Los viajes de Gulliver; Jonathan Swift

Literatura universal del siglo XVIII. Narrativa y novela fantástica inglesa de aventuras. Argumento. Personajes. Ideas

  • Enviado por: Iñigo
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 5 páginas
publicidad
publicidad

Los Viajes de Gulliver

Lemuel Gulliver nació en Nothinghamshire, Inglaterra hace alrededor de doscientos años. Estudio la carrera de médico en Cambridge hasta los diecisiete años por que su padre ya no pudo pagarle sus estudios por mas tiempo, así que lo mandaron de ayudante de un medico cirujano en Londres, bajo cuya dirección estudió por cuatro años, después se fue a Alemania, donde fue nombrado médico del barco "Golondrina"; después de varios viajes, se cansó de eso y se fue a Londres donde se casó y empezó a ejercer su profesión, como no ganaba mucho tuvo que irse de médico a bordo en otro barco durante seis años. Otra vez, cansado de esta vida, se fue a establecer a Wapping, pero sus asuntos fueron de mal en peor, así que el 4 de Mayo de 1699 salió de Bristol, a bordo del "Antílope" en calidad de médico.

Todo marchó bien hasta que un día se desató una terrible tormenta, no se veía nada y de pronto el barco choco contra unas rocas. Gulliver y otros cinco marineros se alejaron del barco en un bote, pero como los marineros estaban muy cansados, no les fue posible gobernar el bote y todos cayeron al agua. Gulliver estuvo a punto de morir, pero luchó con todas sus fuerzas para mantenerse a flote, y después de un rato las aguas se calmaron; a duras penas, Gulliver logró llegar a la costa y al no ver ningún indicio de vida en los alrededores, se desplomó y se quedó dormido. A la mañana siguiente, le fue imposible levantarse, ya que su cuerpo estaba fuertemente atado al piso; de pronto, gentes, de no más de quince centímetros empezaron a trepar por su cuerpo, al fin, Gulliver logró romper las cuerdas que sujetaban su brazo izquierdo, al ver esto los hombrecillos empezaron a disparare diminutas flechas, por esto, Gulliver dejó de forcejar y a la vez le dejaron de disparar. Los hombrecillos le cortaron las cuerdas que sostenían su cabeza, para que la pudiera mover libremente de un lado a otro. Gulliver les hizo señas de que tenía hambre, así que le trajeron mucho pan y carne diminutos y barriles enteros de vino. Después de que los hombrecillos le curaran sus heridas, Gulliver se quedo dormido, ya que el vino tenía poderosos narcóticos. Gulliver despertó gracias a un estornudo causado por que uno de los oficiales del Rey le había introducido la punta de su espada en la nariz. Gulliver ahora se hallaba en la capital del país. Había sido llevado ahí en un carro de unos dos metros, tirado por mil quinientos de los mejores caballos del rey.

Gulliver fue encadenado a un gran templo, el cual sería su casa durante su estancia en Liliput. El rey, se encariñó de Gulliver y ordenó que diariamente se le diera comida y bebida, puso 600 hombres para que lo cuidaran, mandó que 300 sastres le cosieran ropa y seis profesores de la universidad le enseñaron el idioma del país. El rey hizo que Gulliver explicara a los Liliputienses para que servía cada una de las cosas que traía; se le permitió que se quedara con todo, excepto con sus pistolas, sus balas, su pólvora y su espada, que fueron confiscadas para la seguridad pública.

Para ganar la confianza del rey, Gulliver decidió que tendría que divertirlo a el y a su pueblo, primero empezó por hacerse amigo de los caballos y jinetes del rey, luego los hacía saltar por encima de sus manos y pies y después hizo una especie de carpa con unos bastones y su pañuelo por la cual maniobraban los caballos, pero un día el pañuelo se rasgó y Gulliver le perdió la confianza al juego.

