Los Hima

Análisis antropológico. Cultura. Mujer. Política. Orgabización social. Religión. Tribus. Poblados. Vida. Costumbres. Sociedad. Trueque

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ANÁLISIS DETALLADO DE LA FORMA DE VIDA DE

LOS HIMBA

CULTURA AFRICANA QUE CONVIVE EN ARMONÍA

CON LA NATURALEZA Y AÚN CONSERVA

SUS COSTUMBRES ANCESTRALES

2 Bach. B

Según el antropólogo E. B. Tylor, cultura es “ese complejo conjunto que abarca los saberes, las creencias, el arte, las costumbres, el derecho,... así como toda disposición o usos adquiridos por el hombre viviendo en sociedad”.

Así pues, vamos a exponer qué rasgos en la forma de vida de los himba nos ha hecho nombrarla como una cultura.

Comenzaremos hablando de su economía. Los himba son exclusivamente ganaderos. Obtienen todo lo que necesitan de sus vacas: el alimento (que casi exclusivamente es la leche en forma de cuajada), hacen trueques con la ya nombrada leche para conseguir cereales o instrumentos e, incluso, utilizan los excrementos para cubrir sus chozas e impermeabilizarlas de la lluvia.

En cuanto a la política, nos encontramos ante una organización cesaropapística, en la que el jefe político es a su vez el jefe religioso.

Las leyes se hacen y se administra justicia en un valle en el que se reúnen todos los jefes de las distintas tribus himba y se sientan a la sombra de un árbol a discutir y valorar. Llama la atención el hecho de que todas los castigos giren en torno al pago de cabezas de ganado. Si, por ejemplo, alguien mata a un hombre, deberá pagar 35 cabezas de ganado a la viuda, pero si mata a la mujer, el precio subirá a 45 cabezas. Este hecho seguramente esté relacionado con la fertilidad de la mujer.

En el aspecto social debemos destacar varios puntos importantes:

Por un lado hay que mencionar el papel que juega la mujer y las relaciones que se establecen con respecto a los hombres. Por ejemplo, es la mujer la encargada de construir su casa. El hombre es polígamo y vive en casa de sus mujeres, no pudiendo permanecer más de dos noches seguidas con la misma. Otra cosa también curiosa es que cuando una mujer himba se casa con un extranjero, éste pasa inmediatamente a pertenecer a la tribu. Pero cuando es un hombre himba el que se casa con una extranjera, hasta la segunda generación no se los considerará miembros de la comunidad himba.

Por otro lado habría que destacar el simbolismo de los peinados, collares, pulseras,... que indican el estado civil, la edad, etc.

Por último, el tema místico o religioso. Los himba no parecen rendirle culto a ninguna divinidad. Lo realmente sorprendente es el “fuego sagrado”. El fuego sagrado es un fuego que está colocado frente a la puerta del jefe de la tribu y que nunca se apaga, excepto cuando se muere el jefe. Entonces el nuevo enciende otra vez el fuego que permanecerá encendido hasta su muerte. De este fuego se encienden el resto, que arden en cada casa.

En cuanto a lo funerario, cuando un himba muere, se hace sonar una trompeta cuyo sonido se propaga a lo largo de los valles y anuncia a los miembros de tribus más lejanas la muerte de un miembro.

Al morir, se sacrifica su ganado y se envuelve al muerto en la piel de su res preferida para que lo acompañe en la otra vida.

Cuando el que se muere es un niño, los familiares se encierran en sus casas a llorar su muerte y al segundo día, el padre sacrifica una vaca, de la que comen todos los miembros de la tribu.

Si se trata de un niño pequeño o de un bebé, no se le guarda luto y se le entierra en el centro del poblado, en el corral.

Tocados estos aspectos, creemos que ya podemos hacernos una idea del modo de vida himba.

