Medicina egipcia

Historia. Orígen. Marco cultural. Signos jeroglíficos. Papiros. El libro de los muertos. Sanadores. Casa de la vida. Sacerdotes de Seckmet. Especialización. Medicina sacerdotal. Conocimientos anatómicos. Cirugía. Instrumentos. Remedios. Higiene

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Orígenes y Marco cultural

Hace unos cuarenta siglos a. C surgió en el Valle del Nilo la cultura más fascinante y perenne de la Antigüedad.

Los egipcios, reunidos por una necesidad común, se centralizaron rápidamente en torno a una sola persona considerada como la encarnación de Dios en la tierra, el continuo de la vida, creador del caos, fuente y razón de la ley, llamada Faraón. Su salud condicionaba el bienestar del pueblo mientras que su flaqueza significaba la ruina. La enfermedad y la salud de este eran estudiadas por sabios, siendo el lugar de reunión de todas estas en el per-ankh, literalmente Casa de la Vida. Allí se trataban los temas relacionados con la curación, la preparación de las momias para la vida futura, talar y pintar estatuas, dibujos, y por sobre todo la escritura jeroglífica.

Los signos jeroglíficos fueron en su origen valores fonéticos, pero terminaron por expresar la realidad del pueblo teniendo incomprensibles giros metafóricos e idiomáticos, sin embargo, fueron los factores del pronto auge de la civilización egipcia y de la medicina: un sistema de escritura que fijaba y salvaba de las tradiciones orales y la experiencia acumulada, la fundación del per-ankh y el concepto de un orden cósmico obedeciendo a un pensamiento divino.

Debido a ciertos hechos que marcaron esta civilización se puede decir que la misma se desarrollo por obra indígena y que tuvieron un saber astronómico avanzado, pero eran inferiores en médicos y arquitectos.

Los papiros

Mediante estas narraciones se pueden identificar distintos hechos y documentos, es por eso que se los divide en dos grandes grupos: los que se limitan mas o menos campos concretos de la medicina, y los que abarcan centenares de textos enlazados con otros temas, solo en parte dispuestos según su fuente y tema. Los papiros, además, difieren entre sí por la distinta importancia que conceden a la magia. La interpretación de los papiros es la principal y más importante fuente de conocimientos por su diversidad y abundantes contenidos, son el reflejo del estado de la medicina egipcia.

A continuación se detallan los papiros más importantes:

Papiro de Berlín: Las Lamentaciones de Isis y Neftis

Escritura: Hierática y jeroglífica.
Tipo: Religioso.
Localización: Museo de Berlín (nº 3008).
Contenido: Este texto, en hierático, es un añadido a un papiro escrito en jeroglífico de El Libro de los Muertos que perteneció a una mujer llamada Tentruty o Teret. El papiro data del período ptolemaico. El texto hierático se encuentra escrito en cinco columnas (o páginas) de tamaño variable. Contiene las lamentaciones de las diosas Isis y Neftis dirigidas a Osiris. El texto finaliza con instrucciones de cómo debe ser usado. Según se especifica en esta parte, las lamentaciones debían ser escenificadas y recitadas por dos mujeres que personificaban a las dos diosas. Un basto bosquejo de la parte inferior de la quinta columna muestra a las dos mujeres sentadas en el suelo, cada una de las cuales sostiene una jarra y se encuentra realizando una ofrenda de pan.

El texto es similar a un trabajo mucho mayor encontrado en el Papiro Bremner-Rhind (EA 10188 del Museo Británico) conocido como Las Canciones de Isis y Neftis. La comparación entre ambos trabajos demuestra que el más breve, este de Las Lamentaciones, no era una versión abreviada del más largo, Las Canciones, sino una versión totalmente diferente.

Editado: Brungsch

Época: Período ptolemaico

Papiro Bremner-Rhind: La Cosmogonía Heliopolitana, las Canciones de Isis y Neftis, La destrucción de Apep

Características: Aproximadamente 5 m de longitud por 24 cm de anchura. Contiene en total 33 columnas y unas 930 líneas, escritas con tinta negra, salvo las rúbricas de las horas.

Escritura: Hierático
Tipo: Mitológico
Localización: Museo Británico (EA 10188) desde 1865. Londres.
Contenido: Se trata de una recopilación de diferentes textos religiosos, incluyendo las canciones de Isis y Neftis, la destrucción de Apep (que incluye un monólogo de Ra en el que describe su Creación), el ritual de presentación de Sokar y los nombres de Apep. El monólogo de Ra, aunque muy conciso, representa, junto con el mito de la Vaca Celeste, la mejor fuente de información sobre las teorías cosmogónicas de Heliópolis.

Papiro Chester Beatty III: El Libro de los Sueños

Características: 34.5 cm de altura

Escritura: Hierática
Tipo: Literario.
Localización: Museo Británico (EA 10683). Londres.

Contenido: Es conocido como el "Libro de los Sueños" porque da una lista de sueños y su interpretación. En cada una de las líneas se describe si el sueño es bueno o malo. En este último caso aparece en tinta roja. Además se incluye la interpretación. Primero están descritos todos los sueños buenos y luego todos los malos. En cada página hay una columna que comienza con el texto: 'Si un hombre se ve a si mismo...'. En la parte trasera el escriba Qenherjopshef, uno de los dueños del papiro y que aparece también en el papiro Salt, escribió un poema de la batalla de Qadesh.

Época: XIX Dinastía, posiblemente a principios del reinado de Ramsés II.
Procedencia: Deir el Medina. Donado por Alfred Chester Beatty al Museo Británico. Como toda la colección fue encontrada en una tumba (nº 1165) de Deir el Medina en 1928, por los trabajadores de la excavación de Bernard Bruyère. La colección perteneció originalmente al escriba Qenherjopshef, nacido en el año 16 del reinado de Ramsés II y muerto aproximadamente a los 70 años, durante el reinado de Siptah. Antes de ser depositado en la tumba pasó por diferentes propietarios, descendientes de Qenherjopshef. Quizá la colección fue guardada en la estructura, entre una pirámide y una bóveda de una tumba, en la que se encontró, para protegerla durante el período de inestabilidad de finales de la XX Dinastía.

Editado: A. H. Gardiner

Papiro Ebers: El más importante papiro médico

Características: 20.25 m de longitud y 30 cm de anchura, escrito en 108 columnas de entre 20 y 22 líneas cada una. Falta la numeración de la 28 y 29, por lo que el papiro finaliza en la columna 110.

Escritura: Hierático
Tipo: Médico
Localización: Librería de la Universidad de Leipzig.
Contenido: Representa la mejor fuente de información sobre medicina egipcia de la que se dispone, superior al papiro Edwin Smith. Ebbell diferenció nueve grandes grupos: invocaciones a divinidades y fórmulas previas, enfermedades internas, prescripciones para enfermedades oculares, cutáneas, de las extremidades y prescripciones diversas. Es una recopilación de textos más antiguos, algunos de las primeras dinastías.
Época: Dinastía XVIII. En el verso aparece un pasaje que fecha el papiro en el año 8 del reinado de Amenhotep I.
Procedencia: Posiblemente tebano. Parece que el papiro fue encontrado entre las piernas de una momia en una tumba de Assasif y vendido a Edwin Smith por un comerciante egipcio en 1862. Posteriormente fue adquirido por el egiptólogo alemán George Moritz Ebers, a quien debe su nombre en 1872.

Editado: G. Ebers y L. Stern

Papiro de Edwin Smith: Base de los tratamientos quirúrgicos

Características: Es un manuscrito de 17 páginas en el recto y 5 en el reverso que fue puesto a la venta por Mustafa Agha en 1862 y adquirido por un aventurero americano, Edwin Smith. A su muerte, su hija lo dona a la Sociedad de Historia de Nueva York.

Tipo: Quirúrgico

Localización: Academia de Ciencias de Nueva York

Época: Dinastía XVIII

Procedencia: Encontrado en Tebas

Contenido: Se brindan algunos elementos acerca de la estructura de esta remota prueba documental de la actividad médico-quirúrgica; se comenta su cualidad como singular fuente de referencia sobre el estado del conocimiento científico en esa lejana etapa de la historia de la humanidad y se acredita por su conducto la gran importancia que entonces se otorgaba a la técnica operatoria, en contraste con el uso de preparados medicinales. Al final se anexa el ejemplo de uno de los 48 casos abordados en el manuscrito, el cual se refiere a los pasos que se daban en aquel tiempo para tratar una dislocación de mandíbula.

Comienza con la descripción y tratamiento de contusiones, heridas y fracturas de los huesos craneales, explicados de una forma sistemática. Continúa con tratamientos quirúrgicos del resto del esqueleto hasta completar 47 diagnósticos. Además se han incluido 8 encantamientos y plegarias, junto con recetas para la fabricación de cosméticos, finalizando con una prescripción para patología anal.

Editado: Breasted

Papiro Hearst: Libro del Corazón

Características: Contiene 18 columnas y el verso no esta escrito. Los párrafos son 269, según Reisner, o 260, según Wreszinski. Contiene 260 prescripciones, muchas de ellas iguales o parecidas a las del papiro Ebers, ya que se trata de manuscritos de la misma época.

Localización: Universidad de California

Época: Dinastía XVIII

Contenido: tiene importantes recetas para la fabricación de cosméticos y el tratamiento de las fracturas, además de mordeduras y dolencias de dedos, ojos y dientes.

Editado: G. A. Reisner y W. Wreszinski

Papiro de Kahoun:

Época: Dinastía XII

Procedencia: se halló en Ilahum

Contenido: Su primera y segunda columna tienen 17 párrafos sobre enfermedades de las mujeres; no se prescribe ninguna operación quirúrgica, y si solamente fumigaciones, drogas, pastas y aplicaciones vaginales. En la tercer columna, 17 pronósticos de obstetricia, muy similares al papiro de Berlín. Tiene una sección veterinaria y por ultimo un pequeño tratado de aritmética de la época de Amenemhat III.

Papiro de Londres:

Época: Finales de la dinastía XVIII

Localización: British Museum

Características: Contiene 9 columnas y 10 su verso, en la misma escritura, formando unos 65 párrafos, de los cuales solo algunos son propiamente médicos

Contenido: se hunde en magia pura.

Ejercicio de la medicina

Los Sanadores:

Como mencioné anteriormente, la Casa de la Vida, era una institución donde se recogían, guardaban, escribían y copiaban escrituras, y donde los sacerdotes y escribas resolvían importantes cuestiones a la religión, los ritos, el calendario y cosas por el estilo, pero la función principal del mismo parece haber sido la protección mágica de Dios y por lo tanto de su encarnación en el faraón.

