La Restauración (1875-1900). Política exterior de Expaña (1902-1931)

Historia de España Contemporánea. Régimen político. Desarrollo económico. Sociedad, civilización y cultura. Vida privada. Creencias, mentalidades y formas de vida

  • Enviado por: Lourdes
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HISTORIA DE ESPAÑA, 1875-1939.

II.- LA RESTAURACIÓN. 1875-1900.

1.- EL RÉGIMEN POLÍTICO.

RASGOS GENERALES.

La Restauración tiene lugar en España desde el golpe de Sagunto. Va a suponer una reacción conservadora tras el Sexenio Democrático.

Esta Restauración va a estar impulsada por una alta clase, los grandes propietarios latifundistas andaluces y, en buena parte también, los latifundistas antillanos.

Este momento va a coincidir en Europa con un momento de reacción conservadora y un momento en que se va a producir una hegemonía de los pueblos del norte, como Alemania, que se va a convertir en una gran potencia económica. Va a terminar el cuarto de siglo y comienzos del s. XX con las continuas tensiones entre alemanes e ingleses.

La Restauración siempre se ve unida a la palabra revolución.

En España la época de la Restauración comienza tras la caída de Isabel II, el Sexenio Democrático.

El comienzo es 1835, pero sin embargo el termino final es 1931.

En la primera época se consolidan una serie de elementos de cambio, que en el s. XX harán su aparición.

Los mercados se necesitan ampliar, se necesita buscar nuevos mercados donde recoger materias primas y exportar.

Es la época del imperialismo.

En 1885 es el reparto de África.

También es un momento de gran emigración.

En la segunda mitad del s. XIX hay un rechazo de las utopías y una vuelta a la razón, a lo que se puede experimentar. Un predominio de la razón es lo que hace posible el positivismo. El Ateneo supone el máximo lugar de resonancia cultural en la época de la Restauración.

En Europa, a partir de la Gran Depresión del 73 hay una crisis del positivismo, hay una irrupción de valores de carácter no racional.

Empieza a verse la vertiente negativa de la técnica. Una serie de pensadores -Nietzsche, Schopenhauer, Freud...- dicen que el hombre no se puede dominar sólo mediante la razón.

Desde el punto de vista político, la Restauración tiene una serie de elementos de continuidad respecto a la estructura social. Los fundamentos ideológicos son prácticamente los mismos que en la época isabelina.

El referente de la Restauración va a ser la Constitución de 1876.

Va a permitir, mediante una serie de mecanismos, la apertura, la democratización, la implantación del sufragio universal...

Cánovas va a establecer un turno de partidos, de forma que la Constitución sea de ambos partidos.

Esto supone una Constitución flexible, abierta, que permitirá la democratización. A la orilla de ambos partidos crecerán nuevos partidos que no se integrarán, por lo que en el s. XX se da una crisis parlamentaria.

Desde el punto de vista social, durante esta época se van a producir grandes cambios.

Aunque con retraso respecto a Europa, España va a ir desarrollando su agricultura, su industria, y cada vez va a ir apareciendo más un mundo obrero.

Por otra parte, va a aparecer una burguesía cada vez más orientada hacia los negocios. En el s. XIX va a haber una reconversión de la aristocracia a unos valores que no son absolutamente estamentales, por dos razones:

  • Su introducción en la industria.

  • Su entronque con la burguesía.

  • Hay una sociedad dual en la medida en que permanecen los valores nobiliarios, pero los valores capitalistas van a ir imponiéndose.

    La burguesía quiere imitar a la nobleza, y hay también una reconversión de la nobleza, hacia los valores de la burguesía. Para la nobleza el trabajo no tiene sentido, sin embargo, para la burguesía sí.

    En la sociedad de esta época el ocio tiene una gran importancia.

    Se inicia la Edad de Plata de la literatura española, y aparece un regionalismo que al principio tiene un carácter cultural pero después se transformará en un nacionalismo político.

    Desde el punto de vista de las relaciones internacionales:

    • España va a tener una actitud de recogimiento, no va a querer entrar en esa lucha por la ocupación de espacios extraeuropeos.

    • Las potencias europeas tampoco tienen en aquel momento un afán de buscar alianzas con España, porque España tenía mucho que defender y poco dinero.

    No se puede ver la pérdida del Imperio ultramarino en la base de una confrontación de España y Cuba, la última década del s. XIX es el momento que se ha llamado de redistribución colonial.

    Los pueblos latinos quedan peor situados frente a los pueblos del N. El discurso de los Salzsbury dice que en el mundo hay naciones vivas y naciones moribundas, y las naciones moribundas están destinadas a caer en manos de las vivas.

    Hay un arreglo internacional que no se puede estudiar bilateralmente. Para España va a mantenerse un plantel de máximo peligro hasta 1904 en el eje del Estrecho:

    • EE.UU. movilizó a su flota hacia Canarias.

    • La situación estratégica de Baleares era algo importante.

    El reparto de la zona de Marruecos se va a hacer en 1904 entre Francia y Gran Bretaña, y a España se va a dar una pequeña parte. Se le da porque Gran Bretaña no quería que Francia sólo fuese la que ocupase Marruecos.

    LOS AÑOS OCHENTA Y LA CONFIGURACIÓN LIBERAL DEL RÉGIMEN.

  • El partido liberal: los hombres y los gobiernos: Durante los años 80 asistimos a una consolidación parcial de las utopías alumbradas por la revolución de septiembre. Para ello se cuenta con un instrumento: el conjunto de grupos políticos que se aglutinan finalmente en el partido liberal. En la España del s. XIX toda consolidación de la carga utópica que alienta en cada una de sus revoluciones comporta una cierta degradación de aquélla; y la de las utopías y los ideales del septembrismo que llevan a cabo los liberales de la Restauración no constituye una excepción, sino más bien un verdadero modelo de la degradación apuntada. Esta degradación vendrá motivada, de manera inmediata, por la misma heterogeneidad de los elementos políticos integrados en el partido liberal; y se manifestará tanto en la práctica constitucional como en su distanciamiento de aquellas reivindicaciones populares que rebasaban, con mucho, las libertades formales legadas por el texto constitucional del 69.

  • Lo más significativo del primer gobierno liberal es el ensanchamiento del área de consenso respecto a la Constitución del 76; ensanchamiento que se nutre con las fuerzas socialmente más conservadoras entre cuantas proceden del Sexenio: desde los posibilistas de Castelar hasta los antiguos oriundos del unionismo con Posada Herrera.

    Entre enero del 84 y noviembre del 85 un intermedio conservador presidido por Cánovas viene a refrendar sensu contrario, el carácter y la impronta genéricamente liberales del conjunto de la década. Por una parte, encontramos en tal bienio la actitud dura, represiva de Cánovas; por otra se hace presente la impaciencia contenida, no sólo de los fusionistas, sino también de los militares, universitarios y obreros, en progresiva actitud divergente frente a la rigidez canovista.

    El partido fusionista, previa unión con una “Izquierda Dinástica”, se convierte en el partido liberal bajo la presidencia indiscutida de Sagasta. El pacto que da lugar a este último se establece sobre unas bases que definen el programa del nuevo partido: aceptación de la Constitución del 76 que aspira a reformar, pero no a sustituir por la del 69, a cuya restauración formal se renuncia definitivamente. Se acepta en principio la Constitución del 76, se mantienen empero los grandes principios del 69, se confía a una reforma constitucional la tarea de injerir estos últimos en aquélla.

    Poco después de la “ley de Garantías”, la muerte de Alfonso XII plantea como necesidad imperiosa el recurso al nuevo instrumento político recién forjado y consolidado. Desde finales de noviembre del 85 cambia la fisonomía externa del régimen. Cambio en la jefatura del Estado que pasa a María Cristina; cambio también en la orientación general de la política. Seguirán cinco años de ininterrumpido gobierno liberal bajo la presidencia de Sagasta. Este parlamento de excepcional duración, llamado “parlamento largo”, coadyuva con el gobierno en la preparación de una abundante e importantísima legislación.

    El partido liberal, partido de cuadros o de notables, tiene como en el caso del conservador, un carácter irremisiblemente personal, y es en las personalidades de sus líderes, y muy especialmente en la de Práxedes Mateo Sagasta, donde hay que analizar los engranajes entre el partido y los restantes organismos constitucionales del país. No pensemos en una estructura jerarquizada y democrática funcionando verticalmente, de abajo arriba. Sino en dos planos conectados, con miras al necesario intercambio de servicios:

    • Un plano legislativo y de gobierno, de nivel nacional que delega poder en los comités locales, a cambio de resultados electorales.

    • Y un plano provincial y local, en el cual el comité se integra en el mundo de las relaciones sociopolíticas: el comité prepara resultados electorales recibiendo, a cambio, esa delegación de poder indispensable para poder llevar a cabo el ideal caciquil de todos los tiempos: al amigo el favor; al enemigo, la ley.

  • El sistema político: las elites: Hay que señalar la existencia de una elite integrada por los grandes jefes de partido o de grupo, presidentes de gobierno o de ambas cámaras, y ministros de mandato largo o repetido y de competencia técnica especializada y bien definida. Cabe referirse al origen generalmente mesocrático del conjunto de “la clase”. Señalemos, en fin, el relevo generacional operado a lo largo del cuarto de siglo que cubre la época de la Restauración. En el conjunto del período cabe distinguir:

    • Unos seniores, procedentes tanto de la antigua etapa de la Unión Liberal como del Sexenio, que son los que van a edificar el sistema.

    • Y unos juniores, iniciados en la vida política a partir de 1875 y llamados al protagonismo de la misma, a partir de los años 90.

    Este elemental contraste generacional se manifiesta en un relativo contraste de ideologías y de mentalidades e incluso, a escala individual, en matizaciones de comportamiento y de praxis.

    El problema que se plantea es el de la conexión existente entre esta clase política y su elite de un lado, y de otro lo que Tuñón de Lara llamó “el bloque de poder”. Para la comprensión de la historia política de esta etapa, es necesario buscar tras las figuras de los grandes protagonistas de la vida política, la fuerza decisiva de unos grandes intereses, de unas fuerzas oligárquicas. Apunta Tuñón que la función primaria del poder político, basándose en el estudio de una serie de decisiones, podría orientarse al mantenimiento de unas estructuras socioeconómicas centradas en la intangibilidad de la propiedad agraria, en la “libertad” de industria y de trabajo, y en el mantenimiento del régimen de explotación de las colonias.

    Es preciso tener en cuenta, que la ubicación de la entera clase política requiere, para su determinación, dos coordenadas:

    • La de su conexión con las grandes fuerzas económicas y sociales del país.

    • La de sus conexiones con el conjunto de la sociedad no integrada en las elites de poder; con lo que en términos constitucionales podríamos llamar “cuerpo electoral”.

  • El caciquismo: Para llegar a su nivel historiográfico actual, el análisis del funcionamiento real de la Constitución ha debido atravesar cuatro etapas. De hecho, la práctica del caciquismo se ignora oficialmente hasta 1890.

