Los placeres prohibidos; Luis Cernuda

Literatura española contemporánea. Poesía de la Generación del 27. Localización. Estructura y significado del poema: Si el hombre pudiera decir

  • Enviado por: Diego Martínez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas

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TEMARIO

  • LOCALIZACIÓN

  • GENERACIÓN DEL 27

  • DETERMINACIÓN DEL TEMA

  • DETERMINACIÓN DE LA ESTRUCTURA

  • COMENTARIO FORMAL

    • Plano fónico

    • Plano morfo-sintáctico

    • Plano léxico semántico

    • OPINIÓN PERSONAL

    • Los placeres prohibidos”

      Luis Cernuda, 1931

      SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR

      Si el hombre pudiera decir lo que ama,

      si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo

      como una nube en la luz;

      si como muros que se derrumban,

      para saludar la verdad erguida en medio,

      pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad

      de su amor,

      la verdad de sí mismo,

      que no se llama gloria, fortuna o ambición,

      sino amor o deseo,

      yo sería aquel que imaginaba;

      aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos

      proclama ante los hombres la verdad ignorada,

      la verdad de su amor verdadero.

      Libertad no conozco sino la libertad de estar

      preso en alguien

      cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;

      alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,

      por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,

      y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu

      como leños perdidos que el mar anega o levanta

      libremente, con la libertad del amor,

      la única libertad que me exalta,

      la única libertad porque muero.

      Tú justificas mi existencia:

      Si no te conozco, no he vivido;

      Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

      LOCALIZACIÓN

      El poema analizado pertenece al conjunto de la obra de uno de los autores más peculiares de toda la literatura española: Luis Cernuda. Se trata del integrante de la generación del 27 que menos comulga con las ideas del grupo. Aunque su confesada homosexualidad no ha de condicionar en ningún momento a la crítica de su obra, sí es cierto que constituyó un importante elemento diferenciador que le provocó una cruel marginación social, y una vida solitaria al tratarse de un hombre muy vulnerable y de una sensibilidad exacerbada.

      Sevillano de nacimiento (1902), es sin duda uno de los grandes poetas amorosos de nuestra literatura. Durante sus años de universitario en Sevilla fue alumno de Pedro Salinas, el cual influiría años más tarde en sus obras. Años más tarde se trasladó a Madrid, donde residió durante su juventud, además de participar en un lectorado en Toulouse en 1929.

      Debido a sus características Cernuda posee un importante sustrato romántico, debido también en parte a la temática que utiliza, en la que aparece como elemento fundamental el amor en dos variantes -deseo y pasión-, la disociación deseo-realidad, el enfrentamiento contra la sociedad, el odio por el mundo en el que le tocó vivir y la soledad. Entre las características que si comparte con sus compañeros de generación se encuentran el uso de audaces metáforas, el verso libre y la poesía de destierro con un humanismo angustiado.

      Sus primeros escritos literarios aparecieron publicados en las revistas Mediodía, Litoral, Cruz y raya y Revista de occidente. Más adelante, en su primera época (antes de la guerra civil) publicó sus primeros libros de poemas, como Perfil de Aire en 1927, al que le siguieron Égloga, Elegía, Oda y Un río, un amor. Ya en 1931 apareció el poemario en el que se incluye el poema analizado, Los placeres prohibidos, y posteriormente, Donde habite el olvido, El joven marino e Invocaciones, seguidos por una recopilación de toda su obra hasta ese momento, en La realidad y el deseo, que data de 1936.

      Hasta esta fecha sus ideales republicanos únicamente habían consistido en una mera influencia en determinados sectores de su obra. Pero al final de la guerra civil, su colaboración con el bando derrotado provocó su emigración a Gran Bretaña, donde impartió literatura española al igual que en Estados Unidos años más tarde.

      Sus obras en el exilio se encuentran marcadas por la añoranza de su tierra lejana, y las más importantes fueron Las nubes, Vivir sin estar viviendo y La desolación de la quimera, su último poemario. También cultivo otros campos literarios como la prosa poética, cuya obra más representativa es Ocnos, además de redactar numerosos ensayos y críticas y de ejercer como traductor de Shakespeare y Hölderlin. Finalmente fallece en Ciudad de México en 1963, donde se encontraba impartiendo clases.

      La producción literaria de Luis Cernuda se halla impregnada de numerosos autores que le fueron influenciando a medida que maduraba como escritor y poeta. Entre dichos autores figuran Becquer, de quien admira la libertad con la que expresa sus sentimientos y emociones más íntimas, Garcilaso y su concepto del amor platónico, la mística de Santa Teresa, y los juegos conceptistas de Shakespeare, además de otros como Eliot, Goethe, Hölderlin o Baudelaire.

