Masonería en Colombia

Religión. Siglo XVIII. Logia. Origen. España. Gran Bretaña. Estados Unidos

  • Enviado por: Cabungo
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
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Universidad Santo Tomás de Aquino

Facultad de Administración de Empresas

Filosofía Institucional.

Bogotá D.C

Octubre- 2010

Introducción

El presente trabajo tiene como fin ilustrarnos acerca de la influencia e importancia de la masonería en Colombia, tema que por muchos es considerado tabú, debido tal vez a las influencias conservadoras y católicas que tiene nuestro país, ó quizás también el carácter oculto que hace parte integral de la francmasonería que a su vez causa mayor intriga y curiosidad en un gran número de personas, por ello va a ser muy fácil sorprenderse cuando se lea que en Colombia es el país de Suramérica que tiene mayor cantidad de Logias y Gran Logias y también la mayor cantidad de masones, sin contar la influencia política y social que ha venido teniendo esta subcultura desde los tiempos de la conquista en nuestro país.

A continuación procederemos a hacer una explicación de los Masones, esperamos sea de su agrado.

La masonería, ¿qué es?

La masonería es una institución esencialmente filosófica, filantrópica, mística, esotérica y progresista.

Es filosófica: Porque orienta al hombre hacia la investigación de las Leyes de la Naturaleza, invita al esfuerzo del pensamiento que va desde la simbólica representación geométrica hacia la abstracción metafísica, busca en la reflexión filosófica la penetración del sentido espiritual del movimiento de la historia, contempla en cada tiempo histórico las nuevas inspiraciones doctrinales y asimila de cada sistema filosófico lo que pueda significar el aporte al patrimonio de la verdad abstracta más allá del tiempo y del espacio.
Decimos que es filantrópica, porque practica el altruismo, desea el bienestar de todos los seres humanos y no está inspirada en la búsqueda de lucros personales de ninguna clase. Sus esfuerzos y recursos están dedicados al progreso y felicidad de la especie humana, sin distinción de nacionalidad, razas, sexo ni religión, para lo cual tiende a la elevación de las conciencias. Algunos escritores de la Orden, han expresado en frases sistemáticas, el espíritu Ecuménico que anime a la Masonería. Toda la especie humana es una sola familia dispersa por la faz de la tierra, todos los pueblos son hermanos y deben amarse unos a otros como tales.
Mística y esotérica por que tratar de desarrollar las facultades internas del ser, o subconscientes, generalmente dormidos para una mejor unión o armonía con lo absoluto. Agregamos que es progresista por que enseña y practica la solidaridad humana y la absoluta voluntad de consciencia. La masonería tiene, por objeto la búsqueda de la verdad, desechando el fanatismo y abordando sin prejuicios, todas las nuevas aportaciones de la invención humana; estudia la moral universal y cultiva las ciencias y las artes. No pone obstáculo alguno en la investigación de la verdad.

¿Dónde surge y cuál es su historia?

Algunos historiadores remontan la Francmasonería a la décima centuria antes de Cristo, es decir, durante la construcción del Templo del Rey Salomón. Los archivos revelan que ésta fue introducida en Inglaterra en el año 926 A.C. La Masonería desciende directamente de asociaciones de masones operativos, constructores de las catedrales de la edad media, quienes viajaron por Europa usando los secretos y habilidades de sus artes.
En el siglo 17 cuando ya las construcciones de catedrales iban siendo menores, mucho gremios de masones conocidos como Masones operativos comenzaron a aceptar como miembros, a aquellos que no formaban parte del arte de la construcción, es decir, los que fueron denominados ¨Masones especulativos¨ que también fueron conocidos como ¨Masones aceptados¨, fue de estos grupos que la Francmasonería simbólica nace tal como la conocemos hoy en día.