  • La segunda etapa del proceso indicado se enfoca, no siempre con certera puntería, hacia las “lacras del sistema parlamentario” en España, y trata de responder a una crítica, inicialmente positivista, de las corruptelas electorales.

    Por su parte, la sociología política ha tendido a desdramatizar la “ficción”, quitándole toda carga emocional y ética. Las cosas se hicieron así, y se trata ahora de analizarlas en cuanto fenómeno social y político; no de juzgarlas. Recientemente ha aparecido otro enfoque, que analiza el fenómeno desde la historia social, y cuestiona la manipulación de los resultados y la desmovilización política del electorado.

    Al cacique le corresponde necesariamente el papel de conectar el medio local con el Estado, es decir, con un poder grande y ajeno, irresistible en sus decisiones; un Estado que garantiza propiedades e impone contribuciones, que se lleva a los mozos, que les envía funcionarios...

    Los caciques o notables son en principio miembros de una elite local o comarcal, caracterizada por tres notas distintivas:

    • Su arraigo en un medio geográfico, económico y socialmente circunscrito.

    • Su predominio personal en el marco de una sociedad tradicional y cerrada.

    • Su función de intermediarios entre esta última y el Estado.

    El cacique está ahí, arraigado en su medio, único interlocutor real de que dispone el poder político central para entrar en contacto con una realidad nacional en la cual dista de haberse consumado el largo proceso histórico que conduce, en España, del Antiguo al nuevo Régimen.

    En su función de intermediario el cacique intercambiará votos por favores. De cara a la clase política, el cacique se compromete a controlar y a simular si llegara a ser preciso la elección prevista en el ordenamiento constitucional; se compromete también a saber ceder, cuando llegue el caso, a las exigencias políticas de “no exclusivismo”, aceptando la eventual transferencia temporal a un competidor, si es que éste existe en el área local, de la parcela de poder detentada hasta entonces en exclusiva. “Para los enemigos, la ley; para los amigos, el favor”: he aquí la regla de oro del sistema, que admite distintas formulaciones según lo que cada uno entendiera por ley. Lo importante es el desconocimiento del principio de igualdad ante la ley, y la traducción del orden jurídico a un complejo de relaciones personales en el que la clientela se convierte en fuente de privilegio. Interesa en todo caso subrayar, como lo ha hecho Tusell, que nunca se trata de favores o de principios generales referidos de alguna manera al conjunto del cuerpo nacional en cumplimiento de un programa político; sino de favores individualizados, referidos, bien a personas, bien a la estricta colectividad sobre la que ejerce su poder o su autoridad personales el cacique.

    El régimen parlamentario, establecido por la Restauración, reposa sobre una base perfectamente ajena a lo previsto en los ordenamientos legales que quedan esbozados.

    No se puede olvidar la perspectiva que los nuevos enfoques historiográficos han puesto de manifiesto; concretamente las resistencias que los sectores campesinos oponen a la manipulación.

  • Elecciones y turno: Un gobierno cae cuando el partido al cual representa pierde su coherencia, cuando pierde la confianza regia, o cuando las elites políticas pactan o se ven obligadas, para mantener el sistema, a un relevo en el poder; un gobierno no cae nunca, o casi nunca, por una votación adversa en las cámaras, ya que este supuesto es impensable cuando son los gobiernos los que hacen las cámaras y no las cámaras las que definen la composición de un gobierno.

  • El encasillado establece la nómina de candidatos con expectativa de triunfo. Si el pacto no es viable se recurre al pucherazo.

    Las elecciones no se imponen desde arriba, sino que se adaptan a la realidad de unos conjuntos sociales concretos, cuyos miembros tratan de sacar partido de su precaria situación. El caciquismo y los resultados electorales no son fruto de una mera imposición hecha desde Madrid, sino de la existencia de una amplia red de clientelas.

    Lo que tenemos delante es un proceso histórico cuyo sentido consiste en conseguir cada vez una mayor movilización política del electorado, buscando una progresiva autenticidad del régimen representativo; buscando una progresiva elevación del cuerpo electoral a la ciudadanía, al hilo de una evolución económica, social y cultural semejante a la recorrida por los demás Estados de Europa occidental. Se percibe ya claramente, a fines del s. XIX, el distinto comportamiento político de la circunscripción urbana con respecto al distrito rural.

  • La oposición política: La Unión Católica, fundada en 1881 por impulso de Alejandro Pidal y Mon, está dispuesta a colaborar con el régimen constitucional de 1876 sobre la base de un tradicionalismo constructivo y realista: “Querer lo que se debe y hacer lo que se puede”. Ramón Nocedal, supeditando la devoción dinástica a la defensa de lo que estima “íntegra verdad católica” según su personal versión, constituirá el núcleo llamado “integrista”. El episcopado patrocinará la reunión de unos congresos católicos, en el primero de los cuales Menéndez Pelayo calificará de “estúpidas cuestiones” las levantadas, en el campo de la política, por la intransigencia de toda la derecha.

  • Castelar formará el partido republicano “posibilista”, con el propósito de integrar en el orden constitucional de 1876 las que estima conquistas esenciales de la revolución del 68: el sufragio universal y el jurado. Pi y Margall por su parte, sin aceptar el régimen canovista, pero sin recurrir a una oposición violenta, continuará impulsando el partido republicano “federal” a través de una tenaz acción publicista, parlamentaria y organizadora. El núcleo más eficiente de la oposición republicana tenderá a agruparse, particularmente a partir de 1890, en torno a la figura de Nicolás Salmerón y su prestigio intelectual; de tal núcleo formarán parte hombres como Gumersindo Azcárate, uno de los principales impugnadores, en el plano de la teoría política, del doctrinarismo canovista.

    El republicanismo ha sido analizado fundamentalmente desde un ángulo político; recientemente, al ser considerado desde una perspectiva social, aparece una nueva visión del mismo: no se trata de una fuerza “marginal” sino “marginada” del sistema político que se presenta como un adecuado canal para que se expresen las inquietudes populares, y como un posible instrumento para articular estrategias de defensa. Una “Liga Agraria”, establecida en 1887, se constituye en portavoz de la clase media campesina y propugna una política proteccionista y una reducción de los gastos públicos; su portavoz será Gamazo. Más adelante, cuando se produzca el viraje al proteccionismo en 1891, los intereses lesionados de las clases medias mercantiles suscitarán un movimiento encabezado por las Cámaras de Comercio, que cristalizarán en la Asamblea de Zaragoza.

    Es preciso aludir al papel desempeñado por el movimiento obrero. Pablo Iglesias, el primer diputado socialista español, será elegido en 1910.

    2.- EL DESARROLLO ECONÓMICO.

    I.- LAS COORDENADAS EUROPEAS.

    En el último cuarto del s. XIX el mundo va a ver sobre todo el desarrollo de la agricultura y la industria.

    Los países europeos más avanzados desde el punto de vista de la técnica van a ofertar gran cantidad de productos industriales.

    Hay una articulación del mercado internacional, una gran oferta de productos, y España se articulará en esta época pero todavía no lo está.

    Cuando en el 48 hay mucha fuente de metal en el mercado, los precios suben porque hay pocos productos. Rosenberg habla de la Gran Depresión para referirse a una crisis por falta de medios de pago que tiene su epicentro en Alemania. Existía el libre cambio desde 1860 y va a haber una orientación hacia el proteccionismo en el último cuarto del s. XIX.

    Durante esta época van a aparecer nuevas organizaciones de carácter económico que van a pesar mucho dentro de los países.

    Se generalizan unas grandes instituciones financieras, la banca. Es un momento de gran emigración.

    II.- CRECIMIENTO Y MOVIMIENTO DE LA POBLACIÓN.

    *.- LAS CIFRAS Y EL CRECIMIENTO VEGETATIVO.

    La España de la Restauración está constituida por un conjunto humano cuya cifra queda comprendida entre los dieciséis millones y medio, y los diecinueve millones de habitantes.

    Cada año mueren unos 525.000 españoles, lo cual representa un índice de defunciones elevado, aunque con tendencia a disminuir. El crecimiento vegetativo anual varía bastante: depende de epidemias; de años de hambre, que aumentan extraordinariamente la mortalidad entre las clases menesterosas; de guerras: pensemos en las mortíferas campañas de Cuba que cubren buena parte del período. La primera cátedra de pediatría aparece a fines del siglo XIX, y la vacuna antivariólica no tuvo un carácter obligatorio hasta 1902.

    La natalidad, aunque había descendido a lo largo del siglo XIX, era todavía muy superior a la del continente europeo. Es difícil precisar la medida en que este descenso se debió a un control de la misma o a unas condiciones ligadas a la dificultad en el acceso al matrimonio de las mujeres, ya por un retraso de la edad, ya por un aumento de la soltería. La transición de la natalidad a un régimen moderno será cosa del siglo XX.

    Cataluña fue una de las primeras áreas europeas en limitar la natalidad, que cae en un 40 por 100 de fines del siglo XVIII a 1900.

    La transición del régimen demográfico comienza durante la época de la Restauración, primero con una disminución de las tasas de mortalidad, que todavía se mantienen altas, y ya en el siglo XX con la reducción de las tasas de natalidad.

    En torno a 1900 el crecimiento vegetativo era un 6 por 1.000 inferior al europeo, aunque es necesario completar este dato con el hecho de que España era, por esas fechas, un gran centro de emigración, lo cual enmascara el crecimiento vegetativo resultante de la relación entre natalidad y mortalidad.

    *.- LOS MOVIMIENTOS DE POBLACIÓN.

    Los movimientos migratorios pueden tener bien un alcance meramente nacional: los españoles buscan dentro de la misma Península el punto que estiman más adecuado para su subsistencia; o bien un alcance internacional: cuando se ven obligados a abandonar el país.

    El movimiento regional de la población en tiempos de la Restauración tiene los siguientes caracteres:

    * La fuerte atracción de Madrid.

    * La tendencia de la población de las regiones periféricas a concentrarse en las grandes ciudades del litoral: Barcelona atrae grandes contingentes murciano y valenciano; Valencia, gentes de la montaña de Teruel y de Cuenca; Bilbao y San Sebastián, a navarros; Sevilla y Vigo a gentes de su respectivo hinterland.

    Es preciso no perder de vista unos hechos básicos que determinan estos movimientos internos: el crecimiento vegetativo particularmente fuerte en la región de procedencia, la diferencia de nivel en el desarrollo económico entre la zona de procedencia y la de destino, el atractivo psicológico de la gran ciudad sobre las atrasadas poblaciones rurales, el mayor o menor apego al paisaje nativo, etc.

