La violencia de género en los medios de comunicación

Maltrato. Machismo. Violencia de género. Violencia doméstica. Sociología. Maltratadores. Maltrato psíquico. Maltratadores

  • Enviado por: Mari Carmen
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 15 páginas
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La violencia de género en los medios de comunicación

Introducción…………………………………………………………………………………. 2

Definición y características………………………………………………………......... 3

La violencia de género en los medios de comunicación ………….……….. 5

Televisión ………………………………………………….…………………………. 6

Publicidad ………………………………………………….……………… ……….. 9

Cine ………………………………………………….………………………………… 9

Videojuegos …………………….…………………….……………………............ 11

Internet ………………………………………………….…………………………… 11

Prensa ………………………………………………….……………………………. 13

Conclusiones ………………………………………………….………………………….. 13

Bibliografía ………………………………………………….……………………………. 14

Introducción

Podemos definir la violencia de género como el conjunto de acciones abusivas contra la mujer por el hecho de serlo. Estas acciones son realizadas por el hombre con el que la víctima guarda una relación de afecto o con el que mantiene una relación de parentesco.

La violencia contra la mujer es una situación actual mundial que representa un grave problema social, siendo la familia uno de los focos de violencia más destacados de nuestra sociedad. Esta violencia se da en todas las clases sociales y en todos los niveles socio-educativos. Todavía hoy en día persiste un retrato de las mujeres caracterizado por la indefensión y la inferioridad física e intelectual. Debido al papel de sumisión al que la mujer ha sido durante siglos relegada este problema ha existido siempre, siendo en este momento cuando más se está intentando reducir, al tomar la sociedad consciencia de la gravedad que conlleva el hecho de que muchas mujeres en el mundo sean maltratadas.

Hoy en día especialistas en psicología, psiquiatría y sociología siguen debatiendo sobre el nexo entre las imágenes de violencia que recibimos y la actitud hacia ella. La forma con la que se trata y se muestra una información puede tener una influencia sobre el público mayor de lo que pensamos. Nadie duda del poder de los medios de comunicación en la sociedad no sólo en la transmisión de noticias y programas, sino también en la formación de las posiciones éticas e ideológicas de las audiencias. Por ello, las personas expertas coinciden que los medios deben de contribuir de forma decisiva a una didáctica social dirigida a eliminar todo tipo de violencia, sobre todo la de género. También hay que tener en cuenta que entre los efectos conductuales cabe destacar el aprendizaje por observación, pues las personas aprendemos conductas por observación de modelos. Por ello, si existe una influencia sobre los individuos y nosotros aprendemos lo que vemos, es de suma importancia considerar y analizar el papel de los medios de comunicación como generadores de conciencia social y, por tanto, de condena y rechazo a prácticas violentas. Si los medios sólo se limitan a informar de que otra victima más ha sido asesinada por su pareja, al final el espectador queda indiferente y lo considera como un factor de cronicidad (de la misma manera que ocurre con los accidentes de tráfico). Así pues, es necesaria una reflexión profunda sobre el modo en que se presentan la materia en cualquier ámbito de comunicación en torno a casos de violencia contra la mujer.

Definiciones y características

Se puede definir el maltrato como una forma de interacción enmarcada en una situación de desequilibrio de poder que incluye conductas de una de las partes que ocasionan daño físico y/o psíquico a otro miembro de la relación. Existen tres tipos de maltratos:

  • Maltrato físico: cualquier conducta que integre el uso intencional de la fuerza contra el cuerpo de otra persona de tal modo que encierre riesgo de lesión física, daño o dolor, sin importar el hecho de que en realidad esa conducta no haya tenido esos resultados.

  • Maltrato psíquico: cualquier conducta física o verbal, activa o pasiva, que trata de producir en las víctimas intimidación, desvalorización, sentimientos de culpa o sufrimientos. Incluye gestos amenazantes, conductas de restricción (control de amistades, del dinero, de las salidas de casa…), conductas destructivas (referidas a objetos de valor económico, afectivo, maltrato de animales domésticos…), así como culpar a la mujer de las conductas agresivas del hombre.

