Manifiesto de los Tres

Literatura española. Generación del 98. Novela (narrativa) contemporánea. Baroja. Maeztu. Azorín

  • Enviado por: Emili Medes
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Manifiesto de los tres

Este grupo de tres lo componen Azorín, Baroja y Maeztu, estos tres autores mantienen una estrecha amistad, firman con el nombre de los tres. Este grupo constituye un episodio dentro de la evolución de los noventayochistas. No podía el grupo permanecer inerte ante la dolorosa realidad española. Había que intervenir.

En 1901 publican un manifiesto donde denuncian la “descomposición” de la “atmósfera moral”, el hundimiento de las certezas filosóficas, la desorientación de la juventud, ven en los jóvenes un ideal vago. Desean “mejorar la vida de los miserables”. Ahora ya no confían en las doctrinas políticas, ni siquiera en los demócratas ni socialistas. Piensan que sólo una ciencia social puede dar un cauce al “deseo altruista, común, de mejorar la vida de los miserables”.

Los tres dejan atrás sus ideas revolucionarias anteriores y se han aproximado a un reformismo de tipo “regeneracionista”. Su compañía fue un fracaso y un hondo desengaño. El grupo se desliza y cada cual seguirá su camino.

En ese desengaño de la acción concreta les había precedido Unamuno. Como a un maestro, los tres le habían enviado un manifiesto buscando su apoyo, Unamuno les dijo que ya no le interesaban los problemas sociales y económicos. Lo que quería era “cambiar la mentalidad del pueblo”.

Se inicia un giro hacia posturas idealistas, según Laín hacia 1905 los noventayochistas “abandonarán el camino de la acción y sienten en el alma el fracaso de sus proyectos juveniles. Seguirán sintiendo la preocupación por España, pero “desde la actitud contemplativa del soñador”. O desde un esceptismo desconsolado.

AUTORES Y OBRAS DEL 98

Autores que formaron parte de la generación del 98:

Angel Ganivet: (1866-1898), granadino, se suicida por problemas personales, en su Idearum español había analizado los rasgos del alma española, las glorias pasadas, malos contemporáneos y la necesidad de la renovación espiritual, ausentada de tradiciones profundas.

Obras: “Granada la bella”, “Idearum español”.

Ramiro de Maeztu: (1876-1936), tenía anhelos socialistas, fue militante del PSOE.

Obras:

“Don Quijote, Don Juan y la Celestina”

“Hacia otra España” (1899)

“Defensa de la Hispanidad” (1934)

José Martinez Ruiz, “Azorín”: (1837-1967), se declaraba anarquista, adopta un izquierdismo radical. Se derivó desde el esceptismo hacia posturas tradicionales. Escribió sobre muchos autores clásicos.

Obras: “Lecturas españolas”, “Clasicos modernos”, “Al margen de los clásicos”.

*Ensayo: Se centra en temas de España y su paisaje. Se pueden citar: “Los pueblos”, “La ruta de don Quijote”, “Castilla”.

*Novela: “La voluntad”, “Antonio Azorín”, “Don Juan”, “Doña Inés”, “Las confesiones de un pequeño filósofo”.

*Otras obras: “Old Spain”, “El escritor”, “María Fontán”, “Salvador de Olbena”.

Miguel de Unamuno: (1864-1936), se debatirá toda su vida entre íntimas contradicciones, abandona el socialismo, ensayó todos los géneros literarios y en todos expresa su propia personalidad, ideas y pensamiento.

Poesía: “De Fuenteventura a París”, “Poesías”, “Rosario de sonetos líricos”, “El Cristo de Velázquez”.

Novelas narrativas: “Amor y pedagogía”, “Niebla”, “La tía Tula”.

Ensayo: “En torno al casticismo”, “Vida de don Quijote y Sancho”, “Del sentimiento trágico de la vida”.

Obras dramáticas: “Fedra”, “El otro”, “El hermano Juan”.

Pío Baroja: (1872-1956), Fue el novelista de su generación por la importancia y abundancia de sus novelas. Escribió además, cuentos, ensayos y sus memorias. Se recluye en un ideal esceptismo.

Obras: “Desde la última vuelta al camino”, “Camino de perfección”, “Mala hierba”, “La busca”, “Aurora roja”, “Cesar o nada”.

Antonio Machado: (1875-1939), es Machado autor de pocas, pero grandes obras.

Obras: “Soledades”, “Soledades galerías y otros poemas”, “Campos de Castilla”, “Nuevas canciones”, “Juan de Mairena”.

Ramón del Valle-Inclán: (1866-1936), pasa de su tradicionalismo, a un progresismo que alcanzará expresiones muy radicales. Su dura actitud crítica hizo que Pedro Salinas le llamara “hijo prodigo del 98”, está en una línea muy distinta y muy personal.

Obras: “Las sonatas”, “Aguila de Blasón”, “Cara de plata”, “Los cruzados de la guerra carlista”, “Gerifaltes de antaño”, “Divinas palabras”.

TEMAS DEL 98

Las preocupaciones fundamentales de esta generación, se sitúan especialmente en dos campos: la realidad española y los problemas existenciales.

España es el tema central por antonomasia. En sus páginas, se mezclan el dolor y el amor por España. Rechazan la política del momento, y según las palabras textuales de Unamuno “la ramplonería y el espectáculo deprimente de la sociedad española”. En cambio, como Azorín, exaltan “una España eterna y espontánea”; de ahí su interés por el paisaje, por la vida de los pueblos y por nuestra historia.

Las tierras de España fueron recorridas y descritas por ellos con amor y dolor. Junto a su crítica del atraso, hay una exaltación lírica de los pueblos y el paisaje, sobre todo de Castilla. Su atracción por lo austero del paisaje castellano supone una nueva sensibilidad, una nueva manera de mirar.

La Historia es otro de los campos de sus meditaciones. Al principio rastreaban en el pasado las raíces de los males presentes. Y por encima de la Historia con mayúsculas, se interesaban por lo que Unamuno define como intrahistoria, “la vida callada de los millones de hombres sin historia por encima de la historia externa, reyes, batallas, ..”.

Los escritores del 98 combinaron el amor a España con un anhelo de europeización, lo que se define perfectamente con la famosa frase de Unamuno : “tenemos que europeizarnos y chapuzarnos de nuevo”.

Las preocupaciones existenciales ocupan un lugar muy importante entre los del 98. Tanto los autores (Unamuno, Azorín, Baroja, ..) como sus personajes, se interrogarán sobre el sentido de la existencia humana, sobre el tiempo, sobre la muerte.

Vinculado al tema anterior, está el problema rteligioso. Los noventayochistas fueron agnósticos en su juventud. Baroja lo fue toda su vida. Unamuno, aunque con temperamento profundamente religioso estuvo en perpetua lucha entre su razón y su sed de Dios, y se mantuvo fuera de la ortodoxia católica. Azorín y Maeztu, con el tiempo adoptarían posiciones católicas tradicionales.

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