La magia, definida como la suma de elementos de protección contra todo mal, estaba incluida como uno de sus medios para proteger la salud.

La medicina no estaba practicada por médicos brujos como en las tribus primitivas de la época, sino que había logrado un nivel de “técnicos“ acorde con una civilización que avanzaba a ritmos acelerados. Los conocimientos se transmitían de padres a hijos y si bien no existían escuelas de medicina, existían las “Casas De Vida” donde ellos hacían un tiempo de práctica de todo tipo de medicina y magia, donde completaban las enseñanzas de sus padres. Luego de haber pasado por allí podían reclamar un cargo ya que los médicos eran empleados del estado.

Se puede mencionar tres clases de sanadores que podían tomar el pulso:

Sacerdote de Sekcmet: al principio eran menos mediadores entre el paciente y la diosa, aprendieron el uso de drogas y la administración junto con las oraciones. Sus sacerdotes eran una especie de curanderos capacitados que curaban con hierbas y medicamentos; no tenían el rango de swnw. Eran mediadores entre el enfermo y al Dios que solían recurrir al uso de drogas para sanar.

Swnw: médicos sencillos pero a menudo llevaban títulos adjuntos o estaban dedicados al ganado. Era el médico laico, no experto., por encima de él estaba el supervisor de médicos (imy-r-swnw), por encima el jefe de médicos (wr swnw) ,y por encima el supervisor de médicos del Alto y Bajo Egipto. También pueden ser nombrados como “sinu “ en lugar de “sunu”.

Magos: se encargaban de posesiones demoníacas y libraban al enfermo mediante la coacción mágica.

La diferenciación de los sanadores muestra tres conceptos distintos: eclécticos, de la enfermedad, y en consecuencia, de su tratamiento. La enfermedad era un castigo divino, debida a causas naturales o producidas por posesión demoníaca, que requerían medicamentos o coacción mágica. Se pensaba que el cuerpo había nacido en un estado de completa salud y que no se enfermaría si no fuera por influencias externas. Cuando las causas eran parásitos intestinales o heridas, como el agente causal era visible el tratamiento conllevaría a un tratamiento más o menos racional. Ahora si sucedía que la causa era interna por ejemplo microbiana, cancerosa, o cualquier otra patología no visible, la causa se le atribuía a fuerzas ocultas causada por deidades maléficas, a un castigo divino o a procedimientos mágicos. El médico estaba obligado a neutralizar estos daños o maleficios antes de comenzar el tratamiento.

Los egipcios llamaban a los médicos Sun-Nu, que significaba "el hombre de los que sufren o están enfermos" y en sus diagnósticos mezclaban la ciencia y la magia. Una divinidad fue Thoth - médico de los dioses - Serapis dios de la salud e Imhotep dios de la medicina.

Los sanadores egipcios clasificaron las enfermedades en :

Las atribuidas a espíritus malignos.

Las de causas manifiesta como los traumatismos.

Las de causas desconocidas, atribuidas a los dioses.

La magia y la religión estaban estrechamente unidas a la vida de los egipcios, el decir conjuros estaba íntimamente unidos al remedio para que surtiera efecto. Los egipcios se dedicaron a estudiar el porqué estaban enfermos y porqué se morían y pretendieron curar las enfermedades e intentaron sanarlos ya sea en el Sanatorium, adyacente al templo, usando la magia y algunos medicamentos vegetales, tomaron nota de las plantas que causan enfermedades, matan o curan. Los médicos egipcios estaban organizados, eran famosos y respetados tantos en su país como en Grecia y Mesopotámica y existía en su organización sanitaria el título de Jefe de los Médicos. Habían tres categorías de médicos :

Los que practicaban una terapéutica medicamentosa

Los cirujanos llamados también "Sacerdotes de Sachemet" - diosa con cabeza de león, madre de Imhotep

Los magos o conjuradores de enfermedades

Especialización:

El hecho de que Hesy-Ra, el médico más antiguo que se conoce, estuviera ya especializado en odontología y la mayor frecuencia de especialistas bajo el Imperio Antiguo hace pensar que en sus primeros días la medicina no se percataba de la unidad fundamental del cuerpo humano y empezó como especialidades independientes, que solo mas tarde se fundieron en una sola disciplina. La diversidad y el número de estas especialidades se halla confirmada por la mención de Herodoto de que cada médico trataba una sola enfermedad y no más.

Medicina Sacerdotal:

No había un Dios único de la medicina. Sus sacerdotes, llegaron a adquirir con el tiempo algunos conocimientos médicos y los ejercían con los enfermos de la mentalidad más mística. Algunos dioses llegaron a estar permanentemente relacionados con enfermedades específicas.

El cuerpo medico estaba asistido por todo un ejercito de ayudantes especializados.

Conocimientos anatómicos

Las nociones anatómicas, aunque fueron algunas erróneas, se mantuvieron hasta el auge de la escuela de Alejandría.

La repercusión que la practica de los embalsamamientos, con el conocimiento obligado de diversas partes del cadáver, ha tenido en este progreso ha sido bastante discutida, aunque parece difícil negar que tuviera por lo menos alguna influencia positiva. De hecho, los egipcios fueron los mejores anatómicos de la antigüedad. Posiblemente habían obtenido los conocimientos de tres fuentes distintas:

la observación de animales, especialmente del ganado, cuya matanza se realiza bajo supervisión médica y sacerdotal

la observación de heridas ante mortem y posiblemente también post mortem, esta última es la única explicación de algunas descripciones quirúrgicas

el embalsamamiento, que permitió un conocimiento de algunas estructuras escondidas. Este era un camino para la inmortalidad, el Mas Allá. El embalsamamiento iba a depender del tipo de situación social y económica que venia la persona. El más complejo método se llevaba a cabo de la siguiente manera: el embalsamamiento se llevaba a cabo sacando el cerebro por la nariz del muerto y las vísceras por un costado del cuerpo, tras lo cual se procedía a un primer lavado a base de vino de palma e infusiones varias. Después, se llenaba el cuerpo con mirra triturada y se sumergía el cuerpo en una sustancia preparada por los sacerdotes. Luego se lo untaba con resina, se lo volvía a lavar y finalmente se lo envolvía con vendas de lino. Las vísceras eran colocadas en cánopas, sus tapas estaban talladas con los cuatro hijos de Horus.

El vendaje se convirtió en manos de los embalsamadores una práctica muy artística de la que los cirujanos hicieron mucho uso. De esta manera, la comparación entre órganos enfermos y sanos pudo haber sido el comienzo de las creencias de las causas orgánicas de la enfermedad, en contra de la teoría de las causas demoníacas.

Anatomía del Sistema circulatorio:

Se puede llegar a conclusión de que de los tratados fisiológicos (papiro de Smith) y de las consideraciones clínicas y terapéuticas (papiro de Berlín), había una estrecha relación entre el corazón y el estómago. Este último era llamado ro-nib, boca del corazón, confusión que era general en tiempos antiguos. Se consideraba al corazón como un músculo (una masa crasa), centro del cuerpo y del sistema vascular, sede de la inteligencia y de la percepción. Se decía que estaba pegado a una firme base, fijado en el lado izquierdo del cuerpo, del cuál sólo se desplazaba en caso de enfermedad. Recibía agua a través de una vena receptora y tiene cuatro venas que van a todas las partes del cuerpo.

Lo que se siente al poner los dedos sobre las manos , la cabeza, la nuca, las piernas y el corazón es algo que viene del corazón, ya que este habla en las venas de los miembros y sus venas llegan a todos los miembros del cuerpo. Se reconocía con ello evidentemente la relación pulso/corazón; incluso puede que contaran el pulso.

Los papiros dan el numero de venas para cada órgano, en el primer libro, suman 48, en el segundo el total esta cifrado incorrectamente en 12, aunque la suma es 22. Es probable que los dos libros incluyeran bajo el nombre de metw diferentes estructuras : arterias, venas, conductos, canales y ya que se dice que conducen la sangre, aire, esperma, orina y heces, y que desembocan en la nariz, orejas, ano, etc. La dirección del flujo se realiza desde el corazón a los órganos, de manera que estos líquidos parecen originarse en el corazón, donde es suponer que serían formados, aunque no se indica con claridad el lugar de su génesis, excepto el caso del aire que, según se dice, penetra por la nariz hasta el corazón y el pulmón, de donde se reparte por todo el cuerpo.

Enfermedades internas y su terapéutica

Actitud clínica:

A diferencia de otros pueblos de la antigüedad, los habitantes del Valle del Nilo nunca consideraron al enfermo como impuro o intocable. El sabio Amenemope recomendaba a tener una extremada amabilidad para con el ciego, el manco, el cojo o el loco. No se podía dejar a los pacientes sin ayuda y es razonable suponer que el estricto código moral que gobernaba todas las relaciones humanas se respetaba de manera semejante en la práctica de la medicina.

La observación del paciente, como puede colegirse de las descripciones de casos que no son accesibles, comenzaba con una anotación del caso y un cuestionario. Se tomaba nota del aspecto general, estado de conciencia, memoria, capacidad de audición, temblores, expresión de la cara, color de la cara, piel y ojos, transpiración, secreción de los ojos, nariz y oido, tumefacciones, olor del cuerpo, respiración, leche, haridas, inspección de la orina y excrementos.

Mediante la palpación el medico podía examinar la temperatura de la piel en distintas partes del cuerpo o del abdomen, sentir la fuerza del pulso y, posiblemente, estimar su velocidad, apreciar la resistencia del abdomen o la rigidez de los miembros, investigar cuidadosamente las tumefacciones y palpar las heridas. Quizás utilizaran también la percusión.

Se realizaban también exámenes funcionales, que se describirían bajo las respectivas secciones, en zonas y lesiones especificas: mover y girar la cabeza en luxaciones cervicales, extender y flexionar luego mover las piernas en traumas lumbares.

Teoría de la enfermedad:

La enfermedad, aparte de causas traumáticas, sólo podía ser un resultado de fuerzas externas. Estas podían ser materiales u ocultas, manifestándose estas ultimas materialmente. Lo siguiente pone de manifiesto cierta distinción en su tratamiento:

se reconocían tres clases de curadores: el sacerdote, el swnw (medico) y el exorcista (como se describió anteriormente)

los médicos podían ser simples swnw o acumular las funciones del sacerdote y del exorcista

las prescripciones racionales y las supersticiones están a menudo agrupados por separado en los papiros, como si estuviesen copiadas de fuentes independientes, y las situaciones consideradas incurables, como mordeduras de serpiente y escorpión son tratadas en papiros mágicos o por medios mágicos.

