían las emisiones de dióxido de carbono pueden ser clasificadas
en tres grupos:
a) reducción del uso de energía.
b) mayor eficiencia en el uso de los combustibles fósiles.
c) sustitución de los combustibles fósiles por otras fuentes de energía.
El reto es tan grande que una respuesta efectiva para la amenaza del cambio
climático deberá requerir diferentes tipos de medidas usadas simultáneamente
y a una gran escala.
El primer paso, por su dificultad y su enfoque eminentemente científico, ha
sido omitido de este trabajo. El segundo paso posee las mismas complejidad y
tecnicidades que el anterior, pero considero que la reducción del consumo de
energía es de importancia vital y esta en manos de todos nosotros, que será
visto con más profundidad a continuación.
Para alcanzar la estabilidad de la concentración de dióxido de carbono en
550 ppmv (unas dos veces el nivel pre-industrial), las emisiones a nivel
global deberían ser reducidas un 70% por debajo del nivel actual.  Aunque el
incremento que evita la vegetación podría en principio contrarrestar una
proporción de emisiones de la quema de combustibles fósiles, existe
igualmente la posibilidad de que los ecosistemas terrestres puedan ser una
fuente de futuras emisiones de dióxido de carbono. Incluso contando con la
posibilidad de que el dióxido de carbono producido en grandes plantas de
combustión pudiese ser recuperado y se evitase que llegase a la atmósfera,
limitar la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera requerirá
claramente modificaciones más fundamentales en las formas en como la raza
humana obtiene y usa su energía.
Por tanto, la primera línea de acción a considerar es la reducción del uso
de energía. El aumento de las emisiones de dióxido de carbono refleja
sencillamente el aumento del consumo de energía en los últimos cincuenta
años. Esto ha sido el resultado por una parte del crecimiento de la
población mundial, y por otra parte por los grandes estándares de vida. A
medida que las sociedades se vuelven más ricas se incrementa la variedad y
volumen de los productos y servicios ofrecidos, y la gente viaja más . La
electrificación conlleva un afilado aumento del consumo de energía porque
ello hace que en las casas se utilicen un mayor numero de electrodomésticos
(appliances). Con mayor afluencia, la gente quiere mayores niveles de
iluminación. Quieren que sus casas y sus lugares de trabajo sean más cálidos
en invierno y más fríos en verano.
El aumento de consumo de energía dado por el crecimiento de la población
mundial, continuara en el siglo XXI, a pesar de que el uso medio de energía
por persona casi se ha estabilizado desde la crisis del petróleo en los
setenta. La continuación del crecimiento económico incrementará el uso de la
energía. Como el crecimiento económico avanza, se hace menos intenso
energéticamente hablando . La intensidad de la energía en la economía
mundial esta cayendo. Según el informe de IPCC, continuara cayendo un 1% al
año en los siguientes cincuenta años. No obstante, sigue habiendo una
asociación fuerte entre el crecimiento económico y el uso de la energía.
Los países en un estadio más temprano de desarrollo económico (por ejemplo
China y la India) todavía tienen intensidades de energía bastante por debajo
de la media. Las esperanzas de los países en vía de desarrollo de alcanzar
niveles de vida comunes en los países desarrollados, parecían depender en
las ultimas décadas del un gran aumento del consumo de energía. Alguna parte
del aumento puede ser solo aparente, si envuelve suministros comerciales
sustitutos de la energía para fuentes locales que no suelen estar
registrados en las estadísticas; pero eso es sólo una parte del panorama.
Los dos billones de personas  que todavía no tienen electricidad en sus
casas, incluyendo los dos tercios de población rural de Africa,
Latinoamérica y Asia, están siendo privados de necesidades básicas como
refrigeración e iluminación adecuada. Incluso en los países ricos hay una
proporción significante de población que son privados de algunos de los
beneficios claves que la energía da.
A pesar del gran incremento de la demanda global de energía, sigue siendo
abundante y barata. Es uno de los factores que ha hecho posible un
crecimiento económico tan rápido. Las industrias, que utilizan grandes
cantidades de energía, han sufrido presiones para recortar costes usando la
energía y los materiales más eficientemente. Sin embargo, para la mayoría de
las firmas, y para la mayoría de los individuos en los países desarrollados,
el coste de energía representa una pequeña parte de sus gastos. Como
cualquier producto abundante y barata, es utilizada frecuentemente
desperdiciándola.
Hay por tanto barreras culturas y de actitud para las mejoras en la
eficiencia de la energía. Además, los aumentos en la eficiencia del uso de
energía no conllevan automáticamente que se utilice menor cantidad de
energía. Algunos de los ahorros de energía obtenido por los aumentos de
eficiencia no serán patentes porque los consumidores responden con un mayor
uso de servicios o mecanismos relacionados. Por ejemplo, si las casas se
convierten en mejor aisladas, la gente puede elegir mantener mayores
temperaturas más que reducir su consumo de energía. Los motores de los
vehículos se convirtieron en maquinas más eficientes, pero ello no conllevó
necesariamente a una reducción en el consumo de combustible, ya que los
coches tendieron a ser más grandes y más pesados, y con una gama mucho mayor
de equipamiento. Otra razón por la que se ha sostenido que los aumentos de
eficiencia no conllevaran a un menor consumo de energía es que los ahorros
disponibles como resultado de ese aumento de eficiencia se invertía de
alguna otra forma en la económica, aumentando la demanda de energía .
Sin embargo, hay un gran potencial para aumentar la eficiencia en el uso de
la energía a través de un uso más concienciado de la tecnología,
especialmente en la calefacción y el aire acondicionado de los edificios y
de los vehículos. Mientras que algunos beneficios de esas mejoras serán
utilizados en otras vías, no hay que ser pesimista y pensar que las
sociedades serán inefecttivas en este particular. Hay además un alcance muy
grande para reducir las perdidas del sistema de energía. Esas perdidas
representan la diferencia entre el consumo final de energía por los
consumidores al final de las cadenas suministradoras y el gran consumo de
energía primaria al principio de las cadenas suministradoras. Esas perdidas,
además, pueden ser eliminadas con un mejor uso de la tecnología y el consumo
de energía puede ser reducido sin representar ninguna implicación adversa
para el ser humano.
No sería realista basar las políticas de reducción de uso de energía en
obligar a la gente rechazar los beneficios del consumo de energía, ni seria
aceptable denegarles el acceso a los servicios esenciales de energía. No
obstante, cambios en el comportamiento, con un apropiado trabajo a nivel
social, institucional y económico, serán unos componentes necesarios para la
transición hacia una economía energética más sostenible. Los precios de
mercado de las fuentes de energía no reflejan necesariamente sus efectos
sustanciales externos, en particular el aumento del efecto invernadero de
los combustibles fósiles. Si los precios pagados por los usuarios pueden
empezar a reflejar ese coste externo, ello puede tener un efecto
significativo en sus decisiones. Tendrán un mayor incentivo para usar la
energía más eficientemente y para elegir las fuentes de energía que causen
menor daño medioambiental.





















