Leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española del Siglo XIX. Romanticismo en España. Prosa romántica becqueriana. Argumento y personajes de cada leyenda

  • Enviado por: María José Martínez
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 5 páginas
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Resumen

de algunas leyendas

de Gustavo Adolfo

Bécquer

 

 

 

-la ajorca de oro (leyenda toledana)

-el monte de las ánimas (leyenda soriana)

-los ojos verdes (leyenda)

-Maese Pérez el organista (leyenda sevillana)

-El rayo de luna (leyenda soriana)

-La corza blanca (leyenda)

-El cristo de la calavera (leyenda toledana)

-El Beso (leyenda toledana)

-El Misirere (leyenda relijiosa)

 

 

  • La ajorca de oro:

  • Es una pareja de Toledo muy enamorada, pero ella es muy caprichosa y esto le ocasiona un problema a él que era valiente y supersticioso.Ella se encaprichó de una ajorca de oro que tenía la virgen en sus brazos, y el hombre decidió responder a los deseos de su amada yendo a la catedral un día de fiesta para la Virgen y aprovechando que todos los fieles se habían marchado intenta coger la ajorca. Pero estaba muy nervioso y todo ello le hacía ver cosas que en realidad no existían (las estatuas se movían, hablaban, la catedral temblaba…..) Pedro (el joven enamorado) decide devolver la ajorca a la virgen temeroso del pecado que había cometido.

    Esta leyenda cuenta con dos partes : * cuando la amada le cuenta a Pedro su problema

    * cuando sucede toda la acción narrada

     

    2. El monte de las ánimas:

    Cuenta la relación entre dos jóvenes nobles, uno soriano y la otra extranjera. Volvían a la ciudad el día de todos los santos y ella le preguntó por un monte que era el monte de las ánimas, que contaba la leyenda que esa noche repicaban las campanas del monasterio y se levantaban las almas de lo muertos. Ellos van al castillo y después de la cena se van a una acogedora sala donde unas viejas contaban historias sobre demonios. Ellos dos no hablaban , solo se miraban a los ojos. Cuando hablaron y puesto que su separación estaba cerca decidieron hacerse un regalo mutuo, Alonso le regalaría una joya y ella le daría una banda azul que había perdido en el monte esa mañana. El hombre fue a buscarla y no volvía. Beatriz se fue a la cama pero no podía dormir y de repente vio la banda todo llena de sangre y desgarrada. Gritó y los sirvientes la encontraron muerta de miedo.

    Esta leyenda no remite a una estructura en tres partes claramente diferenciadas (* fuera del castillo,* en el castillo y* en la habitación de Beatriz)

     

    3. Los ojos verdes:

    En una cacería el señor Fernando de Argensola dispara a un ciervo y éste malherido se introduce en una zona del bosque donde ni los cazadores ni los perros accedían puesto que era la zona de la fuente de los Álamos y allí se decía que quien se atreviese a entrar pagaría su osadía enfrentándose a un espíritu maligno que habitaba la zona. De todos modos Fernando accedió y consiguió coger su pieza, pero desde entonces su comportamiento se volvió muy raro. Tenía aspecto pálido, se había vuelto introvertido e iba a cazar solo, pero nunca traía ninguna pieza. Su montero Íñigo estaba preocupado por su amigo y este le contó que aquel día en la fuente había visto una joven bellísima con unos ojos verdes hechizadores y, que aunque sabía que se trataba del espíritu necesitaba volver a verla. Vuelve a la fuente y allí intenta averiguar quien es la joven hablando con ella y también le confiesa su amor, y entonces la dama le habla y le dice que también lo quiere y lo abraza y lo lleva con ella al fondo del lago.

