Mariano José de Larra

Literatura costumbrista. Siglo XIX. Articulista

  • Enviado por: Rodrigo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas

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VUELVA USTED MAÑANA:

En este artículo Larra critica la pereza de los españoles para cualquier cosa y señala el concepto que por aquella época se tenía de los españoles, los extranjeros venían, la mayoría, atemorizados de que fuesen a ser asaltados por unos delincuentes o cuatreros.

Larra expone estas ideas por medio de una graciosa y curiosa anécdota que, como en todas las que Larra cuenta, está dotada de una gran dosis de ironía.

El asunto es que un buen día llegó a casa del autor un francés con unas valiosas cartas de recomendación de su país, este hombre pretendía realizar unas gestiones previas a su inversión de capital en negocios españoles. Sans Delai, que así se llamaba el hombre, le contó a Larra sus planes y según él todas las gestiones pertinentes la iba a realizar en 10 días, tras decir esto Larra se mofa de él y le dice que le invitará a comer el día que haya cumplido 15 meses de su estancia en España, el francés, como es de esperar, queda perplejo ante esa contestación y no le cree, pero poco a poco iba a hacerlo ya que al ir a realizar el primer papeleo que tenía programado para unas horas le dicen que tardará unos 3 días pero esto no es todo, ya que a los tres días le respondieron: “vuelva usted mañana” y al siguiente, y al siguiente, y así hasta 15 días, pero cuando estuvo hubo que repetirlo porque estaba equivocado y otra vez lo mismo.

Así le ocurrió a este hombre para todos los papeleos y gestiones que realizó, tanto que lo que él pensaba realizar en 10 días con éxito lo realizó en 6 meses y sin él, ya que no le sirvió de nada y tuvo que marcharse a su país, donde contará sin duda alguna que a todos los lugares donde iba y pedía algo le contestaban: “vuelva usted mañana” y este mañana nunca parecía llegar y cuando llegaba estaba mal, no le servía, había un error, se había perdido o algo por el estilo.

Además de esto tuvo que soportar grandes trabas que le ponían en los diversos lugares a los que iba por ser extranjero. Por tanto la impresión que este hombre se llevó de España es la de un país en el que la gente, como dice muy bien Larra, no comerá por no llevarse la comida a la boca, con lo que quiere decir que son vagos y perezosos para todo e incluso para sus cosas.

COMENTARIO:

En este artículo podemos comprobar la dureza e ironía con la que Larra ataca los vicios y costumbres de este país en su época, con la misma dureza trata la pereza que dice que poseen todos y cada uno de los españoles a la hora de hacer cualquier cosa que le cueste el más mínimo trabajo, y la evasión de las dificultades con cualquier pretexto como podemos comprobar cuando les dicen que su señoría no le podía dar audiencia por que estaba muy ocupado y le vieron en el Retiro con su esposa, o cuando le dijeron que tenía otras cosas más importantes entre manos, y le vio fumando en su despacho mientras leía, y así muchos ejemplos que pone Larra de cómo se deshacen de sus obligaciones con cualquier pretexto o excusa. También critica el poco interés que ponen los españoles en su trabajo como cuando el genealogista, tras tardar 15 días en entregar el pedido se había equivocado de apellido (Díaz por Díez).

Al final de este artículo Larra le recuerda irónicamente los momentos que les habían hecho pasar en uno y otro sitio, y como es lógico Sans Delai le da la razón de lo que le dijo al principio, Larra la reconoce y le despide diciéndole que les diga a los franceses lo “activos” que somos aquí y que hubiese sido mejor no haber venido porque no le ha servido para nada.

ESTILO:

Larra ironiza la imagen que tienen los extranjeros de los españoles como nómadas salvajes o como caballerescos de hace 2 siglos, a demás se mofa de que el extranjero piensa que en España las cosas van a la misma velocidad que en Francia, a lo que Larra le contesta que los españoles son infinitamente más perezosos, lo expresa mediante una curiosa frase:

Los españoles no comerán por no llevar la comida a la boca.

Explica también, con una sátira, los engaños o falsas excusas que le pone la gente con tal de eludir responsabilidades.

