Mayas

Evolución histórica, cultural, social, artística, religiosa. Culturas precolombinas. Colonización de América. Características. Costumbres

  • Enviado por: Pedro R Ulloa Oyarzún
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 15 páginas

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Esta civilización nació hace alrededor de 3000 años en los bosques del Petén y en las colinas del mayab.

Las características más importantes de esta cultura es el grado de desarrollo que alcanzaron en distintas áreas, tales como las relacionadas con las artes, las ciencias y la agricultura. No destacaron por ser grandes guerreros, como los aztecas.

Todas estos adelantos no tienen aún un proceso lógico que los explique. En otras palabras, llegaron a sistemas muy desarrollados, desde un origen primitivo, y todavía no descubrimos que pasó en el intertanto.

La civilización maya no formó un Imperio propiamente tal, sino que se organizaron socialmente en ciudades - estado, al igual que los antiguos griegos. Se ubicaron a cierta distancia unas de otras, y desarrollaron cada una por su parte algún tema específico de todos los que caracterizan la grandeza de esta sociedad precolombina.

No es posible dar una fecha exacta de aparición de la cultura en la tierra, pero se tienen vestigios de un gran desarrollo ya alrededor del año 320 - 328 d. C. Se habla de fechas como la de "Placa Leyden" encontrada en Tikal en el año de 1864. Es un pendiente de jade grabado de 21.26 centímentros de largo por 7.5 de ancho, que se cree haya sido hecho durante el tercer cuarto del octavo baktun, que corresponde al año 320 de nuestra era. También se puede hablar de la estela encontrada en Uaxactún que data del año 328 d. C.. Esto no se contrapone con la afirmación de que llevan casi 3000 años de existencia, pues no es posible creer que una cultura que recién se está desarrollando pueda alcanzar tal nivel cultural como para realizar estas obras. Por tanto, podemos afirmar que necesitaron más de 1000 años para alcanzar aquel estadio de desarrollo.

Esta cultura se civilizó por completo gracias a la ayuda de otras culturas como lo son la Olmeca, la Teotihuacana, la Azteca y quizá la más influyentes de las culturas, la Tolteca.

La cultura Olmeca influyó notablemente, pero sobre todo desde los años 800 a. C a el año 0, mas o menos , en los grupos mesoamericanos que coexistieron con ella. En el área maya sur, la influencia olmeca se funde con las culturas locales y ambas dan lugar a otra gran cultura que se gesta entre los años 600 a. C y 150 a. C, y que podemos llamar de Izapa. Muchos son los sitios que surgen en esta región, pero se destacan Kaminaljuyú en Guatemala e Izapa en Chiapas-México.

En Izapa se observan estelas acompañadas de altares (como lo hicieron los Olmecas), esculpidas con escenas narrativas y rituales que constituyen el antecedente directo de la temática del arte maya y de los principales conceptos religiosos.

Los teotihuacanos (entre 500 y 600 d. C.) a través de un desarrollado comercio, ejercieron una fuerte influencia cultural en toda Mesoamérica, que se manifiesta en el ámbito maya en la cerámica y en algunos rasgos arquitectónicos y escultóricos, los cuales aparecen en ciudades del área central, como en Tikal, en el periodo clásico.

Más tarde los mayas reciben influencias del altiplano central, sobre todo de los nahuas llamados toltecas; su religión en torno a Quetzalcóatl y el estilo artístico de su principal ciudad, Tula, se desarrollaron revitalizados en la ciudad de Chichén Itza.

Hacia finales del postclásico, otros grupos nahuas llegan al área maya e influyen en el modo de vida y en la cultura de las áreas del Norte y Sur: los aztecas, que crean un gran imperio dominando a todas las demás culturas mesoamericanas.

Ubicación Geográfica

Los mayas no conforman un solo grupo compacto, si bien presentan muchas y variadas características comunes. La denominación más común de `maya' se atribuye a la fracción de familia lingüistica mayense que habitó en la Península de Yucatán.