      DETERMINACIÓN DEL TEMA

      “La libertad del amor: la única libertad que me exalta, la única libertad porque muero”

      Mediante el una hermosa redacción, Cernuda pretende explicar el significado que para él tiene el amor, intentando presentarlo en su estado más puro ya que lo considera la única verdad del hombre. También describe con exactitud una extraña paradoja, la que supone que la libertad que el amor le proporciona consista en apresarle en su amada, el único sentido de su mezquina existencia. Finaliza con una bella declaración a su amada.

      DETERMINACIÓN DE LA ESTRUCTURA

      El texto puede ser dividido en tres partes:

      1ª parte:

      V(1-13): “Si el hombre pudiera decir lo que ama (...)

      la verdad de su amor verdadero” (...)

      * V(11-13): (...) “aquel que con su lengua (...)

      la verdad de su amor verdadero” (...)

      En estos primeros versos, y mediante una estructura condicional, el autor intenta expresar el amor puro, honesto, sin aditivos, el amor oculto e inconfesable, dejando de un lado todo lo material que simboliza el cuerpo y que muchas veces constituye un impedimento para que una relación logre salir adelante. Si la persona consigue aislar su amor descubrirá la única verdad del hombre. Una verdad representada por el amor y el deseo, ahora sinónimos, y que se oculta tras las capas superficiales de la persona: la verdad del amor verdadero.

      Y dentro de esta primera parte puede distinguirse una subdivisión: tras ser formulado el deseo o anhelo en los diez primeros versos, y finalizando éste en suspense, los tres versos siguientes tienen como función aclarar la incógnita del verso diez: “yo sería aquel que imaginaba”. Se trata de la conclusión del deseo, del propósito, pero al no definir con claridad su mensaje, requiere una explicación posterior.

      2ªparte:

      V(14-22): (...) “Libertad no conozco sino la libertad (...)

      la única libertad porque muero” (...)

      Más adelante, el poeta expresa cómo logra evadirse de la repulsiva realidad mediante el amor, y revela su deseo de conseguir la eternidad en ese mismo amor. Además, mediante una hábil paradoja, indica que la única libertad que le exalta y le motiva es la libertad del amor (que en realidad no es tal, sino todo lo contrario), la única razón para seguir adelante con su vida.

      3ª parte:

      V(23-25): (...) “Tú justificas mi existencia (...)

      no muero, porque no he vivido”

      Y finaliza el poema con una bella declaración de amor, expresada mediante un juego conceptista al más puro estilo de Shakespeare: la amada es idealizada hasta el punto de convertirse en el único sentido de la existencia, la única necesidad vital.

      COMENTARIO FORMAL

      FÓNICO

      El poema se encuentra compuesto por una estructura de versículos, es decir, sin rima, sin acento en lugares fijos y mezclando versos de las medidas más variadas.

      Este tipo de composición provoca que el ritmo venga marcado por la propia estructura de los versículos del poema, al producirse una repetición de palabras y de esquemas gramaticales:

      V(1-2) “Si el hombre pudiera

      V(3-4) “Como - como

      V(5-7) “Verdad - verdad - verdad

      V(10-11) “Aquel - aquel

      V(12-13) “Verdad - verdad

      V(14) “Libertad - libertad

      V(14,16) “Alguien - alguien

      V(18) “Mi cuerpo y espíritu

      V(20-22) “Libertad - la única libertad

      V(24-25) No he vivido - no he vivido

      De esta forma se consigue un ritmo ágil y dinámico al evitarse las pausas prolongadas de los puntos, sustituidos aquí por puntos-y-comas. También influye el hecho de que muchos de los versos aparecen agrupados como si se tratase de largas oraciones en un texto en prosa (versos 4-9 ó 16-22) al estar únicamente definidos mediante comas: de esta manera se acelera el proceso de lectura, lo que conlleva un incremento sustancial del ritmo.

      En el verso 23, aparece una bella declaración de amor: “Tú justificas mi existencia” seguida de dos puntos. Estos dos puntos figuran para introducir una explicación que en realidad se trata de un juego conceptual, como se verá más adelante.

      La función del lenguaje del texto es en su mayor parte expresiva, pues puede percibirse con total claridad el estado emocional del autor durante el transcurso del poema. Comienza con gran melancolía al expresar un deseo que sabe que es difícil que alguna vez llegue a cumplirse. En la segunda estrofa, explica con pasión lo que para él significa el amor verdadero. Pero en la última estrofa la función pasa a ser conativa, ya que adquiere una mayor relevancia el receptor del mensaje (la amada) a la que dirige una bella declaración de amor eterno en la que demuestra su total fidelidad y sinceridad.