    En cuanto a la emigración al extranjero, estallará precisamente en esta época como una plaga nacional; centenares de miles de ciudadanos españoles habrán de abandonar para siempre la Península, en busca de un trabajo que el deficiente desarrollo económico de nuestro país no les da. La libertad de emigrar, así como la agilización de los trámites necesarios para abandonar el territorio nacional, datan de enero de 1873. El saldo migratorio de 1.200.000 personas entre 1882 y 1902 ha de considerarse como una gran pérdida humana y económica, sobre todo si tenemos presente que se trata generalmente de personas jóvenes. Conviene recordar también, por una parte, que el retorno, en caso de producirse, tiene lugar después de varios años, en la madurez, cuando ha pasado la época de plenitud para el trabajo activo; y por otra, que las remesas económicas habituales han tendido a exagerarse. La figura del indiano rico, mitificada por la literatura o la zarzuela está en la mente de todos, mientras han quedado en el olvido los miles de víctimas que sucumbieron después de una vida llena de dificultades.

    A finales del siglo XIX hay dos núcleos muy claros tanto en lo que se refiere al origen como a la recepción de emigrantes. Hay un grupo de la zona mediterránea que se dirige a Argelia y después a Francia, y hay otro grupo procedente del área atlántica que se dirige al continente americano. El punto de destino preferente entre 1875 y 1902 es Argentina, y en segundo lugar Brasil. La emigración a Cuba es menos cuantiosa en razón de su mayor densidad demográfica y del clima de la isla, pero está constituida por peninsulares con gran capacidad de incitativa que, por lo general, terminaba regresando a España para disfrutar las fortunas que hiciera allí. El principal aspecto creador, en un orden histórico universal, de la riada de hombres que abandona los puertos españoles e italianos durante las décadas finales del s. XIX y primeras del XX, consiste en su decisiva aportación a la configuración demográfica, económica y cultural de la Argentina contemporánea.

    III.- LA ESPAÑA RURAL

    1877: sector primario 64%.

    sector secundario 15%.

    sector terciario 20%.

    1887: sector primario 64,7%.

    sector secundario 17%.

    sector terciario 18%.

    1900: sector primario 64,8%.

    sector secundario 17,4%.

    Sector terciario 17,8%.

    Se mantiene en el último cuarto del s. XIX una España rural, que va a ocupar el 90% de la tierra cultivada por productos mediterráneos.

    La estructura de la propiedad viene condicionada por el proceso de desamortización, con dos grandes momentos:

  • Mendizábal.

  • Madoc.

  • En la fachada norte predomina la propiedad pequeña, con un término bueno capaz de mantener una familia en el País Vasco, pero en Galicia predomina el minifundio, incapaz de abastecer a una familia. En la fachada levantina, la propiedad es capaz de mantener a las familias.

    En Valencia y Murcia hay una propiedad más repartida en las zonas de huerta. Permite unas fincas de proporciones familiares. En Castilla la Vieja predomina la propiedad media, con arrendatarios a corto plazo. Es donde se cultiva cereal y hay ganado menor, zona también de legumbres y cultivos de regadío en lugares reducidos. La zona del latifundio es la zona del cereal y el olivo fundamentalmente, constituye la base económica de buena parte de la oligarquía de la Restauración. El 0,1% de los propietarios poseían el 33% de la tierra, mientras que el 96% apenas llegaba al 30%.

    Esto nos va a facilitar entender el desarrollo de sociedades como la Mano Negra.

    Los desequilibrios de la propiedad se acentúan en el sur.

    Los cultivos mediterráneos (cereal, vid y olivo) constituyen los productos fundamentales de la España agraria.

    El desarrollo de la agricultura es muy lento. En 1900 predomina una España rural con rentas bajas y un nivel de productividad bajo. La incidencia de la Gran Depresión es distinta respecto al cereal y la vid.

    A lo largo del s. XIX se van a ir introduciendo las relaciones capitalistas en el campo.

    La agricultura para favorecer el capitalismo se va a valer de:

  • Asociaciones de agricultura.

  • Publicaciones.

  • Centros de enseñanza.

  • Alemania va a convertirse en un país hegemónico en la economía europea. España queda muy por debajo de las expectativas que se habían generado. En el mundo de la agricultura, la Gran Depresión va a repercutir:

    • En el ámbito de los cereales: El cambio que se produce en el mercado del trigo es ir hacia un mercado mundial. Llegan cereales de otros continentes, invaden el mercado español, como hay una gran producción y se ha producido la revolución de los transportes, llega a Santander o Alemania más barato que el producido en Castilla. Había en España un predominio de los cereales, por lo que esto supone un gran gravamen para la economía.

    • El vino: Va a incidir en menor medida, porque las viñas francesas van a tener la filoxera, por lo que su producción baja. A partir del Tratado del 82 entran productos extranjeros, lo que va a afectar al mercado triguero y textil. Se dejará sentir la crisis en el ámbito de la vid a partir del 85. En España en esta época se planta mucha vid, y crece extraordinariamente la producción de vino. Pero cuando la demanda francesa baja, en España sobreviene una crisis de superproducción. Además, a partir del 85 la filoxera llega a Cataluña. Hay zonas reducidas que buscan una exportación de calidad.

    • El olivar: Se va a desarrollar en:

  • La zona del bajo Aragón.

  • La zona andaluza de Córdoba y Jaén.

  • En los años 90 va a aumentar la producción del aceite.

    Como todavía hay tierras de la desamortización que se están vendiendo a particulares, en ellas se planta fundamentalmente olivo y vid. La mayor incidencia de la crisis se da en:

    ¢ El sector ganadero: Nos vamos a encontrar con la competencia de la carne que viene de países ultramarinos.

    Es un momento de especialización de los transportes marítimos. La crisis se siente muy duramente en el sector ganadero, que pierde el mercado ganadero.

    ¢ El sector triguero: El mercado nacional se desarticula por la crisis. Había dos posibilidades:

    ¬ Modernizar la agricultura mediante la especialización de los terrenos.

    ¬ Recurrir al proteccionismo.

    En España lo que se va a hacer es recurrir al proteccionismo, por la presión de los dueños de la tierra, interesados en proteger el producto para no asumir el reto de la modernización.

    Las oscilaciones de un año para otro pueden ser distintas.

    Esto hace que l capacidad del mercado de una España campesina no sea estable, por lo que se frena el desarrollo del empresario español.

    Las estrategias que va a seguir el mundo rural para defenderse de la crisis son:

    µ Los grandes propietarios van a presionar al gobierno para que ponga aranceles y van a bajar los salarios.

    µ El campesino medio que tiene dinero y tierras va a procurar mejorar la agricultura.

    En Valencia la modernización se va a hacer en la agricultura.

    El dinero que se va sacando se va reinvirtiendo en la agricultura. Había una tradición artesanal, que se mantiene.

    La figura del usurero en el mundo campesino es muy frecuente.

    En el oeste y sur de la Península va a haber una gran conflictividad social en esta época.

    IV.- EL DESARROLLO ECONÓMICO DE LA ESPAÑA SEPTENTRIONAL.

    • El desarrollo de la industria:

    Hemos de partir de tres sectores:

    × En 1868-1869 se habían dado unas leyes liberalizadoras del suelo.

    × En qué medida incide el formidable desarrollo técnico que se produce en Europa para el tratamiento del hierro, se trasladan al País Vasco y suponen un desarrollo de la industria siderometalúrgica.

    × En qué medida esta crisis va a afectar al sector textil catalán.

    La Ley de Bases sobre Minas (1868-69) va a permitir que se creen sociedades mercantiles e industriales que propicien el desarrollo de la minería. La venta de estos territorios va a permitir que la explotación de estas minas se lleve a cabo con capital en buena parte extranjero.

    Nicolás Sánchez-Albornoz dice que las minas terminaron por convertirse en enclaves territoriales con capital extranjero sin vinculación con el territorio español.

    Tortella dice que demandó mano de obra y dinamizó algunas industrias, no es tan negativo como Sánchez-Albornoz.

    En todo caso, este desarrollo de la industria del norte y la minería no tuvo gran capacidad de arrastre. Los efectos de la actividad minera son limitados si no se tienen unas industrias en las que invertir estos productos.

    En cuanto al desarrollo de la industria en el País Vasco, la tecnología del acero va a ser desarrollada extraordinariamente.

    El textil catalán va a sentir enormemente la incidencia de la Gran Depresión.

    El Tratado de Libre Comercio con Francia para exportar vino permite la llegada masiva de algodón británico. Con la llegada de la filoxera en Cataluña, hay una menor capacidad de compra.

    • Cataluña y País Vasco:

    La relación entre la banca y la industria textil catalana no es buena. Esto hace que no se cuente con capital en un momento en que la modernización es necesaria. Sin embargo, la lana sí va a iniciar una modernización, convirtiéndose Cataluña en el tercer país exportador de Europa.

    La industria corcho-taponera crece con unos medios artesanales.

    En los años 80-90 se desarrolla la industria metalúrgica. El catalán de fin de siglo tiene un sentimiento de inseguridad porque la industria metalúrgica no se ha desarrollado suficientemente y la industria textil no es competitiva.

    En esta época en Cataluña van a crearse las primeras centrales eléctricas (Dalman y Xifra).

    La producción siderometalúrgica en el País Vasco comienza en el bienio del 54 al 56.

    La guerra carlista distorsiona el desarrollo d la industria siderúrgica.

    Los beneficios alcanzan en la época de la Restauración 600.000.000 de pesetas.

    Aparecen instituciones financieras, como el Banco de Bilbao. Se van a crear grandes fábricas, van a aparecer los primeros altos hornos.

    Había 14 altos hornos a fin de siglo alimentados por carbón vegetal.

    El gobierno de la Restauración va a tener una política de captación con respecto a las elites del País Vasco, cosa que no pasa con los catalanes. El gobierno de Madrid va a integrar a los artífices del desarrollo de la economía en el gobierno.

    El carbón de Asturias es malo y caro por los tipos de extracción.

    Entonces, para favorecer el desarrollo de la cuenca asturiana el Estado (intervencionista) hace obligatorio del consumo de carbón asturiano si quieren conseguir una ayuda estatal. El resultado es que los productos derivados de este carbón se encarecen, por consiguiente la minería asturiana no fue un factor dinamizador para la economía española.

    V.- TRANSPORTE, COMERCIO Y SISTEMA FINANCIERO.

    A lo largo de la Restauración va a desarrollarse pero no de forma lineal, sino que hay momentos de alza y de contracción.

    Hay una relación del comercio exterior (es bastante significativo) con el desarrollo de la economía.

    En España los sectores que más exportan son los que tienen una tecnología más desarrollada. Los más atrasados al mercado interior, por ejemplo, el carbón es malo (interior); sin embargo, el hierro es bueno (exterior).

    Es significativo, se importan carburantes, fibras, bienes de equipo... y se exportan fundamentalmente productos agrarios.

    En cuanto a medios de transporte, la revolución va a revolucionarlos. Se produce la sustitución del barco de vela por el de vapor. Esto se va a producir a partir de los 40.

    En un primer momento, la sustitución del barco de vela por el de vapor es lenta.

