Las élites del poder en México; Roderic Ai Camp

Literatura mexicana contemporánea. Política. Política mexicana. Élites sociales. Poder político. Gobierno. Sociología

  • Enviado por: Tacha
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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'Las élites del poder en México; Roderic Ai Camp'
'Las élites del poder en México; Roderic Ai Camp'

UNIVERSIDAD AUTONOMA

DEL ESTADO DE MÉXICO.

FACULTAD DE TURISMO.

POLÍTICA TURÍSTICA EN MÉXICO.

RESUMEN DEL LIBRO “LAS ELITES DEL PODER EN MÉXICO”.

ENERO DE 2007.

LAS FUENTES DE SOCIALIZACIÓN, ORÍGENES ENTRE LA ELITE DEL PODER.

Muchas de las mismas fuentes que son esenciales para la formación de redes entre elites del poder también lo son para el desarrollo de sus actitudes e ideología. En otras palabras, familia, carrera y educación también influyen de manera decisiva en la formación de los valores de la elite del poder.

La literatura menos seria sugiere que las elites, como consecuencia de su estatus compartido, tienen una visión similar sobre diversas cuestiones. No obstante, los estudios empíricos llegan a la conclusión de que en realidad sus perspectivas son tan diversas como las del resto de la población.

No se afirma que las elites del poder en México comparten actitudes similares al interior de cada grupo o entre grupos, pero si sugerimos que el liderazgo suele generar cambios significativos en la opinión publica, los cuales han tenido consecuencias notorias en el cambio de dirección de la sociedad en diversas cuestiones políticas.

En realidad, conocemos poco sobre la socialización de los adultos o las fuentes que contribuyen de manera significativa a alterar las creencias y las opiniones de individuos después de la niñez y la adolescencia.

Prácticamente todos los que estudian la socialización supones que los cambios de valores mas drásticos se dan durante los años de juventud, pero conocemos incluso menos respecto de la socialización entre adultos.

El análisis mas completo sobre la conducta de los adultos a través del tiempo es la encuestar clásica que Theorore Newcomb realizó durante dos décadas. Su conclusión es que las actitudes se mantienen ya sea creando entornos que bloquean nueva información, o entornos que refuerzan el punto de vista original de una persona.

Un entorno abierto que genere fuentes frescas de información que entren en conflicto con la interpretación inicial, alteraría las actitudes de un individuo. Si el círculo de amigos de un individuo modifica sus puntos de vista, esto afectaría las percepciones de este último.

Sabemos por un número pequeño de estudios previos que las variables contextuales interactúan con las variables de antecedentes para generar patrones de socialización diferentes en cada sociedad.

Por ejemplo, los antecedentes religiosos de un individuo (o la carencia de ellos), su lugar de origen, la ocupación del padre (y, en el caso de las elites mas jóvenes, también de la madre) y el tipo de escuela contribuyen de manera indirecta a desarrollar y reforzar sus puntos de vista.

Además de las variables de antecedentes, los acontecimientos por los que atraviesa una persona joven o adulta generan consecuencias igualmente importantes. Estos acontecimientos podrían ser de tipo político (tales como una campaña presidencial disputada), violentos (Guerra civil o internacional), o de tipo económico (una profunda recesión).

Ya se ha demostrado que, en el caso de las elites políticas mexicanas, también son importantes otras fuentes de socialización, algunas de las cuales parecen influir en todas las elites del poder.

En fecha reciente también se ha aventurado la hipótesis de que las potencias internacionales pueden tener un efecto socializador, aunque sea indirectamente, en otras sociedades y sus líderes.

¿Acaso Estados Unidos ha “americanizado” a otras elites? La investigación reciente sugiere, a partir del ejemplo del mayor énfasis en la privatización económica en numerosos países, que una “cultura política internacional” común apuntaló su difusión entre los políticos de esas sociedades.

No sorprende que las elites del poder en México hayan identificado a la familia como el origen de valores más importante. Y, dentro de la familia, los mentores desempeñan un papel socializador decisivo, al igual que como reclutadores y formadores de redes.

