Lazarillo de Tormes

Renacimiento literario. Novela picaresca. Argumento

  • Enviado por: Candels
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas

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FICHA BIBLIOGRÁFICA

Nombre del Autor : Anónimo

Nombre del Libro: Lazarillo de Tormes

Edición: Edición especial.

Ciudad donde se editó: Madrid

Editorial: Vía Gráfica S.A..

Año de editación: 1998

Número de páginas: 96

Medida del libro: 11 x 18 cm.

Índice: Sin índice

Prólogo: Tiene prólogo

INTRODUCCIÓN

Lazarillo de Tormes
Es una obra de la literatura universal que, ha provocado el estudio de grandes investigadores. Mantiene gran cantidad de enigmas: su anonimato, su fecha de composición, la localización temporal de la historia, etc., son características que siguen escondiendo la realidad de la novela donde podemos observar el cinismo del narrador-protagonista. En el pleno Renacimiento, una época en la cual la fama tenía gran importancia e influencia, un autor anónimo nos plantea una de las preguntas que todavía sigue sin contestación, al mismo tiempo que, con cierta ironía, nos refleja varios aspectos sociales y morales de la historia de España en un gran relato, que ocupa el trono dentro de la novela picaresca y, en general de la novela moderna.

RESUMEN DE LA NOVELA

Tratado Primero

El primer tratado comienza con Lázaro de Tormes contando la historia de su infancia. Su sobrenombre proviene del lugar donde nació, que fue el río Tormes. A los ocho años, su padre, Tomé González, fue acusado de robo y obligado a servir a un caballero en contra de los moros. Durante esta expedición perdió su vida.
Lázaro y su madre, Antona Pérez, se fueron a vivir a la ciudad donde ella le cocinaba a los estudiantes y le lavaba la ropa a los mozos de caballos del comendador de la Magdalena. Ella comenzó a tener relaciones con un mozo llamado Zaide, y Lázaro aceptó la relación entre ellos porque notó que él traía mejor comida a la casa.

Luego, nació el hermano por parte de madre de Lázaro, pero la felicidad les duró muy poco, porque Zaide robó y fue capturado y azotado.

En un mesón conoció su madre a un ciego, al que le pareció que Lázaro le servía como guía. Su madre le dio permiso y Lázaro partió junto al ciego. El ciego era muy astuto y, más que cualquier otro, le enseñó a Lázaro lo difícil que era la vida. El ciego, también, era muy avaro y apenas le daba de comer. Cuando finalmente Lázaro se cansa de vivir con el ciego, éste engañó a su amo para que se diera contra un palo para poder salir de él.

Tratado Segundo

Este tratado Lázaro se encontró con un clérigo. Lázaro aceptó el trabajo que le propuso el clérigo. A Lázaro no le fue muy bien en este trabajo, ya que el clérigo era avaro y no le alimentaba decentemente. Llegó el momento en el que Lázaro se cansó, y decidió robarle al clérigo el pan de la misa para poder comer. Para poder conseguir el pan, él sacó una copia de la llave del baúl dónde estaba el pan, y lo saco una noche, y se lo comió. Al el clérigo enterarse de esto, decidió asegurar el baúl, pensando que eran ratones que se comían el pan, pero cuando encontró que era Lázaro, él lo despidió de su trabajo.

Tratado Tercero

Lázaro llegó a Toledo, donde, por quince días, vivió de limosnas. Un día, se encontró con un escudero de muy buena apariencia, quien fue su próximo amo. Su nuevo hogar fue una casa con poco alumbrado. La casa carecía de muebles. Lázaro entonces se dio cuenta que el escudero, aunque aparentaba ser un hombre de buena familia, en realidad era pobre. Para poder comer, Lázaro tuvo que mendigar, y darle parte de lo que recibía al escudero. Un día el gobierno de esa área prohibió el mendigar por las calles, y Lázaro, por suerte, consiguió comida a través de unas vecinas. El escudero estuvo sin comer por ocho días, hasta que consiguió un real para mandar a Lázaro a comprar comida al mercado.

Más tarde los dueños de la casa del escudero vinieron a cobrar el alquiler de la casa, pero el escudero se excusó y desapareció. Lázaro se quedó una vez más sin amo.

Tratado Cuarto

Las vecinas llevaron a Lázaro a dónde el Fraile de la Merced, su próximo amo. Al fraile le gustaba mucho caminar y visitar. Tanto caminaron Lázaro y el fraile que en ocho días Lázaro rompió su primer par de zapatos. El fraile fue el primer amo en regalarle un par de zapatos. Lázaro se cansó de seguirlo y lo abandonó.

