La invención de Morel; Adolfo Bioy Casares

Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XX. Narrativa y cuentística argentina fantástica. Cuentos. Borges. Vida y obras

  • Enviado por: Pupy Ortiz Basualdo
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 23 páginas

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Comienza así su historia...

“Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro. El verano se adelantó. Puse la cama cerca de la pileta de natación y estuve bañandome, hasta muy tarde. Era imposible dormir. Dos o tres minutos afuera bastaban para convertir en sudor el agua que debía protegerme de la espantosa calma. A la madrugada me despertó un fonógrafo. No puede volver al museo, a buscar las cosas. huí por las barracas. estoy en los bajos del sur, entre plantas acuáticas, indignado por los mosquitos, con el mar o sucios arroyos hasta la cintura, viendo que anticipé absurdamente mi huida. creo que esa gente no vino a buscarme, talvez no me hayan visto. Pero sigo mi destino; estoy desprovisto de todo, confinado al lugar más escaso, menos habitable de la isla; a pantanos que el mar suprime una vez por semana.

Escribo esto para dejar testimonio del adverso milagro”.

Dice Jorge Luis Borges sobre La invención de Morel: "He discutido con el autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta".

Por: ___________________________

Fecha: Agosto de 2001

Materia: Lengua

Profesora: _________________

Colegio: San Antonio

La invención de Morel

Indice Página


1. Introducción 3
2. Biografía del escritor 4
3. Obras de Adolfo Bioy Casares 10
4. Análisis del libro 12
5. Personajes 17
6. Tiempo y espacio 18
7. Estilo 19

8. Opinión personal 20
9. Material de apoyo y bibliografía 21 10. Apéndice 22

1. Introducción

Lo que se nos vende como la apasionante historia del amor de un hombre por una mujer cuya vida discurre en otro tiempo pero en el mismo espacio que el protagonista enamorado, página a página, desde el mismísimo principio, se nos va mostrando como una genuina apuesta por una historia más global y existencial, una historia plagada de simbolismo, de mágico desarraigo (tormentoso, sí, como el que dolía a los representantes más penitentes del llamado existencialismo -por encima de todos ellos Unamuno-, pero mágico, con apuntes geniales: «creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado»), llena de ficción (incluso de ciencia-ficción), de alegóricas referencias al sentimiento de la vida más personal y al de la humanidad toda y su condición constantes y (la isla entera, con su configuración, su naturaleza -«La vegetación de la isla es abundante. (...) con más urgencia en nacer que en morir, invadiendo unos el tiempo y la tierra de los otros. (....) En cambio, los árboles están enfermos»-, sus construcciones y sus particulares "habitantes"), de arte y conciencia de la creación, de sugerente mezcla de realidad y fantasía y, por supuesto, llena de ese especial amor que toma como escenario esa fantástica atmósfera que es tan brillantemente capaz de crear.

En definitiva, esta historia de un hombre solitario en una isla, rodeado de apariciones del pasado, es una novela enormemente imaginativa, altamente sugerente, de muchas lecturas y muy recomendable, cuyo único handicap reside en el radical descenso de ritmo e interés de la parte final tras el clímax de las posibles explicaciones y conclusiones del protagonista acerca de los "milagros" ocurridos en la isla.

2. Biografía del escritor

Bioy Casares, Adolfo (1914-1999), escritor argentino, autor de una extensa obra en la que se superponen realidad y fantasía. Fue considerado por Jorge Luis Borges como uno de los más notables escritores argentinos de ficción.

Nacido en Buenos Aires, se inició desde muy joven con una serie de relatos impregnados de surrealismo. A los 11 años escribió su primera novela, Iris y Margarita, dedicada a una prima de la que estaba profundamente enamorado; tres años después escribiría Vanidad o una aventura terrorífica, un cuento fantástico. En 1935 fundó la revista Destiempo junto con Jorge Luis Borges, a quien había conocido en 1932 en la casa de la escritora Victoria Ocampo, con cuya hermana, Silvina, se casaría en 1940. En colaboración con Borges escribió varios volúmenes de literatura fantástica y policíaca, que mezclan observaciones irónicas sobre la sociedad Argentina, firmados con diversos seudónimos, como Horacio Bustos Domecq, Suárez Lynch, Lynch Davis y Gervasio Montenegro. Su principal personaje es el detective Isidro Parodi: Seis problemas para don Isidro Parodi (1942), Dos fantasías memorables y Un modelo para la muerte (ambos publicados en 1946), Crónicas de H. Bustos Domecq (1967) y Nuevos cuentos de H. Bustos Domecq (1977).