El gremio de Masones medievales había estado al principio limitado a los albañiles (gremio de la construcción) pero en Inglaterra, durante la Reforma, empezaron a admitir como miembros a hombres ricos o con cierto nivel social. Estos gremios se convirtieron gradualmente en sociedades fieles a unos ideales generales, tales como la fraternidad, la igualdad y la paz, y sus reuniones se volvieron más acontecimientos sociales que reuniones de negocios. Cuatro o más de estos gremios, llamados logias, se unieron en Londres el 24 de junio de 1717, para formar una logia general para Londres y Westminster, que, en menos de seis años, llegó a ser la Gran Logia de Inglaterra. Este órgano es la logia general `madre' de los masones en el mundo, y de ella han derivado todas las logias importantes y reconocidas. La Gran Logia de Toda Inglaterra se formó en York en 1725, la de Irlanda en junio del mismo año, y la de Escocia en 1736. La sección de York se puso bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Londres a finales del siglo XVIII.
Como de la orden por miembros de la nobleza, la ascendente clase burguesa británica consideró la masonería como un medio para obtener el éxito social, y la orden se hizo popular. Los ideales masónicos de tolerancia religiosa y la igualdad fundamental de todas las personas estaban en armonía con el creciente espíritu de liberalismo durante el siglo XVIII. Uno de los principios básicos de las órdenes masónicas en todo el mundo de habla inglesa ha sido que la religión es un asunto exclusivo del individuo.

Introducción de la masonería en Colombia.

En el último cuarto del siglo XVIII en debido a las prohibiciones papales y la sed de independencia y humanismo del “nuevo mundo” se organizaron en Santafé de Bogotá las primeras logias masónicas, una de las cuales fue la dirigida por Don Antonio Nariño y Álvarez, uno de los prohombres más sobresalientes del momento, quien con el fervor indoblegable de su espíritu trabajó incansablemente por acabar con el velo de la ignorancia y reivindicar la dignidad de sus compatriotas. Además de traducir y divulgar la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Nariño prohijó en efecto el levantamiento de columnas de nuestra primera logia, a la cual bautizó con el sonoro y hermosísimo nombre de "El Arcano Sublime de la Filantropía".

Con el correr de los días, lo más granado de la intelectualidad santafereña empezó a darse cita con inusitada frecuencia en la biblioteca de Don Antonio Nariño, ubicada ésta en la Plazoleta de San Francisco, hoy conocida como Parque Santander, en la casa de habitación construida en el mismo inmueble en donde hoy funciona el Jockey Club, en cuyas tenidas empezó a gestarse el movimiento revolucionario de 1810.

A tales reuniones litúrgicas asistían entre otros: su cuñado, el abogado José Antonio Ricaurte y Rigueiro, custodio de los estatutos de la sociedad secreta; José María Lozano y Manrique, hijo del marqués de San Jorge; los Azuola: José Luis, fundador del "Correo Curioso"; Luis Eduardo, prócer de la independencia el antioqueño; Juan Esteban Ricaurte y Muñiz, padre del héroe de San Mateo; su íntimo amigo Francisco Antonio Zea; el canónigo Francisco Tovar; el abogado, prócer y mártir boyacense José Joaquín Camacho y Lago; el también abogado Andrés José de Iriarte y Rojas, a más de los franceses Rieux y Froes, de Pedro Fermín de Vargas y del quiteño Espejo.

Es de anotar, que durante el proceso de independencia fueron muchos los masones españoles, franceses e ingleses, que llegaron a nuestro país con el objeto de coadyuvar nuestra gesta revolucionaria, enriqueciendo con su pensamiento y sus vivencias el ideario de la revolución.

En el año de 1819, en los meses posteriores a las batallas de Boyacá y el Pantano de Vargas, en las cuales se puso punto final a los largos años de dominación española, se fundó en la ciudad de Santafé de Bogotá el taller denominado "Los Corazones Sensibles", del cual era miembro insigne el General Francisco de Paula Santander. Junto a él un selecto grupo de reconocidos patriotas y humanistas se congregó para participar en los trabajos masónicos de dicha logia, la que con el paso de los meses habría de adoptar como título distintivo el de Logia "Luz de Colombia Nº 1" y posteriormente "Fraternidad Bogotana Nº 1".