CAPITULO 4: LA POLITCA DE REINO UNIDO EN UN AMBITO GLOBAL: LA PRESENTE
SITUACION.

Pasarán varios años, posiblemente décadas, antes de alcanzar un acuerdo en
un protocolo de cambio climático que commits la mayoría de las naciones,
desarrolladas y no desarrolladas,  a cuantificar los límites en sus
emisiones de gases invernadero. Mientras tanto, se llevan a cabo
negociaciones basadas en los mecanismos del Protocolo de Kioto. Existe el
riesgo de que el número de ratificaciones requeridas para que entre en vigor
no sea alcanzado a tiempo para afectar a las emisiones en entre los años
2008 - 2012 (o, si no es ratificado, algunos convenios vinculantes tendrán
que llevarse a cabo voluntariamente). Si USA, el mayor emisor de gases
invernaderos en el mundo, no ratifica el Protocolo o no reduce la emisión
voluntariamente, conllevara a una anulación del Protocolo probablemente.
Hay una posibilidad real de un limitado progreso en las negociaciones
climáticas en la próxima década, dado las reducciones de Kioto que no han
sido llevadas a cabo y los futuros acuerdos. El cambio climático continuaría
imbatido. Podría convertirse en un caso de sauve qui peut, con las personas
de las naciones más pobres del mundo sufriendo más. Alternativamente, las
reducciones de Kioto pueden ser un primer paso en el proceso hacia una
acción global concertada y efectiva. En los próximos cincuenta años la
reducción de los gases invernadero podrían convertirse progresivamente más
demandadas para evitar que un máximo prudente de concentraciones
atmosféricas sea excedido.
La Convención de Viena de 1985 sobre la Protección de la Capa de Ozono
ofrece un precedente razonable. En la década que siguió a su adopción, dada
la amenaza severa del agujero de la capa de ozono y la concienciación
general, se alcanzaron una serie de acuerdos, comenzando con el Protocolo de
Montreal de 1987, que acelero la reducción de los productos químicos que
provocan la reducción del ozono. Sin embargo, hay que tener en cuenta que
reducir las emisiones de los gases invernaderos requerirá un esfuerzo
considerablemente mayor.
Hay tres razones por las que Reino Unido debería luchar, tanto en casa como
internacionalmente, para asegurar que se lleva a cabo una respuesta
internacional efectiva a la amenaza del cambio climático, empezando ahora
mismo y prolongándose en el futuro:
a) Hay un imperativo moral que requiere que las naciones desarrolladas sean
las primeras en afrontar la amenaza.
b) Cuantas más naciones duden, menos posibilidades habrá de alcanzar una
acción global concertada.
c) Reino Unido, probablemente, se vea seriamente dañado por el cambio
climático.
Aunque los impactos directos del cambio climático en Reino Unido son muy
difíciles de predecir, las adaptaciones a él son muy costosas, y serán más
costosas si se deja que el cambio climático siga avanzando más rápido.
Añadir el problema del cambio climático y la necesaria adaptación a la
complicada red de parámetros que envuelven el plan de desarrollo en Reino
Unido intensificará los problemas existentes de alcanzar niveles aceptables
de calidad y protección medioambiental. Reino Unido no podría alejarse del
trastorno económico, social y político que el cambio climático podrá causar
en todo el mundo, conllevando movimientos masivos migratorios y conflictos
internacionales sobre la escasez de recursos.
Reino Unido ha mantenido una posición activa internacional en lo
concerniente al cambio climático, ratificando el Protocolo de Kioto y
pretende ser el líder en la reducción de emisión de dióxido de carbono en
2012 con un 20%. Ahora hay que ver que futuras acciones tomará Reino Unido
en el ámbito internacional y que futuras reducciones planifica para el
periodo posterior a 2012.
Las naciones con fuertes acciones preventivas deberían demostrar sus buenas
intenciones tomando medidas, no solo enfocadas a las obligaciones actuales,
sino también a construir una línea de acción con objetivos más ambiciosos
para paliar la amenaza del cambio climático. Deberán llevar más peso en las
negociaciones internacionales para futuros acuerdos en este tema,
especialmente si son grandes naciones y poseen economías poderosas.
Si emerge una acción global sustancial para reducir las emisiones de gas
invernadero, mejorar las fuentes energías existentes no basadas en carbón y
desarrollar unas nuevas, y aumentar la eficiencia energética en la industria
y el comercio, habrá una ventaja económica para las naciones que tengan
industrias desarrollando nuevas tecnologías. Con independencia de la amenaza
del cambio climático, se espera que el mercado global de los recursos
energéticos no fósiles se expanda rápidamente en este siglo, ya que tiene
que cubrir la enorme demanda de energía como petróleo convencional y gas
convencional.
Reino Unido arrastra a otros países europeos en su desarrollo de fuentes de
energía renovables, la eficiencia energética en los hogares, y el
equipamiento y fabricación de electrodomésticos para mejorar la eficiencia
energética. Ello conllevara mayores dificultades para mantener las
reducciones de emisión después de 2012. Se corren grandes riesgos de perder
mercados existentes o no poder entrar en otros de nueva creación si se toma
conciencia de que la tecnología en producción y eficiencia de energía están
cambiando rápidamente entre los mayores competidores de Reino Unido.
La privatización de las industrias energéticas y la liberalización de los
mercados energéticos, en lo que Reino Unido ha sido pionero, podría crear
unas buenas bases para fomentar nuevas tecnologías si esos cambios traen una
cultura de innovación.
El desarrollo de un mercado internacional para el comercio de los permisos
de emisión de gases invernadero ayudara a hacer más efectivas las
reducciones y puede dar tiempo a algunas naciones para que desarrolle otras
opciones tecnológicas. Reino Unido tiene un interés considerable en ese
mercado, como muestra el trabajo del Grupo de Trading de Emisiones del Reino
Unido (creado en junio de 1999 por la Confederación británica de Industria) 
y el apoyo que el Gobierno le ha brindado. Las dos mayores compañías
energéticas, BP Amoco y Royal Dutch Shell, han establecido temas de comercio
internacional. Siguiendo este ejemplo todos los Gobiernos de la Unión