En este artículo critica muy duramente a la sociedad española y su actitud perezosa y hostil hacia este hombre extranjero que vino con la esperanza de invertir su dinero aquí.

CASARSE PRONTO Y MAL:

En este artículo Larra nos cuenta cómo su hermana que había sido educada en esa cultura de la época (tradicional, drástica, religiosa...) pero su hermana pronto fue informada de la cultura francesa en la que se pensaba que la vida era para disfrutarla, al contrario que en España, y cuando tuvo la edad suficiente se marchó a Francia, allí se casó y tuvo un hijo que se llamó Augusto y se crió en aquella cultura liberal y despreocupada.

Pero un día el marido de esta mujercita falleció y se vino a España con su hijo.

En primer lugar quedó ella sorprendida de lo “atrasados” que estaban los españoles y en segundo lugar cuenta e intenta convencer a Larra de las costumbres de allí, como por ejemplo la de que allí no hay dios ni se necesita creer en nada más que en uno mismo.

Larra se percata de la despreocupación del chaval y predice el desastre que va a suceder.

Este hombrecillo, sobrino del autor, no contaba 15 años y se metía en conversaciones de adultos, citaba, opinaba e incluso daba consejos a sus mayores.

Pronto empezó a coquetear con una muchacha que quedó enamorada de él, estos dos mozos se veían, se abrazaban y así, poco a poco, fueron queriéndose más hasta que sus padres intentaron evitar el romance que se veía imposible, por falta de medios económicos por parte del muchacho y nobleza por parte de la moza, el caso es que el romper ese romance se hizo imposible, con lo que llegaron las discusiones, y así a echarles de casa.

La conclusión es que sus padres no quisieron saber más del asunto, así es que Augusto pidió a un amigo algo de dinero y se casaron, compraron un piso y allí se instalaron.

En aquel lugar vivieron felices hasta que se les acabó el dinero que su amigo les había prestado, entonces Augusto tenía que salir a la calle a buscar dinero, y al no conseguirlo volvía muy tarde a casa donde ya todo eran penurias e insultos.

Tras unos años la cosa ya se había complicado más aún porque para entonces tenían 3 hijos con lo que con más razón el padre debía salir a conseguir dinero, la mujer en casa sola no lo pasaba muy bien, hasta que un día llegó augusto a su casa tras un duro día pero su mujer no estaba en casa, horrorizado salió a llamar a la policía donde le informaron de que su esposa había salido junto a un hombre hacia Cádiz, Augusto vendió los pocos muebles que tenía y salió en su busca.

Al llegar a Cádiz vuelve a preguntar y le mandan a una posada o fonda donde podían encontrarse.

Augusto corrió hacia aquel sitio y tras volver a preguntar subió la escalera como un rayo y llamó, allí le abrió su amigo al que le colocó una de las 2 pistolas que traía en el pecho y disparó, mientras este se revolvía en un charco de sangre, persiguió Augusto a su adultera esposa que corrió desnuda y horrorizada y se precipitó por una ventana altísima.

Tras este funesto incidente, el muchacho corrió y escribió una carta dedicada a su madre en la que le aconsejaba que si tenía otro hijo lo educase más estrictamente y le diese una religión en la que consolarse.

Tras escribir esto se escuchó otra detonación en la posada que puso fin a la precipitada vida de Augusto.

COMENTARIO:

En este artículo Larra satiriza la precipitación de las ideas francesas y aconseja mediante esta anécdota que la vida ha de vivirse más pausadamente y sin prisas.

Como podemos ver Augusto es un joven francés que se enamora muy pronto y cree, porque luego resulta no ser así, haberse enamorado de su primer amor, pero no queda en esto la cosa porque quiere casarse con ella sin poder mantenerla y ambos creen que los enamorados se mantienen el uno al otro con el amor, pero luego comprueban lo equivocados que estaban.

En resumen podemos decir que en este artículo Larra critica el vivir la vida precipitadamente y sin descanso, haciendo todo deprisa y mal como bien indica su título, las cosas deben hacerse tranquilas y relajadamente, meditando cada decisión lo que sea necesario.