      PLANO MORFO-SINTÁCTICO

      La gran mayoría de verbos existentes en el texto se encuentran en un tiempo presente (ama, derrumban, olvido, flotan, muero), destacando la abundancia de perífrasis verbales de varios tipos como aspectuales resultativas (estar preso, verso 14), o modales de probabilidad (pudiera decir, pudiera levantar, versos 1-2).

      Los sustantivos utilizados son de carácter común, sin el empleo de tecnicismos ni cultismos, aunque varios destacan por la fuerte carga semántica que conllevan, como muros, verdad, amor, deseo, hombre, libertad, existencia, muerte. Dos de ellos aparecen en el poema como sinónimos (amor y deseo, verso 9), exaltando el autor la gran importancia de ambos a la hora de descubrir la única verdad del hombre, la verdad del amor verdadero.

      Otro término muy importante es libertad, que aparece en varios versos de la segunda estrofa. Era sabido que Cernuda comulgaba y apoyaba los ideales republicanos -un hecho que acabaría llevándole al exilio tras la guerra-, unos ideales cuyo principal argumento era la libertad del pueblo. Pues bien, en los versos 21-22 Cernuda deja bien claro que la única libertad que le exalta y por la cual moriría no es la libertad física y política, sino la del amor (extraña libertad, como se verá más adelante).

      Para el autor, al amor va más allá de las barreras físicas y políticas que el ser humano fija en su vida: es una manera de evadirse de la realidad, de inventar otro mundo en el que la pureza y la verdad son las únicas leyes, una utopía que ansía y persigue, pero que no llegó a conseguir dado su carácter solitario y su “especial” situación.

      También en la segunda estrofa, aparecen múltiples elementos con una connotación mística, como en el verso 14 “la libertad de estar preso en alguien”, “existencia mezquina” en el verso 15, y “mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu como leños perdidos que el mar anega o levanta”. En ellos se observa la similitud con diversos aspectos místicos como la comunión del alma con Dios en la vía unitiva, y el intento de imitar la vida de Cristo al desechar la vida propia por su mezquindad y miseria. En este aspecto puede apreciarse una cierta influencia de Santa Teresa de Jesús a la hora de intentar expresar este tipo de sensaciones inefables.

      Cabe destacar la ausencia de adjetivación ornamental en la totalidad del texto, si bien no es en absoluto necesaria para la compresión del mismo ni para su embellecimiento, ya que Cernuda tiene ese don: sin abusar de la adjetivación, es capaz de elaborar un bellísimo texto partiendo únicamente de verbos y sustantivos con una fuerte carga semántica.

      Por último, en cuanto a los tipos de oraciones presentes en el texto, lo único reseñable son las estructuras condicionales que inician y finalizan el poema. En el primer caso se trata de un deseo o anhelo de poder expresar un amor puro e inconfesable, expresando con patetismo sus sentimientos de dolor, angustia y miedo. Y al final, es utilizada una estructura similar para elaborar una bella declaración de amor en la que condiciona su existencia y felicidad al idealizar a su amada.

      PLANO LÉXICO-SEMÁNTICO

      El poema se encuentra redactado en un lenguaje popular y accesible, reflejando la gran habilidad de Luis Cernuda a la hora de expresar sentimientos tan complicados como el amor con un estilo tan sencillo y simple que resulta entendible a cualquier nivel. También ayuda el hecho de que no se haya abusado de la adjetivación ornamental que muchas veces en lugar de facilitar la lectura y comprensión las dificulta al tratarse de un texto demasiado denso.

      En el poema no figuran excesivas figuras literarias, siendo las más importantes las siguientes: en el verso 14 se encuentra una extraña paradoja, “Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien”. Resulta extraño que la libertad consista en limitar las posibilidades de elección ajustándolas únicamente dentro de un límite que es la amada. Claro que, para determinada gente, el hecho de no poder elegir entre más opciones de las que se les presentan -especialmente en el amor- les proporciona una curiosa libertad de movimientos que les produce gran satisfacción, y Luis Cernuda podría ser englobado en dicho grupo.

      También aparecen dos claras metáforas, ya que el término imaginario ya se había especificado anteriormente: en el verso 4, “muros que se derrumban”, representan los cuerpos y todo lo que simbolizan, es decir, todo lo que oculta el amor puro y verdadero y lo envuelve con elementos que no dejan percibirlo en su totalidad. Y en el verso 19, “leños perdidos que el mar anega o levanta”, simbolizan el cuerpo y espíritu del poeta que vagan a la deriva a la plena disposición de la amada.