Europea podrían adoptar este tipo de política. Concretamente el Gobierno de
Reino Unido podría  facilitar la creación de asunto de comercio nacional y
facilitar la posición de Londres como centro mundial de comercio
internacional en lo concerniente a permisos en emisiones de gases  cuando
emergan las negociaciones en la aplicación del Protocolo de Kioto.
Reino Unido, en conjunción con la Unión Europea, pueden mantener una
posición fuerte como broker de los acuerdos sobre cambio climático,
favorecido todo ello por los lazos que les unen a USA.
A medida que los impactos del cambio climático se vuelven más claros, las
naciones desarrolladas, que son los mayores emisores de gases invernaderos,
como China y la India deberían mover su posición hacia mediadas más activas
y especificas en la reducción de esas emisiones. Deberían plantearse la
posibilidad de unirse en la causa común con la Unión Europea para presionar
a las naciones con unos grandes niveles de emisión per capita.
Reino Unido continuara jugando el rol de broker en las negociaciones
internacionales para combatir el cambio climático, en beneficio propio y a
través de la Unión Europea, y su objetivo internacional inmediato es
presionar para mayores reducciones en la emisión de los gases invernaderos
después del año 2012 y mayor control de estas emisiones en los países
desarrollados. Además, presionara para conseguir un acuerdo global basado en
un enfoque de contracción y de convergencia, combinado con un comercio
internacional de permisos para las emisiones.
Los Gobiernos de Reino Unido no han perseguido nunca una política energética
coherente e integral. Las políticas han sido separatistas y a veces
conflictivas: promover el desarrollo del aceite y gas del Mar del Norte,
sostener la industria del carbón, mantener el gas como un combustible
premium, usar el combustible no fósil to proteger la industria nuclear y
promover el desarrollo de fuentes de energía renovables, privatizar la
generación y distribución de la electricidad, liberar los mercados
energéticos y promover la competitividad. El objetivo más básico ha sido
obtener suministros de energía a bajos precios para ayudar a promover el
crecimiento económico y satisfacer las necesidades sociales. Este objetivo
ha sido perseguido con limitaciones relacionados con la salud y la
seguridad, la protección medioambiental y el uso de la tierra, algunos
derivados de la legislación europea o las convenciones internacionales.
El enfoque más cercano a una política energética que Reino Unido ha tenido,
con alguna atención para conservar la energía y la seguridad a través de una
diversidad de suministro, fue estimulado por los bruscos incrementos de los
precios del petróleo en 1973 y 1980, cuando las acciones de la OPEP causaron
preocupación sobre la vulnerabilidad nacional frente a acciones unilaterales
de otros países. El objetivo general en la política energética que se
plantea Reino Unido en estos momentos se puede formular de la siguiente
forma: "Asegurar la seguridad y suministros energéticos diversos y
sostenibles a precios competitivos" . Este objetivo está incluido en la
preocupación del gobierno para alcanzar mejoras medioambientales como
componente clave del desarrollo sostenible. La búsqueda de eficiencia
energética ha sido tratado como un punto aparte.
En las ultimas dos décadas el componente más significativo de la política
del Gobierno ha sido la privatización de las industrias energéticas
nacionales, seguido de una liberalización de los mercados de gas y
electricidad. En 1980 el Estado poseía el gas, el carbón, las industrias
nucleares y eléctricas, así como el mayor interés en la industria del
petróleo. En el año 2000, sólo posee parte de la industria nuclear. Los
propósitos de los cambios han sido llevar los beneficios de la
competitividad a suministrar y distribuir la energía, técnicas de gestión en
el sector privado e inversión en el mismo. Todos los combustibles son ahora
suministros en bases competitivas. Carbón y petróleo han sido abiertos
mercados minoristas durante muchos años: gas y electricidad han sido
abiertos más recientemente, debido al nivel de los consumidores domésticos.
Las políticas intentaron retirar las barreras a la operación de forces
competitivos que continuaban en el presente Gobierno.
Las estructura actual de las industrias de gas y electricidad en Reino Unido
propugnan que el consumidor sea capaz de elegir su suministrador de gas o de
electricidad, y se ha demostrado que es efectivo en cuanto a costes se
refiere. La operación de distribución de sistemas, por otro lado, es
monopolio natural. Se estableció un regulador (La Oficina de Suministro de
Gas  y la Oficina de Regulación de la Electricidad, ahora combinadas en la
Oficina de los Mercados del Gas  y Electricidad) para prevenir el abuso del
poder de monopolio y reducir lo más posibles los cargos por utilización de
la red. En aquellas partes de las industrias que no son monopolios, la
principal función del regulador ha sido promover la competencia efectiva y
prevenir los comportamientos anti-competitivos. Hoy en día tiene la función
primaria de ejercitar sus funciones sin perder de vista el interés del
consumidor, que se extiende a los consumidores domésticos y no domésticos de
electricidad y gas.
Los Gobiernos han dejado de ver como responsabilidad suya la planificación
de como será la demanda de energía con la que se van a encontrar. Las
excepciones parciales que se pusieron en practica provinieron de los efectos
que tuvo la operación de los forces de mercado en la industria del carbón.
Reino Unido ha sido uno de los países lideres internacionalmente en la
privatización de las industrias energéticas y la liberalización de los
mercados. La Comisión Europea ha decidido abrir los mercados de gas y
electricidad en toda Europa, en concordancia con el objetivo general de
conseguir un mercado único. El progreso esta sido lento y la legislación
europea, tanto actual como futura, tiene que intentar conseguir más paz en
la liberalización. Esta legislación, sin embargo, limita la libertad de
acción del Gobierno británico en ciertas direcciones, como por ejemplo la
extensión del apoyo que puede ser dado a las fuentes de energía renovables.







