Literatura española contemporánea del siglo XX

Modernismo: Rubén Darío. Grupo del 98: Unamuno, Baroja, Azorín, Machado, Valle Inclán. Generación del 27: García Lorca. Novela de posguerra: Cela

  • Enviado por: Lyar Delyk
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Indice

Titulo de la sección Página

* Indice 1

* El Modernismo 2

Características del Modernismo 2

Autores modernistas y Rubén Darío 3

* Generación del '98 4

Características fundamentales 4

Unamuno 5

Baroja 5

Azorín 6

Machado 7

Valle - Inclán 8

* Novela de Posguerra 9

Camilo José Cela 10

Novela Andaluza de posguerra 11

* Federico García Lorca 12

* Literatura realista, características 13

Larra 14

Clarín 15

Benito Pérez Galdós 15

1.0- El Modernismo

Según Federico de Onís, el modernismo es <<la forma hispánica de la crisis universal y del espíritu que inicia hacia 1885 la disolución del s. XIX>> Aunque también podría definirse más específicamente como un movimiento artístico que influenció a casi todas las artes (literatura, pintura, arquitectura...), que se inició hacia 1880 y se mantuvo vigente a lo largo de los primeros años del siglo XX.

En mayo o menor correspondencia con otros movimientos europeos (parnasianismo, simbolismo, y otros análogos), se produjo paralelamente a la decadencia del positivismo y, en literatura, del naturalismo decimonónico.

El artista postulaba una actitud independiente y libre frente a la retórica burguesa, y esta ruptura se materializó en variadas formas de desarraigo y bohemia, más o menos sinceras.

  • Características del modernismo

  • Dentro del modernismo se pueden apreciar tres características fundamentales: · la estética

    · las evocaciones históricas y legendarias

    · la expresión de la intimidad personal

    La estética literaria consistía en la búsqueda de la belleza, para así poder escapar de la rutina y mediocridad cotidiana y demostrar su desacuerdo con ella. Esta sería, pues, la principal característica, donde se sustentan las demás.

    Ello se manifiesta sobre todo en las evocaciones históricas y legendarias, carreras a través del tiempo y del espacio, viajes a civilizaciones perdidas y mundos inexplorados: el mudo Oriental, Edad Media, mitologías griega y romana, el Renacimiento, etc. Las principales aportaciones de la estética en las evocaciones son figuras tales como cisnes, princesas, ninfas y dioses mitológicos. Todo un mudo de refinada belleza que según los modernistas era totalmente opuesto a la vulgaridad de la vida burguesa.

    Y he aquí el tercer punto, la expresión de la intimidad personal, más comúnmente conocido como modernismo interior, influenciado por el romanticismo. En él se representa la melancolía, el hastío y la tristeza, caracterizados casi siempre por paisajes otoñales crepusculares, de jardines misteriosos en tardes grises y cerradas...

  • Autores modernistas y Rubén Darío

  • Los autores cultivaron sus diferencias con el público, y en la línea indicada por los románticos, probaron vías personales de expresión (prosa, nivola, esperpento, etc.), ajenas a los viejos moldes de la preceptiva.

    Al primer modernismo, y por lo que a la poesía respecta, pertenecen los latinoamericanos Gutiérrez Nájera y Salvador Díaz Mirón (México), José Asunción Silva (Colombia), Julián del Casal y José Martí (Cuba), aparte de paralelas y aisladas tentativas de renovación debidas, en España, a poetas como Salvador Rueda.

    Aunque el verdadero corifeo del movimiento fue el nicaragüense Rubén Darío, quien, a partir de la publicación de “Azul”(1888), se oriento hacia la poesía francesa, en su modalidad romántica y parnasiana.

    El verdadero nombre de Rubén Darío (1867-1916) era Felix Rubén García Sarmiento. Su dedicación a la Literatura fue precoz.

    En 1892 acudió a España, delegado por su gobierno para la conmemoración del descubrimiento de América. La lectura de <Hugo y los parnasianos franceses>, además de un viaje a Chile en 1886, habían sido sus experiencias vitales más decisivas.