    Va a haber una gran parte del comercio exterior por vía marítima.

    La sustitución de la vela por el vapor no es uniforme, por ejemplo, se sustituirá lentamente en Cataluña y muy rápido en el País Vasco.

    Hay una mentalidad conservadora del empresario catalán, no hay relación de la Banca con el individuo. Sin embargo, sí hay relación entre la Banca y las industrias en el País Vasco.

    Se irán desarrollando el telégrafo y el teléfono, que sirven para dinamizar la economía, para realizar las transacciones comerciales.

    Al principio, todo el desarrollo económico industrial se hizo con capital extranjero, sobre todo dirigido a la industria metalúrgica y al ferrocarril, y con capital francés sobre todo. Ahora este capital extranjero se irá diversificando en otros sectores, en servicios, por ejemplo, la red de aguas...

    El patrón oro se abandona en España (de los 70 a los 80), va a adoptarse un patrón fiduciario pero con control, y el control de la masa monetaria circulante pasará al Banco de España en el 74. Aparece en esta época una decadencia de la Banca privada hasta el 98, cuando una gran cantidad de capital se repatrie de las Antillas: Banca Mixta...

    Hay una decadencia de la Banca catalana y andaluza. Y un desarrollo de la madrileña y la del País Vasco.

    3.- SOCIEDAD, CIVILIZACIÓN Y CULTURA.

    El estudio de la Historia de la sociedad recibirá un empuje con la historiografía marxista. Y en lo primero que se va a fijar es en las clases trabajadoras y en la organización del mundo obrero. Posteriormente se habrá de estudiar también la aparición del mundo obrero, dónde se asienta, cuál es su cultura. Todo el conjunto amplio de las clases populares.

    Cultura son las manifestaciones del pensamiento y los artistas. Es algo elitista.

    La civilización sería ver cómo viven las diferentes ideas culturales estos grupos sociales.

    I.- ESTRUCTURA SOCIAL.

    1.- EL ESTRATO SUPERIOR.

    Está formado por un conjunto de elites:

    • Políticos y burócratas: Proceden generalmente del ámbito de las clases medias acomodadas que han pasado por la Universidad. La Licenciatura más propicia es la de Leyes y también el Periodismo (carrera de Letras). El político profesa una ideología. Está inserto en una red de relaciones personales que cuentan más que la estructura del partido. Se trata de salvar la estabilidad del sistema. Van a tener un afán de ascender, de poder. Hay una contradicción entre los principios y los intereses. El burócrata tiene un distanciamiento respecto a las ideologías, cierto apoliticismo. Las clases medias tienen un ideal que es vivir lo más tranquilo posible. La alta cúspide de éstos son los miembros del gobierno...

    • Militares: La jerarquía más alta de militares, habían tenido gran protagonismo en la época de Isabel II. Cánovas quiere acabar con esto, apartarlos del protagonismo civil, aunque tendrán su lugar en el senado y en el Ministerio de Guerra. Aunque con Cánovas van a perder protagonismo. En el cuerpo militar existe un sentimiento del “nosotros”: de los que tienen uniforme a los que no. El ejército ofrece una vía de ascenso social. Una vez se ha alcanzado el grado de oficial, se va ascendiendo. Es un ascenso por méritos o por antigüedad, lo que creará conflictos. En la Restauración se van a producir ennoblecimientos. Cuando un militar es general se le ennoblece.

    • Nobles: Ya no tienen los privilegios del Antiguo Régimen. Tienen una significación económica, muchos son latifundistas y muchos van a empezar a empobrecerse (depresión del mundo agrario). Hay una afirmación de casta hecha desde dentro. Tienen un gran poder social, tratarán de imitarlos. Tienen un lugar en el senado. Ya no tienen tanta importancia en la Corte, aunque sí en el Madrid de la Restauración. Irán abandonando el campo para residir en la capital.

    • Eclesiásticos: Hay una fuerte jerarquización. Obispos y arzobispos tienen un puesto en el senado. No tienen influencia en la vida política pero sí tendrán gran poder social. Hay tensión entre Iglesia y Estado por las desamortizaciones. Va desarrollándose el liberalismo y desde el Vaticano hay una oposición a éste. En la Restauración, el Estado tendrá una buena relación con la Iglesia, pues le interesa el aura de respetabilidad de ésta socialmente.

    • Burguesía: Es una gente dinámica, con aire moderno. Van a buscar el ennoblecimiento, la relación con la nobleza y el acceso en ocasiones a la dirección política. Y es más, van a tener una gran aceptación. Los sectores intelectuales tienen un comportamiento divergente con respecto al poder político, de crítica al sistema de la Restauración. La literatura regeneracionista, por ejemplo, es una crítica. Por eso no son muy considerados en la elite política.

    2.- LAS CLASES MEDIAS.

    Un conjunto residual que queda por debajo del estrato superior, se caracteriza por aquellas personas que tenían acceso al voto, pero esto es impreciso. Son una serie de grupos sociales y profesionales que sólo tienen en común que viven de unas actividades que no requieren el trabajo físico, aspiraciones diferentes, etc.

    Tienen unos contornos imprecisos, heterogéneos...

    Pueden ser rurales o urbanas.

    No se caracteriza sólo por unas condiciones económicas, sino que hay factores de carácter psicológico: factor educacional, conciencia de grupo.

    Hay una gran movilidad social, de ascenso o descenso. El ascenso muchas veces viene favorecidos por las relaciones, el amiguismo. Hay una serie de rasgos que les caracterizan, y que si no se cumplen les degradan, por ejemplo, que la mujer no puede trabajar.

    Las carreras de Ingeniería están mal vistas, porque se relacionan con el trabajo con las manos.

    La Medicina es una carrera que tiene un carácter mucho más secular y liberal. Las profesiones liberales cada vez tienden a tener más prestigio. Hay otras profesiones que tienden a perder prestigio, como los artesanos, los tenderos.

    Viven de cara al exterior.

    Las mujeres de clase media no pueden trabajar porque es una muestra de degradación social.

    Hay cuatro opciones:

    • La mesocrática: el hombre que hace de la familia su centro de vida, sin grandes aspiraciones, con falta de dinamismo, buscan tranquilidad.

    • Hidalgos: habían de mantener formas de vida parecidas a la nobleza.

    • Burgueses: formadas por comerciales, industriales... prevalece el deseo de actividad, de ascender, de ambición.

    • Rurales: viven de la tierra.

    3.- LAS CLASES POPULARES.

    Hay que incluir a artesanos, sectores del mundo rural... un amplio abanico de situaciones. La característica común es la falta de seguridad económica y la indefensión ante un estado liberal.

    Hay una serie de derechos que teóricamente alcanzan a toda la población pero realmente no les van a llegar.

    MANIFESTACIONES SOCIOPOLÍTICAS DE LAS CLASES TRABAJADORAS.

    Las tensiones sociales han existido siempre.

    Normalmente se debía a la falta de abastecimientos, no pretendían una reforma sino recuperar algo que habían perdido.

    La protesta de la época isabelina se había realizado mediante motín, la jornada...

    A partir de la ley de asociaciones, el mundo obrero va a actuar y hay unos nuevos medios de presión (huelga) y unos nuevos objetivos. En el último cuarto del s. XIX y las primeras décadas del s. XX coexisten los dos tipos de movimiento: motín y huelga.

    En España se hará con un sentimiento de solidaridad y pidiendo justicia.

    Los movimientos que había antes trataban de salvar situaciones tradicionales que se veían amenazadas por el Estado liberal. Ahora hay un sentimiento de solidaridad, de protesta ante la injusticia. Surgen movimientos a raíz de:

    • El descontento por la falta de medios de subsistencia.

    • El descontento por las condiciones de trabajo.

    Esa tensión había aparecido antes esporádicamente, a partir de los años 90 la presencia de los sectores obreros en la calle va a ser muy generalizada.

    En el mundo campesino la politización es más tardía. Perdura una estructura caciquil y una escasa organización.

    El sentido de la fraternidad es muy habitual en las clases populares.

    Junto a esto se encuentra el cainismo, el poco respeto a la vida del otro. Es una connotación clara de la sociedad española.

    III.- LOS MARCOS DE VIDA.

    1.- EL MUNDO RURAL.

    España es eminentemente un país rural. El desarrollo de este mundo rural es bastante escaso y no hay una mentalidad capitalista. Las ganancias no suelen invertirse en la mejora de las técnicas de manera generalizada. Tener tierra era un signo de status, porque la aristocracia tenía su fuente de riqueza en la tierra.

    Los licenciados que provienen del mundo rural, cuando vuelven a su lugar de origen muchas veces no ejercen su profesión.

    La clase media ve en el título universitario un prestigio que le sirve para conseguir el entronque con la clase alta.

    La valoración del trabajo es escasa, se valora mucho más el ocio.

    Cuando penetran las relaciones capitalistas en el campo, los censos se van a exigir con una autoridad que no era propia del Antiguo Régimen.

    El usurero presta dinero para que el campesino pueda terminar el año.

    Es una sociedad antigua donde la banca no está generalizada, en el mundo urbano ya se va generalizando. Lo que se valora en el mundo rural no es tanto tener dinero como la forma en que se ha ganado el dinero.

    El valor de la solidaridad tiene mucha importancia en el mundo rural. Esto va a crear unas relaciones de agradecimiento, pero no de subordinación.

    En el calendario campesino hay una persistencia de la tradición y las fiestas religiosas. En este mundo rural hay ya un conocimiento de que la vida en la ciudad es distinta, de que hay una serie de mejoras, por lo que hay un afán de emigración con el fin de mejorar las condiciones de vida.

    A fin de siglo surge una corriente de menosprecio de Corte y alabanza de aldea.

    Los autores de la Generación del 98 manifiestan un antiindustrialismo en sus primeros escritos.

    Sectores conservadores o reformistas hablan de ello. Lo que se persigue es buscar una vía de avance a través de la agricultura.

    La sociedad de campo es más apolítica, más jerárquica.

    Por otra parte, hay una utopía de volver a los valores morales que había en el campo que se están perdiendo.

    2.- EL MUNDO URBANO: LA CIUDAD.

    El estudio de la ciudad puede ser abordado desde distintos ángulos y por distintos especialistas: por el jurista, por el arquitecto, por el sociólogo, por el geógrafo..., cada uno destacará aquellos rasgos que son de su competencia.

    Si la ciudad es una fuente histórica, y es un buen testimonio de los distintos procesos económicos, políticos, sociales y culturales que tienen lugar en una determinada época, es lógico que el crecimiento demográfico, el atraso de la agricultura, el inicio y afianzamiento del proceso de industrialización, el desarrollo del Estado, el crecimiento de la burocracia, el afán de prestigios del Estado liberal y de la sociedad burguesa, así como el desarrollo de la técnica, de los transportes y la democratización de la cultura, se manifieste tanto en un creciente proceso de urbanización, como en una nueva configuración del espacio que determina una remodelación de las viejas ciudades.