  • Maltrato sexual: cualquier intimidación sexual forzada por parte de la pareja, ya sea con amenazas, intimidación, coacción o por llevarse a cabo en estado de inconsciencia o indefensión de la mujer.

Estas tres formas de maltrato es muy difícil encontrarlas por separado y suelen combinarse. La violencia de género, tal y como se ha definido al principio, hace referencia a las acciones abusivas hacia la mujer por el mero hecho de serlo. Recoge todas las formas de maltrato, ya sea físico, emocional o sexual que tienen lugar en la pareja, en la casa, en la escuela, en el lugar de trabajo, en las pantallas, en las tradiciones culturales, y un largo etcétera. Actualmente, el uso está haciendo que se restrinja el concepto de violencia doméstica sólo al ámbito de la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja.

Esta forma de violencia ha sido reconocida por la ONU como “el crimen encubierto más frecuente del mundo”, donde uno de los focos de violencia más destacados de nuestra sociedad es la familia. Se produce de manera crónica, cíclica y con intensidad creciente, pudiendo variar su gravedad desde el insulto hasta el homicidio. También varía según en las diferentes culturas, extremadamente cruel en algunas de ellas donde se producen:

  • Flagelaciones públicas: acto en el que se azota el cuerpo de la mujer normalmente con látigos o con palos.

  • Lapidaciones: acto donde los hombres lanzan piedras contra la mujer hasta matarla. Una persona puede soportar golpes fuertes sin perder el conocimiento, por lo que la lapidación puede producir una muerte muy lenta. Esto provoca un mayor sufrimiento en la persona y por ese motivo es una forma de ejecución que se abandonó progresivamente a medida que se iban reconociendo los derechos humanos.

  • Asesinatos: por honor o por la dote.

En el ciclo de la violencia doméstica encontramos tres fases:

Primera fase: Acumulación de tensión. Se produce una sucesión de episodios que provocan roces permanentes entre la pareja, con un incremento constante de la ansiedad.

Segunda fase: Fase de explosión o agresión. Se descarga toda la tensión en forma de violencia acumulada con anterioridad. El agresor intenta disculparse y quitarle importancia al asunto.

Tercera fase: Fase de reconciliación o luna de miel: Suele producirse con el arrepentimiento del agresor, que reconoce que lo que ha hecho no está bien, pide perdón a su pareja y promete no volver a hacerlo. La pareja vuelve a estar junta, pero durante poco tiempo, ya que la duración de esta etapa va reduciéndose con el paso del tiempo hasta desparecer.

De la violencia de género se pueden derivar diversos problemas entre ellos están:

- Los problemas físicos, encontramos lesiones de diferentes grados que pueden ser desde hematomas y fracturas de huesos hasta llegar a sufrir problemas de salud a consecuencia de las palizas. También se producen embarazos no deseados, muchos de ellos de alto riesgo pues la violencia hace que se produzcan abortos, sufrimiento del feto, partos prematuros… Por último la muerte, que puede aparecer durante la convivencia o como en la mayoría de los casos, después de la separación o cuando la mujer ya ha rehecho su vida.

- Los problemas psicológicos, los más frecuentes son la ansiedad, la depresión, trastornos del sueño y el estrés (que hace que se debilite su sistema inmunológico poco a poco). Falta de fuerza para solucionar el problema, lo cual les lleva a sumirse en el alcohol y en los fármacos y lo que es más grave, el suicidio.

- Los problemas sociales, en este grupo destacamos el aislamiento de las mujeres maltratas de los demás, la exposición pública de lo ocurrido, el retraso de los juicios y el bajo rendimiento laboral entre otros. También es factible el posible daño a su vez a los hijos, ya que éstos observan a su padre y pueden imitarle en un futuro. Todo ello también agrava los problemas psicológicos que las mujeres padecen durante la fase de violencia.

Encontramos a lo largo de la historia y en todas partes del mundo que millones de mujeres son maltratadas en todas las formas existentes o violadas por parte de sus compañeros o maridos. Además son objeto de abortos, infanticidios, abandonos, producto del mercado del sexo, etc. No hay duda de que estamos ante una situación de desprecio hacia la mujer que, aunque en los últimos tiempos ha mejorado la creencia de los hombres hacia ellas, todavía hay mucho camino que recorrer para reducir las cifras tan elevadas de muertes que se producen por este hecho.