Poco tiempo después Gulliver fue puesto en libertad, esta vez el único que se opuso fue el Almirante. Esta vez, aunque no se hizo caso de su voto se le permitió ponerle algunas restricciones: I- No podía salir del país. II- Tenia que avisar antes de entrar en la ciudad. III- No podía pasar por campos cultivados. IV- Debía ser aliado del rey contra los Belfuscanos. V- Y por último, si cumplía estas condiciones, se le prometía una ración diaria de alimento. Aunque no todas las condiciones le gustaban Gulliver aceptó. Después de haber sido liberado, lo primero que hizo fue visitar la ciudad.

Unos días después lo llamaron para que acudiera a una junta con el secretario de defensa de Liliput. Este le comentó que, sus antiguos enemigos, los Belfuscanos estaban preparando una flota para atacar Liliput y que el rey esperaba que los ayudara a combatir a esta flota. Gulliver aceptó y se puso a hacer un plan.

Al día siguiente amarro cincuenta cuerdas a cincuenta ganchos y partió andando por el mar hacia Belfuscú. Al verlo, los Belfuscanos saltaron al agua y Gulliver empezó a enganchar los ganchos en las proas de los barcos, poco después, los Belfuscanos empezaron a dispararle flechas, cuando hubo terminado, Gulliver se alejo, arrastrando los barcos, a la mitad del camino se paró para sacarse las flechas. Cuando llegó a Liliput todos lo aclamaron y el rey le dio un nombramiento muy importante. El rey se sentía tan poderoso que le dijo que ahora, Gulliver le ayudaría a conquistar Belfuscú, pero Gulliver se rehuso. El rey se irritó con él y sus enemigos en la corte, empezaron a decirle al rey que Gulliver era un traidor. Pero, poco después llegaron unos embajadores Belfuascanos que convencieron al rey de que firmara la paz. Los Belfuscanos le pidieron a Gulliver que los fuera a visitar; al pedirle permiso al rey, este accedió, pero de muy mala gana.

Un día el rey, la reina y todos sus cortesanos fueron a ver a Gulliver comer. Este, ya se había construido una mesa y una silla adecuadas para su tamaño. El día que el rey fue a verlo, Gulliver comió más que de costumbre para tratar de agradar, pero le salió todo lo contrario porque el secretario de hacienda empezó a decirle al rey que mantener al gigante, implicaba un gran gasto para la nación.

Poco tiempo después llegó con Gulliver uno de los cortesanos, que era muy amigo suyo y le empezó a contar que el rey había estado teniendo varias juntas con los cortesanos y que los peores enemigos de Gulliver, después de acusarlo de graves delitos, le habían dicho al rey que debían matarlo; otros, menos enemigos habían dicho que eso era muy severo y que solo deberían sacarle los ojos. Se decidió un punto medio, que deberían sacarle los ojos y dejarlo morir de hambre, y luego poner su esqueleto en el museo. Los preparativos ya estaban listos para que en tres días le sacaran los ojos.

A la mañana siguiente le mandó una carta al Secretario General diciéndole que iría a Belfuscú; empacó todas sus cosas y así lo hizo. En Belfuscú fue bien recibido y a los pocos días divisó un bote, fue por él y al poco tiempo estuvo reparado y listo para partir, Gulliver embarcó los cuartos de muchos animales, así como vino y llevo algunos animales vivos para mostrarlos en Inglaterra, también quería llevarse a algunas personas pero el rey no lo permitió. Salió de Belfuscú y a los pocos días encontró un buque Ingles que regresaba del Japón. Subió a bordo y le relato al capitán sus aventuras, este no le creyó hasta no ver el pequeño rebaño. Tardaron unos meses en llegar a Inglaterra. Los animales fueron soltados en el parque de Greenwich, donde vivieron perfectamente.