Sin embargo, otras fracciones de esta unidad idiomática han habitado tradicionalmente en los estados mexicanos de Campeche, Tabasco y Chiapas, y en la mayor parte de Guatemala y regiones de Belice y Honduras.

Entre estas otras partes de la cultura mayense están los tzeltales de las tierras altas de Chiapas; los choles de Chiapas; los quichés, cakchiqueles, pokonchis y pokomanes de las montañas de Guatemala y los chortís del este de Guatemala y el oeste de Honduras.

Características Generales

La agricultura maya es la base de su economía. Su principal cultivo ha sido desde la época precolombina el maíz. Pero también cultivaban algodón, porotos, camotes, yuca y cacao. Una de las cosas más curiosas de su historia es que gracias a un campesino maya, que fue el que seguramente hizo este descubrimiento, disfrutamos hoy en día del tomate, que en la antigüedad era repudiado por ser sus hojas sumamente tóxicas y venenosas.

En la parte de las artes manuales, podemos destacar un gran perfeccionamiento de las técnicas de hilado, tinte y tejido. O sea, todo lo relativo al trabajo con telas y lana.

En el aspecto orfebre, trabajaban distintos metales, como son el oro, el cobre y la plata.

Pero también utilizaban otros materiales con el objeto de adornarse, como son las piedras de jade, las llamativas plumas de colores y las conchas de mar.

Su ideal de belleza es bastante distinto al implantado por el europeo en estos tiempos. Por ejemplo, para ellos las narices prominentes y las frentes huidizas son características indispensables de una persona bella.

Los mayas formaban una sociedad muy jerarquizada. Estaban gobernados por una autoridad política, el Halach Uinic, jefe supremo, cuya dignidad era hereditaria por línea masculina, y el Alma Kan, sumo sacerdote. El jefe supremo delegaba la autoridad sobre las comunidades de poblados a jefes locales o bataaab, capataces de explotación agrícola que cumplían funciones civiles, militares y religiosas. La unidad mínima de producción era la familia campesina, que cultivaba una `milpa' (parcela de una 4-5 hectáreas) mediante el sistema de rozas, para atender a sus necesidades y generar, a veces, un excedente del que se apropiaba la clase dirigente.

Existía el divorcio entre ellos, mejor dicho, existía el repudio al cónyuge.

Pero el aspecto más importante de la vida del maya común y corriente, o sea, del pueblo, era la religión. Creían en numerosos dioses, para uno u otra cosa. Debían ganarse su buena voluntad, y purgar las faltas que pudieran haber cometido en contra de cualquiera de ellos con ofrendas y plegarias. Sin embargo, no eran tan sangrientos como otros pueblos de la América de antes de Colón, sino que sólo sacrificaban víctimas en caso de extrema necesidad.

Sus principales maneras de matar eran arrancando corazones y atando a grandes troncos erguidos a las víctimas para que pudieran ser el blanco de unos guerreros que les arrojaban flechas.

Otro de los aspectos más destacables de esta cultura es el importante desarrollo que alcanzaron en el área de las matemáticas, la astronomía, y la arquitectura.

En el aspecto cultural en su totalidad, podemos resaltar la existencia de una escritura jeroglífica y también ideográfica. Por ejemplo, los signos que represententan a la tierra y la semilla, cuando se encuentran juntos, quieren decir `campo de maiz'.

Sin embargo, los estudiosos de esta cultura no han podido descifrar aún el misterio de su escritura. Existen dos libros especialmente importantes de la civilización maya, el Chilam Balam y el Popol Vuh, esta última considerada la Biblia del maya.

La mayoría de los textos descodificados se refieren a religión, rituales, adivinación, astrología o temas astronómicos.

Aunque no descubrieron que la tierra gira alrededor del sol, sus cálculos sobre la duración del año son mucho más precisos que el sistema de años bisiestos del calendario cristiano. Estudiaron también los ciclos de la Luna y Venus, y realizaron tablas para predecir los eclipses.

Estos descubrimientos fueron realizados observando por entre dos palos cruzados para anotar después el cambio de posición del sol y los planetas con relación a los rasgos orográficos del horizonte. Se sabe esto, pues todos los instrumentos ópticos, incluso el cristal, eran desconocidos totalmente en América.