Tratado Quinto

En este tratado, Lázaro se encuentra con un buldero. El religioso engañaba, junto a un alguacil, a la gente, tratando de convencerla para que creyeran en sus ideales. Por ejemplo, ellos hicieron un "drama" para que la gente creyera en los milagros. Después de cuatro meses Lázaro dejó al amo, y siguió camino.

Tratado Sexto

Su próximo amo fue un maestro pintor de panderos, con el cuál duró muy poco. Una vez, Lázaro entró a una Iglesia, dónde se encontró con un capellán, siendo éste su próximo amo. El capellán le dio a Lázaro un asno y cuatro cántaros de agua para ir a vender agua por la ciudad. Este fue el primer trabajo que tuvo Lázaro dónde ganaba comisiones todos los sábados. Estuvo en esas condiciones por cuatro años, y, ahorrando poco a poco, pudo comprarse su primera espada y ropa usada.

Después de haber mejorado Lázaro su apariencia, dejó al capellán y también dejó su oficio.

Tratado Séptimo

Después Lázaro se asentó con un alguacil. Duró muy poco con él, porque le pareció que el oficio de su amo era peligroso.

Llegó el día en el que el arcipreste de San Salvador vio a Lázaro y lo casó con una criada suya. Vivía muy bien con su nueva esposa, en una casa al lado del arcipreste. Luego comenzaron a formarse cuentos sobre su esposa y el arcipreste.

La mujer de Lázaro lloró mucho por estos cuentos, pero Lázaro la tranquilizó Él decide no hacerle caso a los cuentos para que no hubiera una intervención en su felicidad. Finalmente llegó a un período de estabilidad en su vida, y para él no había nada mejor.

Su Posible autor :

En un principio, alrededor del siglo XVII, se le atribuía al fraile Jerónimo Juan de Ortega ya que se había encontrado en su celda el borrador de la obra.

También, y por esas fechas se le otorgó el honor al diplomático Diego Hurtado de Mendoza, el cual en 1554 acababa de gobernar Siena en nombre de Carlos I.

Ya, en este siglo XX, se pensó en un escritor del relacionado con la corriente erasmista de los hermanos Valdés, Alfonso y Juan como posibles autores, tanto por su estilo como por el erasmismo de su obra.

Finalmente, como la posible hipótesis más acertada, se ha adjudicó el escrito al toledano Sebastián de Horozco, por tener gran relación el tema y el estilo del Lazarillo con la obra general de este autor.

En fin, la pregunta sobre el responsable de la escritura queda bajo la imagen de un religioso o reformador de costumbres eclesiásticas con intención cristiana. Por el motivo que fuera el autor del Lazarillo quiso quedar en el anonimato, lo cual ha conseguido hasta que no se encuentre un documento absolutamente verídico que resuelva la cuestión.

* Ultimas

Noticias

EL MUNDO: Hemeroteca

CULTURA

Lunes, 4 de octubre de 1999

Es la primera vez que se publica esta obra con

el nombre de un autor apócrifo llamado «Lazarillo de Tormes» - El catedrático afirma que otros

escritores han imitado el estilo.

Francisco Rico: «El 'Lazarillo' es una carta escrita por 'Lázaro de Tormes' »

El académico sostiene que la obra es la primera novela realista

ANGEL VIVAS

MADRID.- La autoría del Lazarillo es una de esas cuestiones que llevan siglos ocupando a los filólogos. Francisco Rico asegura que el autor, aunque apócrifo, sería el mismo Lazarillo, es decir, «Lázaro de Tormes».

«El Lazarillo es una broma», afirma Rico.

«Empieza a circular como manuscrito, una

supuesta carta que cuenta un caso, así es como

se llama en el libro; Eduardo Mendoza tomó la palabra para su novela La verdad sobre el caso

Savolta, que la termina con un triángulo como el del Lazarillo. Es, pues, una falsificación; y es

distinto si lo tomas al pie de la letra o si sabes que es una ficción. Si al libro le pones anónimo,

le quitas esa raíz y aparece como ficción. Para entenderlo como fue, hay que verlo como si

Lázaro fuera el que escribe, el autor de una carta dirigida a una persona, no escrita para ser

pública». Autor, por tanto: «Lázaro de Tormes».