En novelas, cuentos y guiones de películas, Bioy analizó mitos clásicos revividos en la modernidad, aspectos paranormales de la vida y la psicología del amor. Entre sus títulos destacan sus novelas La invención de Morel (1940), Plan de evasión (1945), El sueño de los héroes (1954), Diario de la guerra del cerdo (1969, llevada al cine por Leopoldo Torre Nilsson en 1975), Dormir al sol (1973), La aventura de un fotógrafo en La Plata (1985) y Un campeón desparejo (1993), y sus libros de cuentos El perjurio de la nieve (1944), La trama celeste (1948), Historia prodigiosa (1956), Guirnalda con amores (1959), El héroe de las mujeres (1978), Historias desaforadas (1986) y Una muñeca rusa (1991). Publicó parcialmente sus Memorias (el primer volumen en 1994) y el guión de dos películas escritas con Borges: Los orilleros y El paraíso de los creyentes. En 1990 se le concedió el Premio Cervantes.

Una vez, charlando con estudiantes universitarios, Adolfo Bioy Casares afirmó que, para él la literatura siempre se había confundido con los momentos más intensos de la vida.

¿Cuáles fueron esos momentos? Suponemos, por un lado -y para quien vida y literatura eran la misma cosa-, los momentos del ejercicio simple y maravilloso de leer y escribir, dos vivas obsesiones. Por otro, los de sus enamoramientos, que le facilitaron ese experto conocimiento de la mujer tan bien probado en narraciones y reflexiones.

Un enamoramiento fue el impulso para escribir una temprana novela. Tenía 11 años, se había prendado de una prima y, para deslumbrarla, no vaciló en recurrir al plagio.

La víctima fue la escritora francesa Sibylle Gabrielle Marie Antoinette Riqueti de Mirabeau, condesa de Martel de Janville, entonces contemporánea y exitosa, que, sensatamente, había resuelto resumir tan frondoso nombre en un monosilábico seudónimo: Gyp. Desde el comienzo, pues, literatura y amor fueron en él precoces. Lector de Gastón Leroux y Arthur Conan Doyle, el adolescente Bioy escribió un "cuento fantástico y policial". Este género, por entonces menos prestigioso que hoy, fue la base de no pocos de sus relatos. Admiraba en las historias de detectives el primor de la precisa construcción.

También fue precoz su condición de autor. Tenía 15 años cuando, con el apoyo y las correcciones de su padre, hombre conocedor de la literatura y ameno memorialista, se estrenó con un libro de relatos titulado Prólogo. Lo seguirán, entre 1933 y 1940, cinco tomos de cuentos y una novela. Estas obras quedaron en el umbral de su obra mayor, pero son, de todos modos, buenos ejemplos de su aprendizaje y de sus progresos. Bioy seguía el método que más tarde iba a enunciar. "Para escribir no hay mejor receta que escribir."

El encuentro con Jorge Luis Borges

En 1932 conoció a Borges (15 años mayor) en casa de Victoria Ocampo, y dos años después, a Silvina Ocampo. Ambos lo convencieron de que debía dejar los incipientes estudios en la Facultad de Filosofía y Letras y dedicarse exclusivamente a escribir. Tenía 20 años. Silvina, diestra dibujante, le ilustró algunos de sus libros iniciales, y Borges se convirtió pronto en impar interlocutor de innumerables horas.

El afortunadísimo Bioy -inteligente, buen mozo, rico- inició su vida de joven escritor con los mejores auspicios. Con Borges trabó una de las amistades memorables de nuestras letras. Tan notoria era esa relación que Jean de Milleret, uno de los miembros del comité encargado de preparar el tomo de los cuadernos de l'Herne dedicado a Borges, interrogaba a algunos colegas de la pareja acerca del carácter homosexual de ese vínculo. Con Silvina Ocampo, personaje digno del Marcel Schwob de las Vies imaginaires, artista total y escritora de curiosa originalidad, se unió en matrimonio en 1940, el mismo año de la publicación de La invención de Morel, su primera obra maestra. Con ella escribió, en 1946, la novela Los que aman odian.