Después de algunos meses, Gulliver se hartó de la vida en tierra firme y partió en un barco hacia la India, en Cabo Buena esperanza tuvieron que detenerse a cargar agua y a reparar el barco, al estar aquí, el capitán del barco cayó enfermo y tuvieron que permanecer ahí algunos meses, por fin pudierón volver a zarpar, pero al poco tiempo se vino una tormenta, después de estar mucho tiempo a la deriva, lograron llegar a tierra. Gulliver y otros pocos bajaron a tierra en busca de agua, Gulliver se separó de los demás y cuando regresó a la playa vio que el barco se alejaba como muerto de horror. Al voltear, Gulliver vio que un enorme gigante perseguía al barco, así que sin mas, Gulliver echó a correr para salvarse, poco después se encontró a la mitad de un campo sembrado de espigas de diez metros, de pronto, oyó las voces de varios gigantes que de repente empezaron a segar la hierba, temiendo por su vida Gulliver empezó a gritar como loco, un gigante lo levantó cuidadosamente y se lo llevo a su amo que lo observó cuidadosamente. Gulliver le ofreció su bolsa al labrador pero este no entendió su gesto, se lo metió al bolsillo y se lo llevo a casa. Al llegar a su casa, se lo mostró a su esposa, que empezó a gritar, más al llegar la hora de la cena, esta le ofreció sidra y comida desmenuzada. Poco después una nodriza trajo a un niño pequeño que levanto y arrojó a Gulliver y que por poco lo mata.

Al día siguiente el marido se marchó al trabajo, dejando a Gulliver a cargo de su esposa, que al verlo cansado, lo llevó a su enorme cama, donde Gulliver se quedó dormido. Al despertar, Gulliver vio dos enormes ratas, y al verlo moverse una se le echó encima, pero Gulliver le desgarró el vientre con su espada, y antes de que la otra pudiera escapar, la mató, también.

En la casa, había una niña de unos nueve años que se hizo muy amiga de Gulliver, y este la llamó Glumaldich, pequeña haya. L a primera noche que Gulliver pasó en la casa del labrador, durmió en la cuna de las muñecas de esta niña. Al día siguiente llego a observar a Gulliver, un hombre muy avaro que le dijo al labrador, que para ganar dinero, debía exhibirlo en los días de mercado, y este, así lo hizo; se lo llevó a la ciudad y hacía que pagaran por verlo. Tanto ganó que se lo llevó a la capital, que estaba a unas tres mil millas de ahí. Un día, el labrador lo exhibió ante la reina, a la que le cayó muy bien y se lo compró, junto con Glumaldich por mil monedas de oro al campesino. Los sabios de la corte, después de mucho discutir acerca de donde o que era Gulliver llegaron a la conclusión de que era un capricho de la naturaleza.

Al rey le cayó muy bien y este hizo que se hiciera lo posible para su bienestar. Hizo que se le construyera una pequeña pero cómoda habitación con cama, armario, una mesa y sillas. Gulliver llegó a ser el favorito y siempre comía cerca de la reina. Pero su favor también trajo cosas malas. El enano de la reina empezó a sentir envidia de él y le comenzó a jugar muy malas pasadas, hasta que por fin la reina se harto y se desembarazó de el. Otro problema fueron enormes avispas que lo atacaban a la hora de comer, un día harto de esto, sacó su cuchillo y mato a varias avispas. Mientras estuvo en la corte se enteró de que el país se llamaba Brobdingang y era una península que se encontraba separada del resto del mundo por una cordillera de volcanes enormes. De vez en cuando el rey y la reina viajaban hacia la costa, y para esto se le tuvo que construir a Gulliver una casita especial, más segura, pequeña y con los muebles fijos al piso para que pudiera ser llevado en la cintura de alguien que montara a caballo.

