Lo sublime

Filosofía y arte. Representaciones artísticas. Origen de las ideas. Belleza. Emociones

  • Enviado por: Sektaria
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Introducción:

El texto sobre lo sublime tal y como ha llegado a nosotros, depende casi por entero de un manuscrito (2036) del siglo X despues de Cristo, conservado en la Biblioteca Nacional de Paris. Manuscrito que ha sufrido una serie de mutilaciones y solo poseemos las dos terceras partes del original.

Así fue compuesto durante el siglo I después de Cristo en su segunda mitad, por un autor desconocido que pudo llamarse Longino, nombre bastante común, al parecer, en la época. Su forma de escribir, aunque en la linea de la de Dionisio de Halicarnaso, Plutarco o Filón, muestra un grado de originalidad o personalidad nuevos.

El libro se ocupa del estilo y la lengua, señalando las virtudes y defectos en la composición y en el pensamiento de numerosas obras griegas, generalmente teñidas como clásicas.

El tratado sobre lo Sublime tuvo que esperar a 1674 para ocupar un lugar de relieve entre los grandes de la teoría literaria de la antigüedad, considerándolo el documento crítico más ilustrativo que nos ha llegado desde la antigüedad, un ensayo de valor y de interés públicos.

La estructura y el contenido de la obra:

  • Una introducción que abarca los seis primeros capítulos. En ellos tenemos la descripción de lo Sublime. El autor se pregunta si existe un arte de lo Sublime y su opuesto, señalando la necesidad de conjugar el método con la existencia de una naturaleza extensa para llegar a una creación literaria verdaderamente Sublime.

  • Se adelantan ejemplos de lo que no es un estilo elevado y se describen los vicios en los que se incurren aquellos que no saben usar en el momento oportuno ciertas expresiones, con lo que consiguen resultados contrarios al fin propuesto. La causa sería el deseo inmoderado de novedad intelectual, que es lo que, sobre todo, domina a su generación, para terminar diciendo que va intentar hacerse una idea clara de lo que en verdad es lo Sublime, objeto difícil de alcanzar por ser el resultado e una larga experiencia.

  • Sigue la parte principal de la obra que se extiende hasta el capítulo VI al XL en el que el autor, después de afirmar que lo hermoso y verdaderamente Sublime es aquello que agrada siempre y a todos. Estudia las cinco fuentes de las que principalmente se deriva un estilo elevado y Sublime, primero hace una enumeración de las mismas, para pasar a estudiarlas luego detenidamente y por separado.

  • En general Longino describe lo sublime como una elevación en el lenguaje y los grandes poetas y prosistas, de esta forma y no de otra, alcanzaron los más altos honores y vistieron su fama con la inmortalidad.

    Pues el lenguaje sublime conduce a los que escuchan no a la persuasión sino al éxtasis. Ya que en todas partes lo maravilloso, que va acompañado de asombro, es siempre superior a la persuasión y lo que solo es agradable.

    “...Nuestra alma se ve por naturaleza transportada en cierto modo por la acción de lo verdaderamente sublime, y ,adueñandose de ella un cierto orgullo exultante, se llena de alegría y de orgullo, como si fuera ella la autora de lo que ha escuchado. Cuando un hombre sensato y versado en la literatura oye algo repetidamente y su alma no es transportada hacia pensamientoselevados, ni al volver a reflexionar sobre ello tampoco queda en su espíritu más que meras palabras, que, si las examinas cuidadosamente, se convierten en algo insignificante, entonces se puede decir con toda seguridad que no es algo verdaderamente sublime, ya que solo se conservó mientras era escucado. Pues, en realidad, es grande solo aquello que proporciona material para nuevas reflexiones y hace dificil, más aún imposible, toda oposicióny su recuerdo es duradero e indeleble. En un palabra se considera hermoso y verdaderamente sublime aquello que agrada siempre a todos. Pues, cuando personas de diferentes costumbres, vidas, aficiones, edades y formas de pensar tienen una opinión unánime sobre la misma cosa, entonces este juicio y coincidencia de espíritus tan diversos son una garantía segura e indudable en favor de lo que ellos admiran...”