Las causas de las enfermedades específicamente mencionadas son:

el viento:

  • como aire en movimiento

  • como portador de enfermedades

  • como soplo, pneuma, poder personal

gusanos en la piel, intestinos y heridas. Muchos gusanos tenían el nombre específico. Falsas apariencias vermiformes, como coágulos de sangre o filamentos de mucus, se describían en algunas ocasiones como gusanos o se tomaban por tales.

alimentos inapropiados o combinaciones de alimentos

la circulación por los mtw de materias morbosas, que podían ser excrementicias o de algunas de las muchas malsanas conocidas, de las cuales se nombran las siguientes :

  • Whbw, factor que se podía originar de la putrefacción intestinal o por influencias demoníacas y causar: enfermedades en las venas, cabeza, boca, diente, cavidad torácica, corazón, abdomen, ano ; fiebre, malestar y mala salud en general ; tumores, abscesos, ulceras.

  • Stt, causaba enfermedades semejantes a las que los griegos atribuían a la flema.

  • Crwt, identificaba la bilis.

Los mtw estaban asociados a la enfermedad de varias maneras:

la enfermedad penetra en el cuerpo a través de sus orificios, aun cuando fuera de origen sobrenatural. Una vez dentro del cuerpo, se extendía a través de sus plexos. La curación consistía en una evacuación del material de los agentes malsanos que había en ellos, mediante la orina, defecación, vómitos, sudor o moco nasal, de forma muy semejante a las evacuaciones de los griegos. Según una opinión, la vida entraba por el oído derecho y la muerte por el izquierdo; según otra, por los respectivos hombros; tanto los oídos como los hombros estaban conectados a los mtw. El concepto de la enfermedad asociado con los humores que circulan por el sistema vascular y evacuados a través de los canales de excreción normales se parece a la teoría humoral, solo que la circulación de los humores egipcios era mas a fin a las opiniones cnilias, que consideraban la bilis y la flema, como materias morbosas que resultaban de la corrupción ácida y amarga de los residuos alimenticios.

el contenido de los mtw podía ser cualitativamente normal; la enfermedad podía deberse entonces a deficiencia o a exceso, como ahora veremos.

Enfermedades de los órganos internos

Sistema Vascular:

Los síntomas atribuidos a desordenes cardiovasculares se dividen en tres clases:

los que se refieren directamente al corazón: debilidad, corazón mudo, debilidad del corazón; arritmia, el corazón sube y baja; hipertrofia, rotación cardiaca; plétora, el corazón se sobrecarga de sangre. Los síntomas son desfallecimiento, sincopes o secamiento de la mente.

los que se refieren a las venas: eran corrientes el ateroma y la calcificación arterial.

los que se refieren a otros órganos: el estómago, pero deben ser interpretados como cardíacos.

Además de eso, se puede decir que no existía una terapeuta vascular tal como la entendemos hoy en día. El concepto de plétora no condujo a su coronario natural, la sangría, de la cuál se hizo posteriormente, a partir de los griegos.

Aparato Digestivo:

En cuanto a las vías digestivas, hay muchas recetas para tratar la indigestión, la dilatación del estómago. Es también muy interesante la descripción acerca una hemorragia gástrica. Así mismo, en Ebers, también encontramos la descripción de un cáncer de estómago con anorexias y espasmos gástricos.

En cuanto al intestino hay 12 recetas en Ebers destinadas a liberar el vientre, tales como una que cita el remedio para hacer desaparecer la enfermedad a base de granos de ricino.

Respecto al ano, hay una descripción en el papiro de Smith, cinco en el Hearst, nueve en el Berlin, veintisiete en el Ebers, y todo el papiro de Chester Beaty, que es un tratado con 40 recetas para las enfermedades del ano. El tratamiento consistía en medicamentos orales, supositorios, retención de enemas, emplastos medicamentosos y vendajes, paños calientes. Las drogas incluían algarroba, hojas de ricino, piñas, los supositorios contenían agua de melón, miel, goma blanca, apio, junco, etc.

Respecto a las enfermedades del hígado, destacar como curioso de que de 30.000 momias que fueron estudiadas sólo una fue encontrada con cálculo biliar, en una sacerdotisa de Amón de la XXI Dinastía.

Los Pulmones:

De los pulmones se decía que también recibían cuatro vasos, seguramente de la arteria pulmonar, las dos venas pulmonares y el bronquio principal, puesto que las cuatro luces podían ser observarse en la raíz del pulmón cuando este era disecado durante el embalsamamiento. El aire entraba por la nariz hasta el corazón y el pulmón, que a su vez lo transmitían a todo el vientre. Hay dos mtw debajo de las clavículas, uno al derecho y otro al izquierdo que, que van a la garganta y laringe, abastecen a los pulmones . Debe concederse que al menos poseían una cierta idea de las relaciones cardiovasculares.

Las enfermedades pulmonares pudieron haber sido corrientes. La enfermedad pulmonar es mencionada en 40 prescripciones, pero sólo con su síntoma, la tos. Las drogas que deben tomarse son la miel, crema, leche, algarrobas, coloquintidia, semillas de dátil, semillas de comino.

Sistema Nervioso:

Se conocían el cerebro, las estructuras cerebroespinales, el liguor y la duramadre, y todos tenían sus nombres específicos. La sinuosa superficie del cerebro se comparaba en el corte del batido y sus pulsaciones, con las de las fontanelas de un niño. Se extraía en el embalsamamiento.

Siempre que el trauma afectaba a las estructuras nerviosas, sus efectos colaterales se describían con claridad: cuadriplejia en un trauma cerebral, priapismo, incontinencia y eyaculación seminal si la fractura afectaba la parte media del cuello; hemiplejia y estrabismo acompañado a fracturas de cráneo; hiperacusia o sordera complicando las fracturas del hueso temporal; deformación de la cara, trismo y rigidez del cuello en traumas craneales infectados.

Hay trece prescripciones en el papiro de Ebers, de las cuales tres aparecen repetidas en el papiro de Hearst. La hemicránea, diferenciada del dolor de cabeza, se atribuía a los vasos temporales, que quitaban el aire que la persona necesitaba. Se trataba por medio de un rito de transferencia, frotando la cabeza de un pescado y la del enfermo por cuatro días o mediante encantamientos mágicos.

Los temblores de dedo también se trataban con aplicaciones locales similares, aunque dos observaciones adicionales se han interpretado de diversa manera: una afección de las venas del muslo, interpretada como dolores de los pies y reuma, tratado por medio de un emético y un apósito de sandía.

La epilepsia se trataba mediante una mixtura de varias plantas mantenidas al relente durante la noche.

Los síntomas de trastornos psíquicos y mental incluyen desaliento, sensación de mareo, postración, constricción, consunción, desecación, desvarío, etc.

Desordenes Reumáticos:

El reumatismo crónico articular y no articular eran comunes: osteoartrítis de la cadera y de la articulación sacro ilíaca, espondilitis, osidificación de los ligamentos, anquilosamiento óseo y endurecimiento extensivo de las superficies articulares. Otras anormalidades que halló fueron espinas bífidas, quistes óseos, infartos óseos, en condromas, exostosis y quistes dentales, pero no hay pruebas de sífilis, tumores malignos, tuberculosis o lepra.

Para el tratamiento se utilizaba preparados a base de hígado de animal o aceite, medula de hueso, goma o miel, harina, natrón, sal norteña, apio, cebollas, comino, etc. Otros métodos consistían en frotar el cuerpo con ungüento y colocar al paciente al sol. Un remoto antecedente era la aplicación de barro en las articulaciones.

Aparato Urinario:

Los riñones y su función son totalmente ignorados en los papiros. Una palabra de la que se ha sostenido que significaba riñón, depet, aparece solo en los textos religiosos y actualmente se cree que significa la ijada. El significado de otras palabras es dudoso. Se mencionan dos vasos que van a la vejiga; son los que producen la orina.

Las drogas empleadas son: goma, harina, semillas de pino, junco, enebro, perejil, uva, apio, etc.

En los papiros no se mencionan los cálculos, pero se han encontrado piedras mixtas de fosfato y ácido úrico en varias momias pertenecientes al periodo predinástico.

Hay una enfermedad que esta mencionada veinti ocho veces y se la ha interpretado como esquistosomiasis. Esta se caracteriza por distensión abdominal, dolor, palpitaciones, punzadas, fuga del corazón y muy discutiblemente evacuaciones sanguinolentas. Se cree que era una grave extenuación debida al poli parasitismo, tancomún en los países cálidos. Este explicaría la asociación con gusanos, o bien, este puede haber sido un coágulo de sangre.

Enfermedades de los órganos externos

Oftalmología:

La especialidad debió ejercerse ampliamente. Conocemos siete oftalmólogos, mayor numero que el de cualquier otra clase de especialidad. Los dioses eran a menudo llamados médicos de los ojos, sobre todo Amón, que sana los ojos sin remedios y cura el estrabismo. Los oculistas estaban bajo la protección de Thot.

Se decía que los ojos recibían la sangre de cuatro vasos situados en el interior de las sienes; todas las enfermedades de los ojos se producen a través de ellos porque constituyen una abertura para los ojos. Por lo que respecta al agua que sale de ellos (lagrimas), es producida por la pupila del ojo.

Los párpados recibían un tratamiento más extenso y eran llamados por ellos como las espaldas de los ojos. Se trataba con malaquita, aloe, acacia, alíbano, aceite, estiércol de gracela, aplicados en compresas o instalados en una pluma de buitre.

La pupila era denominada la mancha del ojo y se creía que era la fuente de las lágrimas. Trataban a la midriasis con sulfuro arsénico. Los leucomas recibían un tratamiento a base de sulfuro de plomo y bilis de tortuga en miel. Las cataratas eran reconocidas y recibían el nombre del manantial de agua de los ojos.

Para terminar, la ceguera debió ser muy frecuente.

Los ojos podían dañarse indirectamente. Así, podían llenarse de sangre después de una perforación de la sien o de una luxación de una vértebra cervical.

Otología:

Se decía que cada uno de los oídos recibía dos vasos, por encima de los hombros. Ellos, o los hombros, introducían el soplo de la vida por la derecha y el soplo de la muerte por la izquierda. Los oídos eran dos de los siete orificios de la cabeza que sufrían coriza. Un desarreglo de los dos vasos que llegaban a la raíz del ojo o a las sienes se consideraba que causaba la sordera. Esta relación entre los ojos y los oídos era reciproca.