Un día, la reina le preguntó a Gulliver que si le gustaría navegar, este dijo que nada le sería más grato. Los carpinteros le construyeron un bote precioso con todo y vela y mástil, el rey lo echó a una cisterna, pero como era muy pequeña, Gulliver no podía hacer uso de los remos, así que la reina ordenó que se le construyera una artesa poco profunda, pero de unos cien metros de largo y que fuera llenada de agua. Aquí, Gulliver practicaba constantemente y a veces para que hiciera uso de la vela, la reina y sus damas creaban corrientes de aire con sus abanicos. Otro día, Gulliver estaba descansando en su habitación, cuando oyó un ruido y al asomarse por la ventana, vio un enorme mono que estaba tirando todo, por fin vio la casita de Gulliver y metió su mano por la ventana, Gulliver se metió debajo de la cama, pero se movió y el mono lo descubrió, lo tomó y se lo llevó al tejado del palació, al darse cuenta, Glumaldich se puso a gritar y todos salieron. Algunos guardias subierón al tejado y al verlos, el mono soltó a Gulliver y huyó; uno de los guardias logró bajar a Gulliver, pero este tuvo que guardar varias semanas de cama. Gulliver un día se puso a tocar la espineta de su aya, pero era muy difícil para él, ya que solo podía alcanzar cinco teclas, así que pidió que se le hicieran un par de punteros del largo de tacos de billar y al cabo de un par de días le pudo dar un concierto a sus majestades, pero decidió que era demasiado para él y prefirió dejarlo. Aunque en Brobdingang no eran muy aficionados a la lectura, el rey tenía una biblioteca con alrededor de un millar de volúmenes; Gulliver hizo que se le construyera una escalera del tamaño de los libros y pera leerlos iba leyendo y bajando, poco a poco, hasta terminar la página y volvía a subir para continuar con la siguiente. Así leyó muchos libros y aprendió el idioma, la historia y las costumbres de Brobdingang. Por aquel entonces, a Gulliver se le rompió el peine y entonces tuvo que ingeniárselas para hacer uno. Primero, juntó alrededor de cuarenta pelos de la barba del rey, que le acababan de afeitar, después le dio la forma de peine a un fino palito de madera y por último insertó los pelos ahí, con la ayuda de una aguja. Le quedó un muy buen peine, que le fue muy útil durante su estancia en Brobdingang y hasta lo llevó a Inglaterra.

A Gulliver le quedaban pocas esperanzas de volver a su país, ya que pensaba que su barco era el único que había pasado por ahí, así que el rey ordenó que cualquier barco que por ahí pasara fuera capturado y llevado a su presencia ya que quería que Gulliver se casara, se estableciera en Brobdingang y se olvidara de Inglaterra, pero Gulliver no lo quería, así que empezó a desear más que nunca irse del país. Un día todos hicieron un largo viaje que casó que Gulliver adquiriera una condición febril y esto causó que este quisiera ver el océano, único camino a su patria, así que hizo como si su estado fuera más grave y pidió que lo llevaran a la playa, para ver si lo curaban las emanaciones salinas; pero Glumaldich también estaba enferma, así que no lo pudo llevar ella. Lo llevó un paje que lo dejó en la playa, dentro de su casa y el paje se fue a buscar nidos. Gulliver se quedó dormido y al poco rato fue despertado por una sacudida violenta y una sensación que era elevado muy rápidamente, se asomó por la ventana, pero lo único que vio fue cielo y oyó un fuerte batir de alas, así que pensó que un enorme águila debía haber agarrado su caja, poco después sintió una sacudida, como si el águila hubiera sido atacada por otra y luego la sensación de caer, proseguida por un golpe y oscuridad, después volvió la luz y se dio cuenta de que su habitación estaba flotando verticalmente; después de un par de horas, cuando ya estaba desesperado, sintió la sensación de ser remolcado y de pronto oyó en Inglés los gritos de unos marineros, que amarraron una cuerda a la anilla del techo y cuando estaba a lado del buque, el carpintero abrió un agujero en la caja, e introdujeron una escalera en la caja, por la cual salió Gulliver. Después de una buena siesta, Gulliver subió a platicar con el capitán, que le explicó como lo habían rescatado y Gulliver le contó todo lo que le había pasado, el capitán no le creyó, hasta que Gulliver le mostró algunas cosas de Brobdingang y le regaló una muela de uno de los pajes de la reina. Nueve meses después, atracaron en la costa Inglesa. Gulliver tardó un poco en acostumbrarse a las dimensiones, pero después de un tiempo, todo volvió a la normalidad.