    EN BUSCA DE LO SUBLIME: VISIONES ROMÁNTICAS

    Desde que Edmund Burke publicó en 1757 su célebre indagación filosófica a cerca de nuestras ideas sobre lo bello y lo sublime, los artistas, tanto escritores como pintores, emprendieron una larga búsqueda de lo sublime en la naturaleza.

    Lo sublime en un principio fue definido como el efecto psicológico de atracción repulsión que nos produce un objeto, lo sublime se vino a relacionar con todo aquello que por su magnitud era capaz de impresionar sobre manera a la imaginación, despertando sentimientos de miedo, vértigo, vacío e infinitud en el sujeto. Las montañas y precipicios serán uno de los temas favoritos de los paisajistas románticos, esto se explica, precisamente, por la disparidad de emociones que surge de la contemplación de lo sublime, pues el vértigo tan pronto nos repele como nos atrae al abismo, así mismo cobrará una importancia fundamental las ruinas y los cementerios, lugares donde la intuición y la imaginación podrían vagar cómodamente.

    CASPAR DAVID FRIEDRICH (1774-1840)

    Añade un valor místico y simbólico a la naturaleza, la que representará mediante imágenes-concepto. Su pintura es, efectivamente, una pintura intelectual impregnada de las ideas del círculo filosófico en el que se movió. Si observamos uno de sus cuadros El naufragio de la esperanza (pag. 60 fotografía) nos presenta la calma que sigue a la tormenta, momento de un silencio de muerte. Con ello exige al espectador un esfuerzo de imaginación para saber lo que ha pasado, utilizando así esa poética de lo sublime a través de la cual, y de manera paradójica, las cosas se expresan con más fuerza mediante su ausencia. Friedrich no muestra la sublimidad en los paisajes que pinta, sino en los efectos subjetivos que éstos producen en el espectador... “un pintor debe pintar no sólo lo que ve ante sí, sino también lo que ve en el interior de sí mismo”...

    Para ello exige que el observador real se identifique con el representado y sienta con él, esta transposición de sujetos es obvia en una de sus obras maestras El monje frente al mar (fotografía en pag. 61)

    EXPLICACIÓN DEL CUADRO:

    Cuando esta pintura se expuso por primera vez, las quejas del público coincidieron en que no podían ver nada, y es que lo que quiso representar el pintor es precisamente el vacío. Para ello se valió de escasos elementos: una bruma, un mar y una duna sobre la que un monje pensativo contempla lo que nosotros tampoco podemos contemplar.

    El filósofo Von Kleist escribió al verlo en 1810... “ yo era el monje, el cuadro la duna: y aquello que yo debía mirar con anhelo no estaba el mar”...

    Friedrich escribe... “cuando un paisaje está cubierto por niebla, parece mucho más sublime ya que eleva y amplia nuestra imaginación”

    Otro ejemplo de esta transposición de sujetos es El caminante frente al mar de niebla (foto pag. 62)

    EXPLICACIÓN DEL CUADRO:

    El personaje que contempla la escena aparece de espaldas para obligarnos a mirar lo mismo que él. Kant estableció a cerca de lo sublime en su crítica del juicio 1790... “lo sublime no está contenido en ningún objeto de la naturaleza, sólo en nuestra mente, ya que podemos hacernos conscientes de nuestra superioridad con respecto a la naturaleza exterior, en tanto que lo hemos sido con respecto a nuestra naturaleza interior. Cuando hablamos de la naturaleza sublime lo hacemos incorrectamente; hablando con propiedad, la sublimidad sólo puede ser atribuida a la manera de pensar.

    WILLIAM BLAKE (1757-1827)

    Blake entiende lo sublime más como una incursión en el mundo supraracional que en el irracional rechazando el arte como mimesis e incluso como representación del mundo real. Fue uno de los ejemplos más expresivos del artista marginal en la historia del arte, sus obras hacen referencia a espacios no naturales y planimétricos que podían ser considerados como paisajes interiores o mentales (foto pag.64)

    JOSEPH MALLORD WILLIAM TURNER (1775-1851)

    Elevó el paisaje a la categoría de pintura noble, logró sustituir a los seres humanos y a los dioses antropomórficos por los elementos naturales. Las hazañas de la naturaleza serán representadas en su estado más energético y sublime, esto es más caótico y desenfrenado. Una de las o0bras maestras de William Turner será lluvia, vapor y velocidad (1844)

    EXPLICACIÓN DEL CUADRO:

    Para producir en el espectador el efecto atmosférico natural de la lluvia mezclada con el vapor industrial y el de la velocidad, utiliza una técnica abocetada a base de manchas de color, mediante la cual suprime los objetos prácticamente. Así su pintura es, más empírica que mística o metafísica, si bien sus percepciones no son meramente visuales, sino también intelectuales, ya que representa,, además de las cosas, las ideas que éstas suscitan entre nosotros.