    Nos interesa la concepción del mundo que subyace en la época que estamos estudiando en la ciudad.

    Mumford y Chueca decían que en una ciudad hay un equilibrio cuando entre el proceso de destrucción de lo anterior y el de construcción de lo nuevo hay un equilibrio. La manera de construir estas ciudades va variando en los distintos tiempos.

    La industria, desde el momento en que se utiliza el vapor, se puede emplazar en cualquier sitio y se va a buscar la ciudad porque tiene mano de obra y una infraestructura financiera.

    La ciudad es el microcosmos en que se gesta el conjunto de transformaciones que confieren su fisonomía al período. El crecimiento expresa la pujanza económica de los centros urbanos o de su hinterland.

    El ensanche, fenómeno que cubre toda la segunda mitad del siglo, tenderá a desbordar el perímetro de las viejas murallas cuyo derribo data, por lo general, de la era isabelina; sobre el plano, el ensanche vendrá a estar representado por una especie de enrejado, adosado al viejo perímetro, de trazado irregular, legado por la historia.

    Se va a dar lugar al mismo tiempo a un proceso de remodelación interna, y van a cambiar los centros de las ciudades.

    Muchas iglesias son demolidas y se van a crear ahí nuevos edificios. Se va a producir la apertura de grandes vías, incluso en los cascos antiguos.

    En otras zonas del centro de la ciudad estaban asentadas las elites, que se van a trasladar a los ensanches. Los ensanches se van a hacer por medio de un trazado en parrilla.

    Son unos poderes liberales que no van a controlar el sueldo. Se van a hacer calles idénticas con algunas grandes avenidas para la circulación. En estas calles se olvidan muchas veces de lugares de recreo (jardines, parques).

    Son casas nuevas que tienen higiene. Con esto asistimos a un proceso de despoblamiento del centro de la ciudad.

    Esta nueva planificación de la ciudad va a dar lugar a una estratificación horizontal y vertical. La fachada de la casa traducirá el status social de sus moradores.

    En el aspecto que abordamos es difícil trazar una separación neta entre la segunda mitad del reinado de Isabel II y el Sexenio, de una parte, y la época de la Restauración de otra, ya que estamos ante la que podríamos llamar “ciudad capitalista”. Para Mumford, una de las características de la nueva ciudad es el afán de adornarse con los prestigios externos propios de lo antiguo, de lo histórico, para hacerse perdonar la ausencia de lo único que no se posee: el refrendo de la historia, y de lo establecido “desde siempre”.

    El artista dispondrá de un repertorio de modelos, perfectamente conocidos y reproducidos, prestos a ser puestos al servicio de los nuevos objetivos urbanísticos y estéticos. Así surgirá en los años setenta y ochenta el revival o “neísmo”. Al comenzar los años ochenta, surge también la iniciativa de superar esta sistemática y fiel imitación de los modelos antiguos, mediante la transformación o utilización parcial de los mismos de acuerdo con un criterio ecléctico.

    Las breves indicaciones que anteceden se han proyectado exclusivamente sobre Madrid.

    Conviene detener la atención en un muy pequeño e importante grupo, más definible desde el punto de vista antropológico o sociológico que desde un punto de vista político: se trata de aquel “notable” que trasciende su específica función administrativa, profesional o económica, apoyado en un sistema de relaciones sociales, movido del deseo de controlar las estructuras de poder en el ámbito local; la figura del cacique.

    El Ayuntamiento es el que regula la vida de la ciudad en cuanto ésta tiene de rutinario e introvertido. Pero las decisiones que afectan a tal regulación no dimanan generalmente del mandato popular recibido por los concejales, sino del poder social y efectivo que detentan los caciques. Dentro de la ciudad alientan y crecen fuerzas dotadas de gran dinamismo, llamadas a acelerar las ruedas del mecanismo político, cultural y social del país. Es el desarrollo comercial e industrial; el desarrollo del movimiento obrero; la fermentación cultural que alienta en las Universidades, Institutos y Ateneos. En l ciudad, pero sobre todo en Madrid y Barcelona, aparece durante esta época un conjunto de intelectuales que marcan con su impronta ciertos ámbitos de la vida urbana. También durante esos años se establece el triángulo París-Barcelona-Madrid, que pone a España en contacto con las diferentes corrientes intelectuales y culturales europeas.

    Son los vientos que soplan de la ciudad los que van a empujar las velas de un partido liberal cuyo proceso de conformación definitiva y cuyo acceso al poder comienzan precisamente con los años ochenta.

    IV.- LA VIDA PRIVADA.

    1.- HOMBRES Y MUJERES: LAS RELACIONES DE GÉNERO.

    En la segunda mitad del siglo los distintos cambios afectan de diferente manera a la sociedad según la edad, el sexo y el grupo social a que se pertenezca.

    En el terreno económico, lo específico de los hombres es que obtienen más ingresos que en épocas anteriores gracias a las nuevas oportunidades que ofrece la industrialización y la urbanización. Dentro del nuevo horizonte que supone la carrera abierta al talento, es oportuno señalar que son fundamentalmente los varones los que se benefician de ello, puesto que son ellos los que reciben los prestigios del título académico y del ejercicio profesional, mientras que a las mujeres les está vedado el acceso.

    Sólo en los años ochenta pueden comenzar ciertas mujeres a acceder al cuerpo de telégrafos.

    Durante esta época se ha producido un aumento de riqueza que se manifiesta en la vida diaria y es significativo del afán de promoción que atraviesa el conjunto del cuerpo social.

    En la sociedad liberal ha quedado establecida la división de ámbitos y de esferas de influencia que corresponde a cada sexo: el público para el varón y el doméstico para las mujeres. Al sexo femenino le corresponde el mundo doméstico y en él una serie de tareas que absorben casi todas sus energías, sobre todo a medida que se desciende en la escala social, ya que en el mundo de la clase alta y en ciertas capas de las clases medias el servicio de que se dispone permite a las mujeres disfrutar de cierto tiempo libre, de cierto tiempo para el ocio.

    Es evidente que las transformaciones económicas que se operan en la realidad española durante estos años son inseparables de la transformación social que tiene lugar con el advenimiento de la revolución liberal y la liquidación del Antiguo Régimen. A la rígida separación estamental sustituye una interpenetración social. Mas, para que sea posible esta interpenetración son necesarios unos requisitos:

    • Unas normas jurídicas que pongan fin al Antiguo Régimen.

    • El dinero.

    • La imitación y la interiorización de un conjunto de actitudes y formas de comportamiento que deben acompañar al nuevo status económico.

    Las mujeres son las encargadas de administrar en el seno del hogar el dinero que el hombre aporta para el mantenimiento de la familia. Gastar lo mínimo y “aparentar” lo más posible, se cree que constituye la norma, el patrón a que se ajustan las clases medias.

    El s. XIX, especialmente la segunda mitad, es una época de modernización tanto en el terreno económico como en el horizonte mental. La educación y la cultura son vehículos de modernización; la primera, entendida como alfabetización, da un paso adelante finales del s. XIX; la cultura, sin embargo, cambia muy poco en lo que afecta a las mujeres durante la segunda mitad del siglo. En todo caso, lo que se produce es un afianzamiento de los modelos tradicionales sobre unos fundamentos explícitos.

    Conforme avanza la alfabetización surge en el mundo femenino el gusto por la lectura. Pero ésta es reputada como una actividad ociosa para las mujeres, y no en las clases populares. Lo usual será que las mujeres no permanezcan ociosas.

    El varón veía con cierto menosprecio l ámbito femenino considerándolo como un mundo de debilidad y como un campo menor.

    Hombres y mujeres se movían en unos universos cerrados que impedían una plena comunicación y relación interpersonal.

    Una minoría de mujeres sintió necesidad de buscar horizontes más amplios. Unas comenzaron a expresarse con mayor libertad.

    Otras se orientaron hacia el mundo de la beneficencia. Las funciones que tenían que desempeñar en estos círculos les servían de reto, y empezaron a sentir la satisfacción de ser capaces de desarrollar tareas semipúblicas.

    2.- LA FAMILIA Y LOS PAPELES FAMILIARES.

    El estudio de las relaciones familia-sociedad y sociedad-familia es uno de los mejores medios para conocer el sistema social y su reproducción.

    Parece evidente que la familia tiene un papel fundamental a la hora de estructurar o articular un conjunto de actitudes y unas normas de comportamiento.

    La familia española de los últimos lustros del s. XIX tiene un carácter patriarcal. Las mujeres se encuentran en el seno familiar en una posición de subordinación respecto al marido; subordinación formal, que no hace sino traducir de manera amplia, en el ámbito doméstico, las limitaciones jurídicas que señalan las leyes.

    Aunque las mujeres tienen un gran protagonismo en la esfera privada, ésta no queda por completo bajo su dominio. Son las encargadas de administrar en el seno del hogar el dinero que el hombre aporta para el mantenimiento de la familia; de ahí que surjan una serie de guías para orientar a las amas de casa en estos temas: libros de economía doméstica.

    Kant, Proudhon o Comte, reivindicaban la autoridad del padre en el hogar, ya que lo doméstico tenía demasiada importancia “para dejarlo en manos de unas mujeres débiles” (M. Perrot).

    Pitt-Rivers ha señalado que en una familia se reúnen dos clases de honores:

    • Relativo a la posición social que se transmite por línea masculina.

    • De orden moral, dependiente enteramente del conjunto femenino: madre, esposa e hijas.

    El varón transmite el apellido y el linaje, y la paternidad constituye una forma de supervivencia.

    Surge en la literatura el problema del matrimonio y de la relación conyugal como tema central de muchas obras: recordemos, por ejemplo, el teatro de Benavente. Se hace eco de esta preocupación, pero no la plantea en el terreno político o económico sino en el moral.

    Lo que interesa destacar de l obra de Benavente es que recoge y a la vez difunde, de acuerdo con el gusto del público, unas pautas de comportamiento y unas costumbres que eran las que estaban vigentes en aquella época, pero que en algunos sectores minoritarios empezaban a cuestionarse.

    3.- LA CASA.

    Norbert Elias se ha referido a la medida en que las formas de relación e interacción social se evidencian en la organización del espacio urbano. Sabemos que el estudio de los lugares en que se asienta la población ayuda a entender la organización en la sociedad.

    Los cambios y transformaciones que experimenta la casa pueden explicar otros más profundos de carácter cultural, relacionados con las estructuras mentales y materiales de la sociedad en que tienen lugar. La relación entre la casa y la vida privada es estrecha, y el estudio de aquélla como marco de la ida diaria puede ser de gran utilidad para el historiador.