Viven los himba en tribus o poblados. El trabajo diario es cuidar del ganado, ordeñar las vacas y preparar la leche para hacer cuajada. A esto se suman trabajos como moler el trigo que se consiguió mediante un trueque, fabricar una nueva casa, curtir la piel de algún animal que murió o fue sacrificado... Los niños juegan mientras desarrollan cualidades que necesitarán cuando sean mayores (como la agilidad, los reflejos...).

Algo que no mencionamos antes y que merece ser nombrado son los pequeños huertos que la mayoría de los himba poseen. Allí cultivan cosas como maíz, una especie de calabazas, etc, que les sirven como complemento a la cuajada.

Así que el cuidado de este huerto también ocupa parte del día de los himba.

Una vez visto todo esto, es fácil relacionar distintos ámbitos de la vida de los himba. Por ejemplo, el tema de los matrimonios con personas extranjeras y la diferencia de tratamiento así sea un hombre o una mujer quien lo haga. Es posible que este hecho tenga su explicación en que los himba piensan que del padre se hereda lo espiritual y de la madre la sangre, lo corporal.

Aunque en principio la forma de vida himba nos resulte totalmente novedosa y extraña, tiene algunas cosas que guardan una similitud con nuestra cultura.

Por ejemplo, el hecho de que cuando una mujer se queda viuda, se quite parte de los collares y pulseras que adornan su cuerpo, es como una muestra de viudedad, cosa que en nuestra sociedad también se hace.

La relación entre estado civil o etapa en la vida con su atuendo es algo que debe sonarnos pues en nuestra cultura, hay “una edad para cada cosa” y difícilmente puedas ver a un hombre de 70 años con unos pantalones amarillo canario.

La visión de estos documentales me ha llevado a muchas conclusiones, pero quizás la más importante es que realmente no necesitamos todo lo que nos venden para vivir, que existen otras culturas con una concepción distinta de lo que es la propiedad, el tiempo, la vida...

La verdad es que ofrecen una visión de armonía, de tranquilidad, e bienestar con ellos mismos y con el entorno que hace que nos paremos a reflexionar sobre nuestra agitada vida, llena de continuas necesidades que no necesitamos, de preocupaciones sin importancia.

Con esto no quiero decir que lo abandonemos todo y nos vayamos al medio de la selva a vivir como los himba o como algunas otras tribus que aún quedan, sino que nos paremos a cuestionarnos si realmente necesitamos el caos que se crea a nuestro alrededor para vivir.

Personalmente opino que la idea de hacer un documental sobre un pueblo que “vive en armonía con la naturaleza”, que “conserva sus ancestrales costumbres”, etc, está bastante bien. La distribución de los temas en los tres vídeos creo que ha sido acertada, pues nos ha dividido los ámbitos de la vida de los himba bastante claramente.

Pero la verdad es que la autenticidad de los videos pueden ponerse en duda, ya que aparecen cosas como una lata de pintura, una cuchara de metal, con sus adornitos y todo, y un hombre vestido con pantalón negro y camisa blanca mientras el resto de personas se cubrían con un taparrabos. Todo esto lleva a la conclusión de que el antropólogo ha intentado realizar un documental sobre el modo de vida de los himba, sí, pero idealizado, porque es evidente que estas personas tienen determinados utensilios, como por ejemplo los machetes, que no los han fabricado ellos, sino que los han conseguido mediante truques. La verdad es que una no sabe muy bien como tomar que un antropólogo en un documental oculte la vida real de estas personas.

A parte de todo esto, hay que hacer otra pequeña critica, cuando hicieron el montaje de la cinta, no tuvieron en cuenta que el sonido de los cantos sobresalían de la voz del antropólogo que realizaba la introducción del video, por lo que ésta no se escucha bien.

Para terminar, diré que personalmente no me importaría irme a vivir una temporada con los himba, siempre y cuando no tenga que fabricarme mi propia casa y al cabo de un tiempo pueda regresar, porque pienso que nuestra cultura es, no la mejor, porque ninguna cultura es mejor que otra, pero si bastante buena, si quitamos la sociedad actual, el sistema y la prepotencia que ha caracterizado al hombre occidental desde sus primeras civilizaciones.