Los Mitos de Cthulhu; Howard Phillips Lovecraft

Literatura universal contemporánea siglo XX. Narrativa. Novela. Relatos de terror. Criaturas marinas. Cuentos fantásticos

  • Enviado por: Txules
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas
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Creo que antes de entrar en materia y trabajar directamente sobre la obra citada y requerida debería comenzar por introducir este trabajo con la biografía del autor de Los Mitos de Cthulhu” para una mejor comprensión contextual.

Howard Phillips Lovecraft nace el 20 de agosto de 1890 en Providence, Rhode Island ( Nueva Inglaterra ) y es educado por su viuda madre ( su padre muere de paresia cuando él cuenta con 8 años ) y sus tías. Según parece Lovecraft es el vivo retrato de su madre, Sarah Phillips. Neurótica y posesiva, vuelca sus frustraciones e insatisfacciones en el pequeño Howard, recluyéndole del mundo exterior. Continuamente le reprocha su fealdad, le advierte de la maldad y la estupidez de la gente ( seguramente, sobre todo, de la población no británica ) y le explica que él y su familia son ajenos al terrible país en el que viven ( en el futuro el joven Lovecraft crece marcado por la xenofobia y una actitud despreciativa hacia la pobreza y lo no británico ). Recibe, pues, una educación aristocrática, de gente bien venida a menos, pero orgullosa de sus tradiciones. Por tanto, se cría medroso y sobreprotegido; sumándose a esto sus desmonoramientos y colapsos nerviosos que le impiden asistir a clase y frustran su acceso a la universidad. Siempre entre personas mayores, solitario, fantástico y reprimido apenas juega con otros niños y, cuando lo hace, le gusta representar escenas históricas o imaginarias. Los otros niños le marginan y él se refugia en los libros de la biblioteca de su abuelo materno. Desde muy pequeño siente una morbosa aversión al mar. Es un ateo confeso. Detesta el presente y “profesa” el culto al siglo XVIII ( épocas y estilos colonial y victoriano ). Hablando de sí mismo en tercera persona, dice el propio Lovecraft: "A pesar de que su padre era anglicano y su madre anabaptista, a pesar de que desde muy pequeño estuvo acostumbrado a los cuentecillos de rigor en un hogar religioso y en la escuela dominical, nunca creyó en la abstracta y estéril mitología cristiana que imperaba en torno a él. En cambio fue un devoto de los cuentos de hadas y de las Mil y Una Noches, en los que tampoco creía, pero los cuales, pareciéndole tan ciertos como la Biblia, le resultaban mucho más divertidos". A los seis años descubre las leyendas del paganismo clásico y se entusiasma, llegando incluso, como juego, a construir altares "a Pan y a Apolo, a Atenea y a Artemisa y al benévolo Saturno, que gobernaron el mundo en la Edad de Oro". En su soledad lee cuentos fantásticos y terroríficos y también comienza a escribirlos. Su primer relato, “La bestia de la cueva”, a imitación de los cuentos terroríficos de la tradición gótica, lo compone con quince años. También siente atracción y pasión por la ciencia y la astronomía. En 1923 nace la revista Weird Tales, donde pública gran parte de su obra y es a partir de esta época cuando comienza a cernirse sobre él, el denominado “Círculo de Lovecraft” en el cual autores como Bloch, Derleth, Belknap Long, Howard y otros mantienen asidua relación epistolar con Howard, ayudándole a crear la génesis de los “Mitos de Cthulhu”. En 1924 se casa y fija su residencia en Brooklyn; en 1929 se divorcia y vuelve a Providence, donde retoma su vida de soledad. Muere de cáncer el 15 de marzo de 1937 ( “perseguido por los seres invisibles” ). En vida publica un único libro; después de su muerte, sus amigos reúnen en volúmenes su obra considerable, antes dispersa en antologías y revistas.

Ahora, sin la pretensión de realizar un análisis psicológico de este escritor, podemos confeccionar conjeturas y suposiciones de cómo su carácter, su entorno y sus obsesiones influyen a lo largo de su obra.

A lo largo del estudio de los “Mitos de Cthulhu” vemos como la obra de H.P. Lovecraft es contradictoria con su persona y a la vez rezuma la liberación de lo más profundo de su ser. Se le conoció como un convencido materialista filosófico y, por lo tanto, imagino que la teoría del conocimiento empírico no le resultaría desagradable, sobre todo por el hecho de la función de la vía demostrativa. Sin embargo fue un amante de lo onírico y creo una mitología en la que dar rienda suelta a su angustia cósmica y a las fantasías de su juventud. Por lo tanto, su reclusión y su educación como joven WASP le incitarían a evadirse de un ambiente tan poco imaginativo, decadente y triste. Tampoco le resultaría muy difícil la tarea de concebir mundos surgidos de las más aterradoras pesadillas teniendo en cuenta los antecedentes de demencia nerviosa que trastornaron a sus antecesores y a él mismo. En lo que se refiere al cuento de terror, lo usa como influencia y precedente que desembocaría en una “science-fiction”, que aumenta a lo largo de sus años de madurez creativa ( En la noche de los tiempos ). Por lo tanto su afición a la ciencia le convierte en uno de los padres de la ciencia-ficción actual, manteniendo su talante supuestamente xenófobo ( los seres y dioses exteriores son siempre repulsivos ) y una angustia cósmica semejante a “Les deux Infinis” de Blaise Pascal, o más bien semejante a un solo infinito de Pascal en el que se destaca lo diminuto del hombre frente a la grandeza y magnificencia del universo; siendo Lovecraft más creativo y ficticio ( en lo referente a su concepción de diversas entidades y su jerarquización ) que metafísico y observador naturista y moral. Como hizo Nietszche, Lovecraft sacará conclusiones de la muerte de Dios en nuestra sociedad. Tras la aparición de Galileo, Darwin o Einstein Dios será sustituido por el Caos, y el hombre y sus dominios serán la respuesta a este caos que escapa a nuestro control, azaroso y carente de significado. Por lo tanto, a lo largo de su obra, Lovecraft se sumirá en una aflicción causada por la pequeñez del hombre que no es mas que un átomo flotando en cualquier parte de un universo infinito y desconocido.