    Visitó París en los años siguientes, antes de 1896, fecha en la cual residía en Buenos Aires.

    Su aportación literaria hasta entonces consistía en poemas sueltos y <Primeras notas: Epístolas y Poemas> (1885). Durante su estancia en Chile, publicó <Canto a las glorias de Chile> (1887), <Abrojos y Rimas> (1887), y <Azul>, la eclosión definitiva de la Estética Modernista.

    Fue necesario su ánimo renovador para la integración del castellano al panorama cosmopolita de una literatura más amplia, rica y expresiva.

    Sensual y desengañado, su obra refleja los vaivenes de un espíritu extremo en sus manifestaciones. Su obra literaria se completa con títulos como: <Los Raros> (1896), <Prosas profanas> (1896), <España Contemporánea> (1901), <Peregrinaciones> (1901), <Cantos de vida y esperanza> (1905), y <El canto errante> (1907).

    2.0- Generación del '98

    A finales del s. XIX, una gran crisis, provocada por el estado lamentables de las instituciones políticas, el caos social y la pobreza cultural, creó un gran descontento entre los intelectuales. Esta situación se agravó con la pérdida de las últimas colonias -Cuba y Filipinas- en 1898. Tal estado de cosas dio origen a que un grupo de escritores (Azorín, Unamuno, Baroja, Maeztu, Machado, Valle-Inclán) se planteara la revisión del pasado y construcción de una España distinta. Fue entonces cuando se decidió, por parte de los intelectuales y escritores de la época, regenerar de forma alguna la vida social española, contemplando también el estilo literario, poético y narrativo.

    Es la llamada Generación del '98.

    Azorín popularizó este nombre en una serie de artículos que publicó en 1913. Las reacciones ante esta nominación fueron muy diversas: algunos como Baroja, rechazaron el término. Tampoco se sabe exactamente por unanimidad quienes son los componentes reales de tal generación.

    Anteriormente, preocupados por los mismos problemas que los hombres del '98, existieron escritores como Cadalso (s. XVIII), Larra (primeros años del XIX) o Ganivet (final del s. XIX), precursores de las principales ideas que perseguían los del '98.

    2.1- Características fundamentales

    • Mantienen entre ellos una estrecha amistad.

    • Todos se oponen a la España de la Restauración. Utilizan la prensa de izquierdas para defender los cambios sociales.

    • Buscan, como los románticos, el verdadero carácter del pueblo en la literatura. Resucitan los mitos de Don Juan, Don Quijote y La Celestina.

    • Interés por el pasado histórico.

    • Exaltan y describen Castilla. Aman el paisaje de los pueblos viejos.

    • Rompen los esquemas clásicos de los géneros literarios.

    • Defienden el lenguaje natural, sencillo y sincero, así como el empleo de palabras tradicionales y castizas.

    Los temas más comunes que abarcaron fueron: la preocupación del paso del tiempo, reflexión sobre la vida y la muerte; el sueño como comprensión íntima ante una existencia sin sentido; el paisaje; España y la preocupación social, bien criticando la realidad o soñando con una España imposible.

    2.2- Unamuno

    Fue un destacado bilbaíno que nació en 1864; aunque vivió toda su vida en Salamanca, donde llegó a ser profesor de Griego (como catedrático en su Universidad) tuve que exiliarse por sus diferencias con el Primo de Rivera. En esos dos años se dirigió a Fuerteventura (1924-1930) y a Francia. La caída de la dictadura le permitió regresar a su cátedra.

    Hombre de gran temperamento, vivió en lucha consigo mismo y contra aquellos cuyas conciencias estaban dormidas, e intentó, con su actitud y obra, inquietarlas. Toda su vida se puede resumir en la pugna interior entre fe y escepticismo.

    La obra de Unamuno es amplia y compleja. Abarca casi todos los géneros literarios. Utiliza la novela para reproducir sus conflictos existenciales, plantear cuestiones filosóficas y desarrollar sus propias ideas.

