Las desamortizaciones del siglo XIX

Historia de España. Desamortización de Mendizábal. Bienes eclesiásticos. Madoz. Liberalismo. Consecuencias

  • Enviado por: Mariano Juan Colomar
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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LAS DESAMORTIZACIONES DEL S. XIX.

Las desamortizaciones en su conjunto podrían ser vistas como un proceso histórico que abarcó desde 1766 a 1924 y que consistió en la enajenación de propiedades amortizadas, es decir, que no circulaban por el mercado libre, a favor de ciudadanos individuales por parte del Estado y así, convertir esas propiedades en propiedades que podían circular en el mercado según el juego de la oferta y la demanda. Así pues, propiedades que no podían ser vendidas o compradas pasaban a formar parte de un conjunto de tierras que eran comprables y vendibles... dichas propiedades solían se parte del patrimonio de entidades civiles y eclesiásticas como fincas, archivos, bibliotecas, monasterios, etc...

Las desamortizaciones fueron uno de los factores que extendieron el sistema liberal en el campo de la economía extendiendo así la propiedad privada y el capitalismo. Pero las desamortizaciones tenían unos objetivos claros, por una parte asegurarse el apoyo de la burguesía beneficiada por ellas y disminuir el poder de los estratos sociales anti-liberales..., por otra, se quisó con el dinero conseguido por medio de las subastas o ventas de esas tierras, amortizar la Deuda Pública del Estado en esa época y paliar las necesidades de la Hacienda como era el caso de gastos por guerras, obras públicas, etc...

Antes de entrar a exponer las distintas desamortizaciones más importantes sólo del siglo XIX, habría que situarlas en un contexto histórico para comprender la magnitud social y política de ese proceso.

A finales del s. XVIII se estaba viviendo el nacimiento del liberalismo en Francia proveniente de EE.UU. y Gran Bretaña pero este liberalismo llegó más tarde a España a causa de las constantes trabas que ponían los monarcas absolutos que aún permanecían en el Trono para si extensión por Europa, pero fue a principios del s XIX cuando a través de la invasión Napoleónica de media Europa se hizo patente que el absolutismo tenía los días contados con todas las consecuencias que ello pudiera conllevar... como era el caso de la eliminación de la propiedad vinculada, las desamortizaciones por parte de los gobiernos liberales, y muchas más... Durante y después de Napoleón en España el liberalismo empezó a florecer en este país y ello conllevó más tarde a la crisis del Antiguo Régimen y a la implantación sucesiva de distintos gobiernos liberales.

Si bien es cierto que 1798 no forma parte del s. XIX, es importante mencionar la primera desamortización “considerable” inspirada por Jovellanos durante el reinado de Carlos IV y que se hizo a costa de la Iglesia y con al intención de paliar el estado de las Arcas Públicas. Las bases del absolutismo no fueron ni de lejos, alteradas ya que sólo pudieron comprar los ricos y ni la Nobleza ni la poca burguesía fueron molestadas por esa política desamortizadora; fue la Iglesia, fiel defensora del Antiguo Régimen, la que recibió el trato más “arisco” en el tema de las desamortizaciones y del paso al sistema liberal.

Con el sistema liberal floreciendo y planeando sobre las altas esferas de España, en plena obra legislativa de las Cortes de Cádiz emanadas de la soberanía nacional en contra de toda la base del Antiguo Régimen y de la Constitución de Bayona de 1808, el 13 de septiembre de 1813 a finales de la expulsión de las tropas francesas napoleónicas y ante la pronta liberación de Fernando VII “El Deseado”, éstas decretaron la incautación de los bienes y rentas de los traidores, la Inquisición, las órdenes militares y conventos suprimidos, lo cual marcó una intención de iniciar una desamortización que nunca llegó a producirse.

Avanzando hasta la Regencia de Mª Cristina encontraremos otra importante desamortización que llevó a cabo Mendizábal en plena etapa de liberalismo progresista de dicha Regencia. Mendizábal que había tomado parte en el Trienio Liberal se encontraba exiliado en Londres antes de formar gobierno para la Regente y cuando lo formó acometió dichas desamortizaciones en 1836 que se centraron en bienes eclesiásticos regulares en su mayoría para conseguir créditos del exterior y financiar el ejército “liberal”. Dicha reforma alimentó la guerra civil instigada por los Carlistas (muy absolutistas) ya que por una parte el dinero conseguido de la expropiación de bienes de la Iglesia se iba a destinar para financiar el déficit de Hacienda y, cono ya se ha dicho, al ejército liberal; por otro lado, la desamortización pareció un castigo a la Iglesia por su apoyo al Carlismo ya que el sistema liberal hacía peligrar la posición del clero en general y el absolutismo le aseguraba su posición privilegiada... Después de poner de manifiesto Mendizábal que iba a acometer esa desamortización, ésta quedó aplazada a causa de su destitución un año más tarde por parte de Mª Cristina que opinó que dicho gobierno caminaba por las sendas del “radicalismo liberal”(para la época). Las desamortizaciones de Mendizábal fueron continuadas por Espartero regente tras la caída de Mª Cristina a causa de se “moderantismo”, iniciando así una renovación urbana vendiendo muchos solares a promotoras que edificaron por todas las ciudades renovándolas y creciéndolas.

Ya en pleno reinado personal de Isabel II y durante el corto periodo de dos años del Bienio Progresista dirigido por Espartero (julio 1854-julio 1856), en el terreno económico se legisló una nueva desamortización en 1855 llamada la Desamortización de Madoz. Hay que destacar que fue la más grande importante de la época y que duró hasta finales de siglo. Esta vez, afectó a bienes municipales del clero, la instrucción pública, la Beneficencia y la Corona además del clero secular y por ello, alcanzó un valor de vena muy elevado. La nueva ley ofreció algunas novedades con respecto a las políticas desamortizadoras anteriores: además de armonizar la deuda, se destinó parte del producto de las ventas a equilibrar el presupuesto estatal y a subvencionar obras públicas, en especial el ferrocarril. Otra de las novedades fue la de aceptar sólo dinero en metálico como medio de pago, aunque con posterioridad se admitieron también títulos de la deuda.

Las consecuencias del proceso de las desamortizaciones durante el siglo pueden resumirse en las siguientes:

  • El liberalismo se granjeó la enemistad total de la Iglesia amenazada por dichas desamortizaciones desde 1810.

  • La población rural y que vivía de la agricultura (la casi totalidad de la sociedad española), también se vio afectada por la “privatización” de terrenos a los que estaban vinculados y en ese momento, quedaban a merced de los nuevos propietarios que podían fijar los precios del arrendamiento de tierras y sus condiciones además de introducir nuevas prácticas de explotación... muchas familias campesinas fueron incapaces de afrontar dichos gastos con las cosechas y quedaron desalojadas de las tierras que habían estado cultivando sus antepasados.

  • Estos perjuicios unidos a otros relacionados con el sistema liberal dieron lugar a una unión clerical-campesina-absolutista que se unieron a los Carlistas para luchar contra el liberalismo frente a la burguesía... la división social estaba servida.

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