En Lovecraft encontramos poderosas influencias recogidas en su obra, sin embargo la carga de un movimiento literario o social no es muy importante; no así la multitud de autores que amamantaron a Lovecraft hasta que éste imprimió con fuerza su personalidad en su obra, consiguiendo compactar una amalgama de influencias con su sello propio.

En el libro, Rafael Llopis los selecciona y clasifica acertadamente como escritores Precursores de la posterior gestación de los mitos. Sumándose a las lecturas fantásticas del joven Lovecraft, aparece en escena Lord Dunsany quien le abre las puertas de las leyendas oníricas de tintes orientales y de aventuras de fantasía heroica. Todo cargado de un profundo sentido de la belleza armónica y sólo sugiriendo el terror y el miedo, dejándolos en un lugar muy poco destacado. Aparecen también con él la relación entre hombres y dioses ( apareciendo a su vez el politeísmo), la jerarquización de estos últimos, la evasión hacia otros mundos desconocidos para la mayoría ( apareciendo la necesidad de ser iniciado) y la concepción de seres extraordinarios, superiores en fuerza, poder y perdurabilidad al hombre. Personalmente, encuentro que lo más destacable de su cuento es la concepción divina y la relación contractual entre dioses y hombres: Los dioses protegen a los hombres, mientras que los hombres les permiten ser eternos y todopoderosos ( véase la ciudad derruida y la ciudad en la que todos los habitantes duermen en profundo sueño ). De Ambrose Bierce recoge la fusión entre el relato onírico y el cuento de terror. Es decir, en “Un habitante de Carcosa” vemos la exportación del cuento de terror de horrores psicológico sobrenaturales y fantásticos a otros mundos de tintes exóticos no muy diferentes al nuestro en otras épocas ( en este apartado tanto Dunsany y Bierce no son muy originales ya que no hacen mucho más que adaptar leyendas medievales enriqueciéndolas con motivos, culturales y físicos, orientales ). Adquirimos pues la moraleja de que el terror es, literalmente, universal. En mi opinión más significativas son las aportaciones de Robert W. Chambers y Arthur Machen ya que ellos traen consigo los principios del esoterismo y el ocultismo en los que se fundamentaría el vínculo entre los dioses y seres primigenios y los seres humanos. Más precisamente, Chambers cultiva las semillas que propiciarían el nacimiento del Necromicón, con su “El Rey Amarillo” ( el libro maldito que contagia su maldición a aquel que osa leerlo provocando, a parte de horrores y sobrecogimientos, una muerte irremediable ). Machen por su parte destapa el jarro de las ciencias olvidadas en la época actual con su “Vinum Sabbati” , advirtiendo de poderes, creencias y conjuras que aún sobreviven y que, sin el contexto de Dioses del Mal ( sustituidos aquí por la concepción semita del mal, Satán y sus acólitos ) que conspiran para dominarnos, ya de por si atemorizan a causa de la ignorancia del hombre y su temeridad por haber olvidado los arcanos peligros que no han sido erradicados. También se dice que Machen rompe con la tradición romántica del relato de terror sin embargo, creo que concebir seres que a medida que se van corrompiendo se vuelven amantes de la noche y de los ambientes tétricos y oscuros no es la mejor manera de acabar con esta tradición. De Algernoon Blackwood, Lovecraft asimila el hecho de que seres primitivos, no se sabe muy bien si descendientes de los dioses o eslabones perdidos que el positivismo evolutivo desconoce y omite sistemáticamente, vivan entre el resto de los mortales. Adaptándolos al contexto lovecraftiano emerge la duda de si estamos emparentados con los Primordiales o los Arquetípicos. Aquí puede concebirse la idea de que si los Arquetípicos son el Origen y si a la vez somos descendencia primordial ( naturaleza mamífera del Wendigo ) esto sea la causa de que coexistan el bien y el mal propiamente dichos, teniendo que elegir, desde el nacimiento, entre nuestro origen arquetípico o primordial, es decir, entre el bien y el mal. Por lo tanto, aquí las teorías de Hobbes quedan desfasadas ya que el hombre es bueno y malo por naturaleza, viviendo en permanente conflicto entre la seducción y la negación, la razón ( con su buena voluntad kantiana ) y nuestra parte mamífera más primitiva e impura. Finalmente vemos al Lovecraft más dunsaniano en “La maldición que cayó sobre Sarnath”. Basándose en leyendas y folklore de tiempos remotos y mundos olvidados, Lovecraft trabaja sobre un mundo medieval con tintes orientales y sobre todo arabescos en el que despierta una criatura antiquísima, adorada como un Dios, de origen acuático que destruye un reino. Con este relato fundamenta a grandes trazos la temática sobre la cual giraría su posterior trabajo: Seres prehumanos, su adoración y su desconocimiento y las consecuencias de su invocación o el hacerles despertar de su letargo. Además también se puede observar la ausencia de dioses bondadosos que protejan al hombre de eventualidades de las que por si solos no pueden hacer nada más que sucumbir. No hay protección que valga. Por último cabe destacar la procedencia del monstruo: el agua. Se asienta aquí un precedente sobre su creación mas poderosa y maligna ( a excepción de Azatoth el idiota), proveniente del mar: Cthulhu. Más adelante comentaremos el porque de la elección del elemento acuático como engendrador de esta criatura.

