Martín Casariego

Literatura española contemporánea. Novela juvenil. Vida y obra de Martín Casariego. Bibliografía. Novelas

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Martín Casariego Córdoba

Nota Biográfica

Martín Casariego Córdoba (Madrid, 1962) es licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó a escribir a los 16 años, aunque su primera obra publicada, Qué te voy a contar, la escribió diez años después y se editó en 1989. Por ella recibió el Premio Tigre Juan a la mejor opera prima de ese año, otorgado por la Fundación de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo. En 1988 Fundó con Antón Casariego y Emilio Calderón la editorial Zigzag. En 1997 obtuvo el Premio Ateneo de Sevilla con su sexta novela, La hija del coronel. Su última novela publicada es La primavera corta, el largo invierno (1999), obra de largo alcance con la que logró merecido reconocimiento. Además de novelas y relatos, es autor de guiones de cine (hasta ahora ha escrito siempre en colaboración), entre ellos Amo tu cama rica (1991), La Fuente Amarilla (1999), o la adaptación de su novela Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero -de la que se han vendido hasta la fecha más de 100.000 ejemplares-, estrenada en este año de 2001. Para la televisión ha escrito La mujer impuntual, de la serie La mujer de tu vida. Ha colaborado en distintos medios de prensa. Actualmente publica una columna semanal, bajo el título En la arena escrito, en ABC Cultural.

Entrevista a Martín Casariego

-¿Por qué escribe?

-Mira que empezar con una pregunta tan difícil... Creo que lo hago por ambición: la ambición de emocionar a alguien, aunque yo nunca lo sepa (y además, creo que es mejor así), y de compartir algo: algo que yo sé, o que he sentido, o que he visto, o, incluso, que no sé. En fin, la ambición de conseguir lo que otros han conseguido conmigo.

-¿Es escribir una obsesión?

-A veces. Cuando estoy muy metido en una novela, sí me obsesiono. Y entonces, descuidas un poco otras cosas...

-¿Escribe también por dinero?

-No. Pero si me hubiera preguntado, por ejemplo, ¿publicaría una novela en una editorial que no le pagara?, también hubiera contestado que no. Ya ve qué fácil es ganar un referéndum...

-¿Cómo suele escribir?

-Hago una primera versión a mano, la paso al ordenador, y a partir de ahí, corrijo hasta hartarme.

-¿Tiene un horario fijo?

-No muy estricto, ésa es una de las grandes ventajas que tenemos los escritores. En cualquier caso, casi siempre de día. De noche me entran demasiadas ganas de dormir...

-¿Escucha música cuando escribe?

-No. Soy un poco bruto: o escucho música, o escribo. Sinceramente, mi cerebro no da para las dos cosas a la vez. Hombre, sí puedo escucharla cuando estoy haciendo algo más mecánico, pasar al ordenador lo escrito a mano, por ejemplo...

-¿Qué tipo de música le gusta?

-Cualquier cosa menos el chunda-chunda-vamos-vamos.

-¿Cuántos folios escribe al día?

-Depende. No me paro cuando llego a dos, ni me asusto si escribo seis, nunca he llegado a veinte...

-¿Le cuesta escribir fuera de su rincón habitual?

-No, si es un sitio en el que hay tranquilidad. Otra de las grandes ventajas de escribir: tú, un bolígrafo, un papel, y tranquilidad.

-¿Inspiración o disciplina?

-La una sin la otra valen bien poco.

-¿Corrige mucho?

-Muchísimo. Corregir es lo que más me divierte, al principio; después, es lo más obsesivo, lo que más hace sufrir, y cuando ya estoy harto de mi propia novela, y no estoy muy seguro de que sucesivas correcciones la mejoren (porque, como es lógico, al corregir también se puede empeorar), la doy por terminada.

-¿Siente miedo a la hoja en blanco?

-Nunca lo he sentido. Sin embargo, ahora, cuando estoy a punto de terminar una novela que llevo años escribiendo y que es muy importante para mí, y creo que para mi obra, La primavera corta, el largo invierno, me pregunto qué haré después. Es un miedo un poco prematuro, pero por primera vez le veo las orejas al lobo. Supongo que lo único que ocurre es que necesito unas vacaciones.

-¿Qué objetos de su rincón le inspiran?

-Me inspira todo, menos lo que hay en mi rincón, que es una especie de feo desorden de papeles, una impresora y un ordenador. Hay un caballo-balancín que de vez en cuando miro, para recordar siempre que la última cualidad importante de una novela acaba siendo la totalidad, el equilibrio. Donde a menudo escribo a mano ya hay más donde mirar: el cielo, libros, cuadros...

-¿Cómo escritor se siente voyeur?