CAPITULO 5: POLITICAS Y REGULACIONES MEDIOAMBIENTALES EN REINO UNIDO.

Obtener energía de cualquier fuente tiene impactos en el medio ambiente.
Hace mucho tiempo que la regulación de las industrias energéticas intentó
proteger a la gente, y más recientemente a la fauna y la flora, de los
efectos adversos de sus actividades. También hay ciertas políticas
energéticas  que han sido perseguidas, al menos en parte, en bases
medioambientales, incluso antes de que el cambio climático fuera un tema del
que preocuparse.

a) Consentimiento para nuevas instalaciones energéticas.

Las plantaciones, para generar electricidad, tienen que requerir varias
formas de consentimiento legal. Las plantas de combustión con una red termal
de 50MW o mayor están sujetas a control integral de producción y requieren
autorización de las Agencias Medioambientales. Una autorización requiere que
el operator use las mejores técnicas disponibles que no conlleven un coste
excesivo para reducir las emisiones de determinadas sustancias y poner
límites a esas emisiones. El dióxido de carbono no ha sido tratado como una
sustancia controlada en la legislación británica sobre el control integral
de la polución, sino que se encuentra en el contexto de Directiva de
Prevención y Control Integrados de la Polución , de la que hablare más
adelante. Cuando se trata de pequeñas plantas de combustión, las emisiones
al aire son reguladas por las autoridades locales en Inglaterra y Gales, y
por la Agencia Escocesa de Protección Medioambiental en Escocia: y las
emisiones liquidas y disposiciones de materiales del agua están regulados
por las Agencias Medioambientales.
Las centrales de poder nuclear requieren una licencia del Nuclear
Installations Ibsoectorate of the Health and safety Executive para operar.
Sus emisiones y disposición de sus gastos están regulados por las Agencias
Medioambientales.
Las plantas generadoras de cualquier tipo que tengan capacidad de 50MW o más
requieren el consentimiento de la Secretaria de Estado para el comercio y la
Industria en Inglaterra y Gales, y de la Secretaria de Estado de Escocia por
el Acta de la Electricidad de 1989. Los mismos Ministros aprueban las líneas
generales de transmisión. Antes de tomar decisiones en este contexto, el
Ministro consulta a las autoridades de planificación local: si éstas objetan
o el Ministro lo considera apropiado, se requiere una encuesta pública. Si
el consentimiento o el apruebo se da bajo el Acta de 1989, el Ministros
también dicta que el permiso de planificación se tiene que dar.
Para las instalaciones energéticas en tierra que no están cubiertas por los
procedimientos anteriormente descritos, el permiso de planificación tiene
que ser obtenido de la misma forma que cualquier otro desarrollo, y la
solicitud normalmente se hace ante la autoridad local de planificación. Si
la solicitud es rechazada, el solicitante puede apelar ante el ministro de
Medio Ambiente. El Ministro nombrará un inspector que considerara la
apelación: en casos de significativo interés público o controversia, tendrá
lugar una encuesta pública. Si en el caso aparecen temas de importancia
nacional, el Ministro tendrá que tomar la decisión tras una encuesta
pública. Un permiso de planificación conlleva varias condiciones; en caso de
una instalación energética se suele incluir decomision y renovación después
de que cese su uso.

b) Reducción de la polución en el aire.