Por lo general, en todos los análisis de socialización, la familia (aunque no exclusivamente los padres) se ha identificado como la principal trasmisora de valores a los niños. En el caso de los adolescentes, pese a su actitud natural de rebelión contra los padres y adultos, estos conservan muchos de los valores esenciales que aprendieron en el seno de la familia.

El proceso de socialización a través de la familia va mas allá de actitudes generales sobre moral, política y cultura; también incluye valores profesionales. Entre los hijos de profesionales, se encuentra una fuerte predisposición hacia determinadas profesiones.

LA SOCIALIZACION A TRAVÉS DE LA EDUCACION AL ESTILO MEXICANO.

Familia, carrera, lugar de residencia y acontecimientos sociales importante contribuyen a la socialización de la elite del poder en México. No obstante, para muchos integrantes de la elite, la educación ha influido de manera decisiva en las variaciones entre un grupo y otro. La educación puede conceptuarse como una experiencia de carrera compartida, en el caso del clero y los militares, ya que se da sobre todo en el ambiente profesional o institucional respectivo, la iglesia católica y las fuerzas armadas mexicanas.

El papel socializador de la educación en las elites del poder en México es mayor debido a que muchos de los mentores identificados por la elite del poder establecieron contacto con sus futuros disciplinarios en el salón de clases. La educación proporciona un entorno institucional importante para combinar la mentoría, la creación de redes y la socialización. L a importancia de esas actividades refuerza el efecto de ciertas instituciones educativas, en comparación con las demás fuentes de influencia.

Un análisis detenido de la elite del poder que ha dominado en el país en las últimas tres décadas del siglo XX sugiere la importancia de dos fuentes educativas amplias: mexicana y extranjera.

La educación universitaria suele ejercer una influencia liberalizadora en los estudiantes, al margen de la disciplina que elijan. La extensa evidencia sugiere que los alumnos de escuelas privadas o católicas y los egresados de escuelas públicas en Latinoamérica tienen una ideología política distinta. Por ejemplo los adultos jóvenes suelen ser muy vulnerables a cambios de actitud, lo que se estabiliza con la edad.

La disciplina que elige un alumno el Latinoamérica, o la escuela a la que asiste, también influye en su ideología, “precisamente porque le brinda el entorno social y físico dentro del cual se agrupan otros alumnos con antecedentes e intereses similares.

En otras palabras la socialización familiar y los interese intelectuales pueden ser reforzados por pares y maestros. Incluso el prestigio de la universidad de la que egresa un alumno influye de manera importante en su carrera.

En México los maestros han tenido un papel decisivo como mentores y reclutadores, ya que se encuentran en la envidiable posición de ejercer gran influencia en los valores y las actitudes de sus discípulos, tanto de elite como ajenos a ella.

Los estudiantes de política estadounidense han encontrado muchos políticos que “mantuvieron contacto de por vida con el maestro que los indujo en la política”.

No hay motivo para esperar que el comportamiento de otras profesiones sea diferente. El grado en que la educación desempeña un papel medible en la formación y el establecimiento de redes entre elites esta determinado en gran parte por el nivel educativo del líder.

Esto es, a mayor contacto entre un individuo y una institución, mayor será el posible efecto en esa persona.

El entorno educativo adquiere mayor relevancia entre la elite del poder en México porque, en términos amplios, es la experiencia compartida mas universal.

Prácticamente en cualquier sociedad, los lideres están mejor educados que el ciudadano promedio.

Lo sorprendente de los países del tercer mundo es que las elites suelen tener niveles muy elevados de educación superior, con una formación académica que sobrepasa las de los grupos comparables en sociedades postindustriales.

Las elites del poder en México no son la excepción al patrón del tercer mundo. Por ejemplo, 86% obtuvieron un titulo universitario en una sociedad donde menos de 10 % de todos los habitantes cuentan con esta credencial; aun mas sorprendente es el hecho de que, entre los mexicanos prominentes de las ultimas tres décadas, mas de la tercera parte realizo estudios de postgrado (22% maestrías y 15% doctorados). Estas cifras son comparables con las de las elites de Estados Unidos.