Durante esa primera mitad del siglo XIX llegaron a funcionar en nuestro país varias logias masónicas regulares y un número indeterminado de logias militares y "de ocasión", auspiciadas unas por la Gran Logia de Inglaterra, y otras por el Gran Oriente Francés, por la Gran Logia de España y las Grandes Logias de los Estados Unidos.

Tras un obligado receso, ocasionado por la expedición en 1828 del Decreto que prohibió el funcionamiento de las sociedades secretas en el territorio de la Gran Colombia y gracias al concurso de algunos masones ingleses y jamaiquinos, se constituyó en Cartagena de Indias el Supremo Consejo Neogranadino, el cual propició el levantamiento de columnas en diferentes rincones de nuestra geografía. La masonería bogotana tan solo vino habría de reiniciar sus actividades hasta el año de 1849, al fundarse en nuestra capital la Respetable Logia Estrella del Tequendama, a instancias de algunos visionarios masones españoles que habían llegado a nuestro país como miembros de la Compañía de Teatro de Belaval, González y Fournier. Muy pronto esos masones ibéricos despertaron el entusiasmo de muchos masones de los masones criollos que a pesar de todo pululaban en el medio desde los albores mismos de la independencia. Importante papel habrían de jugar esos obreros del pensamiento durante la segunda mitad del siglo XIX, a quienes correspondió eliminar los reductos del régimen colonial y la esclavitud, crear las bases de nuestro desarrollo económico y librar una muy dura batalla para ampliar el abanico de libertades y garantías ciudadanas.

No obstante lo anterior, la Masonería en Colombia cayó nuevamente en sueños en el año de 1886, perseguida y combatida con fiereza por el movimiento acaudillado por el Presidente Rafael Núñez y distinguidos miembros de los grupos de intolerantes derechistas que accedieron desde entonces al poder.

Para el año de 1912 la masonería reinició sus labores con renovados bríos y en el año de 1922 se fundó la GRAN LOGIA DE COLOMBIA con sede en Santafé de Bogotá, por cuyas logias han desfilado muchos y muy prestantes miembros de nuestra sociedad, algunos de los cuales han llegado a desempeñarse en las más altas magistraturas del Estado, en el foro, en la industria, el comercio, en la cátedra.

A finales del siglo XIX y la primera mitad del XX fueron su edad dorada en lo referente a cercanía con el poder. Así, entre sus cuentas aparecen 42 presidentes desde José Miguel Pey hasta Alberto Lleras Camargo, incluidos Darío Echandía y Eduardo Santos. También, un hombre que estuvo cerca de serlo: Horacio Serpa. Jorge Eliécer Gaitán logró ser admitido pero fue asesinado un mes después, y a Carlos Lleras Restrepo también le dieron el visto bueno antes de llegar al poder, pero doña Cecilia de la Fuente, su esposa, se declaró en desacuerdo y el político prefirió declinar antes que tener líos familiares. César Gaviria nunca lo ha sido, pero su padre y su abuelo sí, e inclusive están enterrados de pie, como corresponde a los librepensadores.

Mientras que países como Chile o Argentina y la mayoría de latinoamericanos tienen una sola Gran Logia, en el país hay seis que agrupan a 76 logias. La más numerosa funciona en Bogotá, tiene alrededor de mil miembros registrados en ocho departamentos y se denomina Gran Logia de Colombia. Las demás están en Cali, Cartagena, Barranquilla, Bucaramanga y Cúcuta. Hubo una en Santa Marta pero fue declarada irregular hace cuatro años, y una en Montería que se dispersó. ¿Y Medellín?, ¿Por qué Medellín no cuenta con una gran logia, y los dos grupos que existen allí dependen de Bogotá?
“La masonería en Antioquia ha sido muy complicada por la estructura profundamente católica de la sociedad paisa y por el conservatismo”, responde Luis Eduardo Botero, masón grado 33, ex magistrado del Consejo Nacional Electoral hasta hace tres años y uno de los dos únicos antioqueños que en 87 años han sido venerables maestros de la Gran Logia de Colombia. El otro paisa en ese cargo, que es la cabeza máxima de la masonería, es el ex ministro y ex congresista Jorge Valencia Jaramillo, quien lo ocupa en la actualidad.