Era una costumbre maya erigir estelas o losas talladas en las que consignaban, especialmente, los grandes sucesos del cielo y la tierra, como fechas importantes en relación a la astronomía, etc.

Los mayas tenían tres tipos de calendario. Uno religioso, uno civil y uno que combinaba a los anteriores.

El calendario religioso de los mayas era el tzolkin, o año sagrado de 260 días.

Tzolkin significa “cuenta de los días”. Este periodo de tiempo trazaba a todo el mundo la pauta de su vida ceremonial. El antiguo maya consideraba el día de su cumpleaños el día del tzolkin en que había venido al mundo y el dios de ese día era su santo patrono. Entre los cakchiqueles de las tierras altas de Guatemala los hombres tenían el nombre del día del tzolkin en que les había tocado nacer. El año sagrado no estaba dividido en meses, era una sucesión de 260 días, que se formaban anteponiendo los números del 1 al 13 a los 20 jeroglíficos de los días mayas cuyos nombres se leen a continuación:

Ik, Manik, Eb, Cabán, Chicchán, Oc, Men, Ahau, Akbal, Lamat, Ben, Eznab, Kan, Muluc, Ix, Cauac, Cimí, Chuén, Cib, Imix.

En el tzolkín no existía el nombre de un día sin su número correspondiente. Puesto que cada uno de los nombres llevaba un número antepuesto, el calendario se leía: 1 Ik, 2 Akbal, 3 Kan, 4 Chicchán, 5 Cimi , etc. el decimocuarto Men llevaba nuevamente el número 1, Cib el número 2, hasta que a Ik, en la segunda vuelta le correspondía el número 8. Cuando cada uno de los trece números había sido antepuesto una vez a cada uno de los veinte nombres, se completaba un tzolkín. Como los números 13 y 20 no tienen divisor común, tenían que pasar 260 días antes de que se repitiera 1 Ik y comenzará un nuevo tzolkín.

Para dar a cualquier día del calendario maya su descripción completa, se necesitaba agregar a los días del tzolkín la correspondiente posición que cada uno ocupaba en el haab o año calendario de 365 días.

El calendario maya de 365 días.

El año civil o maya o haab se componía de 19 meses o sean 18 meses de 20 días cada uno y 1 mes adicional de 5 días, lo que da un total de 365 posiciones que los días podían ocupar en los meses de dicho año calendario. Estas 19 divisiones del mes se insertan a continuación:

Pop, Zotz, Yaxkin, Yax, Mac, Pax, Uo, Tzec, Mol, Zac, Kankin, Kayab, Zip, Xul, Chen, Ceh, Muan, Gumbu, Uayeb.

Con el objeto de mostrar cómo se combinaban los 260 días del tzolkín con las 365 posiciones del haab, nos serviremos de las ruedas dentadas. La rueda más pequeña consta de 13 dientes que al combinarse con los 20 dientes de la rueda mediana, forman un total de 260, cada uno con el nombre de los 260 días del tzolkín, y la más grande de 365 dientes, cuyos intermedios llevan el nombre de las 365 posiciones del haab.

Pero antes de juntar estas dos ruedas hay que conocer dos hechos más acerca del calendario maya. Primero, que el día del Año Nuevo, se escribía 0 Pop, pues el primer del año era Pop y la primera posición en aquel mes se escribía con la cifra 0 (cero) y no con la cifra 1, como nosotros la escribiríamos. Porque aunque los meses mayas tenían veinte días de duración, las posiciones de los días en el mes se numeraban del 0 al 19.

El segundo hecho es que sólo 52 de los 260 días de diferente denominación que componen el tzolkín podían ocupar la primera posición del haab, o la primera posición de cualquiera de sus meses. Estos días son aquellos en que aparecen los nombres Ik, Manik, Eb y Cabán, y como cada uno de estos nombres tenía antepuestos por turno los números 1 a 13 inclusive, resulta que sólo 52 (4x13) de los días del tzolkín podían hallarse al principio del año civil maya o cualesquiera de sus meses.