En lo que llevamos de año, en España 57 mujeres han sido victimas mortales por violencia de género, más de la mitad era españolas. Del total sólo 14 habían denunciado y de éstas justo la mitad tenían medidas de protección en vigor. La mayoría convivían con su pareja, su verdugo. La edad de las victimas oscila entre los 21 y 50 aunque existen casos de mujeres mayores de 50 e incluso de 64. La edad que predomina de los agresores entre los 41 y 64. Solo 8 tuvieron la tentativa de suicidio aunque 6 consumaron el suicidio. Lamentablemente la Comunidad Valenciana, junto a Andalucía y Cataluña está a la cabeza de comunidades con más casos de violencia de género.

La violencia de género en los medios de comunicación

La violencia existe, no hay sociedad alguna en la que no se exprese. En España, desde los años 90 las organizaciones de mujeres han luchado por hacer visible el problema de la violencia de género. La muerte de Ana Orantes a finales del 97 hizo que el problema de la violencia tanto tiempo denunciado y con poco eco pasase a ocupar las primeras páginas de los grandes periódicos y se empezara a cambiar el tratamiento informativo sobre este tema. Actualmente, arrastrados por la era de las telecomunicaciones, cabe remarcar el papel del medio audiovisual como educador de las nuevas generaciones. La violencia en este medio no será sino difundida y grabada en las mentes de los individuos que formarán parte de las sociedades futuras.

En este apartado se analizará los grandes medios de difusión de violencia. Estos se dirigen al público con la palabra (prensa y radio) y la imagen (televisión, cine, videojuegos, Internet). Antes de empezar cabría destacar la ley 1/2004, aprobada por el Estado Español el 28 de diciembre, de medidas de Protección Integral contra la violencia de Género. Esta ley dedica al ámbito de la publicidad y los medios de comunicación su capitulo II (En el ámbito de la publicidad y de los medios de comunicación). Son 5 artículos (del 10 al 14) donde se vela para que los medios cumplan sus obligaciones y asegurar un tratamiento de la mujer conforme con los principios y valores constitucionales.

TELEVISION

La televisión es el medio que llega fácilmente a la mayoría de la población y es el más consumido por su fácil acceso. Por ello es elegida por diferentes instituciones publicas para llevar a cabo campañas dirigidas a la sociedad, en el caso que nos ocupa, la violencia de género. El tratamiento que este medio ha hecho del tema, hay que indicar que ha variado a lo largo del tiempo y difiere según el género televisivo (por ejemplo, se observan diferencias entre el género de entretenimiento y el informativo).

Si la opción elegida es el entretenimiento, en ese caso la televisión es un reflejo de lo que la sociedad quiere. Existen algunos programas llamados del corazón que tratan cada caso aislado de modo superficial en función del sensacionalismo y del espectáculo. Se persigue la necesidad de vender los programas y no intentan más que conseguir que los espectadores permanezcan sentados mirando el canal. No es raro ver en programas de entretenimiento a mujeres famosas haciendo pública su condición de mujer maltratada (Carmina Ordóñez, María Jímenez, Raquel Rebollo…) a cambio de una suma de dinero. Además en muchos programas ofrecen imágenes y expresiones que alimentan precisamente un patrón deformado de las mujeres como seres débiles, desprotegidos y sufrientes, o bien como alimañas ambiciosas y desalmadas. En conclusión, insertan violencia de género para atraer público sin tener en cuenta que el problema tratado es de gran complejidad y que afecta a muchas mujeres en este país y en el mundo. Existen también programas donde se recogen los testimonios de mujeres anónimas dispuestas a relatar su historia. El caso más recordado es de Ana Orantes, muerta en manos de su marido tras denunciar malos tratos en un programa de televisión andaluza de la tarde.

Por otro lado hay que tener en cuenta que EEUU es uno de los países que más programas distribuye al resto del mundo, con lo que en programaciones como la española se puede observar programas basados en los americanos. Gran numero de estos programas que importamos son violentos (hay que recordar que en muchos estados de América está legalizado la posesión de armas). A ello se le une el descontrol sobre el horario de emisión de dichos programas por lo que en ocasiones el niño se encuentran una ventana abierta a la violencia.