Exceptuando Antioquia, donde la hermandad tuvo serios problemas con la Iglesia Católica en la primera mitad del siglo XX, con amenazas de obispos y cruzadas en su contra que lograron casi desaparecerla y volverla clandestina, y sin contar algunos ataques duros de Laureano Gómez en los años cuarenta, la masonería colombiana no ha sido particularmente perseguida ni señalada. Los únicos casos de hostigamiento o algo similar en tiempos recientes se dieron con la expulsión hace cinco años de dos profesores de la Universidad La Gran Colombia, regida por José Galat, un conservador ultramontano. Los dos docentes eran masones de la Gran Logia de Colombia. Un año después, en ese mismo claustro fue nombrado como profesor Guillermo Montoya Ocampo, maestro masón, pero cuando las directivas se enteraron de eso no le permitieron posesionarse.

Pero si hay una universidad enemiga, también hay una profundamente amiga: la Universidad Libre tiene un fuerte acervo masónico desde su fundación en 1922 por iniciativa del general Benjamín Herrera, masón grado 33. “No puede decirse que la universidad sea de la orden, pero sí comparte la filosofía de librepensamiento y antidogmatismo que están en la esencia de la masonería”, admite el rector Nicolás Zuleta. De los 39 rectores que ha tenido el plantel en 87 años, 25 han sido masones, incluido Zuleta.

La cercanía de esta institución con la logia es tan estrecha que en el museo de la universidad, sede de La Candelaria, funciona una gran sala masónica a la que se accede cruzando unas columnas jónicas de piedra como las que debe tener todo templo de la hermandad. Allí pueden verse los monogramas primordiales del esoterismo masón: el A.L.G.D.G.A.D.U. (A la gloria del gran arquitecto del universo), y el S.F.U. (Salud, Fuerza y Unión). Con este último se saludan entre ellos en un protocolo gestual tan discreto que nadie nota, pero que se constituye en una clave para identificarse en cualquier lugar del mundo. También se aprecian los distintos ornamentos del ceremonial: el mandil (delantal de trabajo), el collar del grado 33, el fez (gorro cónico), la banda bordada en hilos de oro, el mallete (martillo) para abrir y finalizar las sesiones.
La sede de la Gran Logia de Colombia es una enorme casa de los años veinte ubicada en la calle 18 con carrera quinta, que perteneció al fundador de Bavaria, Leo Kopp (masón 33), y donde vivió unos años el ex presidente Alfonso López Pumarejo. Contiguo hay un viejo edificio blanco donde funcionan ocho templos, en cuatro plantas. El principal es imponente, con su piso de parqué ajedrezado, las banderas de las 46 logias integrantes, un atril de madera con una Biblia en el centro y sobre ella una escuadra y un compás, símbolos fundamentales de la organización. Al fondo, una especie de sitial de honor sobre un dosel (como un trono) donde preside el venerable gran maestro. Arriba de su cabeza, un escudo con un ojo enmarcado en un triángulo perfecto, el antiquísimo signo esotérico de la divinidad que todo lo ve, símbolo presente también en el billete de un dólar.
El 24 de junio de cada año hay elecciones masónicas para elegir al maestro de cada logia y al gran maestro de cada gran logia. Como buenos colombianos, a menudo son muchos los que quieren mandar y esto ha generado refriegas importantes y tensiones en las hermandades. Algunas, inclusive, han terminado en rupturas.