    Los temas que aparecen en sus obras son a menudo la inmortalidad y la fe, representados como una alternativa a la verdad trágica de la nada. El dilema planteado por Unamuno está en elegir entre la verdad o la felicidad engañosa.

    2.3- Baroja

    Pío Baroja (1872-1956), se dedica preferentemente a la novela, a diferencia de los otros escritores del Grupo del '98. Publica sus primeros libros en 1900 y así, va elaborando con una dedicación total una obra integrada por cuentos, artículos, ensayos y novelas. Está considerado como el gran novelista del '98. Su narrativa contó, y cuenta, con la admiración y el reconocimiento de las jóvenes generaciones.

    Baroja concibe la novela como un género abierto constituido sin plan previo. Los rasgos esenciales de su teoría de la ficción son la espontaneidad y la observación. Rechaza toda convención literaria, como restricción al talento creativo personal.

    Sus obras se caracterizan en general por la acumulación sucesiva de elementos dispersos cuyo único nexo de unión es la aparición reiterada de ciertos personajes. El aprendizaje de la vida y las experiencias de estos personajes constituyen el eje de sus novelas.

    Baroja contribuyó no sólo a la renovación de la teoría y práctica de la novela, sino también, con el estilo de su prosa, al ideal de brevedad, nitidez, y precisión que caracteriza toda la generación del '98.

    Para Baroja la vida es crueldad y lucha. La vida social es un fracaso, porque sojuzga y corrompe al hombre. La familia, el Estado y la Iglesia atenazan y limitan al individuo. Son rasgos de la España de principios de siglo la envidia, la apatía, el caciquismo, la corrupción política, la incultura, la incapacidad para la ciencia y la admiración por la ignorancia.

    2.4- Azorín

    Su verdadero nombre era José Martínez Ruiz (1873-1967). Escritor español, nacido en Monóvar (Alicante), de una familia acomodada. Cursó estudios de derecho en Valencia, Granada, Salamanca y Madrid. Durante su etapa valenciana (evocada más tarde en el libro Valencia, 1941) colaboró en periódicos republicanos revelando una actitud inconformista.

    Establecido en Madrid desde 1896, se relacionó con ciertos sectores anarquistas y colaboró en los periódicos El País (1896) y El Progreso (1897).

    Con Baroja y Maeztu postuló reformas educativas y económicas a través de la prensa.

    Tras un exilio voluntario durante la guerra civil, cuya experiencia recogió en París (1945), se declaró nacionalista en 1939; de nuevo en Madrid siguió publicando novelas de gran interés por las revelaciones en materia de técnica y estilo.

    Su prosa se caracteriza por el empleo de la frase breve y un léxico muy rico, algo arcaizante.

    Su obra narrativa está compuesta por una serie de novelas, ensayos y obras teatrales. Entre ellos se pueden destacar:

    Novelas: La voluntad; Las confesiones de un pequeño filósofo

    Ensayos: La ruta de Don Quijote; España; Los pueblos; Castilla

    Teatro: Lo invisible

    2.5- Machado

    Aparece en el panorama literario español entre J.R.Jiménez (primeras publicaciones 1900) y Unamuno (primer volumen de poesías, 1907). Mientras los escritores del '98 manifestaron su preocupación por el problema de España mediante el ensayo o la novela, Machado lo hace mediante la poesía.

    Nace en Sevilla en 1875. Estudia en la Institución Libre de Madrid. En 1889 marcha a París, con su hermano Manuel, donde conoce a Rubén Darío. En 1907 obtiene Cátedra de Francés en Soria. Allí descubre el paisaje castellano y se casa con Leonor. Tras enviudar se traslada primero a Baeza y después a Segovia y Madrid. La Guerra Civil le obliga a exiliarse. Muere el 22 de Febrero de 1939 en Colliure (Francia).

    Admiraba a Rubén Darío y, aunque sus primeras composiciones presentan rasgos modernistas, manifiesta su desacuerdo con la brillantez y sonoridad excesivas de este movimiento, inclinándose por la naturalidad y el antiterrorismo.