    El análisis de la casa pone de manifiesto los modelos sociales o culturales de los distintos grupos, a través de unos rasgos elegidos o subrayados por estos mismos grupos. La simplicidad de la vivienda es también profundamente significativa. La casa burguesa, por ejemplo, transparenta una determinada concepción del mundo y de la familia. Su distribución hay que ponerla incluso en relación con costumbres que responden a condiciones climáticas, a tradiciones, a mentalidades... Señala Perrot que las costumbres determinan la compartimentación de la vivienda, de la misma manera que, a su vez, la topografía de la misma las orienta. La feminización de la casa que tiene lugar en el s. XIX se traduce en su distribución; considerar cómo se estructuran los espacios femeninos y masculinos dentro d la casa en diversas épocas y en distintos grupos sociales puede ayudar a entender y explicar muchos aspectos de aquella sociedad: identidades, formas de relación, valoraciones, sistema de prioridades, etc.

    La estructura de la casa de la alta burguesía y de los grupos socialmente equiparables, manifiesta una distribución que responde a tres funciones:

    • De relación o de aislamiento social.

    • De vida privada familiar, tanto más diferenciada según los individuos componentes de la familia, cuanto más alto sea el status.

    • De servicio doméstico, también en relación con el nivel socioeconómico: cocina y despensa; cuartos de plancha y d costura, etc.; cochera y cuadras; habitaciones de un “servicio doméstico” tanto más numeroso y diferenciado funcionalmente cuanto más elevado es el status, pero que engloba cifras que quedan cerca de los 90.000 hombres y 300.000 mujeres en la España de 1877.

    La vivienda popular resume en una sola habitación central las funciones de comedor, sala de estar y sala de recibir, si bien las relaciones sociales de las clases populares y trabajadoras suelen gravitar sobre espacios situados fuera de la casa. Presidida por la “cómoda”, esta habitación central, verdadera célula familiar, comparte con la cocina, la alcoba y algún dormitorio para los hijos, la escasa superficie doméstica. Esta estructura por simple que sea, responde a lo que todavía sigue siendo una “casa”; por debajo de ella queda el alojamiento de muchedumbres urbanas que han de conformarse con una única habitación para toda la familia, o con un sórdido “tugurio” sin espacio, luz ni ventilación. Las estadísticas relativas al reparto de alquileres urbanos, las encuestas acerca de la salubridad y condiciones de vida de la vivienda, la riquísima cantera de la novela contemporánea y, sobre todo, la creciente atención de la historiografía a los estudios de la vida material, pueden ayudarnos a conocer esta infraestructura urbana sobre la que se imposta y en la que toma cuerpo una estratificación social.

    V.- CREENCIAS, MENTALIDADES Y FORMAS DE VIDA.

    1.- CREENCIAS Y VIVENCIAS RELIGIOSAS: LA RELACIÓN CON LA IGLESIA.

    La Iglesia no recupera durante la Restauración el poder político directo que había tenido durante la primera mitad del s. XIX; pero mantiene una influencia considerable, sobre todo dentro de algunos sectores de la sociedad.

    Las actitudes religiosas a fines del s. XIX carecen todavía de estudios monográficos que permitan establecer un conocimiento exacto de la evolución del sentimiento religioso. Una gran parte del país, que irá disminuyendo sólo lentamente al final de este período en sectores muy concretos, estaba hondamente impregnada por el cristianismo y seguía la práctica religiosa en los grandes momentos del ciclo vital: el nacimiento, el matrimonio y la muerte; se acudía a Dios en los momentos críticos de la existencia, y se participaba activamente en las fiestas religiosas de carácter local.

    Entre los varones de las clases medias, el escepticismo religioso era habitual, y se había puesto de moda entre los que pasaban por creyentes, un cierto desprecio por todo lo que se relacionaba con la Iglesia y el clero. La práctica religiosa se irá reduciendo no sólo en las grandes ciudades sino también en el mundo rural; y el alejamiento de la Iglesia será habitual sobre todo entre los varones; incluso aquéllos que se habían educado en colegios religiosos se distanciaban de la Iglesia cuando abandonaban el centro.

    Sabemos que en gran medida, la moral que difundía la escuela laica y la escuela católica era la misma. Las mujeres, transmisoras en buena medida de unos mores, se convirtieron en depositarias de un acervo religioso que sólo se perdió, en parte, cuando el anticlericalismo adquirió ribetes de violencia. Ya en el s. XX, se empieza a renunciar en el seno de ciertos sectores a los ritos del bautismo, del matrimonio eclesiástico o a los últimos sacramentos.

    En los primeros años de la Restauración, la Iglesia mantuvo un gran poder social, pero no fue capaz de romper las limitaciones en que la colocaba la cercanía a los poderosos, con cuyos intereses se identificaba a menudo; no fue tampoco capaz de salvar la distancia que su alejamiento del mundo moderno había ido abriendo entre amplios sectores cultos del país y ella misma. Los resultados de unas actitudes que se fueron radicalizando al comenzar el s. XX no se harán esperar.

    Es bueno no olvidar la revitalización que experimenta el catolicismo español a fines del s. XIX.

    A lo largo de la Restauración, tomada ésta en su sentido más amplio, los católicos españoles incrementarán la recepción de los sacramentos, pero no atenderán, de la misma manera, a vivenciar el espíritu evangélico. No lo interiorizarán, y ello dará lugar a una dualidad de comportamientos desconcertante y poco coherente. Posiblemente, la Iglesia, apoyada en unas estructuras cristianas, no prestó suficiente atención en su pastoral a “presentar un cristianismo que subsistiese sin ellas, sino que más bien funcionó aguijoneada por la preocupación de proteger las instituciones cristianas. El resultado fue la configuración de una religiosidad de practicantes más que de creyentes” (García de Cortázar).

    2.- LAS MENTALIDADES.

    Es difícil encontrar una definición clara de lo que son las mentalidades. La mentalidad es fruto, no sólo de unos hechos o ideas reflexivamente asimilados, sino también de otros recibidos y acríticamente interiorizados, que se convierten en base de nuestras actitudes espontáneas.

    Durante la época de la Restauración los contactos con Europa son escasos y se circunscriben esencialmente a núcleos muy restringidos: intelectuales preferentemente. Hay una amplia difusión de mensajes procedentes del Antiguo Régimen, que encuentran buena acogida en una sociedad llena de persistencias estamentales.

    Se mantiene una concepción negativa de la condición humana, herencia de la concepción romántica del catolicismo; se mantiene la relación pecado-castigo no sólo desde la perspectiva individual sino social; se mantiene también una presencia viva y religiosa de la muerte, bien explicitada a través de las “últimas voluntades” que se encomienda a los herederos.

    La filosofía positivista considerada en Francia como instrumento eficaz para reorganizar la sociedad, tiene en España una percepción distinta: “más de medio país la considera tremendamente subversiva y no duda en colocarla al mismo nivel de peligrosidad social que la Internacional. Basta simplemente para comprobarlo, asomarse a las páginas de una revista muy significativa de la época: La Defensa de la Sociedad” (Diego Núñez).

    Resultado de las tensiones y revueltas sociales habidas en el comienzo del Sexenio, resultado del clima suscitado por la Comuna en Francia, y resultado del movimiento cantonal de 1873 durante la Primera República, fue la difusión de un miedo que estremecerá a las clases propietarias meridionales. Mas este difuso pánico en gestación y crecimiento, no puede ser circunscrito a un ámbito, ni a un tema, por fundamental que éste sea, como es el de la propiedad. El pánico social tiene otras motivaciones de intensa eficacia en lo que se refiere a la movilización de los reflejos defensivos: motivaciones que actúan sobre las áreas señoriales y burguesas de la ciudad meridional; pero no sólo de la ciudad meridional, sino que se difunde por el conjunto de las clases acomodadas del país que temen también por la seguridad de su situación en el cuerpo social, que temen por su propiedad.

    Como ha señalado Pérez Ledesma, llama la atención que el código moral que predominaba entre las clases trabajadoras era muy semejante al oficialmente admitido por la sociedad. La diferencia radica en el diferente fundamento en que se arraiga la ética y los comportamientos:

    • De orden religioso, para los acomodados.

    • De carácter natural para los obreros.

    Si bien, como indica el autor citado, “los valores por ellos defendidos procedían de la tradición cristiana, y todavía se expresaban en lenguaje cristiano como lo demuestran las continuas referencias a la piedad y a la caridad”. Junto a la distinta fundamentación de su moral, también existían discrepancias en cuanto a la prioridad de los contenidos; los sectores burgueses subrayaban el ahorro, la laboriosidad, el decoro, la previsión..., mientras que las clases trabajadoras ponían su énfasis en la solidaridad y en la ayuda mutua.

    En la España de los tres últimos lustros del s. XIX se opera un cambio de sensibilidad, y más concretamente en sus elites de orientación. Mediado el segundo lustro de los años ochenta, se observa una atención hacia las capas sociales situadas extramuros del mundo mesocrático y burgués que había centrado el interés de novelistas, artistas y sociólogos durante las décadas anteriores. El trabajador, el pobre, el enfermo, el marginado pasan a ser objeto de una atención nueva; pero no sólo de una atención impasible orientada a la descripción o a la investigación científica, sino de una atención entrañable y humana anclada en la sensibilidad del observador. No puede decirse que la sensibilidad frente a la desgracia y la muerte se circunscriba, en el campo de la civilización española, a la coyuntura que estamos analizando. Lo que sí se advierte en tal coyuntura es la adjudicación de esa sensibilidad, hasta trascender al ámbito de lo que pudiéramos llamar “opinión pública”. Vale la pena tener en cuenta la creciente presencia de las clases trabajadoras en la vida de la ciudad; la publicación de la Información oral y escrita... de la Comisión de Reformas Sociales, que da a conocer las condiciones de vida de las capas inferiores de la sociedad con un realismo y una riqueza de pormenores inéditos; o la obra de ciertos médicos-sociólogos que sienten la necesidad de poner remedio a determinadas lacras de la vida urbana. Y desde un punto de vista distinto pero convergente con el efecto apuntado, la recepción y el conocimiento de la literatura rusa a partir de las lecciones de Emilia Pardo Bazán en el Ateneo de Madrid, en abril de 1887. La nueva sensibilidad se manifiesta a partir de esta fecha en un conjunto de novelistas y en otros intelectuales y artistas de la transición intersecular. Esta nueva sensibilidad traduce la impregnación de un humanismo popular que es un componente esencial en el clima liberal de la Regencia.

    Hay que hablar también de la difusión de un pesimismo de compleja etiología.

    La nueva sensibilidad que anuncia la entrada en la crisis de fin de siglo representa algo así como una primera reacción colectiva ante la entrada de una nueva fase histórica cuya principal característica social es la incertidumbre. En los últimos lustros del s. XIX se observan unos cambios que son otros tantos aspectos de la conmoción experimentada por una elite de orientación estrechamente relacionada con un amplio sector de las clases medias.

    La noción de una antigua grandeza venida a menos constituye el punto de partida para conocer la conciencia histórica de los españoles durante este período. Se difunde en el tejido social del país una concepción de España puramente retrospectiva, propicia a forjar en la mente de los españoles una mezcla de orgullo nacional y de pesimismo histórico poco adecuado a la acción y a la esperanza.