ESTILO:

Comienza Larra este artículo ironizando sobre la cultura recibida por su hermana en España y la recibida luego en Francia, lo que influyó en su hijo directamente.

Al hablar de Francia se burla de José Bonaparte, llamándole tuerto y borracho.

Pero la crítica principal del artículo que nos ocupa es contra el amor, falso amor, entre estos dos jóvenes a los que en muchas ocasiones se refiere mediante nombres de Famosos enamorados, y critica su cultura y su precipitación por vivir deprisa.

NADIE PASE SIN HABLAR AL PORTERO:

O “Los viajeros en Vitoria” es un artículo que usa Larra como pretexto para contarnos otra aventura.

Esta sucedió en Vitoria donde sus habitantes dieronse cuenta de que por allí pasaba todo aquel que de Francia venía entonces decidieron montar una especie de patrulla aduanera para controlar el paso de Francia a España.

El primer carruaje que pasa desde aquel momento lleva a un francés y a un español que cuando detienen el carruaje se asoman y ven a una larga fila de hombres con hábitos o sotanas, en fin que tenían aspecto de ser cleros, y en efecto lo eran, y tenían todos ellos un Carlos V en el sombrero, bien pues les hicieron bajar y tras hacerles algunas preguntas y acusarles de contrabando quisieron colgar al francés por el mero hecho de serlo pero se calmaron un poco y los metieron en una casa con el equipaje que traían, en esa casa también había numeroso equipaje por lo que los dos viajeros penaron que podía ser un asalto.

Dentro de la casa se les pidió el pasaporte a los dos pero con el que arremetieron más fuertemente fue con el francés, el que les dijo que venía expedido por el rey Luis Felipe y aquellos hombres que no le conocían, ni querían conocerle, les preguntaron que a qué habían venido, “a estudiar” - dijeron y acto seguido los cleros les comenzaron a registrar el equipaje, y a sacar cosas, y a guardarse cosas confiscadas y dinero.

Los cleros revisaron el pasaporte de ambos por segunda vez y dijeron que esos hombres habían vivido muy deprisa porque en su pasaporte ponía 1833 y ellos decían que estaban en el año1º de la cristiandad, tras oír esto los viajeros quedaron alucinados y pusieronse a llorar confiando en que estaban locos.

Mientras los aduaneros se reunieron y decidieron, quién sabe porqué, dejar pasar a estos viajeros advirtiéndoles de que, ya que a Madrid iban lo cargasen sobre su conciencia porque aquella era una villa revolucionaria.

COMENTARIO

En el artículo en el que estamos, Larra aprovecha para criticar a aduaneros y carlistas, de los que deja ver en esta historia que se quedan con todo lo que el viajero trae, incluso su cordura, pero al ser carlistas los critica también por ello y exalta su convencimiento por el año 1º de cristiandad que vuelve locos a los viajeros.

La critica hacia los aduaneros se hace ver dura ya que no sólo les confiscan cosas como los relojes sino que les roban el dinero, por lo que los está calificando, eso si de forma irónica, de ladrones o cuatreros que asaltan a los viajeros, y que, además, los acusan de herejes y los quieren encarcelar e incluso a colgar por el mero hecho de venir de Francia y desconocer todo lo que traían y les decían.

ESTILO:

Para comenzar Larra opta por las interrogaciones retóricas con el fin de “enganchar” al lector “¿por qué no ha de tener España su portero, cuando no hay casa medianamente grande que no lo tenga?” Además en ella compara a España con una gran casa, usa otras comparaciones como aquella en la que compara un cucurucho tumbado, con la posición de “embudo” por la que todos han de pasar, de Vitoria.

A lo largo del artículo se suceden las exclamaciones y alguna que otra metáfora. ( ¡Dios mío! ; ¡Santo Dios!; ¡Caspita!...)

También cabe destacar la expresividad con la que expone algunas de las escenas como la del alboroto producido por el ¡Contrabando! Que lo compara con unas gotas de agua que caen en la sartén con aceite hirviendo.