No hay duda que la televisión ejerce una influencia considerable en la sociedad sobre todo en los niños, edad en que se es tan moldeable y tan adaptable para ser socializado. Debo de destacar que este medio rellena los vacíos educacionales que no pueden llegar a suplir padres o profesores. Los padres no pasan casi tiempo con ellos, con lo que éstos optan por ver la televisión ininterrumpidamente adquiriendo los comportamientos de los diferentes personajes. El problema viene cuando esta idolatría es generada por modelos de conducta violenta. El hecho de ver en la pantalla de televisión conductas agresivas de sus “idolos ficticios”, induce una conducta similar en esos niños, lo que ese comportamiento pasará a ser cotidiano y aceptado por el mismo.

Si la opción elegida es la información, todas las investigaciones que han analizado la forma en que los informativos abordan las noticias de los malos tratos muestran que se ha producido un cambio progresivo desde el caso de Ana Orantes. En un principio los periodistas no dominaban correctamente todos los conceptos, no conocían las circunstancias que rodeaban estos sucesos por lo que sus informaciones a veces eran erróneas y perjudicaban a las mujeres.

Los informativos en la televisión dan con frecuencia estas noticias incluyéndolas al final de telediario. Las imágenes que se ofrecen se centran generalmente en el entorno del domicilio de la víctima, con lo que se facilita su identificación. Además son frecuentes las reconstrucciones de los hechos para explicarlos mejor, por lo que la elaboración más detenida y la abundancia de detalles pueden traspasar la línea que separa la información con el morbo. Otro dato a destacar en el tratamiento informativo es que se centra en testimonios de personas no expertas (vecindario, personas conocidas, familiares afectados). Se debe de prescindir de otras visiones que pueden enriquecer la noticia, como la aportación de profesionales del ámbito de la medicina que expliquen las secuelas de la víctima o la de sus hijos e hijas, la asistencia social psicológica, judicial, de asociaciones de mujeres maltratadas, etc. Para subsanar estos errores de información, durante el transcurso del I Congreso Internacional sobre Mujer y Medios de Comunicación en el año 2008 (CIMMCO 08), se realizó una reflexión sobre el tratamiento informativo de las situaciones relacionadas con los malos tratos que sufren las mujeres. El CIMMCO 08 supuso un cambio en los contenidos informativos relacionados con la violencia contra las mujeres, por lo que se le considera un referente para el tratamiento de estos contenidos en los medios de comunicación.

Las recomendaciones dadas por el CIMMCO 08 para un tratamiento informativo adecuado de la violencia contra la mujer son:

- Se debe huir del sensacionalismo, el morbo y la frivolidad.

- Evitar las descripciones detalladas en exceso, las imágenes escabrosas, las figuras que no aportan datos relevantes a la información, pero producen más dolor a las víctimas y a sus personas allegadas.

- Respetar el derecho a las personas individuales o jurídicas a no facilitar información ni responder a preguntas.

- Abstenerse de insistir y acosar a las mujeres afectadas por la violencia o a sus familiares, evitando el agobio de micrófonos, cámaras, luces o preguntas en contra de su voluntad.

- Es preciso contextualizar al máximo la información, tratando de evitar que se perciba exclusivamente el hecho como si se tratara de un espectáculo, informando de los medios que las administraciones ponen al alcance de las posibles afectadas, y procurando siempre tomar una posición de implicación positiva en la erradicación del problema.

- El uso de las fuentes debe ser siempre obligado, incluyendo mayor proporción de fuentes expertas que de fuentes ocasionales o espontáneas.

- Siempre hay que mantener el anonimato de la víctima.

- Al margen de la repugnancia moral que produzca escribir sobre ellos, los agresores son presuntos hasta que no hay sentencia firme, y desenmascararlos supone juzgarlos y condenarlos de antemano. Los profesionales de los medios no son jueces.

- No utilizar nunca la información como mera excusa para conseguir audiencia, sin atender a la dignidad de las personas, o deteniéndonos en descripciones que solo satisfacen las bajas pasiones o sugieren pautas de actuación para posibles futuros delincuentes.