-Creo que los escritores somos menos voyeurs de lo que la gente cree. Es cierto que lo que vemos y oímos nos inspira, pero tiene que prender dentro. Por eso, casi siempre son inútiles los argumentos que a veces nos ofrecen. A veces alguien me ha dicho: mira lo que me ha pasado, o mira cómo es mi vida, y creen que me están regalando una novela... Si yo lo viera con su pasión, claro que sí, pero... Una novela es mucho más que un argumento, que cincuenta anécdotas, incluso que un sentimiento...

-¿Qué piensa del fenómeno de los jóvenes escritores?

-Creo que se está publicando mucho, bueno y malo (igual que sucede con los mayores, por otra parte). Me parece mal que la juventud en sí se considere un valor positivo, pero también que unos cuantos cascarrabias refunfuñen sin haberse tomado antes la molestia de leer lo que critican. Por desgracia, se habla bastante más de lo que se lee.

-¿Se siente arrastrado por sus personajes?

-En realidad, es mejor que los personajes te arrastren a que tengas que arrastrarlos tú a ellos, porque entonces significa que estás escribiendo de manera forzada. Pero, como decía antes, lo importante es la totalidad: nunca hay que permitir que un personaje eche a perder una novela. Así que creo que hay que darles libertad, pero por los caminos que tú has trazado.

-¿Le cuesta encontrar títulos?

-Lo de los títulos es algo muy curioso... ¡El título es la frase más importante de una novela! Con los títulos me ha pasado de todo, pero en general no me ha costado demasiado encontrarlos... Desde luego, no más que la propia novela...

-¿De dónde saca sus argumentos?

-De todas partes: de lo que veo, lo que leo, lo que imagino, lo que oigo... aunque, como decía antes, tienen que prender en uno, todo lo más son semillas, pero tienen que caer en tierra, y luego hay que regar. Unas veces me ha inspirado una noticia, otras ha sido al contrario: algo disparatado que yo había escrito lo he visto en la realidad un par de años después, como las clases de ligar de Alfi, el protagonista de Algunas chicas son como todas...

-¿Piensa en los lectores al escribir?

-Los lectores son una entelequia, no existen como unidad... Pienso en mí como lector, lo cual no deja de ser otra entelequia... Creo que la única forma sensata de escribir es haciendo lo que a uno mismo le gusta. Eso lo pensaba al principio, y estos años no han venido sino a confirmármelo. Como ves, no he aprendido mucho...

-¿Da a leer sus obras a alguien antes de publicarlas?

-A mis hermanos y a mis padres, siempre. Y sé que gracias a ellos mis novelas son mejores.

-¿Se arrepiente de alguna de sus obras?

-No, pero no por aquello de sostenella y no enmedalla, sino porque jamás he publicado algo precipitadamente. Por otra parte (porque su pregunta se puede entender al menos de dos maneras), siempre he querido cambiar, explorar nuevos caminos, temas o estilos, no repetirme: eso es lo que me hace seguir sintiéndome vivo como escritor.

El rincón del escritor: Martín Casariego.

Por Jesús Palacios. Qué leer, enero 1999

(He escogido esta entrevista porque creo que es la mejor forma de reflejar el carácter del autor, además de ser curioso el fragmento en color.)

Bibliografía y Filmografía

Novelas:

ð Qué te voy a contar (Anagrama, 1989), Premio Tigre Juan del Ayuntamiento de Oviedo a la mejor primera novela publicada en español en ese año.

ð Algunas chicas son como todas (Plot, 1992; Espasa Calpe, 2000).

ð Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero (Anaya, Espacio Abierto, 1995; Círculo de Lectores, 1998; traducida al alemán y al portugués). Más de 100.000 ejemplares vendidos en España.

ð Mi precio es ninguno (Plaza & Janés, 1996, Espasa Calpe, 1999. Traducida al alemán y al danés).

ð El chico que imitaba a Roberto Carlos (Anaya, Espacio Abierto, 1996).

ð Qué poca prisa se da el amor (Anaya, Espacio Abierto, 1997).

ð La hija del coronel (Algaida Editores, 1997; Círculo de Lectores 1999; Alianza Editorial, 2000), Premio de Novela Ateneo de Sevilla, 1997.

ð La primavera corta, el largo invierno (Espasa Calpe, 1999; Círculo de Lectores, 2000).

Guiones filmados (no publicados):

Largometrajes:

Guiones originales:

ð Amo tu cama rica (Emilio Martínez-Lázaro, 1991), en colaboración con David Trueba y Emilio Martínez-Lázaro. Protagonizado por Ariadna Gil y Pere Ponce.

ð Dos por dos (Eduardo Mencos, 1994), en colaboración con Antón Casariego. Protagonizado por Ernesto Alterio, Pablo Carbonell, Carmen Arbex y Carmen Tovar.