Dermatología:

La mayoría de las enfermedades de la piel mencionadas en los papiros eran eccemas, diviesos y furúnculos. El tratamiento consistía en la aplicación de grasa, miel, vino de dátiles, almagre, mirra sazonada con vinos dátiles, piel de hipopótamo quemada, excremento de cocodrilo, hiel de pescados, incienso y cosas por el estilo . La equimosis requería de una serie de substancias en su mayoría basadas en la ley de la signatura : sangre de un becerro negro, espinazo de un cuervo, grasa de una serpiente negra, huevos de cuervo , cuernos de buey negro u otros productos animales no menos extraordinario: cerebro de pez sinodonte, útero de una gata, renacuajos. Los mismos elementos se encuentran en el tratamiento de la alopecia areata: púas de puercoespín quemadas, lagarto negro, dientes de asno, excremento de gacela.

Para prevenir la caída del cabello, se emplea hígado de león, hipopótamos, cocodrilo, gato, serpiente y cabra montes, en varias mezclas. Por otro lado, se podía hacer caer el cabellos de una rival odiada, untando su cabeza en cierto gusano anaret o con hojas de loto quemado hervidas en aceite ben. Esta abigarrada farmacopea, mas apropiada entre los trofeos de un cazador que en una farmacia, no tenia, pese a todo , mayor eficacia que nuestros productos actuales: la reina Nefertari llevaba trenzas artificiales y tanto Amenofis III, como Seti I y Ramsés II solo podían vanagloriarse de escasos mechones en sus sienes.

Rinología:

La nariz, a través de la cual entra y sale la vida llevando el primero y el ultimo alientos, ocupaba un lugar dominante en la filosofía egipcia. La respiración era considerada como una función activa.

En el p. Smith se describen cuatro casos de trauma nasal. Ofrece especial interés S. 14, una herida perforada que debe ser cosida. Pero cuando la epistaxis va acompañada de una hemorragia en el oído y el paciente no puede abrir la boca, éste es un mal que no debe tratarse.

En cuanto al ocena, se instilaba licor de dátiles; para los estornudos, una droga no identificada frotada con dátiles , y para expulsar el catarro, dátiles, licor de dátiles, sulfuro de plomo, áloe, mirra y miel. HE aquí todos los síntomas de un resfriado común.

Odontología:

Alrededor del año 3000 a. C.; la odontología era ya una especialidad clasificada, y el testimonio más antiguo de un medico en la historia es el de Hesy- Ra, el cirujano dentista de Meenfis. Cuatro siglos mas tarde, hizo fortuna Ni-ankh-Sekhmet, cuya alta posición puede apreciarse en la magnifica estela que el faraón Sahou-Ra le ofreció y en los elogios que inscribió sobre ella. Menkaoureankh, un hombre de dientes que no era swnw, parece ser su ayudante técnico.

Las enfermedades dentales eran, en efecto, muy frecuentes, pero fluctuantes en su tipo según las diferentes épocas y las diferentes clases. Las caries eran raras durante los periodos primitivos y entre los pobres, pero se hicieron más comunes con el aumento de riqueza y la consumición de alimentos más blandos, conseguidos por los avances de la tecnología. Todo lo contrario acaeció con el desgaste y la piorrea, más comunes cuando más ruda era la alimentación.

Las úlceras de las encías se trataban con mezclas de resina de terebinto, leche de vaca, dátiles, algarrobas secas, cerveza y otras plantas, aplicadas localmente o primero masticadas y luego escupidas.

En el p. Anastase, la caries se atribuía a un gusano.

Dos especimenes de la mayor importancia para la historia de la odontología han suscitado recientemente cierta polémica. Uno es una mandíbula de la XII dinastía con dos aberturas circulares en la región del ápice del primer molar inferior derecho. Breasted las describió como perforaciones hechas deliberadamente para evacuar el pus de un absceso, mientras que Leek y Otón afirman que se trata simplemente de dos aberturas naturales producidas por el absceso al procurar su salida, aunque no están de acuerdo sobre las razones para rehusar la primera explicación. El segundo es un par de dientes atados con un alambre de oro. El profesor Euler, que los examinó, es de la opinión de que, a juzgar por su color y forma anatómica, ambos dientes pertenecieron al mismo individuo. También halló, y ésta en la parte más importante de la prueba, sarro, tanto en el alambre de oro como en los dientes, lo cual demuestra que el arreglo se había llevado a cabo en la boca de una persona viva. Leek descartó de inmediato la importante prueba del sarro y opinó que los dientes, después de haberse caído, se habían atado para llevarlos alrededor del cuello. Su argumento de que no se ha hallado nunca ninguna otra prótesis semejante podría volverse en su contra, ya que no se conoce ningún ejemplo de dientes que se conservasen para ser llevados alrededor del cuellos.

Vale la pena señalar que se encontró un conjunto de dientes ligados juntos con alambre de oro en un sarcófago fenicio en el que , además, había figurillas egipcias.

Salud y cuidado de los niños

Una amplia gama de costumbres reglaba la actitud hacia los niños en la Antigüedad, de modo análogo a como, actualmente, acaece en los pueblos primitivos. Costumbres que iban desde las más rudas, hasta extremos de ternura, cuyo origen se atribuye a las sociedades matriarcales. Egipto pertenecía a estas últimas. En los muros de los templos aparecen niños amamantados por diosas. Y Diodoro cuenta que los infanticidas eran condenados a colgar a sus hijos durante tres días y tres noches, para que así sufriesen en sí mismo el horror de su propia acción.

El relato del p. Westcar describe cómo se les cortaba el cordón umbilical a los recién nacidos antes de lavarlos y acostarlos en un lecho de ladrillos. No dice en cambio si se les anudaba el cordón. En el lecho de ladrillo se escribían fórmulas especiales para asegurar la futura felicidad del recién nacido. El nombre que se le daba tenía también una influencia importante en la determinación de su futuro.

Se recomendaban tres maneras de determinar la viabilidad del niño: el primer sonido que producía, la manera como giraba la cabeza y si retenía un trozo de placenta mojado en leche.

La lactancia duraba tres años y a los niños reacios se les incitaba a tomar el pecho mediante una receta que semejaba más a magia que a medicina. Pronto se descubrió que la ingestión de alimentos o drogas por parte de la madre se podía reflejar en su leche. Así recomienda dar medicinas a la nodriza si el pequeño no puede tragar. Igualmente, se tomaban medidas para aumentar el flujo de leche, friccionando la espalda de la madre con una raspa de Lates militicus mojada con aceite o mediante pan ácido de cebada hecho con planta de bsaw.

Después de destetar al niño se le daba leche de vaca, cuya calidad era objeto de examen cuidadoso. Si olía a fruto de w`b se la consideraba sana y mala si olía a pescado. Se creía que la leche de una mujer que había dado a luz un varón era mucho mejor que la de aquella que paría una niña; su calidad era tal que formaba parte de muchos remedios externos e internos.

Solo en periodos o en ambientes de decadencia moral eran entregados deliberadamente los lactantes a nodrizas contratadas. Durante los primeros 6 meses se estimulaba a dar el pecho, después se lo sustituía con leche de vaca.

Enfermedades de la mujer

La ginecología y la obstetricia no figuran entre las especialidades medicas, aunque se admitían mujeres en la profesión y ejercían de comadronas. Es, sin embargo, evidente que los médicos egipcios estaban muy interesados en esos temas.

Reproducción y Obstreticia:

Se conocían bien los órganos externos y el útero, pero el papel de los ovarios no se mencionaba en ninguna parte. El útero, era definido según el útero de las vacas, se mencionaba varias veces, pero solo una referido al parto, siendo el termino común utilizado para designar la ubicación del feto uno equivalente a nuestro “barriga”.

Al parecer, se creia que los órganos pelvianos podían moverse con libertad y que cuando se enfermaban debían ser atraídos y fijados mediante fumigaciones.

La incertidumbre sobre el papel de la mujer en la reproducción contrasta la importancia que se le daba al testículo, cuya significación fisiológica se conocía muy bien. Hay dos mtw para los testículos. Son estos los que producen el semen y este tan natural al hombre como el aire a los orificios de la nariz. Al salir durante el coito o la masturbación podía procrear sin ayuda a condición de que entrase en el cuerpo.

Parece ser que se creía que el útero estaba siempre abierto para la concepción. Este era bien conocido durante el embarazo.

Cuando una mujer deseaba saber su fertilidad, disponía de pruebas clínicas y de laboratorios. Las primeras se basaban en el aspecto de los ojos, la piel y los pechos. <<Si observas que uno de los ojos es parecido a los de un asiático y el otro a los de un sureño, ella no concebirá>>. <<Después de haber untado al paciente con grasa de la noche anterior, si por la mañana su carne esta pálida ella concebirá fértilmente>>. <<Si los vasos de su pecho están hinchados, ella concebirá>>. Las segundas presuponen la existencia de una comunicación entre la región genital y el resto del cuerpo, que permitiese a las substancias introducidas por la vagina su exhalación por el aliento y producir diversas manifestaciones sistemáticas. Si la paciente vomitaba después de estar sentada sobre harina de dalites mezclada con cerveza, podía concebir, y el numero de vómitos indicaba el numero de niños. Si después de una fumigación genital, tenia borborigmos o evacuaba orina con heces o viento, concebiría, pero si vomitaba, ello no sucedería.

También se utilizaron otras pruebas para diagnosticar el embarazo. Puede que hayan tenido una aplicación legal, ya que se descubrieron contratos matrimoniales para evitar confusiones sobre la paternidad del niño, en los que se estipula un periodo de espera. Las pruebas consistían en observar los efectos de la orina sobre ciertos vegetales. Si las hojas se marchitaban o si los cereales no crecían, se descartaba el embarazo.

Una tercera clase de pruebas pretendían revelar el sexo de los niños antes del nacimiento, posiblemente como reflejo del perenne interés real por una descendencia masculina. El pensamiento egipcio suponía que las propiedades de la orina de una embarazada diferían según el sexo del feto. Si la cebada crecía mas de prisa, el feto era un niño, si el trigo el que así se comportaba, era niña. Siendo la cebada una palabra de genero masculino, preferiría la orina de una mujer que hubiera concebido a un varón, y siendo una palabra de genero femenino el trigo, preferiría una niña.

Estas pruebas son evidentemente fantásticas y sin embargo han continuado usándose durante mas de 3000 años, en manos de los griegos, árabes y europeos.

La diosa que presidía, protectora de las mujeres durante el embarazo y parto, era Ta-urt (la grande), representaba como una hembra de hipopótamo encinta sosteniendo el nudo de Isis.