Los efectos en la salud, y otros efectos regionales y locales, de los
contaminantes provenían de la quema de combustibles fósiles. Los estándares
aplicados a las emisiones son ahora mucho más estrictas, pero la cantidad
general de combustible fósil usado se ha incrementado enormemente. Los
niveles actuales de polución aérea en Reino Unido son juzgados por tener
efectos crónicos y precisos en la salud del ser humano. Los estándares están
establecidos por la Unión Europea y a nivel nacional por el nivel de
pollutants en la atmósfera, y el Gobierno ha publicado recientemente la
Segunda Estrategia de la Calidad del aire de Reino unido bajo el Acta de
Medio Ambiente de 1995 que indica como esos estándares tienen que ser
alcanzados .
Las estaciones de poder ahora generalmente tienen una influencia
relativamente pequeña en la calidad del aire de Reino Unido. La principal
directriz para reducir sus emisiones ha sido la presión internacional para
reducir los efectos en el medio ambiente de las precipitaciones de ácido en
el noroeste de Europa. Se han requerido progresivas reducciones en las
emisiones de oxido de nitrógeno y sulfuro bajo la Convención on Long Range
Transboundary la Polución Aérea de la Comisión Económica por Europa de las
Naciones Unidas y la paralela legislación de la Unión Europea. Un nuevo
protocolo bajo la convención requiere que Reino Unido haga reducciones
futuras sustanciales para el 2010 en las emisiones de dióxido de sulfuro y
oxido de nitrógeno, y que también controle las emisiones de componentes
orgánicos volátiles y amoniaco.
En la mayor parte de las áreas de Reino Unido el mejor determinante de la
calidad del aire es las emisiones del uso de combustibles fósiles en los
vehículos. Los controles más importantes sobre esas emisiones están ahora en
manos de los estándares de la legislación europea en materia de nuevo
vehículos y combustibles. Esos estándares están siendo progresivamente
estrechados.
Mientras que la mayor preocupación es el dióxido de carbono de los
combustibles fósiles, continuaran por Europa políticas de reducción de
emisiones de otros contaminantes. Las pequeñas partículas presentes en las
capas más bajas de la atmósfera, resultado de las emisiones de dióxido de
sulfuro, tienen un efecto enfriante. También existen conflictos que aparecen
entre reducir los efectos locales y regionales de las emisiones y reducir el
consumo de energía. Retirar el sulfuro del crudo para reducir las emisiones
de dióxido de sulfuro de los vehículos requiere mas refinerías que quemen
más crudo. En términos amplios, sin embargo, reducir el uso de combustibles
fósiles contribuirá directamente a reducir la polución aérea regional y
local.

c) Fuentes de energía renovables.

Los programas del Gobierno para desarrollar las fuentes de energía
renovables se remontan a la crisis de los años setenta. Inicialmente tomaron
la forma de fondos de investigaciones. Como parte de los preparativos de la
privatización de la industria eléctrica, se estableció en Inglaterra y Gales
una obligación de no utilizar combustibles fósiles (NFFO). El propósito
primario era mantener un mercado seguro para la electricidad generada en
centrales nucleares de poder, pero también crearon un mercado seguro de
tecnologías de energía renovables a las que se les dio la oportunidad de
competir equitativamente con las otras tecnologías existentes.  La política
nacional para promover la energía renovable fue incorporada en el sistema de
planificación del uso de la tierra a través de una guía facilitada en
Inglaterra, Escocia y Gales: las autoridades de planificaciones deben tener
en cuenta esa guía al diseñar planes de desarrollo y ejercitar sus
responsabilidades de control del desarrollo .
Las decisiones de los contratos de NFFO no han incluido ninguna
consideración sobre el impacto medioambiental de los proyectos particulares.
Las personas que buscan tener sus proyectos incluidos en el NFFO
proporcionan ofertas para suministrar una específica cantidad de
electricidad a un precio especifico.
Aunque las fuentes de energía renovable todavía suministran una pequeña
proporción de la energía primaria de Reino Unido o de la energía de los
generadores de energía, ha habido una rápida expansión por el estímulo  del
NFFO y los counterparts de Escocia e Irlanda del Norte. Entre 1990 y 1997 el
ratio medio de energía suministrada por fuentes de energía renovables como
el calor y la electricidad se ha incrementado desde un 0.5% del consumo de
energía primaria en Reino Unido, a un 1.0%.

d) Promoción de la eficiencia energética.

El Gobierno ha promovido la eficiencia energética con subsidios y campanas
publicitarias durante las ultimas décadas. El motivo ha aumentado la
eficiencia económica principalmente, aunque los gobiernos también han
utilizado las políticas y campanas para reducir el consumo general durante
las crisis energéticas causadas por las huelgas de los mineros y embargos de
petróleo. Durante la década de los noventa, la reducción de la pobreza en
combustible y la necesidad de limitar las emisiones de gases invernadero se
han convertido en los mayores soportes de las políticas de eficiencia
energética del gobierno.
El Departamento de Medio Ambiente, Transporte y Regiones (DETR) ha liderado
la responsabilidad sobre los temas de eficiencia energética. La
administración delegada tiene muchas de esas responsabilidades en otras
partes de Reino Unido. La forma en que el DETR ejercita sus
responsabilidades en materia de control de construcción, control de polución
y transporte, tiene también importantes implicaciones para el eficiencia
energética.




CAPITULO 6: LA REDUCCION DEL USO DE ENERGIA: LA INDUSTRIA DE PRODUCCION.

