La sonrisa etrusca; José Luis Sampedro

Literatura española contemporánea del siglo XX. Narrativa. Novela. Vejez. Familia italiana y ancianos. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Anna Giner
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
publicidad
publicidad

1 batxillerat C

FICHA TÉCNICA:

AUTOR:

José Luis Sampedro

TÍTULO:

“La Sonrisa Etrusca”

EDITORIAL:

Alfaguara - décima cuarta edición- marzo de 1989

Nº PAGINAS:

347

IMPRESIONES PERSONALES

“La Sonrisa Etrusca” es una novela en la que de una manera muy natural se describen situaciones que estamos acostumbrados a ver en nuestra vida diaria. Básicamente es una historia de amor, de diferentes amores. Un viejo campesino de Calabria, viaja hasta Milán a casa de su hijo, ya que debe sufrir un reconocimiento médico. Está enfermo, pero esto no impide que sus sentimientos se manifiesten constantemente.

Su hijo está casado y tiene un hijo que se llama Bruno, como su abuelo. Le produce una gran alegría el estar junto al pequeño. Pero la convivencia es difícil y no siempre va todo lo bien que se espera, sobre todo entre suegro y nuera. Esto es lo que pasa durante los días que permanece en Milán. Cuando está Andrea, su nuera, en casa ésta no le deja todo lo que quisiera el niño, porque cree que no lo sabe cuidar bien, que ya es viejo y el niño no va a estar todo lo bien que ella quiere.

Pero lo cierto es que el viejo Bruno daría la vida por su nieto. Se esfuerza en cuidarle, vestirle, darle de comer y explicarle historias que, como es muy pequeño, no puede comprender. El tiene sus esperanzas puestas en esa criatura que él querría que fuera el más inteligente, el más fuerte y el mejor en todo lo que haga en la vida.

Cuando el niño está enfermo sufre por él, quizás de una manera diferente, pero no menos importante que lo que puedan sentir sus padres. La figura del abuelo es muy importante en una familia. El ha vivido muchas experiencias y aunque no tenga la agilidad y el aspecto de una persona joven, tiene una gran sabiduría que sólo se puede conseguir con años. Quizás sus métodos no sean todo lo modernos como pueden ser los de los padres de la criatura, pero en muchos casos si pueden resultar muy eficaces. Por eso, cuando el pequeño Bruno tiene mucha fiebre y el médico al que han avisado no le da excesiva importancia, el abuelo no se queda muy conforme y piensa que sus padres se tendrían que preocupar más, y consigue que le dejen utilizar métodos más naturales, así es que va a comprar eucaliptus al herbolario.

Las situaciones que se describen en el libro parecen extraídas del día a día de cualquier familia. Al viejo Bruno no le gusta el comportamiento de su nuera, Cree que domina totalmente a su hijo. Como es profesora, está convencido de que lo primero en su vida es su carrera, por encima de su marido y su hijo. Por eso es feliz, cuando se va de viaje por motivos profesionales y puede estar a sus anchas con su hijo y su nieto. Aprovecha que están sólos para cocinar un plato típico y que le gustaba a su hijo cuando era pequeño: las migas. De una cosa tan sencilla hacen una fiesta. Su hijo Renato es feliz y participa de esta fiesta, pero también le entristece el que no se lleve bien con su mujer.

Como la mayoría de las personas mayores, el viejo Bruno, que tiene un carácter muy especial, hace pasar realmente, situaciones difíciles a quienes le rodean. Las personas de edad, quizás tengan razón, acostumbran a pensar que lo de antes era mejor. Así es que no está conforme, por ejemplo, en la forma de envasar la fruta, y cree que bajo un aspecto inmejorable la fruta que se expone no responde a la calidad ni al sabor que aparentan. Por eso, un día, cuando va a la frutería donde compra habitualmente su nuera, les dice abiertamente lo que piensa, poniéndose en evidencia, situación que posteriormente ha de resolver Andrea, excusándose y dando a entender que se trata de un viejo enfermo, a quien no se le ha de tener en cuenta su comportamiento. Las situaciones tensas se dan constantemente, ya sea porque él construye un pesebre para el niño, cuando su madre había decidido poner árbol de Navidad, le compra una pandereta y sus padres no quieren que haga ruido, etc.