     

    4. Maese Pérez el organista:

    Esta leyenda gira en torno a un pobre ciego que es organista en una pequeña iglesia sevillana. Era un hombre muy introvertido, sin apenas amigos y su única ocupación era su viejo órgano. Los feligreses le adoraban no tanto por su "simpatía" sino por su destreza para tocar el instrumento. Tan bien lo hacía que el Arzobispo de Sevilla quería que fuese a la catedral a tocar, especialmente en la misa de gallo. Maese Pérez estaba muy enfermo y una Nochebuena viendo la muerte muy próxima quiso que lo llevaran a su iglesia para poder tocar y morir en paz, y así desgraciadamente sucedió. El Arzobispo nombró un sustituto que tenía una gran virtud cuando tocaba el órgano pero que era una mala persona. Al igual que con Maese Pérez le pidió que fuese a tocar a la catedral en la misa de gallo y al año siguiente así lo hizo, pero lo hizo de una forma horrible y ese mismo día sonaba una melodía angelical en la iglesia donde tocaba Maese Pérez sin nadie sentado en el órgano. Sin duda era el espíritu del pobre ciego el que hacía las delicias de los feligreses.

    En cuanto a la estructura hay dos partes diferenciadas, interrumpidas por la muerte del protagonista.

     

    5. El rayo de luna:

    La siguiente leyenda nos remite a la vida de un hombre muy encerrado en sí mismo que era un noble numantino que apreciaba la soledad en un alto grado. Su debilidad era la poesía y por ello su carácter solitario le permitía pensar y poder ejercitar su mente. Una noche cálida de verano vio como una mujer se dirigía al monasterio de los templarios, él la siguió e intentó alcanzarla y hablar con ella, pero a pesar de sus múltiples intentos no consiguió alcanzarla hasta que llegó a la que él supuso que era su casa. Pero cuando tocó la puerta y pregunto que quién vivía allí, la persona que le atendió le dijo que era la casa de Alonso de Valdecuellos que era el montero mayor del rey y que vivía solo. Pasado un tiempo volvió a verla desde su balcón y la volvió a seguir pero mucho más de cerca y así pudo darse cuenta de que lo que veía era un rayo de luna distorsionado por la frondosidad del bosque y al que le daba voz el viento que chocaba contra los arboles. Esto sumió a nuestro protagonista en una gran melancolía pensando que la vida era un engaño y el amor era un simple rayo de luna.

    En el ámbito estructural también podemos distinguir dos partes diferenciadas por las dos veces en que el protagonista cree ver a la figura femenina.

     

    6. La Corza blanca:

    Un noble aragonés, llamado don Dionís, que había luchado en la guerra santa y que tenía una hija, Constanza, que a su vez tenía un sirviente personal que se llamaba Garcés. Un día tras acabar la caza se reunieron todos bajo unos arboles y vino un zagal del cual le dijeron a don Dionís que no estaba muy de acuerdo pues pensaba que todos los ciervos se habían aliado contra él, y también que un día buscando a los ciervos apareció un grupo de corzas lideradas por una corza blanca que al verlo huyeron despavoridas. Garcés no paraba de pensar en el relato sobre la corza blanca. Él amaba a Constanza, la azucena del Moncayo y pensó que si la atrapaba la corza blanca para ella, ésta caería rendida en sus brazos. Salió del castillo armado pensando que atraparía su botín y después de luchar contra todos los elementos consiguió verla junto a su manada y gracias al destino, pues la corza blanca quedó atrapada en un matorral, pudo acercarse a ella e intentar cogerla ; pero cuando iba a hacerlo la corza le habló y Garcés se quedó tan sorprendido que se liberó e intentó escapar, mas él le tiró una flecha y acertó en el blanco, pero en realidad la corza era Constanza que se revolcaba en su `propia sangre tras haber sido alcanzada por la flecha de su pretendiente.

    Esta leyenda presenta una estructura en tres partes. La primera cuando se produce la presentación de los personajes y la historia de Esteban, después la segunda sería el episodio en el que Garcés trama la caza de la corza y la tercera cuando sale a cazarla y al herirla hiere a su amada.