La más conocida en los últimos tiempos fue la que ocurrió en Barranquilla hace tres años. Allí, David Name, miembro del cuestionado clan político, se presentó a elecciones para repetir como gran maestro y fue derrotado. No aceptó la decisión y optó por montar su propio grupo luego de arrastrar a varios integrantes de la Gran Logia Nacional de Colombia (no confundir con la Gran Logia de Colombia, que es la de Bogotá).

Después de un proceso breve, él y sus seguidores fueron declarados irregulares, pero Name consiguió el reconocimiento del Gran Oriente Francés, que es una logia masónica universal de otro rito y considerada espuria por la de Inglaterra. La discrepancia no se detuvo ahí. A finales de 2007, la comunidad del barrio Villa Santos en Barranquilla se opuso a la construcción de una sede masónica en un terreno que hasta entonces era un parque. El alcalde anterior, Guillermo Hoenigsberg (hoy en la cárcel), a través de sospechosos movimientos legales, logró cambiarle el uso a esa zona verde para volverla urbanizable y cederla a la cofradía de Name.

Frente a eso, Ramiro Arteta, gran maestro de la gran logia, tuvo que romper su silencio para aclarar por comunicado que la agrupación metida en el lío del parque no es de la masonería regular. En un párrafo dice textual: (nuestra logia) “no participa en procedimientos que eventualmente vayan en contra del ordenamiento legal de nuestra República o en contra de los intereses de la comunidad”. Aunque no lo mencionó, obviamente se refería a la hermandad de Name.

Otro proceso que significó un fuerte remezón para la orden se produjo en la década de los noventa y tuvo como protagonista el famoso proceso 8.000. Por estatutos, todo masón que se vea involucrado en procesos judiciales y llegue hasta la etapa de juzgamiento debe ser separado del grupo. Con el 8.000 terminaron saliendo de la masonería Fernando Botero Zea, Eduardo Mestre, David Turbay y Alberto Santofimio. Poco después y por otras razones que incluyeron condena por estafa, Carlos Alonso Lucio también fue separado de la logia.


El caso Santofimio ha sido complejo por las consecuencias negativas que ha debido soportar la masonería. En noviembre del año pasado, por ejemplo, cuando el político tolimense fue absuelto por el asesinato de Luis Carlos Galán, una columna del periodista Héctor Rincón dejó sugerido que tras la libertad de Santofimio estaba la logia, en particular el magistrado del Consejo de la Judicatura Hernando Torres Corredor, a quien señalaba de masón.
“Eso no lo hacemos nosotros. En el mundo profano cada quien responde por sus culpas -asegura el ingeniero Córdoba, actual secretario de la Gran Logia de Colombia e hijo de un tataranieto de José María Córdoba, héroe de Ayacucho-. Además, para ese momento Santofimio ya no hacía parte de la masonería, y en nuestros registros no aparece el señor Hernando Torres”.
El ex vicepresidente, Francisco Santos Calderón, manifestó su profundo interés en ingresar a la hermandad. Lo hizo hace unos meses durante el descubrimiento de un busto de su tío bisabuelo, Eduardo Santos, en la casa de la Gran Logia de Colombia. La masonería se mostró complacida de recibirlo y es probable que la entrada se verifique en las postrimerías de este Gobierno. Ahora hay miembros activos como Carlos Restrepo Piedrahíta, uno de los juristas más importantes del siglo XX en Colombia y el abogado Antonio José Cancino, famoso por haber defendido a Ernesto Samper en el proceso 8.000, el general Luis Ernesto Gillibert y general Édgar Peña, ambos ex comandantes de la Policía, el general Camilo Zúñiga, ex comandante de las Fuerzas Militares. El único general activo en la masonería es Freddy Padilla de León, pero hace parte de la masonería irregular, o sea de la disidencia formada por David Name en Barranquilla.

Anexos.