ð Razones sentimentales (Antonio A. Farré, 1996), en colaboración con Antón Casariego y Antonio A. Farré. Protagonizado por Javier Albalá y Silvia Munt.

ð La Fuente Amarilla (Miguel Santesmases, 1998), en colaboración con Antón Casariego y Miguel Santesmases. Protagonizado por Silvia Abascal y Eduardo Noriega.

Novelas adaptadas:

ð Tú qué harías por amor, (Saura Medrano, 1999), en colaboración con Saura Medrano y Antón y Nicolás Casariego, adaptación libre de su novela El chico que imitaba a Roberto Carlos. Protagonizado por Fele Martínez, Silke, Francisco Rabal, Geraldine Chaplin y Alberto Escobar.

ð Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero (Antonio del Real, 2000), en colaboración con Antón y Nicolás Casariego, adaptación de la novela homónima. Protagonizado por Blanca Jara y Sergio Martín.

Televisión:

ð La mujer impuntual (Jaime Botella, 1991), capítulo de la serie de TVE La mujer de tu vida, protagonizado por Aitana Sánchez Gijón y Pere Ponce.

Relatos:

Ha publicado relatos en diversos libros, periódicos y revistas.

Ensayos:

ð El amor y la literatura (Anaya, Punto de Referencia, 1999).

Prensa:

Durante dos años fue columnista de la sección de televisión de El Mundo, y de La Esfera, suplemento cultural del mismo periódico, atendiendo a la vez un consultorio sentimental en la revista Marie Claire. Posteriormente fue durante un año columnista de Diario 16. Aparte de colaboraciones esporádicas en otros medios, actualmente mantiene una sección fija en el suplemento de Arte y Libros ABC Cultural bajo el título de "En la arena escrito".

Cuentos infantiles:

ð Pisco pasea por la ciudad (Anaya, colección el Duende Verde, 1996).

ð Pisco sueña con el Capitán Caimán (Anaya, colección el Duende Verde, 1997).

ð Pisco y la boda del Capitán Caimán (Anaya, colección el Duende Verde, 1998).

Novela leída:

Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero

SIPNOSIS

Juan es un adolescente de 16 años que piensa que el amor es una estupidez, hasta el día que llega una chica nueva a su clase, Sara. Sara es una chica guapa y simpática, que sin esfuerzo saca buenas notas; a todo el mundo le gusta, pero lo malo es que no se gusta a si misma. Ella es una chica especial, tiene una visión del mundo muy diferente a los demás, pero a la vez igual de válida. Juan se enamora de ella en silencio, aunque no lo diría a nadie por nada del mundo. Cuando empiezan a coger confianza el uno con el otro, Sara le revela a Juan que la expulsaron de su antiguo instituto por robar los exámenes de fin de curso y le propone robar conjuntamente los de este año. Juan accede porque lo ve como una oportunidad para pasar más tiempo con ella. Llega el día del “gran robo” y todo sale perfecto, como lo habían planeado, consiguen robar los exámenes finales, pero cuando ya están a salvo Sara los quema sin tan siquiera mirarlos. Juan no lo entiende, se han arriesgado mucho para nada. Sara le explica que sí ha valido la pena por los riesgos, las emociones, las intrigas, las conspiraciones... Al final de la historia, en la fiesta de fin de curso, Sara le insinúa a Juan su atracción por él, y es entonces cuando Juan decide abrirle su corazón y decirle una estupidez: ”Te quiero”, seguido de un largo y profundo beso.

Algunas críticas:

• "En esta su primera incursión en la literatura juvenil, Martín Casariego nos ofrece un relato en primera persona de una enorme fuerza, escrito en un trabajado, premeditado estilo oral, que nos hace llegar los pensamientos, los sentimientos de Juan por vía intravenosa. Es imposible escapar al influjo poderoso que surge de esta combinación explosiva entre estilo, lenguaje -tan rico en expresiones- y contenido de la novela. Sin mencionar el gran conocimiento que demuestra tener el autor sobre la sicología de los adolescentes, y el gran respeto que siente por su mundo y sus vivencias. Una gran novela sobre la normalidad de ser joven y estar enamorado" (CLIJ).

• "Cada palabra, cada frase fluye con naturalidad. Es quizás éste uno de los grandes logros de la novela, pues Casariego consigue fundir con maestría la reflexión a veces íntima que lleva aparejada todo discurso amoroso con la acción. La voz de Juan y el eco de su conciencia, por tanto, corren paralelas, sin distorsiones. La lectura se vuelve así ágil, y el lector tiene la impresión de estar realizando un viaje iniciático, sin retorno, por el camino del amor, a cuya conclusión descubre, tal y como dice Sara, la chica de esta historia, que lo que importa es el viaje, no la meta, que lo que cuenta no es el resultado, sino el esfuerzo, el reto, no el fin. Lo que importa no es la vida, sino estar vivos. […]. Como diría el propio Juan, Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero es una estupenda, estupenda, me estoy rayando, estupenda novela" (Emilio Calderón, Rey Lagarto).