     

    7. El Cristo de la calavera

    El rey de Castilla manda llamar a los caballeros hacia Toledo. Todo eran fiestas de bienvenida, pero la gran fiesta era el día previo a la marcha de los caballeros a la guerra. En esta fiesta, la protagonista era doña Inés de Tordesillas, una bella mujer que tenía enamorados a todos los caballeros; pero sólo dos estaban en el buen camino para conseguir el corazón de la dama. Estos dos se llamaban Alonso de Carrillo y Lope de Sandoval, que destacaban sobre todo por su rendimiento. El día de la ceremonia, doña Inés dio una vuelta por el salón de los caballeros y se sentó entre Alonso y Lope. Estos comenzaron una batalla de piropos que causaron el cansancio de doña Inés. Se dieron cuenta que tendrían que batirse para conseguir el corazón de doña Inés, buscaron durante toda la noche un lugar donde poder llevar a cabo el duelo. Encontraron al fin un cobertizo alumbrado por una luz, donde se encontraban un Cristo y debajo una calavera. Los caballeros rezaron una oración y se dispusieron a luchar, pero cuando desenfundaron las espadas , la luz se apagó. La volvieron a encender, volvieron a desenfundar y... la luz se apagó de nuevo. Esto ocurrió varias veces más hasta que al final sonó una voz que envolvió a los caballeros en el más profundo de los miedos. Tras esto, se dieron cuenta que el señor no quería que ese duelo se llevara a cabo.

    Decidieron pues dejar a doña Inés elegir y se dirigieron a su balcón dispuestos a seducirla. Pero cuál no fue su sorpresa al descubrir a doña Inés despidiéndose de su amado. Su primera reacción fue echar mano a sus aceros y matar a aquel hombre, pero después se lo pensaron y soltaron una carcajada que hizo eco precipitando la despedida de doña Inés.

    Al día siguiente, en el palco de despedida, se encontraba entre las damas de honor doña Inés, que estaba intranquila temiendo que la carcajada hubiese sido causada por la muerte de alguno de los caballeros, pero se tranquilizó al descubrir que entre las filas que marchaban se encontraban los dos caballeros sanos y salvos.

     

    8. El Beso

    Las tropas francesas entran en Toledo. Un joven oficial y sus dragones descansan en una iglesia. El oficial se despierta y ve una estatua de mujer en mármol que le enamora. Al día siguiente, el oficial se la describe a sus camaradas; estos, bastante escépticos, deciden ir a verla esa noche mientras brindan con "champagne". Cuando llegan, quedan todos fascinados y se ponen a cantar, beber, pelear, bailar... todos lo pasan bien excepto el joven oficial.

     

    9. El Misirere

    Miserere en latín significa ten compasión. En el ámbito religioso, el miserere es el salmo 50, que empiece con esta palabra, y se entona para que Dios perdone tus pecados.

    Esta leyenda comienza con el descubrimiento, por parte de un hombre, de un libro en una abadía. Al leer el hombre el libro, descubre en el borde de una página una palabra de la que no conocía el significado, así que le pregunta a un hombre de edad si sabía el significado de esta palabra. El anciano reconoce la palabra y le cuenta al "investigador" una vieja leyenda.

    La leyenda decía que tiempo atrás, un hombre entró en esa abadía pidiendo cobijo y un trozo de pan. Los que por aquel entonces habitaban en dicha abadía no tuvieron problema alguno en dárselo, ya que prácticamente ese era su oficio. En la cena, los monjes comenzaron el típico "interrogatorio" que se hace a un desconocido. El hombre fue contestando pacientemente a todas y cada una de sus preguntas hasta que llegaron a la de siempre, "¿a qué se dedica usted?". El hombre contestó que era músico y que en esos momentos trataba de finalizar el Miserere para que el señor le perdonase todos sus pecados. Al oír esto, uno de los curas allí reunidos le dijo que su trabajo había terminado pues en un monasterio que había en las montañas se oía entonar a los curas muertos todas las noches el Miserere. El músico decidió ascender hasta aquel monasterio y tomar notas para poder finalizar la partitura. Ya se encontraba dentro cuando vio como el monasterio se reconstruía solo y los esqueletos de los monjes trepaban por la ladera de la montaña hasta colocarse en fila india para entonar la canción. El hombre atónito trató de permanecer atento a la respuesta de tantos años de trabajo, pero cuando los curas iban por el versículo 10, un gran resplandor le dejó cegado y le hizo quedar inconsciente. Cuando despertó al día siguiente, descendió la montaña hasta llegar a la abadía y allí pidió refugio para poder escribir el Miserere. Escribió todo lo que escuchó, mas cuando intentó hacer el final (sin haberlo oído), le fue imposible. Escribió gran cantidad de borradores pero no lo consiguió, fue tal su frustración que murió enloquecido.