- Cuidar de forma precisa y correcta la terminología empleada en las informaciones, para lo que la especialización temática debería producir los correspondientes libros de estilo, o incorporar a los de los diferentes medios algunos puntos referidos a estos contenidos.

- Incluir la información sobre la violencia en la sección adecuada, o el bloque previsto, evitando el recurso de utilizarla como instrumento de contraprogramación o de mantenimiento del interés.

- En los recursos audiovisuales, hay que cuidar especialmente la presentación de estas informaciones, la iluminación, la suavidad en el modo de asegurar el anonimato, la supresión de planos agresivos, etc.

- Presentar siempre modelos adecuados, tomando claramente una posición de influencia social positiva.

- No limitarse a las informaciones de violencia física, es preciso investigar también la violencia psíquica, aquello que no se ve, que no tiene un tratamiento audiovisual sencillo, pero que responde a las mismas razones que la violencia física y en la que suele desembocar.

- El tratamiento especializado de estos temas debe suponer siempre una función pedagógica que ilustre suficientemente a la audiencia sobre la bondad o la maldad de determinadas actuaciones.

PUBLICIDAD

Llegado a este punto, señalar que en la televisión aparece otro género comunicativo con influencia entre los ciudadanos: la publicidad. La Ley 34/1988, de 11 de noviembre de 1988 General de publicidad (última modificación por la ley 29/2009, de 30 de diciembre) prohíbe todo anuncio que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores o derechos reconocidos en la Constitución, especialmente en lo que se refiere a la infancia, la juventud y la mujer. Sin embargo, en ocasiones y a la vista de numerosas denuncias presentadas por asociaciones de mujeres, los anunciantes no se toman la ley demasiado en serio. Un ejemplo claro es la publicidad gráfica de la línea de Jeans Stone, en donde se puede leer que un jean debe ser usado dos o tres veces antes de ser lavado mientras la imagen muestra a una mujer joven, en cuatro patas, arrastrándose hacia un hombre joven, recostado, mientras de fondo vemos a otro hombre parado en el punto original del que la mujer ha partido arrastrándose. La asociación entre la mujer y su “uso” sexual por dos o tres hombres es violenta, denigrante y agresiva. Esta claro que este tipo de publicidad promueven la discriminación, la violencia y la agresión contra las mujeres fomentando una sexualidad masculina basada en la dominación y violencia sobre el cuerpo femenino que se visualiza como objeto consumible al que se le niega todo tipo de voluntad, subjetividad y acción. Es indispensable denunciar este tipo de publicidades que fomentan la violencia de género.

Por último indicar que se ha demostrado que la influencia de la publicidad no se limita únicamente a condicionar las decisiones de consumo, sino que también influye en la creación de estereotipos y prejuicios y en la formación de actitudes, valores y conductas de carácter psicosocial.

CINE

El cine, desde sus comienzos, ha filmado con mucha dureza la violencia. Cualquier género de película basa sus argumentos en algún tipo. La gran pantalla permite la espectacularidad de las persecuciones, asesinatos, peleas y explosiones. El cine denominado de acción suele fijar sus filmes en figuras de un héroe que se juega la vida tratando de defenderse de los supuestos malos. Las películas de género drama utilizan las penas, las palizas, los insultos, las amenazas… etc. En ocasiones las mujeres aparecen en papeles tradicionales, secundarios y desvalorizados. Las comedias tratan de provocar la risa mostrando como graciosos los golpes de sus personajes principales. Otro género significativo son el terror y el Gore teniendo en cuenta que su visionado está limitado a los mayores de 18 años por su alto contenido en escenas violentas, sangre y sexo explícito.

La violencia contra la mujer en el cine ha reflejado siempre una actitud real de lo que la sociedad de cada época ha vivido. La mujer representada en películas ha tocado todos los roles. En ocasiones ha aceptado su papel como una figura sumisa y dependiente del hombre, otras veces ha desempeñado un papel de mujer libre, dominante, aventurera e incluso malvada.