Durante el parto, la cabeza del niño se representa siempre saliendo en primer lugar; así aparece en el jeroglífico para <<parto>>, constituido por una mujer arrodillada con una cabeza y dos brazos proyectándose por debajo de ella. Esto se ve muy claro en algunos documentos. La parturiente aparece agachada o bien arrodillada.

Ginecología:

El examen ginecológico llegaba hasta el útero, pues se mencionaban los siguientes procesos: prolapso, cuello abierto, y dos descripciones que pueden aplicarse al cáncer de útero y una lesión que huele a carne quemada.

La leucorrea se trataba mediante pesarios o con lavados de hortalizas en cervezas. En el papiro de hahoun, casi todos los desordenes ginecológicos aparecen unidos a una enfermedad en general: perturbaciones oculares, dolores en el cuello, ano, piernas, dientes, oídos, todos los miembros, abdomen. Los griegos también pensaban que los síntomas mentales tenían su origen en el útero.

La dismenorrea debida a una obstrucción producida por un coagulo de sangre, es tratado emético, masaje pudendo y un emenagogo compuesto de comino, resina, etc.

Una amenorrea de larga duración iba unida a lo que parece ser un síndrome menopausico.

Pero en el ambiente matronal y supersticioso de la época se atribuían virtudes extraordinarias a la sangre mestrual. Frotando con ella el abdomen y los muslos, podía evitarse el aborto.

Cirugía general

La guerra, la caza y las grandes construcciones de piedra proporcionaron muy pronto al Antigua Egipto cirujanos con una amplia experiencia quirúrgica.

Heridas:

Contrariamente a lo sustentado por Ebbell, según el cual las heridas abiertas se dejaban supurar intencionadamente, el papiro de Smith, hablando de un corte de ceja, afirma que sus bordes deben ser suturados y reunidos mediante tiras de material adhesivo. Esta el la primera ves que se menciona la sutura en la historia de la cirugía. Sin embargo, no se han hallado suturas cutáneas en las tumbas, excepto las que cierran las incisiones abdominales que se hacían para la evisceracion de las momias. Por otro lado, las heridas recientes se curaban con miel, carne fresca y grasa. Las substancias medicinales eran las acostumbradas mezclas de incienso, aceite de mirobálano, cebolla, almagre, mirra y excremento de mosca. Para curar la corrosión de una herida, se prescribía zumo de acacia y otras plantas; para hacer crecer la carne, malaquita, antimonio, almendras, tamarisco y canela. Las ampollas recibían la misma clase de tratamiento. La supuración debió ser ciertamente, frecuente y se aconsejaba prudentemente mantener abiertas las heridas infectadas.

Quemaduras:

Las mismas se trataban mediante aplicaciones de ungüentos basados en miel, grasa, aceite, cera, manteca o tuétano. También se utilizaban materiales minerales o plantas que se añadían, salvo el barro de aguador, el cuero cocido, el estiércol de ganado con cerveza y barro negro, el pelo de gato, el excremento de gato, o el hechizo que acompañaba a la aplicación de goma, pelo de morueco y leche de una mejer que hubiera tenido a un varón.

La frecuencia poco común de remedios fantásticos para las quemaduras fue probablemente un reflejo de su carácter mas serio y a menudo desesperado. Además se encontraron recetas que pretendían obscurecer las cicatrices de la quemaduras, compuestas de ingredientes pigmentados o irritantes.

Abscesos, bubones e inflamaciones superficiales:

Estas se trataban con pastas y aplicaciones locales hasta su regresión espontánea, ulcerados o ablandados. En este último caso, se abrirían y vaciarían, luego podrían drenarse con un trozo de junquillo.

Tumores:

La recetas para tratarlas provienen de un “Libro de Tumores” y son muy detalladas: hemisféricas, protuberantes, en serpentina, inflamadas, nudosas, rojas, etc. Por la palpación se podía distinguir la fluctuación, la pulsación, tumores que aparecían al toser.

Se averiguaba su temperatura y consistencia, si podían dividirse en partes distintas, si eran móviles. Su contenido es descrito como liquido, cerúleo, gomoso, purulento, en tanto que algunos están envueltos por una membrana. A veces eran percutidos. Además se anotaban los síntomas generales y así se describieron: masas ganglionares, un tumor polipoideo, un quiste sebáceo, la hernia, un aneurisma, venas varicosas, lepra o piemia, cáncer o gangrena gaseosa, aneurisma cirsoideo o arteriovenoso.

Estos tumores eran tratados con el cuchillo, con un escalpelo calentado al fuego o mediante una cauterización. Debía tenerse mucho cuidado con los vasos, para evitar la hemorragia. Si ocurría esta complicación, se combatía con vendajes y cauterización. Si el tumor tenia una cápsula, debería extirparse totalmente, para evitar la recidiva.

Una hematoma tenia que abrirse con un junquillo, seguramente para evitar la hemorragia. Las hernias se reducían. El fuego constituía el único tratamiento de los aneurismas y de algunos otros tumores.

'Medicina egipcia'
Operaciones Quirúrgicas

Se realizaron otras cirugías distintas de las sencillas intervenciones ya señaladas, una cirugía mas elaborada, pero no mencionadas en los papiros existentes, debido quizás al carácter religioso de estos o que hayan desaparecido los correspondientes textos.

Circuncisión:

Se llevaba a cabo durante la adolescencia, no inmediatamente después del nacimiento, como en la practica judía. Seguramente debía realizarse en serie, posiblemente durante algunas festividades.

La practica no era obligatoria, ya que se han encontrado muchos cuerpos de varón sin circuncidar y el único cuerpo femenino examinado de modo fidedigno, el de la reina Anhapou, estaba igualmente intacto.

Existen dos ilustraciones de la operación. La más antigua, en la tumba de Ankh-ma-hor, un sacerdote, esta dividida en dos partes. A la derecha, el paciente dice al operador, que es llamado sacerdote circuncisor: <<frota bien lo que va a ser operado>> y la respuesta es: <<lo hare de tal manera de que sea agradable>>. Ala izquierda, el operador sujeta en su mano derecha un instrumento, que aplica al órgano, mientras sostiene a este con la mano izquierda. El rostro del paciente expresa dolor, es sujetado por un ayudante. La parte izquierda del bajo relieve no deja lugar a duda alguna respecto al escaso éxito que en este aspecto lograba el circuncisor faraónico.

El segundo bajo relieve data del Imperio Medio. Las técnicas y los elementos parecen diferentes: los dedos de la mano izquierda parece que están introducidos en el prepucio para dilatarlo y proteger el bálano, en tanto que se dirige hacia el mismo instrumento a modo de varilla.

Trepanación:

Consistía en la perforación de un hueso craneal, pero no aparecen mencionados en los papiros, por lo que no debió ser una práctica muy corriente.

Los trépanos realizados eran de carácter ritual, ya que no se han encontrado en los mismos patologías que justificaran tal intervención, por lo que una motivación mágico-religiosa parecían ser la causa más razonable.

Parece ser que se realizaron con instrumentos de piedra o como mucho madera (ya que en la época realizada no se conocían otro tipo de elementos), además hay que tener en cuenta que la operación se realizaba con la persona despierta o como mucho drogada por algún alucinógeno conocido en la época. La técnica aún no ha sido del todo comprendida ya que no se sabe sobre la fuerza que realizaron para introducir un trépano por el hueso craneal, más concretamente el parietal y también la delicadeza en el mismo para no dañar el músculo temporal.

Traqueotomía:

La cuestión descansa sobre una interpretación muy especulativa de una tablillas relacionadas con las celebraciones judías que se hacían periódicamente durante en reinado de un rey. Todas representaban a un hombre dirigiendo un instrumento afilado hacia la garganta del otro. Comúnmente interpretadas como sacrificios reales o imaginarios de ofrecimiento de prisioneros, basándose en la forma con la que se sostiene al cuchillo y en algunas consideraciones lingüísticas, llegó a la conclusión de que representaban una traqueotomía mágica que pretendía insuflar por simpatía a un nuevo soplo de vida al rey envejecido y, a través de él, a todo el país.

Amputación:

Aparte de la extirpación de narices, manos u órganos genitales de enemigos, que debían cortarse delante del faraón, el único caso de amputación lo dieron a conocer Brothwell y Christensen. Una momia ptolemaica examinada radiológicamente muestra un miembro amputado por encima de la muñeca, corregido mediante una mano artificial completa con dedos. De los tiempos faraónicos, se conocen solamente restauraciones post- mortem.

Instrumentos Quirúrgicos

No existe idea alguna de los instrumentos mencionados en los parágrafos, pero en muchos museos existen colecciones que han sido descriptas como quirúrgicas: cuchillos de hoja recta o curvada, fórceps lisos y terminados en dientes, con protección o sin ella, sondas, tijeras de cirujano.

Dado que no se ha encontrado ningún instrumento de esos en tumba alguna de médicos o ninguno aparece documentado con una clara inscripción detallando su uso, permanece dudoso su destino. La única colección de instrumentos hallados en la tumba de un medico estaba constituida por el reducido equipo de carpintero usado en la construcción de la tumba de Nefery y no se trata precisamente de su equipo profesional. El relieve de la galería exterior del templo de Kom- Ombo debe excluirse por diversas razones: es, en efecto, posterior al periodo faraónico, habiendo comenzado en el siglo II a.C bajo Ptolomeo V y terminado bajo el emperador romano Macrino (217-218 d.C).

Los instrumentos son demasiado grandes y difíciles de manejar para ser quirúrgicos y muchos menos oftalmológicos.

Traumatología y Ortopedia:

Los traumas, el reto más común para los cirujanos, debieron de convertirse en un agudo problema durante la construcción de las pirámides.

Las observaciones patológicas están recogidas como solo podría hacerlo un anatomista por medio de la disección. Una fractura con depresión del cráneo es comparada a <<una perforación en un jarro de alfarero>>. La correlación entre el material clínico y el patolólogico observados permite definir un esguince, nerout, una escisión, ounekb. La distinción entre fracturas y luxaciones se hace atendiendo a la crepitación. Se elabora el concepto de síndrome o de combinaciones de signos y síntomas que acompañan a lesiones muy precisas con una frecuencia razonable.

Así, siempre que una fractura o luxaciones afecta a estructuras nerviosas de importancia, se describen con precisión sus efectos secundarios: cuadriplejia traumática y afasia en traumas del cuello; Priapismo, incontingencia de orina y pérdidas seminales si la lesión se halla situada en medio del cuello; hemiplejia y estrabismo acompañan a una fractura de cráneo. Se idearon pruebas funcionales para localizar la presión. Se pedía al paciente que mirase hacia sus hombros y pecho. Si sentía dolor o no podía girar la cabeza, existía esguince de alguna vertebre cervical.