El grupo con mayor educación entre estos mexicanos es el clero católico, 44% e los cuales obtuvieron un doctorado (típicamente en teología), seguido por intelectuales, de los cuales mas de la tercera parte obtuvo un doctorado. Más de la mitad en cada uno de estos grupos tenía estudios de postgrado.

No es de sorprender que los mexicanos mas orientados hacia áreas intelectuales, ya sean religiosos o seglares, le otorguen un valor mayor a los niveles altos de educación formal.

Entre las elites mexicanas, los empresarios fueron quienes tenían menos educación formal ya que tienden a darle mayor énfasis a la experiencia en una empresa que a la educación técnica o teórica. Menos de uno de cada 7 líderes de la industria estudiaron un postgrado.

El nivel educativo sugiere diversos patrones entre las antiguas elites del poder. Contrario a las tendencias educativas generales entre todas las elites, intelectuales y empresarios abrieron sus filas a quienes no tenían estudios de postgrado.

El hecho de que la cuarta parte de sus integrantes tuvieran éxito sin un titulo universitario sugiere varias características importantes.

Se trata de las únicas dos elites del poder donde un gran porcentaje de miembros lograron llegar a la cumbre profesional sin una preparación formal.

LA ELITE DEL PODER MEXICANA SE GLOBALIZA: EL PAPEL DE LA EDUCACION EN EL EXTRANJERO.

En México y en los países del tercer mundo, la educación en el extranjero ha contribuido de manera significativa a acrecentar los requisitos y las experiencias de los líderes de diversos sectores de la sociedad.

A su vez, los mentores, tanto de la familia como de la universidad, participaron de manera importante en estas influencias socializadoras.

Estudiar en el extranjero fue un fenómeno internacional durante el siglo XX y, aunque ya ocurría antes, se volvió importante en términos del número de estudiantes en el decenio de 1960.

Durante años, tanto Europa como Estados Unidos atrajeron a estudiantes extranjeros pero, en décadas recientes, este último país domino la lista de países huéspedes.

En 1962 Estados Unidos fue el país que atrajo al mayor numero de alumnos extranjeros, casi 65mil y, en 1990, se mantuvo como el principal país receptor, con un total de 508mil alumnos inscritos en escuelas y universidades.

Las dos tendencias dominantes en los patrones de estudios en el extranjero fueron un creciente flujo de estudiantes de países “periféricos” a industrializados, y un mayor porcentaje de alumnos internacionales que eligieron estudiar en Estados Unidos.

México no ha sido inmune a estas tendencias universales. Los mexicanos de la elite del poder han estado bastante expuestos a las influencias socializantes de la educación internacional. De los individuos cuya educación preparatoria y superior se conoce, mas de la mitad realizo estudios en el extranjero en algún momento de su vida.

Únicamente un reducido numero de integrantes de las elites estudiaron exclusivamente en el extranjero (tanto preparatoria como universidad), de manera que las instituciones mexicanas siguen siendo su principal fuente de socialización educativa.

No obstante, el que mas de la mitad de los líderes de México recibieron parte de su educación en el extranjero es una estadística significativa que señala, sin lugar a dudas, que la mayoría de líderes mexicanos han sido expuestos a la influencia cultural y educativa en el extranjero.

Resulta particularmente extraordinario que más de uno de cada tres integrantes de elite estudiaran en Estados Unidos. En los países europeos, principalmente Francia e Inglaterra, se ha educado uno de cada cinco integrantes de la elite del poder. Únicamente siete individuos han estudiado en Latinoamérica, uno de ellos, de manera exclusiva.

Los datos también sugieren diferencias importantes entre el nivel de exposición internacional de las elite, y donde ocurre. El grupo de liderazgo que ha pasado el mayor número de años estudiando en el extranjero son los obispos católicos, de los cuales ocho de cada diez se educaron en el extranjero.

A diferencia de la mayoría de líderes de los otros cuatro grupos, casi todos los religiosos estudiaron en Europa. Como contraste, menos de la mitad del grupo de políticos estudiaron en el extranjero, y únicamente una quinta parte estudio en Europa.