Abordando el tema del sistema numérico de los mayas, podemos decir que se basaba en el número 20, por lo tanto, era vigesimal. Conocían el cero, un gran avance pues indica un razonamiento abstracto que culturas poco desarrolladas no logran. El número uno equivalía a un punto, el número cinco a una línea horizontal y el cero a una concha. Los números superiores a 19, se representaban en una complicada escala que va aumentado de 20 en 20, excepto en la tercera fila ascendente, en que sólo es 18.

Los mayas poseían una curiosa manera de recrearse, el juego de la pelota. En realidad la finalidad de este juego era de carácter religioso. Significaba la constante lucha de los dos grandes poderes de la existencia, el bien y el mal. O de los astros cósmicos, como la luna y el sol. Este se realizaba en estadios cuidadosamente diseñados en función de una buena acústica, visión y comodidad. Solían ir acompañados de decapitaciones o sacrificios de prisioneros de guerra, generalmente, para propiciar la fertilidad. El fin del juego, en el cual sólo se podía golpear la pelota con la cadera, era encestarla en unos aros de piedra, cosa que era un verdadera hazaña, pues casi nunca se lograba.

El ocaso de la civilización maya fue alrededor del año 899 d. C. Esto se sabe porque en esta fecha abandonaron sus ciudades, lo que quedó registrado en estelas en las mismas. La selva absorbió la mayoría de los templos, palacios y ciudades de esta antigua civilización, que fueron abandonadas, como esta señalado anteriormente, sin causa o motivo conocido hasta ahora.

Posteriormente a la fecha indicada arriba, alrededor del año 987 d. C, invasores desde otros lugares de la península, llegaron hasta el territorio anteriormente ocupado por los mayas. Eligieron como capital a su nueva civilización el antiguo palacio y ciudad de Chichen - Itzá. Estos invasores eran toltecas que venían de la ciudad de Tula, y aportaron a los restos ya existentes, numerosas obras de arquitectura.

Cabe destacar que la cultura maya prevaleció incluso después de esta invasión, pues una cultura nunca desaparece, sino que es asimilada por otras.

Religión

La religión era el aspecto más poderoso de la vida de todos los mayas. Tenían numerosos dioses a los cuales acudían por distintas razones. Su dios principal era Itzamná, o serpiente emplumada, (también llamada Kukulkán, y que corresponde al Quetzalcoatl de los aztecas) que representaba el espacio celeste. En el cielo podían divisar dos astros, la luna y venus, que eran respectivamente, Ixchel y Nohok Ek. La tierra es representada por Chac Mumul Ain. El dios de la muerte, que habitaba en los inframundos es Ah Puch. Creían en una vida después de la muerte, la que podía conducirlos al cielo, junto con los astros luna y venus, o al inframundo, a visitar a Ah Puch. Un dios muy importante era Chac, de la lluvia, pues esta es necesaria para los cultivos. Y acerca de estos hay otro dios muy relevante también, el dios del maís, que era su alimento principal, llamado Yumkax.

Manifestaciones artísticas de los Mayas.

Acerca de el arte de los mayas, tema poco abordado en el resto del trabajo, dedico un apéndice especial, por ser el fin concreto del trabajo.

Podemos dividir el arte mayense en tres periodos:

Preclásico, hasta el año 300 d. C., que se caracteriza por una rudimentaria alfarería, y la construcción de algunos edificios. Aparte de la aparición por primera vez de figuras antropomorfas, o sea, humanas.

Clásico, desde los años 300 al 987, d. C. más o menos. Caracterizado por el perfeccionamiento en gran escala del arte maya y especialmente de sus construcciones. Periodo en el cual realizaron sus mas grandes construcciones y las más representativas de su cultura.

Renacimiento maya del Yucatán, esta denotado por la influencia tolteca, pues fue después del año 987 d. C., y por la aparición de formas geométricas en su decoración.

Asaltando cada rama del arte maya por separado, comienzo por hablar de la orfebrería. Trabajaron con metales como el oro, el cobre y la tumbaga (aleación de oro y cobre), con técnicas como el martillado, la fundición y la soldadura. Esto se sabe porque se han encontrado, en el cenote de Chichen Itzá, muestras de estos metales.