Bioy y Silvina pertenecían a familias tradicionales de estancieros, dueñas de dilatados campos, afirmadas en su poderío gracias al progreso argentino que se expandió a fines del siglo pasado. Bioy dejó un sincero testimonio de su amor a la vida campestre en Memoria sobre la pampa y los gauchos.

En la década del 30, la clase alta transitaba su último período de esplendor. En el plano de la cultura, la hermana de Silvina, Victoria Ocampo gozaba, a través de su revista Sur y sus personales "testimonios", de un predicamento indiscutible, reconocido internacionalmente. Pero los Bioy eran poco sociables. No les interesaba figurar, preferían la privacidad y la independencia y en sus residencias de Buenos Aires, Mar del Plata o Pardo se convirtieron en animadores de pequeños centros literarios, libres e informales, integrados por amigos o por visitantes de excepción.

Pasión por los libros

Borges era el permanente invitado de los dueños de casa, y en colaboracióncon ellos contribuía, como jugando, a enriquecer la obra común.

Todos compartían la misma pasión por los libros. De ahí surgieron los cuentos de Bustos Domecq y de Isidro Parodi y algunas antologías. "Toda colaboración con Borges equivale a años de trabajo", reconoció Bioy en "Libros y amistad". Además de reflexionar sobre temas literarios y filosóficos, practicaban el humor y, privadamente, se reían de medio mundo.

A partir de La invención de Morel, como obedeciendo a un impulso de la inspiración (Bioy creía en la inspiración, aunque estimulada por el trabajo) dio a conocer una serie de obras que hay que considerar entre lo mejor que se ha escrito en la Argentina: las novelas Plan de evasión, El sueño de los héroes, Diario de la guerra del cerdo (emblemática por ilustrar un fenómeno contemporáneo: jóvenes irritados contra ancianos inermes), Dormir al sol, y los cuentos de El perjurio de la nieve, La trama celeste, Las vísperas de Fausto, Homenaje a Francisco Almeira, Historia prodigiosa, Guirnalda con amores (miscelánea), El lado de la sombra, El gran serafín, El héroe de las mujeres, Una guerra perdida e Historias desaforadas, fantásticos los más, realistas otros, todos impecablemente escritos (preocupación constante del autor) e inteligentemente construidos. Un lujo para cualquier literatura.

La generación del 40

Bioy Casares se niega a la difusión o al comentario de los libros que precedieron a La invención de Morel, sus primeros libros. Y la primera edición de La invención data de 1940. Se ha dicho de Julio Cortázar que, a pesar de ser un narrador, y de su evolución literaria posterior, tiene ciertos puntos de contacto con la "generación del 40", generación de poetas. Lo mismo podría decirse de Adolfo Bioy Casares, quien a su vez comparte con Cortázar la inicial de admiración de Jorge Borges, la atracción por realismo mágico, el año de nacimiento. Los nexos que vincularían a Bioy Casares con la generación del 40 serían el culto de la mujer, del amor, el interés por el tiempo, por su peso y sentido. Lo más típico de los poetas del grupo mencionado, la nostalgia de la infancia como un paraíso perdido, se dan en Bioy Casares sobre todo a través de sus evocaciones personales, de reportajes de esa década se interesa por contar historias, narrar tramas, dejar de lado la psicología de los personajes, crear y resolver enigmas. Lo residual infantil reaparece no como nostalgia sino como interés por los misterios, los sueños, las aventuras, las dudas sobre el más allá, que según propia confesión, lo intrigaron desde sus primeros años. Desde su primera obra memorable aparece el sentido del rigor en el ejercicio de la escritura, de la coherencia interna que, como una ley, debe respetarse. Y elige para ejercer ese rigor la novela de aventuras fantásticas, a la que impone una estructura sólida, muy consciente de los imperativos técnicos y estéticos que le permitirán exaltar la fantasía y la aventura a la categoría de los valores, sin los cuales la vida y el arte se empobrecerían.