A Bruno le han quedado grabados muchos recuerdos de su vida, como aquellas aventuras vividas con sus camaradas partisanos en la guerra, historias que explica en cuanto tiene ocasión.

Pero Bruno descubre otro sentimiento, ternura, amor, cuando conoce a Hortensia. Habían coincidido un día cuando un coche que pasaba a toda velocidad, al pasar por un charco puso perdido a abuelo y nieto y éste no paraba de dirigir todo tipo de insultos al conductor que había ensuciado a su nieto. Pero ahora, aunque de nuevo su encuentro había tenido lugar en un día de lluvia, éste tenía otro carácter. Hortensia le convidó a su casa para secarle los pantalones que tenía completamente calados y le convida a comer....se encuentra a gusto con ella. Otro día, pasada la Navidad va a verla y le lleva un ramo de flores. Ella le habla de su soledad, es viuda y tiene una hija, pero la Navidad la ha pasado sola. Como el pequeño Bruno ha empezado a caminar y al abuelo, como era de esperar no le gustan los zapatos que le ha comprado su madre, decide comprarle unos con Hortensia. Esta los guardará hasta Reyes, en que se los regalará. El viejo Bruno es feliz porque comparte secretos con Hortensia.

Su nuera le ha buscado una especie de Club de la Tercera Edad, para que se distraiga pero él prefiere disfrutar de sus encuentros con Hortensia. Poco a poco ésta se convierte en su confidente, mientras las disputas con su hijo y su mujer son continuas, ya sea porque el niño llora por la noche porque tiene miedo y él quiere consolarle y no le dejan, o por cualquier otra causa. Pero el abuelo se las ingenia para ir a la habitación del pequeño siempre que éste quiera y esconderse si se dan cuenta sus padres.

Después de unos días de no ver a Hortensia, se entera de que está enferma y va a verla a casa. Ella se muestra tal como es, con sus debilidades y su enfermedad. El siente una gran ternura, no la ve con aquel deseo que un tiempo atrás sentía delante de una mujer.

Pero sus encuentros con Hortensia no son su único secreto. Acude a la Universidad para que hagan estudios sobre su voz, y le pagan un dinero por ello.

Uno de sus secretos se descubre cuando, estando en casa de Hortensia sufre un desmayo. Avisa a su hijo y mientras él se recupera le explica su relación. El otro secreto, el de la Universidad, se pondrá al descubierto un día en que el viejo Bruno olvida que ha de acudir a la Universidad y le vienen a buscar a casa.

A veces ignoramos la vida interior que pueden tener las personas mayores y no les creemos capaces de hacer nada por sí mismos. Constantemente nos dan una lección, lástima que a veces es demasiado tarde cuando somos conscientes de ello.

En la historia, Hortensia y Bruno deciden casarse y vivir juntos todo el tiempo de vida que les quede. Bruno piensa que, cuando falte él, Hortensia continuará “cuidando” como la abuela que será del pequeño Bruno.

Andrea, al final consiente que el abuelo acompañe al niño en su habitación por la noche, así no hará falta que lo haga a escondidas. En el fondo ella parece que quiere a su suegro, pero a su manera.

Destacan varias ideas de entre las que se explican en el libro. Una es el gran amor del abuelo por el nieto, que le lleva a hacer cosas que no ha hecho ni por sus hijos. El comportamiento de las personas al hacerse mayores, lo que lleva consigo la desconfianza, el pensar que los más jóvenes no saben hacer las cosas como ellos. Y finalmente el gran amor, entre hombre y mujer, que a veces llega un poco tarde, pero no por ello es menos importante, y que también puede ir acompañado además de ternura , de pasión.