En el área de la alfarería, encontramos unas pequeñas figuritas de barro, de no más de 25 centímetros. Representan deidades, animales, y personas de todos los grupos sociales de su organización, en actitudes muy realistas, y con todos los atavíos o tocados que acostumbraban usar. Destaca que algunas de ellas son huecas, y que pueden usarse como instrumentos musicales. Y en otras destaca el hecho de que están pintadas, mayoritariamente con azul.

La escultura incluye una gran variedad de manifestaciones: altares, estelas, lápidas, dinteles zoomorfos, tableros, tronos, jambas, columnas, figuras de bulto y marcadores de juego de pelota. Como los mayas no eran un imperio, y estaban separados geográficamente, se desarrollaron distintos tipos de estilos escultóricos.

Por ejemplo en el rea o parte central, la escultura se caracteriza por el uso de formas inspiradas en la naturaleza y por la representación de la figura humana, además de que usan mucho las estelas, mientras que en el rea norte casi no hay estelas y encontramos una escultura que es más bien decoración arquitectónica, y que se caracteriza por formas geométricas diversas, las cuales simbolizan ideas y seres divinos, humanos y naturales, representándose ante todo dioses serpentinos en forma de grandes mascarones que adornan los frisos y fachadas de los edificios, realizadas en mosaico de piedra. Algo característico de la cultura maya es la utilización del estuco, con el cual elaboraban delicadas piezas como los personajes modelados que adornan los pilares del Palacio de Palenque o la cabeza de estuco que representa a Pacal, rey de palenque, hallada debajo del sarcófago que contenía sus restos en la cripta del Templo de las Inscripciones, la cual es una de las obras maestras de la cultura maya.

Uno de los motivos clásicos de la cultura maya es la serpiente representada por Kukulcán o Quetzalcóatl, como se conocía entre los aztecas.

En cuanto a algunas diferencias entre los distintos estilos del rea Central, podemos señalar que en la región del Petén se inicia el gran arte plástico ya propiamente maya, desprendiéndose de las influencias Teotihuacana y de la cultura de Izapa. Las ciudades principales son Uaxactún y Tikal, donde encontramos las primeras representaciones de Halach uinic acompañadas de altares. Otras obras escultóricas notables del estilo Petén, son los dinteles de madera que provienen de los templos.

En la región del río Motagua se desarrolló otro estilo clásico, denominado como el río. Los principales sitios son Copán y Quirigua, donde encontramos una excelente obra escultórica, perteneciente sobre todo al Clásico tardío. Destacan las estelas y los altares, que son casi esculturas de bulto redondeo por el marcado altorrelieve con el que están realizados.

La pintura se encuentra mayoritariamente en las paredes de templos y palacios, pero con el tiempo se han ido lentamente desgastando. Aunque utilizaban tintas planas carentes de perspectiva los muralistas mayas supieron crear la ilusión del espacio. Primero trazaban el dibujo en rojo diluido sobre una capa de estuco, después se pintaba el fondo quedando las figuras en blanco y posteriormente se iban rellenando los diferentes espacios con sus respectivos colores. Para sugerir la perspectiva y el volumen recurrían al fileteado de las figuras, la yuxtaposición de colores y la distribución de los motivos en diversos registros de bandas horizontales. Uno de los más importantes murales que aun se conservan está en Bonampak. También es posible encontrar muestras de su pintura en la cerámica maya, que no se diferencia mucho de las otras cerámicas precolombinas encontradas. En un principio, las obras de cerámica fueron básicamente cacharritos con un fin netamente práctico, y no estaban decorados ni mucho menos. Pero luego encontraron seguramente que una buena manera de manifestar su arte sería incrustando llamativos y bellos diseños en sus prácticas obras. Nunca podremos encontrar dos artículos mayas iguales, lo que demuestra, por una parte, que nunca llegaron a la fabricación en serie, lo que indica seguramente que no poseían las herramientas como para lograrlo. Pero por otro lado, demuestra también la gran creatividad y el ingenio de sus artesanos.