Artículos periodísticos

Se ha dicho ya que Bioy fue un lector incansable. Fue también un lector sutil y hondo, como lo demuestran sus preciosos ensayos de La otra aventura, casi todos aparecidos en el entonces suplemento Literario de La Nación (lo mismo que buen número de cuentos). Reunió allí prólogos y artículos sobre autores y libros tan variados como La Celestina, Agudeza y arte de ingenio, de Baltasar Gracián; La novia del hereje, de Vicente Fidel López, de Benjamín Constant; las cartas de Jorge Santayana, la biografía de Rudyard Kipling, de Charles Carrington; el diario de Paul Léautaud; Aspects of love, de David Garnett; novelas de L. P. Hartley, Julien Green, Mary McCarthy, y, entre otros, un capítulo titulado Libros y amistad (testimonio de su relación con Borges).

Con el maestro de Ficciones se lo vinculó a veces abusivamente y con intención diminutiva. Se sugirió que Bioy era un epígono de Borges o un Borges menor. Pero no obstante el antiguo, largo y armonioso trato, y las coincidencias en gustos literarios y en temas filosóficos y científicos conectados con la literatura, uno y otro eran dos personalidades bien marcadas. Ambos, además, fueron irreprochables hombres de letras, fieles siempre a sus convicciones, literarias y de cualquier otro orden. Bioy mantenía con toda naturalidad el "perfil bajo", indiferente a las sanciones de los colegas de entonces "comprometidos". Borges, también indiferente a tales mandatos, pero más asediado por más notorio, padeció y soportó impertérrito las críticas.

Temple y apego a la vida

Dicha clase intelectual fue flexibilizando sus puntos de vista. Podría decirse que, de pronto, Bioy se vio rodeado de los desilusionados hijos de aquellos "comprometidos". La muerte de su mujer, Silvina Ocampo, y el accidente que cortó la vida de su hija Marta fueron pruebas severas para el hombre habituado a la placidez. Las superó con gran temple y mucho apego a la vida. Llegó el tiempo de los honores. Premios nacionales e internacionales distinguieron su obra, traducida a numerosas lenguas. El Premio Cervantes selló su consagración en el ámbito del idioma español.

En los últimos tiempos solía vérselo -y hasta se lo desconocía- en las pantallas de televisión y en las planas de periódicos y revistas, en medio de un mundillo tan poco "de los Bioy". Hablaba de sus experiencias amorosas y se pronunciaba ligeramente sobre algunas figuras del mundo literario de su tiempo. La primera entrega de sus Memorias, aparecida en 1994, reveló la infancia, la adolescencia y los primeros pasos del escritor, mimado por la vida y llamado por la belleza. En Guirnaldas con amores, Bioy Casares escribió: "Hay que vivir lejos de las cosas feas, me dije: no tolerar que la perversa curiosidad nos eche en brazos de cualquier mujer ni que en la lista de obras aparezcan los primeros libros".

La sabiduría literaria de Bioy, su conocimiento profundo del idioma y de las técnicas de composición, enunciadas en algunos de sus escritos y en no pocas entrevistas, y materializadas en tantas obras memorables, enseñarán y deleitarán todavía a muchos lectores. Queda también la imagen -la rescatamos nostálgicamente- de ese hombre gentilísimo y tímido, elegante y seductor, que contribuyó a aproximar la literatura Argentina a las grandes literaturas.

La literatura perdió a un ilustre creador

Con la muerte de Adolfo Bioy Casares, que falleció a los 84 años, la literatura argentina perdió a uno de sus más grandes creadores.

El escritor dejó de existir entre las 19 y las 19.15 en el Centro de Educación Médica e Investigación Clínica (Cemic), donde había sido internado días por tercera vez en el año, a raíz de complicaciones respiratorias. Pasadas las 22.30, se informó que el escritor había fallecido "por causas múltiples".

En un breve artículo escrito especialmente para La Nación, el escritor Ernesto Sabato lamenta profundamente la muerte del prestigioso novelista y cuentista, con quien compartió "largas conversaciones sobre literatura".