Visión personal de Martín:

Mis novelas "juveniles" me parecen tan importantes como las otras. Ésta fue la primera, y no sé si la mejor, aunque desde luego, sí la que más éxito ha tenido hasta ahora. Cuando la publiqué, en 1995, había mucha gente que despreciaba la literatura infantil y juvenil (sigue ocurriendo así, pero, afortunadamente, en un grado mucho menor); había, incluso, escritores que si publicaban en una colección destinada preferentemente a lectores jóvenes, lo hacían con pseudónimo; esto no es nada nuevo: el mismísimo Stevenson publicó con otro nombre nada menos que... ¡La Isla del Tesoro!. Cada vez es más frecuente que autores "para mayores" escriban también "para jóvenes". Recuerdo que, antes de empezar a escribirla, tenía ya el argumento, los personajes principales, el ambiente en que se desenvolverían, pero me faltaba saber cómo contarlo. Un día, después de una cita con una chica de la que luego tomaría algunos rasgos para el personaje de Sara, llegué a casa muy excitado y escribí apresuradamente algunas líneas que me iban a dar el tono de la novela. Es una de las pocas veces en mi vida que he sentido eso que vagamente llamamos "inspiración". En cuanto al título, tuve que cambiar el que tenía en el último momento, pues hacía alusión al tabaco y a la bebida, y eché mano de una canción que Sinatra hizo famosa, "Something stupid", que venía como anillo al dedo a la novela que tenía escrita.

Opinión personal:

Es una de las novelas con las que he disfrutado más de las que he leído. Está escrita de forma diferente, como si hubieran estado transcritos fielmente los pensamientos del protagonista -Juan- al papel. En muchos momentos de la novela me he podido sentir identificada con alguno de los personajes y creo que esto ha sido algo que me ha hecho disfrutar más de ella. El lenguaje es juvenil y los textos son originales, parecen realmente “paranoias” de los adolescentes. Juan a la vez que narra su historia con Sara va explicando lo que pasa a su alrededor que no tiene nada que ver y esto la hace más entretenida al figurar una gran variedad de temas.

Sinceramente creo que es una muy buena novela y la recomendaría a todo el mundo, sobretodo a los adolescentes.

Hablando con el autor:

Visitando la página Web de Martín Casariego (www.martin-casariego.com) se me ocurrió que podría ser interesante hablar con el autor. Le envié un e-mail comentándole lo mucho que me había gustado su novela. Le pregunté si había algún nuevo dato que quisiera aportarme y si había algo que le gustaría que comentase en mi exposición delante de toda la clase, esto fue lo que me respondió:

Estimada Natalia:

He recibido tu e-mail, y, ya que has accedido a mi página web, te diré que

tengo poco que añadir a lo que puedes encontrar en ella, pues incluye

entrevistas, críticas, comentarios sobre mis propias novelas, etc. No hacen

falta más datos (por el contrario, me temo que tendrás que resumirlos).

¿Algo que me gustaría que comentaras en tu clase? Sí: lo que me dices a mí,

que "Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero" te ha gustado

mucho. Te recomendaría dos novelas mías: "Qué te voy a contar" (editorial

Anagrama) y "El chico que imitaba a Roberto Carlos" (Anaya). ¡Espero que te

gusten, si te las lees!

Un saludo afectuoso

Martín Casariego

ÍNDICE

Página

  • Nota biográfica ........................................................... ...-1-

  • Entrevista a Martín Casariego ..........................................-2-

  • Bibliografía y filmografía .................................................-5-

  • Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero .............-7-

  • Hablando con el autor ....................................................-9-

10

Personalísimo:

UN RECUERDO IMBORRABLE: Un viaje en coche a Suecia.

UNA SITUACION QUE ODIE: Llegar borracho a casa y que el taxista intente engañarme.

UN MOMENTO FELIZ: Justo antes de dormir.

UN AMULETO: La porra con la que atizo a los taxistas cuando llego borracho a casa e intentan engañarme.

UNA MANIA: Ser puntual (y que lo sean los demás).

SE ARREPIENTE: De nada.

QUERRÍA HACER ANTES DE MORIR: Despedirme de algunas personas.

LE DA VERGÜENZA: Hablar en ruso.

SUFRE POR: Más cosas de las que caben en este cuestionario.

MATARÍA POR: Por piedad y por todo lo contrario: por odio.

• Por Pedro Duque, en Qué Leer, octubre de 1999.

'Martín Casariego'