    11-IV-00

    EL CONTEXTO DE LA INTERVENCIÓN AMERICANA DE ESPAÑA EN CUBA.

    Los motivos inmediatos se pensaron que habían sido verdadera vulgaridades.

    En EE.UU., en la guerra de Cuba, hay posiciones enfrentadas.

    La situación va a venir propiciada por la sustitución del presidente Cleveland por Mc Kinley.

    Va a haber varias fases:

    • Protesta formal por la actitud de Raider en la isla. Este va a ser sustituido con motivo de la muerte de Cánovas.

    • Va a ser una gestión no oficial entre el gobierno americano y la regente Mª. Cristina.

    La voladura del Maine da ocasión para que actúen los americanos.

    EE.UU. se decide a actuar en Cuba, dando lugar a una guerra que desde el primer momento es algo que se dio como perdido.

    El 1 de mayo de 1898 la escuadra española en Filipinas es destrozada por la escuadra americana. El dominio español en el archipiélago queda reducido a Manila.

    El comandante Cervera parece que vio muy claro desde el primer momento que la guerra no tenía salida. Para agosto la victoria americana es absoluta.

    La suerte de los territorios españoles no depende de una relación entre España y EE.UU., va a ser objeto de l interés de las grandes potencias. A fines de junio, el gobierno español pide la mediación francesa para gestionar un amnisticio. El Tratado de París (diciembre de 1898) pone fin al imperio español, reconoce:

    • La independencia de Cuba.

    • Cede Puerto Rico a EE.UU.

    • Los españoles reciben 20.000.000 de dólares como indemnización.

    Alemania es una gran potencia ya.

    En Europa las grandes potencias eran fundamentalmente Gran Bretaña y Alemania.

    Las Filipinas en un momento se pensó que fueran para Alemania, pero Gran Bretaña no lo consintió. Las relaciones anglo-alemanas están llenas de acercamiento y alejamientos.

    La convención anglo-alemana de 1898, repartiéndose Portugal, dejó los territorios del norte. La distribución del imperio hispano de ultramar se hace en función de los intereses de las grandes potencias. Consecuencia económica de la guerra para España es que va a movilizar 1.500.000.000 de pesetas.

    Va a haber una movilización importante de hombres, las pérdidas humanas también van a ser importantes. Minoritariamente se deben a la guerra, y mayoritariamente se deben a las malas condiciones sanitarias y de vida.

    El Diario de Ramón y Cajal da verdaderos escalofríos.

    La percepción de la guerra tal vez no es idéntica en cada grupo social.

    Las clases populares las van a vivir mucho más duramente, porque las van a vivir en su propia carne. Esto es percibido por Costa como uno de los factores característicos de la guerra.

    Estos reflejos van a aparecer en toda la literatura regeneracionista, como en los Cuentos de la patria, de Emilia Pardo Bazán.

    Se ha dicho que la guerra hispano-americana fue la última guerra entre caballeros. En cuanto termina la guerra, el almirante Cervera pasa a un barco americano y éstos le reciben con todos los honores.

    Lo que no parece claro es hablar de una ética de los que desencadenaron la guerra. Fue el pretexto de la voladura del Mine. En España, los historiadores están de acuerdo en que no debió aceptarse la guerra.

    Desde el primer momento se vio que había una desigualdad de fuerzas. Era un valor muy de carácter estamental.

    Eso necesitaba una guerra para:

    • Hacer frente a las tensiones populares que había en la calle: incidencia de la Gran Depresión, mala situación económica, asesinato de Cánovas...

    • La prensa había creado en el pueblo el entusiasmo de la guerra.

    Se va a ver un desprecio a la vida.

    Se tenía miedo a una revuelta de los militares.

    El final va a ser la pérdida del imperio ultramarino y quedará pendiente la cuestión de la responsabilidad. La pérdida del imperio español va a tener repercusión directa en:

    Ë. El área del Caribe.

    Ë. El equilibrio mundial: EE.UU. va a afianzarse en los espacios marítimos y va a poder ir buscando su ascenso como potencia.

    España en el momento de la negociación va a recurrir a Francia, esto es percibido como un peligro por parte de Gran Bretaña.

    A la altura de 1898, época de la paz armada, en esa confrontación en que hay dos bloques:

    Õ. La Triple Entente: Gran Bretaña, Francia y Rusia.

    Õ. La Triple Alianza.

    Hay un acercamiento entre Francia y Rusia entre el 91 y el 93, tras la caída de Bismarck. Francia y Gran Bretaña tienen un enfrentamiento en el sur de España.

    El establecimiento de la Entente será mediante tres pasos:

    Ÿ. Alianza franco-rusa.

    Ÿ. 1904.

    Ÿ. Entente entre Rusia y Gran Bretaña en 1907.

    Para Gran Bretaña, el fin de la guerra de España suponía ver qué ascendiente podría tener sobre España.

    Lo que interesa es controlar el dispositivo del eje que va desde Baleares, pasa por el Estrecho y termina en Cádiz.

    Gran Bretaña quiere controlar la entrada del Mediterráneo.

    Para Francia hay un interés en controlar el Estrecho porque aspira a establecer:

     Un eje de Marsella a Orange.

     Un ferrocarril de Orange hasta Casablanca.

    Alemania ve en el eje Orange-Marsella que las Baleares son de gran importancia.

    Las Canarias tienen interés para Francia, Gran Bretaña y Alemania.

    Alemania quiere quedarse con las Canarias porque son un punto de paso, camino de sus otras posesiones. El 98 va a afectar a la región del Estrecho. Marruecos no se ha repartido.

    La zona de Marruecos es una zona apetecida, España quiere tener una parte en este reparto.

    Cuando la escuadra de EE.UU. se vuelve para EE.UU., España prosigue el artillado de la zona de Algeciras. Esto se percibe como un acto que puede ser de hostilidad a Gran Bretaña.

    El final del 98 en el área del Estrecho fue que se mantuvo el status quo, entre otras cosas porque Gran Bretaña no lo hubiera permitido.

    Pero España percibe el miedo y sabe que necesita una garantía para mantener esta situación. Va a surgir una propuesta por parte del gobierno español que no va a llegar a buen puerto porque España no va a aceptar una portugalización de España.

    Hay un acuerdo franco-británico del 99 que va a dar tranquilidad en España.

    El 17 de marzo de 1898 hay una nota inglesa por la cual el gobierno de Su Majestad se comprometía a prestar ayuda contra cualquier ataque naval en la zona de Algeciras.

    España estaba deseando tener parte en Marruecos en caso de que una potencia europea pusiese el pie allí.

    En 1904, España saldrá beneficiada de un trocito en el norte de Marruecos en función de los intereses de Gran Bretaña y Francia. En 1912, cuando se tienen que hacer concesiones a Alemania, se le recortan más las posesiones.

    La Conferencia de Algeciras de 1907 tenía:

    • La tesis alemana: Pedía tomar parte en los intereses económicos de Marruecos.

    • La tesis francesa.

    Se internacionalizan los intereses económicos, pero Marruecos va a quedar como decía la Entente.

    En los acuerdos de Cartagena de 1907, que tienen lugar en aguas españolas, se establece una garantía por parte de Francia y Gran Bretaña del status quo del Mediterráneo. En vísperas de la I Guerra Mundial y en un momento en que la Entente ya se ha conformado, España parecía quedar del lado de la Entente. Esto le permitirá mantenerse neutral en la I Guerra Mundial.

    Los hitos fundamentales de la política exterior de España en la época de la Restauración son:

     El problema de Cuba y Filipinas.

     El problema del Estrecho.

    El problema de Cuba y Filipinas se salda con la pérdida del imperio ultramarino.

    Cuando termina la guerra, España se orienta a sus intereses primitivos en África. España en aquel momento desearía hacer acto de presencia en Marruecos, no tanto por la acción política de España sino como por el interés de las grandes potencias.

    Las protestas de Alemania se saldarán en los acuerdos de Algeciras.

    La guerra de África va a dinamitar el sistema parlamentario. La marcha de los soldados para África (1909) es uno de los factores para entender la semana trágica de Barcelona.

    LA POLÍTICA EXTERIOR DE ESPAÑA (1902-1931).

    LA POSICIÓN DE ESPAÑA EN EL COMIENZO DEL S. XX.

    En Viena España queda apartada del núcleo de las grandes decisiones, la historia de España en el contexto del s. XIX es bastante marginal.

    Esta posición se va a mantener durante la Guerra Mundial, en la época de Franco hay un aislamiento de España impuesto.

    Las potencias no admiten a España en la creación de organismos internacionales que van apareciendo porque no tenía un régimen democrático.

    La posición europea de España durante el reinado de Alfonso XIII va a estar centrada:

    • Por una vinculación a la Entente franco-británica.

    • Alfonso XIII buscará el no-compromiso con Europa pero quiere una garantía a la posición del Estrecho, que logra con los acuerdos de Cartagena.

    • La orientación de Alfonso XIII hacia África.

    La Semana Trágica de Barcelona es una crisis en el gobierno de Alfonso XIII que dará lugar a la escisión del partido conservador.

    La dictadura aparece en 1923, como consecuencia de la guerra de Marruecos.

    ESPAÑA Y AMÉRICA TRAS EL 98.

    Después de la pérdida del Imperio ultramarino, una serie de poetas, filósofos... empiezan a exaltar la hermandad entre Iberoamérica y España. Empieza toda una corriente de acercamiento hacia España. Lo que va a jugar a favor de esto es el temor hacia EE.UU.

    LA POLÍTICA EXTERIOR DE LA DICTADURA.

    España fue neutral durante la I Guerra Mundial. Se crea la Sociedad de Naciones, es una organización supranacional cuya finalidad principal es mantener la paz y lo acordado en Versalles.

    Primo de Rivera no atendió suficientemente a la política exterior, sino que supeditó todo a sus intereses en África.

    España no tendrá una planificación en la dictadura de la política exterior. Tampoco existía una tradición de calidad en los diplomáticos españoles, lo que hizo que España tuviera una posición devaluada.

    España va a conseguir una revisión del estatuto de Tánger y ocupaciones civiles y militares en el gobierno de la ciudad, pero España renuncia a Tánger.

    En Europa desde los primeros 20 hasta el 32-33 hay sucesivos intentos en que se busca el desarme y acotar las armas de que cada país puede disponer. En estas conferencias, España pudo haber actuado a favor del desarme, pero estaba equipándose con una gran flota.

    La república heredará la situación exterior de la dictadura. La acción exterior se supeditará a los asuntos internos.

    La situación internacional es difícil, porque la repercusión de la crisis del 29 en EE.UU. va a hacerse general en Europa a partir del 31-33. A España le va a afectar la política de Mussolini, que quiere extenderse por el Mediterráneo. Se intentó buscar la paz en la política exterior en los problemas que surgieron en aquel momento. España tuvo como eje de su política una política de neutralidad. Esta política de la república se va a ver interrumpida por el comienzo de la Guerra Civil.