Después de observar los afluentes que desembocarían en la construcción de Los Mitos y como el joven Lovecraft daba sus primeros pasos antes de convertirse en uno de los mejores escritores del cuento de miedo anglosajón, podemos notar como a partir de “El Ceremonial” numerosos cambios acontecen en la obra de Lovecraft y como, de relatos precursores, El círculo de Lovecraft comienza a unir esfuerzos para acoplar relatos bajo un mismo trasfondo, manteniendo coherencia y cohesión, aportando cada escritor sus propias fantasías y conceptos.

Es en “El Ceremonial” donde comienza, a título personal, la etapa de madurez creativa de Lovecraft en la que se dedicaría a sus Mitos y, a título general, la etapa más esplendorosa y prolífica de este ciclo. Observemos en este primer cuento como han desparecido, a primera vista, castillos, reinos y gentes de lugares lejanos y fantásticos; dando paso a una ubicación contemporánea y cercana para Lovecraft: Nueva Inglaterra, indiscutible eje del mal en lo que a literatura se refiere ( de Poe a Stephen King, pasando por el autor de esta obra ). Pero ha de puntualizarse que el ambiente y la atmósfera no son del todo actual ya que de la nada aparece un pueblo de infraestructura colonial de principios del siglo XVIII, en vez de un lugar del primer tercio del siglo XX. Oímos por primera vez hablar de Arkham, futuro Pandemonium dentro de la localización espacial de los mitos, aunque esta vez la acción se sitúa en Kingsport. Podemos observar como comienza aquí la toma de conciencia sobre grupos sectarios que rinden culto a un pasado olvidado y prehumano. Sin embargo, no es en este relato donde se rompe definitivamente con el carácter demoníaco del cuento de terror clásico pues “zombies” y espantosas criaturas voladoras son sus bazas de mayor contenido monstruoso. Finalmente, debe hacerse mención a dos de los leit-motifs del Lovecraft posterior: El joven protagonista que nos sirve de guía dentro de la historia, viéndose a su vez sobrepasado por la trama y los peligros que se ciernen sobre él. Asimismo también se cita por primera vez el censurable ”Necromicón” junto con otros libros malditos. Del primero, quisiera defenderle de los críticos que opinan que su figura está desaprovechada ya que el autor no ahonda con detenimiento en su aspecto psicológico. Personalmente, me resultaría excesivamente dramático esta profundización porque se produciría un conflicto de importancia entre el terror psicológico y el terror cósmico o de la ignorancia. Creo que de esa manera el relato involucionaría hacia el delirio y la perturbación psicológica poesca, se restaría sensación de aventura y sería más complicado el identificarse con el protagonista. Y del segundo hay que destacar que, a parte de ser el libro sobre el que se fundamentaría la base de los relatos, no sólo escandalizan los horrores que describe sino, más aún, que lo que narra sea real ( la fatalidad entra el juego y el que lee el libro se ve obligado a corroborar todo lo que la imaginación gesto en su cabeza ), por lo tanto nadie puede huir de su lectura ya que el ansia de conocimiento se impone a cuestiones de tipo moral.