Los mayas hicieron miles de pequeñas obras de arte en piedras semipreciosas como el jade, y en hueso, concha y pirita, usando sólo piedras duras para tallar, pues no tenían instrumentos de metal. Los objetos, pulidos en relieve, grabados y en bulto redondo, eran fundamentalmente complementos del vestuario: joyas, figurillas que colgaban de los cinturones y objetos que completaban los tocados. Los motivos fueron geométricos o animales, flores y figurillas humanas solas o en grupo.

Cuando algún rey o una prestigiada persona maya moría, se le enterraba con algunas de estas joyas.

Arquitectura maya.

Los arquitectos mayas dispusieron para sus construcciones de piedra caliza para los sillares de revestimiento y tierra, cascajo y lajas de piedra para el relleno de los núcleos y basamentos. La madera de caoba y zapote proporcionaba los dinteles de las puertas, los refuerzos para las bóvedas, así como andamios, escaleras y rodillos que facilitaban el trabajo. Los mayas construyeron gran cantidad de edificios y subestructuras: desde los muy reducidos, de un cuarto sobre plataformas bajas, hasta las estructuras muy grandes y elaboradas, de niveles múltiples con veintenas de cuartos sobre amplias plataformas, elevadas pirámides escalonadas y pequeños templos, muchas de ellas, con cresterías en las paredes frontales, traseras y centrales. Los cuartos son relativamente pequeños en todas las construcciones mayas, cubiertos de arcos y falsos arcos, que recuerdan la forma de una V invertida de los techos de paja que seguramente son su antecedente más remoto. Rara vez encontramos edificios aislados y muchos forman parte de complejos muy ordenados, cuadrángulos, grupos de templos o conformaciones de acrópolis. Resulta casi imposible separar la arquitectura maya de las artes plásticas, puesto que casi todas las estructuras estuvieron decoradas con motivos labrados, pintados o de ambas clases. Los interiores fueron menos profusos, pero tanto en paredes como en arcos, encontramos ocasionalmente pinturas murales o relieves de yeso

El logro técnico más característico fue la falsa bóveda, que no es otra cosa que dos muros que se juntan en la parte superior por aproximación de hiladas de piedras. El estuco se usó para enlucir pavimentos, paredes y esculturas, y se obtenía mezclando la cal con agua en una solución de goma vegetal. El enorme peso de las bóvedas y las cresterías (muros de mampostería que se alzaban sobre ellas) obligaba a aumentar el grosor de las paredes y a reducir los vanos. Los estilos más importantes son los del Petén (Tikal, Uaxactún), caracterizado por imponentes masas frontales suavizadas por la altura de los paramentos y santuarios macizos, de planta irregular, con una sola puerta; el valle del Motagua (Copán, Quiriguá) se hace singular por la utilización de sillares de traquita, la gran abundancia de esculturas y la profusa decoración de los frisos; la región del Usumacinta (Yaxchilán, Piedras Negras) posee inmensas acrópolis, y destaca por la decoración en estuco y la sensación de ligereza que le imprimen sus amplios pórticos y las figuras de las fachadas; la zona Puuc (Uxmal, Kabah, Sayil) se caracteriza por el empleo de columnas, los zócalos sencillos, las paredes lisas y los frisos enormes y decorados profusamente con mosaicos de piedra; y en la región Chenes (Hochob, Dzibilnocac) decoraran toda la superficie de las fachadas con mascarones de piedra. Por último, el estilo Rio Bec incluye torres ficticias de mampostería revestida parecidas a las auténticas de Tikal.

La ciudad más importante de todas las que construyeron los mayas es Chichen Itzá, la boca de los cenotes de itzá. En esta ciudad hay monumentales construcciones, entre las que destaca un observatorio astronómico, El caracol, y El castillo, por el cual se observa el descenso de Kukulkán, su dios principal. Este fenómeno se produce al proyectarse las sombras del horizonte en el interior de la construcción para los solsticios de cada año. En El castillo también podemos notar que los peldaños que posee son 365, el mismo número del de los días del año.

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