    Johann Heinrich Füssli (1741-1825)

    Nace en Zurich pintor, escritor y crítico; redactó algunos escritos que le destacaron y así también escribió sobre Rousseau y tradujo a Sakespeare y a Winkelman.

    Una vez instalado en Inglaterra, de forma definitiva, rechaza del Rococó lo que podía haber de delicado y pequeño, lo que podía tener de galante, de ornamental, de superficial. Se decantó por el exceso en las pasiones y en las emociones, en las acciones, en su expresión.

    La obra de Miguel Angel fue decisiva para su evolución pero no olvidó ni dejó de estimar a Rafael, Tiziano y Corregio.

    Obtiene su gran éxito con “el incubo” también llamado pesadilla:

    EXPLICACIÓN:

    En la imagen coinciden una serie de factores que determinan el perfil de la noche, el erotismo, el terror, el sueño, la fealdad y la belleza, la simbología, la tradición popular, la nueva literatura ya romántica.

    Se observa la pasión de fusili por Anna Landott, cuya fisionomía aparece pintada en el reverso del cuadro.

    Lo sublime

    Introducción

    El siglo XVIII se caracterizó por buscar en la Antigüedad Clásica los valores y el punto de partida de la nueva sociedad ilustrada que se estaba gestando. Los valores estéticos de la Antigüedad, se conciben como valores morales, formas de exaltación de la virtud y el heroísmo, de la serenidad y el sacrificio. Un ejemplo de este cambio de valores estéticos durante el siglo XVIII nos viene dado por el Castillo de Choisy cuando, en 1764, se propuso cambiar la pintura mitológica tradicional por una Antigüedad modélica centrada en héroes morales (Marco Aurelio, Trajano, Tito...). Esta nueva orientación dará lugar al llamado clasicismo severo.

    Luis David será el paradigma de ese clasicismo severo basado en lo heroico y “contenido”. La pintura de David será una pintura de luces rayando en el límite de las sombras, algo que, pese a no considerarse como sublime en el pleno significado del término, si está aludiendo a esa sobriedad y sobrecogimiento que busca lo sublime.

    La muerte de Marat. Luis David (1793)

    En La muerte de Marat la figura del “mártir laico” no necesita de anécdota alguna. Aquí, lo sublime moral, tiene su referente obligado en la muerte. El sacrificio puede conducir a la muerte y en esa idea, David introduce lo absoluto como término de comportamiento.

    Estos, son los valores de la luz que alumbran el nuevo orden político de la proclamación de la igualdad y fraternidad, pero, son valores que miden su grandeza por la muerte y por la sombra que puedan contener en sí.

    Este sentimiento de “los sublime”, su tensión de luz y sombras aparecen también en los escultores neoclásicos Flaxman y Canova.

    En Canova, lo sublime se refleja en la serenidad del movimiento, la ausencia de gesticulación, la eliminación del exceso...

    Amor y Psique. Antonio Canova (1793).

    Es la perfección irregular, la sensación de morbidez lo que eleva a la categoría de sublime las obras de Canova, ya que, sus obras son “sobrehumanas”, presentan una dimensión distinta, que eleva...

    En Flaxman, la simplicidad de líneas, la ausencia de detalles pintorescos, la escala de las figuras, el contraste entre éstas y el espacio blanco e inmaculado, son rasgos de lo que Burke definirá como sublime. La inmensidad del espacio se logra con un tratamiento formal adecuado, unas pocas y simples líneas pueden presentarlo o insinuarlo sin necesidad de motivos anecdóticos ni reconstrucciones pintorescas.

    El Sueño, a quien Júpiter quería arrojar al Ponto, es salvado por la noche. John Flaxman (1805).