«Diabólico»

«Al poner el nombre del autor, reconstruyes las circunstancias originales», remacha Francisco

Rico. «Y ese procedimiento diabólico crea la novela realista moderna: todo lo narrado tiene

coherencia, pero a la vez sabes que no es verdad. Hay dos detalles que sugieren al lector

que está leyendo una ficción, la relación de la madre con un negro y la confesión del narrador

de que está siendo engañado por su mujer. Eso hace que el libro se lea como verosímil y como

ficción a la vez. Y eso es la primera vez que ocurre en la historia. Pero entonces no se sabe

qué es mentira, el autor lo deja dudoso hasta el final».

El propio Francisco Rico reconoce que del autor verdadero «no tenemos ni puñetera idea» de

quién era. Pero, a fin de cuentas ¿qué hay en un nombre?, lo que llamamos rosa olería tan

dulcemente con cualquier otro nombre.

Las tesis sobre la autoría del Lazarillo vienen de lejos. Desde las primeras atribuciones a fray

Juan de Ortega y a Diego Hurtado de Mendoza, no han faltado las hipótesis más o menos

verosímiles o disparatadas. Se pensó en alguien del círculo de alumbrados cercano a los

hermanos Valdés, y en Lope de Rueda. El mismo Tierno Galván echó su cuarto a espadas,

sugiriendo que el Lazarillo era un libro comunero. Y la erudición bienhumorada de

Francisco Rico (Primera cuarentena) registra dos afirmaciones de paternidad colectiva: una cofradía de pícaros («seis mozos, sin más ni más»), y un conciliábulo de obispos, camino de

Trento, para más señas. En esta última, que venía de Inglaterra, cabe ver un punto de mala

leche protestante.

Pero ese tipo de investigaciones parece dar irremediablemente a un callejón sin salida. Mejor

parece intentar ver qué es exactamente ese libro mal llamado La vida de Lazarillo de Tormes, y de

su fortunas y adversidades («el título es un disparate», sentencia Francisco Rico, apuntando

a que el nombre del protagonista no es Lazarillo sino Lázaro). «El Lazarillo no es una novela; es

una falsificación», dice Rico; «algo como lo que

hizo Orson Welles en su célebre adaptación

radiofónica de La guerra de los mundos».

El ejemplo está muy bien traído. El joven, y ya

amigo de dar quebraderos de cabeza a sus productores, Orson Welles no avisó a sus

oyentes de que iban a escuchar una

dramatización radiofónica, sino que les metió de lleno en la historia como si aquello fuera un

informativo... con las consecuencias sabidas. El autor del Lazarillo tampoco presentó a sus

lectores una novela, sino algo muy corriente en la época, una carta donde se contaban hechos

verídicos.

«No existían novelas en 1550, es decir, libros que trataran la realidad con la perspectiva

cotidiana. El relato es una carta que «Lázaro de Tormes» escribe a «vuestra merced». Las cartas

eran el medio de comunicación y difusión de noticias, eso se imprimía y circulaba, eran las

gacetas de entonces. Por otra parte, se estaba poniendo de moda en esos años el publicar

correspondencias de famosos y no famosos».

Oposición

La sugerencia de Rico de que el autor que debe aparecer en la solapa es el propio narrador,

«Lázaro de Tormes», no es compartida por todos sus colegas. Así, el anterior director de la

Real Academia, Fernando Lázaro Carreter, sostiene que «es una inteligente gracia de

Francisco Rico, inteligente como suya; pero no hay por qué alterar el hecho de que el Lazarillo

es anónimo; es autobiográfico, sí, porque está escrito en primera persona, en forma de una

carta de relación, género que cuenta con precedentes claros y que tuvo mucha

importancia en esa época».

Opinión personal de la obra:

La obra tiene un matiz muy interesante por causa de su autor anónimo y también porque te enseña mucho sobre la situación que se vivía en esa época.

Es amena de leer puesto que al ser escrita en primera persona la novela la vives tu mismo, te metes dentro de la historia.

Te da mucho que pensar al ver la impotencia que la sociedad sufría en ese tiempo por verse tan discriminadas determinadas clases sociales.

En resumen, es una novela que logra su objetivo, demandar el desprecio de las clases sociales.

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Bibliografía:

*Editorial Espasa Calpe, 156 Colección Austral 1969.

*Hemeroteca El Mundo (texto sacado de internet) 4 de octubre de 1999.

*Libro de Texto Literatura Española 2. Editorial Anaya, Barcelona 1995.

*Apuntes de 2º de Bup de Literatura.

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