En la originalidad de Los Mitos vemos como pueden complementarse el clásico cuento fantástico de terror con la ciencia-ficción más terrorífica. De “El Ceremonial” se pasa a “Los perros de Tíndalos” sin que el lector se desconcierte por el cambio en las formas de la vía de canalización del terror. Simplemente, no se deteriora el punto en común de todos los mitos: El pavoroso encuentro con seres, lugares y tiempos primordiales hasta el mismo punto de lasCreación. Este relato es, en apariencia, más moderno que el anterior y se denota una pasión por las ciencias por parte del autor, Belknap Long. Por lo tanto, el cuento casa a la perfección sobre las teorías científicas ( o pseudo-científicas ) que aseguran que en nuestro ADN se encuentra la memoria interna del ser humano, es decir, la memoria genética donde reside todo nuestro proceso evolutivo. Desde el primer mamífero que pisó tierra firme hasta el homo sapiens actual.. Como en el relato, en la teoría debe haber una droga que produzca un estado alterado de la conciencia pero además hay que aislar al individuo en un compartimento que lo mantenga en suspensión y privándolo de cualquier estimulo sensorial. Sin embargo, el cuento desborda esta teoría pues el protagonista no sólo sería capaz de visualizar al homínido más primitivo sino que, en esa especie de viaje astral, se retrotrae hasta el origen del Universo mientras que alterna su navegación por desconocidas dimensiones. Y es aquí donde nace el aspecto terrorífico de la narración, sin dejar de confluir con la ciencia-ficción. El protagonista se ve perseguido por fuerzas extraordinarias y poderosísimas, y el castigo por haber profanado territorio sagrado es, como no, su muerte al final del relato ( fatum ). Cabe destacar de la narración de Belknap Long dos cosas muy importantes dentro de la génesis de los mitos: La mención del ”acto” y la concepción de impureza, que no de maldad, de los seres primigenios. El “acto” que se cita pudiera ser la corrupción de la obra arquetípica, quizás una rebelión que pervirtió el mundo derivando hasta nuestros días en lo que conocemos y denominamos como El Mal ( siendo así un atavismo inherente al hombre ). Es elogiable que Belknap Long no moralice a los seres primigenios ya que sería pensar de una manera prepotente que el ser humano pudiese tildar a seres casi o totalmente divinos como malvados o buenos. Creo que esta concepción de pureza o impureza ( preservación o aniquilación de lo tangible ) es más acertado para lo que creo, debería ser la manera de actuar de un dios. Pienso que un ser todopoderoso no debe regirse por un sistema de valores y debe mostrarse amoral ya que la base de todas sus acciones debería ser “Obro como obro porque puedo”. Aquí estos seres están limitados por una vía única de acción, pero no actúan en función de un planteamiento tal como hacer lo correcto o lo incorrecto, sino que sus acciones derivan de la obtención de un propósito. También, esta concepción ficticia de nuevas divinidades conlleva, implícitamente, una negación de otros cultos más extendidos como el catolicismo semita y neo-semita o el Islam. Por lo tanto, el concepto de El Creador con su obra y milagros resulta aquí una creencia vacía e inútil. En definitiva, un absoluto cuento de hadas ( como Lovecraft lo concebiría desde su juventud ).

En el siguiente texto, “La sombra sobre Innsmouth”, obra del propio Lovecraft, encontramos uno de los pilares de los relatos seleccionados junto a “En la noche de los tiempos”. Este es el relato con el que más he disfrutado porque el miedo es mucho más cercano que en los anteriores cuentos ya que el horror confluye más abiertamente con la realidad no-mística ( anteriormente hemos visto ciudades engullidas por la nada y aventuras extradimensionales ). Es decir, es un relato nada cósmico y, aunque los habitantes de Innsmouth sean poco amigos de los foráneos, el miedo y la maldad se expanden por toda la ciudad sin necesidad de ocultarse en catacumbas ni mundos subterráneos. Ya se ha expuesto la fatalidad implícita a la búsqueda y posterior encuentro de los seres prehumanos, sin embargo, como en esta ocasión sucede, la revelación de la existencia de entidades malignas está predestinada por la causalidad. En un primer momento parece que es la casualidad lo que provoca que el viajero protagonista, en busca de antecedentes familiares, transite de paso la localidad de Innsmouth, pero demasiada casualidad es que sea descendiente de la familia Marsh y por lo tanto una futura criatura anfibioreptiliana como las que le obligan a huir del poblado. Por lo tanto, la relación entre personajes e historia estará marcada por la ausencia del azar en la mayoría de relatos de Los Mitos. Tratado este tema, decir que se repite el estereotipo del personaje de “El Ceremonial” salvo la diferencia de que éste último personaje sucumbe a la tentación de lo impuro. Vuelven a hacer aparición ordenes religiosas que practican un culto en principio desconcertante, que suele confundirse con ritos no cristianos conocidos por todos aunque de difícil acceso como, por ejemplo, la masonería. Este es uno de los relatos más extensos, y por lo tanto, uno de los más eficaces a la hora de introducir al lector dentro de la historia. Una narración de unas 15 o 20 páginas, extensión bastante usual a lo largo de este compendio, es capaz de asombrar y satisfacer al lector, pero su perspectiva siempre resulta algo periférica. Durante las 70 páginas que albergan “La Sombra sobre Innsmouth” el lector puede adentrarse por completo en la trama y sentirá el desconcierto, la intriga y el acoso que se ciernen sobre el protagonista. Llegando incluso la angustia, provocada por la persecución en el pueblo de Innsmouth, tornarse en momentos cansinos. De lo más destacable del relato es la aparición de los Profundos y las constantes referencias a un sentimiento de aversión hacia la mar, que aparece “oscura y maloliente”. Casi blasfema. De este sentimiento de odio hacia el agua puede deducirse que es la simbología de la inquina hacia el todopoderoso Cthulhu. Este simbolismo puede deberse a la fobia al agua de Lovecraft y quizás la intención del escritor sea mutar al elemento generador de la vida como el elemento generador del mal. Llegando como conclusión hasta esta igualdad Vida = Maldad. Esta pesimista concepción existencial, a parte de adelantarse unos 30 años a los existencialistas de post guerra, se añade a la angustia cósmica del autor, mediocrizando la condición del hombre al mismo tiempo que la tacha de maliciosa. Por lo tanto, la total apropiación de la conciencia del protagonista por su ascendencia primordial puede significar las fuerzas y temores que habitan en lo más profundo de la psique humana y que aletargados ( como Cthulhu y como la parte primordial del protagonista ) esperan e intentan aprovechar las oportunidades que se les presenten para dominar nuestras acciones. Por último, la grandeza de Lovecraft queda demostrada al transmitir un relato tan rico en el fondo pero bajo la apariencia de un entretenidísimo cuento de terror con un sentido espléndido de la aventura. Como en las películas de animación infantil, que sacan provecho de los dobles sentidos para atraer al público infantil y adulto, Lovecraft consigue escribir una de esas historias de terror capaz de sugestionar a cualquiera con las condiciones adecuadas ( madrugada y mínima luz ) pero no por ello deja de perder su trascendencia e impide reflexionar sobre la naturaleza humana, su posición y la calidad que demuestra y ha demostrado a lo largo de su historia.