Los elementos en que se basaba el pronostico era muy discriminativo. El resultado de las fracturas de cráneo dependía del estado de cerebro. Este era inútil si el rostro estaba torcido, la cabeza olía a orina, las mandíbulas estaban contraídas y el cuello rígido. Una herida profunda en un cráneo fracturado o la hemorragia por nariz u oídos conllevaban una significación especialmente siniestra.

Tratamiento de una mandíbula luxada: <<Debes poner tus dos pulgares sobre el final de las dos ramas de la mandíbula en el interior de su boca y tus dos garras bajo su mentón, y debes hacerla retroceder de manera que vuelvan a su lugar>>.

Narices fracturadas: también se reducían a mano. <<Si examinas a un hombre que tiene una rotura en la cámara de la nariz...la nariz esta torcida...debes forzarla hasta que se coloque de manera que este de nuevo en su lugar>>.

Se acudía a la manipulación con ayuda cuando se encontraba resistencia para reducir, por ejemplo, una clavícula fracturada.

Tracción: se menciona una sola vez en los textos egipcios, en el tratamiento de un húmero fracturado: <<debes colocarlo tendido sobre su espalda con alguna ropa doblada entre sus hombros, debes tirar de sus hombros a fin de extender su húmero hasta que la fractura se ponga en su lugar>>.

Fijación: la necesidad de fijar los huesos fracturados llevó al uso de tablillas y vendajes. Se han hallado tablillas alrededor de huesos fracturados, incluso en tumbas predinasticas. Las hacían de corteza de árbol, de manera acolchada o de cañas atadas con lino. También se entablillaban las narices fracturadas, una vez reducidas. Para estabilizar articulaciones lesionadas se empleaba otra clase de fijación

Vendaje: el arte de los vendajes, que alcanzó un sorprendente grado de perfección en manos de los embalsamadores, no podría mantener sus secretos para los médicos. Consistía en la extensión aplicativa de las medidas terapéuticas, de vivos a muertos y viceversa.

Masaje: Algunos las han interpretado como expresión de manicura y pedicura. Manicuros y pedicuros eran bien conocidos. Se acostumbraba a que los esclavos realizaban masajes a los pies de se sus amos con un ungüento de composición desconocida.

Sin embargo, la ciencia de la ortopedia abarca mucho mas que la traumatología. Incluye la secuela de poliomielitis y parálisis, enfermedades de los huesos y de las articulaciones y esta profundamente implicada en los procesos de rehabilitación.

Los resultados del tratamiento de las fracturas sencillas eran bastante buenos en los miembros superiores, pero daban lugar a acortamientos considerables en los miembros inferiores, a causa de la contracción tónica de los voluminosos músculos de los muslos, no neutralizada por tracción alguna. Por otro lado se conocía plenamente la gravedad de las fracturas complejas, sobre todo las de las costillas.

Materia médica

Si resulta cierto que la palabra “química” esta etimológicamente relacionada con <<kemi>>, el antiguo nombre de Egipto, los conocimientos químicos de los egipcios debieron ser impresionantes para su tiempo. Otra dudosa etimología hace derivar “farmacia” del egipcio, aunque no hay acuerdo sobre si procede de <<phrtmaki>>, medicamento, y <<haki>>, el dios de la magia.

Se incluían en la farmacopea muchos brebajes y materias alimenticias. Estas, sin embargo, se recetaban como agentes farmacodinámicos, sin alguna alusión al uso de la dieta como ayuda terapeuta.

El uso de algunos de estos productos es razonable, como el de la miel, cera, grasa y leche como demulgentes o excipientes. El hígado de buey podía ser efectivo contra la ceguera nocturna y la carne como hemostático. Pero la mayoría se utilizaban en atención alguna de las siguientes consideraciones:

la posibilidad de transmitir las cualidades de un animal por medio de sus productos, por ejemplo evitar la calvicie aplicando un gusano suave sobre el cuero cabelludo.

las propiedades místicas atribuidas a las secreciones del cuerpo, saliva, esperma, placenta y sangre; esta ultima, especialmente, si se obtenía del dedo anular izquierdo.

el papel desempeñado por ciertas substancias en las viejas leyendas: la leche de una mujer que hubiese dado a luz a un niño varón, recuerdo de la leche con la que Isis curó las quemaduras de Horus.

repelente efecto de substancias repugnantes sobre los espíritus del mal, lo que aplica el abundante uso de excreciones de cualquier clase en toda la medicina mágica y en las farmacopeas populares. Uno de los mayores temores del muerto era el de que le faltara agua y alimento y se viese obligado a comer excreciones.

la transferencia de la enfermedad desde el órgano del enfermo al de un animal.

Productos vegetales:

Las hojas, las semillas, los frutos, tallos o polvos son mencionados, en su parte mayor, en la traducción de Ebbell del papiro Ebers. En esas listas se citan la acacia, aceites diversos, almidón, cebada, cebolla, cerveza, higo, pan, miel, adormidera, ajo, etc.

Productos minerales:

Alabastro, almagre, alumbre, antimonio, arcilla, arena, asfalto, basura del patio, batun, calamina, carbón vegetal, cobre, crisocola, fango, granito, hermatita, hollín, ladrillo, etc. Patrón de dos clases, sal, sales de plomo, sulfuro de arsénico, tierra, tintes.

En estas extensas listas, algunos productos derivan mas ciertamente de la fantasía popular que de la observación científica, pero muchos eran realmente efectivos como antihelmínticos (las granadas y la trementina), diuréticos (el enebro), sedantes (el beleño, la adormidera y el cáñamo), laxantes (la coloquintidia, el ricino, el aloe, el sen, el tamarismo y el higo), digestivos corminativos (el coriandro, el anís, el comino, el fenogreco y el tomillo), demulgentes (laudano, la miel, la leche, las gomas), estimulantes.

Como excipientes para la administración externa o interna, había variedad donde elegir: vino, cerveza, agua, miel, mucílagos, grasa, etc.

Preparación y usos de los remedios:

Según las escrituras, tres técnicos tomaban parte en el trabajo: el manipulador, el hombre de los ungüentos y el hombre del laboratorio. No cabe duda de que esas salas y su personal se ajustaban idealmente al trabajo del boticario, pero nada demuestra de que fueran usadas por el medico.

Por otro lado, los papiros ofrecen corrientemente sus instrucciones prescriptivas directamente al medico y más de una frase dice que este debe de preparar los medicamentos. En los papiros se daban instrucciones muy detalladas sobre la preparación y uso de los remedios. Los remedios se mezclaban por volúmenes o fracciones, no por peso.

La manera de administrar una droga se exponía con gran detalle. Igualmente se daban instrucciones para la aplicación de ungüentos y sobre el modo de tratar las gomas. La administración depende de la edad del paciente. Se consignan instrucciones sobre la hora en las que se debe administrar: sobre la temperatura del remedio. Finalmente se indica la duración del tratamiento.

Higiene y sanidad personal y general

Alimentación:

Hay razones para creer que la representación grafica que se da del pueblo en las soberbias figuras humanas de los relieves egipcios no correspondía tanto a la perfección de su físico como a la ansiosa pero firme creencia en que después de la muerte el alma se reencarnaría en ese cuerpo y viviría, en adelante, con este físico idealizado... Pues al lado de una figura admirablemente estilizada, y sobre el mismo panel, se encuentra a menudo una imagen más realista del difunto mostrando su voluminosa barriga y unos pechos flácidos, secuelas de años de agradable vivir. La obesidad, común entre los ricos, era también frecuente entre las clases trabajadores superiores, entre los capataces y supervisores que alcanzaban posiciones envidiables tras largos años de energético trabajo, como porteros, jefes de cocina y capitanes de barca. La poliuria, posiblemente diabética, aparece descrita en los papiros Ebers y Hearst. La obesidad de otros, como la reina de Punt o el faraón Akenaten, es de carácter distinto, probablemente no de tipo puramente <<exógeno>>.

La gente del pueblo, no obstante, que se ganaba la vida a costa de su duro trabajo, debía parecerse mucho más a aquellos idealizados retratos. Y, de hecho, el pueblo egipcio era el mas sano.

La alimentación era rica, variada y fácil de conseguir: toda clase de carnes, pescados y aves (excepto el pollo, desconocido en el Egipto clásico); cebada y trigo; abundancia de frutas y hortalizas; muchas cervezas y, para los ricos, vino. Las prohibiciones eran pocas y restringidas. Los sacerdotes no comían judías, lentejas ni cebollas, bien a ciertos periodos, como la costumbre de comer cerdo solamente durante el plenilunio, ya que se creía que una gran cerda devoraba la luna cada mes.

Deficiencias de nutrición: los textos médicos no hace mención de enfermedades de deficitarias especificas, pero debido a la secases de estos documentos o a lo inadecuado de tal conocimiento, este argumento a silentio no es valido.

Para tratar a una enfermedad de los ojos llamada shaw, se recomendaban aplicaciones locales de hígado de buey asado y prensado o jugo de hígado de buey. Este remedio no se menciona para ninguna otra enfermedad (excepto un solo caso de infección urinaria), llego a la conclusión de que shaw o sharw significaba ceguera nocturna. El hígado, rico en vitamina K, seria un remedio eficaz.

De una segunda enfermedad, literalmente el <<comedor de sangre>> se dice que afecta a las extremidades, el cardias, el interior del cuerpo y, en un caso, los dientes. Basándose en la ultima observación, Ebbell la interpreto como escorbuto.

El raquitismo no es mencionado, ya que ningún esqueleto de los niños nubios en las momias que examinaron, pero la frecuencia de líneas de detención de detención del crecimiento de los huesos, especialmente en los extremos inferiores de las tibias, que el ultima investigador hallo, le hicieron pensar en cierto predominio de la desnutrición en épocas tardías.

Las caries, al contrario de la abrasión y la piorrea, solo fue hallada por Smith en las épocas de riqueza y en las tardías. En tiempos de cristianismo, ya que se había extendido a todas las clases. La creciente frecuencia de las caries en las clases altas y en las épocas tardías parece estar asociada a la creciente blandura de los alimentos y consiguientes retenciones y fermentaciones.

Enfermedades infecciosas y epidémicas:

Entre las enfermedades infecciosas que plagaron el antiguo Egipto, la tuberculosis y la esquistosomiasis, están bien documentadas. Es difícil de probar la incidencia de otras infecciones que no dejan secuelas en los huesos ni en las momias, pero el enorme índice de espondilitis parece indicar la existencia de brucelosis o tifoideas.