Europa también fue un punto de atracción importante para los intelectuales mexicanos, lo cual los distingue de tres de los otros grupos. Muy pocos militares y empresarios han estudiado en Europa.

Los únicos individuos de la muestra de elites del poder que realizaron toda su educación superior en Estados Unidos fueron cuatro empresarios, lo cual sugiere la fuerte orientación de dicho grupo hacia los valores profesionales de ese país.

Los militares fueron los que con más frecuencia estudiaron en Estados Unidos, experiencia que vivió uno de cada dos oficiales, aunque exclusivamente en instituciones militares.

Típicamente, los alumnos han estudiado en el extranjero por dos razones: la inexistencia de programas comparables en su país de origen y la calidad de los programas que se ofrecen en su país.

Por ejemplo, el que muchos estudiantes mexicanos realizaran estudios de postgrado en economía en Estados Unidos se debió a que no existieron en el país programas de doctorado sino hasta mediados de los años setenta, esto en la UNAM y en el Instituto Politécnico Nacional.

Otra razón que se aplica al caso mexicano es que el gobierno tomo la decisión política de elevar la educación técnica avanzada en todas las áreas, otorgando becas primero a través del banco de México, desde los año cincuenta y luego a partir del decenio de 1970, por medio del CONACYT, que comenzó a financiar a cientos de estudiantes durante el gobierno de Luis Echeverría (1970-1976).

LA SOCIALIZACION DE LA ELITE DEL PODER EN MEXICO: EXPERIENCIAS EDUCATIVAS EN EL EXTRANJERO.

Entre la elite del poder en México, ocurrió un cambio ideológico fundamental de 1970al 2000: el modelo de desarrollo se transformo de una economía protegida, un sistema político centralizado dominado por el ejecutivo y un monopolio unipartidista en el poder político en un modelo de crecimiento económico con mira al exterior, un sistema político descentralizado y poder compartido a nivel estatal y en las cámaras.

Tales cambios se atribuyen al fracaso de las estrategias políticas y economías de largo plazo que caracterizaron a la escena mexicana desde el decenio de 1930 hasta 1980, pero también a cambios fundamentales en las actitudes de la elite del poder a partir de los años setenta e incluso antes.

El que las elites del poder hayan reconocido el fracaso de las medidas políticas y económicas se debió, en parte a la influencia intelectual del entorno educativo, incluyendo la educaron en el extranjero.

El efecto ideológico de la influencia socializadora en el extranjero se observa en dos temas que cobraron gran relevancia en los decenios de 1980 y 1990: la globalización económica y la liberalización política.

Dos segmentos de la elite del poder lideraron el cambio de rumbo del país en estas dos direcciones. En el caso de la liberalización política, los altos jerarcas del clero y los intelectuales. También los políticos de oposición, aunque solo formaban una pequeña proporción de la elite del poder política.

Los oficiales del ejército, de manera privada, se volvían cada vez más receptivos a la democracia electoral y a la competencia de partidos, aunque nunca proporcionaron liderazgo proactivo para promover dicho cambio.

La elite proactiva que apoyó la globalización económica fue la clase política, apoyada por algunos empresarios importantes.

No obstante, varios líderes del clero e intelectuales se opusieron al TLCAN y a las estrategias económicas neoliberales. Una de las preguntas interesantes propiciadas por estas experiencias socializadoras es porqué ciertas elites favorecieron solo alguno de los dos cambios.

La respuesta se encuentra, en parte, en el tipo de educación que las elites recibieron en el extranjero, ya que difería sustancialmente en formato o en enfoque disciplinario. La mayoría de los intelectuales y el clero que estudiaron en el extranjero se formaron en las áreas de humanidades y ciencias sociales. Filosofía, historia, sociología y ciencia política son disciplinas que fomentan cuestionamientos fundamentales respecto a la igualdad social y el pluralismo político.

No sorprende, por lo tanto, que miembros influyentes de estos dos grupos se conviertan en promotores tempranos de la liberalización política.

La segunda razón de que los intelectuales y el clero adoptaran una actitud critica diferente al estado autoritario y el sistema unipartidista es que son los más autónomos de los cinco grupos de elite. La relación entre el clero y el gobierno se ha basado en el antagonismo y en el abuso de los derechos humanos.