Si la sociedad pudiese reducir su consumo de energía, eso reduciría la quema
de combustibles fósiles, la amenaza del cambio climático y otros impactos
dañinos de la producción de energía. La mayoría de las cosas que están
relacionadas con el progreso - aumento sostenible en la calidad de vida,
aumento de la longevidad, grandes ganancias en la salud, mayores
oportunidades para viajar - han estado relacionadas con el aumento del
consumo de energía.
En Reino Unido el consumo de energía incremento durante el siglo XX,
conllevando un aumento de la salida de bienes y servicios y un aumento de la
población, aumento de las familias, viajes personales y transportes de
mercancías. Pero mientras el consumo de energía primaria aumentó un 24%
entre 1965 y 1998 y el de energía secundaria un 16%, el producto doméstico
en Reino Unido aumentó un 147% en el mismo periodo . Una reducción
progresiva en la intensidad de la energía constituye un fenómeno mundial, y
una respuesta a la presión continua sobre el recorte de costes reduciendo la
cantidad utilizada de material y energía para producir bienes y servicios.
Encima y debajo de las mejoras en la eficiencia con la que los individuos,
las empresas y los órganos públicos utilizan la energía en el estadio del
consumo final, enormes reducciones en el uso total de la energía se podrían
alcanzar recortando las perdidas del sistema energético, mediante, por
ejemplo, un mayor uso del calor combinado y las plantas de poder.
Es necesario hacer una distinción entre "conservación energética" y
"eficiencia energética". La primera implica reducciones en el consumo de
servicios energéticos, pudiendo ser alcanzado con una simple política de
ahorro de energía - rebajar la calefacción y tolerar temperaturas más bajas.
La segunda implica obtener calor, luz o trabajo mas útil de cada unidad de
energía suministrada, mediante los adelantos tecnológicos o una reducción de
la perdida, es decir, obtener los mismos servicios con menos uso de energía.
Una de las mejores políticas para proteger el medio ambiente y prevenir el
cambio climático seria animar a la gente a que sacrifique su confort, placer
y conveniencia para consumir menos energía, aunque hay altas probabilidades
de que no tenga éxito.
Una consideración crucial a tener en cuenta es que en ni siquiera en Reino
Unido se han podido medir las necesidades básicas energéticas de una parte
significativa de la población. Reino Unido experimenta cada invierno unas
30.000 muertes más de las esperadas por la tasa media de muertes al año, la
mayoría entre gente de edad avanzada . Algunos países o regiones con climas
más fríos que en Reino Unido tienen menor tasa de mortalidad en invierno.
Esta diferencia puede ser atribuida en parte a las bajas temperaturas a las
que están expuestas la gente mayor con bajos ingresos. Miles de vidas se
acortan cada año por semanas, meses y años en Reino Unido, un país rico y
desarrollado, porque una proporción sustancial de la población de edad
avanzada no puede costearse adecuadamente unos hogares cálidos.
Lo que se ha llamado carencia de combustible se experimenta en las familias
ya que necesitan gastar al menos un 10% de sus sueldos para poder calentar
sus casas. El Gobierno de Reino Unido estima que en 1996 había 4.4 millones
de hogares - más de una quinta parte del total - que sufrían  carencia de
combustible en Inglaterra y la proporción es similar en otras partes de
Reino Unido. Sus salarios bajos y el hecho de que mayoría viven en casas que
están pobremente aisladas o con sistemas deficientes de calefacción,
significa que esas familias necesitarían emplear una mayor proporción de sus
salarios en mantener sus casas adecuadamente caldeadas (o cálidas). La
mayoría no puede costearse eso y la población mayor, los niños y los
enfermos crónicos tienen altos riesgos de sufrir alguna enfermedad
relacionada con el frío. La mitad de los hogares que sufren carencia de
combustibles están constituidos por gente de mas de 60 años. Ello quiere
decir que en Reino Unido se necesitan mejoras al respecto.
La reducción gradual en la intensidad energética que experimento Reino Unido
se aceleró en los últimos quince anos después de la primera crisis de los
precios del petróleo en 1973. El consumo de energía primaria en 1998 solo
fue un 5% más alto que en 1973, y el consumo de energía final sólo un 2% más
alto. Esto a veces supuso que un colapso en la mayoría de las industrias
pesadas de gran intensidad energética jugase un papel dominante en el
declive de la intensidad energética. Esto explica que las acciones de las
industrias de producción de productos de consumo declinase, mientras que el
sector servicios con menos intensidad energética aumentase. Pero el
Departamento de Industria y Comercio ha estimado que sólo una doceava parte
de la reducción en la intensidad energética de Reino Unido entre 1973 y 1995
se debe a un cambio estructural en la economía .
Desde 1984, sin embargo, la tasa de declive de intensidad energética en
Reino Unido se ha ralentizado perceptiblemente. El consumo total de energía
primaria aumento un 20% entre 1984 y 1998 y al consumo total de energía
final en un 15%. En este periodo más reciente, la tendencia ha sido una
subida del 1% al año del uso de la energía primaria. La tendencia refleja
generalmente precios bajos de la energía en este periodo (aunque los precios
globales del petróleo hayan subido notablemente desde 1999).
Hay un fuerte argumento económico en favor del aumento de la eficiencia
energética. Repetidos análisis han mostrado que en cada sector de la
economía se desperdician grandes cantidades de energía y que se llevan a
cabo inversiones muy costosas para el ahorro de energía. Las mejoras en la
eficiencia energética también ofrece muchos beneficios medioambientales que
se extienden más allá del control de las emisiones de gases invernaderos y
otros contaminantes relacionados con el combustible fósil. El poder nuclear
y las fuentes renovables de energía tienen impactos medioambientales que
pueden ser reducidas si el consumo de energía se reduce. Si, yendo mas allá,
las nuevas tecnologías de ahorro energético pueden ser transferidas a los
países desarrollados, puede ayudar a elevar la calidad de vida mientras que
se evita un daño medioambiental asociado previamente con la
industrialización.
En la evaluación de alcance de ahorros energéticos en industria, servicios
públicos y comerciales, hogares y transporte, se suele hacer una distinción
entre los potenciales técnicos y los potenciales económicos para reducir el
consumo de energía.  El potencial técnico se refiere a las reducciones que
se podrían alcanzar mediante la aplicación universal de equipamientos y
tecnologías de ahorro de energía que están en el mercado o en fase final del
proceso de experimentación. Es la proporción o cantidad de energía que
podría haberse ahorrado utilizando la actual tecnología y conocimientos. El
potencial económico es una estimación del ahorro de energía que podría
realmente haberse hecho con esa tecnología si se hubiesen hecho todas las
mejoras e inversiones en equipamiento de ahorro energético que cubre sus
costes. Se considera que se realizan los dos potenciales en un periodo entre
10-25 años con unos productos y unas plantas nuevas y más eficientes que
reemplacen a los existentes. El análisis requiere presunciones sobre el
consumo normal de energía en los negocios en ese periodo, los futuros
precios energéticos, etc.
Uno de los retos más importantes es reducir el consumo de energía en la
industria de producción, que es uno de los sectores más importantes de la
economía de Reino Unido. El año punta del consumo de energía en reino Unido
por la industria de producción fue 1973, el año de la primera crisis en los
precios del petróleo. Su uso de energía final había estado bastante estable
por más de una década hasta entonces, cerniéndose cerca del 42%. Pero
después de 1973 cayó y para 1998 estaba en sólo un 22% del consumo de la
energía final. La cifra absoluta del consumo de energía industrial en Reino
Unido también cayó un 46% en ese mismo periodo. El output industrial aumentó
un 46% entre 1970 y 1996: el 59% menos de energía se requirió para producir
cada unidad de output fabricado que en 1970.
El Gobierno considera que las ganancias de la eficiencia fueron la razón
principal para que este sector especulara con las reducciones de intensidad
energética, pero el declive en el output de algunas industrias de producción
de intensidad energética, como hierro y acero, también jugo su papel. El
sector químico, otro gran consumidor de energía, dobló sus outputs, en
términos de valor total, entre 1970 y 1996 pero su uso de energía
(excluyendo combustibles usados como feed stocks) cayo un 21%. Esto fue
parcialmente debido a mayores ganancias en eficiencia, pero también debido a
la reestructuración de este sector con productos de más valor.
Desde finales de los ochenta los niveles de eficiencia energética se han
mejorado mucho más pausadamente en la industria de producción que en la
década anterior.  El declive en el uso general de energía en la industria de
producción parece se ha parado. Esta apreciación es encontrada, en mayor o
menor medida, en todos los grandes sectores de producción y coincide con el
periodo de precios bajos en la energía. En el informa que Lord Marshall
envió al Gobierno sobre Instrumentos económicos y el uso comercial de la