    Machado prefiere un modernismo intimista, de tonos becquerianos plagado de símbolos y de gran sencillez formal. Su pertenencia al '98 se manifiesta por la revalorización del paisaje, la angustia ante el paso del tiempo, su preocupación ante del ser y destino de España, sus escepcionismo y la supremacía de lo espiritual sobre lo material.

    En la poesía de Machado se advierte un proceso evolutivo significativo en cuatro etapas que corresponden a la publicación de sus obras fundamentales. A través de estas cuatro etapas se produce el proceso que Antonio Machado emprende para conseguir su poesía.

    • Intimismo: búsqueda del propio yo a través de lo que él llama, simbólicamente, las galerías del alma.

    • Realismo dramático: traspaso hacia la realidad y hacia el tú, quebrantando las fronteras del propio yo.

    • Humanismo trágico: hace patente la contradicción interior entre su necesidad de contacto con los otros y su apetencia instintiva de intimidad

    • Comunitarismo político: lo que José María Valverde describe como el deseo de vincularse a la situación social del difícil momento histórico.

    2.6- Valle - Inclán

    Valle-Inclán (1866-1936). Su nombre en realidad era Ramón Valle y Peña. Nació en Villanueva de Arosa (Pontevedra) en 1866. Marcha a México, donde recoge datos para la Sonata de Estío. Tres años después vuelve a Madrid, donde lleva una vida bohemia.

    A la guerra carlista dedica Los cruzados de la causa y El resplandor de la hoguera.

    Murió en Santiago de Compostela.

    Valle- Inclán trasforma las técnicas narrativas del siglo anterior. Presenta a los personajes y los hechos desde fuera. El lector ve cómo se mueven, qué hacen y escucha sus diálogos y luego ha de ser él quien reconstruye desde lo observado la psicología e ideología de los personajes. Este procedimiento -hoy llamado cinematográfico- se incorporó a la novela moderna.

    La tendencia de Valle a escapar del realismo le lleva a transformar la realidad de dos maneras:

  • La modernista: elimina de la realidad lo feo y desagradable. A esta postura pertenecen las Sonatas, cuyo protagonista es Brandomín, un don Juan feo, católico y sentimental.

  • La esperpéntica: elimina de la realidad todo lo que embellece. Valle observa la realidad y los personajes desde arriba, así le resultarán más insignificantes, como fantoches, tal y como lo hizo Quevedo en el s. XVII. Crea así una visión amarga y distorsionada de dicha realidad. A esta etapa pertenecen su obra de teatro Luces de Bohemia y su novela La noche de los milagros, entre otras.

  • El carácter moralizador y crítico del esperpento es lo que le aproxima a las preocupaciones del '98, aunque algunos críticos han señalado su falta de interés por los problemas de España en sus primeras obras.

    3.0- Novela de Posguerra

    <La guerra distorsionó la trayectoria de los escritores consagrados, frustró la de los jóvenes y originó una generación que perdió la vida o las ilusiones en los campos de batalla>

    En los años cuarenta la novela arrastró las consecuencias negativas de la Guerra Civil, entre las que hay que citar el exilio de novelistas importantes como R.J. Sender y Max Aub.

    En este periodo recibe la novela gran impulso gracias a un grupo de escritores que sienten admiración por la literatura de generaciones anteriores, intentan experimentar con nuevas técnicas narrativas (monologo interior, cambio de narrador...) y se preocupan por los problemas del hombre.

    En los años difíciles de posguerra vuelve a resurgir la novela realista pero con diversas corrientes, entre las que destacaron el realismo tradicional, llamado así por los análisis costumbristas y la profundización psicológica de los personajes, en la línea del realismo del XIX, y el realismo cruel. A este pertenecen tres novelas claves: La familia de Pascual Duarte (1942), de Camilo José Cela; Nada (1945), de Carmen Laforet y La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes que supusieron una denuncia de situaciones conflictivas y ruptura con la literatura de propaganda del régimen.