Las sífilis no había parecido todavía en escena.

Por su parte, la omnipresente gonorrea debía de prosperar entre el <<demi-monde>> y los figores de las grandes ciudades, pero en las armoniciones que incitan no frecuentar estos lugares de perdición no se cita la enfermedad entre las calamidades que podían caer sobre la clientela.

El parasitismo intestinal era ciertamente común y, en general, se trataba con bastante eficacia.

Parece que han existido epidemias que se presentaban estacionalmente. El p. Ebers contiene mucha descripciones de enfermedades acompañadas de exantemas, aunque no puede definirse su exacta naturaleza. La única referencia posible a una plaga de vida a la peste bubónica se halla en el p. Ebers, pero también aquí seria aventurado identificar cualquier bubón con una plaga.

Es discutible si cierta enfermedad aat era el paludismo. Esta enfermedad, que afecta tanto al hombre como a los primates, no pudo desarrollarse mas que como resultado de un largo proceso evolutivo durante el cual el parásito perdió su capacidad de llevar una vida independiente y se adapto a los homínido en estrecha relación con sus vectores, los mosquitos. Aunque el parásito se desarrollo originalmente en Asia, solo mas tarde se adapto a sus actuales condiciones en África central. Ello es confirmado por la reconocida inmunidad relativa de etíopes y negros, al paludismo antropoide y humano, que pueden haber desarrollado bien inmunologicamente, como resultado de la continua selección natural del más apto en tal sentido, o genéticamente.

En los tiempos prehistóricos, el paludismo era ciertamente muy común en el Valle del Alto Nilo, adonde se propago desde África Central. Sin embargo, es probable que fuese poco común en el Egipto histórico del Norte.

La aat es tratada como una pestilencia periódica personificada por la diosa Sekhet. Los niños nacidos en determinados días de la estación de las crecidas eran sus victimas predestinadas y la enfermedad causaba especial temor durante la estación de la siembra.

Algunos pasajes constituyen posibles referencias al paludismo; en ellos se describen temblores de cabeza, dedos o piernas, pero el temblor se halla localizado y no se habla de fiebre.

Higiene personal y general:

Los hábitos de vida del pueblo egipcio estaban tan uniformemente ordenados que parecían como si ellos hubiese sido dispuesto de conformidad con las leyes de la salud por un medico muy sabio, mas bien que por un legislador. Implica unas cuidadosas costumbres sanitarias. Heródoto admiraba su costumbre de lavarse las manos y los cacharros después de las comidas y la de tomar eméticos y purgas cada mes. El jabón no se había inventado todavía, como detergentes se usaba el natrón (principalmente carbonato de sodio), cenizas y sosa. Tanto los hombres como las mujeres se depilaban todo el cuerpo; los sacerdotes se afeitaban la cabeza y llevaba pelucas y barbas postizas. Al olor del cuerpo y del aliento se lo concedía tanta importancia como actualmente en Oriente y se daban útiles formas para disciplinarlos y para perfumar el olor de la casa y los vestidos: mirra seca, semillas de pino, incienso. Contra las pulgas, moscas, mosquitos, ratones, lagartos y culebras existían muchas formulas, algunas racionales, otras sacadas del caldero del bruzo.

Los deportes: el interés por ellos es evidente en las innumerables representaciones de danzas, ejercicios, juegos, casa, luchas, etc, en saqqarah, Beni-Hassan y Tebas.

Los frutos faraones, como Ramses II, antes de su coronación, estaban sujetos a un entrenamiento muy energético, y faraones como Tutmés III y su hijo el principe Kheperu-Ra, el futuro Amenhotepe II, se vanagloriaban y en términos nada modestos de sus hazañas deportivas.

La organización sanitaria: se conoce del Antiguo Egipto la existencia de una fuerte autoridad central, gobernado sobre los menores detalles de la vida del país con tanta eficacia que este prospero y floreció como la mas brillante y perdurable civilización de la Antigüedad. Esta burocracia atendía la necesidad de la salud del todo el pueblo.

Aparte de los problemas puramente sanitarios, la vigilancia y el tratamiento de cientos de traumas naturales de una empresa de esta clase, acrecentaron la experiencia del autor del papiro de Smith y semejantes. En otras situaciones y en diferentes épocas, se pudo encontrar distintas documentaciones de las detalladas instrucciones dadas a los supervisores de los mineros de Sinaí, a los jebes de las tropas, y a los dirigentes de los cuerpos de trabajo de la necrópolis en Tebas, al efecto de que se alimentasen de manera apropiada a los trabajadores, abriesen fuentes para uso de estos, relevasen de su tarea al enfermo y al herido, y otorgasen permisos para atender a los parientes enfermos.

En aquella civilización, en que la vida entera del país giraba en torno al faraón, los trabajadores, incluso los esclavos, conservaron siempre su dignidad. Seria imaginable que hubiesen aceptado vivir bajo unas condiciones inaceptables e incluso se lee que cuando aquellas no les gustaban, recurrían a protestas publicas, huelgas, manifestaciones y otros medios mediante los que daban a conocer sus reclamaciones.

Es posible obtener una visión parcial de la organización de los servicios médicos que cuidaban a esas multitudes, a través de los títulos de ciertos médicos y de algunos documentos administrativos. Parece ser que apenas había algún medico independiente,. Es probable que todos aquellos estuviesen destinados en la administración, en la casa de un noble o de un palacio, aunque que puede objetarse con la razón de que si esto parece ser así es porque solamente estos pudieron dejar un recuerdo permanente de su paso, ya fuese en la tumba de su dueño, ya en la suya propia.

Viviendas: las casa se construían con materiales perecederos, en constante con la tumbas o los modelos de las casas situadas en los sepulcros. De tales casas, solamente, han quedado ruinas, pero templos que eran las residencias de los dioses, y los sarcófagos, que estaban construidos según su imagen, nos dan una idea de la manera como se edificaban. Originalmente se construyeron de fibras de palmera, trenzadas o retorcidas, de forma muy semejante a las casas de los periodos primitivos. Además, las casas en miniaturas de las tumbas del Alto Agipto estaban hechas de barro y paja, que construyeron una excelente mezcla aislante. Tanto las casas como los templos aparecen bien ventilados por grandes ventanas.

Ciertos lugares apartados en las tumbas, dispuestos como casas modelo para el difunto, destinadas a su recreo por arte de magia, nos permiten obtener una idea de las condiciones para el aseo bajo las dinastías II y III. Estos lugares estaban separados del resto y probablemente aislados por cortinas. En el interior se hallaron receptáculos situados entre dos cantos fijos en forma de cañas invertidas.

Baños: la existencia de estos en el Imperio Antiguo no es confirmada por el titulo de <<supervisor de los baños del faraón>>. Durante el Imperio Medio, las aventuras de Sinuhé hablaban de un baño en una casa. El Imperio Nuevo fue testigo de baños de gran lujo, recubiertos con losas de piedra caliza o baldosas vidriadas y provistos de tanque de agua sobre sus techos. Alcanzaron su punto culminante bajo Ramses III en Medinet Habou. En todos ellos, el agua caía o se vertía sobre el bañista que permanecía dentro de una tina. En algunas casas de Tell-El-Amarna, el agua corría después a través de un conducto hasta un receptáculo cúbico fijo en el suelo. En otras casa, el agua caía a un sumidero cubierto a través de un desagüe en el suelo de piedra caliza. El único baño de inversión que se conoce fue encontrado en el templo de Denderah, que pertenece a la época romana, allí iban los enfermos a sumergir sus miembros enfermos dentro del agua sagrada.

Agua residuales: las mismas se evacuan a través de un sistema de desagüe conectado con depósitos de piedra recubiertos de metal, situados en todas las habitaciones y en todos los corredores. Cada deposito vertía sus aguas a través de orificios provistos de tapones metálicos móviles atados con cadenas, en tuberías hechas con laminas de cobre enrolladas a martillazos, con los bordes recubiertos empostrados con argamasa en una cloaca de desagüe abierta en el suelo de piedra caliza. Toda esta cañería que alcanzaba 400 metros terminaba en el valle. Mas tarde, se ensayaron sistemas mas silenciosos pero menos eficaces. En el Imperio Medio, las aguas domesticas discurrían a través de acequias hasta un canal de desagüe en medio de la calle, y en una casa del Imperio Nuevo, en Tell-El-Amarna se desaguaban a través de una tinaja sin fondo hasta receptáculos situados fuera de los muros.

Embalsamamiento:

No se sabe cuando empezó la practica, pero como cualquier otra técnica, tubo una evolución contigua. Durante el periodo prehistórico, los egipcios no pensaron en momificar sus muertos, pero estos, eran enterrados en la cálida y seca arena del desierto, se secaban completamente de manera de que ningún microorganismo podía sobrevivir en sus tejidos, incluso es posible que la creencia en una vida futura proviniese de la observación de tales cuerpos tan perfectamente conservados, de los que, actualmente, todavía se encuentran con frecuencia ejemplares en el desierto y que la idea de su conservación artificial naciese cuando, posteriormente, se construyeran tumbas espaciosas y el contacto con la atmósfera en lugar de la cálida arena, produjese la corrupción de los cuerpos.

Podemos decir que el hombre nunca ha aceptado el hecho de que la vida se acabe con la muerte. Todas las civilizaciones han creado mundos de fantasía e irrealidad sobre el destino del alma (ka) después de la muerte, del mismo modo que se inventaron divinidades que la cuidaban y los ritos, procesos, ruegos y comportamientos que uno tenía de llevar a cabo para ser aceptado en el Más Allá y evitar, así, un sufrimiento eterno del ka o, simplemente, la desaparición de éste.

Instrumentos y materiales:

Cásia: Tipo de especia aromática utilizada hoy en día especialmente en cocina. Se obtiene de la corteza de un árbol de la familia del laurel, Cinnamomun cassia. Es muy similar a la canela, pero más dulce y aromática. Puede usarse molida o enrollada y pelada.

Las especias se utilizaban como repelente de insectos y, en muchos casos, como bactericidas. Otro de los posibles motivos por los que, se cree, las usaban, es por el agradable olor que desprenden, que, en los cadáveres, se agradecería.

Lino: Nombre común de las plantas de la familia de las linacias que pertenece al género Linum. De las fibras se obtienen los hilos y tejidos de lino y, de la semilla, aceite. Es propio de las regiones temperadas y crece bajo una amplia gama de condiciones y humedades. Los mejores suelos para cultivarlo son las tierras francas limosas o las arcillosas moderadamente fértiles.