En general se puede concluir que critica con la ironía y la sátira mordaz, sus dos principales herramientas, esta historia de los viajeros en Vitoria.

CASTELLANO VIEJO

Para escribir este artículo Larra se basa en las costumbres del pueblo castellano.

En este Larra es sorprendido bruscamente por un manotazo en la espalda de un viejo amigo (Braulio) que le comunicó que iba a ser su cumpleaños y le convidaba a comer en su casa, Larra, que en principio no quiso acudir, no pudo negarse y acudió al convite.

Larra tuvo que esperar un largo rato a que entrasen y saliesen oportunas visitas momentáneas a felicitar a Braulio, por lo que entre unas cosas y otras la comida no comenzó hasta las 5, ¡pero, qué comida! Tenían que acomodarse 14 en una mesa en la que no cabrían ni 8 y a Larra le colocaron entre un hombre gordísimo y un niño repelente.

Comenzó el banquete, había una infinidad de comida muy diversa sobre la mesa pero al comenzar a degustarla los invitados comenzaron a discutir sobre el estado de los alimentos, lo que acabó en una gran batalla de comida saltando, salpicando, golpeando... con lo que Larra se puso perdido de distintos fluidos alimenticios.

Tras calmarse todo, Braulio le pide a Larra que recite unos versos antes de salir y sino lo hacía nunca saldría, Larra lo hizo, pero con la mayor rapidez posible para largarse cuanto antes de aquel apestoso lugar.

COMENTARIO:

Aquí Larra castiga con sus críticas duras e intensas al hombre tradicional castellano, hombre mal educado y basto como se puede apreciar en la comida desastrosa que da a sus invitados, por lo que comprendemos porqué Larra no quería ir al convite.

Todos los asistentes a la comida son descritos y criticados uno por uno por sus costumbres y educación, que desembocó en el fatal desenlace de la pelea alimenticia de la que Larra salió bastante perjudicado como para escribir este artículo o uno más duro contra el hombre castellano.

ESTILO:

Larra ironiza sus modales y para ello exagera demasiado en el momento de la comida con muchos detalles sobre todo a la hora de la pelea “Los timbales de macarrones” utiliza comparaciones de cada alimento, y además critica los falsos cumplidos que le dedican a Braulio.

Utiliza también exclamaciones e interrogaciones retóricas como ¡Santo cielo! Y metáforas como por ejemplo en vez de decir cumpleaños dice “son mis días”.

LA DILIGENCIA:

Larra recuerda desde los transportes primitivos a la actualidad.

El autor se recrea más que en los demás transportes, en la diligencia de la que dice que ha sido imprescindible para propagar la libertad y que ha sido un gran avance para la humanidad para que el hombre pueda viajar de un sitio a otro en poco tiempo y por poco dinero porque antes de la creación de esta sólo la gente mejor dotada económicamente podía viajar en un tiempo mínimo, pero con la llegada de este nuevo y útil transporte se hizo más fácil viajar.

Esto hizo que la gente pudiese conocer otros pueblos, costumbres y culturas.

Larra nos cuenta cómo era la vida antes de que existiese la diligencia y de todas las calamidades que se debían pasar para viajar a algún sitio lejano.

Para narrar y describir cómo es un día en el punto de partida se sitúa de espectador.

Comienza describiendo el lugar de recogida de billetes donde todo el mundo se pone nervioso por el viaje que realizará y la prisa que tienen por conseguir esos billetes.

Se han colocado unos carteles que indica quien debe recoger los billetes y otro cartel que indicaba cómo se llenaba el vagón.

Larra ve una habitación en la que descansan los viajeros antes de partir, tras esta observación Larra compara la diligencia con el paso de tiempo de forma que esta se va para no volver dejando todo atrás.

Todas las personas se entristecen y se despiden, se abrazan, lloran, se besan se entristecen, la hora de partir está cerca y tras esta despedida efusiva todos los pasajeros se acomodan en el vagón para comenzar el largo viaje.

COMENTARIO:

La crítica que Larra hace en este artículo es sobre la forma de organizarse y de actuar las personas ante la situación de viajar.