En los años 90 la violencia de género en el cine español era casi inexistente. La violación, al contrario que el maltrato, aparecía en muchas películas. Pero en vista de cómo se mostraba o de los comentarios y referencias que se hacía, tampoco se podía catalogar cómo violencia. La misma intrascendencia se usaba para aludir a los casos de abusos con niñas. Por ejemplo, << en Todos a la cárcel (Berlanga, 1993), una niña se queja a su abuela de que el viejo que va junto a ella en el asiento de atrás del coche, la está tocando, la abuela dice en tono desenfadado: “Esas manos”. Sin inmutarse, sin ni siquiera volverse. El personaje que interpreta Arancha del Sol en Pelotazo nacional (Ozores, 1993) dice textualmente: “Cuando yo tenía siete años mi abuelo me violó y me gustó”. >> ( Pilar Aguilar Carrasco)

Si salimos del cine español y nos vamos al cine americano comprobaremos que ocurre exactamente lo contrario, son innumerables las películas que usan la tortura, la violación y el asesinato de mujeres con todo lujo de detalles.

No obstante, las cosas en el cine español han ido cambiando al paso de los años (reconforta comprobar que la lucha de las mujeres da sus frutos). En la última década se han rodado algunas películas que abordan el asunto con otra focalización: Solas (Zambrano, 1999), el corto Amores que matan (Icíar Bollaín, 2000) y Sólo mía (Javier Balaguer, 2001) son algunos ejemplos. Si es cierto que, con respecto a la violencia de género, se ha filmado todo: el maltrato en sí mismo, la defensa de la mujer por los mismos personajes, la iniciativa de la mujer maltratada de tomar su propia justicia y vengarse de sus agresores e incluso se ha rodado la justificación de esa violencia.

Todos nos hemos reído con uno de los accidentes del Coyote, todos nos hemos emocionado con las escenas de “La jungla de Cristal” o todos hemos llorado con las crueldades en “El color púrpura” pero en muy pocos casos se ha captado la realidad que muchas películas esconden. En el ámbito de la violencia de género, el cine puede suponer un gran aliado, porque con la ayuda de sus duras imágenes logrará sacar a flote una situación real donde el espectador por sí mismo extraiga sus propias conclusiones negativas hacia el maltrato. Sin embargo con ello, corremos el riesgo de que la exposición repetida de la violencia mostrada en la gran pantalla lleve al telespectador a disminuir el sentimiento de preocupación por las victimas de actos violentos.

VIDEOJUEGOS

Durante la infancia y la juventud los videojuegos se convierten en el pasatiempo o el juguete más apreciado y valorado. La imagen violenta en ellos es constante, sin importar la edad del personaje, ni el tipo de juego. Los datos obtenidos en investigaciones (1) indican que los videojuegos en su mayoría están hechos para hombres donde se exalta valores como el honor, el valor, el poder, la venganza, la fuerza, ect. Sin embargo la representación femenina siempre responde a figuras secundarias como complemento del protagonista masculino o víctimas de la violencia. En definitiva lo femenino es asimilado a debilidad, a cobardía, conformismo y sumisión mientras que lo masculino a heroísmo, superioridad y dominación.

La representación de la imagen femenina tiene en ocasiones un alto contenido sexual.

Tras la denuncia por el trato discriminatorio, los editores de los videojuegos han incluido a las mujeres con otro papel. La asimilación del modelo masculino genera “guerreras” implacables, llenas de armamento pero casi desnudas, donde tan importante es mostrar sus cuerpos idealizados, como su fiereza a través de las armas. Pese al cambio, la visión manipulada de las mujeres y la distorsión del cuerpo femenino también se considera violencia.

Hay que destacar que pese la presión y denuncias de las asociaciones de mujeres y los organismos de igualdad, todavía existen videojuegos donde la violencia sobre las mujeres es el objeto directo del producto. La gratificación del juego está en medir la rapidez y fuerza de la agresión, en muchos casos hasta conseguir la muerte. Todo ello reforzado por el audio de los gemidos o gritos de la mujer agredida.

En cualquier caso, en última instancia es responsabilidad de los padres el permitir el acceso a cierto tipo de videojuegos (convenientemente catalogados por edades) a sus hijos. Y es que no se puede delegar algo tan importante como la educación a medios como el cine, los videojuegos o la televisión, por muy importante que sea la influencia que estos tengan en la sociedad.