energía se concluye que eso es una conexión casual .
Hay tres enfoques para mejoras, con algún grado de solapamiento entre ellos.
a) Hacer que las plantaciones y los procesos vayan más eficientemente sin
mayores modificaciones. Se trata asegurarse de que hay un consumo razonable
en los hogares, que los edificios no están sobrecalentados y que los equipos
están bien mantenidos y nunca funcionan innecesariamente. Para ser efectivo
este enfoque requiere gestión para medir el consumo de energía 
frecuentemente, para hacer y mantener al día plantaciones para las
reducciones, y para hacer participe a la plantilla. En algunos sectores de
producción una gran proporción del consumo total de energía se debe
simplemente a la calefacción y el alumbrado de los edificios.
b) Modificar las plantaciones existentes reemplazando componentes
individuales, con alternativas más eficientes; instalando aislantes en las
tuberías y hornos; mejorando o reemplazando los sistemas de control. Este
approach también necesita inversión en gestión y en plantilla.
c) Invertir en modificaciones más duraderas y más caras en las plantas
existentes o en la compra de una nueva planta. La mayoría de las mejoras en
la eficiencia energética a menudo pueden formar parte de mejoras en la
calidad y cantidad del producto.
El análisis de la Unidad de Soporte Tecnológico Energético (ETSU)  predijo
que, bajo la empresa (o el negocio) como escenario usual de la industria de
producción el consumo de energía aumentaría en un 17% entre 1995 y 2020.
Esta predicción, basada en las tendencias de las mejoras en output y
eficiencia en cada sector de producción, anterior la propuesta del Gobierno
del impuesto del cambio climático, y asumió que varios sectores continuaban
haciendo mejoras en la eficiencia en la misma tasa baja que lo hicieron
entre 1990 y 1995, en tiempos de recesión y bajos precios de la energía.
ETSU también predijo que el consumo industrial de energía bajo un escenario
en que todas las medidas y tecnologías de ahorro de energía estaban siendo
reducidas gradualmente. Este análisis del potencial económico asume que la
industria sólo invertiría si había pequeños periodos de recesión para la
inversión inicial - uno o dos años en el caso de medidas paliativas y de
mejora y entre 2 y 15 años en el caso de una nueva planta. Bajo este
escenario el consumo de energía en la industria de producción cayó
inicialmente, pero aumentó en un 4% entre 1995 y 2020 debido a que el
crecimiento en output da ganancias en eficiencia.
Más de una cuarta parte del requerimiento de energía por parte de las
industrias de producción es para electricidad. Un mayor uso de calor
combinado y estaciones de poder, que suministre electricidad y calor para el
proceso industrial y calefacción en vapor, juega un papel crucial en la
reducción de la demanda total de energía de este sector en todos sus
escenarios.
Las predicciones del ETSU sugieren que la industria de producción en Reino
Unido podría gradualmente reducir su consumo total de energía mientras
expanden el valor de sus outputs. El impuesto del cambio climático planeado
por el Gobierno, que entrará en vigor en Abril del año 2001 y se aplica a la
mayor parte de los usos del gas, carbón y electricidad fuera del sector
domestico, fomentará la industria a moverse elevando los precios de la
energía y proporcionando incentivos a las inversiones en eficiencia
energética.
La intención del Gobierno es dedicar 15% (£150 millones al año) en
incentivos por las mejoras en eficiencia energética y utilización de
alternativas a los combustibles fósiles; £100 millones pasaran a formar
parte del 100% del capital el primer año para inversiones aceptadas y el
balance de £50 millones se usará como fondo para aconsejar a las empresas
como alcanzar más eficiencia energética.
Se han expresado temores sobre el efecto negativo que puede tener este
impuesto en la competitividad internacional de las industrias de producción
de Reino Unido, pero eso parece poco posible. De acuerdo con el Departamento
de Industria y Comercio, solo hay cuatro sectores - agua, hierro y acero,
cemento, cal y pasta y ladrillo - en los que los gastos en energía exceden
el 10% del total de los costes de producción. En ningún sector exceden un
20%. Además, los precios industriales del gas en Reino Unido están entre los
más bajos de los países de la OECD, mientras que los precios industriales de
la electricidad de Reino Unido están en la mitad de la escala.
En 1997 el Departamento de Medio Ambiente, Transporte y Regiones y la
Asociación de Industrias Químicas firmaron un acuerdo para mejorar el uso
energético especifico de la industria (el consumo de energía por tonelada de
producto) a un 20% entre 1990 y 2005. Fue el primer acuerdo de este tipo en
Reino Unido. La asociación estimó que sus miembros había alcanzado ya una
reducción del 14% desde 1990 hasta el año del acuerdo. El Gobierno se
comprometió a verificar las mejoras y a ofrecer consejo y guía, incluyendo
cinco días de consulta por cada lugar de producción.
El Gobierno de Reino Unido está ahora planeando una mayor expansión de esos
acuerdos, para que los sectores de gran intensidad energética se comprometan
a hacer un ahorro de energía especifico (o reducción en emisiones de dióxido
de carbono) por unidad de output de vuelta de un 80%. Este tipo de acuerdos
solo serán efectivos si la asociación de comercio incluye todas o casi todas
las compañías de ese sector entre sus miembros. Estos acuerdos tienen que
estar basados en la amenaza creíble de aplicación de todo el peso del
impuesto en caso de que la compañía no alcance la reducción pactada.
Las regulaciones para la aplicación de la Directiva de la Unión Europea
sobre Prevención y Control Integral de la Polución (IPPC Directiva) pronto
cubrirán el consumo de energía de la mayoría de la industria de producción
de Reino Unido. Esto se edifica en el concepto de control integral de la
producción elaborado en el Quinto Informe de la Comisión en 1976 e
introducido en Reino Unido en 1990. La Directiva busca minimizar los
impactos medioambientales generales de la mayoría de las instalaciones
contaminantes compeliendo a sus operadores a demostrar que han adoptados las
mejores técnicas disponibles y que están llevando a cabo limites específicos
de emisión de contaminantes significativos. Para 1207 se espera cubrir 6.000
instalaciones en Reino Unido, que entre ellas, son responsables de más del
60% del uso total de energía del sector de producción.
Bajo la IPPC Directiva, los estados miembros de la Unión Europea están al
cargo de asegurar - a través de sus agencias de control de polución - que
las plantas industriales operan de tal forma que utilizan la energía
eficientemente. Deben además asegurar que la determinación de las mejores
técnicas disponibles para un proceso particular tiene en cuenta la
eficiencia energética. El pensamiento actual del Gobierno de Reino Unido es
que los requisitos de la Directiva sobre la eficiencia energética deberían
ser cumplidos principalmente a través de especificas condiciones de los
lugares permitidas basadas en listas de tecnologías y medidas de eficiencia
energética desarrolladas por ETSU, los consultores en eficiencia energética
del Departamento de Medio Ambiente, Transporte y Regiones.
Sin embargo, el Gobierno intenta tratar las plantas industriales que se han
comprometido a reducir su consumo de energía, como si hubiesen demostrado
concordancia con los aspectos de eficiencia energética de la Directiva.
Ellos estarán exentos de las condiciones especificas de los lugares.
El impacto que tendrá la Directiva en la demanda de energía de las
industrias de producción tendrá que verse. Muchas pequeñas y medianas
empresas no cumplen con la misión de la Directiva. Además, se han creado - y
se seguirán creando - mayores avances en la eficiencia energética de la
industria, a través del rediseño de productos para reducir la energía que
contienen y a través de cambiar los procesos de producción. La IPPC
Directiva esta restringida a regular sobre los procesos de producción pero
tiene poca influencia en el crucial campo del diseño del producto.
Las tres mayores agencia de control de polución de Reino Unido (la Agencia
de Medio Ambiente, la Agencia Escocesa de Protección del Medio Ambiente y el
Servicio de Medio Ambiente del Norte de Irlanda) y las autoridades locales,
que tienen un papel importante en la aplicación de esta directiva en las
industrias menos contaminantes, no están muy a favor de ir más allá de
insistir en medida de eficiencia energética con un coste probado y con
periodos de recesión relativamente cortos.
Sin embargo, siendo evidente que muchas compañías no aplican medidas de
ahorro energético, los reguladores medioambientales británicos podrían, en
la aplicación de la Directiva, tener un papel importante en construir las
bases de los estándares de eficiencia energética en la industria.
El Gobierno debería animar y hacer posible que las Agencias de Medio
Ambiente aumenten los estándares base de eficiencia energética en la
aplicación de la IPPC Directiva.
Las emisiones de dióxido de carbono y otros gases invernaderos deberían ser
consideradas como contaminantes al autorizar los procesos sujetos a la
Directiva. Tan pronto como puede establecerse ese deposito de carbón como
parta del estrato geológico profundo es medioambiental y legalmente
aceptable.