Después de este relato se suceden dos narraciones menores, saliendo mal parados si sedcomparandcondladnarracióndprecedente. El primero es “La Piedra Negra” y lo más sobresaliente del texto es la contemplación del horror de Los Mitos como amenaza tangible y latente. Anteriormente, toda la maldad y sus respectivos emisarios daban la impresión de localizarse como fenómenos y experiencias concretas sin relación aparente. Sin embargo aquí comienza a fundamentarse la idea de que los acercamientos y encuentros con las entidades primigenias no son hechos excepcionales sino avisos para concienciar al mundo de que los antiguos señores de la Tierra parecen capaces de liberarse de sus prisiones y acabar con el destierro para volver a dominar lo que un día fue suyo. A favor de este planteamiento de amenaza global juega el hecho de formularlo desde la interrogación, desde la duda. Está claro que la ignorancia es uno de los mayores factores que estimulan el terror por lo tanto, cuestionar el grado de protección del que disponemos y preguntarse sobre la cantidad de peligros que acechan al mundo produce una sensación de miedo irrefrenable puesto que se desconoce la respuesta a todas estas cavilaciones o por, lo que es peor, se intuye la respuesta. El autor utiliza este recurso para contextualizarlo en el relato pero no es una característica únicamente propia de Los Mitos ya que, este tipo de preguntas en nuestro mundo puede producir el mismo miedo que en el relato pues la amenaza sin nombre aunque no se pueda demostrar tampoco puede negarse y las lucubraciones sobre una posible amenaza suelen tender hacia el extremo, hacia lo más atrozdquedpuedadimaginarse.

Seguidamente, se presenta “Estirpe de la Cripta” de Ashton Smith; un relato que, si no desarrollase una cita del Necromicón, perfectamente podría no formar parte de Los Mitos ya que resulta un relato de terror poco incisivo en lo referente a esta mitología que trata de criaturas subterráneas que amenazan a una familia. En este relato vuelve a repetirse el principio de causalidad pues la casualidad, en apariencia, obliga a su protagonista a acudir a una mansión que le es familiar para ser espectador de una espantosa farsa trágica. Del resto del relato no hay mucho que destacar. También se repite aquí la relación sexual / reproductora que mantienen ciertas criaturas de lo impuro con los seres humanos para, seguramente, mancillar por completo la condición de la generación siguiente. Da la impresión de ser una especie de metáfora sobre el determinismo biológico ya que, profanado el candor de nuestra alma por las mismas raíces del mal, la persona infectada degenera hasta transformarse en una criatura totalmente deshumanizada, condenada a ser esclavo de lo impuro el resto de sus días.

Después de estos dos cuentos algo livianos ( seguramente para reposar entre las dos mayores lecturas ) nos encontramos con “En la Noche de los Tiempos”, bastante mal traducido ya que el título original dice algo así como La Sombra fuera del Tiempo. Esta debe de ser una de las pocas pegas con la que se pueda criticar al segundo pilar del núcleo duro de Los Mitos pues es un relato excepcional que significa el último paso evolutivo en su teogonía inspirada en el horror. Este relato representa el cenit de esta saga de narraciones de terror y, especialmente, para la aportación del propio de Lovecraft, pues sería su último relato significativo ( el siguiente y último es una respuesta a otro relato de R. Bloch ). Con esta última narración debería concluir el proceso evolutivo de Los Mitos sin embargo, tras la muerte del Creador, estos seguirían engendrando historias e ideas sin la tutela de Lovecraft. Comenzando por cuentos de terrores atávicos con cierto aire costumbrista Lovecraft acaba con un relato que nos guía por tiempos remotos afirmándose a su vez el origen extraterrestre de los entes primigenios, confirmando la concepción de partida o razón de ser de Los Mitos: En tiempos remotos la Tierra estaba poblada y gobernada por seres extraterrestres que inmiscuidos en un conflicto interno desaparecieron en apariencia. Más allá de arquetípicos o primigenios aparece en escena La Gran Raza, pueblo de vigilantes y almacenadores del saber y conocimiento de todas las especies que moran el universo en todas sus épocas. Por lo tanto, la historia tratará sobre un humano que es elegido para ser poseído por un enviado de esta raza y así este pueda compilar toda información posible bajo la apariencia y la identidad del terrestre. Este último emprenderá una cruzada para descubrir si sus recuerdos sobre un tiempo durante el que se instaló en el cuerpo de su emisario y escribió datos referentes a su área de acción como científico son reales. Claramente, Lovecraft evoluciona prácticamente a la pureza de la ciencia-ficción si bien, uno no sabe si para apaciguar o atormentarse con su desasosegada angustia cósmica. Los antiguos poblados de Nueva Inglaterra dan paso a ruinas basálticas y las criaturas emergentes de las profundidades del mar mutan en inmensos y horripilantes moluscos cefalópodos con infinidad de tentáculos. Sin embargo este relato pierde en materia de lectura simbólica y de connotaciones morales que se suplen con más aventura, exotismo interestelar y toda la imaginación que uno se pueda permitir en el campo de la ciencia-ficción. El miedo pierde bastante importancia pasando a primer plano de las sensaciones viscerales la angustia. Angustia del protagonista a lo largo de su búsqueda por corroborar una verdad que el ya conoce y angustia y desquicio por volver a entornos traumáticos para su subconsciente. Por lo tanto, el protagonista irá profundizando en su mente para acceder a estratos escondidos tras su consciencia, que le guardan de poderosos miedos y traumas, enterrados en la memoria pero que luchan por emerger en los sueños del personaje siendo estos sueños unas vías canalizadoras de tales miedos y traumas ( teoría de Freud y leit motif de Lovecraft ). Además, al desasosiego que acucia al protagonista ha de sumarse la amenaza del terror sin nombre que habita en las sombras de las ruinas de la ciudad de esta raza extraterrestre. Un terror que persigue al personaje o eso parece, pues la reminiscencia de un horror pasado y los restos del hedor primigenio parecen sugestionarle o manipularle mentalmente. Por lo tanto, la fuente de terror es psicológica sin confrontar al personaje con lo maligno directamente sino mas bien insinuándolo y haciendo que el personaje degenere hacia la manía persecutoria ( como ya hiciera Poe en sus relatos) y sirviendo esta fuente de terror en pequeñas dosis ya que la ciencia-ficción prevalece ante el horror.