INTERNET

En Internet es medio abierto en el que todo el mundo puede expresar su opinión. Por ello existen un gran número de páginas web de asociaciones que ofrecen información, formación e incluso mecanismos de actuación ante los malos tratos.

(1) Investigación sobre los contenidos y valores que promueven los videojuegos que más se están comercializando actualmente entre los personas jóvenes de todo el mundo dirigida por Enrique Javier Díez Gutiérrez de la universidad de León. Se puede consultar y descargar de forma gratuita la publicación completa en la siguiente web: http://www3.unileon.es/dp/ado/ENRIQUE/Documento/libro-videojuegos.pdf

La ONU es un organismo que recurre en ocasiones a Internet para iniciar campañas dirigidas a combatir la violencia contra las mujeres. En una ocasión estableció una enorme red internacional formada por más de 1.300 mujeres y hombres del mundo. Todos ellos se comunicaron por correo electrónico durante meses, comparando experiencias y compartiendo estrategias de lucha contra la violencia de género.

También destacar que cientos de organizaciones que luchan contra la violencia de género en todo el mundo han tomada el espacio que brindan las redes sociales (las mujeres son las mayores usuarias). Tanto Facebook como Twitter, son instrumentos importantes para reclamar mayores derechos así como también promover su respeto. Las organizaciones que trabajan a favor de los derechos de las mujeres muchas veces utilizan campañas de firmas por correo electrónico. Sin duda se trata de una plataforma para denunciar la Violencia de Género.

En el otro lado de la moneda, Internet es un medio que cuenta con una serie de inconvenientes. En primer lugar, para obtener información sobre el tema se requiere una actitud e interés por parte del interesado. Además, para utilizar la web se necesita contar con un equipamiento tecnológico adecuado, tener poder adquisitivo para costearse su acceso y poseer un mínimo de conocimientos para manejarla. Por ello, Internet no es suficiente medio para concienciar sobre los malos tratos y se necesita combinarlo con otro tipo de medio más generalizado, como es la televisión.

En segundo lugar, las redes sociales se han convertido en un nuevo escenario de la violencia de género. Éstas, que son las nuevas formas de socialización entre los jóvenes, le están dando una magnitud diferente a un tipo de violencia que antes se ejercía por otros medios. Una de las claves de la violencia de género por Internet es que se trata de un espacio muy poco regulado, donde el anonimato dificulta la identificación de los agresores. En la red se puede distinguir diferentes tipos de maltratadores. El caso más común es el del individuo que busca el resguardo de las redes para dañar la reputación de su pareja o ex pareja, y generarle un tipo de presión psicológica. En otros casos no le importa mostrar su verdadera identidad y en escenarios menos frecuentes, se roba la identidad de un tercero para causar el daño.

Mientras modernas innovaciones han hecho más fácil la vida de millones de mujeres en todo el mundo, éstas también han dado lugar a un aumento de los casos de violencia electrónica contra mujeres. Casos de acoso y acecho electrónico, mensajes en Twitter o en Facebook, pornografía en línea, grabaciones no autorizadas y reproducción y distribución de imágenes y videos, todo ello está proliferando cada vez más. Se trata de un fenómeno absolutamente nuevo, por lo que se carece de estadísticas sobre denuncias de violencia de género en las redes sociales.

PRENSA

El tratamiento de la violencia de género en la prensa, al igual que la televisión, ha sufrido una transformación importante, tanto cuantitativa como cualitativa. En los primeros tiempos ni siquiera se consideraba necesario que una noticia sobre maltrato doméstico fuese titular, se relegaba al área de sucesos y en muchos casos se cubría la información con escasos medios, de forma muy precaria. Hoy en día se publica diariamente algo sobre el tema y se presenta una realidad valorada e interpretada. Al aumento de frecuencia se suma además la diversificación de enfoques y géneros periodísticos, no solo se ocupan de ofrecer una información sino que se complementa con artículos de opinión y de investigación. No obstante hay que indicar que si se hojea cualquier periódico aparece un escaso número de mujeres periodistas que firman los diversos artículos.