CAPITULO 7: BREVES APUNTES SOBRE LA DIMENSION EUROPEA DESDE LA PERSPECTIVA
DE REINO UNIDO.

La Unión Europea tiene un papel importante en las negociaciones
internacionales sobre el cambio climático, y se ha movido mas allá y más
rápido que otras partes del mundo para establecer objetivos para reducir las
emisiones de gases invernaderos. El Protocolo de Kioto ha dado a la Unión
Europea y sus miembros unos límites, unas bases legales firmes y unos
mecanismos efectivos que deben establecerse para controlar la compliance con
los limites establecidos, con sanciones por no concordancia.
Algunas medidas claves necesarias para alcanzar grandes cortes en las
emisiones de dióxido de carbono requieren acción de la Unión Europea más que
de sus estados miembros. Por ejemplo, la reducción del consumo de gasolina
en los vehículos personales depende de los acuerdos de la Comisión Europea
con las asociaciones de fabricantes. En general la Comisión Europea no ha
sido proclive a lanzar propuestas para reducir las emisiones de dióxido de
carbono. Hay campos importantes en donde la Unión Europea podría haber hecho
más contribución en materia de cambio climáticos, pero por ahora no lo está
haciendo. Las propuestas suelen incluir instrumentos económicos; por
ejemplo, se han lanzado propuestas sobre una tasa europea del carbón o de la
electricidad, pero no han tenido éxito. Otro aspecto es la reforma
fundamental de la Política Común de Agricultura, que puede ser una condición
necesaria para darse cuenta de todo el potencial de energía en las cosechas
como una fuente de energía.













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