    La guerra española va a suponer un acontecimiento en el ámbito de las relaciones internacionales. El conflicto español es un aspecto de los conflictos ideológicos que vive Europa en aquel momento.

    Desde el punto de vista económico, era importante la riqueza de minerales que tiene España. La guerra empieza en julio, y en agosto hay un pacto de no-intervención de las potencias. El bando nacional recibió ayuda de Italia y Alemania. El bando republicano recibió ayuda de voluntarios soviéticos y franceses. Alemania estaba en aquel momento buscando un espacio vital.

    Se va a establecer, con motivo de la guerra de España, una división de zonas de influencia.

    La guerra de España juega un papel fundamental en la cristalización de la relación entre Italia y Alemania, que se plasmará en el Pacto de Acero. Alemania quiere que la guerra de España sea larga porque así tiene entretenido al ejército italiano. Mussolini va a pedir a Francia una colaboración política en el Mediterráneo occidental.

    La URSS siente simpatía por la España republicana.

    En Francia la opinión pública está dividida. Los socialistas buscan la no intervención, por lo que se opta en el acuerdo firmado en agosto del 36. El alcance de las intervenciones fue de 120.000 hombres en conjunto, no llegó al 10% de participación humana. Sí hubo una ayuda de suministros de material importante. Italia no va a conseguir bases navales aéreas en la España mediterránea. Italia y Alemania no obtendrán de Franco un compromiso.

    La opinión pública española era contraria a la guerra. No se ha conseguido tomar unas bases en España de cara al futuro, pero sí se ha conseguido crear una tensión moral. Francia y Gran Bretaña están dispuestas a hacer grandes esfuerzos por evitar la guerra.

    9-V-00

    EL TEMA MILITAR A COMIENZOS DEL REINADO DE ALFONSO XIII.

    Los militares deseaban tener una cota de poder dentro del Estado.

    Se creían que la idea de la nación estaba definida por ellos. La guarnición de Barcelona va a chocar con la prensa, incendiando la imprenta de una revista satírica y un semanario de Cataluña.

    El monarca va a querer paliar la tensión y se van a suspender las garantías constitucionales de Barcelona. Los militares van a conseguir la equiparación del delito contra el ejército y el delito contra la patria. El ejército cada vez va a tener más fuerza para entrar en la política. Se inicia la posibilidad de participación de los militares en la política.

    En Cataluña va a responderse a la Ley de Jurisdicciones con la formación del grupo Solidaridad Catalana, que va a tratar de acotar la centralización del Estado y buscar la abolición de la Ley de Jurisdicciones. Esta abolición será perseguida durante la época por distintos medios. Existía una diferencia entre la Constitución formal y la Constitución real. A finales del XIX han irrumpido nuevas fuerzas, por lo que se ve como necesaria una reforma constitucional. Antonio Maura presenta el proyecto de ley de Administración Local:

    • Busca autonomía municipal.

    • Poner cota al centralismo.

    • Las distintas diputaciones de la provincia debían unirse en mancomunidades.

    Buscaba articular el municipio y la provincia. Esta idea va a suscitar rechazo por parte de la población y el partido liberal. El proyecto no va a tener el alcance que Maura pretendía. La Ley Electoral de 1907 va a permitir que el tribunal supremo pueda impugnar un acta constitucional. Las relaciones entre la Iglesia y el Estado constituían un problema. Era un problema que hacía que la sociedad española se polarizara en torno al clericalismo y al anticlericalismo. La Iglesia tenía una serie de funciones que venían desde antiguo. La Iglesia se va a crispar.

    Fundamentalmente se centraba sobre:

    † La situación legal de las órdenes religiosas.

    † La neutralidad de la enseñanza.

    † La capacidad de las órdenes religiosas para impartir la enseñanza.

    La Iglesia tiene una postura conservadora y falta de sensibilidad ante el horizonte científico que hay en aquel momento. La población muchas veces mandaba a los hijos a los colegios privados porque las instalaciones de los públicos eran horrorosas.

    Sagasta temía que las imposiciones del partido liberal les quitaran partidarios.

    El tema religioso ha servido de piedra de toque para sembrar la discordia en la sociedad española.

    La inmensa mayoría de la población española era creyente y practicante. Las creencias religiosas chocarían con una ideología que se adapta a las aspiraciones políticas e ideológicas.

    Canalejas, por la Ley del Candado, va a tratar de establecer relaciones entre la Iglesia y el Estado sobre unas bases jurisdiccionales fuertes:

    • El desarrollo de las órdenes religiosas va a quedar subordinado al Estado mientras no exista una ley de asociaciones.

    • La abolición de la Ley de Consumos.

    • La abolición de l reducción del servicio a metálico.

    Acaba con dos leyes que marcaban una desigualdad profunda entre las clases.

    Va a haber también toda una legislación para:

    € Regular las condiciones de trabajo.

    € Mejorar la situación de enfermos, ancianos..., creando un sistema de seguros.

    Se crea el Instituto de Reformas Sociales en 1903, que tenía como base la Comisión de Reformas Sociales. En 1908 aparece también el Instituto Nacional de Previsión que en 1920 se transformará en el Ministerio de Previsión. Se va a reconocer el derecho a la huelga en 1902, y se va a regular en 1908-1909. En 1919 va a haber una amplia normativa para regular ciertos aspectos. La Ley de Casas Baratas permite la construcción de éstas con ayuda del gobierno.

    Dos políticos tienen una gran importancia:

    " Canalejas.

    " Eduardo Dardo.

    El bipartidismo se revela insuficiente para dar cauce a la complejidad ideológica de la población española.

    A fines del XIX-comienzos del XX surgen otras opciones. Hay tres grandes cuestiones:

    # La que hace referencia a la forma de gobierno: monarquía o república. Monarquía va enormemente relacionada con rechazo de la idea de cambio. La república significa todo lo contrario. Esta idea tiene fundamentalmente un significado religioso.

    # El centralismo o el regionalismo.

    Es un tema candente en el país.

    # El dualismo entre sectores acomodados de la sociedad y el mundo de las clases trabajadoras.

    En torno a estos dualismos van a surgir una serie de grupos políticos.

    % Hay partidos monárquicos y partidos republicanos. Los monárquicos eran:

    % El liberal.

    % El conservador.

    % El tradicionalismo.

    Se van a formar dos partidos republicanos:

    % De carácter radical que busca la revolución, que recurre a una simbología de exaltación. Será el Partido Radical. Su jefe es Alejandro Le Rus (1908).

    % El Partido Reformista (1913), formado por Melquíades Álvarez. Está constituido por intelectuales, procedentes de la Institución Libre de Enseñanza.

    % El socialismo tenía un carácter centralista y el anarquismo tenía un carácter territorial. También hay un federalismo unitario. El movimiento que tiene más importancia es el nacionalismo catalán, que cuenta con Pratt de la Riva y Francisco Cambó.

    El Partido Nacionalista Catalán es de ideología conservadora, con base burguesa, acepta la monarquía y es partidario del centralismo. Pratt de la Riva será el peón del nacionalismo. Cambó va a intervenir en la vida política y va a ser en Madrid el portavoz de los intereses del nacionalismo catalán. La liga es el instrumento del nacionalismo, formada en 1901.

    La mancomunidad dio mucha importancia al desarrollo de la industria y de la cultura. La opción republicana va a tener una orientación más de izquierda.

    El gobierno va a darle su asentimiento al Partido Radical a cambio de que éste acepte ser un partido centralista y españolista.

    La liga va a ser la que se entiende con Madrid hasta 1931. Va a tratar de presionar al gobierno para conseguir la autonomía, sin pretender el separatismo. Durante la dictadura van a surgir también:

    • El Estat Catalá.

    • El Partir Republicá Catalá.

    En Cataluña se radicaliza cada vez más la situación y la dictadura pierde partidarios.

    Ningún nacionalismo tiene la importancia del catalán, pero hay más:

    % Nacionalismo vasco:

    % Hay una moderación.

    % La trayectoria del nacionalismo vasco está marcada por la ambigüedad.

    La obra de Arana que retoma el P.N.V. presenta una cierta confusión. Aspiran a derogar los fueros, lo que para unos supone la independencia y para otros la autonomía.

    % Se abandona la idea de un estado vasco independiente.

    % Nacionalismo gallego: Hay dos tendencias:

    & Tradicionalista.

    & De carácter liberal.

    Ambas corrientes rechazan los partidos dinásticos (Irmandades, Solidaridad Gallega), porque el gobierno de Madrid no ha atendido para nada al Partido Gallego.

    En 1930 tiene lugar el compromiso de Barrantes, en el cual había componentes de distintas tendencias. Pretendía acabar con el caciquismo, el centralismo y la monarquía de Alfonso XIII.

    Dentro de la sociedad española se van afirmando dos tendencias:

    & Al Particularismo: Llamó la atención de Ortega la existencia de una España compuesta por distintos grupos sin un proyecto común.

    “La esencia del Particularismo es que cada grupo deja de sentirse a sí mismo como parte, y en consecuencia deja de sentir los sentimientos de los demás...”.

    (Ortega)

    Este clima nos ayuda a entender el clima de tensión existente en los años 30.

    & El desarrollo creciente de la conciencia ciudadana: Cada vez hay una mayor transparencia del voto porque:

    * Hay menor abstención.

    * Hay menor analfabetismo.

    * Hay menor caciquismo.

    * Es posible que si se produjera un pucherazo, la prensa lo tradujera como un escándalo.

    Cuando hay dos candidatos se pone un precio al voto que cada vez es más alto, por lo que el pucherazo va desapareciendo.

    El afán de la reforma constitucional va a manifestarse en 1917.

    Los tres focos de contestación al gobierno son:

    * En torno a los militares: Va a dar lugar a las Juntas Militares de 1917.

    * Va a haber una corriente reformista de base burguesa que va a dar lugar a la Asamblea de Parlamentarios.

    * El mundo obrero, que va a provocar la huelga de agosto de 1917.

    Buscan la reforma constitucional y la renovación de todo el país.

    Cuando se produce la huelga de los obreros, la Junta Militar actúa al lado del gobierno. Entre la Junta Militar y la Asamblea de Parlamentarios existe cierto recelo.

    El Particularismo de Maura al retirarse de la política en 1909, hizo imposible que el derrotero hubiese sido distinto.

    * Las Juntas Militares nacen en Barcelona, en 1916 comienzan a articularse, y expresan descontento en dos áreas:

    * La de infantería.

    * La de caballería.

    En las guarniciones no corrían los ascensos.

    Alejandro Casona, Natacha.

    Unamuno, La tía Tula.

    V. Blasco Ibáñez, La barraca.

    Galdós, Torquemada.

    Benito Pérez Galdós, La loca de la casa.

    Palacio Valdés, La aldea perdida.