    El realismo crudo, social o crítico, que se recoge en las novelas de posguerra nos da una visión pesimista y desagradable de la realidad (miseria, inadaptación social, soledad...), que se conoce con el nombre de tremendismo, al cual se le aportan personajes desarraigados, desorientados o marginados para dar una mayor credibilidad al relato.

    Algunas de las características más comunes son, dentro de la novela de posguerra, las siguientes:

    • la acción suele transcurrir en un corto espacio de tiempo

    • el diálogo tiene una importancia fundamental, ya que es la única forma de expresar el interior de los personajes

    • la fría objetividad con la que el autor expone los hechos y las conductas externas de personajes o grupos

    • pretensión de llegar a copiar la sociedad española de la época

    De todas maneras, el realismo cruel no fue el único camino a seguir en los tiempos que siguieron a la Guerra Civil, ya que el realismo costumbrista tradicional y el realismo fantástico también causaron un gran impacto.

    3.1- Camilo José Cela

    Nacido en 1916, siendo uno de los más importantes escritores españoles vivos, se dio a conocer con la novela La familia de Pascual Duarte (1942), que por su desgarrado realismo representó una ruptura con la atonía de la literatura española inmediatamente posterior a la guerra civil española. Su restante y abundante producción perfiló, profundizándolas, las características de esa primera obra: prosa muy expresiva, riqueza y perfección estilística n el manejo del lenguaje, predilección de los aspectos crueles y morbosos de la vida, riqueza inventiva ligada a una profunda descripción de lo real, una viril ternura hacia los humillados y una actitud crítica personalísima frente a la que se ha dado en llamar <<España Negra>>.

    Miembro desde 1957 de la Real Academia Española, en 1989 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura y en 1995 con el Premio Cervantes.

    La Colmena (1951) indica directa y brillantemente este nuevo punto de vista, el de la novela realista. Refleja la situación vivida por amplios sectores de la sociedad, unida a la preocupación por los hechos vitales más que por la estética, abre la posibilidad de contemplar la realidad desde una nueva perspectiva.

    Presenta así una siniestra y triste descripción de la vida madrileña. En la novela aparecen más de cien personajes de las clases media y baja. Se trata de un relato urbano con héroe colectivo en el que se manifiestan las técnicas narrativas más avanzadas en cuanto a estructura, tratamiento del tiempo, personajes, punto de vista, ambiente, etc.

    La colmena no responde a las normas tradicionales del género. Es una narración abierta que intenta mediante una cuidada técnica reproducir el bullir incontenible de la vida diaria en una gran ciudad.

    3.2- La novela andaluza de posguerra

    Entre los novelistas españoles del exilio destacan el granadino Francisco Ayala, autor de la colección de cuentos La cabeza del cordero y las novelas Muertes de perro y El fondo del vaso; y el jiennense Manuel Andújar, al que pertenece la trilogía de Vísperas.

    Aunque parten de concepciones estéticas diferentes, el tema principal de su obra es la guerra civil y su preocupación por España.

    Otra destacada novela social es La zanja de Alfonso Grosso (Sevilla, 1928-1995). En ella reproduce a pequeña escala toda la denuncia social de España: los trabajadores, la autoridad y la burguesía. Se denuncia la explotación de campesinos y obreros sin miedo a las circunstancias políticas ni concesiones a un regionalismo trasnochado.

    José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926), es el autor de Dos días de Septiembre (1962), la novela de las viñas andaluzas. En ella se proclama la distancia social y moral entre propietarios y jornaleros, el sufrimiento y la miseria frente a la actitud ociosa y usurera de explotados y explotadores.

    Entre los recursos utilizados tenemos el desarrollo lento, el monólogo interior sin puntuación, amplio vocabulario sobre las labores y oficios relacionados con el vino, numerosas palabras de habla popular y expresiones coloquiales.

    4.0- Federico García Lorca

    Poeta y dramaturgo español. Genio precoz y naturalmente dotado para la composición lírica, se distinguió por un gran sentido rítmico y plástico. Nación en Fuentevaqueros (Granada) en 1898. Tras estudiar las carreras de Derecho y Filosofía y Letras en Madrid, fundó allá por el año 1932 una compañía teatral llamada la barraca, con la mera intención de trasladar el teatro clásico español a los pueblos de España.