3. Obras de Adolfo Bioy Casares

Novelas:

  • La invención de Morel (1940)

  • Plan de evasión (1945)

  • El sueño de los héroes (1954)

  • Diario de la guerra del cerdo (1969)

  • Dormir al Sol (1973)

  • La aventura de un fotógrafo en La Plata (1985)

  • Un campeón desparejo (1993)

  • De un mundo a otro (1997)

  • Capítulos I, II, III

Cuentos:

  • Prólogo (1929)

  • 17 disparos contra lo porvenir (1933)

  • La estatua casera (1936)

  • Luis Greve, muerto (1937)

  • La trama celeste (1948)

  • En memoria de Paulina

  • Las vísperas de Fausto (1949)

  • Historia prodigiosa (1956)

  • Guirnalda con amores (1959)

  • El lado de la sombra (1962)

  • El gran serafín (1967)

  • El héroe de las mujeres (1978)

  • Historia desaforadas (1986)

  • Nóumeno

  • En viaje (1996) cartas a Silvina

Obras en colaboración:

  • Seis problemas para don Isidro Parodi (1942), con J.L.Borges

  • Dos Fantasías memorables (1946), con J.L.Borges

  • Los que aman, odian (1946), con Silvina Ocampo

  • Un modelo para la muerte (1946), con J.L.Borges

  • Crónicas de Bustos Domecq (1967), con J.L.Borges

  • Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977), con J.L.Borges

4. Análisis del libro

La invención de Morel tiene muchas facetas:

  • Es una novela fantástica,

  • Es una novela de aventuras,

  • Es una novela donde reflexiona sobre las fronteras de la realidad y

  • Es una novela donde también se reflexiona sobre el amor y sobre la inmortalidad.

  • El narrador, un fugitivo, llega a una isla que él cree desierta. Pero un día advierte que no está solo. Se oyen voces, canciones, aparecen y desaparecen personas.

    A partir de aquí arranca el misterio, la alternativa entre alucinación y la realidad, que le lleva a enamorarse de una mujer cuya existencia es dudosa.

    Cuando por fin logre descifrar el enigma, ideará también la forma de permanecer para siempre junto a su amada.

    El titulo de la obra: "EL INVENTO", todo lo que ocurre se basa en una máquina invención de Morel.

    El fugitivo es el que se da cuenta de El invento de Morel, porque en la isla aparecen dos soles, dos lunas, las imágenes se repiten, los habitantes de la isla parecen fantasmas, no escuchan, no hablan y todo transcurre como en un disco eterno.

    Tema

    La Inmortalidad: Es el tema principal de la obra. Ambos (El Fugitivo y Morel) buscan la inmortalidad, aunque utilizan distintos métodos, y sus pensamientos son distintos: "Recorrí los estantes buscando ayuda para ciertas investigaciones que el proceso interrumpió y que en soledad de la isla traté de continuar (creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria: retener vivo todo el cuerpo. Sólo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia)" esta es la idea del fugitivo, y por el otro lado, esta Morel "Mi abuso consiste en haberlos fotografiado sin autorización. Es claro que no es una fotografía como todas; es mi último invento. Nosotros viviremos en esa fotografía, siempre. Imagínense un escenario en que se representa completamente nuestra vida en esos siete días. Nosotros representados. Todos nuestros actos han quedado grabados.". Mi opinión es que no solo hay que mantener vivo el cuerpo, sino que también hay que buscar una eternidad en cuanto al espíritu.

    Subtemas

    El Amor: No queda dudas de que el fugitivo estaba enamorado de Faustine. En un principio, simplemente nota su presencia "En las rocas hay una mujer mirando las puestas del sol, todas las tardes. Tiene un pañuelo de colores atado en la cabeza...", la señala como una simple mujer, pero luego se enamora hasta el punto en que no puede vivir sin ella "Ahora la mujer del pañuelo me resulta imprescindible. Tal vez, toda esa higiene de no esperar sea un poco ridícula...". Llega al punto de morir para vivir, se filma con Faustine para vivir por la eternidad esa semana "Mi alma no ha pasado, aún a la imagen; si no, yo habría muerto, habría dejado de ver a Faustine, para estar con ella en una visión que nadie recogerá.". El amor por Faustine, es mayor que la otra mujer a la que amaba (Elisa); aunque esta sea una simple imagen, que nunca pudo cambiar palabra alguna, que se limitó a observarla, en la soledad de una isla desierta.