La siguiente narración, “Reliquia de un mundo olvidado” es uno de esos relatos de “horror en el museo arqueológico” que utilizan motivos de la antigua cultura egipcia, remasterizados aquí con la trama y personajes propios de Los Mitos. El eje central del relato es una momia encontrada en la Polinesia y que fue maldecida por el dios Ghatanothoa de forma que el interior de su cuerpo ha de conservarse en perfecto estado hasta el fin de los días, siendo consciente en todo momento de lo que le rodea pero imposibilitado para actuar o sentir. Un castigo bastante cruel sin duda. Decir que en este relato se introduce un principio de lucha entre el Bien y el Mal ya que es el lado del Bien quien toma la iniciativa para destruir el Mal pues aparece un arma ( el pergamino ) capaz de acabar con dioses y demonios. Por lo tanto, aunque el desenlace sea trágico, se introduce la posibilidad de derrotar al Mal y no sólo escapar o sucumbir como les ha acontecido a diversos personajes en anteriores relatos. También subrayar que la narración acaba de manera poesca ya que la construcción metódica del cuento camina en dirección a un pesadillesco clímax final, pues el desenlace se concentra en la última frase ( de la misma manera que “En la noche de los tiempos” ).

En “Las ratas del cementerio” encontramos un cuento de terror puro, que a posteriori no tiene nada que ver con Cthulhu y compañía. No es más que la devoración de un guarda de cementerio, traficante de las pertenencias valiosas que se llevan consigo los muertos cuando son enterrados, por unas enormes ratas que viven en los subterráneos y que han desarrollado un inusual intelecto que les permite robar y alimentarse con cadáveres. Por lo demás destacar la angustia que produce en el lector los ambientes claustrofóbicos, es decir, sensación de asfixia y la ansiedad provocada por la falta de espacio que permita movilidad. Todo eso sumado a unas ratas con dotes de estratega que quieren engullir al guarda. También este parece ser el único relato con una autentica moraleja no interpretativa, es decir, parece que el guarda es castigado por sus negocios con las pertenencias funerarias, en otras palabras, por su profanación y su avaricia. De tal manera que este relato pudiese pasar por una fábula.

Robert Bloch escribe “El vampiro estelar” con el fin de agradar y homenajear al propio H.P. Lovecraft y consigue componer un curioso relato en el que son los escritores de terror quienes sufren en su propia piel los infortunios de una diabólica experiencia, como las que suelen escribir. Notamos entonces como va decreciendo el nivel de seriedad de estos relatos, pues ahora se toman la licencia de juguetear con los personajes y personificarlos a imagen y semejanza de los autores. También hay una vuelta a los orígenes pues es un libro maldito ( aquí el Vermis Mysteriis ) el desencadenante de todos los horrores que se suceden, dejando de ser referencia o cita para desarrollar una narración. Por lo tanto se repite el hecho de que la necesidad de conocimiento, que degenera en fascinación, significa el despertar de ocultos y olvidados peligros. Si bien el aumento de nuestro conocimiento y su puesta en práctica significa el crecimiento y posterior desarrollo y progreso de nuestra especie, aquí denota un matiz negativo. La negación sistemática de lo nuevo por conveniencia y por miedo ( dogma ) es perjudicial pero a lo largo de la historia han surgido de manera natural tabúes arraigados en los más profundo de nuestra inconsciencia ( y que sólo despiertan a través de una actitud neurótica o criminal ) que abogan por prohibiciones convenientes. Por lo tanto, surge una duda ¿ El ser humano es capaz de conocer algo y poder enfrentarse a la tentación que implica poner ese algo en práctica y así conocer sus consecuencias, aún siendo mortales ? Absurdamente, la respuesta parece ser no. La curiosidad pues, es sinónimo de perdición. Finalmente cabe mencionar la bellísima muerte que describe Bloch para el místico de Nueva Inglaterra ( Lovecraft ). El cuerpo retorciéndose en el aire, la sangre que no capitula antes las leyes de la gravedad... Para mí; por su fuerza, belleza y magnificencia es la mejor composición de imagen de todo el libro.