Lo utilizaban en la fabricación de las vendas que servirían para aislar el cuerpo del exterior.

Natró: Na2CO3 + NaHCO3 + NaSO4 encontramos diversas fórmulas según las fuentes consultadas, pues se trata de una mezcla de composición imprecisa), tipo de sal que, juntamente con otras se encuentra en las fuentes de agua que, al acumularse en lagos sin desguace y en los cuales se produce una gran evaporación, dan lugar a canteras. Los yacimientos más antiguos conocidos son los de los lagos del Bajo Egipto, concretamente en la cuenca del Wady Atrum (de donde cogió el nombre). El agua es muy alcalina en los 11 lagos que forman parte y contiene carbonato, cloruro y sulfato sódico. En abril, al bajar el nivel de las aguas, estos se depositan por precipitación dando lugar a capas de entre 40 y 50 cm. de espesor.

Era usado en la desecación del cuerpo del difunto debido a la variación de tonicidad que provoca en el medio circundante y los consiguientes fenómenos de ósmosis.

Piedra Etíope: Piedra de obsidiana en forma de cuchillo que se utilizaba para efectuar la incisión en el lateral izquierdo del abdomen del difunto. Era obligatorio que el corte fuera realizado con un instrumento de este material, ya que de este modo lo marcaba la ley. La obsidiana es una roca volcánica semitranslúcida y oscura compuesta por sicilio, oxigeno y calcio. Su color abarca una amplia gama: negro verde oscuro, verde claro, rojo, blanco y con vetas negras y rojas. Se modela fácilmente, por lo cual, desde la Antigüedad, se usó para construir armas y herramientas.

Resinas: Termino aplicado a una serie de sustancias orgánicas, líquidas y pegajosas, que normalmente se endurecen a temperatura ambiente. Son segregadas por numerosas plantas. Su color varía entre el amarillo y el amarillo pálido. Al ser quemadas desprenden agradables olores. A pesar de ser químicamente diferentes, todas contienen carbono, hidrógeno y oxigeno, son insolubles en agua pero sí lo son en alcohol y otros disolventes orgánicos. Se subdividen en tres tipos:

  • Resinas duras como el ámbar

  • Oleorresinas como la trementina

  • Gomorresinas como la mirra

Mirra: Gomorresina aromática que se extrae de un árbol procedente de Arabia. Es una mezcla de resina, goma y aceite esencial de mirrol, causante de su color característico. Desde la antigüedad ha sido muy preciada como ingrediente de perfumes e inciensos. En la actualidad han quedado demostradas sus propiedades antisépticas y se utiliza en dentífricos para prevenir la halitosis.

Las diferentes resinas se utilizaban por sus propiedades antibacterianas y aislantes, pues una vez fundidas formaban una gruesa capa protectora sobre la piel. A pesar que nos hayamos referido a las resinas como elementos bactericidas, no está de más remarcar que los egipcios en ningún momento llegaron a conocerlas por su microscópico tamaño, por lo que sus motivos para usarlas se limitaban a que observaron que las momias conservadas con ellas se permanecían en mejor estado, es decir, se “suprimía” un factor de la descomposición.

A las momias del Imperio Medio no se les extraían las vísceras, pero se hicieron ensayos de conservación externa mediante aceites y natrón. Parece que algunos cuerpos, que presentan sus canales anal y genital muy dilatados, ambos escindidos anterior y posteriormente, se intento la conservación interna inyectándoles aceite de cedro o terebinto a través de aquellos conductos.

El arte se fue perfeccionando durante el Imperio Nuevo. Por esa época, se había codificado ya la operación y era objeto de contractos con empresas funerarias especializadas. Un procedimiento típico puede ser reconstruido comparando los papiros con los relatos griegos y con resultados de análisis de algunos embalsamientos que se han conservado.

  • El primer paso era llevar el cadáver y trasladarlo a la <<cabaña de Dios>> o al <<Lugar puro de la Casa Buena>>, como se llamaba el sitio del embalsamiento. Según Herodoto, la operación duraba entonces setenta dias, durante los cuales los sacerdotes supervisaban las manipulaciones al tiempo que rezaban oraciones.

  • Luego se vacía el cráneo a través de uno u otro conducto. El ejemplo mas primitivo de extracción del cerebro es el de Ahmosis I, el primer faraón de la XVIII dinastía, cuyo cerebro fue evacuado a través del foramen magno. Este camino fue abandonado posteriormente y no se volvió a utilizar hasta los Ptolomeos. En otras momias, el cerebro era extraído a través de la nariz mediante un garfio que taladraba la base del cráneo y maceraba la víscera. Ello es bastante evidente en dos radiografías publicadas por Gray. En casos muy raros se usaban el foramen lacerado o un agüero artificial hecho en el cráneo, habiendo una varilla metálica. En la época ptolemaica, se vertía después resinas fundidas dentro de la cavidad craneal.

  • El abdomen era incidido tradicionalmente con un cuchillo de pizarras por los <<paraschistas>>, tal como eran llamados por los griegos. Según Diodoro, estos operadores estaban proscriptos a causa del carácter sacrílego de su trabajo. No se les permitía mezclarse con otras clases.

  • Luego venia el embalsamador propiamente dicho, un miembro de una profesión muy respetada. Este practico evacuaba las vísceras abdominales, dejando en su lugar los riñones que yacían demasiado bien escondida en el retroperitoneo, y el corazón que se conservaba deliberadamente in situ. Si este órgano había sido separado por accidente, debía ser reemplazado o sustituido por un amuleto en forma de escarabajo, ya que su presencia era especial para la supervivencia. Las cavidades externas vaciadas de esta manera se rellenaban con especias, resinas o betún.

  • Las vísceras que se habían secado limpiadas en vino de palmeras y especias, llenas de mirra, anís o cebollas, envueltas en vendajes, se depositaban en cuatro vasos canópicos que representaban los cuatro hijos de Horus. Durante la XXI dinastía, los órganos eran tornados al interior del cuerpo, acompañados de modelo de deidades canópicas protectoras. Pero después de la XXVI dinastía, las vísceras envueltas eran colocadas de nuevo en jarras canopicas o puestas entre las piernas. Por otra parte se rellenaba el abdomen con serrín y se introducía arena o barro bajo la piel de las extremidades para devolverles su forma redondeada. El abdomen se sellaba después con resina o cera fundida, o bien se suturaba. Las aberturas de la boca, la nariz, oídos y ojos se taponaban con materiales similares. Para conservar los rasgos, la boca se rellenaba a menudo con lienzo o natrón, durante el Imperio Nuevo, se insertaban ojos artificiales en las cuencas de los ojos, pero la practica parece haber sido abandonada desde la XXVI dinastía.

  • Después venia la fase mas importante para garantizar la conservación: la desecación. Según afirmo Herotodo, se utilizaba el natrón que se ha encontrado en muchos lugares y substancias relacionados con el enbalsamiento. Lucas, experimentando con pájaros, descubrió que la sal ordinario o natrón húmedo hubiese destruido rápidamente los tejidos; es mas que probable, en consecuencia que los cuerpos fuesen colocados en natron seco para que se secaran. Al fin de evitar que se pelase la piel de los dedos de las manos y los pies, se enrollaban una fibra de vegetal o de oro alrededor de una incisión circular hecha alrededor de la nariz de la uña. Un dedal dorado o algo por el estilo cubría a menudo las puntas de los dedos.

  • A continuación se lavaba el cuerpo con una solución de natrón, se enbadurnaba con oleos perfumados, se recubría con resinas fundidas y los dedos se tenían con alheña antes del concienzudo vendaje con interminables vendas de lino empapada de resinas, que, en un caso por lo menos pesaban no menos de cincuenta libras. La envoltura es el tema de dos papiros del siglo I d.C, editados conjuntamente bajo el ritual <<Ritual de Embalsamiento>>, si bien solamente trataban de los vendajes.

El carácter ritual de toda la operación se pone de manifiesto en la composición de cada uno de los once parágrafos que constituyen el texto: primero viene una exposición de las operaciones físicas que deben llevarse a cabo; luego siguen las formulas mágicas que aseguran que la parte del cuerpo que acaba de ser vendada vivirá de nuevo.

La finalidad ultima del embalsamiento aparece afirmada en muchos otros textos. En las urnas de Tutankamen la diosa, Neftis dice: <<yo he afanciado firmemente tu cabeza en tu cuello. Anubis a ajustado tus huesos y a dado fuerza a tu cuerpo; tu no te corromperás>>.

Al finalizar el trabajo los sacerdotes empaquetaban cuidadosamente todos los restos, los lienzos sucios y las jarras vacías, y los colocaban piadosamente en un rincón de la tumba o en un hoyo cercano. Su hallazgo a ayudado a la identificación de los materiales empleados.

La técnica descripta representaba solamente el embalsamiento en su grado mas perfecto. Al igual que un funeral de primera clase, estaba fuera de las posibilidades de la población en general. Para los menos pudientes, se podían obtener métodos mas baratos de asegurarse la supervivencia.

Pero debe señalarse el mal trato a que, desgraciadamente estuvieron sometidos los cadáveres, especialmente bajo los romanos, cuando se atendía mas a la apariencia externa que al cuerpo. A menudo, en efecto, las artísticas envolturas no ocultaban nada o meramente un revoltijo de huesos, alambre y madera. En momias de ese períodos son claramente visibles, a través de los rallos X, fracturas post mortem y muchos de sus huesos han debido de perderse. Esto puede explicarse, a menudo, por el avanzado estado de descomposición en que se hallaban los cadáveres rescatados.

ABSTRACT

“La civilización egipcia fue una de las mas avanzadas de su tiempo. Tuvo una duración muy larga y nos ha dejado gran cantidad de restos que permiten hacernos una idea aproximada de hasta donde llegó, es por eso que a continuación se van a relatar los temas mas importantes acerca de la Medicina Egipcia, tanto su Origen y Marco cultural como los Papiros mas destacados, las distintas Enfermedades padecidas por el pueblo egipcio, el ejercicio de la Medicina, sus Conocimientos Anatómicos, la Salud, las Operaciones quirúrgicas con sus respectivos instrumentos, la Materia médica, la Higiene y Sanidad, entre otros.

Se puede decir que la Medicina Egipcia estaba fundada, en gran medida, sobre la magia y que estaban atados a una importante creencia religiosa <<La vida en el más Allá>>, es por esta razón que se realizaron muchos de sus ritos, como por ejemplo, el embalsamamiento. Sin embargo, hay que reconocer que tuvieron un fondo válido de conocimientos y practicas serias.”

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