Las restricciones constitucionales a la iglesia católica, que continuaron hasta 1992, le asignaban un estatus de segunda, incluida la prohibición de que sacerdotes y monjas ejercieran su derecho al voto. En síntesis el estado y el partido dominante los trataban de la misma manera que a la oposición política seglar.

Otro cambio estructural ocurrió en la comunidad intelectual, en el sentido de que los jóvenes intelectuales de elite comenzaron a independizarse económicamente del estado y, por ende, ya no eran, como sucedía con sus pares mayores, sus empleados.

Muchos mantenían su independencia financiera o eran empleados universitarios que trabajaban de tiempo completo en instituciones financiadas por el gobierno.

Este innovador cambio estructural permitió que muchas figuras intelectuales prominentes expresaran sus críticas al estado autoritario.

La mayoría de los integrantes de la elite del poder, con excepción de las figuras de partidos de oposición, diferían marcadamente de sus colegas sacerdotes e intelectuales porque la educación que buscaban se enfocaba casi exclusivamente en la economía, una disciplina que se enseñaba en Estados Unidos a nivel licenciatura, que no exigía prerrequisitos en política sobre ese país.

Por lo tanto, estaban constantemente expuestos a las corrientes intelectuales que criticaban el modelo económico de México y su experiencia directa con la influencia socializadora favorable a la liberalización política era excepcional.

La socialización de la elite del poder en universidades en el extranjero ocurría típicamente en el postgrado. Los estudiantes se inscribían en programas académicos o profesionales especiales, y esta experiencia académica en el extranjero influía en sus teorías y valores institucionales.

Los militares han sido un actor pasivo, aunque crítico, en el proceso de liberalización política y desempeñaron un papel medular al certificar las victorias electorales tanto de Carlos Salinas en 1988 como de Ernesto Zedillo en 1994, favoreciendo los cambios económicos fundamentales introducidos por el primero, y continuados por su sucesor.

Sin el apoyo militar, Salinas habría tenido grandes dificultades para llegar al poder después de unas elecciones tan cuestionadas. De hecho, es claro que aprovecho la aquiescencia de los militares para fortalecer su imagen presidencial, lo cual le otorgo fuerza política de instrumentar su estrategia económica.

En 1994 el ejercito hizo publico su apoyo a cualquiera de los tres candidatos que ganara en elecciones limpias y su apoyo a Zedillo hizo posible, de manera indirecta, las reformas electorales de 1996, que a su vez sentaron las bases para la competida carrera presidencial de 2000 y la victoria decisiva de Vicente fox.

El papel de la educación en el extranjero en la transformación económica y política de Latinoamérica en los decenios de 1980 y 1990 se da por un hecho, aunque la evidencia de cómo ocurrió y qué involucró es apenas fragmentada.

En otras partes de la región, los expertos han descrito un patrón cada vez mas frecuente de estudiantes que regresaron a su país para hacerse cargo de instituciones importantes y de introducir la orientación de su alma máter extranjera en el debate intelectual nacional. Algunos académicos la consideran forma de dominación no muy sutil de Estados Unidos.

La literatura sobre socialización de la elite en Estados Unidos, específicamente la influencia de universidades de la Ivy League, llega a la conclusión de que la calidad de la institución educativa esta muy relacionada con las respuestas de los lideres estadounidenses a las preferencias económicas, sociales y políticas, y no hay razón para esperar un efecto diferente en los mexicanos.

Cuatro universidades estadounidenses ejercieron gran influencia en la elite del poder mexicana, ya que educaron a treinta de sus integrantes: Harvard, MIT, Standford y Yale.

A través de la historia, Harvard ha sido la universidad estadounidense más importante en la educación de las elites del poder, y logro ese lugar especial por diversos motivos; de ella han egresado dos generaciones de líderes mexicanos y ha sido una influencia importante para los mentores de la elite del poder, además es la única universidad estadounidense de la cual egresaron dos presidentes: Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, lo cual le agrego aun mayor encanto entre los futuros lideres del país.