      Además existen varias anáforas (como ya se analizó en el plano fónico), y un interesante juego conceptual en la última estrofa. Resulta interesante porque se trata de un vivo reflejo del arte de Shakespeare, y recuerda a los diálogos que Hamlet mantenía con sus criados y amada cuando comenzaba a sospecharse su locura, en los que jugaba con sus palabras y las de los demás hasta invertirlas el significado, una afición que le llevó a ser considerado persona “non grata” en el reino danés.

      El intercambio de palabras y frases entre dos estructuras cambiando por completo el significado de las mismas fue una técnica muy usada durante el Barroco, en especial por el ya nombrado escritor inglés William Shakespeare y por el español Francisco De Quevedo que elevó dicha técnica hasta convertirla en obra de arte.

      Al comienzo de la obra se percibe una ligera connotación romántica con la utilización de la fusión del “yo” lírico y el “yo” biográfico. Tras un inicio con el “yo” lírico formulando un deseo abierto a todo hombre, en el verso 10 se produce la fusión definitiva al personalizar la situación y hacerla suya: “yo sería aquel que imaginaba”.

      OPINIÓN PERSONAL

      Este poema de Luis Cernuda, ha sido el poema que mas me ha gustado de los 14 entre los podía elegir porque expresa de una forma muy clara y bonita su pensamiento en el amor.

      LA GENERACIÓN DEL 27

      La generación del 27 se define en lo político y social como burguesa. Liberal y universitaria. Muchos de ellos son andaluces lo que aporta el aire y la gracia de la inteligencia y cultura andaluzas. Su posición religiosa es más bien agnóstica, en general poco preocupada por lo religioso.

      Practican un sentido de la vida lúdico, deportivo y de libertad sexual. Les interesa el cine, los nuevos inventos, las máquinas y los deportes. Ejercen el arte con un sentido intrascendente y no cargado de graves mensajes. Por primera vez aparecen mujeres.

      La generación del 27 trae consigo un aire lúdico, amistoso y universitario. Los maestros de esta generación son Ortega, Juan Ramón Jiménez y Ramón, situados en la generación intermedia del 14.

      Ortega influyó en la generación por sus ideas y por la labor editorial que hizo apoyando a los jóvenes, publicando “Cántico” de Guillén, “Seguro azar” de Salinas, “Cal y Canto” de Alberti y la segunda edición del “Cancionero y Romancero gitano” de Lorca, lo que popularizó la poesía de la generación del 27, dando también cabida a los prosistas.

      Ortega señala cinco características importantes en la generación: impopularidad, arte artístico, deshumanización, uso grande de la metáfora e intrascendencia.

      El maestro soñado y frustrado fue Juan Ramón Jiménez, era el único que arrancaba del Modernismo y logró purificar su poesía y adaptarla al paso del tiempo buscando la poesía pura. Influyó en la nueva generación como hombre dedicado, ante todo, a la poesía y a la belleza. Estuvo muy ligado a la Residencia de Estudiantes y fue el creador de la colección “Publicaciones de la Residencia de Estudiantes” donde dio a conocer a Machado y a Unamuno. Los jóvenes que empiezan a escribir ponen sus ojos en Juan Ramón y este se siente dichoso de descubrir y apadrinar poetas nuevos.

      Pero a medida que los jóvenes adquieren personalidad propia se hacen independientes, este padrinazgo se corta e incluso comienza una campaña en contra de ellos, en especial contra Gerardo Diego, riñe con Dámaso Alonso. Sus relaciones con los jóvenes se perturbaron y nunca volvieron a ser lo que fueron.

      Poco conocidas son las relaciones de Ramón con la generación. Su gran influencia reside en su greguería y en su espíritu vanguardista. Decidido impulsor fue también Rafael Cansinos-Asséns quien fue el primer crítico de la generación.

      Tal vez la característica fundamental de la generación del 27 sea el haber conseguido un equilibrio entre los “ismos” y la tradición. Están abiertos al mundo, pero lo equilibran con los clásicos del Siglo de Oro y también con Juan Ramón.

      SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR

      LOS PLACERES PROHIBIDOS, 1931

      LUIS CERNUDA

      BIBLIOGRAFÍA

      • ANTOLOGÍA DE LA LIRICA AMOROSA.

      • ENCICLIPEDIA ENCARTA.

      • ENCICLOPEDIA LAROUSSE.

      • LIBRO DE LITERATURA DE. 4