“El Morador de las Tinieblas” es la réplica del propio Lovecraft a lo escrito por Bloch. En su último relato del ciclo de Cthulhu se despide con una historia que vuelve a situarse en Nueva Inglaterra volviendo a insistir en el despertar, provocado involuntariamente, de las fuerzas de lo impuro. Está vez es Nyarlathothep quien es liberado del Trapezoedro Resplandeciente y acaba con la vida de Robert Blake.

Por lo demás hay que destacar que el grupo de origen italiano que sale en el texto no es ni insultado ni despreciado por Lovecraft e incluso son conocedores del peligro que acecha. Otra curiosidad es la aparición de Roderick Usher, de “La Caída de la casa Usher”, comparándose este último con Robert Blake. Ya que ambos, sentados, esperan la muerte; uno a manos de una hermana “rencorosa” y otro a manos de un Dios.

Dos años después de este último relato muere Howard Phillips Lovecraft y poco después estalla la Segunda Guerra Mundial y como bien dice R. Llopis “los Mitos aborrecibles, ante sus horrores, huyeron a esconderse”. Sin embargo Derleth tratará de estirar la vida de Los Mitos, sistematizando el estilo y la temática originada por su Creador y otros como Bloch o Campbell seguirán recreándose en unos mitos que navegan a la deriva para que, finalmente, el después consolidado escritor Joan Perucho ponga punto y final en la más decadente narración recogida.

Con August Derleth los Dioses Arquetípicos recobran importancia en su conjunto pero no se especifica ni los nombres ni las particularidades de cada uno individualmente. Puesto que el catálogo de Dioses y seres Primordiales es bastísimo resulta precipitada la imposición a un primer plano de estos arquetípicos. Está claro que tanto en “Hoya de Brujas” y “El Sello de R´lyeh” Derleth pretende divinizar la mitología lovecraftiana adicionándole una de las piedras angulares de las otras religiones como lo es el conflicto entre el Bien y el Mal. Sin embargo, este procedimiento es usado por distintas ordenes religiosas para manipular moralmente a sus fieles pues el definirles lo que está bien y lo que está mal significa limitar y dirigir su comportamiento hacia un interés particular y supuestamente común. Supongo que más allá de esta equivocación, Derleth quería dotar a Los Mitos de los tintes épicos propios a este conflicto sin embargo, este planteamiento deriva fuera de los limites del terror y acaba en obras como “El Señor de Los Anillos” cuya base esencialmente es el conflicto de la luz y de las tinieblas. Pero a diferencia de los intentos de Derleth por emular a Hesiodo, Tolkien logró escribir una especie de Biblia ( El Silmarilion ), donde describiría la génesis del mundo que el concibió. Erra Derleth, pues se queda a medio camino de la estructuración y ordenación completa.

Otra aportación de August Derleth que desvaloriza Los Mitos es el hecho de que impregna a sus relatos una visión de conjunto. Es decir, anteriormente las narraciones parecían estar focalizadas y aisladas entre si. La amenaza es latente pero a la vez dispersa, dejando al lector la tarea de descubrir nuevos monstruos y atrocidades que complementen lo anteriormente leído obligando a éste formularse la siguiente pregunta: ¿Cuántos son los horrores que acecharon, acechan y acecharán al mundo? Derleth, equivocadamente, da la respuesta formalizando las relaciones entre Primordiales y Arquetípicos además de enumerar y cuantificar a los primeros advirtiendo a la vez de sus disputas internas. Incluso expone la forma de proceder para que el levantamiento primordial se materialice, por lo tanto al aumentar la cuota de conocimiento del lector el misterio decrece y tras el, el terror que provocan Los Mitos Abominables. También, como Hazel Helad, Derleth aporta un arma ( las rocas en forma de estrella de cinco puntas que forman el sello de R´lyeh ) que juega a favor del lado benigno induciendo a creer que, al contrario que Lovecraft, la batalla contra el mal no está perdida antes de comenzar sino que perecer deja de ser la única posibilidad pues la defensa es posible. Derleth introduce Esperanza. La angustia cósmica que expresaba Lovecraft a través de sus cuentos de terror queda expulsada de este nuevo tratamiento que se le da a la obra así que del pesimismo lovecraftiano se pasa al positivismo ( entiéndase como calidad de lo positivo y no de lo real ) de Derleth.

Otros temas menores que continua o añade Derleth son el confrontación del terror y la seducción. Terror por el aparente descubrimiento y seducción producida por el inconsciente. Como anteriormente se ha comentado esto es una continuación de las teorías reminiscentes de Freud o Platón. También introduce la figura de la mujer como “mediadora entre el hombre ( lo consciente ) y las fuerzas más negras del abismo, a las que en rigor pertenece” y para muestra de las diferencias entre el creador original y Derleth el agua pasa de ser un elemento ominoso a ser gozoso.

Por su parte, Robert Bloch introduce con su contrarréplica póstuma “La sombra que huyó del chapitel” el sentido del humor con la descripción del taxista irlandés y la crítica / denuncia propia de la ciencia-ficción. Como ya lo hicieran, por ejemplo, George Orwell en su distopía “1984” o Ray Bradbury en “Fahrenheit 451” la ciencia-ficción siempre se ha erigido como primer movimiento crítico y advisorio ante situaciones que todavía están en los primeros pasos de su proceso gestativo. Por lo tanto Bloch usa en su provecho una leyenda propia de Los Mitos para camuflar una crítica contra la energía atómica y a la vez darle credibilidad contextual. También hay que destacar como, otra vez, Bloch nos deleita con su afición a las representaciones que causen impresión recreándose con la imagen de dos panteras negras lamiendo las manos de Nyarlathothep a la luz de la luna.