    Realidad o Fantasía: Esta idea persigue al fugitivo durante el transcurso de la obra. No puede distinguir la realidad de la fantasía, si el mundo que vive es el que piensa vivir, y esto lo lleva a ciertas explicaciones posibles: "Intenté varias explicaciones: Que yo tenga la famosa peste; sus efectos, la imaginación: la gente, a la música, Faustine; en el cuerpo: tal vez lesiones horribles, signos de la muerte, que los efectos anteriores no me dejan ver. (...) No creo indispensable tomar un sueño por realidad, ni realidad por locura.”


    Secuencia:

    HOMBRE - CONDENADO - ESCAPA - ISLA - ENCUENTRA - PERSONAS - MUJER - FAUSTINE - ENAMORA - IMPOSIBLE - CONQUISTARLA - MOREL - CIENTÍFICO - INVENTO - MAQUINA - REPRODUCE - SENTIDOS - MUERTE - FUGITIVO - COMPRENDE - PONE - MARCHA - GRABA - SEMANA - FAUSTINE - MUERE - INMORTAL - IMAGEN - REPITE - ETERNAMENTE.

    Argumento

    La historia trascurre en 1924, trata de un hombre ( el fugitivo ) que vivía en Colombia y que es condenado injustamente a cadena perpetua, escapa del continente ayudado por un comerciante italiano llamado Dalmasio Hombrellerie, lo alimento durante días envuelto en alfombras persas, lo cargo en la bodega de un barco, lo desembarco en Rabaul y lo contacto con un importante miembro de la sociedad de Sicilia y en fabricas de conservas de mariscos recibió las últimas instrucciones para llegar a la isla Ellice.

    El fugitivo llego a la isla en un bote sin alimentos ni brújula casi inconciente, en la isla se encuentra con 3 construcciones: un museo, una capilla y una pileta de natación, el fugitivo eligió el museo para pasar sus primeros días trato de ambientarse puso a funcionar algunos motores. Una noche se encontraba enfermo y bajo a los sótanos en busca de remedios, las luces permanecían encendidas sin explicarse porque, descubrió una puerta secreta, otro sótano y una cámara poliédrica, escucho ruidos y pasos, luego silencio, paso horas escondido luego se atrevió a recorrer la casa. A la madrugada bajó nuevamente al sótano y descubrió nueve cámaras iguales que parecían refugios contra bombardeos.

    En los días siguientes el ve a una mujer llegar a unas rocas y mirar la puesta del sol, también observa a otras personas, siempre escondido por temor hacer visto.

    El fugitivo soporta días de enfermedad, de hambre y de mareas altas que le impiden dormir en la noche. Pasan los días y el no deja de pensar en la mujer que todas las tardes observa la puesta del sol, decide entablar una amistad sin ser advertido, como si fuera invisible la mujer no lo miró ni lo escuchó, llegada la noche recogió su bolso y se marchó, él pensó que ella contaría lo sucedido a los demás hombres y vendrían por él, decide desafiarla, arma un pequeño jardín de flores con una inscripción para sorprenderla, la mujer no lo vio y él decepcionado se contentaba por temor a caer en el ridículo pensando que la mujer simuló no ver su desagradable jardincito.

    Al otro día la mujer llega al lugar acompañada de un hombre barbudo, él escucha que hablaban en francés y que ella se llamaba Faustine y él Morel, el fugitivo trata de llamar la atención y es ignorado, lo que estaba sucediendo no tenía explicación. El fugitivo volvió al museo y se dio cuenta que todos los objetos estaban en su lugar era imposible que viviendo quince personas todo estuviera intacto, él seguía viendo personas, escenas que se repiten nada tenia sentido, se tropezaba con personas sin ser visto, veía dos soles y dos lunas, buscaba explicación en miles de hipótesis. Un día vio llegar a la isla un buque donde bajo un marinero vestido de oficial, él pensó que venia a buscar a los moradores y hasta piensa en raptar a Faustine, él estaba enamorado de ella y lo inquietaba Morel.