    Murió asesinado en Granada en 1936, en los primeros días de la guerra civil.

    A él se le atribuyen títulos todas estas obras:

    • Impresiones y paisajes; Libro de poemas; El maleficio de la mariposa; Canciones; Romancero gitano; Poema del Cante jondo; Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías; Primeras Canciones; Seis poemas gallegos; Poeta en Nueva York; Sonetos del amor oscuro; La casa de Bernarda Alba; Mariana Pineda; Bodas de Sangre; Yerma; Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores; La zapatera prodigiosa; Amor de Don Perminplín con Belisa en su jardín; Retablillo de Don Cristóbal; Así que pasen cinco años y El publico.

    Federico García Lorca perteneció a la denominada generación del '27, conjunto de portas (en su mayoría andaluces), que mantuvieron contactos personales en la Residencia de Estudiantes y el Centro de Estudios Históricos de Madrid, y que asistieron a numerosos actos culturales (Centenario de la muerte de Luis de Góngora, Sevilla, 1927), y colaboraron en importantes revistas del momento además de publicar sus obras en la década de los años veinte.

    Todos estos poetas coincidieron en su intelectualismo, su concepción mística de la poesía, pureza estética y autenticidad humana, excediendo así sus obras más allá de las fronteras españolas.

    Entre sus predilecciones artísticas y poéticas están J.R. Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Unamuno, Antonio y Manuel Machado, Rubén Darío, Bécquer...

    A esta generación pertenecen: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, José María Hinjosa y el ya nombrado Federico García Lorca.

    5.0- Literatura realista, características

    Es importante destacar el papel que juega la prensa en el siglo XIX con la publicación de novelas y cuadros de costumbres. En la parte inferior de los periódicos (folletín) se publicaban narraciones o noticias literarias; el éxito de la prensa dependía, a veces, del folletista que colaborara.

    La manifestación más importante de la prosa romántica es el artículo de costumbres. Su brevedad hace posible su difusión en prensa. Se ha definido como composición breve, independiente de la novela, cuya acción es poca o nula, donde fundamentalmente es la descripción de tipos, escenas y costumbres de la sociedad.

    Los cuadros de costumbres desvían el gusto del publico hacia lo presente y cotidiano y preparan el camino de la novela realista.

    En la etapa que lleva del año 1951 al 1962, la novela gira hacia el realismo social sin perder de vista el realismo costumbrista tradicional y la narrativa fantástica. Hay aportaciones innovadoras en la novela experimental.

    • El realismo Social: la situación vivida por amplios sectores de la sociedad, unida a la preocupación por los hechos vitales más que por la estética, abre la posibilidad de contemplar la realidad desde una nueva perspectiva. En este caso son las inquietudes sociales las que cobran protagonismo.

    Técnica y estilo de la novela social:

    Utiliza como técnica predominante el objetivismo y el realismo crítico. El objetivismo suministra, por parte del autor, un testimonio desnudo de opciones subjetivas, que se limita a registrar la actuación externa y los diálogos de los personajes, tal como se producen en realidad. En el realismo crítico el escritor manifiesta su desacuerdo con un mundo exterior y que somete a un análisis de las motivaciones que lo producen.

    El realismo presenta estas características generales:

    Autor: no se manifiesta en ningún momento; el autor tradicional ha desaparecido y es solo un objetivo que observa el entorno.

    Estructura del relato: lineal, con pocas descripciones que aludan especialmente a los ambientes en que se mueven los personajes.

    Tiempo de relato: muy breve y concentrado.

    Personajes: normalmente predomina el protagonismo de grandes masa. Los individuos carecen de relieve. Se trata del llamado personaje colectivo al que puede representar, en ocasiones, un individuo como arquetipo del grupo.

    Ambientes: sórdidos, pobres, cargados del pesimismo que asfixian a los personajes que los pueblan.