A continuación se incluye una bibliografía complementaria de publicaciones realizadas en el siglo XIX acerca de la masoneria en Colombia, las cuales se pueden consultar en la Sala de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá.

- A.L.G.D.G.A.D.U. Cuadro de los DD.OFF. i demás mieb.de la R.Loj. "Luz del Tolima, número 17" regularmente constituida al Or. de Ambalema, bajo los auspicios del GR. OR. Neo-Granadino. (s. l.: s. n., 1864).

- La antorcha del francmasón dividida en dos partes. Curazao: Imp. de A. Bethencourt, 1887.

- Apuntes de la Barra, número 1: el obispo electo para Antioquia. Bogotá: Impr. de Espinosa por Juan de D. Gómez, 1851.

- Brioschi, Pedro Adán, Arzobispo. La francmasonería: colección de artículos publicados en "El Hebdomadario", periódico católico de Cartagena. Milán: Tip. Pontificia de S. José, 1894.

- Carta al Juez primero del circuito de Ambalema señor doctor Ramón Lombana. Bogotá: Imprenta de Echeverría H., 1864.

- Casanave, Juan Baustista. Enciclopedia masónica. Callao: Imprenta Chile, 1859.

- Cassard, Andrés. Manual masónico (microforma). Nueva York : (s. n.), 1860.

- Celedón, Rafael. La logia en Sudamérica: diálogos entre un masón y un católico. París: J. Elias Gauguet, 1885.

- Declaración de principios. Chinú: Imprenta la Aurora, (1870?).

- Dechamps, Víctor. La francmasonería. Bogotá: Imp. Isidoro García, 1867.

- Dupanloup, Felix Antoine Philibert, arzobispo de Orleans. ¿A dónde vamos a parar? Barcelona: Librería "La Anticuaria", 1877.

- Dupanloup, Felix Antoine Philibert, arzobispo de Orleans. Estudio sobre la francmasoneria. Bogotá: F. Pontón, 1875.

- La francmasonería bajo el aspecto político, social y religioso, en dos importantes opúsculos, uno mejicano y otro francés, cuya reproducción se dedica a los noveles hijos de la "Viuda". Bogotá: (s. n.), 1875.

- Guerras fanáticas contra masones: golpe victorioso sobre el ejército masónico. Barcelona: (s. n., 1800?).

- Lopez, Felicisímo. Teocracia o demonocracia?: réplica al ex obispo de Portoviejo. Guayaquil: Tip. "Guayaquil", 1897.

- Margiotta Fu Antonino, Doménico. Ricordi di un trentatre: il capo della massoneria universale. Parigi: Delhomme et Briguet, 1895.

- Observaciones que hace un patriota a la carta de un masón, dirigida al Ilmo. Sr. obispo de Popayán. Bogotá: Imp. de La República, 1823.

- Serra y Caussa, Nicolás. Orígenes de la masonería. México: José Joaquín Terrazas e Hijo, 1894.

- Tardes masónicas de la aldea. Bogotá: Imprenta de N. Lora, 1823.

- Tirado y Rojas, Mariano. La masonería en España: ensayo histórico. Tomo II. Madrid: Imp. de Enrique Maroto, 1893.

- Valiente, C. Carta a un obispo sobre la masonería y otros problemas de su curato. (manuscrito), mayo 17, 1887.

- Vergara, Francisco-Engracio. La masonería en Filipinas: estudio de actualidad, apuntes para la historia de la colonización española en el siglo XIX. (Cd-rom Clásicos Tavera:2). París: (s. n.), 1896.<

SIMBOLOS MASÓNICOS.

Bibliografía

  • Revista “Clio” edición especial número 4

  • http://libertad179.ve.tripod.com/libertad179/id10.html

  • http://archivo.revistadonjuan.com/articulos/art_masones.html

  • http://www.logiaconstancia.org.ar/historia_de_la_masoneria.html

  • http://eruizf.com/masonico/masonico68.html

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