    Morel reúne a todos los moradores para leerles unas hojas amarillas escritas a máquina, el fugitivo queda desconcertado con lo que escucha, Morel les habla de su invento una máquina que grabas y proyecta imágenes en todo el espacio asociado a los más mínimos detalles sonoros, táctiles y olfativos, les comunica que los había grabado todos estos días y que luego se encontró con la sorpresa que lo reconstituido desaparecía si la máquina se desconectaba, como un disco, todos se pusieron muy nerviosos, uno de ellos se dio cuenta que todos iban a morir, el fugitivo poco a poco se dio cuenta de lo dicho por Morel, que todo era verdad y que estaba viviendo como en un disco eterno, decide volver al museo para vivir días más tranquilos y descubre por casualidad El invento de Morel, se da cuenta que ha perdido a Faustine y que Morel había tramado la muerte de todos sus amigos para lograr su inmortalidad junto a Faustine, también se da cuenta que su única salida es morir, estudia todo sobre las filmaciones y trata de involucrarse y suprimir a Morel, cambio los discos y se represento él para vivir la eternidad junto a Faustine, no sintió el proceso de la muerte, sintió que se le caía la piel, que se quedaba calvo y sin uñas, no sintió el dolor y logro su destrucción y su inmortalidad junto a su amor.

    5. Personajes

    Personajes principales

    El Fugitivo: No sabemos su nombre y sólo nos damos cuenta de las causa de su destierro y de su huida hacia la isla. No puede ser visto por los habitantes de la isla, pero, como lo ignora, al principio les teme y se esconde de ellos. Paulatinamente se acerca, mira a la sociedad que esto constituyen y que al no verlo, parecen privarlo de ser él mismo.

    El hombre que dejo la civilización debe volver a construirla, humanizar la isla donde transcurrirá su nueva vida, explorarla y aprovechar sus riquezas. Pero el fugitivo carece de empuje, no vive, solamente, sobrevive hasta que ve a la mujer. La esperanza puede acarrear descuido en su deseo de ocultarse, significar nuevas decepciones. Sin embargo ha empezado una variante en su aventura que inexorablemente va a continuar. Hay una larga secuencia de acciones que pertenecen a este campo: el enamoramiento. Al principio, la mujer no le gusta pero no tarda en descubrir que no hace sino esperar la hora de verla. Posteriormente, la considera indudablemente hermosa.

    El proceso es lento y constante: tiene necesidad de acercarse, de hablarle, prepara homenajes y hasta siente celos de la compañía de Morel, ahí comprende que se ha enamorado. Cuando descubre que se trata de una imagen, le queda la posibilidad de encontrar a la verdadera Faustine: "Si la encontrara, como la haría reír contándole todas las veces que he hablado, enamorado y sollozando, a su imagen.....". Finalmente, descubre la verdad completa. Y el amor lo lleva a tomar la decisión de morir por amor.

    Faustine: El desarrollo de la narración gira en torno a éste personaje, sin embargo no es el más importante. Faustine es una mujer, mejor dicho la imagen de una mujer, que lee su libro mirando los atardeceres en las rocas. Habla con Morel muy frecuentemente, aunque son sólo amigos "Repito: no hay prueba definitiva de que Faustine sienta amor por Morel..." Ella parece saber el invento de Morel, aunque no está de acuerdo con él.

    Morel: Morel es el inventor de la máquina capaz de reproducir la materia. Para mí, lo que hace es inmoral, ya que está usurpando la privacidad de los demás habitantes, al filmarlos con su invento sin su consentimiento. Al no poder estar con Faustine durante la vida, decide morir con ella y matar a todos "... él, entonces, tramó la semana, la muerte de todos sus amigos, para lograr la inmortalidad con Faustine...".

    Personajes secundarios

    El italiano: Era un vendedor de alfombras llamado Dalmasio Ombrellieri.

    Alec: Era un hombre joven y oriental, escrupulosamente peinado y de ojos verdes. Tenia un negocio de lana.