    Dialogo: los requisitos del realismo exigen un lenguaje con los rasgos propios de los estratos sociales de los que proceden los personajes. Por ello, el diálogo ocupa un papel primordial en este tipo de novelas que, en general, se reducen a un puro diálogo desnudo y desprovisto de recursos estilísticos.

    La corriente realista, con el avance de los sesenta, será sustituida progresivamente por nuevas tendencias. No obstante se faltaría a la verdad si se dijera que todos los escritores de esta época cultivaron la novela realista social.

    5.1- Larra

    El conocido escritor romántico fue considerado el maestro de la Generación del '98. El pesimismo de Larra ante la situación de España queda reflejado en toda su obra literaria.

    Larra (1809-1837) critica en sus artículos todo lo que le parece que debe ser censurado: los funcionarios perezosos, el patriotismo mal entendido, el mal estado de los coches de alquiler, la falta de libertad de prensa, la poca efectividad del gobierno... No es un costumbrista como sus contemporáneos; para él las costumbres no tienen interés en sí mismas sino como muestras de una realidad que le permite hacer un examen crítico del panorama social, político y cultural de su tiempo, a fin de transformar a fondo el país.

    La idea de que al pueblo hay que educarlo y prepararlo para las reformas es una constante en su obra.

    Larra publica a lo largo de su carrera como escritor numerosos artículos de crítica ante todo, o casi todo: libros, obras teatrales, del estado, la gente en sí... El propio Larra clasificó sus artículos en dramáticos, literarios, políticos y de costumbres.

    Algunos escritores de la generación del '98 se identificaron con él, por su preocupación por los problemas de España.

    5.2- Clarín

    Él fue otro escritor español que no fue conocido por su verdadero nombre: Leopoldo Alas. “Clarín” nació en Zamora en el año 1852 como hijo del gobernador de Zaragoza. En 1859 se trasladó junto con toda su familia a Oviedo, ciudad a la que estuvo ligado desde entonces hasta el día de su muerte, en el año 1901. Además de escritor, llegó a ser catedrático de Derecho en la Universidad de Oviedo.

    Su obra está compuesta por varios libros de cuentos y novelas cortas (Pipa, Doña Berta, Cuentos morales...) y por dos grandes novelas: La Regenta (1884) y Su único Hijo.

    5.3- Benito Pérez Galdós

    Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, se fue a estudiar Derecho a Madrid en el año 1862, donde pasó el resto de su vida.

    La obra literaria de Benito Pérez Galdós refleja fielmente las calles y el ambiente del Madrid de aquella época.

    Su auto definición de una mente progresista y anticlerical, enemiga de la intransigencia y el fanatismo, son seguidos por una vida difícil, llena de miedos y rabias... Tras pasar apuros económicos y perder la vista, sus enemigos más radicales le impidieron el alzarse con el Premio Nobel.

    Su muerte data del Madrid de 1920.

    La obra literaria de Galdós es extensa, sus sesenta y siete novelas lo demuestran. A través de ellas se puede reconstruir perfectamente la vida española del siglo XIX, personajes, escenarios, etc. Son producto de la observación directa de la realidad.

    Las novelas de Galdós pueden ser divididas en tres grandes grupos:

    • Novelas de tesis: son sus novelas de la primera época; en ellas se defiende las ideas progresistas y liberales, combatiendo así las posturas cerradas y tradicionales. Ejemplo de este tipo de novelas es Doña Perfecta.

    • Novelas españolas contemporáneas: en ellas se refleja el más puro estilo realista de la sociedad y el ambiente del Madrid de la época. Las más conocidas son: Fortunata y Jacinta, Misericordia, Miau, Tormento, etc.

    • Episodios Nacionales: son novelas en las que Galdós se propuso el ambicioso proyecto de contar en forma novelada la historia de España en el siglo XIX. La primera serie hace referencia a la guerra de la Independencia; la siguiente a las luchas políticas entre liberales y absolutistas; y la tercera a las guerras carlistas y la Restauración.