    En El Sueño, a quien Júpiter quería arrojar al Ponto, es salvado por la Noche Flaxman refleja la grandeza de los cielos, la dimensión del espacio, infinito y eterno, como temas del heroísmo clásico, pero presenta un mundo ideal, mas allá del nuestro, un mundo sublime.

    Lo sublime según Burke: Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y lo bello

    En 1757 aparecía en Londres la primera edición de la obra del orador y político inglés, nacido en Dublín, Edmund Burke (1729-1797) Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y lo bello.

    A partir de esta obra, la categoría de lo sublime adquirió una notable importancia hasta convertirse en asunto central tanto del neoclasicismo como del romanticismo.

    La verdadera sublimidad, tal como la entiende Burke, es aquella que sitúa a los grandes genios “cerca de la grandeza espiritual de la divinidad”, en un traspasar de mundos, posible para el griego pero, problemático para el hombre del siglo XVIII.

    No obstante, cuando Burke escribe sobre lo sublime existe ya una tradición consistente. El tratado Sobre lo sublime de Longino, fue traducido al francés por Boileau en 1674, convirtiéndose a partir de entonces en un texto de obligada referencia.

    Pero para conocer en profundidad lo que considera Burke como digno de destacar en el empeño de definir lo sublime es mejor que pasemos directamente a extraer algunos fragmentos de su obra.

    Parte I ,Sección VII De lo sublime

    “Todo lo que es a propósito de cualquier modo para excitar las ideas de pena y de peligro, es decir, todo lo que de algún modo es terrible, todo lo que versa cerca de los objetos terribles, u obra de un modo análogo al terror, es un principio de sublimidad: esto es, produce la más fuerte moción que el ánimo es capaz de sentir...”

    “ ...Pero así como la pena obra más fuertemente que el placer, así también la muerte es una idea que hace por lo general mucho mayor impresión que la pena, ...lo que hace a la pena misma más penosa... es que se la considera como un emisario de esta reina de los terrores. Cuando la pena o el peligro están demasiado próximos, son incapaces de causar algún deleite, y son terribles simplemente; pero a ciertas distancias y con ciertas modificaciones, pueden ser y son deleitosos, como experimentamos cada día.”

    Parte II Sección I De la pasión que produce lo sublime

    “ La pasión que produce lo que es grande y sublime en la naturaleza, cuando estas causas obran con mayor fuerza, es el asombro; y el asombro es aquel estado del alma en que todos sus movimientos se suspenden con cierto grado de horror. En este caso está el animo tan lleno de su objeto, que no puede dar entrada a otro alguno, ni por consiguiente raciocinar sobre el que le ocupa. De aquí nace el grande poder de lo sublime, que lejos de ser producido por nuestros raciocinios, los anticipa y nos lleva arrebatadamente a ellos por una fuerza irresistible. El asombro es el efecto de lo sublime en su más alto grado: los efectos inferiores son la admiración, la reverencia y el respeto...”

    Parte III Sección I De la belleza

    “...Entiendo por belleza aquella o aquellas cualidades de los cuerpos, por las cuales causan amor, o alguna pasión semejante a él. Limito esta definición a las cualidades de las cosas que son meramente sensibles...”

    “...Distingo igualmente el amor ( por el cual entiendo la satisfacción que halla el ánimo en la contemplación de cualquier cosa bella, sea de la naturaleza que fuere) del deseo o concupiscencia; la cual es una energía del espíritu que nos estimula a la posesión de ciertos objetos que no nos mueven precisamente porque son bellos, sino por otros diversos medios al mismo tiempo. Desearemos ardientenmente a una mujer sin que tenga una particular belleza: y la hermosura de los hombres, o de otros animales, aunque cause amor, no excitara en nosotros ningún deseo. Lo cual manifiesta que la belleza y la pasión causada por ella, a la cual llamo amor, es distinta del deseo... pero a este último, y no a los efectos de la belleza como tal simplemente, es a lo que debemos atribuir las violentas y tempestuosas pasiones, y las mociones del cuerpo que son consiguientes, y que trae consigo lo que se llama amor en algunas de sus acepciones ordinarias.