Del trabajo del, por aquel entonces, joven J. Ramsey Campbell cabe destacar sus intenciones. Para mí, su relato “La iglesia de High Street” representa un encauzamiento positivo hacia los orígenes del ciclo de Cthulhu pero claro está, sin el patrocinio ni la colaboración de Lovecraft y su Círculo el resultado de sus intentos no alcanzaría mayor trascendencia que el reconocimiento individual a su labor y a su talento. Con él reaparecen la adoración sectaria y el recurso, ya usado por Lovecraft, del juego del ratón y el gato, es decir, la persecución del personaje central por parte de las entidades malignas. Dentro de estos Mitos Póstumos es este relato el que mejor entiende y escenifica la esencia de Los Mitos.

Finalmente es Joan Perucho el que pone el broche a esta recopilación de narraciones extraordinarias con su “Con la técnica de Lovecraft” aunque en mi opinión Como en una película de David Lynch sería un título más apropiado pues su relato resulta una fantasía borrosa, como el recuerdo de un sueño. Moviéndose en diferentes planos, entre lo real, lo irreal y las memorias. Es un relato disperso, abarcando desde lo más macabro ( casi gore ) hasta lo más humanamente vulgar. Probablemente el más lírico, pero es un lirismo propiciado por quimeras a su vez engendradas por el delirio... delirio provocado por la gélida quemadura de un Thoulú. A falta de un relato paródico que signifique el epitafio de estos mitos, la narración de Perucho es sin duda el de mayor grado involutivo alcanzado ya que, la trama gira sobre la misma idea inicial de Los Mitos: una revelación alucinógena. Sin embargo si Lovecraft creó mundos y seres a partir de esta base en este relato la alucinación morbosa es prácticamente lo único que prima.

A mi parecer, como conclusión a este trabajo y después de haber analizado concienzudamente la obra ( o al menos, haberlo intentado ) creo que he de recalcar la revolución que supone Howard Phillips Lovecraft dentro del género del cuento de terror. Antes de Lovecraft el genero de terror estaba casi monopolizado por fantasmas y demonios. Los espíritus que se presentaban de una manera inmaterial pero impactante para atormentar al hombre psicológicamente y los demonios que surgían de los abismos de las tinieblas para mortificar y descargar sobre el hombre su comportamiento que tiende hacia el sadismo y la burla, se repartían la cuota de publicaciones del género. Sin embargo, con el paso del tiempo el hombre se va abasteciendo de conocimientos y por lo tanto las supercherías y las creencias infundamentadas van disminuyendo. Pero, como si de un contra-efecto se tratase, el progreso del hombre significa también la frustración por no conocer ciertos misterios envueltos en la más densa neblina y frustración también por la decepción que supone lo crudo de otros descubrimientos. Nace por lo tanto la Angustia Cósmica que tanto afectará a Lovecraft. Angustia por lo insignificante, incierto, amoral, azaroso y hostil. Se abre por lo tanto una nueva fuente de pesadillas pariendo monstruos, lugares y deidades que den respuesta a las más profundas y trascendentales dudas en un mundo ficticio en el que ampararse y evadirse. Pero, claro está, una génesis inspirada desde un perturbador pesimismo y desde la inseguridad no puede desembocar en narraciones alegres y optimistas... o al menos ese el caso de Lovecraft. Por supuesto Lovecraft además de concebir seres y culturas aborrecibles y repugnantes se muestra siempre derrotista ya que, aunque el personaje escape de las garras del mal, la victoria no es más que una quimera. Es una toma de aire momentánea pues el mundo esta condenado, así que no hacen más que alargar lo inevitable. Lovecraft logra crear un ambiente desolador sin la necesidad de ser demasiado detallado y conciso en la estructuración, organización y “gestión” del mal pues este último se presenta inesperado y desconocido pero predeterminado. A diferencia de los cuentos de miedo que, englosados dentro de la tradición gótica, pretendían asustar con experiencias con entidades supranormales que tienen la intención de perturbarnos psíquicamente, en Los Mitos de Lovecraft son avisos de un poder y una maldad muchísimo mayores, como las señales que preceden al Apocalipsis.

Lovecraft, a parte de ayudarse de la ciencia-ficción para hacer más exóticas y dotar de un mayor grado de magnificencia a sus aventuras, abogará por la misma evolución del factor Miedo haciéndolo mutar en una tensión constante. El lector dejará de estar guiado hacia un final en el que se le revele que al hombre al que enterraron en el cuento aún estaba vivo o a hacia otro final en el que, estelarmente, un fantasma cruce el umbral de la puerta y diga “¡Bú!” o exija venganza. No. Con Lovecraft el clímax se ha de estirar hasta la resolución final del relato ( cosa que no impide una revelación final ) ya que se sustituye la excitación y el sobresalto final por la angustia empática del ver como los personajes son amenazados, perseguidos y acorralados. Y lo peor de todo, aún esquivando la muerte estos personajes no alcanzarán la salvación y se deleitarán con la bendición que supone el fruto de la vida sino que a partir de ese momento vivirán sumidos en la pesadumbre pues conocerán la verdad: Sabrán que están condenados.