    Dora: Era una muchacha de pelos rubios, frisados, muy risueña, con la cabeza grande y ligeramente encorvada.

    Irene: Una muchacha alta, con el pecho hundido, brazos extremadamente largos y con una expresión de asco.

    Personajes Terciarios

    Mujer: Una mujer sin nombre que habla de fantasmas.

    Hombre moreno: Un hombre joven de tez oscura con el ceño cargado de pelos.

    Marinero: Un marinero vestido de oficial o de capitán.

    Hombre robusto: Un hombre alto, robusto con la cara encendida, barba mal

    afeitada, negra y con modales afeminados o de homosexualidad.

    Jame Gray: Solamente es mencionado con su nombre.

    Hombre dientudo: Un hombre de bigotes negros con dientes salidos hacia fuera.

    6. Tiempo y espacio

    Es una isla ubicada en el archipiélago de Las Ellice, más precisamente la isla Villings, (Tuvalu, anteriormente Islas Ellice, estado independiente en el oeste del océano Pacífico, está formado por nueve atolones y es un miembro de la Commonwealth of Nations. Con una superficie total de 26 km.2, tenía una población de 10.090 habitantes de acuerdo con el censo de 1991, lo que daba una densidad de población de unos 388 hab/km.2. El atolón de Funafuti, el más importante, es donde se sitúa la capital, Fon gáfale, y alberga más del 40% de la población.

    Las islas son formaciones bajas de coral que en su mayor parte se encuentran cubiertas por cocoteros. Los suelos son pobres y el país no cuenta con recursos minerales. El clima es cálido y húmedo, con una temperatura cuyo promedio anual es de 29,7 ºC y unas precipitaciones anuales de 3.000 mm.).

    La vegetación es abundante. Plantas, pastos y flores. En la isla hay una colonia con diversas estructuras, hay un museo, una pileta de natación, una capilla.

    Ésta isla es el lugar ideal para el fugitivo, ya que según dicen, ningún barco se atreve a entrar en esa zona.

    La época es posterior a 1924, aunque no se dice la fecha concreta, ni cuanto tiempo pasa él allí.

    7. Estilo

    La novela está contada en primera persona, por un narrador limitado, que debe seguir con su relato a lo que puede observar y descubrir en la isla. Forzosamente es necesaria una segunda persona o de otra manera como un segundo narrador en el texto. Su tono es generalmente irónico, tanto como se refiere al fugitivo como a Morel. Ocasionalmente, la ironía sirve para introducir dudas en al verosimilitud del relato, por ejemplo, en la referencia de los cocos.

    El tercer narrador es Morel. El discurso de Morel al principio es convincente, y hasta amable, con aquellos que ya a condenado a muerte. Después los términos formales se endurecen, se vuelven técnicos y fríos.

    La obra tiene dos códigos; uno se refiere a la estrategia del fugitivo y otro a todo lo que concierne a La invención de Morel.

    8. Opinión Personal

    Creo que Bioy Casares es un excelente escritor, y ésta obra refleja su grandeza. Todo ocurre en el momento ideal, y refleja la inmortalidad como eje central, lo que me lleva a deducir que el autor al momento de escribir está novela le tenia miedo a la muerte.

    Además puedo afirmar que desarrolla muy bien el aspecto psicológico de sus personaje, y sus temas son muy interesantes.

    Realmente su obra me pareció magnifica, disfruté mucho leyendo su libro y lo recomendaría a quienes conozco. Me parece una de las obras mas grandes que se hallan escrito, tiene una gran riqueza de imaginación.

    9. Material de apoyo y bibliografía

    * La invención de morel
    * Enciclopedia visor
    * Microsoft encarta 2000
    * WWW.ARNETEDUCATIVA.COM.AR
    * WWW.CONTENIDOS.COM
    * WWW.LITERATURA.ORG
    * WWW.LANACION.COM.AR/ONLINE/LITERATURA/
    * WWW.BIBNAL.EDU.AR

    10. Apéndice

    Tapas de diferentes ediciones de “La Invención de Morel”

    La invención de Morel; Adolfo Bioy Casares

    “La invención de morel” Carmen Dolores Ortiz Basualdo

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