    Parte III Sección XXVII Comparación de lo sublime y lo bello

    “...los objetos sublimes tienen grandes dimensiones, y las de los bellos son pequeñas comparativamente: en los bellos se encuentra lisura y pulidez, en los sublimes aspereza y negligencia: la belleza debe evitar la línea recta, pero apartándose de ella insensiblemente: a lo grande conviene la línea recta en muchos casos, y cuando se desvía de ella, suele separarse mucho: lo bello no ha de ser obscuro, lo grande debe ser opaco y obscuro: lo bello debe ser leve y delicado, lo grande debe ser sólido y aun pesado. A la verdad son ideas de muy diversa naturaleza por fundarse la una en la pena, y la otra en el placer...”

    “...¿Porque algunas veces se hallen reunidas las cualidades de lo sublime y lo bello, prueba esto que son unas mismas? ¿prueba que tienen relación entre sí, ni aun que no son opuestas y contradictorias? El negro y el blanco pueden mezclarse y templarse; mas por eso no son una misma cosa. Y cuando están así mezclados y templados uno con otro, o con diferentes colores, la virtud del negro como negro, o del blanco como blanco, no es tan eficaz como cuando está cada uno por sí y separado del otro.”

    Parte II Sección II El terror

    “Ninguna pasión priva tan eficazmente al ánimo de las facultades que tiene para obrar y raciocinar, como el miedo. Porque siendo el miedo una aprehensión de la pena o de la muerte, obra de modo que se parece a la pena actual. Por consecuencia, todo lo que es terrible con respecto a la vista, es sublime también, ya sea de grandes dimensiones esta causa de terror, ya no lo sea; porque es imposible mirar como frívola y despreciable una cosa que pueda ser peligrosa...”

    “...Y si a las cosas de grandes dimensiones agregamos una idea de terror, parecen mucho mayores sin comparación...”

    “...A la verdad, en cualquier caso el terror, más o menos claramente, es la principal causa de sublimidad...”

    Parte II Sección III La obscuridad

    “La obscuridad parece necesaria por lo común para hacer muy terrible alguna cosa: se desvanece gran parte de nuestra aprehensión, cuando conocemos hasta dónde puede llegar un peligro y podemos acostumbrar a él nuestra vista...”

    Lo sublime para Burke, queda según explica en su obra, estrechamente ligado a lo terrible, lo oscuro y a la pena.

    Lo sublime se desliga de la pura razón y entra en el terreno de los sentimientos, de lo oscuro, de aquello que sea capaz de inspirarnos terror. Lo sublime es aquello que no nos deja impasibles, que no podemos mirar frívolamente, “...porque es imposible mirar como despreciable una cosa que pueda ser peligrosa...”.

    Sin embargo, para Burke, lo sublime no se puede conseguir por medio de artificios o recargamientos en la obra de arte, para él lo sublime ha de ser oscuro, áspero, de líneas rectas, opaco..., y es inútil intentar conseguir el efecto de lo sublime mediante adornos innecesarios, ya que cuanto más nos desviemos de la línea recta, cuánto más intentemos reflejar lo sublime mediante añadidos, menos “oscuridad” tendrá la obra, y la oscuridad es completamente necesaria para que no se pierda nuestra aprehensión por el peligro desconocido.

    Burke identifica continuamente la relación Eros-Tanatos con lo sublime. Nos habla del placer que produce la pena, de la remoción que produce en nuestra alma la idea de muerte y el placer estético experimentado hacia lo que nos remite al terror y lo desconocido.

    Por tanto lo sublime se podría definir como la atracción-repulsión que nos produce un objeto, aquello que por su magnitud es capaz de impresionar sobre manera a la imaginación, despertando sentimientos de miedo, vértigo, vacío e infinitud en el sujeto.

    Bibliografía

    • Burke, Edmund: “Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y lo bello” Colección de Arquitectura nº19. Consejería de Cultura y Educación de la Comunidad Autónoma de Murcia. 1985

    • Carreras Artau, J.: “Historia de la filosofía” Editorial Alma Mater. Barcelona 1990

    • Longino:”Sobre lo Sublime” Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1980

    • Marías, Julián: “Historia de la filosofía” Alianza Editorial. Madrid 1999

    • Tatarkiewicz: “Historia de la estética” Volumen 2. Editorial Akal.





    Relación Eros-Tanatos muy utilizada por lo sublime.

    Parte I Sección VII

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    El árbol de los cuervos

    CASPAR DAVID FRIEDRICH