Larra está a favor del avance de los transportes y esto lo manifiesta claramente en este artículo en el que afirma que la diligencia ha supuesto la apertura de barreras para la gente con menor poder económico para conocer mundo.

En este artículo Larra no realiza una crítica especialmente destacada como en otros artículos, pero si que señala el caos y el descontrol a la hora de realizar el viaje.

ESTILO:

El estilo de este artículo es muy variado, desde personificaciones hasta comparaciones como por ejemplo podemos observar, al comienzo de este artículo, una personificación que realiza el autor en la que atribuye a la libertad la cualidad de ser encerrada lo cual no es posible porque no tiene dimensión física.

Realiza una gran comparación en torno a todo el tema central, la diligencia, comparándola con la vida que dejan sentimientos, familia, amigos... atrás sin volver nunca jamás.

También, como es normal en Larra usa metáforas y aunque como ya hemos mencionado la usa menos, también la usa, la ironía aparece reflejada en la expresión que comenta del cartel de admisión en la taquilla.

EL DÍA DE DIFUNTOS DE 1836:

En este último artículo pero no por ello menos interesante, Larra comenta cómo transcurre un día de difuntos en Madrid y más concretamente cómo se comportan las gentes fieles a la tradición, que van al cementerio y demás costumbres.

En este día la gente lleva flores a las lápidas de los difuntos y se realizan procesiones, podemos comprobar cómo Larra pasea por las calles de Madrid en busca de romper la monotonía hogareña va infiltrándose en las procesiones que van a dar al cementerio y critica su excesiva funebridad en la celebración de esta tradición.

Para Larra están más vivas las que descansan en el panteón porque no deben preocuparse de nada.

Una vez que termina de criticar a las gentes que circulan por las calles, se dirige al cementerio donde critica las lápidas, tras un rato de pasear por el cementerio imagina tumbas en los sitios más representativos de Madrid como Correos, La bolsa, La puerta del sol, los teatros, y así multitud de lápidas en las que yacen multitud de personajes de nuestra historia.

Cuando Larra salía ya del cementerio echa una última mirada al ambiente lúgubre y comienza a chillar contra la melancolía, la tristeza, el dolor y Larra o hace para intentar huir de este tenebrismo y refugiarse en su corazón, otro cementerio donde descansa la esperanza.

COMENTARIO:

En este artículo Larra critica con dureza a la sociedad, y sus comportamientos durante esta tradición cuando todo el mundo acude a las procesiones y a los cementerios, y esto es lo que Larra critica de la sociedad.

Para Larra su corazón está tan triste que parece otro cementerio en el que los difuntos buscan su tumba en la que se encuentra la paz.

Larra piensa que ese día se debería celebrar una fiesta para alegrar la situación porque Larra piensa que los difuntos así lo querrían.

ESTILO:

Para realizar este artículo Larra utiliza multitud de metáforas lúgubres y críticas.

Ej:

“Las campanas han alcanzado su última hora y sus tristes acentos” con lo que quiere decirnos que sonaban de forma triste para el día de difuntos.

Utiliza también refranes que utiliza y coloca con una gran agudeza en lugar exacto en el que correspondería ponerlos.

Ej:

“Fíate de la virgen y no corras”

Que en sentido irónico viene a decir que más vale ponerse a salvo por uno mismo que confiar en que alguien te salve.

Observamos también algunas comparaciones e interrogaciones retóricas, estas últimas las utiliza para criticar y dejar en el aire su contestación.

Ej:

“¿No tenéis espejos por ventura?.

OPINIÓN PERSONAL:

A mi me ha parecido una obra muy completa en la que destaca la ironía y la sátira criticando fuertemente lo que le parece mal dentro de las costumbres y personas españolas, de modo que al contar la anécdota o historia las representa de manera burlesca a la gran mayoría.

En general me ha parecido amena y divertida, unos artículos más que otros, pero divertida en resumen ya que el autor expresa, en ocasiones su humor retorcido e irónico plasmándolo perfectamente en el papel.

ARTÍCULOS DE COSTUMBRES M. J. LARRA

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