El tamaño del titular y la extensión de la noticia, el uso de unos términos denominativos específicos, la ubicación de las noticias en espacios más idóneos en el interior del periódico y el exceso de fuentes, cifras, estadísticas y porcentajes que enmarcan y buscan dimensionar el fenómeno, es cada vez más notable en este medio de comunicación. No hay duda que, cuando analizamos el tratamiento de la violencia de género en la prensa observamos que se trata de un medio que ayuda a sensibilizar y concienciar al lector sobre un problema que existe a nivel mundial, el maltrato femenino.

Conclusiones

La violencia de género es un tema que cada vez va adquiriendo mayor relevancia gracias a la concienciación de toda la sociedad. Aunque es una situación que ha mejorado en los últimos años, todavía podemos encontrar diferencias de sexos.

Considero que ninguna mujer debería ser tratada de manera diferente por el simple hecho de serlo y menos ser física o psicológicamente agredida. Si es verdad que, independientemente de la época, a la mujer siempre se le ha identificado como debilidad, dulzura y sumisión mientras que al hombre todo lo contrario. Deberíamos de ser tratadas con los mismos derechos y tener las mismas oportunidades ya que unos y otros nos diferenciamos tan solamente en nuestro sexo, y no significa que ser hombre o ser mujer es equivalente a ser maltratador y maltratada, respectivamente. Siempre he pensado que detrás de una violencia física existe además una psicológica, pues es de entender que antes de recibir un golpe siempre existe un desprecio o un insulto.

En cuanto a la violencia de género en los medios de comunicación me parece interesante abordar este tema ya que en el mundo en que vivimos estos medios juegan un importante papel en los procesos de socialización. Considero que, en los últimos años, ha habido un aumento de espacio en ellos. Casi a diario podemos observar alguna referencia de violencia bien sea en radio, prensa, televisión o internet. Ha pasado de estar en segundo plano e incluirse simplemente en la sección de sucesos, a tener ahora una mayor visibilidad mediática y una mayor atención e importancia.

La violencia en general, y en parte la de género, ha pasado de ser un asunto privado a convertirse en un asunto público sobre el que cualquier persona puede debatir. Se trata de un problema que la sociedad debe conocer, pero pienso que la forma con la que llega al receptor puede condicionar su actitud hacía ésta.

Lamentablemente estos últimos años se ha producido un incremento en la tendencia al sensacionalismo de los medios de comunicación. La película donde se muestra un primer plano de las heridas en la cara de la protagonista, vende; la aparición de la foto de la victima en primera página del periódico o revista, vende; el videojuego donde puedes descargar adrenalina y estrés, vende; la publicidad de un producto que provoca que vaya en boca de todos por su alto contenido discriminatorio, vende… así con un sin fin de ejemplos. La mayoría de los medios de comunicación parten de que lo que más vende es lo que estremece al individuo o, dicho de otra forma, donde hay morbo hay audiencia e intereses económicos.

Mi reflexión sobre la violencia de género en los medios de comunicación me conduce a pensar que, por un lado se ha avanzado sobre este tema pero hay que seguir luchando; por otro lado, considero que la socialización de nuestras futuras generaciones está coaccionada por la oferta y demanda de la sociedad, interponiéndose intereses comerciales o de lucro por encima de los derechos fundamentales de las víctimas.

Bibliografía

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- Conselleria de Bienestar Social (2008). Violencia contra la mujer. Recomendaciones para un tratamiento informativo adecuado en los medios de comunicación. Valencia: Autor.

- Díez Gutiérrez, EJ. (2007). El género de la violencia en los videojuegos y el papel de la escuela. Revista de Educación, 342(), 127-146.

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- Ministerio de Sanidad, Política social e Igualdad (2011). Ficha estadística de victimas mortales por violencia de género. Recuperado el 9 de diciembre de 2011, de http://www.migualdad.es/ss/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2Fpdf&blobheadername1=Content-disposition&blobheadervalue1=inline&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1244656944278&ssbinary=true

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- Instituto Oficial de Radio y Televisión (2002). Mujer, violencia y medios de comunicación. Madrid: Autor.

- Rodriguez, M P (2006). Violencia de género y medios de comunicación. Recuperado el 7 de diciembre de 2011, de http://www.almendron.com/tribuna/12873/violencia-de-genero-y-medios-de-comunicacion/

Violencia de Género

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